Mi nombre, por desgracia, es Tomoe Himura, Tomoe Yukishiro, antes de casarme. Seguramente la mayoría de ustedes haya visto alguna de mis películas o haya oído hablar de mí o de mi marido, pero hoy no quiero hablarles de ello, hoy sólo quiero hablarles de mi vida, tal y como ha sido hasta hoy. No pienso decirles que era la mejor de las mujeres ni nada así, tan sólo necesitaba que ustedes fueran conscientes de la verdad de mi vida, que no ha de ser confundida con los estúpidos rumores de la prensa rosa. Ustedes dirán.
Desde pequeña, no fui siempre bonita. Hasta los 12 años llevé unas gafas de "culo de vaso" y dos coletas infantiles a los lados, motivo por el cual muchas chicas se metían conmigo y yo siempre iba muy seria, manía que he conservado hasta ahora. Pero aquel año precisamente, comencé a usar lentillas y mi madre dejó de hacerme las coletas, así que ahora los insultos eran más bien por envidia... y la verdad es que me daba igual, porque yo tenía a mis amigas, mis notas y además, ahora también tenía a bastantes chicos detrás de mí, así que no me preocupaba demasiado lo que las demás niñas dijeran y menos cuando yo entré en la universidad y bastantes de ellas acabaron en los Supermercados de la ciudad.
Tras varias discusiones con mis padres, finalmente les convencí para que me dejaran estudiar Arte Dramático, que eran los estudios que yo llevaba deseando desde pequeña, ya que mi sueño era ser una actriz famosa y reconocida y casarme con alguien famoso, para así poder tener la vida resuelta, el sueño de toda joven, no?
Entonces entré en la Universidad y, al principio, me tomé las cosas a broma pensando que con hacer tres o cuatro tonterías me sacaría unas notas aceptables, pero en el primer semestre ya me di cuenta de que la Universidad no sólo consistía en las partidas de Mus de la cafetería o las increíbles fiestas de los de Medicina, sino que también tendría que estudiar bastante, si es que quería ser la primera de la clase, que sería una gran ayuda para mi primer gran papel, que sería solo el pequeño granito de arena que sería la base de la perfecta pirámide que mi vida estaba destinada a ser, así que comencé a hacer pequeños sacrificios, como sólo jugar 2 veces por semana al Mus o ir sólo a una fiesta por mes y, aunque me costó, la verdad es que merecía la pena cuando veía que estaba la primera de las listas y mis padres me felicitaban.
Así pasó el tiempo hasta que pasé mi penúltimo año, con excelentes calificaciones. Estaba a punto de finalizar los estudios y había un agente que me había ofrecido un trabajo en el mismo instante en el que saliera de la Uni, así que, para celebrarlo, acudí a la fiesta de clausura que daban los de Medicina en honor a Sanosuke Himura, que iba a ejercer en los departamentos de Diagnóstico y Experimentación del General de Tokio, después de 9 años allí, con sus correspondientes 9 años de fiestas de infarto.
Cuando llegué, lo primero que hice fue buscar con la mirada la mesa en la que habían montado la "barra" y desde allí buscar a Toshio, mi novio y con quien había quedado. En cuanto llegué a la "barra", comencé a otear la zona, intentando encontrarlo, pero no lo veía, hasta que una pareja me llamó la atención. El chico se parecía mucho a mi novio y la chica era una tal Sakura, de mi misma clase y se estaban besando justo en la pared contraria a mí. Era imposible que Toshio fuera aquel chico, pero quise cerciorarme y me acerqué hasta él y cual fue mi sorpresa al ver que, en efecto, era el desgraciado de Toshio. En lugar de ponerme a llorar y salir corriendo desconsolada, yo fui más práctica y me dirigí a la "barra", cogiendo asiento junto a un chaval pelirrojo y me pedí un "JB con un chorrito de Cola", inmediatamente él giró la cabeza hacia mí y, extrañado, me preguntó el porqué de aquella combinación, a lo que le respondí que se olvidaba más rápido cuanto más alcohol me tomara.
Después de eso, estuvimos hablando sobre aquello un buen rato, hasta que decidimos que la fiesta se nos estaba haciendo larga y nos fuimos a mi habitación, donde pasamos una... agradable velada. El chico era majo y parecía que también le iba muy bien en los estudios, pero aún así era la primera vez que acababa en la cama con un chico al que había conocido apenas una hora antes.
