No os dejéis engañar por el título de este capítulo: no voy a hacer que a Itachi le gusten los hombres xD. Entenderéis el porqué de ese título cuando estéis llegando ya al final del capítulo. Tras haber aclarado esto, quiero dar las gracias por los tres reviews del capítulo anterior.
Lilith Hastelin: ¡Sí! ¡Has acertado! ¡Sakura está enamorada del Ero-Sannin! (Es broma xD... ¡No te asustes! Obviamente, el que hace babear a la Haruno es Kakashi.) ¡¡¡Mil gracias por tus reviews!!!
sakurass: Enhorabuena a ti también por haber acertado el nombre del ANBU misterioso xD. Sí, Sasuke se quedó babeando por Sakura... y en este capítulo observarás que a la pelirrosa también le atrae bastante el Uchiha nOn. ¡¡¡Mil gracias por tus reviews!!!
PuLgA: OwO ¡¡Ya tienes aquí el capítulo, así que no me mates!! ToT Agradezco tu consejo; pero prefiero dejarlo en M, puesto que más adelante habrá lemon xP. ¡¡¡Mil gracias por tus reviews!!!
Me alegro de que hasta ahora os esté gustando el fanfic y espero que disfrutéis leyendo este quinto capítulo.
Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, pues son originales del gran Masashi Kishimoto.
Itachi's boyfriend
"¡Ay, mis niños! ¡Ya sois dos Chuunins hechos y derechos! ¡Qué orgullosa estoy de vosotros!"
Los elogios y los achuchones que la señora Haruno dedicaba a Naruto y a Sakura hacían que estos dos se sonrojaran constantemente. Los dos chicos ya estaban acostumbrados a las exageradas muestras de afecto por parte de aquella mujer tan efusiva, pero a veces no podían evitar sentirse como dos críos pequeños ante sus arrumacos.
"¡Venga, mamá! ¡Suéltanos de una vez!" la pelirrosa intentaba escabullirse como podía de los brazos de su madre.
Por una parte, la kunoichi se sentía contenta por ver a sus padres después de casi dos meses sin saber nada de ellos; mas, por otra parte, se sentía algo desilusionada después de que su padre les hubiese comunicado durante la comida del mediodía que tanto él como la señora Haruno volverían a salir de viaje aquella misma tarde, pues resultaba que les habían llegado ciertos rumores acerca de una vieja villa muy tradicional que se encontraba cerca de la frontera y que estaba sumamente interesada en los productos fabricados artesanalmente. A la chica le hubiese gustado que sus padres se quedaran algo más de tiempo en Konoha, con el Uzumaki y con ella.
"Me está usted asfixiando, señora Haruno..." Naruto, quien después de diez años todavía no se había acostumbrado a tutear a los señores Haruno, notaba que empezaba a faltarle aire por culpa de los abrazos de la madre de Sakura.
Unos segundos después, el señor Haruno entró en el salón cargado de mochilas y de bolsas.
"Vamos, cariño, ya es hora de marcharnos..." dijo el hombre, dirigiendo su mirada hacia el afectuoso rostro de su esposa.
"Naruto y yo os acompañaremos hasta las puertas de la villa." el tono de voz de la pelirrosa sonó de lo más decidido.
Tras haber acompañado a los señores Haruno hasta las imponentes puertas por las que se salía de Konoha y haberse despedido de ellos con unos cuantos abrazos y un par de besos, el rubio y la kunoichi empezaron a caminar en dirección hacia los terrenos del clan Uchiha. Por el camino, se encontraron con sus dos nuevos compañeros de equipo: Shino y Kiba. Una vez los cuatro Chuunins hubieron llegado a la torre de Sasuke, se dieron cuenta de que ya faltaban tan sólo tres minutos para las cinco y media de la tarde. Estaba el Inuzuka a punto de llamar a la puerta por la que se entraba en la torre cuando una fría voz hizo que se detuviese.
"Me contenta bastante comprobar que ninguno de vosotros carece de puntualidad."
Algo sorprendidos por el sigilo con el que el joven Uchiha se había acercado hacia ellos, los cuatro chicos se giraron hasta quedar cara a cara con el Jounin, quien llevaba una ropa oscura aparentemente cómoda que resultaba bastante más apropiada para combatir que el sencillo yukata que se había puesto el día anterior para recibir al equipo de Chuunins que él mismo había elegido. Las mangas cortas de la gruesa camiseta que llevaba puesta dejaban al descubierto unos fuertes pero no excesivamente musculosos brazos que las mangas de su yukata se habían encargado de ocultar el día de antes. Sakura notó que se había empezado a sonrojar sin poder evitarlo. Por mucho que le doliese reconocerlo, la kunoichi no podía negar lo evidente: Sasuke Uchiha era verdaderamente atractivo. Incluso sus miradas asesinas y su serio rostro le hacían parecer sexy a más no poder. La Haruno ya se había dado cuenta de lo mucho que le atraía aquel moreno tan odioso y detestable desde que había podido comprobar en primera persona los favorables cambios que había sufrido el ya prácticamente adulto cuerpo de Sasuke en tan sólo diez años. Pese a que su expresión desagradable y poco amistosa no había cambiado en absoluto, aquel mozo de diecisiete años de edad era mucho más agradable para la vista que el pequeño Uchiha que la pelirrosa había conocido bajo el árbol de Ipé rosa.
