¡Con todos ustedes, el noveno capítulo de Frozen Heat! He tardado mucho en subirlo, lo sé; pero intentaré que el décimo capítulo no tarde tanto en llegaros. Paso a hablar sobre los últimos reviews que me habéis dejado (¡muchas gracias! xP)...

Mikapunzel: ¡Di que sí! A ti también te parece que Sakura hace buena pareja con casi todos los personajes masculinos de Naruto, ¿verdad? Mmm... ¿Qué más? ¡¡Ah, sí!! xD ¡No te preocupes por lo de que no me puedas dejar reviews en cada capítulo! ¡Dejándome uno de vez en cuando ya me haces feliz! ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Lilith Hastelin: ¿Soy cruel? ToT Bueno, ya hablando en serio: hasta que no tenga pensada una buena trama para ese fanfic en el cual la pareja principal sea la de Gaara e Ino no empezaré a escribirlo; pero no te preocupes, ya que seguro que enseguida se me ocurrirá algo xP. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

chipo: ¡Ten por seguro que habrá más SasuSaku! ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Tenshi of Light: OwO Mientras leía tu review, pensaba que se trataba de un mensaje enviado por Rock Lee o Maito Gai xD. Lo digo por todo eso de "no dejes de echarle ganas" y "supérate día a día". ¡¡Sólo te faltó decir "que el poder de la juventud te acompañe"!! En cualquier caso, agradezco tus consejos nOn. Intentaré no martirizarme demasiado... ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

katsura-chan Uchina: Aquí tienes el noveno capítulo: espero que con éste no llores xD. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

sakurass: No era mi intención que odiases a Ino por mi culpa ToT. De hecho, ni siquiera pretendía que la Yamanaka hiciese el papel de "la mala" en este fanfic (ese papel se lo cedo a otros personajes nOn)... Lamento decepcionarte, pero a Ino ni la partirá un rayo ni la atropellará un camión (aunque he de reconocer que es uno de los personajes que peor me cae de Naruto). ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

PuLgA: Pues resulta que, como ya habrás podido comprobar, he tardado más de tres días en subir el noveno capítulo xP. ¡Intenta controlar a esa personalidad tuya tan perversa para que no me mate y trataré de subir el próximo capítulo lo más pronto posible! ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

¡¡¡¡Muchísimas gracias a los que os tomáis la molestia de dejarme reviews!!!! Ojalá este capítulo os guste nOn.

Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, pues son originales del gran Masashi Kishimoto.

Friendship

El chorro de agua caliente que estaba saliendo de la ducha caía sobre la espalda y el oscuro pelo de Sasuke Uchiha, quien, pese a disponer de una comodísima bañera en el interior de su cuarto de baño personal, había optado aquella mañana por darse una rápida ducha de pie. Tenía que poner en orden demasiados pensamientos como para perder el tiempo relajándose en la bañera. La noche anterior no había sido una noche cualquiera y habían sido tantas las cosas que habían sucedido que el joven heredero todavía no había podido digerirlas del todo. En primer lugar, estaban los misteriosos motivos que habían llevado a Hiashi a invitar al ejército de Sasuke a aquella condenada celebración. El Jounin se sentía de lo más defraudado consigo mismo por no haber logrado averiguar nada al respecto y todavía le resultaba muy extraño el hecho de que el patriarca del clan Hyuga no se hubiese dirigido ni una sola vez a ningún miembro del clan Uchiha en toda la ceremonia después de haberles invitado tan súbitamente. En segundo lugar (y no por ello menos importante), estaba el asunto de Sakura Haruno y de la cada vez más inevitable atracción que el moreno sentía hacia ella. ¿Cómo porras pretendía hacerse respetar como Jounin si luego permitía que sus subordinados se tomasen tantas confianzas como para incluso bailar con él? Además, se trataba de una subordinada de la que supuestamente debía vengarse. ¿Acaso los bailes lentos y románticos se habían convertido en un nuevo modo de venganza? El chico sentía que estaba perdiendo los papeles y que debía poner freno a todas las emociones que experimentaba cada vez que tenía a la pelirrosa cerca de él.

"Sin embargo, todo aquel asunto del baile me sirvió para comprobar algo..." pensó de pronto el Uchiha, quien ya había terminado de ducharse y se estaba secando con una toalla blanca.

Aquello a lo que hacían referencia los pensamientos de Sasuke era algo que, en vez de preocuparle, hacía que en su cara se dibujase una malévola sonrisa. Después de todo, la noche anterior había logrado descubrir al fin cómo conseguir deshacerse de Ino por siempre sin necesidad de tener que decirle que estaba harto de ella. Al moreno tan sólo le había hecho falta mirar a su prometida a los ojos después de que ésta hubiera interrumpido su baile con Sakura para darse cuenta de que se había puesto celosa a más no poder. De todo aquello el heredero del clan Uchiha había deducido que si había algo que la Yamanaka no soportara era ver a su prometido en una actitud cariñosa con la pelirrosa, con quien no parecía llevarse precisamente bien. Gracias al curioso dato que había averiguado sobre la manera de hacer que Ino se pusiera celosa y se enfadase con él, Sasuke había logrado maquinar mentalmente un plan que le iba a servir para librarse de la rubia sin demasiados esfuerzos y que tenía intención de poner en práctica cuanto antes.

"Mas, para ponerlo en práctica, necesito contar con la colaboración de Haruno..." el joven heredero iba reflexionando sobre el tema al tiempo que se vestía con un no demasiado elaborado yukata.

Lo cierto era que aquel último punto que le acababa de venir a la mente al moreno no era algo que le preocupase demasiado: suponía que no le iba a costar en absoluto convencer a Sakura para que le ayudase con su plan. Además, en el caso de que se negase a colaborar con él, siempre podía recurrir a amenazarla con expulsarla de su ejército y con redactar un informe negativo sobre ella para que ningún otro Jounin quisiera admitirla en su grupo. Al fin y al cabo, el Uchiha seguía siendo su superior... ¿¿Quién mejor que él para hacer que la kunoichi obedeciese sus órdenes??

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La rústica masía en la que vivía el clan Inuzuka se encontraba situada en un espeso bosque que había en las afueras de Konoha pero que, pese a estar un tanto apartado, seguía formando parte de la villa. Sakura conocía bastante bien la zona, ya que Naruto, Chouji, Shikamaru y ella habían ido de excursión a aquel bosque en numerosas ocasiones. A la chica le encantaba el aire fresco y puro del lugar y, precisamente por este motivo, no le importó tomarse bastante tiempo para llegar hasta el cortijo de los Inuzuka. De esta manera, la pelirrosa pudo disfrutar del paisaje y del ambiente campestre que le rodeaba antes de llegar a su destino. En la puerta de la masada se hallaba Hana, la hermana mayor de Kiba. La joven Inuzuka estaba curando a un perro grande y de aspecto mucho más fiero que Akamaru al cual Sakura nunca antes había visto.

