Tal y como indica el título, en este capítulo habrán dos besos. Uno será entre Sasuke y Sakura (no os hagáis ilusiones antes de tiempo: ya os advierto que no será un beso romántico ni nada por el estilo) y el otro será entre... ¡¡Tenten y Maito Gai!! (es broma xP). En fin, mejor me dejo de tonterías y paso a comentar los últimos reviews que he recibido...

Lilith Hastelin: ¿Has visto? Para que no me llames cruel, he esperado a que me dejaras un review para subir el décimo capítulo xD. En cuanto a los comentarios que me has dejado, simplemente debo decirte que me alegro de que te gustasen los capítulos 8 y 9 y que no sé si éste será más interesante que los otros dos juntos, pero que espero que, de todos modos, también disfrutes leyéndolo. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Tenshi of Light: Pese a que no quiero adelantar acontecimientos, me siento obligada a decirte que el final que le espera a Itachi en este fanfic no es precisamente bonito. En cualquier caso, yo nunca recuerdo haber dicho que Itachi iba a hacer de bueno en esta historia: solamente le puse un carácter amable y tierno, pero ya sabes eso de que las apariencias engañan... Lamento mucho tener que destrozarte el corazón; mas, a estas alturas del fanfic, no puedo cambiar el destino que le he preparado a Itachi ToT. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

PuLgA: ¡¡Oh, no!! ¡¡¡Mi cuello!!! ¡¡¡Me lo están acuchillando!!! ¿¿¿Quién será??? ¿Será un secuestrador? ¿Será un hombre-lobo? ¿Será Hulk? ¡¡No!! ¡¡Es PuLgA!! (madre mía... estoy como para que me metan en un manicomio...) ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

katsura-chan Uchina: Pues mucho me temo que la misión que le asignó Sasuke a Sakura en el capítulo anterior va a tener consecuencias algo negativas... Tú misma lo verás cuando leas este capítulo. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

sakurass: Eres rapidísima dejando reviews nOn. Debería aprender de ti y subir los capítulos con la misma rapidez xD... ¡Espero que te guste el décimo capítulo! ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

¡¡¡¡Me encanta recibir reviews!!!! Veo que os gusta cómo avanza la historia y eso me anima mucho nOn. Os dejo con el décimo capítulo de Frozen Heat.

Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, pues son originales del gran Masashi Kishimoto.

Two kisses

El reflejo de una joven morena de diecisiete años de edad apareció en el espejo en cuanto Hinata se colocó enfrente de él. La Hyuga llevaba puesta la ropa con la que acostumbraba a vestirse cuando iba a entrenar: una camiseta negra de manga corta sobre la cual se había colocado aquella cazadora de color canela que tan grande le quedaba, unos pantalones de color azul marino que le llegaban hasta las rodillas y unas sencillas sandalias que le iban muy bien para desplazarse de un lado a otro ágilmente. Ya estaba lista para empezar con su entrenamiento. Muy despacio, la chica salió de su dormitorio y se dirigió hacia un pequeño descampado que había en una parte de los jardines que rodeaban la mansión de los Hyuga. Aquella zona era muy utilizada por los miembros del Souke para entrenar y, puesto que aquella mañana daba la sensación de que nadie tenía intención de utilizarla, a Hinata le había parecido una buena idea el hecho de aprovechar aquel lugar para perfeccionar de forma completamente autodidacta su estilo de pelea. Estaba ya la kunoichi a punto de empezar con su entrenamiento en solitario cuando vio que dos figuras se estaban aproximando hacia la zona. Hinata aguzó la vista y se dio cuenta de que aquellos dos individuos eran Hiashi y Hanabi.

"¿Qué haces tú aquí?" preguntó el patriarca del clan Hyuga en cuanto se halló delante de la mayor de sus hijas.

"Yo... Otousan..." Hinata, como siempre, sentía que un terrible miedo se apoderaba de ella en cuanto tenía que dirigirse a su padre.

"Vete a dar paseos a otro sitio. Aquí solamente estarás estorbando y yo no podré entrenar adecuadamente a tu hermana."

Por mucho que intentase hablar, a Hinata no le salía la voz. Ya estaba acostumbrada a aquel desprecio por parte de su padre hacia ella; mas, desde que Hiashi la había visto con Naruto en el salón de actos durante el baile, la cosa había ido a peor: el patriarca del prestigioso clan trataba a la mayor de sus dos hijas como si significase para él menos que un montón de basura. La chica sintió que resultaba imposible para ella el hecho de aguantarle la mirada a su padre, así que optó por agachar la cabeza y obedecer la orden de aquel hombre de facciones tan duras y de rostro tan rígido.

Desde un banco cercano a la ya mencionada zona de entrenamiento, Hinata observó en silencio cómo su padre entrenaba a su hermana pequeña. La joven Hyuga en el fondo entendía que Hiashi siempre hubiese tenido preferencia por Hanabi, pues ésta era mucho más habilidosa que ella. Por suerte, su madre apreciaba a las dos hermanas por igual, ya que ella no le daba importancia alguna al hecho de que una tuviese más talento como kunoichi que la otra. Los pensamientos de la chica se vieron interrumpidos por la voz de su primo, quien se acababa de sentar a su lado intentando no hacer demasiado ruido.

"Pese a lo que pueda opinar Hiashi-sama al respecto, yo me alegro de que al final el escogido no fuese Sasuke Uchiha." murmuró Neji, que también había clavado su mirada en el lugar en el que se encontraban entrenando Hiashi y Hanabi.

"Oniisan..." la Hyuga no se había percatado hasta entonces de la presencia del chico.

Por unos instantes, los dos primos se limitaron a permanecer sentados el uno al lado del otro sin decir nada y con sus respectivos ojos fijos en la zona que estaban utilizando para entrenarse el patriarca del clan Hyuga y la menor de sus hijas. Finalmente, Neji acabó rompiendo el silencio.