Después de aquello, comenzamos a salir de una manera más formal, y a pesar de que era más joven que yo, Kenshin Himura, que así se llamaba, y yo, nos llevamos perfectamente. Íbamos siempre juntos, nunca discutíamos y no teníamos problemas en la Universidad, así que todo marchó viento en popa y así siguió cuando yo acabé mi carrera.
Nada más salir, el agente del que hablé anteriormente, me consiguió un papel como extra en una serie americana, apareciendo sólo unos segundos, como recepcionista en una oficina y no tenía nada que decir en el guión, así que fue bien, pero inmediatamente después de aquello, me consiguió un papel de actriz de reparto en una popular serie japonesa, muy similar a "Friends" y en la que hacía de camarera. Aparecía en 3 escenas y mi guión ya tenía algunas palabras. Así fui subiendo poco a poco, hasta que dos años después, conseguí un papel secundario en una película de suspense, en la que hacía de amiga que moría a mitad de la película, pero mi papel gustó, ya que me dieron un papel como protagonista en la adaptación de Ghost In The Shell y al parecer la idea había sido del propio creados del cómic, que dijo que si no era yo la protagonista, se negaba a escribir el guión le había impresionado mi papel en aquella película y me recomendó encarecidamente para el puesto, justo una semana después de que Kenshin saliera de la Universidad y fuera nombrado nuevo Director Ejecutivo de Mitsurugi International Airlines. Durante algún tiempo, apenas nos veíamos y nuestra relación se basaba en llamadas de teléfono y encuentros ocasionales de fin de semana, pero la verdad es que el día del estreno fue precioso, la alfombra roja, Kenshin cogido de mi brazo con esmoquin, los focos centrados en nosotros dos... la verdad es que fue algo maravilloso.
Poco después de eso, Kenshin comenzó a llegar más tarde de lo normal a casa, pero prácticamente una semana después, gracias a la revistas, me enteré de por qué no venía a casa y era porque estaba trabajando en una fusión muy importante y que estaba fructificando, por lo que se le permitió a los medios de comunicación hacer eco de ello. Cuando Kenshin llegó aquel día, lo primero que hice fue abrazarle y felicitarle. Él se sorprendió bastante, pero cuando le expliqué lo de los periódicos, lo entendió y hablamos de aquello. Yo no entendía nada de lo que él me contaba, pero ocurría lo mismo cuando yo le hablaba de decoración. Él no entendía nada, pero asentía, así que yo, hice lo mismo por él.
Pero a partir de entonces todo empeoró, ya que cuando llegaron las navidades y junto a ellas, los premios cinematográficos. Así que cuando yo no estaba de rodaje de algún spot, o viajando a cualquier premiación, Kenshin tenía trabajo y apenas me pudo acompañar a los Oscar y a Los Globos de Oro, al resto de las premiaciones iba con el resto del reparto... mi única consolación fue el verano siguiente, que me pudo acompañar a "La Mostra" de Venecia. Pero justo después de aquello, me pidieron rodar la secuela de la película, firmando un contrato que me permitiría rodar una secuela más y las dos precuelas que estaban aún por escribir. Algo así como lo que hicieron con el actor de Spiderman, siendo yo la primera actriz japonesa en conseguir un contrato de ese tipo, pero junto a eso, también me vi obligada a dejar de lado los lados románticos con Kenshin... llegando al punto de convertir nuestro tercer aniversario en una simple cena en casa con velas pequeñas y vino, pero al menos, conseguimos pasar una noche juntos sin dormir... algo que no hacíamos desde nuestros años picarones de universidad.
Después de aquello, apenas nos vimos, porque entre mis rodajes y los ahora viajes al extranjero de Kenshin, no había muchas opciones, pero por fin, después de dos meses, después de un chequeo rutinario, me dieron una de las noticias más felices de mi vida.
Inmediatamente después de recibir la noticia, me dirigí a casa esperando llegar antes de que Kenshin volviera de Ámsterdam y afortunadamente para mí lo conseguí. Arreglé un poco el salón y cuando escuché su característico Mercedes aparcar, me senté en el sillón, con el sobre en el regazo y una sonrisa radiante en la cara, esperando que apareciera por la puerta. Cuando lo hizo, se quedó sorprendido por verme y me preguntó:
-Cómo…? No se suponía que tenías grabaciones en Sapporo esta semana?
-Sí, pero el director me ha dicho que no había problema, que había una chica que podría ocupar mi lugar un tiempo- respondí
-Ah… y, a qué se debe este cambio de planes?- preguntó.
-Pues… lee esto.
