Aquí os dejo el sexto capítulo de Frozen Heat. He estado bastante ocupada estos últimos días y no he tenido ocasión de subirlo hasta hoy, pero espero que no me matéis por ello (esto último va directamente para la mente asesina de PuLgA xD). Por cierto, muchísimas gracias a todos los que me dejáis reviews: ya sabéis que me encanta que me hagáis llegar vuestras opiniones nOn. Espero que este capítulo os guste tanto como el quinto (tanto como el quinto... o más xP).

Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, pues son originales del gran Masashi Kishimoto.

Sasuke VS Gaara

El cielo oscuro y estrellado que cubría Konoha aquella madrugada fue lo único que Naruto encontró al alzar la vista después de haber desistido en una tarea que él mismo se había impuesto, la cual consistía en animar a Sakura. Llevaba desde la tarde del día anterior intentando hacer reír a la kunoichi con lo primero que le viniera a la cabeza; mas la chica, que desde que había sufrido aquel terrible desengaño amoroso con el tal Kakashi Hatake parecía un alma en pena, no había esbozado sonrisa alguna. En aquellos momentos, la pelirrosa se encontraba caminando al lado del Uzumaki, cabizbaja y en silencio. El joven Chuunin, por su parte, había optado por pensar que tarde o temprano se le acabaría pasando y había decidido desviar su mirada del triste rostro de la Haruno a las estrellas que se hallaban encima de ellos. No tardaron demasiado en llegar a las puertas de la villa, donde Sasuke, Shino y Kiba ya les estaban esperando desde hacía escasos minutos. Naruto saludó con la cabeza al Aburame y al Inuzuka mientras Sakura, quien no había despegado su mirada del suelo, se limitaba a detenerse y a esperar a que el Uchiha anunciara el momento de salir de Konoha.

"Ya estamos todos." dijo tranquilamente el Jounin, para quien no había pasado desapercibido el extraño estado de ánimo que acompañaba a la pelirrosa "Podemos marcharnos."

El viaje transcurrió sin demasiados incidentes. Se toparon con varios grupos de bandidos por el camino; pero, como eran algo débiles, no tuvieron que emplear demasiado tiempo en deshacerse de ellos. Los cinco jóvenes se detuvieron únicamente para desayunar a las ocho de la mañana y para comer a las dos del mediodía. Puesto que llegaron a la Villa Oculta de la Arena bastante antes de lo previsto (debían ser aproximadamente las siete de la tarde cuando entraron en el interior de la villa), decidieron detenerse a descansar en un pequeño local que no estaba demasiado alejado de las puertas por las que se accedía a la villa en cuestión. El recinto estaba lleno a rebosar de borrachos escandalosos que no dejaban de armar jaleo y que hicieron que los chicos se sintiesen un tanto intimidados en un principio. Sasuke guió a su ejército hasta la barra, que fue el lugar en el que el grupo decidió detenerse. El camarero que había detrás de la barra debía tener unos sesenta años de edad y su cara no era precisamente amistosa.

"¿Vais a tomar algo?" preguntó aquel hombre tan malhumorado, que había clavado su fulminante mirada en los cinco chicos que acababan de llegar a la barra.

"Pónganos una jarra de nihonshu para los cinco." respondió el Uchiha, muy seguro de sí mismo.

Iba ya el camarero a obedecer la orden del Jounin cuando, repentinamente, sus ojos se detuvieron en la única fémina del grupo, la cual continuaba tan cabizbaja como cuando había abandonado Konoha junto a sus compañeros de equipo. Con una sonrisa de lo más morbosa dibujada en el rostro, el camarero le dedicó una lasciva mirada a la pelirrosa.

"¡¡Mira qué niñita más mona tenemos aquí!! ¿Quieres que te invite a tomar algo, guapa?"

Alzando poco a poco la mirada al notar que el camarero se estaba dirigiendo a ella, Sakura decidió hablar por primera vez en lo que llevaba de día.

"No, gracias." la respuesta de la kunoichi fue clara y concisa.

"¿Tampoco te apetece que nos lo montemos en el almacén? Dentro de un rato tengo una hora libre..."

Empezando a cansarse ya de que aquel degenerado molestase a su amiga, el Uzumaki se dispuso a decir algo para defenderla. No obstante, antes de que el rubio pudiese hablar, Sasuke, para sorpresa de todos los allí presentes, fue el que se encargó de defender a la Haruno.

"¿Es que acaso estás sordo? Te ha dicho que no, viejo baboso." pese a que había fruncido ligeramente el ceño, el heredero del clan Uchiha no parecía haberse inmutado demasiado.

"¿Qué te pasa a ti, chulito? ¿Quieres pelea?" al camarero no parecía haberle gustado demasiado el hecho de que Sasuke hubiese osado plantarle cara.

"Por mí, encantado." musitó el Jounin, en cuyos ojos acababa de aparecer el Sharingan.

Algo sorprendido y a la vez asustado por los nuevos ojos del joven que tenía delante, el camarero retrocedió unos cuantos pasos sin saber muy bien qué decir.

"¿Viene esa jarra de nihonshu o qué?" el Uchiha, que todavía no había desactivado su Sharingan, empezaba a impacientarse.

"A... Ahora mismo..." el camarero se apresuró a servirle al chico lo que pedía.

Tras desactivar su Sharingan y pagar con un par de monedas, Sasuke empezó a llenar los cinco vasos que el camarero había puesto alrededor de la jarra con aquel licor que él mismo había pedido. Los cuatro Chuunins se habían quedado estupefactos después de ver la facilidad que tenía el Uchiha para aterrorizar a la gente con tan sólo hacer que el poderoso Sharingan apareciese en sus ojos.

"Supongo que beber un poco ahora no afectará posteriormente a vuestro rendimiento en combate, ¿verdad?" dijo el Jounin una vez hubo terminado de llenar los cinco vasos.

Al ver cómo los cuatro chicos negaban con la cabeza a modo de respuesta, el joven heredero les invitó a que cogieran un vaso sin permitir que su rostro firme y serio se alterase.