"Hinata-sama, no debe usted echarse atrás." sentenció el Hyuga, muy serio.

"A... ¿A qué te refieres?"

"A lo de ese tal Uzumaki." respondió Neji, sin pensárselo dos veces.

Las mejillas de la kunoichi se enrojecieron en cuanto la chica escuchó la palabra "Uzumaki".

"Pe... Pero..." susurró Hinata con un hilo de voz.

"No hace falta que se esfuerce en disimular, Hinata-sama. Sé que el único motivo por el cual le pidió a Hiashi-sama que invitase a los miembros del ejército del estúpido Uchiha es ese Naruto Uzumaki con el que bailó durante la ceremonia." informó el Hyuga.

Una expresión de resignación se dibujó en el rostro de Hinata. Era consciente de que no podía ocultarle nada a su primo, puesto que éste la conocía demasiado bien y siempre terminaba averiguándolo todo.

"Lo... Lo siento, oniisan... Sé que... Sé que debería... Habértelo dicho antes..." murmuró la joven, cabizbaja.

"¿Está usted enamorada de él?" inquirió repentinamente Neji.

La respuesta por parte de Hinata se produjo al cabo de unos quince segundos.

"Sí..."

"Comprendo. ¿Y él de usted?" el Hyuga parecía tener bastante interés por aquel tema.

"Pues... Lo cierto es que... Aún no hemos... No hemos hablado de... De eso..." contestó la kunoichi.

De nuevo se produjo un largo silencio entre los dos primos. Hinata no se terminaba de creer que estuviese hablando sobre sus sentimientos hacia Naruto con Neji y este último parecía estar meditando a fondo sobre algún buen consejo que pudiese ayudar a su prima.

"¿Sabe qué, Hinata-sama?" Neji había vuelto a romper el silencio "Quiero decirle que cuenta con todo mi apoyo en este asunto. Opino que no debe rendirse todavía, ya que al final Hiashi-sama no tendrá más remedio que aceptar en la familia a aquél que usted escoja como su futuro marido. Además, no creo que haya sido una decisión tan descabellada. He de reconocer que me sentí bastante aliviado al comprobar que no estaba enamorada de Sasuke Uchiha."

"Yo... Ya te dije que... Que no sentía nada por él..." Hinata había dibujado una tímida sonrisa en su rostro.

Para sorpresa de la kunoichi, su primo le devolvió la sonrisa. La chica nunca había visto a Neji sonriendo de aquella forma tan sincera. Tras ponerse en pie, el Hyuga dio media vuelta y se dispuso a marcharse de allí, pues ya le había dicho a su prima todo lo que quería decirle. Todavía no había dado el joven ni dos pasos cuando Hinata susurró:

"Oniisan..."

Al oír la voz de su prima, Neji se volvió a girar hasta que sus ojos tropezaron con el ruborizado rostro de la Hyuga, quien había vuelto a dirigir su mirada hacia el lugar en el que entrenaban su padre y su hermana.

"Gracias..."

Tras pronunciar esta última palabra, la kunoichi agachó de nuevo la cabeza y esbozó otra de sus tímidas sonrisas. Neji, por su parte, se quedó un rato observando a su prima en silencio y, finalmente, se alejó del banco para dirigirse hacia la mansión de los Hyuga. Una vez el chico se hubo marchado, Hinata volvió a alzar su mirada para dirigirla hacia la figura de Hiashi, quien continuaba entrenando a Hanabi. Aquella conversación con su primo le había dado tantas fuerzas que había tomado la decisión de que iba a luchar por conseguir el amor de Naruto dijese lo que dijera su padre.

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Otra vez. La pelirrosa había vuelto a mentirle. Sabía que era mucho mejor así, ya que no podía decirle a Naruto que Sasuke Uchiha le había encargado como misión que le ayudase a poner celosa a Ino; mas aquello no impedía que Sakura se sintiese fatal por el hecho de haber engañado al rubio. Todavía recordaba la inocente sonrisa que el Uzumaki le había dedicado cuando ella le había mentido diciéndole que tenía que ir de nuevo a ver Hana porque se había olvidado de devolverle el obi. La kunoichi se preguntaba mentalmente cuál hubiese sido la excusa que hubiera tenido que ponerle a su amigo si éste se hubiera empeñado en acompañarla.

"No te agobies, Sakura. Lo importante es que has conseguido salir de casa sin que Naruto sospeche nada." pensó la Haruno, mientras caminaba en dirección hacia los terrenos del clan Uchiha.

Faltaban unos doce minutos para las dos del mediodía cuando Sakura atravesó las puertas por las que se accedía al interior de las tierras del prestigioso clan. Cuando llegó a la torre de Sasuke, el Jounin ya la estaba esperando desde hacía unos cuantos minutos.

"Si no recuerdo mal, te dije que vinieras a la una y media, Haruno." el moreno, que se encontraba delante de la puerta que conducía hacia el interior de la torre, le estaba dedicando a su subordinada una mala mirada.

"Lo siento mucho, Uchiha-sama." pese a que había llegado tarde a propósito para fastidiar al joven heredero y hacer que tuviera que esperar lo suyo, la kunoichi decidió fingir que lamentaba el retraso.

"En fin, la cuestión es que al final has decidido actuar de forma inteligente y has venido a cumplir con tu deber como miembro de mi ejército. Me alegro de que sepas tragarte el orgullo de vez en cuando, Haruno." Sasuke había esbozado una de sus características sonrisas burlonas.

"No debo replicarle... Solamente está intentando provocarme..." pensaba la Chuunin, quien estaba haciendo grandes esfuerzos por no perder la calma.

"Ino debe estar a punto de llegar, así que lo mejor es que no perdamos el tiempo. Sígueme."

