¡Madre mía! ¡He tardado casi una semana en actualizar el fanfic! xD ¡No tengo perdón! De todos modos, os pido disculpas. No sabéis lo ocupada que he estado... Espero poder subir antes el octavo capítulo xP. En fin, voy a aprovechar este momento para responder a los últimos reviews que he recibido...

PuLgA: Pues el viernes (ayer) estuve algo liada y no pude subir el séptimo capítulo... pero yo sé que en el fondo eres una buena persona incapaz de asesinar, ¿verdad? ToT ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Lilith Hastelin: Por ser tú, te voy a ser sincera: detesto la pareja que hacen Gaara e Ino xD. Pese a esto, como a mí me encanta tener contentos a mis lectores, te voy a dar una buena noticia: voy a intentar escribir un fanfic en el que Gaara e Ino sean la pareja principal. Lamentablemente, no puedo incluir a esa pareja en este fanfic porque tendría que hacer muchos cambios y sería demasiado problemático (¡viva Shikamaru! nOn); pero espero que te guste mi idea de hacerlos aparecer como pareja en otro fanfic. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

katsura-chan Uchina: ¡Me contenta mucho ver que te parece interesante el fanfic! ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Maytelu: Respecto a lo del carácter de Itachi... Bueno, no puedo decirte demasiadas cosas por eso de darle emoción a la historia; mas ya te adelanto que puede que ese Itachi amable termine por darnos alguna sorpresa OwO... ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Tenshi of Light: ¡Vaya! ¡Siento mucho que se te hiciese corto el capítulo anterior! ToT Lamento tener que decirte esto, pero creo que este capítulo es incluso más corto que el sexto... Es que tengo la sensación de que, si escribo los capítulos más largos, se harán demasiado pesados. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

sakurass: Sí, es cierto: se quedaron embobados el uno con el otro xP. ¡¡Y todavía queda mucho por ver!! ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

De verdad que os agradezco muchísimo el hecho de que os toméis la molestia de dejarme reviews con vuestras opiniones: ¡me animan un montón a seguir con el fanfic! En fin, os dejo con el séptimo capítulo de Frozen Heat. ¡Espero que os guste!

Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, pues son originales del gran Masashi Kishimoto.

Coming back

Debían ser las ocho y media de la tarde cuando Naruto y Sakura llegaron a su casa. El viaje de regreso a Konoha había transcurrido con tan pocos incidentes como el viaje que les había llevado el día anterior a la Villa Oculta de la Arena. Tal y como Sasuke había ordenado, a las cinco de la madrugada todos los miembros del ejército se habían reunido en la recepción de la pensión, dispuestos a partir. Sakura no estaba muy segura de ello, pero por unos momentos hubiera jurado que el Uchiha se había sonrojado en cuanto la había visto bajar hasta la recepción con el resto del grupo.

"Serán imaginaciones tuyas, Sakura..." había pensado la pelirrosa, quien, tras analizar la situación detenidamente, se había dado cuenta de que era del todo imposible que alguien tan insensible como Sasuke tuviese aquel tipo de reacción al verla.

Nada más llegar a Konoha, el Uchiha había anunciado a los cuatro Chuunins que les iba a conceder un día entero de descanso para que se recuperasen de las heridas que habían sufrido durante la batalla contra el ejército de Gaara.

"Supongo que mañana a las nueve de la tarde ya estaréis lo suficientemente descansados como para poneros a trabajar de nuevo."

"Interpreto que quiere decir que mañana a las nueve de la tarde nos tendremos que reunir con usted." había adivinado Shino, tan agudo como siempre.

"Efectivamente, Aburame. Mañana a esa misma hora quiero veros a los cuatro en mi despacho."

Aquellas habían sido las últimas palabras que el Jounin había pronunciado antes de despedirse de los componentes de su equipo mediante un frío y seco "hasta entonces".

"Espero que ese insensato no nos mande otra misión tan agotadora como la de ayer... A este paso, no duraremos ni una semana..." pensaba Sakura, quien en aquellos momentos se hallaba tumbada en su cama y con la vista clavada en el techo del dormitorio.

Ya eran las once de la noche y Naruto y ella acababan de terminar de cenar. Habían decidido irse pronto a dormir para poder descansar lo suficiente; pues, conociendo a Sasuke Uchiha como ellos lo conocían, lo más probable era que al día siguiente les encargase alguna misión de lo más dura. Un par de golpes contra la puerta del dormitorio interrumpieron los pensamientos de la kunoichi.

"¿Estás visible, Sakura-chan?"

Incorporándose sin demasiada prisa, la Haruno dibujó una sonrisa en su rostro.

"No te preocupes, Naruto. Ya hace rato que me he puesto el pijama."

