Todo esto es de Nintendo y del excéntrico Shigeru Miyamoto.

Acá, originalmente, terminaba el primer capítulo XD y hasta tiene el título! Disfruten!

No olviden sus reviews!

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Capítulo II.

En el comienzo comenzará la decadencia

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¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Quién? ¿Cómo? ¡Qué pasó! ¡Qué demonios pasó! ¿por qué había junta de la noche a la mañana de los lideres de la tribu justo en la entrada para el claro donde descansaba el gran árbol guardián?

Eran las seis de la mañana, y sólo los anteriores aludidos habían sido despiertos en in fraganti por las hadas que habían presenciado el ataque.

Algunos ancianos participaban y una que otra madre de familia. Mido, uno de los principales, estaba presente, tanto como Saria, que se carcomía una y otra vez las uñas, sin dejar de murmurar algunas palabras entrecortadas.

Sólo las hadas estaban al cuidado y observación del gran árbol, que desde hacía más de 6 horas había estado quieto y silencioso, ausente de todo y de todos. Todas las haditas revoloteaban a su alrededor, preguntándole cosas o intentándole arrancar algún sonido.

Nada.

Y fue, para sorpresa de muchos, que a las siete, hora común cuando el Kokiri ya está medio despierto, habló al fin. Pensad que El gran Árbol Deku es el maestro de todos, de tantos kokiris o de hadas, sobre sus futuros y demás. Y que aparte, enseña más a las hadas sobre cosas en específicas. Como: la hada que será asignado aun kokiri cultivador, será educada de la forma de cómo cultivar y cuál semilla es cuál. O a un kokiri comerciante se le enseña sobre el cambio de ruppes y la forma de cómo economizar o la contabilidad. Pero una de ellas, asignada en forma más especial, fue sobre todo en general. Como una maestra auto-selecta. Especializada sobre geografía, costumbres de tribus muy, muy lejanas, o sobre enemigos. Raro ¿verdad? En especial cuando fue la única en su clase.

Y fue a ella a cuál el árbol pidió. La angustiada hada blanca se postró frente a él.

— Todo este rato —le dijo— he estado reflexi-xionando... y cre-eo que... ya es tiempo para darle una empresa a mi joven niño... te preguntaras, Navi, mi querida hada, el por qué te e educado a ti de forma mucho más especial a las otras, y para mañana lo tendrás muy claro. Sabía que este momento iba a pasar pronto, pues a mi, de por sí, me faltaba ya muy poco para morir ¿qué son 20 años, 17 cuando mucho... ? Bueno, son pocos para los de mi clase... aunque ja-jamás pensé que se-sería... sería así... escucha bien. Hazme un último e impor-portante fa-favor... te ocupo a ti, con tus cono-conocimientos guiarás a unos de los niños ¡ya era hora! ¿ver-verdad? (¿no es el sueño de una hada acompañante acompañar a un niño, siendo su mitad?) hasta un lugar, pues este tendrá que cargar una reliquia tan importante, que si muero y la dejo conmigo tiemblo ante su futuro...

— ¿Quién es él, Gran Árbol Deku?

— El niño que por los últimos 10 años ha ve-venido a mi continuamente para preguntarme precisamente por qué no tiene un hada...

— ¿El deforme?

—No es deforme, sólo especial... ¡No repliques! Por.. por favor ¡tráelo! ¡y vuela rápido! ¡vuela, ya, vuela! ¡y no se te olvide...! ¡Sólo a él! Sí... ahora presiento que algo raro va a ocurrir —murmuró ya cuando el último aleteo del hada fue imperceptible.

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Y Navi voló, voló y voló, como quién fuese la persona más presionada y paranoica del mundo para alcanzar una meta que a segundoa segundo se va alejando, hasta desaparecer... y al fin y acabo, lo que le pidieron no fue nada bueno... ¿¡quería que llamara al niño deforme! Aquél kokiri que casi a la semana iba a interrogar a su señor el por qué era retrasado y deforme ¡nada en su vida había visto a semejante ser de tal rápido crecimiento! ¡era enorme! Y eso que tenía 10 ¡era retraso! Y eso que parecía tener un nivel craneal de uno de 14 ¡y no tenía hada! Seguramente llegó a la repartición de estas cuando fue bebe. Y algo le dio escalofríos, y se paró de repente ganándose un golpazo contra una cerca.

¿"Para mañana tendrás todo claro"? ¿"él cargará una reliquia"? ¿"Guiaras"? ¿"geografía"...? ¡ ¿INSINUARÁ QUÉ ÉL FUERA SU COMPAÑERO!

¡NO! ¡Tendría que llevarlo pronto! ¡sí...! y el árbol le dijera entonces que fue una confusión de palabras y.. y bueno ¡sería olvidada y estará con algún otro normal! ¿verdad...? ¡Diosas! Tan sorprendida estaba que decía toda incoherencia hasta que llegó a la casa del retrasado por el hueco de la entrada.

Y como siempre, el retrasado estaba dormido en su catre ¡qué cosa más obvia! Cuando ya casi medio pueblo ya estaba de alguna forma enterado de lo sucedido.