Dicho esto, el Uchiha se echó a andar por los jardines del clan. La pelirrosa le siguió muy despacio, como si temiese estar demasiado cerca de él. Al cabo de un rato, el joven se detuvo y se giró hasta quedar cara a cara con Sakura, quien se hallaba a unos seis metros de distancia del lugar donde él se encontraba.

"Ven, Haruno. He olvidado un importante detalle."

Sin acabar de comprender a qué se refería Sasuke, la Haruno se aproximó hacia él y, cuando ya se encontraban a menos de un metro de distancia el uno del otro, el Jounin extendió su brazo izquierdo y tiró con fuerza de la mano derecha de la kunoichi hasta que la hubo colocado a su lado.

"Así está mucho mejor: cogiditos de la mano." murmuró el heredero del prestigioso clan, burlonamente.

Después de observar durante un par de segundos la cara de asco que ponía su subordinada, el moreno se puso a pasear tranquilamente por las tierras del clan sin soltar la mano de la chica, obligándola así a que caminase junto a él. Durante el paseo, los dos jóvenes pasaron por debajo del árbol de Ipé rosa que había sido plantado unas cuantas generaciones atrás en los jardines del clan Uchiha. Inevitablemente, Sakura recordó que allí había sido donde, diez años atrás, había conocido a Sasuke. Se hallaba la Chuunin tan concentrada reviviendo mentalmente aquel primer encuentro que ni siquiera se percató de que una joven rubia de ojos azules se estaba acercando hacia el lugar donde el Uchiha y ella se encontraban en aquellos instantes. El Jounin, quien, a diferencia de la pelirrosa, sí que se había dado cuenta de que Ino les observaba desde la lejanía, no se lo pensó dos veces y aprovechó aquel momento de despiste por parte de Sakura para acorralarla contra el árbol de Ipé rosa y besarla bruscamente en los labios. La cara de la Yamanaka se descompuso por completo al ver aquella escena. Aguantándose las lágrimas que amenazaban con salir de un momento a otro de sus ojos, la rubia echó a correr en dirección hacia las enormes puertas por las que había entrado en los terrenos del clan Uchiha, dispuesta a marcharse de allí cuanto antes. Sasuke, por su parte, tardó varios segundos en despegar sus labios de los de la Haruno. Cuando lo hizo, lo primero que se le ocurrió fue alzar rápidamente la cabeza para ver si, tal y como había supuesto a la hora de maquinar su plan, Ino había huido muerta de celos.

"¡¡¡Genial!!!" exclamó el Jounin, al ver que, efectivamente, la Yamanaka había salido corriendo de allí "¡Mi plan ha dado resultado! ¡Esa pesada no tardará en pedirle a su papi que anule nuestro compromiso y entonces será cuando haya logrado al fin deshacerme de...!"

Pero el Uchiha no pudo seguir hablando, pues la kunoichi a la que acababa de besar le había dado una fuerte bofetada en la mejilla y el chico se había quedado aturdido del todo. Confuso a más no poder y con la mejilla completamente colorada por culpa del sopapo que había recibido de aquella forma tan inesperada, el moreno dirigió su mirada hacia el rostro de su subordinada. Lo que vio a continuación le dejó sin palabras: Sakura tenía la cara cubierta de lágrimas y los ojos enrojecidos de tal manera que presentaba una imagen de lo más lastimosa incluso para alguien tan insensible como Sasuke. El joven heredero notó una molesta punzada en el corazón muy similar a la que había sentido la primera vez que había visto a la pelirrosa llorando. En aquellos momentos, el Jounin ya ni siquiera sentía dolor en la mejilla: el único dolor que sentía estaba en su pecho... y resultaba verdaderamente insoportable. Lo peor de todo era que, una vez más, la kunoichi estaba llorando por su culpa.

"Haruno..." Sasuke había ido acercando lentamente su mano hacia el rostro de la chica, con la intención de acariciarle suavemente para así poder consolarla.

"¡¡¡No me toques!!!" vociferó Sakura, al tiempo que, de un manotazo, apartaba la mano del Jounin de su cara "¡¡¡¡No quiero que vuelvas a colocar tus condenadas manos encima de mí, Sasuke Uchiha!!!! ¡¡¡Te odio!!! ¡¡¡¡¡¡TE DETESTO!!!!!!" gritó la Haruno, justo antes de apartar al moreno de su camino mediante un empujón y de echar a correr todavía con el rostro empapado por culpa de las lágrimas que emanaban de sus ojos de color esmeralda.

El corazón del joven heredero se hizo añicos al ver cómo la pelirrosa abandonaba las tierras del clan Uchiha a la velocidad de la luz. Fue entonces cuando Sasuke se dio cuenta de lo que acababa de hacer: había besado a Sakura sin su consentimiento. Aunque nunca se iba a atrever a reconocerlo en voz alta, el Jounin sintió en aquellos momentos que era el ser más miserable que existía sobre la faz del planeta.

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Un estrepitoso portazo procedente del recibidor provocó que Naruto, quien se hallaba en la cocina con un sobre de ramen instantáneo en la mano, diese un respingo. Al asomar la cabeza por la puerta de la cocina, el Uzumaki se encontró con una Sakura que parecía estar haciendo unos esfuerzos sobrehumanos por sonreír. El rubio inspeccionó con la mirada el rostro de la kunoichi y se dio cuenta de que tenía los ojos enrojecidos y de que el rímel se le había extendido hasta las mejillas. Por mucho que la Haruno se esforzase en disimular, Naruto supo al instante que su amiga había estado llorando.

"Sakura-chan..." susurró el chico, visiblemente preocupado.

"¿Qué hay, Naruto? ¿Has cocinado algo? ¡No sabes cuánta hambre tengo!" exclamó la kunoichi, con una alegría de lo más fingida.

"Yo..." al Uzumaki no le convencía en absoluto la forzada sonrisa de la pelirrosa "No, no he cocinado nada, Sakura-chan... Estaba a punto de abrir esto..." añadió el joven, mostrándole a su amiga el sobre de ramen instantáneo que aún sostenía en la mano.