"¿En qué porras estás pensando, Sakura? ¡Es Sasuke Uchiha! ¿Cómo puedes llegar a considerar agradable para la vista a un ser tan repugnante como él?" pensó la kunoichi mientras sacudía su cabeza de un lado a otro.
"¡Uchiha-sama! ¡Pensábamos que estaría usted en el interior de su torre!" exclamó Kiba.
"Pues resulta que estoy aquí. Seguidme." dijo el heredero del clan Uchiha tajantemente.
Sin atreverse a replicar, los cuatro Chuunins siguieron a Sasuke por los jardines del clan hasta llegar a un arenoso descampado que se encontraba justo detrás de la mansión central de los Uchiha.
"Aquí será donde los cuatro os enfrentaréis a mí." anunció el Jounin, quien ya se había detenido.
"¿Qué? ¿Ayer entonces hablaba en serio cuando nos dijo que hoy lucharíamos contra usted?" Kiba no parecía estar muy seguro de sí mismo.
"¿Acaso tengo pinta de estar bromeando, Inuzuka?"
"¡No! ¡Claro que no, Uchiha-sama!" se apresuró a decir Kiba.
"Perfecto. Cuando estéis preparados, podemos empezar." Sasuke no parecía tener muchas ganas de perder el tiempo.
"¡Te vas a enterar, imbécil!" pensó Naruto, mientras se colocaba en posición de ataque.
Antes de que cualquier otro de los Chuunins pudiese hacer algún movimiento, el rubio se adelantó y empezó a correr a toda velocidad en dirección hacia donde se encontraba el Uchiha, cuyo rostro se mantenía imperturbable.
"¡¡Kagebunshin no jutsu!!" gritó el Uzumaki sin dejar de correr en ningún momento.
Tres perfectas réplicas del Chuunin aparecieron al lado de éste y le ayudaron a inmovilizar por completo a Sasuke antes incluso de que el joven heredero pudiese reaccionar.
"¡¡Ahora, Sakura-chan!!" el auténtico Naruto, quien sujetaba con fuerza al Jounin por los brazos, sabía que no iba a poder tener inmovilizado a Sasuke por mucho tiempo más.
Consciente de que su amigo necesitaba ayuda, Sakura avanzó un par de pasos y se sacó cuatro kunais de uno de los bolsillos de su falda. Estaba la chica a punto de lanzarle los kunais al Uchiha aprovechando que Naruto y sus réplicas le tenían totalmente inmovilizado cuando, de repente, algo hizo que se paralizara.
"¡¡¡Sakura-chan!!! ¿A qué esperas?" el Uzumaki se había percatado de que la pelirrosa se había detenido súbitamente y no entendía el porqué.
"Es inútil, Naruto... Ése no es el verdadero Sasuke Uchiha..." dijo la kunoichi, muy seria.
"¿¿¿¿Cómo????" el rubio no daba crédito a lo que acababa de escuchar.
Como para corroborar lo que la Haruno acababa de decir, el cuerpo que Naruto y sus tres réplicas tenían inmovilizado se convirtió en aquel preciso instante en un tronco vulgar y corriente.
"¡Mierda! ¿Cuándo ha...?" el rubio no podía sentirse más desconcertado.
"¿Me buscabas, Uzumaki?" una voz que ya los cuatro Chuunins conocían bien interrumpió a Naruto.
Tal y como los chicos habían deducido mentalmente, aquella voz pertenecía a Sasuke, quien se hallaba de pie detrás de ellos. Bastante confundidos, los cuatro jóvenes se giraron hasta encontrarse con el rostro del Jounin, que en aquellos momentos le estaba dedicando una mirada llena de desprecio al Uzumaki.
"Si de verdad piensas que con una técnica tan simple y ridícula vas a lograr atraparme, mucho me temo que eres más estúpido de lo que creía." los ojos del joven heredero estaban clavados en el rostro del rubio.
Aprovechando aquel aparente momento de distracción, Kiba le hizo un gesto a Akamaru que logró que el perro bajase de la cabeza de su dueño y se preparase para atacar.