La puerta del dormitorio se abrió y tras ella apareció un joven rubio que tenía la misma edad que Sakura. Los ojos del Uzumaki ya se habían acostumbrado a aquel camisón de seda tan provocativo que su amiga utilizaba como pijama desde hacía poco más de un año; pero el chico tenía que reconocer que la primera vez que la había visto con aquella prenda de vestir puesta se había ruborizado por completo. Al fin y al cabo, el pijama en cuestión permitía que las femeninas curvas de la kunoichi fueran mucho más perceptibles para la vista. La verdad era que a Naruto todavía le causaba gracia el recordar la cara que se le había quedado a Kiba el día anterior al ver salir a la Haruno del baño con aquel camisón tan fino como única prenda de vestir. Incluso Shino, que solía ser bastante reacio a mostrar sus emociones de cara al exterior, se había sonrojado levemente al ver a la pelirrosa tan ligerita de ropa. Al Uzumaki le había costado bastante controlar un ataque de risa; mas lo había logrado nada más acordarse de que, por culpa de la heridas, cuando soltaba alguna carcajada le dolía en el pecho.

"¿Ocurre algo, Naruto? ¿Acaso no puedes dormir?" Sakura se sentía algo asombrada al ver al rubio en su dormitorio cuando ella creía que ya debía estar dormido como un tronco.

"¿Eh?" el Uzumaki acababa de dejar apartados sus últimos pensamientos en aquel instante "¡Ah, no! ¡No es nada de eso, Sakura-chan!" exclamó de pronto el sonriente joven.

"¿Entonces...?"

"¡He venido para decirte que me alegro de que al final lo hayas conseguido superar!"

"¿Superar? ¿Qué es lo que he conseguido superar?"

"¿Qué va a ser? ¡¡Pues lo del ANBU rarito del que tan enamorada estabas hasta que te enteraste de que era de la otra acera!!" Naruto daba por hecho que su amiga ya sabía de qué estaba hablando.

"Ah... Es eso..." el rostro de la Haruno se oscureció de repente "Sí... Supongo que podríamos decir que más o menos lo he superado..." añadió la Chuunin, intentando disimular al máximo su repentina tristeza.

"¡¡¡Pues claro que sí, Sakura-chan!!! ¡¡¡Yo sabía que lo lograrías!!!"

"En realidad... Creo que tenías razón, Naruto... Me comporté como una cría al enamorarme de un tipo al que ni siquiera conocía... Lamento no haberte hecho caso antes..." murmuró la pelirrosa, cabizbaja.

"Bueno, no pasa nada. Lo importante es que te hayas dado cuenta de ello... ¡¡Pero ahora necesito que me prometas algo, Sakura-chan!!"

"¿Prometerte algo?"

"¡Sí! ¡¡Necesito que me prometas que, la próxima vez, escogerás mejor a la persona de la que te enamores!!"

Sin dudar ni un instante, la kunoichi utilizó un tono de voz lleno de determinación para decir:

"Desde luego que lo haré, Naruto."

Tras darle un cálido y reconfortante abrazo a su amiga, el rubio se dirigió hacia su dormitorio, dispuesto a dejarse caer en los brazos de Morfeo. La Haruno, por su parte, volvió a tumbarse en su cama de tal manera que su mirada quedase clavada de nuevo en el techo de la habitación.

"Sí, Naruto... Ten por seguro que lo haré..." pensó Sakura unos minutos antes de quedarse totalmente dormida.

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En el despacho de la Godaime no se respiraba un ambiente demasiado relajado y tranquilo. Tsunade se encontraba sentada detrás de su escritorio, con un semblante serio y reflexivo. Delante de ella, de pie y con el rostro cubierto completamente por una máscara, se hallaba un ANBU de pelo plateado que no apartaba su mirada de la cara de la Godaime. El que parecía estar verdaderamente nervioso era un hombre de unos cincuenta años de edad bastante corpulento y de constitución fuerte que no dejaba de dar vueltas de un lado a otro del despacho.

"¡¡Esto se nos está escapando de las manos, Tsunade!! ¡¡¡Llevamos más de dos meses así!!!" exclamó Jiraiya, deteniéndose súbitamente.

"Sabes de sobras que estoy haciendo todo lo que puedo, Jiraiya. De momento, debemos conformarnos con lo que tenemos." Tsunade parecía estar haciendo grandes esfuerzos por contenerse y mantener la calma.

"¡¡¡Es decir, debemos conformarnos con nada!!!" el Ero-Sannin no podía disimular lo inquieto que se encontraba en aquellos momentos.

"No es cierto. Pese a que todavía no tengamos respuestas, vamos descartando posibilidades... y eso ya es algo."

"¡¡Por si no te has dado cuenta, mi querida Tsunade, ya hemos descartado TODAS las posibilidades!! ¡¡¡Hemos estado enviando grupos de ANBU a todos los países extranjeros y en ninguno de ellos hemos encontrado nada que tenga que ver con lo que buscamos!!!" gritó Jiraiya.

"Si me lo permite, Tsunade-sama, me gustaría expresar que yo también opino que es algo raro que no haya ni rastro de la villa que ha creado Orochimaru en ninguno de los países que hemos estado inspeccionando..." Kakashi había decidido intervenir pese a que sabía que, tal y como estaban las cosas, lo más prudente era mantenerse al margen y no meter cizaña.

"Lo sé. Por eso precisamente creo que nos conviene empezar a asimilar que tal vez esa noticia que circula desde hace ya tres meses sobre la villa que supuestamente Orochimaru ha creado para reunir a sus esbirros no sea más que un rumor sin sentido que carece de veracidad." declaró la Godaime.