— ¡SIN HADA! ¡DESPIEEERTAAAA...! —chilló.

El deforme ni se inmutó.

— Diosas... ¡Hola! ¡Quién vive! ¿Estás vivo?

— Hmm...

— Para mi desgracia...

Navi, con su temperamento algo fuerte, típica de ella, empezó a llamarlo (si bien ya a gritos, como obligaba la cosa) desde todas las perspectivas posibles de la habitación. Llegó a la obligación de golpearle tan fuerte que, el rubio, con un golpe seco, saltó del catre al suelo.

— Aaahhhh... —gimió.

— ¡Sí! ¡Estas vivo! —ironizó— supongo que la historia que invente de "lo siento, pero una manada de wolfes se lo comieron" ya no será necesaria. ¡Pero que tengo monos en la cara o qué! ¡Levántate! ¡Tengo prisa!

— ¿Eres un hada...?

— No... soy un avestruz pequeño ¡mira! ¿qué no ves mi cuello?

Link la miró como quien ve a una mazorca a la cual le salen cabezas mientras te invita a tomar una taza de té. Su cara se trastornó por completo (al igual que la reacción de la hada) y su sonrisa se trasformo en risa, y de la risa a la histeria. El pobre criollo no se podía mover ahí en el suelo, mientras se sujetaba el estómago, revocándose y carcajeándose, en medio de su cuarto.

— ¿Qué te parece tan gracioso? —gritó ella.

— ¡Que... que al fin tengo hada...! — logró decir, mientras se sujetaba como podía a su mesa— porque... ¿porque eras MI hada, no es cierto?

— Seh, supongo que sí... — dijo en toda las formas, menos en entusiasmo.

— ¡Gracias Diosas, gracias Diosas, gracias...! ¡Te mostraré a Saria! Y.. no ¡antes a Mido! ¡Ja! Que ese maldito se coma sus palabras... ¡al fin soy normal! ¡no soy un "Sin hada"!

— ¡Escúchame perfecto! Soy una enviada del Gran Árbol Deku y te pide...

— ¿Así que al fin me hizo caso? ¡Milagro! —exclamó irónico— ¿por qué tantos años para esperar, eh? ¿¡puedo ya preguntarle...

— ¡ESCUCHAME! ¡EL ESTÁ MURIENDO Y ME PIDIÓ QUE TE LLEVARA!

El hylian parpadeó.

— ¡Él está apunto de morir y coños te importa si te llama o no!

— ¿Qué?

— ¡Es más! —explotó— ni siquiera estoy segura si me asignaron a ti ¡y ya sacas conclusiones! ¡cómo sea...! él te llama y TÚ-VE-ALLÁ... te acompañaré para estar segura que vayas ahora...

— Bueno, no te tienes que enojar... —dijo Link sereno, el cual, como los berrinches de un niño de 10, empezó a comer sin importarle las cosas que decía la hada. A pedazos se comía su trozo de pan y se la pasaba con agua, con el bote de cristal que usaba como vaso. Se la colgó en el cinturón y ya iba empezar con la nuez, cuando la otra casi se lo arrebata de un golpezazo (pero se la guardó dentro de su traje).

— Bueno. Rápido venimos, rápido nos vamos. No lo hagas por mi, pues veo que no te caigo bien, si no por el Árbol, que te llamó específicamente sólo a ti.

— ¿Dices que está muriendo?

— Un monstruo se metió en él ayer en la noche y a estado pudriéndolo desde adentro— explicó, ya algo feliz de ver que el chico salía de la casa (con un algo en su mano) y bajaba con prisas las escaleras.

— ¿Y por qué a mi me llama y no a otro? —exclamó mientras corrían en la dirección donde se había formado ahí toda una bola de gente, casi siendo toda la tribu.

— Pues algo así de un no-sé-qué de no-sé-cómo!

— ¡Wow! ¡No puedo creerlo! Eres la mejor vocera que jamás e visto en mi corta vida.

— Y tú el ser más normal que e visto.

— Oye ¿me tienes que agradar? —preguntó Link parando en seco.

— Por supuesto que no —contestó ella. Asintieron con la cabeza, corriendo al tú por tú hasta llegar con el grupo.

— Hey, Sin Hada ¡no te metas! —exclamó Maur, uno de los de la cuadrilla de Mido. Su hermano gemelo, Muar, se rió como estúpido ante tan insinuación.. raro ¿por qué Link venía tan serio?

— Seh los como tú no les importa estos asuntos ¡largo! —dijo Foco.

— ¡A un lado! —gritó Navi mientras que Link se habría paso a empujones.

Todos los que vieron al Sin hada con un hada ahogaron un grito.

— ¿Pero qué demonios...? —empezó Mido cuándo el rubio se hubo puesto delante de él.

— Venimos con una orden del Gran Árbol Deku —dijo Navi, con un tono que sólo un general marino lograría tener. Mido balbuceó unas palabras mientras veía a un Link seguro y sarcástico dándole frente. Saria no decía nada.

— Me prohibieron que dejase pasar a cualquiera —dijo.

— Vengo con una orden del guardián y paso con él dijo Navi. Mido sonrió, no sin un toque de duda.

