¡Holas! No, no se espanten, ¡no soy una aparición! xD ¡No morí, en serio! ;D Pero eso sí, tuve una infinidad de cosas que hacer que, por una razón u otra, me impedían actualizar, ¡lo cual es una verdadera lata! Pero si aún hay alguien interesado en leer este fic u///u les dejo el cuarto capítulo ¡Disfrútenlo!

Capítulo 4:

Mitzuko reía ya sin reparos. Se acercaba el mediodía, y esas cuatro horas de estar con el Avatar y compañía habían terminado por ablandarla. Al principio se había mostrado secamente dulce; sólo lo suficientemente linda como para que la acompañaran hasta el final del día, y poder ejecutar su plan. Pero entre las historias que le contaban (la mayoría ridiculizando a Sokka xD), el bello sol matinal y la fresca brisa habían bastado para que realmente se ganaran su amistad. Lo cual, como le decía insistentemente el lado práctico de su cerebro, con una molesta punzada en la sien de vez en cuando, era un obstáculo mayúsculo para lo que planeaba hacer. ¡Demonios! Y es que no era lo mismo planear el secuestro del Avatar cuando éste era un rostro anónimo y una vaga idea de poder, a cavilar acerca de cómo llevarse a un niño inocente y animoso por el que ya empezaba a sentir algún cariño. Así, de súbito, comprendió porque Zuko había tardado tanto en cumplir su misión. No podía culparlo. Los hermanos eran también muy simpáticos, y a su pesar, le recordaban a su madre. Entre ese sentimiento y el roce que le producía el kimono, hecho por su progenitora también y nunca usado en público, se sentía cada vez más débil y cada vez más horrorizada de sus planes. Pues su estrategia era pasar un lindo día con ellos, luego llevarlos lentamente al puerto para esperar el barco de su "prima", que llegaría en forma del barco del príncipe… deshacerse de los oriundos de la Tribu Agua no sería tan difícil, agarrándolos desprevenidos… además que, viniendo de ella, ¿quién esperaría un fuego control? Les chamuscaría el cráneo incluso antes de que lo notaran. Luego, una breve actuación de pánico por una emboscada imaginaria, que le facilitaría llevar a Aang hacia el barco, así, horrorizado y desesperado como estaría, con la guardia baja. Y luego encerrarlo en los calabozos del barco, y partir a la Nación del Fuego. La chica se estremeció con solo recordarlo, a pesar del cálido día. ¿Cómo podía haber ideado algo tan monstruoso?

-Oye, Mitzuko, ¿te sientes bien?- le preguntó Katara de súbito, al ver como la risa de la muchacha se había cortado de repente para ser reemplazada por un gesto de suma preocupación.

-¿Eh…? ¡Ah! Sí, sí, claro- dijo Mitzuko, algo nerviosa, agitando su mano como para restarle importancia al asunto- Me quedé pensando, eso es todo- trató de ver a Katara a la cara, pero desistió después de un breve intento, pues por un momento le pareció que la water bender tenía una bola de fuego envolviéndole la cabeza. Eso le hizo sonrojar tremendamente y agachar la vista lo más rápido que pudo. Los otros la miraron interrogante. De pronto Aang sonrió.

-Creo que ella aún no estaba lista para escuchar de los calzoncillos de Sokka- dijo el Avatar, riendo ligeramente- debí reservar esa historia hasta el final…- Aang se interrumpió para esquivar al guerrero, que sonrojado, ya planeaba privar al mundo de su héroe en un arranque de furia. Esto consiguió que Mitzuko se echara a reír con ganas, despejando casi de inmediato sus sombrías cavilaciones. Lamentó haberse perdido el relato por estar inmersa en sus pensamientos.

-Al contrario- dijo cuando al fin pudo ahogar un poco los ataques de risa- me gustaría escucharlo otra vez.

Así que Aang volvió a contarle (aunque era la primera vez que ella lo escuchaba bien), aún con las protestas de Sokka, como a éste, al quedarse dormido en la playa, se le coló una familia de cangrejos en el pantalón… y quizá, entre el susto y un mecanismo de defensa corporal… bueno… digamos que su hermana y Aang lo apodaron "El Hombre de Hierro" durante el tiempo suficiente como para que a él nunca se le olvidara el incidente.

-Tío…

-Buenos días, Zuko

-Buenos días… oye, ¿no has visto a Mitzuko?

-¿Huh? ¡Pensé que estaría contigo! No la he visto en toda la mañana…

-Vaya… que raro…

-¿Habrá ido a inspeccionar todo el barco de nuevo?