Eran ya las ocho menos diez minutos cuando los cinco jóvenes salieron del local. Sasuke decidió que lo más conveniente era regresar hasta las puertas de la Villa Oculta de la Arena y esperar allí hasta que Sabaku no Gaara y los Chuunins que formaban su equipo apareciesen.

"¿Gaara suele ser puntual?" preguntó Kiba cuando ya hubieron llegado al lugar donde el hijo del Kazekage les había citado.

"No te impacientes, Inuzuka. Dudo que tarde demasiado en llegar." respondió el Uchiha.

Como para ratificar lo que Sasuke acababa de decir, un brusco y súbito viento azotó fastidiosamente a los chicos. Por suerte, Shino no tardó demasiado en reaccionar: en cuestión de pocos segundos, el joven Chuunin utilizó sus insectos para crear una pared que logró proteger a los cinco componentes del ejército del Uchiha de aquella molesta ventolera. Cuando el viento hubo cesado, la pared protectora que habían formado los insectos del Aburame desapareció, permitiendo así que tanto los cuatro Chuunins como Sasuke pudiesen contemplar a través de sus propios ojos a los miembros del equipo de Gaara, los cuales acababan de aparecer ante ellos. El Jounin que se encontraba en medio de los cinco componentes del grupo era un joven de diecisiete años de edad, pelirrojo y con unos ojos de color azul verdoso que estaban rodeados por unas marcadas y oscuras ojeras, las cuales resaltaban bastante por culpa de la blancura de su piel. A ninguno de los miembros del ejército del heredero del clan Uchiha le costó demasiado saber que aquel chico de mirada amenazadora y rostro malhumorado era el que lideraba al resto: Sabaku no Gaara. Sasuke, quien le había dedicado una sonrisa llena de superioridad a Gaara a modo de saludo, decidió inspeccionar con la mirada al resto de componentes del grupo del hijo del Kazekage. Los dos Chuunins que se hallaban a la derecha de su rival, eran nada más y nada menos que los hermanos mayores de éste: Kankurou y Temari. Al Uchiha no le sorprendió demasiado el hecho de verles allí: los hermanos de Sabaku no Gaara siempre habían sido como dos perritos falderos a la hora de complacer al menor de los hijos del Kazekage, pues eran conscientes de que el joven Jounin era capaz de acabar con ellos en un abrir y cerrar de ojos gracias a sus prodigiosas habilidades. Lo que Sasuke no se había esperado para nada era que los otros dos Chuunins, los cuales se encontraban a la izquierda de Gaara, fueran Hinata y Neji Hyuga.

"Lo sabía... ¡¡Malditos traidores!!" el joven heredero no se molestó en ocultar la rabia que había sentido al ver que aquel par de miembros del clan Hyuga formaban parte del ejército de su rival personal.

"Los únicos traidores son los miembros del clan Uchiha. Tu padre le prometió a Hiashi-sama que tanto Hinata-sama como yo tendríamos un hueco en tu equipo de Chuunins sin lugar a duda... y, una vez más, tu patético clan ha demostrado que carece totalmente de vergüenza gracias a la sorprendente facilidad que tiene para romper todo tipo de promesas." a Neji no parecía haberle agradado el hecho de que el Uchiha utilizase el término "traidores" para hablar de Hinata y de él.

"Oniisan..." susurró una sonrojada y a la vez nerviosa Hinata, quien había usado un tono de voz algo suplicante a la hora de dirigirse a su primo.

"¿Acaso pensabas que nos íbamos a quedar en casa, lamentando entre lágrimas el no haber podido tener el honor de obedecer tus estúpidas órdenes, Uchiha? Evidentemente, algún equipo de Chuunins teníamos que buscar..." declaró Neji, ignorando por completo a su prima, la cual no parecía sentirse demasiado cómoda.

"Ya basta, oniisan..." la joven Hyuga había alzado un poco más la voz.

"¡¡¡Por supuesto!!! Y el único equipo que estaba disponible era el de Sabaku no Gaara, ¿verdad, Hyuga? ¡Si verdaderamente crees que me chupo el dedo y que no sé que los Hyuga y los de la arena os traéis algo entre manos, estás muy equivocado!" exclamó Sasuke, que había esbozado una sonrisa burlona en su rostro.

Pese a que su prima le estaba sujetando firmemente del brazo para impedir que perdiese el control, Neji no pudo evitar dar un paso al frente y activar su Byakugan. Justo en aquel momento y antes de que el Hyuga se abalanzase sobre Sasuke, Sabaku no Gaara se colocó delante de Neji dándole la espalda y, sin ni siquiera girarse para mirarle a la cara, le dijo:

"No, Neji. Yo seré el que me encargue de él."

Sin atreverse a discutirle a Gaara, el Hyuga se limitó a asentir todavía con el Byakugan en sus ojos y a retroceder un par de pasos.

"Ya lo habéis escuchado." dijo Sasuke, esta vez dirigiéndose a su propio ejército "Sabaku no Gaara es mío."

"¿Y nosotros contra quién luchamos?" Kiba estaba ansioso por empezar a pelear.

"Uzumaki y tú os encargaréis de los Hyuga. Haruno y Aburame, a vosotros dos os toca encargaros de los hermanitos de Gaara." las órdenes del Uchiha fueron de lo más claras.

Al ver que los cuatro Chuunins que formaban su ejército habían asentido velozmente, Sasuke le dedicó una mirada de lo más retadora al menor de los hijos del Kazekage, quien parecía estar conforme con lo que acababa de decir su rival. Sabaku no Gaara inspeccionó a la velocidad de la luz los rostros de todos y cada uno de los miembros de su grupo. Tras comprobar que los cuatro parecían estar dispuestos a empezar con la pelea, el Jounin le devolvió al Uchiha la misma mirada retadora que éste le había dedicado a él anteriormente.

"Acabemos con esto cuanto antes." musitó Gaara.

Aquellas cinco palabras bastaron para que los dos ejércitos se abalanzasen el uno sobre el otro, como si ya ninguno de los ninjas que se encontraban allí presentes fuese capaz de aguantar un segundo más sin moverse.

