¡Suntuosa Realidad!

Ella realmente había transformado nuestra última misión en algo más interesante, parecía ser que aquellos que la perseguían deseaban obtener algo valioso para ellos y su única fuente de información era ella. Por algún extraño motivo parecía que todos sus movimientos se amoldasen perfectamente a los nuestros, su cuerpo aparentaba ser mucho más ligero de lo que debiera para poder llevar tal cantidad de equipamiento con ella, sin embargo parecía que todas aquellas armas tuviesen la única función de ser empuñadas por esa kunoichi.

Tras un par de días parecía completamente recuperada, aún algo inestable y confundida pero en plena forma, se notaba cuando por las noches, al hacer un alto en el camino agarraba un peculiar katana y la manejaba a placer como una ligero extensión de su brazo, era empuñada de tal modo que apenas sobresalía del brazo más que unos pocos palmos, pero en el momento que ella deseaba la totalidad de la katana sobresalía de este y se movía como parte del brazo, su rapidez y sumo control con toda esa clase de armas era admirable, me pregunto como alguien tan joven puede controlar de tan inestimable manera toda esa variedad de peculiares armas, armas cortas, largas, de defensa, de ofensiva, cuerpo a cuerpo, a distancia…

Pronto llegaríamos a la base y allí esa joven pasaría a tener una nueva historia, si entraba sólo habría dos caminos posibles, morir, o convertirse en uno de los nuestros, a lo cual suele ser la opción más descartable, pero viendo su modo de manejar las armas, quizás, sólo quizás alguien como ella pudiese unirse a la organización. Mi compañero se pasaba horas observándola, planteándose aquella idealizada víctima que tiempo antes me describió, la kunoichi encajaba a la perfección con esa víctima, cuerpo ágil de piel perfecta y dorada, observar la sangra emanar de esa piel dorada recorriéndola… si luchar contra ella sería algo increíble que nos permitiría mantenernos lejos de la oxidación, sin embargo pensar que en sueños, esa figura de mis sueños, tenía una forma cada vez más definida, su embriagador aroma coincidía con el de la joven y por primera vez, en uno de los sueños la oí pronunciar mi nombre "Shu", cuando oí a la joven kunoichi llamarme reclamándome por favor si podía alcanzarle su arma más usual algo en mi recibió un cortocircuito que m dejo unos breves segundos inmóvil observándola antes de reaccionar y alcanzarle su magnífica arma.