"¿¿Qué chorradas estás diciendo?? ¡¡¡Ya hemos hablado sobre eso, Tsunade!!! ¡¡No hay nadie que sepa mejor que tú y que yo lo peligroso que es ese bastardo!! ¡¡¡Si consigue a suficientes aliados como para crear su propia villa, será doblemente peligroso!!! ¡¡¡No podemos limitarnos a quedarnos de brazos cruzados mientras no averigüemos el lugar en el que se oculta esa condenada villa!!! ¿¿No te das cuenta de que sería el fin de Konoha si Orochimaru logra reunir el número suficiente de esbirros como para hacernos frente?? ¡¡¡Debemos destruir esa villa antes de que él nos destruya a nosotros!!!" Jiraiya había vuelto a alzar el tono de voz a la hora de hablar.

"Muy bien, Jiraiya." la Godaime miró de reojo a su amigo "Ya que parece ser que tienes solución para todo y que yo soy del todo incapaz de estar a la altura de mi cargo por culpa de las "chorradas" que digo, haz el favor de explicarnos qué sugieres que hagamos."

"Está claro que hay que volver a inspeccionar uno por uno y sin excepción todos los países extranjeros... En especial, esa misteriosa villa que apareció hace aproximadamente un año y de la cual no sabemos absolutamente nada." aunque se había calmado un poco al notar que Tsunade estaba empezando a perder la poca paciencia que tenía, el Sannin empezó a dar vueltas de nuevo de un lado a otro del despacho.

"¿La Villa Oculta del Sonido?" el ANBU había creído conveniente volver a intervenir.

"La misma. No tenemos ni la más remota idea ni de qué tipo de ninjas forman esa villa, ni de quién es el Kage que la dirige, ni de..."

"Me temo que hace falta recordar que esa villa fue inspeccionada hace poco menos de un mes por mi compañero Itachi." Kakashi interrumpió a Jiraiya sin pensárselo dos veces.

"¿Itachi? ¿Itachi Uchiha?"

"Sí, Jiraiya: Itachi Uchiha. Ya sabes que es uno de los mejores ANBU de los que dispone esta villa: no ha fracasado en una sola misión en toda su trayectoria como ninja y es obvio que el haber sido considerado desde siempre como un niño prodigio solamente suma puntos a su favor." explicó Tsunade.

"¿Alguien te ha pedido que recites la biografía de ese Uchiha?" replicó el Ero-Sannin, poniendo cara de aburrimiento "Ve al grano, Tsunade."

"La cuestión es que el informe que nos trajo Itachi sobre la Villa Oculta del Sonido nos hizo descartar al instante esa villa como posible lugar para que Orochimaru reúna a sus secuaces. Resultó ser un sitio bastante pobre en el que apenas hay ninjas, pues los habitantes de la Villa Oculta del Sonido se dedican principalmente a llevar pequeños negocios como restaurantes o tiendas. En fin, Jiraiya, siento tener que decirte que esa villa no es el lugar que buscamos." la Godaime aún conservaba una expresión seria dibujada en el rostro.

"¿Ah, no?" Jiraiya no estaba demasiado convencido "¡¡Pues yo pienso que deberías enviar a alguien más para asegurarte de que esa información es correcta!!"

"Precisamente por el hecho de que sabía que ibas a decir algo por el estilo he empezado antes a resumirte lo que tú mismo has denominado "la biografía de ese Uchiha". Con esto te quiero decir que confío plenamente en Itachi y en sus habilidades: no tengo intención alguna de dudar de su eficacia a la hora de realizar el trabajo que le encargo."

"¡¡¡¡¡¡Aquí nadie ha dicho que pongas en duda su trabajo durante las misiones!!!!!! ¡¡¡¡¡¡Simplemente sugiero que te asegures de que esa Villa Oculta del Sonido es realmente lo que tú piensas!!!!!! ¡¡Yo mismo me ofrezco voluntario para ir a inspeccionarla!!" el Ero-Sannin no iba a darse por vencido con facilidad.

"¡¡¡¡BASTA, JIRAIYA!!!!" Tsunade, quien ya aparentaba haber explotado por dentro, se había puesto en pie y había alzado la voz más de la cuenta "¡¡¡NO TIENE SENTIDO INSPECCIONAR ALGO QUE YA HA SIDO INSPECCIONADO PREVIAMENTE!!! ¡¡¡¡COMPRENDO QUE CONSIDERES PRIMORDIAL EL ENCONTRAR ESA MALDITA VILLA QUE HA CREADO OROCHIMARU, PERO VER COSAS DONDE NO LAS HAY NO SOLUCIONA NADA!!!! ¡¡¡NO VOY A TOLERAR QUE ME DIGAS CÓMO DEBO EJERCER MIS LABORES!!! ¡¡RECUERDA QUE LA QUE TIENE LA ÚLTIMA PALABRA AQUÍ SOY YO!! ¿¿¿HA QUEDADO CLARO???"

Un intenso silencio se apoderó del despacho en cuanto la Godaime hubo terminado de desahogarse. Jiraiya había dejado ya de dar vueltas de un lado a otro y ahora miraba a su amiga como si no se acabase de creer lo que ésta acababa de decir. Intentando no alterarse lo más mínimo con la intención de impedir que la furia de Tsunade fuera en aumento, el Ero-Sannin respondió a la pregunta que la Godaime le había formulado al final de su discursito.