"¡¡Jûjinbunshin!!"
Para sorpresa de los otros tres Chuunins, Akamaru se convirtió en aquel preciso instante en un segundo Kiba, aunque con un aspecto mucho más fiero que el de su dueño. Decididos a acabar con Sasuke, el Inuzuka y el perro de éste se abalanzaron sobre él sin pensárselo dos veces. Con un simple puñetazo en toda la cara, el Uchiha logró quitarse de encima a Kiba, quien cayó rodando a tres o cuatro metros de allí. Sin embargo, Akamaru no se lo puso tan fácil al Jounin y, para lograr vencer a aquel perro con forma humana, Sasuke se vio obligado a activar su Sharingan y a utilizar por primera vez en combate una técnica que él mismo había creado. De una fuerte patada, el joven heredero hizo volar por los aires a Akamaru. Con el Sharingan todavía activado, el Jounin pegó un salto y se colocó debajo del perro, que aún permanecía en el aire. Cuando el animal ya estaba a punto de llegar al terreno arenoso, el Uchiha le pegó una fuerte patada en el estómago que no sólo logró estamparle contra el suelo, sino que además logró deshacer el Jûjinbunshin (provocando así que el perro del Inuzuka recuperase su aspecto original).
"¡¡Shishirendan!!" había gritado Sasuke en el momento de pegarle una patada en el estómago a Akamaru.
Al ver que su perro estaba completamente fuera de combate, Kiba se acercó hacia él lo más deprisa que pudo.
"¡Akamaru!" exclamó el Chuunin, arrodillándose al lado de su mascota y asegurándose de que no se encontrase en un estado demasiado grave.
"¿Qué ha sido esa técnica, Sakura-chan?" Naruto se había quedado del todo atónito al ver al Uchiha ejecutando el Shishirendan.
"Nunca la había visto... Se parece bastante al Kagebuyo, pero el final es distinto..." murmuró la pelirrosa, que había estado observando la técnica en cuestión con muchísima atención.
"Has dado en el clavo, Haruno." el Jounin posó su mirada en el rostro de la chica "El Shishirendan es una técnica creada por mí, pero está basada en el Kagebuyo. Lo único que he hecho ha sido modificar el final, convirtiéndola así en una técnica nueva."
Harto de que Sasuke se atreviese incluso a presumir de crear técnicas nuevas, el Uzumaki y las réplicas de éste se pusieron a correr en dirección hacia el lugar donde se hallaba el heredero del clan, quien continuaba con su Sharingan activado. Sin que nadie se lo esperase, Shino se colocó delante del rubio y sus réplicas obligándoles así a detenerse.
"¿¿¿Se puede saber qué estás haciendo???" vociferó Naruto, al ver que el Aburame se había interpuesto en su camino.
"¿Es que no lo ves, Naruto? ¿No te das cuenta de que si seguimos precipitándonos y atacamos sin pensar antes en una buena estrategia las probabilidades de vencer serán nulas?" Shino, que no se había apartado todavía, parecía estar bastante calmado.
"¿¿Y qué sugieres que hagamos?? ¿¿Sugieres acaso que nos quedemos de brazos cruzados sin hacer nada??" el rubio estaba histérico a más no poder.
"Observa atentamente." la respuesta del Aburame sonó algo enigmática.
En un principio, el Uzumaki no tenía ni idea de a qué se refería Shino; pero rápidamente lo comprendió: al dirigir su mirada hacia el cuello de la camiseta del heredero del clan Uchiha, el rubio pudo ver sin ningún tipo de dificultad cómo un montón de insectos diminutos empezaban a trepar por la nuca del Jounin hasta llegar a su barbilla.
"¿Qué es esto?" gritó Sasuke, que se había quedado tan estupefacto como Naruto y Sakura al percatarse de la presencia de aquellos insectos que se paseaban tranquilamente por su cuello.
"He colocado esos insectos en su camiseta mientras le seguíamos hasta este descampado. Me parece que ya lo dejé bastante claro ayer, Uchiha-sama: yo siempre guardo un as en la manga con el que poder pillar desprevenido a mi oponente cuando éste ya se crea vencedor. Por mucho que sacuda la cabeza, no logrará deshacerse de los insectos. Ahora mismo, su única alternativa es rendirse antes de que esos insectos caníbales que se están concentrando en su barbilla le empiecen a devorar." Shino, que ya se había apartado del camino del Uzumaki al ver que éste de momento no parecía tener intención de atacar al Jounin, estaba muy seguro de su victoria.
Por desgracia para el Aburame, aquella estrategia tampoco pareció dar resultado; pues, justo después de esbozar una maliciosa sonrisa, Sasuke empezó a formar sellos con sus manos.
