Erawon y Bromo habían llegado a una ciudad.

-Sí, esta ciudad supuestamente es la más grande en la que jamás he estado -dijo Erawon-. Pero no veo que estemos haciendo nada especial.

-¿A que te refieres?

-Que es lo mismo que todas las demás ciudades. Nos escondemos, intentamos escuchar rumores sin éxito, nos tomamos unas copas en la taberna...

-Tienes razón, en realidad deberíamos aprovechar de hacer algo que avance la trama. Pero la verdad no se me ocurre nada.

-Sigh, que pérdida de tiempo.

Como si alguien hubiera escuchado sus quejas, un transeunte X se acercó.

-Forasteros, ¿Habéis escuchado el nuevo rumor?

Erawon agitó los puños, victoriosa e impacientemente.

-Vamos, suéltalo...

-¡El rey viene a nuestra ciudad! Por primera vez en más de cien años. Se dice que su llegada será muy ocupada, una ocasión llena de eventos, emoción y...

Bromo miró su reloj.

-Bueno, nuestro bus sale en cinco minutos... nos vamos...

La mandibula de Erawon cayó al suelo de decepción.

--

Ahora iban cabalgando por otro camino X. Erawon estaba refunfuñando desde hacía un par de horas.

-¡Y ahora, en vez de la batalla final, vuelta a cabalgar por el mapa de la contraportada! Por esta parte ni siquiera se molestaron en dibujar árbolitos.

-No te desesperes. Todavía estás de nivel muy bajo. Necesitas ganar más experiencia en encuentros aleatorios. Tal vez vencer a un subJefe o dos. Y la falta de arbolitos se debe a que nos acercamos al desierto. Ese que ocupa media página. Por lo menos no tropezaremos con nombres que parecen haber nacido cuando el gato pasó por sobre el teclado. Montaña Afghfagfag, río Okpkopklop.

-Ahora entiendo el calor. No me deja dormir por las noches, ¿sabes?. Y más encima ese maldito sueño recurrente de la chica elfo. Al principio era novedoso, pero el SM aburre después de un rato.

-Mmm, eso no suena muy bien. Recuerda que estamos en un mundo mágico.

-¿Y?

-Eso implica ciertas cosas. Si escuchas voces, sueñas con el futuro, o matas a alguien mientras tus ojos están blancos... normalmente significaría que estás loco, pero no aquí. Aquí implica que hay magia de por medio.

-Vaya, tienes razón. Esta noche intentaré hablar con la elfa.

-O mejor prueba esto -dijo Bromo, pasandole unos Valium.

--

Erawon comenzó a soñar.

Dos chicas playelf jugaban a las cartas en camizón, sobre una cama.

-Oh cielos -dijo Erawon-. Chicas, será mejor que nos apuremos en comenzar la pelea de almohadas, porque...

Ahora se encontraba en el calabozo.

-Maldita sea, demasiado tarde...

La elfa estaba en su celda, marcando rayitas en la pared.

-Eh, hola... -dijo Erawon-. ¿Puedes oírme?

La elfa se sobresaltó.

-¿Será que me bajó la esquizofrenia? Ah, no, olvidaba la magia... seguramente alguien trata de comunicarse conmigo.

-Sí, hola -dijo Erawon-. Soy Erawon. El Elegido que salvará al mundo y todo eso. Tengo un dragón. ¿Tú eres?

-Soy Aria.

-Ya lo sé.

-¿¿Cómo lo sabes??

-Bueno, me parece obvio... el pelo rubio, los ojos azules, esa actitud de "soy de una raza superior y lo sabes"...

-No, no, mi NOMBRE es Aria. Como sea, no intentes venir a salvarme.

-No pensaba hacerl...

-¡No, no, mil veces no, a pesar mi horrible sufrimiento!. El destino del mundo es demasiado importante como para arriesgarlo...

-Te digo que nunca se me ocurrió ir a...

-¡Caya! ¡Debes olvidarte de mí! No importa si estamos destinados el uno para el otro, ¡No debes caer en esta trampa!

-bueno...

-¡Es el Sombra quién me tiene prisionera! ¡Te matará si vienes!

-Ok! ok! entiendo! ¡No iré a rescatarte! -dijo Erawon directamente-. ¿Contenta?

Aria pareció bastante molesta.

-Soy una princesa, ¿sabes?.

-Oh mierda.

--

Erawon se despertó sobresaltado.

-¡Bromo!

-¿Mfmfmfm? ¿Qué ocurre?

