Kaze
Si, aquella kunoichi era increíblemente peculiar, tal y como le entregué las ropas las hizo pedazos dejando tan solo un top, una falda y unos guantes que encajaron a la perfección con las mallas de red que llevaba, sin pudor alguno se cambió en mi presencia fue cuando pude apreciar más la complejidad de esa kunoichi, si bien me equivoque en algo respecto a ella, si era mujer… andaría quizás por los veinte, en su piel se podía vislumbrar algunos morados prueba evidente de los golpes que había sufrido de aquellos Anbu. Una vez vestida recogió sus cabellos en una coleta alta y me miró como esperando mi aprobación. Realmente aquella kunoichi me fascinaba cada vez más, si bien la ropa la hacia aún más atractiva a la vista y la habían hecho parecer algo más mayor, pero sus ojos eran aún mejores, con la iluminación del lugar contenían el color más indescriptible que jamás nadie hubiese podido ver.
"Murasakîro": "Shu" debemos ir ya, ¿no crees?
"Shu": (salí de un ensimismamiento que provocó que cerrase los ojos unos segundos) hai.. "Rei" querrá darte las instrucciones que deberás seguir…
"Rei": bueno… "Murasakîro" es un nombre demasiado largo para hacerte el sello.. y por lo que "Minami" me ha comentado, tu nombre dentro de la organización será "Kaze", viento, vistos tus movimientos es el nombre más adecuado para ti (entregándole una cajita a "Shu"), te cambiaras a la habitación carmesí junto a tu nueva compañera, y "Kaze"… espero que sepas complementar bien tus funciones en la organización… marchaos ya, y que se acomode, no quiero oír nada que no se deba (mirando a cada uno de los miembros) mañana antes del alba os quiero a todos aquí, os daré vuestros próximos objetivos
Algunos miraron con recelo a la nueva integrante mientras que "Minami" se despedía de mi y me instaba a controlar y supervisar a "Kaze". Si bien ella parecía pasar del tema, tras la leve reverencia que hizo a "Rei" cuando este se iba y la posterior inclinación que hizo ante mi, me preguntaba si había entendido lo que "Rei" había querido decir, ella me miraba esperando que dijese algo, que le indicase lo que debía hacer a continuación. Pillándola desprevenida cogí su mano derecha y, con sumo cuidado, le puse el anillo "Kaze" en el dedo anular de la mano derecha para después depositar un tierno beso en el dorso de la mano, a partir de ese instante su vida estaba a mi completa disposición. Ella sonrío ante el gesto, no pude evitar emborrachar mis ojos de esa imagen, del brillo de sus ojos en ese instante y la ternura de su sonrisa, de nuevo ese perfume a Iris embriagaba todo mi ser. Ella me miró interrogante, no entendía el porque de mi silencio, pero aprendería que no soy persona de muchas palabras, pero por el momento parecía ser que debería hablar más de lo usual en mi.
Tal y como íbamos avanzando por los sinuosos pasillos le fui indicando la complejidad de la situación de cada sala, pensaba que le resultaría complicado recordar así que hice una leve pausa y me la encontré observando cada esquina del pasillo como haciéndose un mapa mental para poder situarse en cada momento. Tras preguntarle si se acordaba del recorrido hasta ahí y cerciorarme de que si se acordaba continuamos con el trayecto hasta la estancia carmesí, era denominada así por el color de las paredes y toda la decoración en sí, los muebles eran de madera oscura, el rojo de las pareces encajaba con los detalles en negro de la decoración, además parecía que "Rei" se había encargado de que aquella sala quedase para nuestro exclusivo uso, había que realizar un sello con la utilización de nuestros respectivos anillos.
Parecía que el hecho de que la habitación tuviese una sola cama, de tamaño considerable, y la distribución de las cosas, no la molestaban, por el contrario, pronto se hizo con uno de los armarios y empezó a repartir todo su armamento, cuando acabó suspiró débilmente mientras se giraba a observarme. Mientras ella se había dedicado a su desarme yo me preocupé más por liberarme de la capa, el gorro y el chaleco, en cuanto me vio se metió al baño para salir al poco e indicarme que podía bañarme, no me lo pensé mucho, un baño, era un baño, me liberaría de arena, tierra, y el olor de bosque, campo y sudor.
Fue meterme en la tina y sentir mi cuerpo liberarse, como si cada cm. de mi cuerpo se desentumeciese liberándose de la tensión, el agua estaba en la temperatura justa. Cuanto más relajado y adormilado me estaba quedando su voz me sobresalto, noté sus manos con el jabón recorriéndome la espalda mientras realizaba un masaje, dios… era el paraíso. De los hombros pasó a lavarme la cabeza mientras masajeaba, no dejaba de dar un masaje concienciado relajándome por completo los músculos. La sensación de relax era increíble, el perfume del jabón y su propio perfume eran como un sedante. Una vez finalizó deposito unas toallas cerca y salió del baño, esperé unos segundos más antes de salir, como eso se convirtiera en costumbre creo que me acostumbraría a la perfección. Pero la mayor de mis sorpresas fue cuando la vi con la toalla alrededor del cuerpo, al parecer había entrado así al baño para no agobiarse con el calor y la humedad, sentada de rodillas encima de la cama, me indicó que me recostase en ella boca abajo, lo hice y al instante noté su cuerpo sobre el mío, sus rodillas a mis costados y sus manos impregnadas con una crema que olía como ella realizando un nuevo masaje extendiéndola por mi cuerpo, dios… eso era un auténtico paraíso… quizás la mejor parte de todas fue la que siguió, el masaje boca arriba…