-No, no creo-replicó distraído el príncipe.

-Descuida, ya aparecerá- le comentó su tío, sonriente.

-Sí…

-¡General, Príncipe Zuko!- exclamó el timonel- ¡Nos acercamos al siguiente destino del itinerario!

-Bien, ¡aceleren entonces!

-¡A toda máquina!- ordenó el capitán, fijando el rumbo hacia la isla del reino tierra que se erguía acogedora y aún muy pequeña a la distancia.

-Vaya, gracias… de verdad no quiero ser molestia, Katara…

-¡No es molestia!- afirmó la muchacha, llenando una canasta con más fruta- si vas a permanecer por aquí un tiempo largo, lo mejor será que tengas provisiones suficientes…- Mitzuko sonrió nerviosa. Al parecer, Katara consideraba que "provisiones suficientes" era saquear cuanto puesto viera frente a ella. Y no solo estaba "aprovisionando" a su nueva amiga, sino que ya Aang, Sokka y Momo cargaban con sendos paquetes. Muy a su pesar, Mitzuko se sintió enternecida.

-Bien, creo que ya es hora de dirigirnos al puerto- apuntó Sokka, viendo como el sol estaba ya casi totalmente inclinado hacia el oeste- o llegaras tarde, Mitzuko.

-¿Eh? ¿Ya tan pronto?- a los viajeros se les hizo extraño que la muchacha se pusiera de repente tan nerviosa- Vaya… pues… pues… vamos, je.

-Sí, vamos.

La línea de la playa se acercaba cada vez más. Sobre ella, un pequeño pero macizo atracadero se levantaba sobre las olas. Había bastantes barcos anclados por allí, la mayoría pequeños. Mitzuko recorrió velozmente con la mirada aquellas embarcaciones, sin ver la de Zuko. Suspiró de alivio.

-¿Está el barco de tu prima?- cuestionó Aang

-¿Eh? ¡Ah! No… parece que aún no.

-Bueno, si quieres esperamos aquí contigo

-¡No, yo…!

-Si, para acompañarte un rato más.

-Gra, gracias…

El grupo se sentó en la arena cercana al atracadero, conversando aún despreocupadamente. Mitzuko se abrazaba las rodillas, angustiada. Su cerebro trabajaba a mil por hora, tanto que sentía que un humito ligero comenzaba a brotar de su cráneo. Veía el mar, pero al mismo tiempo no estaba ahí… Apretó los puños. Demonios, no podía. Golpeó la arena y se incorporó con rapidez. Los otros tres la miraron interrogantes y sorprendidos.

-Chicos, tienen que irse- les dijo, tomando a Aang y a Katara uno con cada mano y arrastrándolos hasta incorporarlos, con lo cual Sokka y Momo fueron también tras ella- Corren peligro aquí. ¡Vamos!

-¿Pero qué…?

-¡Mitzuko, para! ¿Qué pasa?

-¡Espera un momento!

Pero la chica de ojos tornasolados no se detuvo hasta llegar a unas matas que quedaban ya algo alejadas de la costa.

-¡Vayan por aquí hacia la cañada donde está Appa, y váyanse rápido, por favor! Si quieren llegar pronto al Polo Norte, doblen un poco al este, unos treinta grados, y es el camino más directo. No hay paradas en bastante tiempo, pero llegarán, se los aseguro.

-¡Mitzuko! ¿Cuál es la prisa?

-No puedo de…- Mitzuko bajó la cabeza y cerró los ojos con fuerza. No podía contarles todo, pero al menos les diría una parte. Gruñó- Tienen que salir pronto de aquí. Se avecina un barco de la Nación del Fuego y… deben correr. Si salen ahora no podrán alcanzarlos. ¡Vamos!- ahora, en lugar de jalarlos, los empujó a los tres hacia las matas- Corran, ¡por favor!

-Pero, ¿cómo lo sabes?

-No puedo decirles- dijo ella con aflicción- pero por favor créanme, ¡es verdad! Se los suplico, chicos…- Katara la miraba suspicazmente, y Aang y Sokka confundidos. No podía perder más tiempo explicándoles- Créanme… Katara… Aang… Sokka… por favor… Por… por la sangre de mi madre que corre por mis venas les juro que es cierto- al decir esto se puso ambas manos en el corazón y los miró, uno a uno. Esto terminó por convencerlos. Sus ojos tornasolados estaban comenzando a humedecerse. Y no eran las dotes dramáticas de la chica; era verdad. Había jurado, y había jurado por una de las cosas más sagradas para ella.