"¡¡Gôkakyû no jutsu!!"
Una gran bola de fuego fue escupida por el Uchiha, quien no había apuntado hacia nadie en concreto a la hora de expulsarla de su boca. Por unos momentos, nadie pareció comprender el motivo por el cual el Jounin había ejecutado aquella técnica, pues no había logrado herir a ninguno de los miembros del equipo con ella; mas no fue muy complicado entender que el objetivo de Sasuke había sido única y exclusivamente deshacerse de los insectos, los cuales se habían despegado de la barbilla del joven heredero y habían volado como por arte de magia hacia la bola de fuego, quedando así completamente calcinados. Pese a que las técnicas acuáticas no eran precisamente su especialidad, Shino logró ejecutar una mediante la cual logró apagar las llamas de fuego que habían quedado en el suelo.
"¿Cómo lo ha sabido?" le preguntó el Aburame a Sasuke una vez hubo ejecutado la técnica acuática en cuestión.
"Recuerda que estás hablando con Sasuke Uchiha, Aburame. Cualquier tipo de descuido por tu parte a la hora de luchar contra mí puede ser un terrible error. En este caso, tu descuido ha sido darme una información que yo podía utilizar en mi propio beneficio." el Jounin continuaba sonriendo maliciosamente.
"Entiendo." parecía ser que a Shino le empezaba a cuadrar todo "Hablé más de la cuenta: nunca debí haberle dicho que eran insectos caníbales."
"Efectivamente. Al darme esa información que yo desconocía, también me has dado la pista para lograr quitarme a los insectos de encima: simplemente debía utilizar alguna técnica de fuego." explicó el Uchiha, con toda la calma del mundo.
"No lo entiendo, Sakura-chan... ¿Qué tiene que ver el fuego con los insectos?" susurró Naruto, de tal manera que tan sólo la Haruno, que se encontraba muy cerca de él, pudiera oírle.
"Estamos hablando de insectos caníbales, Naruto. ¿No recuerdas lo que Iruka-sensei nos explicó en una ocasión sobre ese tipo de insectos?" al ver cómo el rubio negaba lentamente con la cabeza, la kunoichi lanzó un suspiro y decidió proseguir "A los insectos caníbales les atrae el fuego. Por eso, cuando han visto la enorme bola de fuego que ha escupido Sasuke Uchiha, no han dudado ni un momento en dirigirse hacia ella, sin saber que ese simple hecho iba a suponer para ellos a una muerte segura."
"De todos modos, te felicito, Aburame. No eres un mal estratega." Sasuke giró un poco cabeza y le dedicó una sonrisa algo burlona a Naruto "Algunos deberían aprender de ti."
Al darse cuenta de que las últimas palabras del heredero del clan Uchiha iban dirigidas directamente a él, el Uzumaki no dudó ni un instante en abalanzarse sobre el Jounin mientras sus réplicas le seguían, corriendo a toda velocidad. Sasuke, que todavía tenía activado su Sharingan, se valió solamente de su fuerza física para derrotar al rubio y a las réplicas de éste en cuestión de pocos segundos. Sakura, al ver cómo las réplicas de su amigo desaparecían al tiempo que éste rodaba a pocos metros de distancia del lugar donde se hallaban Kiba y Akamaru, se alarmó bastante.
"¡¡Naruto!! ¿¿Estás bien??" gritó la kunoichi, mientras se agachaba al lado del Uzumaki y empezaba a inspeccionarlo con la mirada.
A la velocidad de la luz, la Haruno ejecutó un jutsu médico bastante eficaz que logró sanar casi todas las heridas del rubio sin demasiadas dificultades.
"Gracias, Sakura-chan..." susurró el chico, tratando de incorporarse.
"¡No hagas esfuerzos, Naruto!" la pelirrosa se sentía bastante más aliviada al ver que las heridas del Chuunin no eran heridas de mucha gravedad, pero no quería que el joven volviese a cometer la estupidez de abalanzarse sobre el Uchiha de aquella forma tan poco reflexiva.
"¿Sabes usar jutsus médicos, Sakura?" el Inuzuka, quien había estado observando con bastante detenimiento cómo Sakura sanaba las heridas de Naruto, estaba muy interesado en las habilidades de su compañera de equipo.
"Sí... Se me dan bien..." respondió la kunoichi.
"¡Por favor, intenta hacer algo por Akamaru! ¡Hace ya bastante rato que le cuesta respirar y no sé qué hacer! ¡Tienes que ayudarle!" suplicó Kiba, cuyo rostro en aquellos momentos reflejaba únicamente preocupación.