"¡¡Sakura!!" Hana había apartado sus ojos del perro que tenía al lado y los había fijado en la figura de una chica de diecisiete años que caminaba tranquilamente en dirección hacia la masía del clan Inuzuka.

"¿Qué tal, Hana? ¡¡He venido a devolverte el kimono que me prestaste!!" exclamó la Haruno cuando ya se encontraba a pocos metros de la puerta de la masada.

"¡¡¡Ya te dije que no hacía falta, Sakura!!! ¡¡Yo ya no me puedo poner ese kimono porque me va pequeño!! ¡¡¡Aprovéchalo tú!!!"

Sin intención de escuchar una sola réplica más, la pelirrosa le entregó a Hana una bolsa que contenía en su interior, perfectamente doblados, el kimono y el obi que la Haruno se había puesto la noche anterior para acudir a la ceremonia que se había celebrado en la mansión de los Hyuga. Sakura tenía muchas ganas de quedarse con aquel precioso traje por si alguna vez volvía a surgirle alguna ocasión especial; mas sabía que, cada vez que mirase aquella prenda de vestir, iba a aparecer en su mente el triste recuerdo de Ino interrumpiendo un baile que para la pelirrosa había sido mucho más que un simple vals. Lo que menos le apetecía a la kunoichi era guardar en su armario un kimono que le iba a hacer revivir continuamente aquella embarazosa escena, así que lo mejor era devolvérselo a su verdadera dueña para que ella hiciese con el traje lo que quisiera. Estaba ya Hana a punto de abrir la boca para protestar cuando Sakura se le adelantó.

"¡¡Si no te lo vas a poner tú, guárdalo por si en un futuro tienes alguna niña a la que le guste acudir a acontecimientos importantes!!"

Un rubor que no pasó nada desapercibido para la pelirrosa se extendió por casi todos los rincones de la cara de la joven veterinaria.

"Bueno, eso de los niños... Mejor dejémoslo estar..." susurró la Inuzuka, quien parecía sentirse de lo más incómoda hablando de aquel tema.

"¿Sucede algo?" inquirió Sakura, intrigada.

"Pues..." Hana parecía incapaz de seguir hablando.

"¿¿Pues...??"

"Mira, Sakura: te lo voy a contar, pero espero que esto no salga de aquí." el repentino rubor había ido desapareciendo poco a poco del rostro de la Inuzuka.

"Me estás empezando a preocupar, Hana..."

"Verás... Resulta que hace ya algún tiempo que salgo a escondidas con Shino..."

"¿¿Con Shino?? ¿¿¿Shino Aburame???" la Haruno no había podido evitar interrumpir a Hana casi a gritos.

"Sí, Sakura: Shino Aburame. No se lo digas a nadie, ¿de acuerdo? ¡¡Ni siquiera a mi hermano!!"

"¡Por eso no te preocupes! ¡No diré nada!" la cara de asombro de la pelirrosa daba a entender que le era imposible imaginarse a Shino y a Hana como pareja.

"La cuestión es que ayer Shino tuvo que acompañar a mi hermano hasta aquí después de la ceremonia. Kiba iba muy borracho y entre Shino y yo tuvimos que ayudarle a ponerse el pijama para después lograr que se metiese en la cama." explicó la Inuzuka "Después de eso, aprovechando que todos en casa estaban durmiendo, Shino y yo decidimos hablar un poco de lo nuestro antes de que él se marchase y...

"¿Qué? ¿¿Qué pasó??" Sakura se había impacientado al ver que Hana había dejado de hablar de pronto.

"¡¡Lo que pasó fue que Shino me empezó a hablar de todo ese rollo de tener hijos y de formar una familia!! Sakura, yo quiero mucho a Shino... Todavía no sé por qué, pero le quiero... Eso sí, soy incapaz de imaginarme a mí misma como madre... Es superior a mis fuerzas: siento que nunca voy a estar preparada para cuidar de un grupo de mocosos llorones y molestos..."

"Visto así... En fin, y... ¿Qué opina Shino de todo eso?"

"Ni idea. No se lo dije." al ver que la pelirrosa le dedicaba una mirada reprobatoria, la Inuzuka decidió justificarse rápidamente "Es que... ¡¡Se le veía tan ilusionado con todos esos proyectos de futuro que ni siquiera me atreví a darle mi opinión al respecto!!"

"La verdad es que no soy capaz de imaginarme a Shino ilusionado con algo así..." sin darse cuenta de ello, Sakura había pensado en voz alta.

"¡¡Yo tampoco era capaz de imaginarme que me iba a hablar de compromisos y de ese tipo de cosas serias tan pronto!! ¡¡No llevamos ni dos semanas saliendo juntos!! ¡¡¡Y, para colmo, lo nuestro ni siquiera es oficial!!!" Hana había ido alzando la voz poco a poco.

"Pero acabas de decir que le quieres mucho..."

"¡¡Y es cierto!! ¡¡¡Pero aún es muy pronto para pensar en formar una familia!!!"

"Cálmate, Hana." la mano izquierda de la pelirrosa se había colocado encima del hombro derecho de la Inuzuka "Yo pienso que lo que debes hacer es hablar con Shino y dejarle las cosas claras. Es un chico inteligente y seguro que no le costará entender que..."

"¡¡Hola!! ¿Estáis hablando de mí?" un chico jovial y risueño que acababa de aparecer tras la puerta por la que se accedía al interior del cortijo interrumpió a la Haruno con su alegre saludo.

Bastante sobresaltadas, tanto Hana como Sakura se giraron hasta quedar cara a cara con Kiba, quien llevaba puesto un pijama de color gris claro con rayas azules. El moreno, que estaba observando a las dos chicas con cara de curiosidad, sonreía de oreja a oreja y no parecía darse cuenta de que acababa de meter las narices en una conversación totalmente ajena a él.

"¿¿Cuántas veces te tengo que decir que no curiosees detrás de las puertas?? ¿¿¿Qué es lo que has escuchado, cotilla???" la Inuzuka estaba fulminando con la mirada a su hermano pequeño.

