Bueno…supongo que la gente que lee mi historia, ahora mismo me haría la ola, por continuar otra vez! jejeje. Aunque quizá me tiren de los pelos, por dejar la historia donde la dejé y no continuar hasta ahora…:S LO SIENTO!!
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Cuando los demás llegaron a la casa, descubrieron a Draco durmiendo encima del piano y abrazando un papel que sólo Hermione reconoció. Era la carta que Ada y Draco habían estado escribiendo esa mañana para el admirador de Ada.
Ginny subió rápidamente a la habitación que Ada y Draco compartían, y descubrió a la chica dormida encima de su cama y arropada con la manta de la cama de Draco.
El chico una vez había sentido que ella se dormía, había subido para arroparla y secarle las lágrimas, y se había quedado allí un buen rato velando por su sueño. Cuando había notado que el sueño comenzaba a vencerlo, había besado la frente de Ada y había bajado de nuevo al salón, donde había cogido la carta de su baúl y la había leído, a pesar de que se la sabía con exactitud, palabra por palabra, pero había querido captar el olor de ella.
Y al recordar todo lo que había pasado esa tarde entre ellos, había comenzado a llorar. No quería perderla, y no había querido hacerle daño, pero había tenido que hacerlo, en ese momento odiaba ser un Malfoy, odiaba que todo dependiera de la herencia, que todo dependiera de la sangre o los apellidos. Por ello quería conservar todos los recuerdos junto a ella, y por ello se abandonó a los brazos de Morfeo abrazando una de las pocas cartas que ella le había escrito.
Ginny bajó y comentó las sospechas que tenía sobre lo que podía haber pasado, Hermione les contó qué había ocurrido y de quien era aquella carta, mientras todos se dirigían a la cocina.
-Pero entonces…¿por qué no duermen juntos?-preguntó Ron-. Bueno…entendedme, yo llevo muchos años queriendo dormir abrazando a Hermione-la chica mencionada se sonrojó, peor aún así tuvo el suficiente aplomo para decir:
-¿Todavía no lo entendéis?-todos negaron con la cabeza, y Hermione empezó su explicación-: Cuando llegamos a Grimmauld Place, la señora Weasley la saludó como si fuera una conocida a la que hacía mucho tiempo que no veía, pero en cambio ella no dio señales de reconocerla, y la señora Weasley le empezó a contar algo sobre el borrado de memoria. ¡Oh vamos! ¡Su padre le borró la memoria! Para protegerla, le borró algunos de sus recuerdos con personas amenazadas por Voldemort, y ¿Qué hay de lo mucho que nos sonaba al principio y los secretos que conocía y ninguno le habíamos contado?
-Entonces, ¿ella fue amiga nuestra desde el principio?-preguntó Ginny. Hermione asintió con la cabeza.
-Bueno dejemos el tema de la memoria por ahora…
-No Harry, si tenemos en cuenta que a Ada le borraron la memoria, quiere decir que a lo mejor ella tuvo algo que ver con Malfoy de pequeña-interrumpió Ron.
-Exacto-exclamaron Hermione y Ginny.
-¿Y si ambos sintieran algo desde pequeños?
-Bueno Ron, pero ten en cuenta que el único que recuerda algo de cuando eran niños, es Malfoy.
-Sí Harry, pero todos vimos como se miraban hoy por la mañana-corroboró Hermione.
-Creo, querido trío de oro, que ha llegado la hora de darle un empujón a esta relación-dijo Ginny divertida.
-Creo que Ginny tiene razón-dijo Ron-, pero mejor que lo hablemos mañana, que ahora tengo muchísimo sueño.
-Buenas noches chicos-dijeron todos cuando subieron a las habitaciones.
La mañana amaneció nublada y a punto de llover, Ada y el tiempo parecían haberse puesto de acuerdo, ambos estaban llorosos.
La chica se dirigió a la cocina y se preparó el desayuno, y como lo estaba haciendo con la varita, le tocó repetirlo un par de veces, ya que su ánimo interfería en sus capacidades mágicas. Nadie se había despertado aún, por lo que la casa estaba fría, así que se dirigió al salón, encendió la chimenea y fue a sentarse en el sofá a leer cuando lo vio.
El libro se deslizó de sus manos y directamente golpeó el suelo con un ruido sordo, la chica se acercó al sofá y rozó el rostro de Draco con las yemas de los dedos, y sus labios no pudieron resistirse y se posaron en los del rubio ocupante del sofá.