A pesar de que sabía que ella no era veterinaria y que posiblemente no iba a poder hacer algo que resultara del todo útil, la Haruno se acercó al animal y empezó a examinarlo con muchísima atención. Por unos instantes, la mirada de Sasuke se clavó en la pelirrosa. En cuanto vio lo bien que se desenvolvía la chica a la hora de sanar mediante el uso del chakra, el joven heredero sintió que el odio estaba empezando a apoderarse de todo su cuerpo. Había tenido la esperanza de poder burlarse de Sakura de la misma manera que se había burlado del Uzumaki, mas se estaba dando cuenta de que, tal y como ponía en su informe, la pelirrosa tenía unas grandes cualidades como ninja médico... y aquello significaba que ya había al menos una cosa que se le daba mejor que a él. Tras contemplar cómo la joven lograba hacer que el perro de Kiba volviese a respirar sin dificultad, el Uchiha desactivó su Sharingan y dio media vuelta al tiempo que dibujaba una mueca llena de desprecio en su rostro.
"Ya he visto todo lo que necesitaba ver de vosotros. Venid conmigo." dijo Sasuke, mientras se echaba a andar en dirección hacia su torre.
Totalmente confundidos por el repentino cambio de actitud del Jounin, los cuatro chicos siguieron al heredero del clan Uchiha en silencio. El Inuzuka abrazaba a Akamaru con cuidado mientras caminaba detrás de Shino, quien parecía bastante disgustado por el hecho de que Sasuke hubiese logrado eliminar a sus insectos caníbales sin sufrir rasguño alguno. Naruto y Sakura, que iban caminando detrás de Kiba, se preguntaban mentalmente qué sería lo que estaría pasando por la cabeza del Uchiha en aquellos instantes. Cuando hubo abierto la puerta por la que se accedía al interior de su torre, Sasuke les indicó con la cabeza a los Chuunins que le acompañaban que entrasen delante de él. Una vez estuvieron todos dentro de la torre, el Jounin empezó a subir por las escaleras que conducían hacia su despacho. Shino, Kiba, Naruto y Sakura le siguieron bastante despacio, procurando que la oscuridad de aquel siniestro lugar no hiciese que se tropezaran con algo. Al llegar a la puerta a través de la cual se entraba en su despacho, el Uchiha sacó de su bolsillo una pequeña y reluciente llave. Tras meter la llave en cuestión en el interior de la cerradura y hacerla girar un par de veces, la puerta se abrió lentamente para mostrar el interior del despacho de Sasuke Uchiha.
"Adelante." susurró el Jounin después de meter de nuevo la llave dentro del bolsillo de sus pantalones.
No tardaron los chicos ni treinta segundos en entrar en el interior del despacho, inspeccionarlo velozmente con la mirada y colocarse de pie y en posición firme delante del elegante escritorio que había en el centro de la sala. El joven heredero, por su parte, se limitó a cerrar la puerta una vez todos hubieron entrado en el despacho y a dejarse caer encima de la majestuosa butaca que había detrás de su escritorio, quedando así cara a cara con los cuatro Chuunins, quienes todavía permanecían de pie.
"Iré directo al grano: ninguno de vosotros tiene habilidades demasiado prodigiosas. Los cuatro sois más bien Chuunins del montón con unas cualidades de lo más mediocres, pero eso no es ninguna novedad." el Uchiha estaba disfrutando al ver las caras de disgusto de los cuatro jóvenes que tenía delante "De todos modos, me gustaría felicitar aquí y ahora a Aburame y a Inuzuka, pues reconozco que en un principio les había infravalorado y que hoy me han sorprendido gratamente. Aburame, si no hubieses cometido el error de informarme de que los insectos que me habías colocado en la camiseta sin que yo ni tan siquiera me percatase de ello eran insectos caníbales, probablemente tu estrategia habría dado resultado y yo no hubiese tenido más remedio que retirarme para lograr sobrevivir. En cuanto a ti, Inuzuka, es evidente que no eres muy bueno pensando estrategias; pero lo cierto es que ese chucho tuyo está bastante bien entrenado: me ha obligado incluso a utilizar el Shishirendan para librarme de él." tras decir esto, los ojos de Sasuke se posaron en los rostro de Sakura y de Naruto "Y luego estáis vosotros dos. Uzumaki, tus técnicas a la hora de combatir son simplemente penosas... y eso no es lo peor: eres tan impulsivo y utilizas tan poco el cerebro que no eres capaz de pensar un poco antes de actuar. Haruno, en tu caso el asunto ya va más allá: te comportas de un modo tan rematadamente cobarde que ni siquiera has osado atacarme. Realmente, ambos dejáis mucho que desear." al ver cómo los dos chicos a los cuales acababa de hacer referencia fruncían ligeramente el ceño, el Jounin esbozó una sonrisa llena de malicia "Tenéis suerte de que hoy me sienta benévolo y generoso y haya decidido pasar por alto vuestras pésimas cualidades como Chuunins. Con esto os quiero decir que, de momento, no expulsaré a nadie de mi ejército."