— Sí tan es así, primero, no veo que tengan una notificación.

— ¡Que yo tenga hada es una! —puntualizó el hylian.

— Le podrías haber suplicado ¿Tienen sí o no una notificación?

— ¿Notificación? ¡Y para qué demonios ocuparíamos una!

— Él me dijo "no dejes pasar a nadie. Es peligroso" y punto ¡Este... ya Con Hada kokiri no podrá pasar, mientras!

— Está bien, si quieres, vuelo y le pido al Árbol Deku que me dé una de sus hojas como pase.

— Se la podrías arrancar sin permiso.

— ¿Crees que sería capaz?

— No, si bien puede recogerla del suelo.

— ¡Eres un...!

— Mira, Mido —interrumpió Link— se razonable ¿vale? No tienes ni base para decirme si bien no puedo entrar o si sí. Acá tengo un hada, que creo que seria muy difícil no creerle. Déjame pasar, sólo yo, tú quédate acá.

El pelorrojo titubeó unas palabras.

— ¡Él dijo que era peligroso...! ¡no te veo armado! Ja! Trae un arma y te dejo pasar.

Link levantó el algo que Navi le vio al bajar las escalera de su casa.

— ¿Y qué demonios es eso?

— La resortera... —murmuró Saria.

— Una poderosa arma que tenía pensado inaugurar rompiéndote la cabeza.

— ¿Qué dices...?

— ¿Podemos pasar? —siguió el hylian.

Mido, sin tener otra, se movió lentamente sin darle la espada. Apenas él entró, se puso en medio protegiendo la entrada del sendero que daba al claro donde descansaba el árbol.

Caminaron unos pocos metros, dando vueltas y vueltas por el sendero, hasta llegar a los pies del claro donde se encontraba el tan famoso Árbol Deku. Era tan grande como la villa misma, tan viejo como la tierra y tan sabio como el mundo entero. Se veía todo triste, los animales, muy propios de los ciervos, pájaros y conejos le lloraban y las hadas, a su alrededor, le gemían. Sí, tan obvio era su muerte, como aquel lechoso verde casi semi-castaño de corona, mientras que abajo, sus hojas intentaban imitar a la lluvia, sólo que seca y más liviana, siendo una imagen idéntica a la del cerezo caído.

Link caminó atónito, tropezándose y asustándose de las plantas y animales muertos por el veneno, tras un camino quemado de grandes dimensiones, que se ocultaba hasta lo más profundos de los bosques, justo a su izquierda.

La voz del árbol quitó a aludido de sus pensamientos.

— Link... mi querido y especial niño... —empezó con tristeza. Link sintió las terribles lagrimas que salían de sus ojos — lamento mucho que todo aya sido de esta manera. Pero no te quería dejar con la duda y que si algún día descubrieras el quién eres, me odiarías para siempre por jamás decirte. Sólo esperaba, en realidad, la edad suficiente para entender lo que te voy a revelar. Si antes no te dije, disculpa, pero tenía qué ¡No! No es nada malo... pero... bueno, Link, para empezar.. tú no naciste en el Bosque Kokiri... es más, ni siquiera eres un Kokiri. No contestes, digiérelo primero...

¿Es todo? ¿No era un kokiri? ¿¡No era un kokiri! Es decir... que... el chico se sintió inútil, desnudo. Le acababan de destruir todo aquello por lo que había pensado que era de los últimos 10 años.

— ¡Link, escúchame! Por favor —siguió el árbol. Este lo miró ido— si no eres un kokiri, te preguntaras, entonces ¿qué eres? —afirmó con la cabeza— pues bien. Tú perteneces a una raza que va mucho más allá que cualquier rincón del bosque. Eres de Hyrule, la primera tierra que nuestras sublimes diosas bendicieron. Es por eso que eres tan diferentes a los demás. Eres un hylian. No kokiri, hylian. Era es la razón por la cuál no tuviste una hada... hasta ahora.

Como Link aun seguía ido, Navi preguntó:

— ¿Qué quiere decir con "hasta ahora"?

— Reconozco que eso no puede durar más como un secreto... —suspiró el árbol— Link, Navi, todos ustedes, mis hadas, sabrán que las historias que e contado remota muchos, muchos años, años donde se dice que fue la creación de esa tierra. Pues bien, esas historias, no son historia, es la historia. Es la verdad pura. Lo digo, por que yo la viví. Yo soy uno de los primeros árboles que colmaron esta parte del reino y sigue sosteniéndola, con sorprendentes poderes. Por ejemplo ¿jamás se han preguntado, en realidad, por que yo, como árbol, puedo hablar? —todos asintieron, despacio— eso es por que la gran y bondadosa Farore me dio su bendición, para ser el guardián del bosque. Y, como tal... ¿jamás les e contado aquella leyenda de que formaron la Trifuerza y pusieron su parte en distintos rincones del reino para que jamás nadie osara romper tan magnífico lugar?

— Sí, ya nos contó —dijo Link.