Intrigado, cogió el sobre entre sus manos y así lo mantuvo unos segundos, cambiando de sorpresa, luego a miedo y luego a terror, hasta que por fin lo abrió y su rostro pasó a dibujar cierto alivio. La verdad, yo me lo pasaba bastante bien observando sus cambios de expresión, pero en el mismo instante en el que acabó de leer, comenzó a llorar. Yo pensé que era por el estrés, pero cuando vi que sonreía, tan solo dos opciones acudieron a mi mente: o estaba muy feliz, o su estrés era muy raro, así que le pregunté:
-Estás bien, Ken?
-Sí...- consiguió susurrar e inmediatamente me abrazo con todas sus fuerzas.
Después de aquello, volvió a ser el mismo Kenshin detallista y madrugador de nuestra época universitaria y me mimaba más que nunca. Aprendió a barrer, cocinar, planchar e incluso a poner la lavadora, todo para que no tuviéramos a la asistenta en casa que cometiera algún error, yo me enfadara con ella, me estresara y perdiera al niño. Yo pensé que era un argumento estúpido, porque igual me enfadaba con la de la limpieza que con él, pero preferí no decir nada y así tener algo de que presumir en las reuniones de vecinas de los Viernes. Además, también insistía en asistir a las clases de pre-parto, por si acaso teníamos una urgencia en casa y tenía que ayudarme en el parto. Yo le respondí que aquello se aprendía en el curso de comadrona, a lo que él respondió con otra de sus típicas gracias: "Entonces, para qué hace falta esto, Si con el curso de comadrona ya vale..." La verdad es que tenía poca gracia, pero verle recuperar el humor después de tanto tiempo de estrés... consiguió arrancarme una sonrisa.
Pero de lejos, lo que más me sorprendió, fue que consiguió pasar una velada con mi padre y mi hermano, JUNTOS. Los tres solos en una habitación... él siempre había dicho que mi padre y mi hermano le caían fatal, pero aún así, para intentar que nuestro hijo se criara en el mejor ambiente familiar posible, comenzó a informarse sobre barcos y a aprender francés para que mi padre sintiera que él era digno de criar a su nieto, porque a él no le bastaba su puesto en Mitsurugi International Airlines, no, mi padre necesitaba que Kenshin pudiera darle conversación y tras mucho esfuerzo lo consiguió, no sólo eso, sino que mi hermano pequeño, Enishi, me dijo que él también quería estudiar Empresariales y Contabilidad para llegar a ser como él, cosa que Kenshin y yo siempre reíamos en el dormitorio, pues Enishi era el niño más vago del Universo, así que intentamos quitarle esa idea de la cabeza, yo, para evitarle el trauma que generaría el fracaso y Kenshin, para que mi padre no le culpara por el fracaso de su hijo. Cómo no iba a querer a un chico como él? Que se preocupa tanto por mí...
Pero aquello no fue todo lo que pasó durante el mes, además, tuvimos bastantes visitas de la Sra. Himura, que tenía bastantes anécdotas que contar acerca de sus dos hijos y la verdad es que su experiencia ayudaba bastante a la hora de tomar decisiones críticas, como el color de las paredes, el tamaño del biberón o si debíamos comprar un carrito grande o pequeño.
Después de aquel maravilloso mes, todo comenzó a cambiar y mi mundo empezó a hundirse lentamente. A Kenshin le surgió una urgencia de vida o muerte en el trabajo y apenas pasaba por casa y cuando lo hacía apenas hablábamos. Sobra decir que tuvimos que recontratar a la asistenta. En aquellas noches yo me sentía mal por Kenshin, pero aún así y a sabiendas de que no me contestaría, le preguntaba por su estado y el motivo, para recibir un silencio como respuesta. La verdad, es que hacía ya tiempo que sabía que Kenshin bebía en el Bar de enfrente, pero lo entendía porque tenía que tener mucho estrés acumulado... pero ya se estaba empezando a pasar y llegaba borracho a casa.
Mi temor sólo aumentaba y se lo conté a mi mejor amigo, Akira Kiyosato. Kenshin no sabía que yo seguía manteniendo contacto con él y gracias a ello podía hablar con él tranquilamente y la verdad es que me apoyó y varias veces me ofreció sacarme de allí, pero no creí que fuera lo mejor, primero porque deprimiría más a Kenshin y además porque mi popularidad caería en picado y ello podría dificultar que pudiera preservar el nivel económico necesario como para mantener una vida como la mía.