Cuando él comenzó a responder ante el beso, Ada creyó que todo lo del día anterior había sido una pesadilla, pero cual fue su sorpresa al descubrir que Malfoy estaba durmiendo, y soñando con un beso que había sido real para ella.
Ada se separó apesadumbrada y avergonzada, por ese beso que ella sabía que no tendría que haber ocurrido, por lo que recogió el libro del suelo y se fue a la habitación a leer, ya que el comedor le resultaba, ahora que había visto, y besado, a su ocupante, demasiado incómodo.
En el momento en que llegó al dormitorio, descubrió que algo iba mal, alguien había revuelto todas sus pertenencias, pero extrañamente no le faltaba nada. Pero decidió no contar nada, por temor a que sus amigos se preocuparan, así que recogió sus cosas y ordenó lo mejor que pudo el dormitorio, pero cuando estaba recogiendo la ropa tirada cerca de la mesita de noche, un cristal afilado atravesó su mano con un corte tan limpio como doloroso, por lo que no pudo evitar gritar. Y su grito despertó a los demás ocupantes de la casa, que corrieron para ver qué sucedía.
El primero en llegar, extrañamente, fue Draco, y cuando la descubrió sentada en el suelo retorciéndose de dolor pensó que había un mortífago cerca que la estaba torturando con un cruciatas, pero cuando vio la enorme cantidad de sangre que brotaba de la mano izquierda de la chica se dio cuenta de lo que pasaba, así que se acercó rápidamente, seguido de Harry y Ron, que al igual que Draco habían pensado que a Ada la estaba atacando un mortífago, y dejaron a Hermione y a Ginny fuera de la habitación.
-Potter, corta un trozo de alguna sábana-dijo el rubio mientras apretaba la mano de Ada para evitar que siguiera saliendo sangre-. Weasley haz aparecer un té con un calmante. Granger, tú y Weasley chica preparad una poción anestésica.
-Sí-exclamaron todos, saliendo de la habitación.
-Déjame la mano, Malfoy-el apellido se les clavó a ambos en la boca del estómago-. Puedo cuidarme sola.
-Pues no lo parece Dumbledore-sí, dolía el trato distanciado entre los dos-, te recuerdo que tienes un cristal de unos diez centímetros de largo y aproximadamente tres de ancho atravesado en la mano.
-No hace falta, gracias, y repito: ¡Puedo cuidarme yo sola!-exclamó la chica cada vez más furiosa, y en un movimiento brusco se soltó de la presa de Draco, con tan mala suerte que el cristal se movió y le rasgó aún más la carne. La chica volvió a gritar de dolor, y Malfoy le agarró de nuevo la mano, presionando la herida.
-¿Es que eres tonta?-gritó Draco en un intento frustrado por disimularse preocupación.
-Yo al menos no soy una mentirosa-un gran golpe bajo, que Draco no pudo devolver porque en ese instante Ron apareció con el té en las manos y se lo entregó a Ada, que bebió un trago bastante largo.
-El calmante tardará un poco en hacer efecto, pero luego podrás descansar, Ada-la chica asintió después del murmullo del pelirrojo, y apuró el vaso en el momento en que Hermione y Ginny, seguidas de Harry, entraban en la habitación.
-Potter, necesito que le hagas un torniquete, para cortar la hemorragia. ¿Podrás?
-Por supuesto, afirmó el chico mientras ataba fuertemente el jirón de sábana alrededor del antebrazo de su amiga. Después de eso, Draco aplicó la poción alrededor del corte y al cabo de unos cinco segundos la chica dejó de sentir dolor. Y Draco extrajo el trozo de cristal de la mano de Ada, y de la impresión que le produjo a ésta ver como de su mano salía un cristal de esas dimensiones, seguidas por un chorro de sangre, se desmayó.
Cuando se despertó tenia la mano vendada; en la venda se notaban todavía unas cuantas manchitas de sangre; estaba tendida en su cama, y escuchaba una discusión proveniente de la habitación contigua.
-No le puedes hacer esto Malfoy-"Hermione Granger suplicándole a Draco Malfoy. Imposible." pensó Ada
-¡¿No lo entendéis que si no lo hago, esto va a seguir pasando?! Fue mi padre, la quiere utilizar como moneda de cambio para que me una a su estúpido Lord Oscuro. ¿Qué pasaría si otro día el daño fuera más grave y ella estuviera sola?