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Una hora más tarde, los dos ejércitos seguían enfrentándose el uno contra el otro. Aunque ya prácticamente los diez jóvenes parecían estar agotados, a ninguno se le había pasado por la cabeza el hecho de tirar la toalla. La única persona que no se sentía cansada era Hinata, pues el máximo esfuerzo que hacía era estremecerse cada dos por tres al ver la feroz batalla que su primo estaba manteniendo con Naruto y con Kiba. Había sido el propio Neji el que le había pedido a la Hyuga que no interviniese en el enfrentamiento, pues él solito se había visto a sí mismo lo suficientemente capacitado como para vencer a los dos Chuunins sin demasiadas dificultades; mas lo cierto era que el joven Hyuga lo estaba pasando bastante mal, ya que Kiba, Akamaru, Naruto y las numerosas réplicas de este último se lo estaban poniendo todo más complicado de lo que él en un inicio había imaginado.

En cuanto al resto de peleas, la verdad era que todas iban de lo más igualadas: Sakura, que se estaba enfrentando a Temari, estaba empatada en casi todos los aspectos con la hermana de Gaara, la cual contaba con un enorme abanico que le estaba resultando bastante eficaz para atacar a la pelirrosa sin necesidad de mantener con ésta una lucha cuerpo a cuerpo; el combate entre Shino y Kankurou estaba resultando sumamente interesante, pues ni los insectos del Aburame ni las marionetas del hermano de Gaara parecían tener intención de rendirse y de dar la pelea por terminada; mas, sin duda alguna, la batalla más emocionante de todas era que se había originado entre Sasuke Uchiha y Sabaku no Gaara, ya que ambos estaban utilizando técnicas verdaderamente poderosas.

"¡¡¡¡Ryûsa Bakuryû!!!!"

"¡¡¡¡Chidori!!!!"

"¡¡¡¡Sabaku taisô!!!!"

"¡¡¡¡Raikiri!!!!"

Definitivamente, la pelea entre los dos Jounins estaba resultando una auténtica demostración de técnicas sobresalientes que se había ido convirtiendo poco a poco en una sangrienta lucha a muerte. Parecía que ya a ninguno de los dos le importaba cómo estaban yendo las batallas que se habían formado a su alrededor: lo único que les preocupaba a ambos era destrozarse mutuamente.

Mientras tanto, el enfrentamiento entre Neji, Naruto y Kiba estaba alterando cada vez más a Hinata, quien se sentía bastante impotente. Aquél no era el lugar en el que su primo y ella debían estar... o, al menos, no era el lugar en el que ella quería estar. Aquél no era el equipo de Chuunins que ella se había imaginado, pues a la Hyuga lo que le hubiera gustado hubiese sido poderse quedar en Konoha con su familia: el hecho de haberse ido a vivir temporalmente a la Villa Oculta de la Arena con su primo para poder entrar en el equipo de Chuunins de Sabaku no Gaara había sido un error. Aquéllas no eran el tipo de misiones con las que ella había soñado, ya que la chica no soportaba el tenerse que enfrentar a Chuunins procedentes de su propia villa sólo porque un par de Jounins cabezones e incapaces de resolver sus diferencias de un modo que no fuese violento se hubieran propuesto formar ejércitos para montar aquella batalla tan absurda. Sin poder aguantar aquella situación por más tiempo, Hinata corrió en dirección hacia el lugar donde su primo, Naruto y Kiba estaban peleando. La joven aprovechó un momento en el que el cuerpo de Neji salió disparado contra el suelo por culpa del Gatsûga que el Inuzuka y el perro de éste, el cual había adoptado una apariencia casi igual a la de su dueño, habían ejecutado contra él para acercarse al Hyuga y sujetarlo velozmente por el hombro, impidiendo así que pudiese ponerse en pie para seguir con la pelea.

"Oniisan, por favor... No tenemos por qué estar aquí y yo..."

Antes de que Hinata pudiese decir una sola palabra más, Neji la empujó con tanta fuerza que logró que la chica cayese al suelo de espaldas. Olvidándose de su prima por unos segundos, el Hyuga se dispuso a seguir peleando sin perder más el tiempo. Naruto, quien había estado observando la escena desde el lugar donde se encontraban Kiba y Akamaru, decidió que fueran sus réplicas las que continuasen junto con el Inuzuka y el perro de éste la pelea contra Neji, mientras él se dirigía hacia el sitio donde estaba la Hyuga, quien todavía permanecía tumbada en el suelo por culpa del empujón de su primo.

"¿Estás bien?" le preguntó el Uzumaki a la joven, al tiempo que la ayudaba a ponerse en pie.

"Sí... Gra... Gracias..." a la chica se le habían sonrojado hasta las orejas al ver cómo el rubio le había dado la mano para ayudarle a levantarse.

"No hay de qué. Ese Neji es un auténtico bruto." dijo Naruto, dedicándole una mirada asesina al Hyuga, que estaba muy ocupado luchando contra Kiba, Akamaru y las réplicas del rubio.

"No... No digas eso: él me... Me protege... Me protege siempre..." murmuró Hinata, que ya se había puesto de pie y que todavía estaba colorada como un tomate.

Mas el Uzumaki ya no estaba prestando atención a las palabras de la chica; pues había regresado al lugar donde estaba transcurriendo el combate y había hecho desaparecer a sus réplicas, las cuales no habían dejado de pelear en ningún momento desde que el rubio se había marchado para ayudar a Hinata.

"¿Te has vuelto loco, Naruto?" Kiba no se podía creer que su compañero acabase de eliminar a todas las réplicas de golpe por voluntad propia "¿Por qué narices has deshecho el Kagebunshin no jutsu?"

"Espera un momento, Kiba." el rubio apartó su mirada del Inuzuka y la posó en el antipático rostro de Neji "¡Tú!" el dedo índice de Naruto señaló amenazadoramente en dirección hacia el lugar donde se hallaba el Hyuga, quien aparentaba estar tan desconcertado como Kiba por aquella súbita interrupción "¿Te parece bonito tratar así a tu propia prima, imbécil?"