-Creo que acaba de caerme encima una operación de rescate.

-¿Uh?

-¡La elfa! ¡Es prisionera del Sombra! ¡Debo rescatarla!

-¡¿Estás loco?! ¡Es un suicidio!

Erawon suspiró.

-¿Crees que no lo sé? El problema es que... es una princesa.

Bromo se dió una palmada en la frente. No había escape. Estaba en el contrato de todo héroe de aventuras.

-De todas formas, no debes preocuparte -dijo Erawon-. Tengo un plan.

--

Sombra abrió la celda de Erawon y entró oninosamente.

-Eso fue bastante estúpido, ¿sabes?

-No quiero hablar de...

-Es decir, ¿que estabas pensando? Ese disfraz no engañaba a nadie...

-Escucha, parecía una buena idea en el momento y...

-Y luego aquel baile... ¿De donde demonios...?

-¡Ok, ok! ¡Es suficiente! ¿Podemos saltar al interrogatorio ya?

-Ehm, ok. Sólo una pregunta. ¿De donde sacaste el wookie?

Erawon suspiró.

--

Para evitar que Erawon usara magia, lo tenían drogado las veinticuatro horas del día. Pero Erawon era más inteligente: No aspiraba el humo. De todas formas sabía aparentar bastante bien, gracias a sus días en la secundaria.

Sombra vino a su interrogación diaria. No le gustaba mucho, porque Erawon se ponía pesado con las drogas (y cariñoso, cuando añadían alcohol).

-¡Sombrís! -exclamó Erawon-. ¡Wazaaaap!

-Silencio, pobre mortal. ¡Guardias! ¿Os habéis asegurado que ha consumido las drogas?

-¿Que no lo ve? -dijo un orcalo bastante aburrido.

Erawon estaba comiendo una pizza. Se había puesto salchichón en los ojos y esparragos salían de su nariz.

-Muy bien.

Sombra entró en la celda y de inmediato Erawon se le colgó del cuello.

-¡Me estoy cayendo! ¡Me estoy cayendo! No, espera... ¿¿¡¡Puedo volar!!??

Sombra lo corrió a un lado, algo exasperado.

-Ok, ok. Tranquilo. Sólo vengo a hacerte unas preguntas.

Erawon estaba llorando.

-Nadie me quiere. ¿Sabes, sabes lo díficil que es ser un héroe hoy en día? Ni te cuento las primas del seguro...

Sombra suspiró.

-En primer lugar, ¿Donde está tu Dragona?

Erawon se había sacado la camisa.

-Pensé que la había dejado por aquí. O no, espera... ¡La siento en mis pantalooneees!

Sombra susurró hacia afuera: "Pssst, desde mañana, reduzcan la dosis en un 50".

No parecía que Sombra fuera a avanzar mucho, pero de todos modos continuó el interrogatorio:

-En segundo lugar: ¿Conoces tu verdadero nombre en élfico?

-Siiii...

-Dímelo, papanatas.

-¿Cómo lo adivinaste? Ah, no, espera... "Papanatas" era mi nombre en hobbit. Bueeeno... te lo diréee... pero no te va a gustaaar...

-¡Escúpelo, o te pesará!

-Está bieeen. ¡Es Shadidi Sodidi ir Ertrarara Ubustu!

El Sombra retrocedió de golpe hasta la pared, asustado.

-Y ya sabes lo que significaa... -siguió cantando Erawon-. ¡El Que le Tironea los Calzones Por Detrás a los Sombra! Wiiiiijiji...

Erawon comenzó a saltar y a intentar ubicarse a la espalda de Sombra, tratando de agarrar sus calzones. Este se agarraba los pantalones con todas sus fuerzas mientras le hacía el quite. La persecución duró bastante rato, pero por fin Sombra logró escapar de la celda, con sus gluteos casi intactamente juntos.

-¡Mañana ejecución! -anunció al guardia orcalo, que lo miraba intentando contener su risa. Agitó su capa, e hizo una salida ominosa, que poco ayudó a reestablecer su dignidad.

Adentro de la celda, Erawon sonrió. Nadie en su sano juicio fingiría meterse con los calzones de un Sombra, sin una razón oculta: en sus manos tenía la llave de la celda.

--

Notas del Autor:

Hola! Les traigo un nuevo capítulo, para agradecerles sus Reviews. Dudaba postearlo, la verdad, porque ahora si que casi ni me acuerdo del libro, y me parece bastante más fome que los anteriores... pero bueno, tal vez no postearlo iba a decepcionarlos más.

Lapson.