-¿¡Por donde tenemos que ir?!

-Si se van todo derecho por aquí, y corren hasta donde empieza la laguna, doblen a la izquierda y allí estará Appa, en el lugar donde lo dejaron- les dijo ella. Iban corriendo la primera parte del camino. Pronto Mitzuko se paró.

-Debo regresar ahora- les dijo, ya que se había detenido también- Por favor… cuídense

-¿Tú estarás bien?

-Sí…- no se contuvo y tomó las manos de Aang- por favor recuerden que yo soy su amiga, incondicionalmente. Fueron muy amables conmigo y yo… yo… voy a apoyarlos, sin importar qué. Yo debo volver. No olviden lo que les dije.

-Mitzuko…

-Nos volveremos a ver, es una promesa- les sonrió, a pesar de su agitación- ¡Sigan, vamos!-

Después de un par de miradas de despedida, el Avatar y sus amigos se perdieron en la espesura. Mitzuko se quedó ahí un momento, viendo como desaparecían. Luego recomenzó su agitada carrera, esta vez en sentido contrario.

-¡Suelten el ancla! ¡Teniente, solicite permiso para atracar!

-¡Sí, señor!

El barco del príncipe pronto estuvo junto a los demás en el pequeño puerto de aquella isla del reino Tierra. Bajaron el puente para desembarcar, pero alguien subió por ahí primero.

-¡Mitzuko!- exclamó Zuko, sorprendido de verla llegar jadeante y sudorosa, además de usando un kimono que no tenía los colores nacionales- ¿dónde diablos te habías metido? ¡Te estuvimos buscando todo lo que va del día!

-Yo… lo siento, Zuko… lo siento, sensei… es que… fuf… pensé…- extendió su morral hacia en general Iroh- ¡pensé en… en traerles un poco de fruta fresca para la cena! ¡Sí!- Zuko y su tío se asomaron al interior de la bolsa, que en efecto, contenía fruta en abundante cantidad y de diferentes variedades. Ambos miraron a la joven fugitiva, que solo sonrió indolentemente.

-Espero que les guste… yo… creo que me voy a dormir.

-Pero, ¡Apenas está atardeciendo! ¿No crees que es muy temprano?

Mitzuko sonrió con una gotita, pero continuó su camino hacia el camarote que le habían asignado, pensando únicamente en recostar su pobre cabeza en la almohada. Murmuró un quedo "Buenas noches" y después desapareció tras la puerta.

-Hum… ¿qué crees que se traiga entre manos?- preguntó el príncipe a su tío, que se mesaba la barba reflexionando también.

-No lo sé- respondió con sinceridad el general- pero bueno… si hay algo seguro es que esta fruta realmente se ve buena- a Zuko le brotó una gotita- y sería una pena desperdiciarla, ¿no crees? ¡Vayamos a cenar!

Zuko siguió a su tío, devanándose el cerebro acerca de lo que la joven híbrida podría haber estado haciendo durante todo aquel día. Y siguió preguntándoselo mientras comía los trozos maduros de mango que fueron parte de su cena.

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¡Hola, hola, gente bonita! UuU Gomen, gomen, que haya tardado tanto! TT Pero la escuela estuvo criminal… no tenía tiempo ni para respirar… ¡por eso espero que les haya gustado este chap, ya que aprovecharé las vacaciones para actualizar más seguido! ¡Y un millón de gracias a Andy-chan, que aún se acuerda de mí y me impulsó para trabajar más de prisa (¡Mil gracias, de veras! Y gracias por decir que seguirás el fic hasta el final, amiga, eso... de verdad, me llegó TuT), así como a Rhuw, a RenaissanceLady-K (jajajaja, tienes razón, ni Azula es tan mala como para merecerse a Zhao, y mira que eso ya es decir xD) y a Nino-chan (jajaja, ¡Muchas gracias, amiga! Pues mira, en cuanto a la diferencia entre san, sama y chan, "sama" expresa mucho respeto, y lo usas para dirigirte a alguien muy importante o a quien respetes mucho; "san" es también formal, pero no tanto como "sama", y es lo que se usa más normalmente en Japón; el "chan" es un diminutivo y expresa más familiaridad y cariño que los otros de ahí que yo te llame así, amiga :P) que me dejaron sus lindos reviews en el chap pasado! ¡Domo Arigatou:D ¡Cuídense, gente bonita! ¡Matta ne!