"¡¡Pues he escuchado que Sakura estaba hablando de un chico inteligente y he dado por hecho que se estaba refiriendo a mí!!" Kiba continuaba sonriendo pese a las malas miradas que le estaba dedicando su hermana.

Tratando de contener una gran carcajada, Hana se limitó a dejar escapar un suspiro de alivio. La pelirrosa, por su parte, también soltó un profundo suspiro justo antes de decir:

"¡¡Sí, Kiba!! ¡¡¡Eso es!!! ¡¡¡Estábamos hablando de ti!!!"

Para impedir que su hermano comenzase a echarse flores a sí mismo, la Inuzuka optó por cambiar de tema.

"Ya se te ha pasado la borrachera, ¿no?" comentó la joven veterinaria, mirando al chico de reojo.

"Sí... Pero ahora tengo una resaca que no veas... Siento que la cabeza me va a estallar de un momento a otro..." murmuró Kiba.

Ejerciendo una estupenda labor de hermana mayor, Hana empezó a regañar al moreno por haber bebido más de la cuenta. Cansada de observar cómo los dos hermanos discutían, la Haruno decidió que ya había llegado el momento de marcharse.

"Me tengo que ir ya, chicos... ¡¡Gracias una vez más por el kimono, Hana!!"

"¡¡Nos vemos, Sakura!!" exclamó Kiba, a modo de despedida.

"¡¡¡Un momento!!!" la Inuzuka había sujetado a la pelirrosa por el hombro antes de que ésta diese media vuelta "Sobre lo que tú ya sabes..."

"¡Tranquila, Hana! ¡¡Seré una tumba!!" la interrumpió Sakura, al tiempo que dibujaba en su rostro una sonrisa de lo más sincera.

Dicho esto, la Haruno se alejó lentamente de la masía y se adentró de nuevo en el espeso bosque para volver a disfrutar de la naturaleza en estado puro. Unos cuantos minutos después de haber abandonado el bosque en cuestión, la kunoichi se dio cuenta de que había tomado un camino distinto al que tomaba casi siempre para regresar a su casa. Aquel nuevo camino hizo que la chica se viese obligada a pasar por delante de los terrenos del clan Uchiha durante el trayecto. Casi sin percatarse de ello, Sakura empezó a aligerar el paso al darse cuenta de que había llegado hasta allí. Quería dejar atrás aquellas tierras cuanto antes, mas algo hizo que se detuviese. Al otro lado de la calle se encontraba un joven ANBU que se estaba aproximando con muchísima tranquilidad hacia el lugar en el que la Chuunin se encontraba. Por unos momentos, la Haruno creyó que se trataba del ANBU del que había estado enamorada durante tanto tiempo; pero, cuando el individuo se encontraba a tan sólo un par de metros de ella, la pelirrosa se percató de que aquel joven no era otro que Itachi Uchiha.

"Buenos días, Itachi-san." saludó la kunoichi.

"Hola, Sakura. ¿Has venido a ver a mi hermano?" el ANBU había reconocido al instante a aquella Chuunin que formaba parte del ejército de Sasuke.

"¡¡No, no!!" respondió Sakura apresuradamente "Yo... Sólo pasaba por aquí..." añadió la chica, con cierta timidez.

"Bueno, pues no estaría bien que no te invitase a entrar y tomar algo conmigo." Itachi, como siempre, se mostraba de lo más cordial.

Consciente de que no hubiera sido muy educado por su parte el hecho de rechazar aquella invitación, la Haruno siguió al ANBU hasta que ambos hubieron llegado a una modesta sala que se encontraba en la primera planta de la mansión central de los Uchiha.

"Espérame aquí, Sakura. Voy a buscar algo de té."

Tras decir estas últimas palabras, el Uchiha se marchó de la habitación dejando así a la Haruno sola en su interior. La chica se arrodilló encima de uno de los cojines que había alrededor de la pequeña mesa que se encontraba en el centro de la sala. Al cabo de unos diez minutos, Itachi regresó con una bandeja en la mano derecha. El joven ya no llevaba puesto su uniforme de ANBU, sino que vestía un yukata de color blanco bastante similar a los que su hermano pequeño utilizaba para pasearse por las tierras del clan Uchiha. Después de colocar encima de la única mesa que había en la habitación la bandeja, Itachi se arrodilló encima de un cojín y quedó enfrente de la pelirrosa, quien se hallaba arrodillada al otro lado de la mesa.

"Gracias, Itachi-san." murmuró Sakura, después de que el Uchiha le acercase una de las dos tazas de té que había encima de la bandeja.

"De nada, mujer." el ANBU le dedicó una dulce sonrisa a la kunoichi "Por cierto, Sakura, ¿cómo fue la ceremonia que se celebraba ayer en la mansión de los Hyuga?"

"¿A qué te refieres? ¿Acaso tú no estabas invitado, Itachi-san?" una expresión de asombro se dibujó en el rostro de la chica.

"Sí que lo estaba; mas, lamentablemente, no pude acudir a la celebración: tenía que llevar a cabo una importante misión esa misma noche." explicó el joven.

"Ah... Entiendo..." fue entonces cuando la Haruno recordó que, efectivamente, no había visto ni una sola vez a Itachi en la mansión de los Hyuga la noche anterior "Pues no fue mal del todo... Había mucha gente de alta alcurnia, todos estaban muy elegantes y yo sentí que sobraba completamente en un lugar tan distinguido y de tanta clase como aquél." musitó la pelirrosa, poniendo cara de pocos amigos.

"¿Y eso?" el Uchiha se había sorprendido al escuchar las últimas palabras de Sakura.

"Es un mundo distinto al mío en todos los sentidos, Itachi-san. El simple hecho de comparar los trajes, las joyas y el maquillaje de la gente que me rodeaba con lo que yo llevaba puesto ya hizo que me deprimiese..."

"No digas eso, Sakura. Seguro que ibas guapísima." otra tierna sonrisa apareció en el amigable rostro del ANBU "Me hubiese encantado verte."

Aunque sabía que Itachi era homosexual y que aquellas palabras solamente se las había dicho a modo de consuelo (pues él nunca iba a encontrar guapa a una mujer), Sakura no pudo evitar sonrojarse ligeramente.

"Agradezco el hecho de que intentes animarme, Itachi-san; pero no te molestes: ya sé lo de tu..." incapaz de seguir hablando, la Haruno optó por dejar la frase a medias.

"¿Lo de mi qué?" totalmente confundido, el Uchiha había clavado su mirada en la ruborizada cara de la chica.

"En fin... Ya sabes... Lo de que te gustan... Los hombres..." murmuró la Chuunin, cabizbaja.