"Clarísimo, Tsunade. Tú verás lo que haces."

Cansado de estar allí discutiendo y poniéndose cada vez más nervioso, Jiraiya no tardó ni cinco segundos en dar media vuelta y desaparecer detrás de la puerta por la que se salía del despacho de Tsunade. El portazo que dio el Sannin para cerrar la puerta detrás de él se oyó por casi todos los rincones de las oficinas de la Godaime. Tras soltar un pequeño resoplido, Tsunade se volvió a dejar caer encima de su asiento. Como si se acabase de percatar de la presencia de Kakashi, la Godaime clavó sus grandes ojos castaños en el ANBU y le preguntó:

"¿Deseas algo más?"

"No, Tsunade-sama." respondió educadamente Kakashi.

"De acuerdo. Te agradezco que te hayas tomado la molestia de informarme sobre cómo ha ido la inspección en el País del Rayo. Puedes retirarte ya, Kakashi."

Cuando se hubo quedado sola en su despacho, Tsunade no pudo evitar sentirse culpable por cómo había tratado a Jiraiya. Al fin y al cabo, él lo único que estaba haciendo era preocuparse por el bienestar de Konoha. Estaba claro que el hecho de estar buscando durante más de dos meses la dichosa villa en la que se suponía que se reunían Orochimaru y los suyos sin obtener resultados satisfactorios había hecho que la Godaime tirase la toalla antes de tiempo. Por el momento, Tsunade prefería darle un descanso al cuartel ANBU y dejar para otra ocasión en la que tuviese más pistas el asunto de la villa creada por Orochimaru.

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En cuanto abrió lo ojos, Sasuke se encontró con el amistoso y sonriente rostro de Itachi, quien llevaba ya al menos dos minutos intentando despertarle. El joven heredero puso cara de asco al tiempo que le tiraba la almohada en la cabeza a su hermano mayor con la intención de que éste se percatara de que lo que menos le apetecía en aquellos momentos era verle el careto. Después de esquivar sin demasiadas dificultades la almohada en cuestión, Itachi le volvió a dedicar a Sasuke una de sus enternecedoras sonrisas. Fue entonces cuando el heredero del clan Uchiha se percató de que su hermano llevaba puesto todavía su uniforme de ANBU, lo cual quería decir que no debía hacer mucho tiempo que había llegado de una de sus misiones. Sasuke nunca se había interesado lo más mínimo por los trabajos que le encargaban a Itachi, mas lo cierto era que desde hacía algo más de un mes sentía curiosidad por saber el motivo por el cual su hermano tenía que realizar misiones con tanta frecuencia. Por supuesto, el Jounin no iba a permitir que Itachi se diese cuenta de que se interesaba por algo relacionado con él.

"No quiero volverte a ver en mi dormitorio, molestia con patas." se limitó a decir Sasuke después de incorporarse ligeramente para poder observar mejor el rostro de su hermano, quien se había quitado su máscara de ANBU antes de que el Jounin se despertara.

"Solamente he venido para comunicarte que padre quiere hablar contigo." anunció Itachi dulcemente.

"Pues comunícale de mi parte que ya se puede ir a freír espárragos." definitivamente, Sasuke no se había despertado de buen humor.

"¿Por qué no vas y se lo comunicas tú mismo?" inquirió el ANBU con toda la tranquilidad del mundo.

"¡¡¡Porque no me da la gana!!! ¡¡¡Si eso es lo único que tienes que decirme, ya te puedes largar!!!" gritó el heredero del clan, quien esta vez había preferido lanzarle a su hermano mayor la lámpara que tenía en su mesita de noche.

"No seas tan agresivo, Sasuke... Algún día romperás algo sin querer..." Itachi, que había logrado coger al vuelo la lámpara con una admirable destreza justo antes de que se estampase contra su cara, sonreía de oreja a oreja.

Un gruñido fue lo único que salió de la boca de Sasuke, quien había optado por volver a tumbarse y clavar su mirada en la pared, dándole así la espalda a su hermano.

"Por cierto, ¿cómo ha ido tu primera misión como líder de un equipo de Chuunins? Según me ha explicado madre, regresasteis ayer por la tarde, ¿no?" el ANBU no parecía tener prisa alguna por marcharse.

"¿Qué parte de "ya te puedes largar" es la que no te ha quedado clara?"

"Ni siquiera me has dicho en qué consistía esa primera misión..." comentó Itachi, ignorando por completo la pregunta que su hermano pequeño le acababa de formular.

"¡¡¡¡Escúchame bien porque no pienso repetírtelo: lo que yo haga o deje de hacer con mi ejército es asunto mío!!!! ¿¿¿Lo has entendido ahora???" exclamó el Jounin, harto de aquel cotilla que no dejaba de meter sus hocicos en temas que no le incumbían en absoluto.

Esbozando otra de aquellas sonrisas tan propias de él, el ANBU colocó de nuevo la lámpara en su sitio, dio media vuelta y se dispuso a salir del dormitorio. Cuando ya estaba a punto de marcharse, Itachi volvió a girar su cabeza hasta que sus ojos se encontraron con el arisco rostro de su hermano.

