LAS DOS CARAS DE LA LUNA

Capitulo II

-Rápido rápido –se escuchaba por todo el palacio Lunnaris.

Tan solo eran las 8 de la mañana y todo el palacio estaba en pie, preparando, organizando, limpiando, decorando y cocinando para la gran fiesta de celebración del compromiso entre Stella y el principe heredero del reino Helios... bueno, casi todos, ya que la princesa aún seguía con su "sueño reparador".

-Mina, Rei, Lita y tu querida Ami –las llamó la Reina –por favor, acerquense chicas, debo pedirles un gran favor.

Todas acudieron al llamado de su soberana e inclinandose le dieron una grácil reverencia.

-Gracias –dijo con una sonrisa –Como bien sabrán este es un día importante para nuestro Reino –hizo una pausa para mirarlas una a una –No hace falta recordaros todo lo que conllevará esta unión, por lo cual os pido encarecidamente que vigileis a la princesa para que cumpla con el protocolo y este en cada momento donde se deba estar –volvió a hacer otra pausa –No es mala chica, pero ya sabeis lo alocada que puede llegar a ser.

Todas suspiraron y asintieron; amaban a Selene, era una mujer de carácter dulce y poseia un temple envidiable, jamás la habian visto alterada y por eso mismo, aunque no soportaran a su hija, la cuidarían para cumplir la petición de su reina.

Cuando termino de hablar con sus doncellas, Selene se fue a su recamara, no se sentia bien, hacia dias que tenia un mal presentimiento, faltaba apenas una semana que su hija, no, sus hijas habian cumplieran 17 años; 17 años desde que pidió a Luna que se llevara a su hija, para evitar su sacrificio...

Flash Back

-Señora, debo irme –murmuró la doncella – ¿Le pondrá nombre a la pequeña?

La reina meditó varios segundos mientras su vista se paseaba de un bebé a otro, hasta que se posó en la joven.

-Serena –dijo suavemente –adiós mi pequeña Serena...

Luna cogió al bebé en brazos y lo tapó con una mantita de color rosa, Selene le indicó que se acercara al lecho, cuando lo hizo, le mostró a Luna una pequeña caja musical en forma de estrella y seguidamente la escondió entre la manta de su hija.

-En su decimoseptimo la traerás a palacio junto con esta cajita para que pueda reconoceros –dijo sin mirarla –Si para entonces su maldad se ha manifestado...

La reina no lo aguantó más y rompió a llorar amargamente, Luna sabía que si la princesa al crecer, diera el primer indicio de oscuridad en su corazón, tendría que poner fin a su vida.

Así, Luna se marchó arropada por la penumbra de la noche con la pequeña Serena en brazos, mientras, en palacio el Rey y los consejeros más allegados, conocían a Stella, la princesa que se convertiría en La Luz de la Esperanza.

Fin Flash Back

-Serena...-suspiró la reina mientras que las lagrimas rodaban por sus mejillas –Pequeña, ¿estarás bien...?

XXX

-Seiya –llamó un hombre de noble porte

-Majestad –respondió éste poniendose a la altura del jinete.

-¿Dónde diablos se ha metido mi hijo? –casi gritó el Rey –Este valle es peligroso, no debería corretear solo.

Mientras, no muy lejos de ahí, un joven de cabello oscuro y ojos zafiro, cabalgaba libremente entre la frondosa maleza, sin rumbo fijo, le gustaba aprovechar el despiste de su guardia para hacer eso, ver aunque fuese una pequeña parte de esa tierra que no era de nadie. Se acercó a un pequeño lago y desmontó con elegancia; cerró los ojos y se dejó embriagar por el olor a tierra mojada y hierbabuena que le rodeaba. El silencio de aquel lugar le hacia parecer insignificante, una persona anonima más. El suave piar de los pájaros que sobre los verdes árboles trinaban por la llegada de la primavera; las frecuentes lluvias en la zona habian hecho crecer rosas que desprendian un fresco olor. Abrió los ojos buscando el rosal que con tan delicioso aroma le deleitaba y cual fue su sorpresa al encontrar una flor singular entre tanta rosa.