"¿¿Qué??" ahora sí que Itachi no podía sentirse más desconcertado.

"No tienes por qué disimular, Itachi-san: sé que eres homosexual y que tu novio es... Kakashi Hatake." la kunoichi sintió una leve punzada en el corazón al pronunciar esas dos últimas palabras.

Para sorpresa de la pelirrosa, el ANBU soltó una sonora carcajada. Algo descolocada, Sakura se quedó observando con los ojos abiertos como platos cómo Itachi se tronchaba de risa.

"¿Homosexual? ¿Yo? Y mi novio es... ¿¿Kakashi??" otra carcajada volvió a salir de la boca del Uchiha "¡Esa broma ha estado bien, Sakura! ¿Quién te ha tomado el pelo contándote eso?"

"¿Cómo?" la chica era incapaz de ver dónde estaba la gracia de todo aquel asunto.

"¡¡Si hay alguien que verdaderamente adore a las mujeres, a parte de Jiraiya-sama, ése es Kakashi Hatake!! ¿¿¿A quién se le ocurre pensar que un tipo como Kakashi puede ser homosexual???"

"¿¿¿¿¿Cómo?????" Sakura estaba cada vez más atónita.

"No sé de dónde has sacado eso, Sakura; pero créeme: ni Kakashi ni yo somos homosexuales." un poco más calmado después de tantas risas, Itachi miró a la kunoichi con cara de lástima, como si le entristeciese el hecho de que la joven fuera tan inocente y se creyera todo lo que le contaban.

"¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿CÓMO??????????" vociferó la Haruno, que acababa de estallar en aquel mismo instante.

Petrificado ante el escalofriante grito de la pelirrosa, el ANBU observó detenidamente a la chica y se dio cuenta al instante de que estaba roja de ira. Su cara había cambiado por completo: tenía el ceño fruncido, sus ojos parecían los de una bestia que necesitaba matar a todo el que se le pusiera delante y su mandíbula estaba tan apretada que daba la sensación de que, de un momento a otro, se le iba a salir algún diente de la boca. Intentando conservar aquella calma tan propia de él, Itachi decidió romper el tenso silencio que se había producido en la sala y que de vez en cuando se veía interrumpido por los gruñidos de Sakura.

"¿Te encuentras bien, Sakura?"

"¿Yo?" gritó la kunoichi, poniéndose en pie "¡¡¡Perfectamente!!! ¡¡¡Pero acabo de recordar que tengo que atender unos asuntos!!!"

Pegando un estrepitoso portazo que hizo que las paredes de la habitación temblasen durante unos segundos, la Haruno se marchó de la sala, dejando al ANBU solo y boquiabierto.

"¡¡Se acabó!! ¡¡¡Esta vez se ha pasado tres pueblos!!! ¡¡Ese cabrón me las va a pagar!! ¡¡¡El que juega con fuego se acaba quemando!!!" pensaba la pelirrosa, mientras se dirigía hacia la torre de Sasuke con una expresión llena de rabia dibujada en su rostro.

Al tiempo que notaba que una peligrosa cantidad de odio fluía por sus venas, la Chuunin se metió en el interior de la torre y empezó a subir las escaleras que conducían hacia el despacho del joven heredero. En cuanto hubo llegado a su destino, Sakura comenzó a aporrear la puerta por la que se entraba en el despacho en cuestión.

"¡¡Abre la maldita puerta, desgraciado!!" la kunoichi se hallaba fuera de sus cabales.

Lentamente, la puerta se abrió y tras ella apareció el rostro serio de Sasuke.

"Vaya, Haruno... Precisamente contigo quería yo hablar. Adelante: pasa."

Mientras reprimía las ganas que tenía de pegarle un puñetazo al moreno, la joven entró en el interior del despacho todavía con el entrecejo arrugado. El Uchiha cerró la puerta del despacho y clavó sus oscuros ojos en la figura de la pelirrosa, quien le estaba dedicando una mirada asesina. Sasuke no parecía comprender muy bien a qué venía aquella cara de malas pulgas y, por unos instantes, lo único que hizo fue mirar a la Haruno directamente a los ojos, sin decir nada. La kunoichi no quiso alargar más aquel silencio.

"Eres un imbécil, Sasuke Uchiha." masculló la chica.

"¿Perdón?" el Jounin estaba convencido de que debía haber entendido mal las palabras de su subordinada.

"Te crees muy gracioso con tus estúpidas bromas, ¿verdad? Pues entérate de una condenada vez: no eres más que un miserable con una vida tan vacía que la única manera que tiene de divertirse es haciendo sufrir a los demás. ¡¡Si por mí fuese, ya te estarías pudriendo en el infierno!!" a Sakura en aquellos momentos lo único que parecía importarle era dejarle bien clarito al Uchiha lo que pensaba de él.

"¿Quién porras te crees que eres para hablarme así, Haruno?" los ojos del moreno se habían oscurecido aún más de lo normal.

"¡¡No!! La pregunta es: ¿quién crees que eres TÚ para considerar que tienes todo el derecho del mundo a tomarme por idiota? ¿¿Acaso piensas que por el simple hecho de ser el heredero del clan Uchiha ya puedes hacer lo que te dé la puñetera gana??"

"No sé de qué narices me estás hablando, Haruno; pero te aconsejo que midas tus palabras si no quieres arrepentirte posteriormente de ellas." pese a que estaba haciendo todo lo posible por no perder la calma, Sasuke se estaba empezando a cansar de aquel dichoso numerito.

"¡¡Oh, claro!! ¡¡¡Ahora resulta que no te acuerdas de nada!!! Deja que te haga recuperar la memoria: "parece que mi hermano y su novio ya están de vuelta". ¿Te suenan de algo esas palabras, payaso?"

La furia que el Uchiha había ido acumulando desde que su subordinada se había dirigido a él con tan poco respeto desapareció en aquel instante. Parecía que ya comprendía a qué venía aquel arrebato de histeria y de falta de modales.

"Así que se trataba de eso..." en el rostro del Jounin acababa de aparecer una sonrisa burlona.

Sin acabarse de creer lo que veía, la kunoichi siguió con la mirada al moreno, quien se dirigió muy despacio hacia su escritorio y se dejó caer sobre su butaca tranquilamente, como si ya las palabras de la chica le importasen un pimiento.