"¡Pues yo voy a ver si me preparo alguna cosa!" Sakura había entrado en la cocina sin borrar aquella sonrisa de su cara.

Todavía con una expresión de preocupación dibujada en el rostro, el rubio siguió con la mirada a su amiga, quien había abierto la nevera y había sacado de ella un montón de comestibles. Naruto ni siquiera se atrevía a preguntarle por qué había estado llorando. Además, sabía que, por mucho que preguntara, la kunoichi no se lo iba a contar. De todas formas, había una cosa sobre la cual el Uzumaki quería hablar con la pelirrosa.

"He ido a visitar a Kiba para devolverle el kimono y el obi que me prestó." anunció el Chuunin, que se había puesto de repente muy serio.

"¿Ah, sí? ¡Me alegro mucho, Naruto! ¡Ya pensaba que querías quedarte ese traje para ti!" la Haruno le dedicó a su amigo una sonrisa aún más forzada que la anterior.

"Ya... Es extraño, Sakura-chan... Resulta que tú me habías dicho que ibas a ir a devolverle el obi a Hana... ¡Y también resulta que no te he visto en casa de los Inuzuka, que es donde ha estado Hana durante toda la mañana! Curioso, ¿no te parece?"

La cara de Sakura empalideció al escuchar las palabras de Naruto.

"Supongo que yo habré ido a la masía del clan Inuzuka antes que tú, Naruto..." murmuró la joven, quien no parecía sentirse muy segura de sí misma "Por eso, cuando tú has ido, yo ya no estaba allí..."

Aunque prefirió quedarse callado, al Uzumaki le hubiera gustado informar a su amiga de que había hablado con Hana y de que, además de decirle que no había visto a la pelirrosa en toda la mañana, la Inuzuka también le había confirmado que Sakura le había devuelto tanto el kimono como el obi el día anterior.

"Debo confiar en Sakura-chan... Ella misma me ha dicho esta mañana que se encuentra bien y que solamente está un poco cansada... Es mi mejor amiga y no tiene motivos para engañarme..." pensaba Naruto, quien no había apartado en ningún momento su mirada de la Haruno.

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Aproximadamente eran las siete de la mañana cuando Sasuke se despertó al día siguiente. Prácticamente había pasado toda la noche en vela, pues le había costado bastante quedarse dormido. La imagen de Sakura con la cara cubierta de lágrimas se le venía a la mente una y otra vez, provocándole un terrible dolor en el pecho. No podía dejar aquello así. Pese a que nunca antes lo había hecho, el Uchiha sabía que, en aquella ocasión, su obligación era pedirle perdón a la pelirrosa. Le había costado mucho asimilarlo, pero al final había llegado a la conclusión de que, en el fondo, aquella chica le importaba mucho más de lo que él se podía imaginar. Ya no se trataba solamente de la indiscutible atracción sexual que sentía hacia ella: todo su ser en general, incluido su carácter, había acabado hechizando de forma inexplicable al Jounin. El moreno estaba bastante confuso, ya que era la primera vez que sentía algo así por alguien. Había intentado detestar a la kunoichi con todas sus fuerzas para así poder llevar a cabo su venganza, mas nunca había llegado a sentir odio hacia la Haruno por mucho que él así lo hubiese creído. Como un vil cobarde, Sasuke había tratado de huir de sus propios sentimientos, lo cual sólo había conseguido que aquellos sentimientos se fortaleciesen aún más. Había querido pensar que disfrutaba viendo sufrir a Sakura... y lo único que había logrado había sido engañarse a sí mismo y no darse cuenta de lo mucho que quería a la Chuunin.

"Esta tarde vamos a ir de nuevo a la mansión de los Hyuga para espiar. Aprovecharé algún momento en el que Haruno y yo estemos a solas para pedirle disculpas por lo de ayer..." pensó el heredero del clan Uchiha, que ya se estaba quitando el pijama.

Al cabo de media hora, el moreno salió de su torre y echó a andar por los terrenos de aquel prestigioso clan del cual algún día él sería el patriarca. Al pasar por delante del árbol de Ipé rosa, Sasuke se detuvo y, casi de forma instintiva, se llevó una mano a la mejilla. Todavía recordaba el bofetón que le había sacudido Sakura el día anterior en aquella misma mejilla... de la misma manera que recordaba el beso que le había dado a la chica después de acorralarla contra el tronco del árbol de Ipé. Había sido un beso apasionado, pero a la vez había resultado muy violento por su parte. Lo cierto era que no le extrañaba el hecho de que la pelirrosa se hubiese enfadado tanto después de que él la besara con tanta brusquedad. En la mente del Uchiha empezó a repetirse una y otra vez la imagen de la kunoichi, completamente destrozada, empujándole y alejándose de él. ¿Cómo había sido capaz de tratarla de aquella manera? Sasuke notó de nuevo aquel punzante dolor en el pecho y decidió alejarse apresuradamente del árbol antes de que el corazón se le hiciese añicos de nuevo por culpa de todos los recuerdos que le venían a la mente. Había dado ya el Jounin media vuelta y se disponía a huir de allí cuando su cuerpo chocó contra el de su hermano mayor, quien había estado observando en silencio a Sasuke desde que éste se había detenido delante del árbol de Ipé rosa.

"¡¡Maldito Itachi!!" vociferó el joven heredero, fulminando al ANBU con la mirada "¿¿¿Me has estado espiando???"

"Ven conmigo, Sasuke. Padre quiere verte." Itachi estaba bastante serio, cosa rarísima en él.