Empezando a comprender de qué iba el asunto, Neji se giró hasta que sus ojos, los cuales todavía tenían el Byakugan activado, se toparon con la figura de su prima, quien aún estaba bastante sonrojada. Una vez hubo dirigido de nuevo su mirada hacia Naruto, el Hyuga hizo una pequeña y casi imperceptible mueca.

"Lo que pase entre Hinata-sama y yo no es asunto tuyo. Yo ya le advertí antes que no se entrometiera en esta pelea: estaba avisada."

"¡¡Pero eso no te da derecho a tratarla como si fuese una mierda!!" vociferó el Uzumaki.

Al percatarse de que la discusión estaba empezando a tomar un mal camino, Hinata decidió hacer algo para impedir que su primo se enfureciese más de la cuenta; pues sabía que, si esto pasaba, el rubio iba a ser el que pagase las consecuencias.

"Naruto-kun... Oniisan..." la kunoichi se había colocado en medio del Uzumaki y de Neji "Yo... Yo no quiero que... Que discutáis por mi culpa... Deteneos... Por favor..."

"Si le he ordenado que no se meta en todo esto, es por su propio bien, Hinata-sama." el Hyuga estaba fulminando a su prima con la mirada.

Notar que el Byakugan de Neji estaba clavado en su rostro sólo consiguió que Hinata se pusiera más nerviosa de lo que ya de por sí estaba. Pese a esto, la joven Hyuga se armó de valor y decidió no apartarse del camino de su primo.

"Esto... Esto es demasiado, oniisan..." murmuró vergonzosamente la chica "Nosotros... Tú y yo no tenemos por qué estar luchando contra estos Chuunins... Ellos..."

"Ellos forman parte del equipo de Chuunins del estúpido Uchiha. Ya que no puedo enfrentarme a él personalmente, al menos eliminaré a sus subordinados." la interrumpió Neji.

"Pero... Pero yo quiero volver a Konoha, oniisan... Sé que Sabaku no Gaara se ha portado muy bien... Se ha portado muy bien con nosotros al dejar que estemos en su equipo... Mas yo... Yo creo que... Creo que esta misión no nos incumbe a nosotros, oniisan... Si Sasuke Uchiha y Gaara quieren pelearse... Lo mejor es que lo hagan ellos dos solos..."

Sintiéndose totalmente apartados de la conversación, Naruto y Kiba habían optado por limitarse a escuchar en silencio.

"Eso no estaría bien, Hinata-sama. Ahora mismo, nuestro deber como buenos Chuunins que somos es obedecer las órdenes de Gaara." dijo el Hyuga, tajantemente.

"No... Nuestro deber... Es regresar a Konoha..." aunque no acostumbraba a llevarle la contraria a su primo, Hinata en aquellos momentos sentía que debía hacerlo si de verdad quería que Neji se tomase en serio sus palabras.

"Hinata-sama, haga el favor de..."

"Te lo ruego, oniisan... Olvidémonos de Sasuke Uchiha y... Y regresemos a Konoha..." esta vez había sido la kunoichi la que había interrumpido a su primo.

Sin que ninguno de los dos Hyuga se hubiese percatado de ello, a su alrededor las peleas se habían ido deteniendo poco a poco; pues ya casi todos se habían dado cuenta de que Kiba, Naruto y Neji habían dejado de pelear y aquello les había llamado la atención. Justo en aquel momento, Sasuke y Gaara decidieron interrumpir también su pelea para saber cuál era el motivo por el que sus subordinados se habían tomado aquel repentino descanso.

"¿Qué está pasando aquí?" gritó Gaara, utilizando un tono de voz de lo más autoritario "¿Por qué no estás luchando, Neji?" el menor de los hijos del Kazekage había fijado su mirada en el lugar en el que se hallaban los dos primos.

Antes de responder a la pregunta del Jounin, Neji clavó una vez más su Byakugan en el asustado rostro de su prima. El Hyuga sabía que, ante todo, debía proteger a Hinata y velar por su seguridad. La heredera del clan Hyuga le acababa de pedir al chico que regresaran a Konoha y lo cierto era que Neji no sabía muy bien qué hacer, pues obedecer a Hinata en aquel caso era sinónimo de desobedecer a Gaara. Finalmente, el Hyuga desactivó su Byakugan y apartó la mirada de su prima para dirigirla hacia el rostro de Sabaku no Gaara, quien se hallaba a varios metros de distancia del lugar donde él se encontraba.

"Hinata-sama y yo nos retiramos, Gaara."

Las palabras del joven Hyuga provocaron que, durante unos instantes, casi todos los allí presentes se quedaran asombrados a más no poder; ya que nadie parecía comprender a qué venía aquella súbita decisión. Hinata se limitó a sonreír tímidamente mientras le dedicaba una mirada llena de admiración a su primo, quien continuaba con la mirada clavada en el rostro de Gaara.

"¿Cómo? ¿De qué porras estás hablando, Neji?" el Jounin no podía haberse quedado más estupefacto "¿Qué quieres decir con eso de "nos retiramos"?"

"¡¡Pues está bien claro, pedazo de memo!!" exclamó el Uchiha después de soltar una sonora carcajada "¡¡Estos dos traidores cobardes te acaban de dejar tirado!! ¿¿¿Qué se puede esperar de un par de Hyuga que ni siquiera son capaces de guardarle lealtad a su propia villa???"

Estaba Neji ya a punto de activar de nuevo su Byakugan y de abalanzarse sobre Sasuke cuando su prima le sujetó con fuerza del brazo y le miró de un modo bastante suplicante. El Hyuga tuvo que conformarse con dedicarle una mala mirada al joven heredero del clan Uchiha.

"¿Qué clase de broma es ésta, Neji?" Gaara no apartaba sus ojos de los dos primos.

"No tenemos nada contra tu persona, Gaara. Simplemente, Hinata-sama y yo creemos conveniente regresar a Konoha por motivos personales." explicó Neji, tratando de sonar lo más convincente posible.