"¡¡¡No puedo creerlo!!! ¿¿Todavía te sigue haciendo gracia?? ¿¿¿Qué tienes tú por corazón, bastardo??? ¿¿Una piedra??" Sakura se había colocado al otro lado del escritorio, quedando así de pie enfrente del joven heredero, y había dirigido su mirada hacia el insensible que tenía delante de ella.

"Deja de decir estupideces, Haruno... ¿¿De verdad pensabas que un ANBU experimentado que probablemente tiene a muchísimas mujeres babeando detrás de él iba a fijarse en un ser tan insignificante como tú?? No seas ridícula..." el moreno hizo una breve pausa antes de seguir hablando con muchísima calma "En el fondo, tendrías que estarme agradecida, Haruno: te hice un gran favor."

"¡¡¡No necesito que me hagas favores!!!" declaró la Haruno.

"Sí, ya... Lo que tú digas. Vamos a dejarnos de tonterías y centrémonos en..."

"¡¡Yo todavía no he terminado de hablar!!" la pelirrosa interrumpió a Sasuke sin meditarlo demasiado.

"Haruno... Mi paciencia se está empezando a agotar..."

"¡¡¡¡Pues la mía ya hace un buen rato que se ha agotado!!!! ¡¡¡No creas que voy a olvidar todo esto y que me voy a limitar a actuar como si...!!!"

"¡¡¡TE ORDENO QUE CIERRES EL PICO DE UNA JODIDA VEZ, HARUNO!!!" vociferó el Uchiha, poniéndose en pie para quedar cara a cara con la Chuunin, quien había dado un respingo al ver que el chico había reaccionado de un modo bastante violento.

Algo asustada, Sakura retrocedió un par de pasos y clavó su vista en el suelo. El moreno, por su parte, al darse cuenta de que la kunoichi ya parecía haberse estabilizado, se volvió a dejar caer sobre su butaca y soltó un bufido.

"Está claro que contigo es imposible tratar de ser amable... En fin, como iba diciendo antes, centrémonos en lo que de verdad importa: la misión que te he asignado."

"¿Misión?" la pelirrosa se sintió confusa.

"Sí, Haruno. Por si no lo recuerdas, formas parte de mi ejército... y yo, como tu superior que soy, tengo la obligación de asignarte misiones." explicó el joven heredero, burlonamente.

"Y... ¿De qué tipo de misión se trata?"

"Es muy simple. Resulta que quiero anular el compromiso que me une a Ino Yamanaka." informó Sasuke.

La noticia no pudo dejar más sorprendida a la Haruno. Lo cierto era que a ella no le importaban lo más mínimo los motivos por los cuales el Jounin quería romper con su prometida: lo que no acababa de entender era qué pintaba ella en aquel asunto.

"¿Qué tiene que ver eso conmigo?" preguntó la chica.

"Ahora iba a ese punto: tu misión será encargarte de poner celosa a mi prometida para que ella, sintiéndose engañada y traicionada, convenza a nuestros padres para que cancelen el compromiso."

"¿¿¿¿Qué????"

"Solamente tendrás que pasearte conmigo, agarrada de mi mano, por los jardines del clan Uchiha. De esta manera, Ino creerá que tengo algo contigo y será cuestión de poco tiempo que mi compromiso con ella quede anulado." daba la impresión de que el Uchiha estaba hablando realmente en serio.

"¡¡¡¡Y una mierda!!!!" Sakura había explotado de nuevo "¿¿¿Has perdido el juicio??? ¿¿¿Acaso piensas que tengo tan poca dignidad como para hacerme pasar por tu amante sólo para poner celosa a Ino??? ¡¡¡Si quieres anular el compromiso, rompe con ella; pero a mí no me metas en esto!!!"

"Por lo visto, hoy tienes el día rebelde, Haruno." murmuró Sasuke, después de dibujar una mueca en su rostro "En tal caso, no me va a quedar más remedio que expulsarte de mi ejército y enviarle un informe a la Godaime en el cual le comunique tu falta de aptitudes y lo incompetente que te considero como Chuunin. Mucho me temo que, después de eso, nuestra querida Tsunade-sama se verá obligada a sancionarte haciendo que regreses a la Academia de Ninjas, convirtiéndote así de nuevo en una Genin. Será una auténtica lástima, ¿no crees?"

Todavía estaba la pelirrosa tratando de asimilar lo que el Jounin le había dicho cuando este último dibujó otra de sus sonrisas burlonas en su rostro. Definitivamente, la Haruno no se había equivocado al definir al joven heredero como un miserable. ¿Cómo podía estarle chantajeando de aquella manera tan cruel? En aquel momento, la kunoichi se dio cuenta de que, en el fondo, no entendía por qué se extrañaba tanto: a fin de cuentas, era Sasuke Uchiha.

"Mañana a las dos del mediodía aproximadamente mi prometida vendrá a hacerme una visita." al ver que Sakura no parecía estar dispuesta a abrir la boca, el moreno había optado por ser él mismo el que rompiese el silencio "Quiero que te presentes en mi despacho media hora antes para poder llevar a cabo la misión, pues se trata de que Ino crea que nos ha pillado "in fraganti" en una especie de paseo romántico o algo por el estilo. Si me fallas, ya sabes lo que ocurrirá."

"Entendido." susurró la chica con un hilo de voz.

Dispuesta a contenerse y a no volver a permitir que el descontrol reinase en ella, la pelirrosa dio media vuelta y se dirigió hacia la puerta por la que se salía del despacho de Sasuke. Cuando la Haruno estaba ya apunto de abrir la puerta para atravesarla y marcharse de allí, la voz del joven heredero hizo que se detuviese.

"Otra cosa más, Haruno."

Volviéndose a girar para mirar a los ojos al Uchiha, quien se hallaba aún sentado en su butaca, la kunoichi hizo todo lo posible por disimular la expresión de odio que acababa de aparecer en su cara.

"Quiero que avises al resto de miembros del ejército para que se presenten esta tarde a las cinco en mi despacho. Tú no hace falta que vengas. Prefiero que te tomes la tarde libre para reflexionar sobre la misión que te he encargado para mañana. Sabes que no te conviene dejarme tirado, Haruno."

Al percatarse de que el Jounin había dejado de hablar, Sakura salió del despacho notando que estaba empezando a alterarse otra vez. No quería volver a dejar que los nervios se apoderasen de ella, puesto que discutir de nuevo con Sasuke sólo iba a hacer que las cosas empeorasen. Después de haber abandonado los terrenos del clan Uchiha, la pelirrosa se dio cuenta de que no tenía elección: si quería seguir con su camino como ninja, debía obedecer al heredero del prestigioso clan. El hecho de haberle alzado la voz en su despacho había sido una verdadera imprudencia por su parte. Aún no comprendía cómo podía ser que el Jounin no le hubiese expulsado directamente del equipo después de la escenita que le había montado.