— Pues... yo soy el guardián que posee la fuerza del Coraje. Siempre la e tenido, dentro de mi. A crecido acá conmigo, es una piedra preciosa que jamás a salido de su seguridad en mi corazón... y ahora que estoy apunto de morir... ay... ¿qué pasaría si alguien la tomará, pero alguien poderoso, que la usara para el mal! ¡Todo Hyrule se rompería! No quiero pensar en ese lugar ¡jamás...! ¡ay!

— ¡Gran Árbol Deku! —exclamaron todos.

— Ese ser... siento que está cerca de la piedra... cerca de ella.. Link ¡por favor! Ocupo que tú la salves! Te lo suplico. Si pudiera yo, la sacaría y te la daría, pero no fui precavido y ahora sufro las consecuencias. Si ese vil ser moribundo, adquiere sus poderes, es capaz de hacerse inmortal y todo peligraría, si encontrara a sus otras dos hermanas, que debieron de pasar por generación por generación, o escondidas en algún otro lugar. Link, entra dentro de mi, que presiento que soy tan hueco como una nuez sin su pulpa y lograras abrirte camino por ahí, hasta matarlo o hasta que salgas con la piedra. No te preocupes si dañas mi corteza, estoy entumecido y, total, ya mucho no me falta...

— Pero, Árbol Deku, yo no...yo no puedo hacer lo que dice...

— ¡Sí puedes! Por si no sabes, los hylianos son la raza más pura y más sagrada de todo los reinos. Posen magia, belleza, virtudes e inteligencia como ninguna otra. Si alguien de todos es el más capacitado para este labor, eres tú. Y ni digas que es Mido pues es sólo un niño consentido que se enojó en secreto cuando tú eres aun más alto que él.

— ¿En serio tuvo celos?

— Sí, y fue muy gracioso.. ja ja ja... ay.. Link, por favor ¿harías eso? Tiene que ser pronto. De ti depende esa decisión.

Link dudó.. dudó mucho... dudó demasiado... pero asintió. Blandiendo una gran barra de madera que encontró tirada, como si fuera espada. Se acercó al árbol, y antes de que este entrara, este dijo:

— Navi, acompaña a Link.

— ¿Qué?

— Navi...

Ella dudó, tal vez tanto como Link.. pero incapaz de darle la contra a su señor, asintió y se postró sobre la cabeza. Con un "Buena Suerte" general de todos los demás, entraron por las profundidades del guardián, a través de la boca.

Adentró, hacía un frío de los mil demonios y apestaba a muerto. Link levantó con algo de asco su bota, notando una pastura verde pegajosa pegada en toda la suela.

La puerta... digo, boca del árbol se cerró y reinó la oscuridad.

— ¡Eh! Navi, funcionas como intenta, haber, tú me guías.

Ella sonrió irónica. Miraba a todas direcciones, viendo si su cuerpo luminoso llegaba a algo más allá de su alcanzable. Link caminaba a ciegas, viendo para arriba, justo donde estaba la hada, para no perder rastro de ella. Navi avanzó sobrevolando todo, sin tener cuantas ni nada ¡no había nada! Link había caído, en cambio, por un gigantesco hueco en el piso, cayendo sepa cuantos metros al sudnivel del suelo. Tan sorpresivo fue que ni grito y una coladera que llevaba agua subterránea le salvó la vida.

— Nop ¡acá no hay nada! —dijo Navi— Link ¿qué tal si le preguntamos al guardián por donde esta... ¿Link? ¡Link!

— Acá, estúpida… —oyó.

— ¡Link! ¿dónde...?

— ¡MIRA PARA ABAJO!

— ¿Qué mire para... ah... oh... ¿Te rompiste una pierna? —preguntó cuando llegó.

— No.

— Rayos, Diosas...

— ¿Qué dijiste?

— Gracias, Diosas.

— ¬¬ ... espero que el monstruo te coma.

— ¡Pues lástima ya que gritaré primero "Hey, acá hay, NO UN KOKIRI, sino un hylian, que te vino a matar!"

— ¡Juró que primero te mato a ti.

— ¡No te atreverías! Soy un ser tan mágico y bello para ser tocada por un simple... hylian... si fueras kokiri ¡como he pensado servirle a uno toda mi vida! Tal vez, aunque no me importaría si fuera deforme.

— ¡No tengo por qué soportarte!¡ Vete! Yo me haré cargo de la bestia sólo.

— ¿Y contradecir al mandato del Árbol Deku? ¡jamás! Total, de seguro yo soy ya la deshonra familiar cuando me pusieron junto a un hylian y no a un kokiri! ¿Qué diablos tendré que perder si ya perdí lo demás?

— ¡Cállate!

— ¡Cállate tú!

— ¡Deja de hacer ese ruido!

— ¡Son mis alas, pendejo!

— ¡Ese no!

— ¡Entonces!

— Ese que parece de crujir de madera...

— Pensaba que lo hacías tú al caminar...

— ¿Yo? E estado parado acá discutiendo contigo todo el rato...

Y voltearon lentamente para atrás...

... para que un ojo les regresara la mirada.

Gritaron al unísono cuando la pequeña araña les saltó encima. Y como Navi les tenía fobia a ellas, salió volando despavorida hacia arriba, dejando en la penumbra al hyliano. Lo bueno es que por acto reflejo había golpeado a la araña en el aire, rompiendo el palo y rompiendo a la araña.