"¿Motivos personales? ¡¡Esto ya es el colmo!!" Sabaku no Gaara acababa de explotar en aquel preciso momento instante "¡¡¡Escuchadme bien los dos: ahora ambos formáis parte de mi equipo de Chuunins y yo no pienso daros permiso ni para abandonar esta misión ni para regresar a vuestra condenada villa!!!"

Tratando de no alterarse lo más mínimo, Neji intentó resumirle al menor de los hijos del Kazekage la situación.

"Me parece que no lo entiendes, Gaara. Hinata-sama y yo ya no queremos formar parte de tu equipo de Chuunins. Te agradecemos lo que has hecho por nosotros, pero mucho me temo que mañana mismo, en cuanto salga el sol, volveremos a Konoha."

Dicho esto, el Hyuga le hizo un rápido gesto a Hinata para indicarle que le siguiera. Sin dar más explicaciones, los dos primos atravesaron las puertas de la Villa Oculta de la Arena y se perdieron por los tejados de los edificios. Sabaku no Gaara tardó bastante en reaccionar a causa del estado de desconcierto en el que se hallaba.

"¿A qué esperáis vosotros dos? ¡¡Id tras ellos ahora mismo!! ¡¡Seguidlos hasta que lleguéis a la pensión en la que se alojan!! ¡¡¡No podemos permitir que se marchen!!!" gritó Gaara, quien había dirigido su mirada asesina hacia sus dos hermanos.

"Pero... Gaara..." Temari no parecía estar muy convencida.

"¡¡¡Dejaos de tonterías y seguidles de una puñetera vez!!! ¡¡¡¡No me puedo quedar sin dos de mis subordinados de la noche a la mañana!!!!"

"¿Y qué harás tú mientras tanto, Gaara?" Kankurou intentó ser lo más delicado posible a la hora de dirigirse a su hermano pequeño.

"¡¡¡Creo que es bastante obvio que me quedaré aquí para continuar con la pelea, merluzo!!!" vociferó el Jounin.

"Gaara, yo creo que, en estas circunstancias, lo mejor es suspender este enfrentamiento. Ahora mismo estamos en desigualdad de condiciones y..." pese a que sabía que estaba actuando de forma sensata, Temari no se atrevió a continuar hablando después de percatarse de que Sabaku no Gaara le estaba dedicando una mirada llena de odio.

"¡¡De eso nada, gallinas!!" Sasuke había decidido intervenir sin que nadie le diese permiso para hacerlo "¡¡¡Esta pelea todavía no ha terminado!!!"

"Sabes de sobras que no sería justo seguir luchando después de que dos de los Chuunins de nuestro equipo se hayan retirado, Uchiha." murmuró Kankurou.

"A mí eso me importa un comino. Solucionad vuestros absurdos problemas en otro momento: ahora debéis pelear." el heredero del clan Uchiha no parecía compartir la opinión de los hermanos de Gaara.

Casi todas las miradas se posaron en aquellos momentos en la figura de Sabaku no Gaara, pues de él dependía que el combate continuase o no. El hijo menor del Kazekage, que se había quedado algo pensativo, no tardó demasiado en romper el silencio.

"De momento, dejaremos esta batalla en un empate." musitó Gaara, como si con aquellas palabras ya quedase todo dicho.

"¿¿Qué?? ¿¿¿Un empate??? ¡¡No me lo puedo creer!! ¡¡¡El mismísimo Sabaku no Gaara va a huir con el rabo entre las patas!!! ¿¿Y se supone que tú vas a convertirte en Kazekage?? ¡¡Menudo futuro le aguarda a esta patética villa contigo al mando!!" el Uchiha no parecía dar crédito a las palabras de su rival.

"No tengo tiempo para tus estupideces, Uchiha. Cuando haya vuelto a reunir a un equipo de cuatro Chuunins, nos veremos las caras de nuevo. Ahora, si me disculpas, debo atender unos asuntos urgentes." Sabaku no Gaara se sabía contener bastante bien ante las provocaciones de Sasuke.

Dando por finalizada la conversación, Gaara se adentró en el interior de la Villa Oculta de la Arena de la misma manera que lo habían hecho anteriormente Hinata y Neji. Kankurou y Temari no tardaron ni diez segundos en despedirse con la cabeza de los cuatro Chuunins que formaban el equipo del Uchiha y ponerse a seguir al más pequeño de sus hermanos a toda velocidad. Por unos momentos, Naruto, Sakura, Shino y Kiba pensaron que Sasuke iba a ir tras los tres hermanos sin pensárselo dos veces; mas el Jounin se limitó a poner cara de pocos amigos y a exclamar:

"¡Esto es inaudito! ¡Vaya grupo de impresentables!"

Como para intentar desahogarse, el Uchiha le pegó una fuerte patada a un tronco que había cerca de él. Los cuatro Chuunins observaban a Sasuke en silencio y sin osar mover un músculo, pues lo que menos les convenía en aquellos momentos era hacer que el joven heredero se pusiera aún más furioso.

"De acuerdo." Sasuke, que estaba ya un poco más tranquilo, clavó su mirada en los rostros de los cuatro chicos que tenía delante unos dos minutos después de haberle dado otra patada al tronco "Ya no tiene sentido que nos quedemos aquí, así que lo mejor que podemos hacer es dejar de malgastar el tiempo y regresar a Konoha."

Tan decidido como casi siempre, el Jounin agarró una de las asas de la mochila que había traído como equipaje para aquel viaje y empezó a caminar muy despacio. Al ver que ninguno de sus subordinados le seguía, el heredero del clan Uchiha se giró hasta quedar de nuevo cara a cara con los cuatro Chuunins.

"¿Vais a moveros de una condenada vez o qué?"

"Estooo... ¿Se supone que debemos regresar a Konoha ahora?" el Inuzuka hizo un gran esfuerzo por pronunciar la palabra "ahora" con algo más de claridad que el resto de palabras.

"¿Es que acaso no he sido lo suficientemente explícito?" masculló el Jounin, que ya se había colocado su mochila en la espalda "Nos marchamos AHORA MISMO."