"Supongo que necesita burlarse un poco más de mí antes de expulsarme..." pensó la kunoichi cuando ya se hallaba enfrente de su casa.

Nada más la Haruno hubo entrado en el interior de la vivienda, Naruto fue corriendo hacia el recibidor.

"¡¡¡Sakura-chan!!! ¿¿¿Dónde te habías metido???"

"He ido a devolverle a Hana el kimono que me prestó." Sakura se había sentado en el suelo para poder quitarse mejor las botas que llevaba puestas.

"¿¿Y por qué no me has avisado antes de irte?? ¡¡Me tenías preocupado!!" exclamó el rubio.

"Cuando me he ido, estabas dormido como un tronco, Naruto. Por cierto, tú también deberías devolverle a Kiba su kimono, ¿no te parece?"

"¡No hay prisa, Sakura-chan! ¡¡Ya iré un día de éstos!!"

Preguntándose mentalmente si su amigo de verdad tenía intención de devolverle el kimono al Inuzuka, la pelirrosa se dirigió hacia su dormitorio. Justo cuando estaba a punto de dejarse caer encima de la cama, la chica se acordó de algo.

"¿Podrías hacerme un favor?" le preguntó la kunoichi al Uzumaki, quien se había quedado pensativo en el pasillo.

"¡¡¡Por supuesto que sí, Sakura-chan!!! ¡¡¡¡Lo que tú quieras!!!!" respondió alegremente Naruto, asomando su cabeza por la puerta del dormitorio de la Haruno.

"Sasuke Uchiha me ha dicho que esta tarde quiere vernos a los cuatro en su despacho. ¿Te importaría decírselo a Shino y a Kiba?"

"¡Un momento! ¿¿Sasuke Uchiha?? Me has dicho que habías ido a la casa de los Inuzuka, ¿no?"

"Estooo..." Sakura se sintió algo estúpida al ver que su amigo le acababa de pillar "Lo cierto es que me he encontrado a Sasuke Uchiha por la calle mientras regresaba a casa y..."

"¿Por la calle? ¡¡Pero si ese desgraciado casi nunca sale a la calle!!" el Uzumaki había interrumpido a la pelirrosa casi sin darse cuenta de ello.

"¡¡Bueno, da igual, Naruto!! ¡¡¡La cuestión es que Shino, Kiba y tú debéis estar en su despacho esta tarde a las cinco!!!"

"¿¿Shino, Kiba y yo?? ¿Y qué hay de ti? Acabas de decir que ese bastardo quiere vernos a los cuatro..." al Chuunin todo aquello cada vez le resultaba más sospechoso.

"Ya... Pero..." la kunoichi no se sentía demasiado bien sabiendo que estaba mintiéndole al rubio "Al final he decidido que no iré porque... Porque me encuentro mal."

Como si no se terminase de tragar lo que su amiga le acababa de decir, Naruto le dedicó a Sakura una mirada llena de desconfianza. De todos modos, el chico prefirió fingir que le había creído.

"Está bien, Sakura-chan. Tú descansa y no te preocupes por nada. Ahora mismo iré a avisar a Shino y a Kiba."

"De acuerdo. Gracias, Naruto."

Antes de salir del dormitorio, el rubio le dedicó una amplia sonrisa a la Haruno, la cual se había sentado encima de su cama, como para tratar de aparentar que se sentía bastante cansada. En cuanto Naruto se hubo marchado de la casa para ir a hablar con Shino y con Kiba, la Chuunin apoyó con cuidado su cabeza sobre la almohada que había en la cabecera de su cama. Notando que los ojos se le estaban empezando a cerrar, la pelirrosa intentó relajar al máximo todos los músculos de su cuerpo. Necesitaba tener la mente en blanco aunque tan sólo fuese por unos segundos. Tenía que olvidarse de lo bien que se había sentido la noche anterior bailando con el heredero del clan Uchiha y darse cuenta de la única verdad de todo aquel asunto: Sasuke era tan inhumano que probablemente jamás iba a ser capaz de querer a nadie. Mientras una lágrima resbalaba por la mejilla izquierda de Sakura, el sueño se fue apoderando velozmente de la joven, quien, al cabo de uno o dos minutos, ya se encontraba profundamente dormida.

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A la mañana siguiente, durante el desayuno, el Uzumaki le estuvo comentando a la pelirrosa cómo había transcurrido la misión que Sasuke les había encargado a Shino, Kiba y él el día anterior. La misión en cuestión consistía simplemente en espiar en la mansión de los Hyuga para tratar de averiguar algo sobre la posible vinculación de los miembros de dicho clan con la Villa Oculta de la Arena. A las once de la noche, después de haber estado haciendo de espías durante más de cinco horas sin encontrar algo que relacionase al clan Hyuga con los de la arena, el Uchiha se había dado por vencido y había decidido dar por finalizada la misión.

"Dijo que mañana a las ocho de la tarde nos volveríamos a reunir en su despacho antes de ir de nuevo a espiar en la mansión de los Hyuga." explicó Naruto, después de pegarle un mordisco a una rebanada de pan que había delante de él.

"¿Quieres más leche, Naruto?" Sakura se estaba empezando a cansar de hablar tanto sobre Sasuke Uchiha.

"No, gracias." respondió el rubio "Por cierto, Sakura-chan, aún no hemos hablado de lo de..." el Uzumaki se quedó callado de repente.

"¿De qué?"

"Ya sabes... De lo de tu bailecito con el imbécil de Sasuke Uchiha..." parecía que a Naruto le daba cierto miedo sacar aquel tema.

"Creo que ya he terminado de desayunar." la Haruno optó por ignorar las palabras del Chuunin y empezar a recoger la mesa.

"¿Por qué siempre evitas hablar de ese asunto?" inquirió el rubio, poniéndose en pie.

"Porque sí." contestó la kunoichi, secamente.

"¡¡Sakura-chan, hace ya algunos días que estás muy rara!! ¡¡¡Parece que me estés ocultando algo!!! ¿¿Te has enfadado conmigo o qué??" en el rostro del chico se acababa de dibujar una expresión de preocupación.