Pese a que no le apetecía en absoluto hablar con su padre, Sasuke, quien, por muy extraño que resultara, no tenía demasiadas ganas de discutir, optó por obedecer a su hermano mayor. Tal y como el Jounin se imaginaba, Itachi le condujo hacia el despacho personal de Fugaku. El patriarca del clan Uchiha, quien se encontraba sentado en un extremo del único escritorio que había en el despacho, les hizo un gesto con la cabeza a sus dos hijos con el que pretendió darles a entender que quería que ambos se sentasen enfrente de él. Sasuke obedeció la silenciosa orden de su padre mientras ponía cara de malas pulgas. El ANBU, por su parte, prefirió quedarse de pie, con la espalda apoyada contra una de las paredes del despacho.

"Espero que sea importante. Tengo muchas cosas por hacer." el joven heredero había clavado su mirada en los ojos de Fugaku.

"Pues no te vas a mover de aquí hasta que no me des una explicación razonable y coherente sobre el motivo por el cual ayer te estabas besando con una tal Sakura Haruno en los jardines del clan." declaró el patriarca del clan Uchiha, quien no parecía estar de muy buen humor.

"No sé de qué me hablas." Sasuke había preferido desviar su mirada hacia otro punto del despacho que no fuese el rostro de su padre para que éste no notase que le estaba mintiendo.

"Ayer por la tarde, Inoichi Yamanaka vino a comunicarme que su hija había llegado a casa hecha polvo y llorando a lágrima viva porque decía haberte visto con Sakura Haruno y..."

"¿Y a mí qué me cuentas? ¿Quién te asegura que esa llorica de Ino dice la verdad?" el chico no dejó que el patriarca del clan Uchiha terminase de hablar.

"Yo lo único que sé, Sasuke, es que ahora Inoichi quiere anular el compromiso que te une a Ino Yamanaka... y eso es algo que yo, como patriarca de este clan, no puedo tolerar. Así que, por tu bien, espero que esta misma tarde vayas a disculparte por..."

"¡Yo no me pienso disculpar!" gritó el joven heredero, quien había vuelto a interrumpir a su padre "¡Si los Yamanaka quieren anular el compromiso, que lo hagan! ¡No los necesitamos para nada!"

"¡Lamentablemente para ti, Sasuke, eso no es algo que puedas decidir tú! ¡Aquí el único que decide si necesitamos o no a los Yamanaka soy yo! ¡Este compromiso está pactado desde hace ya muchos años y no voy a permitir que, por uno de tus estúpidos caprichos, se vaya al garete!" al ver que su hijo había alzado la voz a la hora de hablar, Fugaku había decidido hacer lo mismo.

"¡¡¡Me da exactamente igual lo que digas!!! ¡¡¡Ni voy a ir a pedirle disculpas a los Yamanaka, ni voy a quedarme aquí discutiendo por esta idiotez!!!" Sasuke se había puesto en pie sin pensárselo dos veces.

"¡¡¡Sasuke Uchiha!!!" el patriarca del más prestigioso clan de Konoha también se había levantado de su asiento "¡¡Si sales por esa puerta...!!"

Demasiado tarde. Antes de que Fugaku hubiese podido terminar la frase, el menor de sus hijos ya había abandonado el despacho. Itachi, por su parte, continuaba con la espalda apoyada contra la pared y no parecía tener ganas de romper el silencio que se había producido en la sala. Mientras intentaba hacer todo lo posible por controlar sus nervios, el patriarca del clan Uchiha se dejó caer de nuevo sobre su asiento y dirigió su mirada hacia el joven ANBU, quien tenía los ojos clavados en el suelo del despacho.

"Itachi... Tengo entendido que esa Sakura Haruno forma parte del grupo de Chuunins que dirige Sasuke. ¿Estoy en lo cierto?"

"Sí, padre." respondió el joven, sin apartar su mirada del suelo.

"Bien. Encárgate de expulsarla del equipo."

"¿¿Cómo dice??" esta vez, Itachi alzó la cabeza hasta que sus ojos se toparon con los de su padre.

"Mientras esa chica continúe en el equipo de Chuunins de Sasuke, mis intentos por impedir que Inoichi anule el compromiso no darán resultado." explicó Fugaku, como si con aquellas palabras ya quedase todo aclarado.

"Disculpe que me entrometa en un asunto que no es de mi incumbencia, padre; mas opino que Sakura no tiene la culpa de..."

"Itachi, sabes de sobras que, en estos momentos, tal y como está nuestra relación con el clan Hyuga, no nos conviene enemistarnos con otro clan poderoso como es el clan Yamanaka." el patriarca del clan Uchiha no quiso dejar que el mayor de sus hijos terminase la frase "En cuanto a esa joven... Digamos que no ha actuado correctamente y que ahora, simplemente, va a pagar las consecuencias."

"Me parece muy injusto que se tome la medida de expulsar a Sakura sin que previamente nos hayamos asegurado de que todo esto no sea más que un simple malentendido." opinó el ANBU, quien había fruncido ligeramente el entrecejo.

"¿Estás insinuando que no vas a obedecer mis órdenes?" inquirió Fugaku, utilizando un tono de voz de lo más amenazante a la hora de hablar.

Por unos instantes, parecía que Itachi le iba a dar una mala contestación a su padre. Fugaku, por su parte, se había quedado bastante impresionado interiormente al darse cuenta de que el mayor de sus hijos, aquel joven a quien nunca parecían endurecérsele las facciones de la cara pasase lo que pasara, tenía el ceño arrugado y había dibujado una expresión en su rostro llena de odio y de desprecio. Al patriarca del clan Uchiha incluso le pareció notar que Itachi activaba su Sharingan durante unos segundos que pasaron fugazmente. La tensión que se había ido apoderando del despacho desapareció en cuanto el joven ANBU suavizó un poco más la expresión de su cara y dijo, utilizando un tono de voz de lo más educado y cortés a la hora de hablar:

"Lamento mucho haber dado a entender eso, padre. No se preocupe: yo me encargaré cuanto antes de expulsar a Sakura Haruno del equipo de Chuunins de Sasuke."