Una sonrisa de oreja a oreja apareció en el rostro de Kiba mientras Sakura y Naruto arrugaban aún más el entrecejo.
"¡¡Sí!! A partir de ahora ya podremos llevar a cabo misiones arriesgadas, ¿no?" exclamó el Inuzuka alegremente.
"Concretamente a partir de mañana mismo, Inuzuka." anunció el Uchiha con bastante tranquilidad.
"¿En qué consistirá la misión, Uchiha-sama?" Shino no pudo ocultar su interés por el asunto.
"En derrotar al ejército enemigo, que en este caso será el ejército de mi rival personal: Sabaku no Gaara." informó el heredero del clan.
"¿Sabaku no Gaara? ¿Aún sigue pensando en acabar con él? ¡Y, para colmo, nos pretende meter a nosotros también en el ajo! ¡¡Ahora entiendo para qué necesita este "ejército"!!" pensó el Uzumaki, quien todavía se acordaba de la enemistad que había existido siempre entre Sasuke y Gaara.
"Sabaku no Gaara..." a Kiba le sonaba de algo aquel nombre "Es el hijo del Kazekage, ¿verdad?"
"Exacto. Ayer mismo me llegó una carta suya en la cual me retaba a un combate para saber si el ejército de Chuunins que él mismo ha formado es mejor que el mío. Como es lógico, no pienso negarme a un reto como éste... y os quiero dejar una cosa bien clara a los cuatro en referencia a esta primera misión: como oséis dejarme en ridículo con vuestras técnicas absurdas delante de mi rival personal, os expulsaré del ejército en un abrir y cerrar de ojos." mientras pronunciaba estas últimas palabras, Sasuke había ido dirigiendo su mirada de nuevo hacia los rostros de Sakura y de Naruto, quienes todavía parecían estar algo molestos por las hirientes palabras del Jounin "Espero por vuestro bien que no sea necesario llegar a ese extremo."
"¿Tenemos alguna información sobre los Chuunins que forman el ejército de Sabaku no Gaara?" inquirió el Aburame.
"No, pero eso no nos impide pegarles una buena paliza a todos ellos por el simple hecho de haberse atrevido a retarnos. Supongo que dos de los miembros de ese ejército serán los hermanos del idiota de Gaara. En cuanto a los dos miembros restantes, ni sé quiénes son, ni me importa en absoluto: lo único que quiero es patearle el culo al niñito mimado del Kazekage."
"¡"Niñito mimado"! ¡Mira quién fue a hablar!" pensó la pelirrosa, al tiempo que dibujaba una pequeña mueca en su rostro.
"Bien. Mañana nos encontraremos en las puertas de Konoha a las cuatro de la madrugada. Gaara nos ha retado a las ocho de la tarde en las puertas de la Villa Oculta de la Arena. Supongo que, saliendo de aquí dieciséis horas antes, la puntualidad no representará ningún problema para nosotros. ¿Alguna duda?" puesto que los cuatro jóvenes negaron con la cabeza al instante, el Jounin no quiso alargar más aquella charla "Así me gusta. No tengo nada más que añadir."
Se disponían ya los Chuunins a abandonar el despacho cuando Sasuke, para sorpresa de los chicos, se ofreció voluntario para acompañarles hasta las puertas por las que se salía de los terrenos del clan Uchiha. Mientras seguían de nuevo al heredero por los jardines, los jóvenes se dieron cuenta de que, justo en aquel preciso instante, acababan de entrar dos ANBU en el interior de las tierras del prestigioso clan. Ambos iban enmascarados y vestían con el uniforme propio de los ninjas de su rango. Uno de ellos fue rápidamente identificado por los chicos: su larga melena negra recogida en una coleta casi pegada a la nuca y sus más o menos ciento setenta centímetros de estatura daban a entender que aquel joven no era otro que Itachi, el hermano mayor de Sasuke. El otro ANBU, el cual era bastante más alto que Itachi y poseía un despeinado pelo plateado, hizo que el corazón de Sakura diese un vuelco en cuestión de dos o tres segundos.
"¡¡Mira, Naruto!! ¡¡Es él!!" susurró la kunoichi agarrando con fuerza al rubio por el brazo y obligándole así a detenerse.
Después de parpadear un par de veces como si aquello le permitiese aguzar su sentido de la vista, el Uzumaki asoció la figura del ANBU que acompañaba a Itachi con la del desconocido que desde hacía ya casi tres años y medio volvía loca a su amiga.
