El Beso de Noche
No sabía porque a pesar de saber quién era en vez de tratar de mantenerse alejada de mí permanecía a mi lado, incluso cuando ni le hablaba ella permanecía conmigo, silenciosa sin molestarme, de vez en cuando me interrumpía ofreciéndome un té o dulces mostrando una leve sonrisa. Era realmente placentero permanecer en el cuarto con ella allí, su aroma se respiraba por toda la habitación, el simple hecho de entrar me dejaba extasiado. Sus ojos iban convirtiéndose en unos ojos como los míos, faltos de expresividad, su rostro empezaba a ser como el de una muñeca, y su voz había quedado reducida al vacío, me preocupaba un poco, la vitalidad que parecía haber tenido anteriormente se había desvanecido casi por completo.
El silencio ahora convivía con nosotros, poco a poco ella parecía ir conociendo cada mínimo resquicio del lugar, había días que "Minami" me decía que la había visto por las estancias de "Rei" o simplemente vagaba por los pasillos. Su sonrisa había desaparecido, la organización parecía volver a estar como antes, los mismos silencios, los mismos enfrentamientos... Pero esos enfrentamientos en los cuales casi siempre era cuando uno y otro se iban a enfrentar, su sola aparición hacía que cesase esa burda peleilla.
Si había ido cambiando todo aquello, pero al mismo tiempo seguía igual, están bien esos cambios que no marcan una diferencia enorme entre el antes y el después, sino que mantienen una concordancia entre ambos. Era tan agradable tenerla cerca, pero cuanto más agradable podía ser seguir viéndola por las noches dormir más calmada pegada a su pecho, perderse en aquel rostro tranquilo y sin darse apenas cuenta, una de tantas noches que compartió con ella en la misma posición depósito un tierno beso sobre esos delicados labios.