"No me parece una decisión demasiado acertada, Uchiha-sama." se atrevió a decir Shino.

"Estoy de acuerdo con Shino. ¡¡Uchiha-sama, estamos agotados después de habernos tirado tanto rato peleando!! ¡¡¡Lo que menos nos apetece en estos momentos es hacer un viaje de casi dieciséis horas!!!" exclamó Kiba.

"¡¡Menuda sorpresa!!" en el rostro de Sasuke acababa de dibujarse una sonrisa burlona "¡¡¡Resulta que mi ejército está formado por un grupo de enclenques tan cobardes como los Chuunins del equipo al que nos acabamos de enfrentar!!! Aunque lo cierto es que no sé de qué me extraño... Sois penosos a más no poder..."

"Partir en dirección hacia Konoha en las condiciones en las que nos encontramos sería prácticamente un suicidio. La opción más inteligente ahora mismo es descansar por lo menos hasta mañana." el Aburame trataba de actuar del modo más razonable posible.

"¿Descansar? ¿Dónde sugieres que descansemos, Aburame? ¿Has traído quizás sacos de dormir para los cinco?" replicó el Uchiha.

"No, Uchiha-sama; pero, por si no se ha dado cuenta, nos hallamos enfrente de las puertas por las que se accede hacia el interior de la Villa Oculta de la Arena." murmuró Shino.

"¡¡Exacto!! ¡¡Seguro que encontraremos algún lugar en el que pasar la noche por un precio no demasiado elevado!!" el Inuzuka no tenía intención de darse por vencido.

No demasiado convencido, Sasuke observó con detenimiento el aspecto de los Chuunins que tenía delante. Los cuatro se encontraban reventados, pues habían estado luchando sin descansar durante más de una hora. La verdad era que el joven heredero también se sentía bastante cansado después del enfrentamiento contra Sabaku no Gaara, pero no tenía intención de reconocerlo. La vista del Jounin se clavó en el cielo. Ya había oscurecido y tal vez no era demasiado conveniente iniciar un viaje tan largo a aquellas horas teniendo en cuenta que ninguno de los cinco componentes del ejército se hallaba en buenas condiciones físicas. Pese a que tenía la sensación de que se iba a acabar arrepintiendo de tomar aquella decisión, el Uchiha optó por hacer caso a las sugerencias de Shino y Kiba.

Un cuarto de hora después, los cinco jóvenes se encontraban en el interior de una humilde pensión que contaba con unos precios bastante asequibles. Antes de preguntar en recepción por las habitaciones que estaban libres, Sasuke prefirió asegurarse de que ni Neji ni Hinata se alojaban en aquel lugar. Después de que el recepcionista le confirmase que no había ningún individuo apellidado Hyuga en la pensión, el Jounin pagó por adelantado el precio que costaba ocupar por una noche un dormitorio individual y otro para cuatro personas. Una vez el recepcionista le hubo entregado una llave que correspondía a la habitación 22 y otra que correspondía a la habitación 28, el Uchiha se dirigió hacia la entrada de la pensión, donde se hallaban esperando los cuatro Chuunins que formaban su equipo.

"Vuestro dormitorio es el número 22." informó el Jounin, mientras le entregaba a Shino las llaves que correspondían al dormitorio para cuatro personas "Mañana nos encontraremos en la recepción a las cinco de la madrugada para partir hacia Konoha."

"¿Por qué tenemos que partir tan pronto?" inquirió Kiba.

"Porque los Hyuga han dicho que regresarán a Konoha cuando salga el sol. Puesto que no tengo ninguna intención de toparme con ellos durante el viaje, nosotros nos marcharemos antes."

Como si con aquello ya hubiese quedado todo dicho, Sasuke dio media vuelta y empezó a subir por la escaleras que conducían hasta los dormitorios de la primera planta sin ni siquiera despedirse de sus subordinados.

"¡Vaya cara más dura! ¡Nosotros cuatro tenemos que compartir habitación mientras él disfruta de un dormitorio individual! ¡No hay derecho!" refunfuñó Naruto.

"Recuerda que ha sido él el que lo ha pagado todo, Naruto..." susurró Sakura, que se encontraba al lado del Uzumaki.

"Será mejor que nosotros también nos dirijamos hacia nuestro dormitorio. Hoy ha sido un día muy duro y debemos descansar si mañana queremos estar en plena forma." a Shino lo único que parecía importarle en aquel momento era echarse una cabezadita.

Encontrar el dormitorio número 22 no resultó demasiado difícil para los cuatro Chuunins. Era una habitación tan sencilla como el resto de la pensión, pero a la vez resultaba de lo más acogedora. Los edredones anaranjados que cubrían las cuatro camas del dormitorio combinaban bastante bien con el color amarillo de las paredes. Al lado de la puerta que conducía hacia el interior del cuarto de baño había un armario blanco de madera que los chicos utilizaron para guardar las cuatro mochilas que componían su equipaje.

"Muy bien. Yo seré la primera en utilizar el baño." anunció Sakura en un tono de voz que no admitía réplicas de ningún tipo.

Después de sacar de su mochila el camisón de color rosa claro que utilizaba como pijama, la pelirrosa se encerró en el cuarto de baño, dispuesta a disfrutar de una relajante ducha. Los otros tres chicos estuvieron discutiendo durante un buen rato sobre quién iba a ser el siguiente en usar el baño. Tras echarlo a suertes un par de veces, el orden quedó de la siguiente manera: Shino sería el segundo en entrar, Naruto entraría en tercer lugar y Kiba se tendría que conformar con ser el último. Una vez todos hubieron terminado de ducharse y se hubieron puesto sus respectivos pijamas, la Haruno aprovechó para sanar las heridas de sus compañeros con la intención de conseguir que al día siguiente todos se sintiesen completamente recuperados.

"Gracias, Sakura." dijo el Inuzuka después de que la kunoichi curase mediante uno de sus eficaces jutsus médicos a Akamaru.

"De nada, Kiba." la joven se sentía bastante satisfecha consigo misma tras haber logrado sanar todas las heridas de los componentes del equipo sin ningún tipo de problema.