"Parece que últimamente estás de suerte, Sakura-chan... Ya es la segunda vez que te topas con tu príncipe azul en menos de veinticuatro horas..." murmuró el chico al observar el emocionado y a la vez sonrojado rostro de la Haruno.
"¡¡Claro!! ¡¡¡Seguro que es una señal!!! ¡¡Tal vez deba acercarme hacia él y decirle algo!!"
Pese a que los dos amigos estaban hablando entre ellos en un tono de voz bajísimo, Sasuke, quien se había aproximado disimuladamente hacia ellos al ver que de repente se habían detenido, pudo escuchar la conversación sin demasiadas complicaciones. En un principio, el Jounin no entendió muy bien a quién se había referido Naruto cuando había pronunciado las palabras "tu príncipe azul"; pero no tardó mucho en entender que el príncipe azul de Sakura era nada más y nada menos que Kakashi Hatake, el ANBU distraído y despreocupado que casi siempre acompañaba a su hermano durante las misiones. El Uchiha no entendía qué porras podía ver la pelirrosa en aquel hombre, pero estaba claro que perdía los huesos por él: el brillo de sus ojos, el rubor de sus mejillas y la tonta sonrisa que había dibujado en su súbitamente feliz rostro la delataban.
"Así que Haruno está enamorada de ese tipo que acompaña al estúpido de mi hermano y que se hace llamar ANBU pese a no haber oído hablar de la puntualidad en toda su vida... Genial. Vamos a hacer que el príncipe de mi querida subordinada se convierta en rana." pensó el Jounin, que ya había esbozado otra de sus maliciosas sonrisas.
Con aquel sigilo tan propio de él, el joven Uchiha se colocó detrás los dos chicos y trató de llamar la atención de éstos con unas palabras que pronunció alta y claramente.
"Vaya, vaya... Parece que mi hermano y su novio ya están de vuelta..."
Verdaderamente sobresaltados tras darse cuenta de que Sasuke se encontraba detrás de ellos, Naruto y Sakura se giraron velozmente y clavaron sus ojos en el severo rostro del Uchiha.
"¿"Su novio"? ¿Qué es eso de "su novio"?" la kunoichi se sentía algo confusa.
"¿No lo sabías, Haruno?" el Jounin le dedicó a la pelirrosa una sonrisa cargada de mofa "A mi hermano Itachi le gustan los hombres: es homosexual."
La cara que puso Sakura en aquellos momentos estuvo a punto de hacer que Sasuke soltase una ruidosa carcajada, mas el joven heredero supo contenerse bastante bien.
"¿Homosexual? Y... Y... Y el hombre que le acompaña..." la mirada de la Haruno viajaba continuamente del rostro del Jounin al lugar donde se hallaban conversando con toda la tranquilidad del mundo los dos ANBU.
"Es Kakashi Hatake: su novio." le interrumpió Sasuke, quien se lo estaba pasando verdaderamente bien viendo cómo la pelirrosa hacía todo lo posible por evitar que un par de lágrimas saliesen de sus ojos.
"No... No puede ser..." susurró la chica con un hilo de voz.
Dándose por satisfecho con el excelente trabajo que había hecho, el Uchiha dio media vuelta y se dirigió hacia las puertas por las que se salía de los terrenos del clan, lugar desde el cual Shino y Kiba habían estado observando toda la escena totalmente desconcertados. Tras despedirse del Aburame y del Inuzuka y recordarles a ambos que al día siguiente quería verles a las cuatro de la madrugada en las puertas de la villa, Sasuke se giró para observar a Sakura y a Naruto, los cuales caminaban muy despacio en dirección hacia el lugar en el que se hallaba el Jounin.
"¡Eso te pasa por irte enamorando de tíos a los que ni conoces, Sakura-chan!" le decía el rubio a su amiga, la cual andaba cabizbaja y con la mirada clavada en el suelo.
"¡¡¡Déjame en paz, Naruto!!!" vociferó la kunoichi, echando a correr de repente.
Al llegar al lugar donde se encontraba el joven heredero, la Haruno no dudó ni un instante en empujar con una monstruosa fuerza al chico para apartarlo de su camino y así poder salir de los terrenos del clan Uchiha a través de las enormes puertas que se alzaban delante de ella.
"¡¡¡¡Sakura-chan!!!! ¡¡¡¡Espérame!!!!" gritó el Uzumaki, que había salido corriendo tras la kunoichi.