"No es conveniente que hagas esperar a padre. Creo que lo que quiere decirte es importante."

Tras soltar aquellas dos últimas frases, el ANBU atravesó la puerta por la que se salía de la habitación y empezó a descender por las escaleras de la torre de Sasuke. El Jounin dirigió sus ojos de color azabache hacia su despertador, el cual marcaba las ocho de la mañana. Lo cierto era que Sasuke acostumbraba a despertarse algo antes; así que no tenía sentido intentar volver a quedarse dormido, pues sabía de antemano que no lo iba a lograr. Dibujando una mueca en su rostro, el joven Uchiha se puso en pie y se quitó el pijama. Después de vestirse con un yukata que utilizaba bastante para pasearse por las tierras del clan, el Jounin se metió en su cuarto de baño personal y aprovechó para lavarse un poco la cara y peinarse. Puesto que aquella mañana no tenía demasiadas cosas por hacer, el chico había decidido ir a ver qué porras quería su padre a aquellas horas. Antes de salir de la torre, Sasuke había decidido pasarse por su despacho para rellenar un informe en el que había decidido anotar los resultados de su última batalla contra Sabaku no Gaara.

"Condenado Gaara... Esto no va a quedar así..." pensaba el Uchiha, mientras se paseaba tranquilamente por los jardines de los terrenos del clan e ignoraba los saludos que los jardineros le dirigían respetuosamente.

En cuestión de unos cuantos minutos, el Jounin llegó a la mansión central de los Uchiha. Nada más entrar en el despacho personal de su padre, Sasuke pudo observar que Fugaku no era la única persona que se hallaba en el interior de aquella sala, pues con él estaban también Inoichi, el patriarca del clan Yamanaka, y la hija de este último, Ino. La cara de la rubia se iluminó en cuanto vio a su prometido entrar por la puerta del despacho. El joven Uchiha, en cambio, le dedicó una mirada llena de odio a la chica. Aunque nunca lo había expresado en voz alta, Sasuke cada vez se sentía más avergonzado de estar comprometido con Ino. No podía negar que aquella joven era la única hija del patriarca de un clan con bastante poder y prestigio; mas al Jounin le resultaba imposible evitar ver en aquella pesada a un auténtico fracaso como kunoichi, pues la rubia había resultado ser una patosa sin ningún tipo de talento a la hora de pelear. Cada vez que recordaba que la que se suponía que debía ser su esposa en un futuro se había retirado de la Academia de Ninjas antes de conseguir el rango de Genin, el chico se sentía ridículo a más no poder. No tan sólo había tenido que aguantar en su momento que las penosas habilidades de la Yamanaka provocaran que ningún sensei quisiese encargarse de su entrenamiento personal de forma individual (cosa que era de lo más normal en familias adineradas que podían permitirse el lujo de pagar a un sensei particular) y que, por lo tanto, hubiese tenido que asistir a las clases de la Academia de Ninjas como una vulgar pobretona del montón; sino que además no le había quedado más remedio que asimilar que su prometida era tan desastrosa que incluso un crío de diez años estaba sobradamente capacitado para vencerle en combate. Aquello era mucho más de lo que Sasuke podía soportar.

"¡¡¡Sasuke-kun!!! ¡¡Cuánto tiempo sin vernos!! ¿¿¿Me has echado de menos???" antes de que el moreno pudiese esquivarla, Ino ya se había abalanzado sobre él.

"¿Cómo va eso, chaval?" Inoichi, como siempre, había saludado a Sasuke con unos amistosos golpes en la espalda.

"Inoichi e Ino han venido a hacernos una visita, Sasuke. Se quedarán a comer, así que espero que te dignes a presentarte en el comedor este mediodía." anunció Fugaku, utilizando un tono de voz sumamente amenazante a la hora de dirigirse a su hijo.

"¿Eso es todo lo que tenías que decirme?" preguntó el joven heredero, quien estaba haciendo todo lo posible por conseguir que la rubia se despegase de él.

"No." respondió el patriarca del clan Uchiha "Siéntate."

Dejándose caer sobre uno de los cómodos asientos que había delante del escritorio que su padre tenía en el despacho, Sasuke se preguntó mentalmente si los Yamanaka tendrían algo que ver con lo que Fugaku quería decirle. Ino, quien se había visto obligada a separarse de su prometido después de que éste le empujase lo suficiente como para deshacerse de ella, se sentó en el sillón que había en medio del asiento que ocupaba el chico y el que ocupaba Inoichi. De esta manera, Sasuke y los dos miembros del clan Yamanaka quedaron sentados enfrente de Fugaku, quien se hallaba sentado al otro lado del escritorio.

"Supongo que sabrás, Sasuke, que dentro de dos días se celebra en la mansión de los Hyuga una ceremonia de gran importancia." el patriarca del clan Uchiha mantenía una expresión seria y a la vez severa que era muy propia de él.

"No, no lo sabía. Me importa un pimiento todo lo que tenga que ver con ese clan de traidores." Sasuke no hubiera sido capaz de expresar sus pensamientos en voz alta de un modo más claro.