Tras soltar estas últimas palabras, Itachi abandonó el despacho lentamente y sin hacer demasiado ruido. Fugaku se quedó pensando durante unos momentos en las palabras que la Godaime le había dicho el día anterior y optó por pensar que aquel extraño comportamiento de su hijo se debía únicamente al cansancio que le producían las misiones.

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Lo que menos le apetecía en aquellos instantes a Sakura era ver a Sasuke, mas debía acudir a la misión que tenía aquella tarde a las ocho junto al resto del equipo si no quería que Naruto sospechase aún más de lo que ya de por sí sospechaba. La kunoichi sentía que se le encendía la cara de rabia cada vez que pensaba en lo que había sucedido el día anterior bajo el árbol de Ipé rosa. ¿Cómo había osado aquel estúpido Uchiha besarla solamente para poner celosa a Ino? Si ya antes tenía un mal concepto del joven heredero, la pelirrosa ahora le veía todavía con peores ojos. Una de las cosas que peor le sabía a la Haruno era que, por desgracia, aquél iba a ser el recuerdo que iba a tener de por vida cuando pensase en su primer beso. Ya había besado a sus amigos (en especial a Naruto) en otras ocasiones; pero siempre lo había hecho en las mejillas o en la frente, de una forma casi fraternal en la cual no había intervenido para nada la lujuria o el deseo sexual. Sasuke había sido el primero en darle un beso de verdad, un apasionado beso en los labios... y lo cierto era que a Sakura no le había gustado en absoluto. La Chuunin siempre se había imaginado su primer beso en los labios como un roce tierno, cariñoso y, ante todo, romántico; cualidades que no tenían nada que ver con el salvaje y brusco beso que había recibido el día anterior después de que el Uchiha la hubiese acorralado ferozmente contra el tronco del árbol de Ipé.

"¿¿¿Me estás escuchando, Sakura-chan???" gritó el Uzumaki súbitamente, sacando así a su amiga de sus pensamientos.

"¡¡Claro que sí, Naruto!!" mintió la kunoichi "¡¡¡Y estoy completamente de acuerdo contigo!!!"

"¿Estás de acuerdo? ¿En qué?" el rubio acababa de dibujar en su rostro una expresión de desconcierto.

"Pues... En lo que acabas de decir..." murmuró Sakura, tratando de no parecer demasiado insegura.

"¡¡Pero si yo sólo te he preguntado si tienes frío!!" exclamó el chico, aún más confuso.

"Ah..." la Haruno se sonrojó ligeramente "No, tranquilo. No tengo frío, Naruto."

Las temperaturas habían descendido considerablemente en tan sólo un día y lo cierto era que el aire que soplaba aquella tarde por las calles de Konoha parecía helado. De todos modos, la pelirrosa, como buena kunoichi que era, optó por aguantarse y fingir que no tenía frío para no preocupar a Naruto.

Llevaban ya los dos Chuunins unos diez minutos andando cuando se encontraron con una joven morena de ojos plateados que ambos conocían.

"Naruto-kun... Sakura-chan..." susurró Hinata, quien también se había percatado de la presencia de los dos chicos.

"¿Qué tal, Hinata?" Sakura sonrió de oreja a oreja a la hora de saludar a la chica que tenía delante.

"Bien..." respondió la Hyuga, tímidamente.

"¿Adónde vas con este frío que hace?" preguntó el rubio.

"Yo... Sólo quería... Salir un ra... Rato de casa para... Para dar un paseo..." contestó Hinata, quien se había ruborizado por completo al darse cuenta de que Naruto se acababa de dirigir a ella.

Fue entonces cuando la pelirrosa se dio cuenta de que probablemente la joven Hyuga quería estar a solas con Naruto.

"Bueno, chicos... ¡Yo voy tirando!" anunció Sakura, utilizando un tono de voz de lo más jovial.

"¡Espera, Sakura-chan!" el Uzumaki no acababa de entender el motivo por el cual de repente su amiga parecía tener tanta prisa por marcharse "¡Voy contigo!"

"¡¡No, Naruto!!" la pelirrosa creyó conveniente frenar al chico antes de que éste la siguiera "¡¡¡Tú te vas a quedar aquí con Hinata!!! ¡¡Me acabas de decir hace un rato que querías hablar con ella sobre algo!!"

"Yo no recuerdo haberte dicho en ningún momento que..." al ver que la Haruno le estaba guiñando el ojo, Naruto decidió seguirle el juego "¡¡Ah, claro!! ¡¡¡Ya me acuerdo!!!"

"¿¿Lo ves??" Sakura se alegró interiormente de que el rubio no hubiese vuelto a pifiarla de la misma manera que la había pifiado en la ceremonia cuando Hinata se había acercado hacia él para saludarle "¡¡Yo me voy a ir adelantando!! ¡¡¡Nos vemos más tarde, Naruto!!!"

Acto seguido, la Haruno echó a correr en dirección hacia los terrenos del clan Uchiha, los cuales quedaban todavía bastante lejos. En ese preciso instante, Naruto se preguntó mentalmente qué podía inventarse para que pareciese que era cierto que tenía que hablar sobre algo con la Hyuga. Por suerte para el rubio, Hinata no tardó en sacar un tema de conversación.

"Naruto-kun... Yo... Quería pre... Preguntarte algo..." la chica se sentía algo indecisa.

"¡Claro, Hinata! ¿Qué quieres preguntarme?"

"Verás... Sakura-chan y tú... Vais mucho jun... Juntos y... Yo... Quería saber..." dándose cuenta de que lo mejor era no andarse con rodeos, la Hyuga decidió hacerle de una vez por todas a Naruto aquella pregunta que tanto le atormentaba "¿Sa... Sakura-chan y tú sois... novios?"

"¿Sakura-chan y yo? ¿¿Novios??" el rubio no pudo reprimir una carcajada "¿¿De dónde has sacado eso, Hinata??"

