Ablandando el Corazón

Cuando desperté noté que ella ya se había levantado, aún algo dormido me levanté rápidamente y entré al baño para ver si se encontraba ahí, cuando la vi recogiéndose el pelo con una pinza para tomar un baño con aparente normalidad mi corazón acelerado por su ausencia se calmó. Di un pequeño par de golpecitos en la puerta para atraer su atención. Al verme, como por auto reflejo, se acuclilló encogida, me quedé estático observándola, era comprensible que hiciese aquello, técnicamente estaba inconsciente cuando acabaron de darle con la katana a pesar de que su cuerpo hubiese llegado a conducirla hasta aquí. Me acerqué despacio hasta llegar a su altura, me quedé así un poco hasta que ella levantó un poco la cara para observarme, traté de sonreírle, pero era algo que llevaba demasiado tiempo sin hacer, mi alma había sido entregada a la oscuridad, lo más parecido a una sonrisa era un esbozo de esta que daba más miedo que otra cosa, sin embargo ella no volvió a refugiarse en si misma sino que permaneció observándome, no sabía muy bien que narices hacía pero extendí una mano para ayudarla a levantarse y ella la agarró, en el instante en que se levantó la noté abrazada a mi, encogida, las heridas no se veían pero el dolor estaba ahí, lo noté cuando rocé levemente su espalda ya que soltó un grito casi inaudible.

Con cuidado la volví a llevar a la cama y la dejé recostada arropándola, no habría más misiones en equipo junto a ella un tiempo. Sabía que ella no estaba así precisamente por lo del día anterior, su mente había reaccionado a algo más profundo, no tenía la mera intención de divagar en su vida, era uno de los miembros de la org. que menos hablaban de su vida fuera de todo eso, aunque realmente, ciertos aspectos de su vida eran de poder público. Me levanté de la cama para dejarla descansar e ir a hablar con "Rei", pero su voz me retuvo, no usó el alias, me llamó por mi verdadero nombre, la miré con la muestra única de la autenticidad de aquel nombre, ella me observaba desde la cama, parecía estar siendo vencida de nuevo por el sueño, pero volver a nombrar mi nombre extendiendo una mano hacia mí antes de abandonarse del todo al sueño, acabó por hacer que me quedase en el cuarto para cerciorarme que dormía adecuadamente.