"Si te he hecho llamar, no es precisamente porque tenga ganas de escuchar tus impertinencias."

"¡¡Tu padre tiene razón, Sasuke-kun!! ¡¡¡No debes hablar así del clan Hyuga!!! ¡¡Es un clan muy importante para Konoha!!" exclamó Ino, tan espontánea como siempre.

Antes de que su hija dijese algo más, Inoichi la agarró suavemente por el hombro y, con tan sólo una mirada, le hizo saber que lo mejor era no intervenir en aquella conversación.

"En fin, la cuestión es que, dentro de dos días, se celebrará en la mansión de los Hyuga el vigésimo quinto aniversario de la boda de Hiashi y su esposa. Será un importante acontecimiento al que asistirán las personas más distinguidas de Konoha. Como es lógico, nosotros, los Uchiha, no podríamos faltar a una ceremonia de tanto prestigio. Por esta razón, el mismísimo Hiashi Hyuga ha venido esta mañana personalmente para comunicarme que estamos invitados a la celebración." explicó Fugaku.

"¿¿Cómo?? ¿¿Hiashi nos ha invitado a esa ridícula ceremonia?? ¿De qué va esto? Supongo que no habrás sido tan estúpido como para aceptar, ¿verdad?" había sido tal la sorpresa que se había llevado Sasuke al escuchar las últimas palabras de su padre que incluso había tenido la necesidad de ponerse de pie.

"Siéntate, Sasuke." después de que su hijo hubiese obedecido su orden, el patriarca del clan Uchiha optó por proseguir "Es más que obvio que he aceptado la invitación. Esta puede ser la oportunidad que necesitamos para estrechar nuestra relación con los Hyuga."

"¡¡Perfecto!! ¡¡¡Esos traidores están tramando algún tipo de plan junto con los de la arena y a ti lo único que te preocupa es seguir lamiéndoles el culo!!!" el joven heredero no pudo evitar que en su rostro se dibujase una sonrisa burlona.

"¡Te ordeno que dejes de comportarte como un crío inmaduro e insolente!" esta vez, Fugaku había decidido alzar la voz más de la cuenta.

"¡¡No será tan malo, Sasuke-kun!! ¡¡¡Nuestro clan también ha sido invitado al acontecimiento y eso significa que yo estaré allí!!!" Ino parecía haberse olvidado de que se había prometido a sí misma no volver a intervenir en aquella conversación entre Fugaku y su hijo.

"¡¡¡Por mí, haz lo que te dé la gana!!!" le gritó Sasuke a su padre, ignorando completamente las palabras con las que la rubia se acababa de dirigir a él "¡¡¡¡Mientras no se te ocurra la idiotez de obligarme a pisar la mansión de esos malditos Hyuga, puedes hacer lo que te plazca!!!!"

Notando que la sangre le hervía por todo el cuerpo, el chico se puso en pie y se dispuso a abandonar el despacho lo antes posible. Aquellos Hyuga estaban tramando algo y, si el imbécil de su padre no quería darse cuenta de ello, no iba a ser Sasuke quien le hiciese abrir los ojos.

"No he terminado de hablar, Sasuke." el patriarca del clan Uchiha creyó conveniente detener a su hijo antes de que éste abriese la puerta y se marchara por el mismo lugar por el que había venido.

"Lástima que a mí no me apetezca escucharte." con bastante altivez, el joven heredero se había girado y le había dedicado una mirada cargada de desprecio a su padre, quien continuaba sentado y con el mismo rostro rígido.

"Pues vas a tener que hacerlo. Resulta que Hiashi no tan sólo me ha dicho que desea verte en la ceremonia, sino que además le gustaría que llevaras contigo al grupo de Chuunins que tienes a tu cargo." informó Fugaku.

"¿¿Grupo de Chuunins?? ¿¿¿Sasuke-kun al final ha decidido dirigir a un grupo de Chuunins???" al ver que Inoichi asentía lentamente con la cabeza como respuesta a su pregunta, la Yamanaka se puso de lo más contenta "¡¡¡Es genial!!! ¡¡¡Estoy deseando conocerles!!!"

El entusiasmo que mostró Ino al conocer la noticia de que su prometido era al fin líder de un equipo de Chuunins pasó totalmente desapercibido para Sasuke, pues el moreno en aquellos momentos parecía estar sumergido en unos pensamientos que le tenían bastante ocupado. Permanecía de pie delante de la puerta y le estaba dando la espalda al resto de personas que se encontraban en el despacho. Daba la impresión de que el heredero del clan Uchiha estaba empezando a comprender el porqué de aquella repentina invitación. Estaba ya Fugaku preparándose para que Sasuke soltase alguna de sus protestas cuando, para su sorpresa, el chico se limitó a decir:

"Está bien. Iré a esa condenada celebración... y llevaré a mi ejército conmigo."

Sin intención de perder un segundo más, el joven heredero se marchó de la sala a paso ligero. Tenía que poner en orden algunos pensamientos y, mientras permaneciese en el despacho de su padre, lo único que iba a estar haciendo era malgastar el tiempo. La rubia no tardó demasiado en ponerse de pie.

"¡¡¡Un momento, Sasuke-kun!!! ¿¿Qué te parece si vamos a dar un paseo??"