Momentito! ¿Una arañita? ¿¡arañita! ¿qué no era una arañota? Es decir... bueno... ¿la araña había tenido un hijo o que demonios? Y, luego pensó ¿qué no las arañas dan hijos de a muchos? Haber.. cómo iba ese cuento... así, cuando los pájaros y las abejas... bla, bla, bla... se reproducen, ajá, ajá... tienen crías de muchas. Ajá... y los insectos son de muchos ¿Y que no la araña era un insecto? Sí.. tenía que ver más de una... más de muchas... más de...

— ¡HADA, REGRESA!

— ¡No, hay arañas!

— ¡Ya la maté!

— ¿Seguro...? —preguntó acercándose.

— Bueno, no más a esa, sí.

— ¿Cómo que "no más a esa"...?

— Ehm... tu sirve de linterna. Vamos para acá...

Se trasladaron hacia enfrente, y a Link no le tocó más que otra que nadar. Fue rápido todo eso, hasta que llegaron al otro extremo. Cuado Link puso la mano, la quitó de repente, pues algo viscoso y verde, como el que tapizaba todo el lugar, se había impregnado. Volvió a meterla en el agua para lavársela y subió evitando tocarla. Navi se sintió feliz de que ella sólo le tocase volar. Sobrevoló el piso y encontraron otro agujero, aun más andrajoso y oloroso que en anterior. Link, al percatarse que ahí se acumulaba una telaraña, iba quitarla con la mano, pero se detuvo, dándole mala espina. Arrancó un pedazo de madera del Árbol Deku de la pared y la aventó en medio de la red. Está se quemó al instante.

Era una red impregnada de veneno.

— Pon la mano y quedará como esa madera.

— ¡Qué graciosa! Oye, hada ¿qué tal si te aviento como esa madera?

— Qué tonto fuiste al desperdiciar ese palo sobre la arañita. La hubieras usado para quitar esta red.

— Sí, y quedar indefenso cuando la muy cobarde huye y me deja ciego. Se hubiera derretido también, babosa...

— ¡Pues piensa en algo, Einstein! Es tu bronca el cómo pasar. Yo sólo soy la linterna ¿recuerdas?

— ¡Sí, ya lo sé! —gritó y azotó su pie contra el suelo, cayendo de espaldas y embarrándose en la baba verde.

— Idiota —se burló la hada. Link, por desesperación, se tiró al río para quitarse la baba, la cual cedió al instante.

Suena inútil mencionar cómo diablos Link logró retirar el veneno de la red. Sacó, de su cinturón, el bote de cristal donde el cuál había tomado el agua esta mañana, la llenó de agua, corrió hasta el hueco y la vació. En tres represiones bastó esto para estar seguro de que era todo lo que ocupaba, y se tiró, sin más preámbulos, en la red, rompiéndola y cayendo un mínimo de cuatro metros, terminando, por supuesto, en más agua que se filtraba por las rocas, pero en un menor nivel. Se levantó y guardó la preciada botella en su cinturón. Navi examinó al rededores y con un alivió ya no vieron más baba verde alrededor, sólo un gran y estrechoso sendero quemado, y un hoyo de un tamaño descomunal, carcomido y putrefacto en medio de la pared. A su alrededor habían más tela inofensiva y varios cachos de madera desasida. Caminaron con paso dudativo y entraron por el hoyo.

Adentro no había más que un cuarto en forma circular, tan grande como el interior de 5 casas kokiris juntas, echo tanto de piedra como de madera. Ya no habían más hoyos. Era el último cuarto al que ir... y del cuál salir.

— Navi, aquí no hay nada...

— Tiene qué... Diosas, tengo miedo...

— Pues lástima. Sopórtalo

— Link... ¡bueno, pues me dice cómo te fue!

— ¡Hey! ¡No te vayas! – gritó.

Ella ya estaba para salir campante por el hoyo.

— Dijiste que si quisiera, me largara y que tu te harías cargo —dijo nerviosa— y como acá no hay nada ¡no me ocupas! Adiós... ¡AAAAAHHHHHHH!

Cuatro arañitas saltaron sobre ella ¡habían salido del otro lado del hoyo! Dos sacudidas y velocidad supersónica, como de alguien a quién le tiene miedo algo a muerte, se las botó y se puso cerca de la cabeza de Link.

Más arañas y más arañas se habían acumulado en el hueco. Y en dos, tres, cuatro segundos, poco a poco se alejaban, con una red impregnada de veneno en la única salida.

Al mismo tiempo, decenas de estas arañitas rodearon a nuestro grupo. Serían fácilmente 50 ojitos quienes los miraban y saboreaban cerrando las mandíbulas por donde les salían aquella baba verde que tanto odiaba Link. Tal vez esa cosa se volvería venenosa cuando fuera más grande ¡quién sabe! Pero el tamaño de esas mandíbulas... y esas patas... ark! ¿¡en qué se habían metido! ¡estaban muertos!

Pero, si estaban muertos ¿por qué aun no morían? Las arañas nada más los saboreaban y los miraban ¡pero nadie osaba a acercárseles!