Pero de repente, en una de sus borracheras, de la que llegó bastante peor, le pregunté qué tal estaba y él no se dignó a responderme, tan sólo me golpeo fuerte en la mejilla. Aquella noche dormí en el sofá. Bueno, pasé la noche en él, porque mentiría si dijera que dormí, pues tan sólo fui capaz de hacerme un ovillo y llorar.
A la mañana siguiente, cuando ya estaba cuerdo, me preguntó cómo me había herido en la mejilla y yo, tonta de mí, no fui capaz de decirle la verdad, tan sólo le respondí que no era nada. Él se extrañó de que no fuera nada, pero entonces le sonó su segundo despertador, el que marcaba que tenía que irse y se fue, sin volver a preguntar. En el momento en que cerró la puerta me desplomé a llorar en el suelo.
La misma escena se repitió en varias ocasiones más, hasta que una vez llegó incluso a partirme la nariz y aquello me abrió los ojos. Lo que me pasaba era que empezaba a padecer Síndrome de Estocolmo; empezaba a tener una cierta dependencia emocional de Kenshin, a pesar de los golpes, por lo que decidí que tenía que cortar aquella situación de raíz.
Justamente a la mañana siguiente, llamé a Akira y le pedí que viniera a mi casa, que necesitaba hablar con él en persona.
En cuanto llegó, me desplomé en sus brazos llorando y con el yeso de la escayola en la cara, amenazando con deshacerse ante la cantidad de lágrimas que salían de mis ojos, fruto de tantas penas contenidas.
Cuando, unos minutos después, conseguí serenarme, le pedí que se sentara en el sofá, junto a mí y le relaté en primera persona todas las cosas que habían pasado y que él ya conocía, pero, de todas maneras, cerró fuertemente los puños y escuchó todo mi relato, sin interrumpirme ni una sola vez, para abrazarme en el momento en el que terminé de contarle todo, hasta ayer, cuando lo de la nariz. Después de unos minutos de llanto, le pedí que me ayudara a empaquetar mis cosas, pues no pensaba permanecer allí, mientras el Kenshin que me había enamorado de joven fuera un monstruo.
Tras varias horas de empaquetar y transportar al coche, decidí que ya me había llevado todas mis posesiones y nos fuimos a ir, cuando Kenshin entró.
Yo me quedé paralizada, pues se suponía que no debía estar allí aún, pero Akira se situó frente a mí, cubriéndome con su cuerpo:
-Tomoe... quién es... este?
-Verá, Sr. Himura, la verdad es que Tomoe se negaba a acudir a la policía, así que por eso me encuentro hoy aquí- se irguió y se acercó hacia él, más furioso que antes- como vuelvas a ponerle una mano encima a Tomoe, a propasarte una sola vez… la demanda por malos tratos será la menor de tus preocupaciones.
-Me estás vacilando... capullo?- consiguió preguntar Kenshin
El insulto, proveniente justamente de él y en ese preciso momento, hizo que Akira estallara y le retorciera el brazo con toda su fuerza, dejándolo en el suelo, pero yo sabía que Akira, aunque fuera todo un campeón Olímpico, tendría dificultades para vencer a Kenshin que, a fin de cuentas, fue campeón del mundo Júnior de Kendo durante tres años y lo dejó porque, por respeto a su padre, prefería sacarse una carrera y aquel era el motivo por el que no le había denunciado, a pesar de ser muy fuerte y todo eso, nunca había llegado a golpearme realmente fuerte, por o que suponía que, aún estando completamente borracho, su amor le impedía golpearme de verdad, así que tenía la secreta esperanza de que ese amor le hiciera cambiar... pero no fue así.
Me levanté de nuestro sillón y salí de allí, llorando, mientras murmuraba:
-Eres lo peor que me ha pasado en esta vida…
Salí de allí y me metí en el coche, a seguir llorando, hasta que Akira llegó, diez minutos después y nos fuimos de allí. Tenía un ojo y la mejilla contraria con moratones, pero preferí tampoco decirle nada, pues sabía que no le había gustado nada que alguien a quien consideraba tan enclenque como Kenshin, le hubiera golpeado.
Desde aquel día me quedé viviendo en casa de Akira, hasta que una noticia, una semana después, me heló el corazón... "Kenshin Himura había sido internado de Urgencia en un hospital de Tokio a causa de la pérdida de sangre que le produjo su intento de suicidio. En condiciones normales, con suero y transfusiones, el paciente estaría plenamente recuperado, pero le tasa de alcohol en sangre y la debilidad que causaban la inanición y el propio abuso del alcohol, habían hecho que el paciente estuviera en estado crítico."