Mas, cuando la Yamanaka abrió la puerta y se dispuso a seguir a su prometido, se percató de que ya no había ni rastro de él.

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Habían transcurrido ya unas doce horas desde que Fugaku le había comunicado al menor de sus dos hijos que Hiashi quería verle en la celebración del vigésimo quinto aniversario de su boda. Eran las nueve menos cinco minutos de la tarde y todavía Sasuke seguía dándole vueltas a aquel asunto. Pese a que había perdido más de una hora durante el momento de la comida del mediodía (pues había tardado más de lo que se hubiera podido imaginar en conseguir que la pesada de Ino dejase de molestarle), el Uchiha había tenido tiempo suficiente como para hacer alguna que otra cavilación sobre los motivos por los cuales Hiashi quería que se presentase en la mansión de los Hyuga con su ejército. De todas las conclusiones a las que había llegado, la más razonable y convincente teniendo en cuenta que se trataba de un plan maquinado por el patriarca de un clan de traidores era que todo aquello estuviese ideado para establecer un trato. El moreno estaba casi seguro de que Hiashi quería ofrecerle algo a su ejército a cambio de su silencio. Su silencio, en aquel caso, equivalía a no revelar a nadie que la heredera del clan Hyuga y el primo de ésta habían sido vistos en la Villa Oculta de la Arena (una villa de la que Konoha no se podía fiar demasiado por el momento). En resumidas cuentas, Sasuke veía posible que Hiashi fuese capaz de hacerles cualquier tipo de oferta tentadora a cambio de que nadie supiese que el clan Hyuga se traía algo entre manos con los de la arena. En cualquier caso, el Jounin todavía no quería dar nada por supuesto; pues tal vez era otro el motivo por cual Hiashi quería ver a su ejército en su mansión el día de la ceremonia. Fuese el motivo que fuera, el Uchiha tenía claro que lo averiguaría dentro de dos días.

Los pensamientos del moreno fueron repentinamente interrumpidos por unos ruidos que provenían de fuera de su despacho. Un grupo de personas parecía estar subiendo las escaleras de la torre. En cuestión de pocos segundos, alguien llamó a la puerta del despacho con los nudillos.

"¡¡¡Somos nosotros, Uchiha-sama!!!" exclamó Kiba, que se hallaba al otro lado de la puerta.

Sin ni tan siquiera asomarse a través del postigo antes de abrir la puerta, Sasuke permitió que Kiba, Shino, Sakura y Naruto entrasen en el despacho. Una vez hubo cerrado de nuevo la puerta, el joven heredero se dejó caer sobre su majestuosa butaca. Los cuatro Chuunins se quedaron esperando de pie y en silencio a que el Uchiha les hablase sobre su próxima misión.

"Debo advertiros que ha habido un cambio de planes con el que ni siquiera yo mismo contaba. Hoy no haremos ninguna misión ni nada por el estilo, pero sí que os informaré sobre algo que ocurrirá dentro de dos días." el Jounin tomó aire antes de continuar hablando "Supongo que todos vosotros recordáis a aquel par de Hyuga traidores que estaban en el equipo de mi querido rival, ¿verdad?" después de observar cómo los cuatro jóvenes que tenía delante asentían al instante, Sasuke prosiguió "Bien. Resulta que el clan al que pertenecen esos dos cobardes va a celebrar dentro de dos días una absurda ceremonia. Será un acto al que acudirán muchos nobles y personas de alta alcurnia o con un cierto poder económico y social. Como ya debéis saber, cuatro desconocidos como vosotros nunca podrían estar incluidos dentro de esa sociedad tan selecta de Konoha. Pese a esto, tengo una muy buena noticia para vosotros: voy a concederos el privilegio de poder entrar en la mansión de los Hyuga durante ese importante acontecimiento. En resumen, estáis invitados los cuatro a la ceremonia."

"¿Nosotros? ¿Por qué?" el Inuzuka, que estaba tan extrañado después de escuchar aquella noticia como sus tres compañeros, no pudo evitar que se le escaparan aquellas tres palabras.

"Eso no importa ahora." al Uchiha de momento no le interesaba que los cuatro chicos supieran el motivo por el cual él creía que Hiashi les había invitado "Lo único que importa es que asistáis a la celebración. Por cierto, aprovecho para anunciar que no tengo intención de hacer el ridículo por vuestra culpa. Con esto quiero decir que espero que seáis conscientes de que las personas que acudirán ese día a la mansión de los Hyuga serán únicamente individuos de alto linaje, así que debéis estar a la altura de las circunstancias. Ya sabéis a qué me refiero: nada de aparecer en la ceremonia con el primer trapito que encontréis en vuestros pulgosos armarios, nada de comportaros como gente de clase baja que sois,... En fin, creo que ya me comprendéis."

"Yo lo que no comprendo es qué tiene que ver esto de la ceremonia de los Hyuga con nosotros cuatro." murmuró Shino.

"Ya he dejado claro que eso no importa ahora, Aburame. Mañana al mediodía llegarán las invitaciones con la fecha del acontecimiento, así que os podéis pasar entre las cuatro y las seis de la tarde por mi despacho para recogerlas. Eso es todo. Ya podéis marcharos."

