Carmesí

Él lo notó, ya había sentido aquella sensación, ya había saboreado aquella piel, no sabía cuando, no sabía por qué. Se acercó a ella y volviendo a alzarla a pesar de los golpes procesados por esta en su pecho la depositó en la cama introduciéndola entre las sábanas de seda moradas, acercó una silla y la colocó cerca de la cama para poder velarla y que ella pudiese descansar por fin, segura. Sin embargo ella, encogida entre las sabanas, no apartaba la mirada de él. Con timidez sacó una mano de entre las sabanas hasta alcanzar una de las de él, entrelazando los dedos, él la miró y le mostró una mueca casi considerada sonrisa al tiempo que emanaba de sus labios un delicado "perdóname". La chica le miró y mostró una de sus sonrisas incorporándose y acercándose a él abrazándose a su cuello para indicar, del mismo modo, un muy suave y delicado "gracias" en el oído de él, el cual rodeó la cintura de ella estrechándola y atrayéndola hacia sí.

Ése contacto, respirar su aroma la dejaba fuera de combate, se sentía lo peor por estar abrazando a un ser tan dulce como él, tenía miedo a contaminarlo de su impureza. Su cuerpo inconscientemente empezó a temblar entre los brazos de él, cuando quiso apartarla para mirarle a los ojos ella se aferró más a él. Fue entonces como si de un fogonazo en su mente una escena se mostró ante los ojos carmesí, la estrechó un poco más y un par de escenas más, no las entendía, no era posible que... no, no era posible, pero si no era posible todo aquello no habría sucedido. Sin miedo sin preámbulos la separó escasos milímetros de él y la beso siendo correspondido el beso. Éste sonrió como nunca había sonreído en toda su existencia.

Una mano se posó en su hombro alterándolo ligeramente, Kisame se encontraba a su lado con una cuenco de agua enrojecida cerca de él, se incorporó ligeramente, no entendía que hacía ahí Kisame, no sabía cuando había ido con él de nuevo al país de la niebla, desde que se conocieron nunca habían entrado allí. Se tocó la frente y vio que estaba vendada, miró sus manos ligeramente manchadas de su propia sangre y miró aún más confuso a su compañero. Éste lo miró y le explicó lo sucedido, que saliendo de los bosques fueron atacados y recibió un fuerte golpe en la cabeza que lo había mantuvo inconsciente hasta entonces. Itachi se frotó los ojos cansado y lo observó, así que todo aquello había sido un sueño producto de su inconsciencia... ¿o no?