Se acercó sigilosamente a donde se encontraba su hallazgo, y sus oidos pudieron percibir un sonido más melodioso que el de las aves que alli reposaban. Una dulce voz tarareaba una melodica sinfonia. La muchacha, que recogia flores y frutos silvestres, notó una presencia tras ella y sin siquiera mirar atrás, hecho a correr entre la maleza, intentando así despistar a la presencia.

-No huyas por favor –pidió el joven mientras le daba alcance, pues sus piernas eran más rapidas que las de la joven.

La muchacha se asustó e intentó acelerar el paso, pero cual fue su mala suerte, que tropezó y cayó torpemente al suelo, lastimandose la mano.

-Eyy –exclamó el joven arrodillandose a su lado –Dejame ver –Le tomó la mano mientras ella sin mirarle, no dejaba de temblar –Solo es un rasguño.

De pronto la joven notó algo cálido sobre la herida y al voltear su rostro pudo ver, como el muchacho le aplicaba un ungüento sobre la magulladura y el dolor se calmaba rapidamente.

-Sois muy amable –agradeció la joven timidamente sin levantar la mirada.

-Por favor –le tomó de la barbilla suavemente e hizo que sus miradas entraran en contacto, y quedando hipnotizado por los bellos ojos celestes de la joven –No fue mi intención asustarte –dijo mientras le tendía una mano para ayudarla a levantarse.

Una vez se pusieron de pie, el joven pudo darse cuenta de la belleza que poseia la muchacha, su cabello cual oro caia por debajo de su cintura, su piel era delicada cual doncella de palacio y sus ojos poseían el brillo de un ángel; mientras, la joven comtempló las finas ropas que vestía e imaginó que era un noble, así que rapidamente hizo una reverencia tal y como le habia enseñado su tía Luna.

-No, no hagas eso –pidió el muchacho y se miró a si mismo por un momento y volvió a posar su mirada en la joven que parecía desconcertada –No es lo que imaginas –pensó un segundo más –Soy... pertenezco a la guardia del Reino de Helios.

La joven lo miró no muy conforme con su respuesta, pero al fijarse detenidamente en sus ojos azul zafiro, sintió un escalofrio y poniendose muy nerviosa desvio la mirada hacia el suelo de nuevo. De improviso se escuchó el cabalgar de un jinete cercano al lugar y el joven supo que le estaban buscando.

-Debo irme –se disculpó –No tardarán en notar mi ausencia –la chica pareció decepcionada ante la nueva –Me dirás tu nombre antes de partir...

-Serena –dijo con su angelical voz

-Serena... –repitió –No olvidaré tu nombre –susurró muy cerca de su oido provocando el sonrojo de la misma.

El muchacho se alejó unos pasos de ella hasta llegar a su caballo y subió con elegancia al mismo, acomodandose en el proceso para volverse a mirar de nuevo a esa joven que lo asombraba sorprendida y todavía sonrojada.

-Prometo volver para conversar contigo –aseguró y seguidamente volteó su montura para cabalgar de nuevo hacia donde se encontraba su padre.

-Tu nombre –pidió Serena.

-Darien... –tiro suavemente de las riendas y el caballo se puso lentamente en camino mientras le dedicaba una sonrisa que fue respondida con otra sonrisa que deslumbró al principe y pensó que quizás era una ninfa de los bosques.

En mitad del camino se encontró con su amigo Seiya, éste le contó que su padre le había enviado en su busca y que deberían darse prisa, ya que debían estar en palacio antes del anochecer. Mientras Darien dibujó en su rostro una suave sonrisa y no podía quitarse de la mente a aquella chica de cabellos de oro.

Continuará...

Nota: Muchas gracias por vuestros comentarios y espero que les agrade éste nuevo capitulo, y que sigan siendo buenos y sigan dejandome sus r/r. No es, ni será ni pretendo que sea una obra, pero si que la historia les llegue al corazón.

Lots of love