"Pues... Sólo me... Me lo parecía..." respondió la joven, visiblemente avergonzada después de haber observado la reacción del Uzumaki ante su pregunta.

"¡¡¡Sakura-chan es mi mejor amiga, Hinata!!! ¡¡Si fuéramos novios, sería prácticamente como un incesto!!"

"¿Sois her... hermanos?" Hinata se sentía aún más ridícula.

"¡¡No lo somos, pero yo quiero a Sakura-chan como si fuese mi hermana!! ¡¡¡Y a ella le pasa lo mismo conmigo!!!" Naruto parecía estar haciendo grandes esfuerzos por aguantarse la risa.

La cara de la Hyuga se iluminó al instante.

"En... Entonces... Sola... Solamente sois... Buenos amigos... ¿Verdad?"

"¡¡Desde luego que sí, Hinata!! ¿¿¿Por qué lo preguntas???"

En la mente de Hinata se empezó a repetir en aquel momento la conversación que había tenido el día anterior con su primo. Aquella conversación consiguió que Hinata sacase todo el coraje que guardaba en su interior y tomase la repentina decisión de darle al rubio una muestra del amor que sentía por él.

"Por... Por esto..." contestó la kunoichi, justo antes de estamparle un suave y tierno beso en los labios a Naruto, quien se encontraba bastante confundido.

En un principio, la Hyuga se sintió de lo más cómoda con aquel beso. No tan sólo se sentía cómoda por el hecho de que al fin había logrado besar a su amado, sino que se sentía cómoda también porque para ella era todo un orgullo el haber conseguido comportarse como una auténtica valiente al estamparle aquel beso en los labios al Uzumaki. Sin embargo, la chica no tardó demasiado en perder por completo aquella súbita valentía y en dejar que el miedo y la timidez se apoderasen de ella. Fue entonces cuando la Hyuga optó por separar apresuradamente sus labios de los de Naruto y salir corriendo de allí sin ni tan siquiera despedirse del aturdido Chuunin.

"No puede ser... Hinata me acaba de... ¿¿¿Hinata me acaba de besar???" pensaba el rubio, mientras seguía con la mirada a la Hyuga, quien no tardó ni diez segundos en perderse calle abajo.

Totalmente descolocado, Naruto se llevó su mano derecha hacia los labios que la chica había estado besando tan sólo unos segundos antes. Estaba clarísimo que el Uzumaki nunca se hubiese esperado aquel tipo de muestra de afecto por parte de alguien tan tímido como Hinata. Todavía sin terminar de creerse lo que acababa de suceder, el rubio apoyó su hombro izquierdo contra una pared cercana y notó que su cara estaba empezando a ponerse colorada. Para asegurarse de que aquello no era un sueño ni nada por el estilo, el joven se pellizcó su mejilla un par de veces.

"No... No ha sido un sueño: Hinata me ha besado. Pero... ¿Por qué a mí? ¿Y por qué ha salido corriendo de pronto? ¿Se habrá arrepentido?"

Estaban todos aquellos pensamientos empezando a acumularse en su mente cuando el rubio decidió que, antes de dirigirse hacia las tierras del clan Uchiha, lo mejor era pensar detenidamente en cómo iba a reaccionar la próxima vez que se encontrase con la Hyuga. Aquél había sido su primer beso (sin contar los cariñosos besos que Sakura le daba de vez en cuando en las mejillas o en la frente) y tenía miedo de actuar incorrectamente. Lo más conveniente era reflexionar acerca de lo ocurrido con calma para poder asimilarlo de la manera más rápida posible. El problema era que, por mucho que pensase, el Uzumaki no terminaba de encontrar una explicación lógica para aquel dichoso beso que tanto le había gustado pero que a la vez tanto le estaba confundiendo.

Mientras tanto, la pelirrosa, quien ya estaba a punto de llegar a los terrenos del clan Uchiha, iba pensando en lo muy difícil que le iba a resultar el tener que mirar a Sasuke a la cara después de lo que había sucedido el día anterior. Tan concentrada estaba la Haruno con sus pensamientos que no se dio cuenta de que un joven moreno se acababa de colocar delante de ella hasta que éste hubo hablado.

"Hola, Sakura." saludó Itachi, utilizando un tono de voz no demasiado cortés para tratarse de él.

Al percatarse de la presencia del Uchiha, la kunoichi alzó la cabeza hasta encontrarse con un rostro muy serio y rígido que tardó bastante en asociar con el de Itachi.

"Buenas tardes, Itachi-san..." saludó la Haruno, algo sorprendida al ver que el joven ANBU no tenía dibujada en su cara una de sus tiernas sonrisas.

"Sasuke me ha enviado para que te comunique algo." informó Itachi, cuyo semblante se mantenía impasible.

"Claro..." aunque intentaba disimularlo, a la pelirrosa le había sorprendido mucho el hecho de que Sasuke le hubiese pedido a su hermano mayor que hiciese algo por él "Estooo... ¿De qué se trata?"

"Estás expulsada del ejército de Sasuke." daba la sensación de que el ANBU quería ir al grano lo antes posible.

La expresión de sorpresa que apareció en la cara de la Haruno dio a entender que la chica no se había podido imaginar para nada una noticia como aquélla.

"¿¿¿Cómo???" Sakura estaba convencida de que debía haber malinterpretado las palabras de Itachi.

"Lo siento mucho por ti, Sakura; pero es la decisión de Sasuke y debes respetarla."

Un buen montón de lágrimas amenazaron con salir de un momento a otro de los ojos de la kunoichi, quien no sabía muy bien cómo reaccionar ante lo que el ANBU le acababa de decir. Mientras se esforzaba por no romper a llorar delante de Itachi, la Haruno no hacía más que pensar que todo aquello solamente podía tratarse de una pesadilla.

