Ok! Disculpen la enorme tardanza que me tomó subir el capi!!! Pero aquí se los dejo con mucho cariño. Ojalá lo disfruten!!!

Capítulo 5:

-Fue un placer el tenerte aquí con nosotros, Mit.

-El placer fue todo mío, sensei. Ojalá pronto podamos encontrarnos de nuevo, en situaciones menos formales- la chica abrazó al general Iroh y sonrió después. Luego agradeció al capitán su amabilidad y paciencia. El hombre le hizo una reverencia que ella devolvió con cortesía. Reverenció también al resto de la tripulación y por último, volteó a ver al príncipe. Ambos intercambiaron miradas rápidas y al mismo tiempo se inclinaron. Ninguna emoción traslucía en ellos. Parecían meros conocidos despidiéndose de una manera más bien fría. Pero no lo sentían así. Dejar por segunda vez a su mejor amigo era una carga más a su fardo emocional.

Pronto, un buque de proporciones mayúsculas se acercó. La transacción fue muy rápida: bajaron el puente, Mitzuko subió e hizo una última reverencia a sus anfitriones antes de pasar, ayudada por el teniente. Luego el barco se alejó, dejando a los marineros algo pasmados antes de regresar a sus labores. Sólo Zuko se quedó viendo al horizonte, con la misma expresión neutra. Iroh lo observó sin decirle nada, y pronto lo dejó ahí a sus pensamientos, no sin antes posarle una mano en el hombro. El príncipe se quedó ahí hasta que el color del cielo comenzó a cambiar.

-¡Al norte a toda máquina!- gritó de pronto, sobresaltando a los oficiales de cubierta, que se apresuraron a correr al cuarto de máquinas. Luego Zuko volteó de nuevo a contemplar el mar, que se tornaba cada vez más azulado y frío entre más avanzaban.

Ahora tenía una razón más para apresurase a capturar al Avatar.

Alguien tocó la puerta quedamente, con educación.

-Pase- susurró la muchacha. Un sirviente, elegantemente vestido, se asomó a medias a la habitación.

-Señorita, le llama el almirante.

Mitzuko volteó. Estaba sentada ante su espejo, cepillándose el cabello negro, pero más que nada pensando en lo que había hecho durante los últimos tres días. Suspiró. ¿Qué no la dejarían descansar aunque fuera por un momento?

-Voy enseguida- respondió, poniéndose de pie. El sirviente hizo una reverencia y se retiró cerrando las puertas tras de sí. Mitzuko tomó un hondo respiro y se miró de nuevo en la pulida superficie de su espejo.

-¿Llamó usted?- dijo con suavidad, abriendo la puerta del despacho de Zhao. El sujeto estaba viendo por la ventana, pero se volteó enseguida al oír su voz. Una sonrisa maquiavélica le llenó el rostro.

-Bienvenida a casa, señorita Mitzuko- el tono con el que lo dijo le sonó a la aludida más bien como un sarcasmo- Te he llamado para que me des tu informe.

-Me honra al llamarme a su presencia, entonces. Según entiendo, los demás inspectores sólo debían entregarle el escrito.

-Sí, bueno… es que ellos no tenían misiones tan importantes.

La chica hizo una reverencia.

-Cuéntame- pidió, o más bien ordenó, el almirante- ¿cómo estuvo tu visita?

-Bastante bien, me parece. Para un barco de tan reducidas dimensiones y poca tripulación, todo está dentro de los cánones de la Nación del Fue…

-Sabes bien a qué me refiero- interrumpió Zhao con su escalofriante sonrisa. Se puso de pie y comenzó a dar vueltas alrededor de ella, como un tiburón ante su presa. Tenía una aire interrogador- Quiero saber acerca de los detalles… sociales, si gustas llamarlo así. ¿Cómo está tu…- rió con brevedad- amigo?- Mitzuko no dio signo de emoción alguna.

-¿Se refiere al Príncipe?- el almirante asintió- Pues… algo "chamuscado", si me permite decirlo…- esta vez, una sonrisa cínica se le dibujó a ella. La expresión pareció encantar a Zhao- El itinerario sigue como de costumbre. Todo hacia el norte. No tendrá problemas en seguir al Avatar.

-Excelente- dijo el comandante- ¿segura que no harán cambios de último minuto?

-Lo dudo. La última parada larga que harán será en el puerto Tierra de Zhung.

El almirante parecía tentado a repetir el "Excelente", pero con el primero ya había agotado su cuota de halagos por semana para otros que no fueran él. Se limitó a asentir y a mesarse la barba, pensando sin duda.

-Si no necesita nada más, me retiro, almirante- Mitzuko volvió a reverenciar- ha sido un viaje largo y deseo dormir.

-Sin duda. Que descanse, señorita.

Dio unos pasos hacia atrás para no darle la espalda enseguida, por cortesía, y justo cuando se volteó, Zhao le detuvo por el hombro y la hizo verlo, sujetando su barbilla e inclinándose para hacer contacto visual. Y así exhaló su última pregunta, de seguro reservada para un momento especial.

-Espero no estés tratando de encubrir a tu amigo, Mitzuko. Eso no te traerá nada bueno.

La mestiza no bajó la mirada; se limitó a sonreírle y a posar su mano en la del hombre que la sujetaba.

-Usted sabe que yo ante todo uso la cabeza- afirmó- Tan sólo dígame… ¿cómo puede alguien en todos sus sentidos preferir a un proscrito que a un poderoso militar…? No tema, mi señor; la lógica es infalible. Todas las balanzas están en su dirección- Zhao sonrió.

-Descansa entonces. Lo necesitas.- ella le agradeció quedamente. Luego él agregó, como por casualidad:

Ya faltan menos de dos meses…

Lo sé, mi señor. No puedo esperar- ella le esbozó una sonrisa, se zafó con suavidad y se retiró con lentitud.

Al cerrarse la puerta, Zhao se sirvió otra copa de sake y continuó mirando por la ventana, complacido. Todo hacia el norte…

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¡Mil ocho mil gracias Radika, Lia Du Black, Dely y por supuesto a mi querida amiga Andy-chan!!! (Seh, alabado sea Dios por el Zujin! xD) Ojalá les haya agradado y continúen leyendo. ¡Espeor con ansias sus comentarios! Matta ne!!!