Sin poder evitar que una tremenda sensación de culpabilidad se apoderase de ella, la pelirrosa dejó de recoger la mesa y se quedó en silencio, con la mirada clavada en una de las paredes de la cocina. Casi nunca le había ocultado nada a Naruto, ya que era su mejor amigo y confiaba ciegamente en él. De todos modos, Sakura estaba convencida de que el rubio no iba a poder comprenderla en aquella ocasión. De hecho, ni siquiera ella misma comprendía cómo podía sentirse atraída hacia un ser tan despreciable como Sasuke Uchiha. La joven prefería que, por el momento, el Uzumaki no se enterase de aquellos sentimientos que guardaba en su interior; mas tenía muy claro que no quería que su amigo sufriese por su culpa. Mientras dibujaba una amistosa sonrisa en su rostro, la pelirrosa se giró y dirigió su mirada hacia los grandes y azulados ojos de Naruto.

"Cálmate, Naruto: estoy bien. Es cierto que últimamente me siento algo cansada, pero pronto se me pasará." la Haruno había utilizado un tono de voz de lo más amable para dirigirse a su amigo.

"¿Estás segura de que todo va bien, Sakura-chan?" daba la sensación de que el rubio no estaba demasiado convencido "Ya sabes que a mí me puedes contar lo que sea y que..."

"Lo sé, Naruto." le interrumpió la chica "Lo sé..." añadió, al tiempo que se acercaba hacia su amigo para darle un fuerte abrazo.

Durante los siguientes segundos, Naruto y Sakura estuvieron alargando aquel tierno abrazo en el más profundo silencio. No hacía falta que se dijeran nada; puesto que ambos sabían de sobras que, por muchas dificultades que se presentasen en sus respectivos caminos, siempre iban a poder contar con la amistad que les unía.

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Nadie podía hacerse una idea de lo preocupada que se hallaba interiormente Tsunade aquella mañana. Estaba preocupada porque sabía que toda la villa dependía de ella y de las decisiones que tomara; mas aquello no era ninguna novedad, pues, desde que se había convertido en la Godaime, la rubia siempre había tenido aquella preocupación. No era para menos, dado que tenía que ser consciente de la responsabilidad que suponía el ocupar un cargo tan elevado como el suyo. De todas formas, aquel asunto no era el único que le preocupaba a la Godaime. Había algo más: desde la discusión que había tenido con ella en su despacho hacía ya casi una semana, Jiraiya apenas había vuelto a dirigirle la palabra a Tsunade. La rubia se sentía culpable por ello, puesto que sabía de sobras que se había comportado de un modo muy egoísta al pretender que su opinión respecto al tema de la misteriosa villa que estaba creando Orochimaru en un lugar todavía desconocido valiese mucho más que la de su amigo. Por muy Godaime que fuese, Tsunade sabía que, en aquel asunto, las palabras del Ero-Sannin eran tan valiosas como las suyas; ya que, si alguien podía presumir de haber considerado a Orochimaru alguna vez como su mejor amigo, ése era Jiraiya. ¿Quién mejor que él para aconsejar a la rubia sobre lo que debía hacer ante una situación como aquélla? Definitivamente, la Godaime era consciente de que no había obrado bien al tratar así a su amigo cuando éste solamente había intentado echarle un cable. Por desgracia, el orgullo de Tsunade impedía que la rubia se armase de valor suficiente como para pedirle perdón al Ero-Sannin.

La voz de su más fiel subordinada hizo que la Godaime se viese obligada a abandonar sus preocupaciones al instante.

"¡¡Tsunade-sama!! ¡¡Fugaku Uchiha está aquí y dice que quiere hablar urgentemente con usted!!" informó Shizune, quien acababa de atravesar la puerta por la que se accedía hacia el interior del despacho de Tsunade.

"¿Fugaku Uchiha?" la Sannin no parecía esperar una visita por parte del patriarca del clan más prestigioso de Konoha "¡¡Hazle pasar de inmediato, Shizune!!"

Algo muy importante debía ser lo que había llevado a Fugaku hasta allí, puesto que aquel hombre casi nunca acostumbraba a querer hablar con la Godaime por tonterías. La rubia era consciente de que el asunto debía ser grave y, por este motivo, había creído conveniente ordenarle a Shizune que se apresurase a dejar que el patriarca del clan Uchiha entrase.

"Siento molestarle, Tsunade-sama." dijo Fugaku en cuanto hubo entrado en el despacho de Tsunade.

"No es ninguna molestia: al contrario. Siéntese, por favor." la Sannin intentaba mostrarse de lo más respetuosa ante el Uchiha.

"Me temo que no será necesario. Tengo muchas cosas que hacer, así que me gustaría ser breve." declaró Fugaku.

"Está bien. En tal caso, usted dirá."

"Simplemente vengo a hablarle de las misiones que le encarga usted a mi hijo Itachi." el patriarca del clan Uchiha no parecía tener ganas de perder el tiempo.

"¿A Itachi?"

"Exacto.Últimamente se le están encargando muchas misiones y me gustaría saber el porqué. ¿Acaso está sucediendo algo en Konoha de lo que yo no estoy al corriente?"

Mientras tragaba saliva, la Godaime trató de no parecer demasiado nerviosa. La noticia que le había llegado sobre la villa que estaba construyendo Orochimaru era información confidencial que solamente Jiraiya, Shizune, los ANBU y ella sabían. Tsunade había decidido llevar en secreto aquel asunto, pues era algo demasiado delicado como para informar de ello a todos los ciudadanos de Konoha sin que todavía estuviesen seguros de la veracidad de los rumores. La rubia no quería que se sembrase el caos en la villa cuando aún ni siquiera sabían cuál era el lugar en el que supuestamente Orochimaru estaba reuniendo a sus secuaces. Pese a que sabía que Fugaku era alguien de confianza que tenía todo el derecho del mundo a saber lo que estaba sucediendo, la Sannin creyó que, de momento, no convenía que nadie más estuviese al tanto de aquella cuestión.

"Tengo entendido que recientemente ha habido alguna que otra baja en el cuartel ANBU." mintió la Godaime "Supongo que, tanto Itachi como muchos de sus compañeros, deben estar haciendo más misiones de las normales para poder cubrir esas bajas."

"Comprendo. Lamento mucho haberle hecho perder parte de su valioso tiempo, Tsunade-sama; pero es que estaba bastante preocupado: hace ya más o menos un mes que Itachi se muestra algo distante y eso es algo que nunca antes me había sucedido con él."

"No tiene por qué preocuparse. Usted mismo ha dicho en numerosas ocasiones que Itachi Uchiha es un hijo ejemplar y le puedo garantizar que, en cuanto a su trabajo, es de lo más eficaz. Estoy convencida de que simplemente se encuentra algo cansado por culpa de todas las misiones que se le asignan." Tsunade aparentaba estar muy segura de sí misma.