— Vaya, vaya —dijo una profunda voz en el rincón más apartado y oscuro de la habitación— esto sí que es una sorpresa. ¿Quién esperaría que dos deliciosas y suculentas criaturas vinieran a mis nuevos aposentos tan voluntariamente? Perded cuidado, que mis hijos no los atacaran, al menos que yo lo quisiera. Díganme ¿los envió el mal educado árbol para que le lograran salvar la vida? Por que, si es así, dudo mucho que hasta donde e llegado, pueda salvarse.

— ¡Muéstrate, horrible asesino! —gritó Link, adelantándose donde creía escuchar la voz.

— No tengo nada en especial —dijo la voz— soy idéntico a mis crías, pero más grande, sin una pata y una horrible herida en alguna parte de mi cuerpo que aspira veneno. Si me vieras, te lo juro niño, ya no habría escapatoria.

— ¿Vas a comernos? —dijo nerviosa la hada.

—Yo no. No podría, aunque quisiera. Poco me falta y prefiero aprovechar a que mis queridos hijitos crezcan fuertes y grandes, como yo. No sé, este lugar es un excelente y próspero lugar para vivir. En unas semanas bastaría para salir e investigar la zona. Supongo que habrán mas niños jugosos como tú ¡sería un festín! Pero todo a su tiempo, pues el que abarca mucho poco aprieta.

— ¡No dejaré que tú y tus hijos invadan al tribu!

— ¿Así que sí hay una? —preguntó sorprendido y empezó a reír.

— Link ¡Cállate! Que sólo le das más ideas —gimió Navi.

Un arañita muy impaciente saltó intentando agarrar de un mordisco al hada, pero se le salió.

— Bueno, eso era todo lo que tenía que preguntar, en realidad.

— ¡Link, negocia con él! Total, vamos a morir! —gritó Navi histérica ¡Por Din! ¡NI TENÍA ESPADA! ¿qué clase de idiota no le pondría una espada al héroe cuando se enfrenta a 50 arañitas, EH? ¡DIGANME!

— E negociado cientos de veces antes y será tan terco como Mido, lo presiento. No haré eso.

— ¡Loco!

— ¡Esto es un espectáculo! —rió Gohma— vale, continúen con su batalla. Estoy aburrido y lo estaré por unu o dos días completos. Acá lo único que e encontrado de valor son a ustedes dos y una bonita piedra verde incrustada en algún lado. ¡Miren qué preciosidad! Ni la esmeralda más pura que la sirena puede fabricar se compara con esto — y salió de sus escondite, colgado de la espada, por supuesto, de la Piedra del Coraje — tuve que pegarla por miedo a que con mis 7 torpes patas la tirase y se rompiera ¿verdad que es muy bonita?

— ¡Dame eso!

— Si tanto lo quieres, ven por él.

Link arrancó un trozo de madera de la pared. Gohma se rió y Navi casi se pone a llorar.

— ¿Qué me vas hacer? ¿golpearme con la madera? ¡huy, que miedo! Por si no lo sabes, nuestro veneno las destruye.

— Ya lo sé —rió con sorda— ¿pero quién dijo que la usaría para eso?

Amarró un grueso trozo de tela que arrancó de su ropa y la enredó en un extremo. Luego, con la mano, le puso algo del baba-aceite tirado por ahí y, frotando las piedras con rudeza, como le había enseñado alguna vez los trillizos cuando estaban en el Bosque Prohibido un día perdidos y con frío, explicándole el cómo hacer una fogata, Link formó una antorcha.

Todos retrocedieron ¡estaban ciegos! Hasta el propio Link no aguantaba la luz y a diestra y siniestra la manejaba golpeando a todo bicho que alcanzaba. El Gohma se tapó el ojo con lo que podía (¡una arañita!) y se movía como loco, aplastando y chocando contra que podía. Cuando se acostumbró algo a la luz, lo miró con rabia. Era el tiempo de la batalla.

El Gohma saltó al centro de la habitación, levantando la pata donde traía la arañita y se la aventó a Link. Este la esquivó, no sin perder el gorro y de resbalarse, perdiendo la antorcha. Las arañitas salían despavoridas ¡luz! Horrible! Más de una tenía discapacitado el ojo. Link gritó y esquivó el fatal golpe que Gohma, arriba de él, azotaba. Pasó por debajo de ella y quedó justo sobre su cola, esquivando el veneno que se destilaba por ahí. ¡Diosas! ¡¿dónde estaba Navi! Se levantó y corrió donde pudo, no llegando lejos, pues las arañitas lo tumbaron, mientras le mordían y degullian su túnica. Con su brazo irradiando a todos lados, sintió golpearles el ojo algunas, que salían chillando de dolor despavoridas. Se arrastró hasta donde pudo, pero una tenaza, del tamaño de su tórax, lo había agarrado del pescuezo de la ropa ahorcándolo. Y con horror, observó los colmillos de su atrapador frente a su cara. Dio una patada al olvido y gracias a las diosas, esta quedó estancada justo sobre el colmillo derecho de la reina. Más arañitas estaban abajo, mordisqueando sus nalgas y pelo. Estaba horrorizado como jamás en su vida. Sentía un líquido caliente emanar de su pecho y de su frente, empezaba a ver borroso y en tonos rojos y opacos. Y Navi, la cuál, aun más aterrorizada con su fobia, escondida en el techo, salió disparada impactándose en el ojo de la reina. Fue lo único que pudo hacer, ya que no servían sus poderes mágicos contra esas cosas, y la empezaron a perseguir como media horda de arañitas por todo el ancho, largo y alto de la cámara.