"¡¡¡¡Y, ahora, a dormir!!!!" gritó el rubio, mientras se dejaba caer encima de una de las cuatro camas.

"Tienes razón, Naruto... ¡¡¡Menudo sueño que tengo!!!" Sakura se había sentado en el borde de una de las camas que había al lado de la que el Uzumaki había escogido para él.

"Me pregunto si mañana Uchiha-sama se encontrará en condiciones de realizar el viaje de regreso..." murmuró el Aburame.

"¿Qué quieres decir, Shino?" la pelirrosa no acababa de comprender las palabras de su compañero.

"¡No digas chorradas! ¡Uchiha-sama es el Jounin más fuerte que he conocido! ¡Seguro que sería capaz de regresar a Konoha ahora mismo, sin necesidad de descansar!" exclamó Kiba.

"Sabemos que es muy poderoso; mas, de momento, ninguno de nosotros puede afirmar con total certeza que es habilidoso a la hora de usar jutsus médicos. De hecho, yo nunca le he visto ejecutar ninguno." explicó Shino, con toda la calma del mundo.

"¿Quieres decir que no va a ser capaz de curarse las heridas?" preguntó el Inuzuka.

Las miradas de Shino y de Kiba se clavaron en aquel momento en el rostro de Sakura, quien todavía se encontraba sentada en el borde de la cama. Naruto, al ver cómo los dos chicos observaban así a la kunoichi, optó por intervenir.

"¡Un momento! No estaréis insinuando que Sakura-chan es la que debe ir a sanar las heridas de ese chulo de pacotilla, ¿verdad?"

"¡¡¡Aquí nadie ha insinuado nada, Naruto!!! Aunque sí que es cierto que Sakura es la única de nosotros cuatro que sabe utilizar jutsus médicos y..." el Inuzuka intentó no alarmarse demasiado a la hora de hablar.

"¡¡Ni en broma!! ¡¡¡Si ese desgraciado no sabe usar jutsus médicos, que se espabile!!!" le interrumpió el rubio.

"Naruto, ya es suficiente..." la pelirrosa había agarrado al Uzumaki por el brazo "Iré a ver si quiere que le ayude con alguna herida... Será a modo de agradecimiento por haber dejado que nos quedemos aquí a descansar en vez de obligarnos a regresar a Konoha."

Antes de que Naruto pudiese replicar, la Haruno ya se había puesto en pie y había salido del dormitorio. Lo cierto era que a la chica le había sentado muy bien el haberse pasado más de una hora peleando sin descansar, pues ya ni siquiera se acordaba de lo mal que le había sentado enterarse de la noticia de que a aquel tal Kakashi Hatake, el misterioso ANBU del cual había estado enamorada durante tanto tiempo, no le gustaban las mujeres. La kunoichi se sentía tan renovada por dentro que no le importaba en absoluto mostrarse amable con el mismísimo Sasuke Uchiha. Además, Sakura sabía que el orgullo del Jounin no le iba a permitir aceptar que alguien tan inferior a él en todos los aspectos como lo era la pelirrosa le ayudase a sanar sus heridas; así que la cosa no le iba a llevar demasiado tiempo. Puesto que el dormitorio número 28 no se encontraba muy lejos del suyo, la Haruno no empleó más de un minuto en llegar hasta la puerta de la habitación de Sasuke.

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En comparación con el lujoso dormitorio del que el Uchiha disponía en lo alto de su torre, aquella habitación dejaba mucho que desear. No era un dormitorio demasiado espacioso y el mobiliario con el que contaba no resultaba muy elegante, pero Sasuke sabía que no hubiera podido encontrar nada mejor por un precio tan bajo como el que había tenido que pagar. Mientras intentaba relajarse en la bañera del cuarto de baño, el moreno notaba un terrible escozor en todas y cada una de las heridas que habían aparecido en su cuerpo después del combate contra Sabaku no Gaara. Por mucho que hubiese tratado de disimular aquel dolor delante de sus cuatro subordinados, el Jounin era consciente de que él también necesitaba descansar antes de regresar a Konoha. Cuando el espejo ya se encontraba completamente empañado por culpa del vapor que salía de la bañera, Sasuke se puso en pie con el cuerpo del todo empapado y agarró una suave toalla de color azul celeste que se encontraba perfectamente doblada encima de la tapa del retrete. Con la ayuda de aquella toalla, el Uchiha envolvió su cintura y salió de la bañera sin demasiada prisa. Una vez hubo utilizado otra toalla un poco más pequeña que la anterior para secarse el pelo, el Jounin oyó unos ruidos que en un principio parecían proceder del dormitorio. Después de aguzar un poco el oído, el moreno se dio cuenta de que alguien estaba llamando con los nudillos a la puerta de la habitación.

"¿Será el servicio de habitaciones?" pensó el Uchiha, al tiempo que colocaba la toalla que había usado para secarse el pelo encima de un taburete.

Dibujando una pequeña mueca de fastidio en su rostro, Sasuke atravesó la puerta que comunicaba el dormitorio con el cuarto de baño.

"¡¡Uchiha-sama!! ¿¿Puedo entrar??" decía una voz femenina al otro lado de la puerta.

No resultó demasiado complicado para el moreno asociar aquella voz con la de Sakura. Preguntándose mentalmente qué porras querría la Haruno a aquellas horas, el Jounin abrió la puerta por la que se salía hacia el pasillo con cierta indolencia. Lo que vio delante de él prácticamente le dejó sin habla: la pelirrosa vestía un fino camisón de seda que le llegaba hasta las rodillas y que resultaba enormemente sexy. El sugerente escote de la chica hizo que por unos momentos la mente del Uchiha se quedase en blanco. Era la primera vez que Sasuke veía a la Haruno tan ligerita de ropa y, por mucho que intentase apartar sus oscuros ojos del esbelto cuerpo de la joven, el Jounin se sentía del todo incapaz de hacerlo. Durante varios segundos, se produjo un tenso silencio entre los dos chicos. La kunoichi también parecía haberse quedado muy sorprendida al ver que lo único que llevaba el moreno para tapar sus vergüenzas era una simple toalla. Un intenso rubor apareció en las mejillas de la Chuunin, quien se sintió bastante incómoda al darse cuenta de que había interrumpido a Sasuke mientras éste se estaba bañando. La pelirrosa ya se estaba preparando para que de la boca del joven heredero saliese algún tipo de reprimenda acompañada de un hiriente insulto, mas el Uchiha no parecía tener intención de romper aquel silencio. Como si ya no pudiese soportar más la tensión que se había apoderado del ambiente, Sakura decidió decir lo primero que le vino a la cabeza.