Tumbado en el suelo por culpa del inesperado empujón de la pelirrosa, el Jounin observó cómo Naruto abandonaba también las tierras del clan sin ni siquiera darse cuenta de que su amiga acababa de tirar al suelo al mismísimo Sasuke Uchiha. Una vez se hubo puesto en pie, el joven heredero dibujó una expresión de fastidio en su rostro. ¿Cómo se había atrevido aquella inútil a empujarle con semejante desconsideración? Sin embargo, en su interior, el Uchiha sabía que aquello no era lo que más le preocupaba por el momento. Inexplicablemente, el joven había sentido una punzada en el corazón al ver cómo la kunoichi pasaba corriendo delante de él con la cara cubierta de lágrimas. Aquella había sido la primera vez que Sasuke había visto llorar a Sakura y, sin que comprendiese del todo el motivo, no le había gustado en absoluto verla así.
"¿Por qué? ¿Por qué me siento tan mal? ¿Acaso me sentiré así porque sé que la culpa es mía? ¿Y qué más da? Después de todo, esto era lo que yo quería: vengarme de esos dos traidores. ¿¿¿Por qué porras me duele ver a Haruno llorando???" pensaba el Jounin, mientras caminaba en dirección hacia su torre.
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En el dormitorio de Itachi, dos ANBU se encontraban sentados encima del parqué, con una infinidad de rollos y pergaminos a su alrededor. Kakashi estaba analizando con muchísima atención un mapa bastante antiguo mientras Itachi se dedicaba a rebuscar entre unas estanterías algo que de momento no parecía encontrar.
"¡¡Aquí está!!" dijo el Uchiha, mientras sacaba de uno de los estantes un pergamino que no parecía haberse utilizado en varios años.
"¿Es lo que necesitamos?" preguntó Kakashi, acercándose hacia su compañero.
"Sí." respondió Itachi al tiempo que abría el pergamino y lo examinaba cuidadosamente "Es un mapa del País del Rayo, justo lo que nos hace falta para la misión."
"Está bien. Vayamos entonces de nuevo al cuartel ANBU."
Inmediatamente después de recoger el dormitorio de Itachi, los dos ANBU saltaron por la ventana ágilmente y sin hacer demasiado ruido. Mientras saltaban de tejado en tejado a gran velocidad y en dirección hacia el cuartel ANBU, un tenso silencio se produjo entre ellos.
"¿Cómo va lo tuyo con Anko?" preguntó Itachi para romper el hielo.
"No muy bien." contestó Kakashi "Me ha pedido que me vaya a vivir con ella."
"¿Y eso es malo?"
"Desde luego que sí. ¿Dónde voy a esconder yo ahora mis libros pervertidos?"
"Ah... Claro..." el Uchiha esbozó una sonrisa detrás de su máscara de ANBU.
"Por cierto, tu hermano pequeño no tiene mal ojo para las mujeres..." dijo Kakashi, a quien no le apetecía demasiado hablar de su relación con Anko.
"¿A qué viene eso ahora?" inquirió Itachi, confuso.
"No lo sé... De todos modos, antes, cuando estábamos en los jardines de las tierras de tu clan, he visto cómo hablaba con dos jóvenes entre los cuales se encontraba una chica bastante guapa..."
"Supongo que te refieres a dos de los miembros de su equipo de Chuunins..."
"¿Se ha decidido finalmente a formar un equipo de Chuunins? ¿Qué le habéis ofrecido a cambio? ¿Dinero?" Kakashi no pudo ocultar su asombro.
"No, nada. Lo cierto es que a mí también me sorprendió mucho su decisión." respondió el Uchiha alegremente "Debe estar madurando..."
"¿Crees que tengo alguna posibilidad con esa Chuunin que está en el grupo de tu hermano?" el ANBU, como siempre, sacaba súbitamente temas que no venían a cuento.
"Kakashi, es una cría... Si no tiene la misma edad que mi hermano, debe ser más pequeña que él. Además, ¿tú no estabas locamente enamorado de Anko?"
"Es verdad... Lo había olvidado..." murmuró Kakashi, con aquellos aires de despistado tan propios de él.
Perdonad si he escrito mal algunas técnicas ToT. Por cierto, eso que he puesto de que a los insectos caníbales que utiliza Shino en combate les atrae el fuego me lo he inventado (bueno, en realidad, se me ocurrió después de ver un capítulo de The Simpsons en el que decían que cuando los rinocerontes ven fuego van corriendo a apagarlo o algo así...) xD.
En fin, espero que me dejéis reviews en los que expreséis vuestra opinión sobre este quinto capítulo: no sabéis lo mucho que me contenta recibirlos nOn. Respecto al sexto capítulo, creo que tardaré bastante en subirlo; pero supongo que antes del lunes que viene ya lo tendréis aquí (¡no os impacientéis! xP).