Link corrió para salvar su vida cerca de las paredes, mientras que el verdugo las azotaba, con rocas y madera explotando a todos lados, golpeándolo a él recibiendo profundas cortadas. Llegó un momento, cuando Link casi choca contra Navi, la cual seguía la circunferencia de la cámara por el lado contrario, se esquivaron los dos, pasando a su lado. En el ataque de al reina, la cual le importo madres que fueran sus hijos, perecieron como 11 arañitas.

Recuerdo decir antes que todo el lugar estaba tapizado de baba. Pues bien, Link, en un errado paso, resbaló cayendo de espaldas y Gohma clavó sus colmillos en la superficie de madera, a centímetros de ser en vez de la cabeza del elfo. Este dio una voltereta y sacó la resortera, con la única deku Nut que poseía, la cuál iba a ser su desayuno una hora antes. Levantó la puntería, golpeando su espalda, echando a volar la Piedra del Coraje que calló a varios pasos de distancia. Él gimió entrecortado ¡no le quería pegar a eso! Gohma la tenía ganada! Link estaba acorralado en forma fatal en esa posición. Se le lanzó de él, importando un coño cuál sean las consecuencias. Lo próximo que sintió fue la antorcha clavada en su ojo, que más por reflejo que otra cosa, uso Link como única arma.

El ser maniático se enderezó con pesadez, convulsionándose, y tiraba ácido en forma de espuma por la boca. Llenó de ácido las paredes de piedra y chocaba contra ellas, de su espalda, la gran herida se había como papel que cede a las tijeras, chillaba, gritaba, todo se movía de tantos golpes que el techo tenía grietas y se colapsaba. Navi, cuando el cuerpo del gigante se le acercó, la rodeo, y esta última calló sobre su familia, atrapándola en la avalancha de roca, que sería su último sepelio.

Silencio. Después de eso sólo existió el silencio.

Link calló de rodillas.

Navi sobre su cabeza.

Miraban atónitos la lápida frente a sus ojos.

Y es todo lo que hacían.

— Link... larguémonos de aquí...

Él sólo pudo más que asentir.

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Afuera, era otra cosa. Tambaleantes, dieron un respiro como su hubieran aguantado la respiración por horas. Y toda la tribu kokiri, al completo, como las hadas del bosque y el mismo Árbol Deku les regresaba la mirada, expectantes de su resultado.

Ellos, por supuestos, habían sido informados de lo que le había pasado a su guardián y de la empresa que el dúo habría enfrentado. Todo lo de Link era punto y aparte y jamás fue tocado.

— Lo sabía... lo sabía... —dijo el árbol, cuando Link se la hubo presentado— sí... aun recordaba bien esa belleza...

— ¡Árbol Deku! — dijo Link —después de todo... ¿usted va ...?

El silencio fue su única respuesta.

— Link, mi niño... sólo recuerda que esa reliquia tiene que ser protegida a toda costa. Y sólo hay un lugar donde estará segura. Y ese lugar es el Castillo de Hyrule.

— ¿Castillo?

— Ve a allá, y entrégasela a quienes, a tu sano juicio, estará segura. Navi, confió mucho en ti, y espero que lo guíes gasta donde puedas. Queda más allá del bosque, mucho más allá de praderas y de lagos... Link, tu naciste para esos lugares. Eso te hace único ¡por favor! Has esa empresa. Sólo envíala. Lo que quieras hacer después es por tu cuenta, pero confío que harás en lo correcto...

— ¿Árbol Deku?

— Como último regalo, mi Héroe del Tiempo, arranca un pedazo de mis raíces con alguna espada y fórmate un escudo. Pondré toda mi magia que me queda en ese pedazo que está cerca de ti. Te servirá de protección contra todos lo males que te formen sobre ti...

— ¡Árbol Deku!

— Mis kokiris, siempre los e... los e... queridoooo...

Su voz se apagó. Su corona, antes rojiza y café, se volvió oscura y grisasea.

— ¿Él... él está...? — empezó una de las madres.

— No... no puede estar muerto... él no...! —gimió una niña.

Saria no se encontraba en el grupo. Se había ido corriendo. Link calló de rodillas viendo la piedra verdusca, derramando sobre ellas amargas lágrimas. Toda la tribu se le unió en sus lugares viendo o evitando ver a su guardián caído. El hylian se levantó, dejando en el suelo la joya y se dirigió directo hacia Mido. Levantó la mano hacía él.

— ¿Me prestarías tú espada?

Él se la dio con forro y todo.

— Te la regalo.

— Gracias.

Todos miraron en silencio cómo el rubio blandía y destajaba la parte señalada de madera. Cuando lo arrancó, un cacho como del tamaño de su pecho, se colgó la espada en el hombro, con sus dos manos cargó el cajo de madera y encima la gema. Se fue directo a su casa en el árbol, dispuesto a terminar lo antes posible el escudo.

