No es una Simple Kunoichi

A eso de las diez y media de la mañana todos estábamos ante "Rei", aún con algo de sueño, pero firmes ante él. Dio las indicaciones y normas a seguir y cada uno se fue a lo suyo, habló luego en privado unos segundos con "Kaze" antes de que nosotros también nos fuéramos, no se que le diría pero la expresión de mi compañero se había vuelto algo más fría, con una mirada de idéntica expresión me indicó que le permitiese enfrentarse a nuestros contrincantes, según ella quería demostrarme en un combate real que podía ser de utilidad. Bueno, bien mirado tampoco es que tuviese motivos para negarme a esa petición por lo que le di mi palabra de que así sería.

Cuando ya salimos por fin, la encontré esperándome en la puerta si su arma favorita, con un gorro parecido al mío y la capa de Akatsuki, parecía muy decidida a lograr algo que no podía entender, quizás estuviese relacionado con lo que había hablado con "Rei" o quizás fuese solo imaginación mía.

Esta vez nuestros enemigos no eran precisamente moco de pavo ni tampoco escasos, sin embargo algo parecía extrañarles, mi compañero no portaba una gran arma a su espalda sino una pequeña katana al cinto, además de que no se parecían nada en la silueta; quizás fuera eso lo que le permitió atacar a ella primero, sin embargo su primera arremetida fue evitada, era razonable que debía usar la arma más efectiva contra ellos, sin embargo cuando iba a ejecutarla ella me detuvo, se plantó frente a mí y con un ataque que apenas llegué a vislumbrar completamente me encontré con los cuerpos destrozados y trozos de árboles desperdigados por la zona aunque aquello no había evitado que se hubiese dislocado un hombro por un golpe anterior de uno de los enemigos, ella no ponía gesto de que le doliese, sin embargo era evidente que algo así debía estar destrozándola. Nuestro objetivo había sido cumplido, logramos el objeto que se nos reclamó, sin embargo cuando regresamos a "Kaze" se le echó en cara su poco juicio para actuar, su debilidad para haber salido herida, etc.. Ella se mantuvo observando directamente a los ojos a "Rei" y no replicó ninguna de las acusaciones, estúpidas a mi modo de ver, el castigó tampoco es que tuviese lógica alguna, veinte golpes con el dorso de una katana en las espalda, algo así se realiza normalmente con una vara, no con una katana, no lograría aguantar ni los diez primeros teniendo un hombro dislocado, pero si alguno replicaba sería sometido a tres veces lo que ella por lo que ninguno replicó nada y observamos la escena.

Ella tumbada sobre una esterilla con un tronquillo en la boca para que mordiese y la espalda al descubierto quedando marcados cada golpe que recibía, no gritaba, no lloraba, no se movía, esta congelada, como un muró de hielo sin aparente cambio, todos permanecíamos observando preguntándonos lo mismo, ¿estaría muerta? Otros se preguntaban porque demonios no gritaba y lloraba, sin embargo disfrutaban observando la sangre discurrir por los costados emergiendo de algunas heridas que se habían abierto debido a los impactos de la katana.

Finalizados los veinte golpes todos observábamos si se movía o no, y ante nuestro asombroso se levantó como si nada, manteniendo una mirada fría, la sangre seguía un curso sinuoso por su espalda tiñendo de rojo su piel y sus ropas. "Rei" la observó un rato y me ordenó que me encargase de ella, por dios… ¿Cómo ocuparme de una muchacha que parecía el vivo retrato de la muerte? Me acerqué y le pase un brazo por detrás de mi cuello para ayudarla a caminar bien, sin embargo ella se desenganchó y se dirigió hacia el cuarto, donde ya había asombrado aquella acción asombró bastante más. Antes de llegar a la puerta del cuarto la vi caer hacia delante, pero pude alcanzarla antes de que cayera, la sujeté fuerte y la metí al cuarto tumbándola en la cama, la sangre no dejaba de salir y yo había quedado cubierto por esa viscosidad, generalmente era mi diversión, en esta ocasión era un punto de horror. No sabía que hacer antes, meterla en la tina o cerrar esas malditas heridas, fue mirarla y oír de sus labios que sacase una crema que había entre una de sus kodachi, más que una crema era una especie de ungüento, cuando lo repartí por las heridas pude notar como estas iban cerrándose gradualmente, al principio algo lentamente, pero finalmente se cerraron completamente. Esa kunoichi guardaba más sorpresas de las que podíamos pensar.

Finalmente con las heridas cerradas la cogí en volandas y la lleve a la bañera grande del baño, allí podría ocuparme mejor de limpiarla de esa maldita sangre. El contacto del agua provocó un leve gemido por el calor por su parte, pero no hizo ademán de querer salir de ahí. Cuando me cercioré de que estaba bien sentada me metí con ella en el agua y con un paño empecé mi labor, fue entonces cuando me percaté de su hombro dislocado, la giré de cara a mi y sujetándola con cuidado pero firme di un golpe que recolocó correctamente el hombro en su lugar. No se soltó sonido alguno pero si se aferró fuerte a mi, parecía tan abatida así.. más incluso que cuando la encontramos.

Cuando tras el baño conseguí que se tumbase boca abajo con la cara de lado me tumbe a su lado aferrándole la mano, al poco tiempo pude notar que se relajaba un poco quedándose dormida. No podía entender a que se debía aquel comportamiento por parte de "Rei" y mucho menos asimilar poder haber visto a una kunoichi impasible ante aquello.