Sinceridad
Mi cuerpo había permanecido unos instantes quieto observándola, el silencio llenaba el cuarto e iba haciendo el ambiente más espeso, ella me observó un poco hasta decidir colcarse el anillo de nuevo en su lugar.
"Kaze": ¿Disfrutando de la vista senpai?
"Shu": Las he observado demasiadas veces como para que me afecten ahora
"Kaze": ¿Entonces? ¿Qué es lo que observan esos ojos?
"Shu": ¿Observar? Nada, simplemente divagan si es la misma imagen que "Rei" gusta en ver tan comúnmente desde hace un tiempo
"Kaze": ¿Cómo?
"Shu": tsk.. Déjalo (tirando la camiseta a una de las sillas del cuarto y entrando al baño)
"Kaze": ¡Éstas borracho!
"Shu": ¿Y qué si lo estoy? (mirándola con unos ojos de color intenso, con furia contenida)
"Kaze": Nada... Pero mira, aunque mañana no te vayas a acordar de lo que voy a decirte... Tal y como "Rei" dijo cuando me permitió quedarme aquí... Te entregó mi vida y así sigue siendo ahora... Cierto que últimamente paso mucho tiempo con "Rei", pero sólo quería saber porqué el anillo he de llevarlo en el anular
"Shu": Hubiese podido ser yo quién te lo dijese
"Kaze": Hai... No lo dudo, pero es que, en el tiempo que llevo aquí me enteré de que "Minami" andaba algo deprimido, al fin y al cabo erais compañeros, pensé que así podríais pasar algún rato juntos sin que fuese una molestia para ti (bajando lentamente la mirada, cruzando los brazos autoabrazándose)
"Shu": Mira que eres tonta, mientras duermes por el día paso rato de mi tiempo junto a él, por lo úncio que se le ve así es porque hace tiempo que "Rei" no le manda alguna misión (viendo que ella permanecía con la mirada puesta en el suelo se acerco unos pasos a ella) Mirame...
Ella se resistía a levantar la mirada, temía encontrarse esa expresión en aquellos ojos, sin embargo, tras una segunda llamada de su parte alzo la mirada temerosa de volver a ver esos ojos. Elevó lentamente su rostro y con lentitud abrió sus ojos esmeraldas hacia su compañero, no encontró esa furia de antes, al contrario, se topó con unos orbes negros algo engrisecidos por el tiempo y el dolor. Inconscientemente su cuerpo empezó a temblar y ante la sorpresa de él se abalanzó contra su pecho abrazándose a él, a pesar de la peste a alcohol la calidez de su cuerpo era tranquilizadora, y el aroma a Iris de ella empezó a embriagar de nuevo el ambiente.
Él al notarla abrzándosele cerró sus brazos a su alrededor, abrazándola con ternura, sintiendo la suavidad de esa piel contra la suya, el calor proveniente de ella, los brillos de ese pelo dorado.. No, no debía hacer lo que estaba haciendo, sus manos iban por caminos separados acariciando la espalda de ella, su rostro buscaba localizar el de ella.