En ese preciso instante lo supe. Tenía que ir a ver como estaba... antes de perderle para siempre.
Notas del Autor: Aquí está la segunda parte de la historia, que no será la última, tan sólo quería mostrarles ésta antes de que ustedes tomaran la "Gran"decisión. Tengo dos finales posibles, uno very happy y otro Drama total... después de leer la Versión de Tomoe, me gustaría que me indicaran cual prefieren para finalizar la historia, o si acaso, subo Final A y Final B, a mí me da igual.
Bien, en éste capítulo he usado para inpirarme, la canción Smashed Into Pieces, de los canadienses Silverstein, que también les recomiendo, al igual que todas las demás de este grupo que ya haya comentado en anteriores fics, aunque me parece que no les gusta demasiado, ya que tan sólo he recibido un comentario favorable sobre ellos y un comentario en total (todo lo contrario que U2, que siempre recibo agradecimientos por haberles abierto los ojos hacia música de verdad XD)
Sobre futuros proyectos, como ya les comenté, estoy preparando una reedición de La Fiesta, que se titulará, La Fiesta V2 (me lo he currao, eh?) y en el que lo ampliaré más, porque como ya comenté anteriormente, La Fiesta la tenía que escribir en tres folios, que no me dieron para más, jeje. Derrotado lo acabo de actualizar y El Protector, lo estoy guionizando, para poder meter una o las dos escenas pre-venganza que aún faltan y poder así volver a "la senda de la sangre" XD y estoy aún a la espera de la descarga del cap de Friends para actualizar "Roku Tomodachi-ra", aparte, estoy desarrollando varias ideas para cuando acabe El Protector y éste fic, que serian una adaptación de la excelente serie "El Anillo-E" y una historia sobre polis corruptos con influencias de Edison: Ciudad Sin Ley y Corrupción en Miami, ya veremos que tal salen.
Reviews:
gabyhyatt: Gracias por el review y sip, hizo bien, lo hizo tarde, pero hizo bien pidiéndole ayuda a Akira. Supongo que tú preferirás el happy ending, no?
Blankarou: Pues muchas gracias por el review y los comentarios. Bueno, eso no pasa sólo allí, te lo garantizo, sólo que aquí, eso no se suele ocultar por los medios, sino para los medios. Me explico. Si aquí se da una situación de malos tratos en una familia de clase media-alta, se lo callan un mes o así y luego van a la prensa (minutos después de haber puesto la denuncia) y dicen que no podían soportarlo más, que era demasiada la presión y yo pienso "Serán sinvengüenzas", cuando los/las veo a la semana siguiente en todos los programas cobrando millones por semejante rollo... es patético.
Y respecto a House... su pasotismo con respecto a las normas, su salidas de tono y su genio le hace una persona especial. A mí, aunque sea un chiste macabro, me encantó cuando entró en la consulta de Wilson, su amigo y le pidió que saliera un momento, Wilson le respondió que estaba con un paciente y entonces House le preguntó, "Se muere", "No", le respondió Wilson, "Pues que espere", dijo House, como si nada, jaja o su frase "Sigue siendo ilegal hacerle una autopsia a un vivo?", es algo memorable jaja. Me parece que me estoy llendo un poco por las ramas... (un poco? ¬¬) Gracias por el review y espero que éste te guste también.
mi-io: Pues gracias y aquí tienes la continuación, espero que te guste.
Antes de irme, aquí les dejo la letra de Smashed Into Pieces:
Never Again.
I'll slit my throat with the knife I pulled out of my spine.
Maybe when you find out that I'm dead,
you'll realize what you did to me.
Chorus
And if my lungs still let me breathe,
Would you be there for me?
If I can make myself believe,
I'll give you back what you took out.
No, I won't let it go.
Douse myself in gasoline
So Don't save me when you come into the fire.
I'd rather die than have to see your smile.
And if my lungs still let me breathe,
Would you be there for me?
If I can make myself believe,
I'll give you back what you took away.
You made me swear
You made me swear
I, I can't sleep.
Realize all these things that you took from me.
Smash my heart (you made me swear)
into dust (you made me swear)
Suffocate my mind (you made me swear)
Tear at me from inside (you made me swear)
Smash apart what you created.
How can i ever stop you from crushing my soul?
It was It was yours, yours to begin with.
And if my lungs still let me breathe,
Will you be there for me?
If i can make myself believe,
I'll give you back what you took away
Gracias por su tiempo y nos vemos en la próxima actualización
Paz y amor para todos ustedes