Confundidos a más no poder, los cuatro Chuunins abandonaron la torre de Sasuke y salieron de los terrenos del clan Uchiha mientras se preguntaban mentalmente a qué narices venía aquella invitación que en principio parecía carecer de sentido.

"Aquí hay gato encerrado, Naruto." susurró Sakura, aprovechando un momento en el que Shino y Kiba parecían estar distraídos comentando algo sobre Akamaru.

"¿A qué te refieres, Sakura-chan?" el Uzumaki había utilizado también un tono de voz muy bajo para dirigirse a su amiga.

"Ya viste en el combate contra el ejército de Sabaku no Gaara que los Hyuga no se llevan precisamente bien con los Uchiha. Al menos, ésa fue la sensación que me dio a mí cuando vi a Neji y al idiota de Sasuke discutiendo. Además, según recuerdo, Neji dijo algo con lo que a mí me pareció entender que Hiashi, el patriarca del clan Hyuga, estaba bastante resentido con el clan Uchiha después de que ni Neji ni Hinata hubieran sido admitidos en el equipo de Chuunins de Sasuke. ¿No te parece raro que los Hyuga hayan invitado a los Uchiha a esa misteriosa ceremonia en la que ni siquiera sabemos lo que se celebra, aún siendo conscientes de la enemistad que existe entre ambos clanes?" explicó la pelirrosa, que de vez en cuando vigilaba que ni Shino ni Kiba le estuviesen escuchando.

"Ahora que lo dices, creo que tienes razón..." murmuró Naruto "Mientras trabajaba para ese desgraciado, recuerdo que me hacía recopilar información continuamente sobre algunos miembros del clan Hyuga porque tenía la sensación de que querían traicionar a la villa o algo parecido. Me parece que es una enemistad que existe desde hace ya varios años..."

"¿De qué habláis?" inquirió el Aburame, quien se había girado de repente y se había quedado mirando con cara de curiosidad a Sakura y al Uzumaki, los cuales se encontraban a unos cuantos metros de distancia del lugar donde estaban Kiba, Akamaru y él.

"Este Shino... ¡¡No se le escapa ni una!! ¡¡Cada vez que Sakura-chan y yo estamos hablando de nuestras cosas, él se da cuenta!!" pensó el rubio, mientras fruncía levemente el ceño.

"¡¡¡¡De nada en especial, Shino!!!!" la Haruno trató de inventarse algo rápidamente "¡¡¡¡Sólo le estaba diciendo a Naruto que no sé si encontraré algo adecuado para ponerme el día de la ceremonia!!!!"

"¡¡¡No te preocupes, Sakura!!! ¡¡Seguro que mi hermana tendrá algún kimono que te sirva!!" exclamó el Inuzuka.

"Pero... Yo no conozco de nada a tu hermana, Kiba... ¿¿Seguro que me querrá prestar un kimono suyo??"

"Todos los que tiene son por puro capricho de mi madre... Se los compra para las ocasiones especiales, pero mi hermana prefiere ir siempre en pantalones porque dice que es más cómodo. Están casi todos nuevos y no le importará en absoluto dejarte uno." Kiba parecía estar bastante seguro de lo que decía.

"¡¡¡Pues no sabes cuánto te lo agradezco, Kiba!!! ¡¡Me va a venir de perlas!!"

"No es nada, mujer... Mañana, si quieres, cuando hayamos ido a buscar las invitaciones al despacho de Uchiha-sama, Naruto y tú podéis venir a mi casa para ver si encontramos algo..."

"¿Para mí también habrá algún traje?" preguntó el Uzumaki, emocionado.

"A ti te prestaré alguno mío, Naruto." la mirada de Kiba se posó en el rostro de Shino "Tú también puedes venir, Shino."

"No, gracias. Yo ya sé qué me pondré."

De regreso a sus respectivas casas, los cuatro Chuunins estuvieron hablando sobre lo difícil que les iba a resultar el poder comportarse como gente de origen noble. Sakura y Naruto se alegraron al comprobar que ni Kiba ni Shino parecían ser mucho más expertos que ellos en lo que a asistir a ceremonias importantes se refería. Una vez se hubieron despedido de sus otros dos compañeros de equipo, la pelirrosa y el Uzumaki empezaron a hacer especulaciones sobre los motivos que podían tener los Hyuga para invitar a los Uchiha a su mansión. Además, aquello no era lo único que les inquietaba: sabían de sobras que Sasuke no era precisamente generoso, así que todavía no acababan de comprender las razones por las que el Jounin había querido que su ejército le acompañase a la celebración. Los dos chicos acabaron llegando a la conclusión de que era ridículo plantearse todas aquellas preguntas cuando sabían que, a no ser que llegaran a obtener poderes de la noche a la mañana que les permitiesen leer los pensamientos de Sasuke Uchiha, les iba a resultar imposible encontrar las respuestas.

¿Os ha sabido a poco? Lo cierto es que en este capítulo no ha habido nada de SasuSaku, pero no os preocupéis: ¡en el próximo habrá más!

Si todo va bien, tendréis el octavo capítulo pronto. Me gustaría que me dejarais algún que otro review expresando vuestras opiniones nOn. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!