"Yo... Sólo quería desearle buenas noches, Uchiha-sama..."

Todavía con la cara sonrojada, la Haruno se echó a correr por el pasillo en dirección hacia el dormitorio número 22. El Jounin, por su parte, que aún se sentía incapaz de articular una sola palabra, se quedó allí de pie con la boca abierta hasta que su propio cerebro le ordenó que reaccionase. Notando que, muy a su pesar, no estaba capacitado para encontrar una explicación lógica y coherente que aclarase lo que le acababa de suceder, Sasuke cerró la puerta lentamente y se dejó caer encima de la única cama del dormitorio como si fuese un saco de patatas. No sabía por qué había reaccionado tan estúpidamente al ver a Sakura vestida con aquel camisón, pero estaba claro que lo que le había sucedido no era normal. Por primera vez en su vida, no había logrado que sus sentidos le obedeciesen y aquello le inquietaba a más no poder.

"Condenada Haruno... ¿Se habrá dado cuenta de lo que me ha pasado cuando la he visto?" pensaba el Uchiha, que había hundido su cabeza en la almohada como si con aquel hecho pudiera borrar de su memoria lo que había sucedido.

Convenciéndose a sí mismo de que le importaba un pimiento lo que la pelirrosa pensase de él después de aquella confusa situación que ambos acababan de experimentar, Sasuke se metió de nuevo en el cuarto de baño y se lavó la cara con agua fría justo antes de ponerse el pijama.

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"¿Qué me ha pasado? ¿Por qué he reaccionado así al ver el pecho de Sasuke Uchiha? He visto a Naruto, Shikamaru y Chouji en bañador muchas veces: ya debería haberme acostumbrado a ver bustos masculinos. ¿Por qué? ¿Qué pensará él ahora? No entiendo nada..."

Se encontraban todos aquellos pensamientos atormentando a la Haruno mientras ésta regresaba al dormitorio número 22 cuando la kunoichi se percató de que estaba colorada como un tomate. Definitivamente, allí estaba sucediendo algo raro. Después de calmarse un poco y de asegurarse de que Sasuke no le había seguido hasta allí, Sakura llamó con los nudillos a la puerta del dormitorio. Muy despacio y sin apenas hacer ruido, Naruto abrió la puerta y se apartó para que la pelirrosa pudiese entrar en la habitación.

"No hagas mucho ruido..." murmuró el Uzumaki, mientras señalaba en dirección hacia dos de las camas del dormitorio, sobre las cuales dormían profundamente Shino y Kiba.

Asintiendo levemente, la kunoichi cerró con cuidado la puerta para evitar que cualquier ruido procedente del pasillo despertase al Aburame o al Inuzuka. Mientras se tumbaba poco a poco encima de su cama, Sakura fijó su mirada en Akamaru, el cual se había quedado dormido en los brazos de Kiba.

"¿Y bien?" susurró el rubio, que se había quedado observando a la Haruno con cara de preocupación.

"¿Y bien qué?" la chica se incorporó hasta quedar sentada encima de su cama y fijó sus ojos en el rostro de su amigo, tratando de averiguar qué había querido decir con aquellas dos palabras.

"¿Has sanado ya las heridas de ese estúpido?" preguntó Naruto en voz baja, mientras se sentaba a los pies de la cama de la pelirrosa.

"¿Las heridas?" la kunoichi sintió por unos momentos que no comprendía nada "Ah, ya... Las heridas..." musitó la joven, al recordar de repente el motivo por el que había ido hacía unos momentos al dormitorio número 28.

"¿Se las has curado o no?" el Uzumaki tenía la sensación de que su amiga se estaba comportando de un modo bastante extraño.

"Verás, Naruto... Me ha dicho que... Me ha dicho que no era necesario, puesto que él ya podía hacerlo solo..." mintió Sakura.

"¡Lo sabía! ¡Eso te pasa por ofrecerle tu ayuda a ese engreído, Sakura-chan!" exclamó el rubio, poniendo cara de pocos amigos.

"No alces tanto la voz, Naruto..." la kunoichi estaba segura de que sus compañeros de equipo se iban a despertar de un momento a otro por culpa de los gritos del Uzumaki.

"Pero... Sakura-chan..."

"Deja estar por hoy a Sasuke Uchiha, Naruto. Tengo muchísimo sueño y lo único que me apetece ahora es descansar. Buenas noches." susurró la Haruno, tajantemente.

Cada vez más convencido de que a su amiga le pasaba algo raro, Naruto se puso en pie y se metió en su cama después de desearle buenas noches a la pelirrosa. Mientras que el Uzumaki no tardó ni cinco minutos en quedarse dormido, Sakura, que no podía dejar de pensar en el torso desnudo de Sasuke, tardó al menos media hora en lograr conciliar el sueño.

Creo que "nihonshu" es una palabra japonesa que sirve para designar los licores que se obtienen a partir del arroz (lo aclaro porque, al principio del capítulo, he escrito que Sasuke le pide al camarero salido una jarra de nihonshu...).

Bueno, ¿qué os ha parecido este capítulo? ¿Os habéis quedado dormidos delante del ordenador? Espero que no sea así xD. Por favor, dejadme algún review para que pueda saber si os ha gustado o no el sexto capítulo (¿he mencionado ya antes que adoro recibir reviews? nOn). Tardaré un poco en subir el séptimo capítulo, mas intentaré hacerlo lo antes posible.