-Por eso mismo Malfoy, ella te quiere-Ada escuchó un ruido parecido a un golpe, probablemente un puñetazo, contra la pared contraria, pero Ginny prosiguió-. No puedes ignorar lo que hay dentro de vuestros corazones, y más sabiendo el peligro al que está expuesta.
Aquello era demasiado para la hija de Dumbledore, que se dirigió corriendo a la otra habitación chocándose con Ron y Harry que iban también de camino.
-¡¡¡Dejad ya el maldito tema!!! Él no me quiere y yo a él…tampoco-esas nueve palabras fueron nueve puñaladas en el corazón de ambos-. Entre nosotros no hubo, hay o habrá nada. Y, por si os interesa, soy más fuerte de lo que os pensáis, sé cuidar de mí misma. Y no os preocupéis, me vuelvo a Hogwarts, para que veáis que sí soy independiente.
Ada recogió sus cosas mágicamente, agarró su baúl y se apareció ante la puerta del castillo. Llamó con un patronus a Hagrid, que enseguida fue a abrirle la puerta.
-Tu patronus ha vuelto a cambiar de forma, ahora tiene alas.
-Ya me lo imaginaba, es por Hedwig, me dejó estudiar sus alas, y al parecer he aprendido a convocarlas también.
-Y bueno… ¿cómo es que ya has vuelto? Creía que todos volvíais el lunes a primera hora, justo para la clase de Defensa con Tonks.
-Sí, pero…han pasado unas cuantas cosas-le mostró la mano vendada y prosiguió-: y creí que lo mejor era volver, además que tengo que hablar con la profesora McGonagall.
Bien, está en la Torre de Astronomía. Ves allí directamente, yo haré que envíen tu baúl.
-Gracias Hagrid, eres un cielo.
-Por una Dumbledore como tú, cualquier cosa es poco-dijo abrazándola, o mejor dicho, estrujándola entre sus fuertes brazos de semigigante
La chica corrió hacia donde se encontraba la directora, y se desahogó todo lo que pudo con ella, le contó todo lo que le había comentado la señora Weasley, y, sorprendida, la profesora le contestó con una pregunta:
-Ada, ¿tú quieres, mejor dicho, crees que ahora es tiempo de recordarlo todo?
-Profesora, si usted me lo permite, en este momento necesito alegrías y no me extrañaría que, con mi buena suerte, acabara descubriendo que mi madre también está muerta y que…-se le quebró la voz- estoy sola en el mundo-y terminó por romper a llorar.
-Ada, no estás sola, tu padre te sigue protegiendo desde donde esté, y nos tienes a los demás miembros de la Orden, además de a tus amigos, y por lo que me has contado, el señor Malfoy, también te protege.
-Draco no es nada para mí, es un estúpido, arrogante, amable, simpático y, además, es guapo.
-¿Ves?-dijo Minerva McGonagall divertida-. En el fondo lo aprecias del mismo modo que al resto, incluso más me atrevería a decir.
-Pero él me ha hecho tanto daño… No puedo permitir que me siga humillando así siempre que quiera-la profesora la sujetó por los hombros, los poderes de Ada siempre reaccionaban con sus emociones, y algo tan sensitivo como eran el dolor y la ira, la estaban haciendo transformarse en un animal peligroso, Minerva McGonagall, que ya había observado una vez aquello, y no quería volver a pasar por aquel mal trago, la ayudó a tranquilizarse.
-Ada, recuerda, debes controlar tus emociones, si no esos grandes poderes que posees, pueden acabar contigo-la joven asintió avergonzada, y la profesora le contó un pequeño secreto-: ¿Sabes? Yo una vez, pasé por lo mismo que tú-y comenzó a narrar la historia de su pasado junto a…
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Bueno, ¿qué os ha parecido? Antes de que me digáis con el dedo pulgar, al igual que el César, que me condenáis a muerte por tardar…Diré una y mil veces…GOMMEN!!!!! Fue por los exámenes y el teatro, me absorbieron… :( Sorry! Bueno, intentaré actualizar lo antes posible para que sepáis junto a quien pasó su adolescencia nuestra nueva directora. Besitos desde la órbita lunar!!!