"Tal vez tenga razón, mas he de reconocer que me molesta bastante el hecho de que se niegue a hablarme de sus misiones últimamente. Hace un par de noches, sin ir más lejos, me dijo que no iba a poder asistir a la ceremonia que se celebraba en la mansión de los Hyuga porque usted le había ordenado que hiciese una importante misión... y no quiso darme ningún tipo de detalles sobre la misión en cuestión. En fin, es probable que solamente sean estupideces mías..." daba la sensación de que Fugaku se encontraba verdaderamente angustiado.

"Quizás lo único que necesite su hijo sea descansar. Procuraré asignarle menos trabajo de ahora en adelante."

"Gracias, Tsunade-sama. Si me disculpa, debo retirarme ya." anunció el patriarca del clan Uchiha, justo antes de desaparecer tras la misma puerta por la que había entrado en el despacho de la Sannin.

Por si no tenía ya suficientes preocupaciones, la Godaime en aquellos momentos se sentía bastante mal al darse cuenta de que, seguramente por su culpa, Itachi y su padre estaban distanciándose el uno del otro. De todos modos, Tsunade no podía dejar de pensar que, en el fondo, tampoco eran tantas las misiones que le había asignado al Uchiha después de que le llegaran aquellos dichosos rumores sobre la villa que estaba construyendo Orochimaru.

"Es extraño, ¿verdad, Tsunade?" murmuró una voz masculina que la Sannin reconoció al instante.

Dirigiendo sus ojos hacia una de las ventanas del despacho, la rubia pudo ver la figura de un hombre de unos cincuenta años de edad, muy alto y corpulento. El hombre en cuestión se hallaba apoyado contra el marco de la ventana, la cual estaba abierta de par en par, y observaba a Tsunade con una expresión seria dibujada en su rostro. La Sannin se sintió bastante contenta por dentro al ver allí a su amigo; mas, de repente, se percató de algo que no le hizo ninguna gracia.

"¡¡¡¡Jiraiya!!!! ¡¡¡¡No me digas que has estado escuchando desde la ventana la conversación privada que estaba manteniendo con Fugaku Uchiha!!!!"

"No seas tan cascarrabias, Tsunade... ¿¿Es que nunca te vas a cansar de echarme la bronca??" de un simple salto, Jiraiya se metió en el interior del despacho.

"¿¿Y tú nunca te vas a cansar de cotillear??" pese a que le estaba dedicando una mala mirada a su amigo, la Godaime tenía que reconocer que, en el fondo, le encantaba discutir con él.

"Ahora no es momento para andar con peleas tontas, Tsunade. ¿Aún no te has dado cuenta?"

"¿Darme cuenta? ¿De qué?" una expresión de confusión apareció en el rostro de Tsunade.

"Piensa un poco en lo que te acaba de decir Fugaku Uchiha..." el Ero-Sannin estaba mirando a su amiga fijamente a los ojos.

"¿A qué te refieres?"

"La noche en que se celebraba esa ceremonia en la mansión de los Hyuga con motivo del vigésimo quinto aniversario de la boda de Hiashi y su esposa, tú no le ordenaste a Itachi que hiciese ninguna misión."

Cayendo en la cuenta de que lo que acababa de decir Jiraiya era completamente cierto, la rubia maldijo entre dientes. ¿Cómo podía haber pasado por alto aquel detalle?

"Pero... ¿Qué sentido tiene que Itachi le haya mentido a su padre con eso? ¿Quieres decir que está tramando algo y no quiere que Fugaku se entere de ello?"

"Yo lo único que digo, Tsunade, es que aquí está pasando algo raro. Si no me crees, compruébalo por ti misma: ¿cuánto tiempo hace que Itachi se muestra distante con Fugaku Uchiha?"

"Según me acaba de decir Fugaku, hace aproximadamente un mes." respondió la Godaime, sin terminar de comprender a qué venía aquella pregunta.

"Efectivamente. ¿No te dice eso nada, Tsunade?"

"¿Qué quieres decir?" aunque cada vez parecía estar más desconcertada, Tsunade de pronto recordó algo que hizo que la expresión de su cara cambiase del todo "¿No fue hace más o menos un mes cuando Itachi...? ¡No puede ser! ¿¿Estás insinuando que una cosa tiene que ver con la otra??"

"De momento, no tenemos suficiente información como para dar algo por seguro. De todos modos, Tsunade, no le des más vueltas al tema: yo me encargaré de investigar para tratar de averiguar algo."

Al ver que su amigo estaba a punto de abandonar al despacho volviendo a atravesar la ventana, la rubia se dio cuenta de que no podía dar por finalizada la conversación. Todavía tenía que decirle algo muy importante al Ero-Sannin.

"¡¡¡Espera un momento, Jiraiya!!!" exclamó repentinamente la Godaime.

"¿Qué pasa ahora?" inquirió Jiraiya, dándose la vuelta para fijar de nuevo su vista en los ojos de Tsunade.

"Sólo... Sólo quería pedirte disculpas por lo de la otra vez..." a la rubia le estaba costando bastante pronunciar aquellas palabras "Sé que me pasé de la raya y... Lo siento."

Una sonrisa se dibujó en el rostro del Ero-Sannin al escuchar las palabras de su amiga. La Godaime se había conformado ya con aquella sonrisa como respuesta a su disculpa cuando Jiraiya empezó a hablar.

"¡¡¡No hay nada que no se pueda solucionar con un buen polvo, Tsunade!!! Así que elige tú misma el lugar en el que quieres que "hagamos las paces": ¿¿¿en tu casa o en la mía???" la entrañable sonrisa del Sannin se había ido convirtiendo poco a poco en una sonrisa algo lujuriosa.

"¡¡¡¡¡NI LOCA, VIEJO PERVERTIDO!!!!!" gritó Tsunade, al tiempo que mandaba a Jiraiya a volar por los aires mediante un violento puñetazo.

Un capítulo no demasiado romántico en comparación con el anterior, ¿verdad? Bueno, en cualquier caso, espero que me dejéis algún review para que pueda saber vuestra opinión sobre este noveno capítulo. Por cierto, la conversación que tienen Jiraiya y Tsunade después de que Fugaku abandone el despacho de la Godaime (dejando a un lado el final de la conversación xD) es importante para que ya os vayáis imaginando lo que va a pasar posteriormente.

En cuanto al décimo capítulo, tened paciencia: lo subiré muy pronto.