Y así duró dos días. Los rumores crecían. ¿Era verdad que Link iba a dejar el bosque? ¡Pero si un kokiri dejaba el bosque este moriría! Y miraban entre admiración y pavor a la casa del aludido. Este los ignoraba por completo. Total, era no era un kokiri. Si no un hylian, que debería estar afuera en vez adentro del bosque.

Afuera.

Siempre había soñado que aquella era la tierra prometida.

Ahora lo vería.

Y conforme el lugar donde trascurre la pesadilla...

En dos días, y tallando y tallando con la espada, Link por fin logró construir un escudo. Y, de adorno, le dibujó unas espirales justo en el centro. Navi estaba aburrida y dolida todo el rato, como los demás de la tribu.

Y en menos de dos días, no sólo perdían a su ser más querido, si no también a otro de los suyos.

— ¡Link! ¡No puedes salir del bosque!

— Ya oíste, Marín, las palabras del Gran Árbol Deku. Tengo que partir.

— Hay, Link, cómo te voy a extrañar... —chilló con los ojos llenos de lágrimas. Ella y su hermana gemela Shina, le abrazaron.

— Wow ¿por qué le dibujaste esas espirales a tu escudo? —preguntó Apolo, uno de sus mejores amigos, aficionado a las peleas, pelirrojo, y su cabello era tan largo que le tapaban los ojos. Con el cual practicaba a las peleas antes.

— Si te fijas bien, es la piedra verde que me encargó el Árbol Deku ¿recuerdas? Pues me inspiré y contra luz es igualita.

— ¡Hey! ¡es verdad!

— ¿Vas a regresar? —le preguntaron después tres cabezas a la vez. Link se encogió en su lugar. Los trillizos eran otros de sus compañeros de juegos, y los había conocido y crecido con ellos toda una vida.

— Sí, sí, ténganlo por seguro ¡algún día regresaré! Ja ja ja...

— ¬¬

Y los demás adioses son demás. Y como que las mamás le preparaban y le mandaban comidas en cajitas para su camino también. Se despidió de todos, que le saludaban y gritaban que le mandara postales de los lugares que conocería, y que le comprara regalos, justo en la salida principal , que casi siempre había estado cerrada. El saludaba y le sonreía a todos que iba a regresar, algún día, pero regresaría. Y fue cuando lo vio: era Mido, el mismo que le quitaba el candado a la reja de la salida. Se quedaron unos segundos mirándose. Hasta que Mido suspiró y le dejó el pase a Link.

— Pase lo que pase, mi Ya Con Hada, regresarás, me vale verga si tengo yo que ir a buscarte y obligarte para que lo cumplas. Cuida esa espada como si fuera tú hijo y si le haces un rasguño o la rompes...

— ¡Te la regresaré, Mido! No mortifiques, cuidaré a tu hijo.

Mido sonrió e igual que Link.

— Me duele no poder despedirme se Saria. No la e visto en dos días —murmuró mientras salía y cruzaba el túnel. Paso así unos 40 segundos caminando a oscuras hasta que vio luz, llegando a un puente colgante. Esto era lo más lejano que había llegado. Navi lo seguía en silencio.

¡Ahí estaba! ¡Saria! Lo había estando esperando, entonces. La joven chica peli-verde le miró con dulzura y imponencia a la vez.

— Te estaba esperando.

— Saria... yo...

— No digas nada por favor, Link. No digas nada.

— Saria... no pude ir a buscarte ayer ni anteayer pues tenía que acabar con este escudo. Dime ¿te gusta?

— Sí, es muy bonito.

Se quedan en silencio. Saria había estando sosteniendo algo en sus manos. Era su ocarina. Ella se la llevó lentamente a sus labios y tocó su más y preciosa canción bautizaba, por Link, por supuesto, como "La canción de Saria" (Saria's Song). Sonaba tan especial y maravillosa, por que los dos sabían a al perfección que pasaría mucho, mucho tiempo para que volviesen a verla. La versión completa, en realidad duraba alrededor de dos minutos. Así que esos últimos dos minutos, se la pasaron, se la pasaron felices, y contentos, mientras una tocaba el otro la invitaba a bailar. Cuando finalizó, quedó un refrescante rato, disfrutando el momento. En todo el momento, sintieron la melancolía. Y Ella terminó por ofrecerle la ocarina.

— Saria, yo no podría quedarme... —empezó pero ella sólo agarró su mano, puso el instrumento en ella, la cerró y se lo puso en el pecho.

Quedaron así. Ella lo miró con una sonrisa. Y él con los ojos llenos de lagrimas. Empezó a alegarse tambaleante, derramándolas y se alejó corriendo, temiendo que si miraba atrás jamás partir de su bosque y quedar inconclusa la promesa que le había prometido a la criatura que consideraba padre.

Pero ojalá hubiera dicho el destino voltear a Link, aunque tan sólo prevenir todo los futuros dolores inminente que le iban a suceder.

Ojalá.

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Aprecio sus comentarios xD