"No puede ser... Ese cabronazo... ¡¡¡Solamente me quería para poner celosa a Ino!!! ¡¡¡¡Ahora que ya ha conseguido su propósito, coge y me expulsa como si fuese una mierda!!!! ¡¡¡¡¡Maldito bastardo!!!!! ¿¿Cómo ha podido hacerme esto?? ¡¡¡¡Y el muy desgraciado ni siquiera tiene valor para decírmelo a la cara!!!!" pensaba la pelirrosa, quien estaba haciendo todo lo posible por no alterarse pese a la gran cantidad de tensión que se estaba acumulando en su cuerpo.

Sin darse cuenta de ello, Sakura, quien tenía la mirada clavada en sus propios pies, había apretado los dientes y había empezado a temblar de ira. Para desahogarse, la Haruno le clavó un fuerte puñetazo al muro de piedra que había a su lado, provocando así que apareciese una grieta en la pared en cuestión. Itachi, que hasta entonces había optado por permanecer en silencio para no hacer que la kunoichi se enfadase todavía más, decidió intervenir antes de que la chica cometiera alguna locura.

"Creo que lo mejor que puedes hacer ahora, Sakura, es volver a tu casa y calmarte un poco. No es conveniente que hables con Sasuke en este estado." el rostro del ANBU continuaba tan serio como antes.

"¡¡¡¡Tranquilo!!!!" gritó la pelirrosa, frunciendo el ceño "¡¡¡Yo no pienso volver a dirigirle la palabra a ese cretino!!! ¡¡¡Sólo te voy a pedir que le digas de mi parte que ya se puede estar metiendo su condenado ejército por donde le quepa!!!"

Aquéllas fueron las palabras que Sakura utilizó para despedirse de Itachi antes de salir corriendo para que éste no se percatase de que varias lágrimas habían empezado a emanar de sus ojos. No tenía ni idea de cuál era el lugar al que debía dirigirse. De hecho, lo único que le apetecía era evaporarse y no volver a aparecer por Konoha hasta que no hubiesen pasado muchísimos años. La kunoichi se sentía utilizada, humillada y rematadamente estúpida por el hecho de haber estado sintiéndose atraída por alguien tan odioso como Sasuke. Definitivamente, si el joven heredero se había propuesto hacer que la pelirrosa tuviese la sensación de que incluso le habían quitado su dignidad como persona, lo había conseguido.

"¡¡¡¡Sakura-chan!!!!" vociferó de pronto alguien, provocando así que la Haruno se detuviera y diese media vuelta al tiempo que alzaba lentamente la mirada.

Pese a que tenía los ojos totalmente empapados por culpa de las lágrimas, Sakura distinguió a un joven rubio que tenía una expresión de desconcierto dibujada en el rostro y que se encontraba a unos cinco metros de distancia del lugar donde ella estaba. La kunoichi se dio cuenta entonces de que, unos segundos antes, se había cruzado con Naruto; pero que, por culpa de lo embalada que iba, ni siquiera le había visto. La pelirrosa sabía que ya no iba a haber ninguna excusa con la que pudiese engañar al Uzumaki, puesto que el chico la estaba viendo llorar en aquellos precisos instantes. Mientras trataba de hacer todo lo posible por aguantarle la mirada al boquiabierto Naruto que tenía delante, Sakura se percató de que ya no tenía ningún motivo para ocultarle nada a su amigo: Sasuke acababa de expulsarla de su ejército y lo más probable era que las cosas ya no pudiesen ir peor de lo que estaban yendo. Sin molestarse en secarse las lágrimas, la Haruno corrió en dirección hacia el lugar en el que se hallaba el rubio y le abrazó con las pocas fuerzas que le quedaban. Daba la sensación de que Naruto no estaba entendiendo nada.

"¿Qué ha pasado, Sakura-chan?" ya que el asunto parecía ser grave, el Uzumaki había acurrucado a la kunoichi contra su pecho suavemente y había tratado de conservar la calma para evitar que, por su culpa, la pelirrosa se alterase todavía más "¿Por qué estás llorando?"

El llanto de Sakura era del todo incontrolable. La Chuunin parecía incapaz de dejar de llorar e incluso le había entrado un molesto hipo que le impedía hablar; pero ya a la Haruno aquello no le importaba lo más mínimo: lo único que le importaba era desahogarse y contarle al rubio lo que acababa de pasar para ver si de aquella manera lograba sentirse mejor.

"¡¡¡¡Se ha burlado de mí, Naruto!!!! ¡¡¡¡¡Me ha tomado el pelo!!!!! ¡¡¡Ese miserable sólo quería utilizarme!!!"

"¿¿Qué??" esta vez, Naruto no había podido evitar alterarse "¿¿¿De quién estás hablando??? ¿¿Quién ha sido el hijo de perra que te ha utilizado, Sakura-chan??"

"¡¡¡¡¡Sasuke Uchiha me ha expulsado de su ejército de mierda sin ni siquiera darme un puto motivo!!!!!" estaba claro que la pelirrosa se había cansado de contenerse delante de su amigo.

"¿¿Cómo has dicho?? ¿¿¿Te ha expulsado???" la cara del Uzumaki en aquellos instantes solamente expresaba una terrible y peligrosa rabia que amenazaba con hacerle explotar de un momento a otro.

Temblorosa a más no poder, la kunoichi se había ido separando poco a poco del rubio para poder observar mejor su cara. Sakura sabía que su amigo iba a perder los papeles en cuestión de pocos segundos, así que prefirió quedarse callada para no enfurecerle más. Por desgracia, a Naruto tan sólo le hizo falta observar una vez más las lágrimas que cubrían el rostro de la chica para convencerse de que no podía dejar aquello así: Sakura era la persona que más le importaba de todo el planeta y no tenía intención de permitir que el chulito de Sasuke no recibiese su merecido después de haber hecho llorar a alguien tan importante para él como lo era la Haruno.

"Ve a casa, Sakura-chan." ordenó el rubio, utilizando un tono de voz que no admitía réplica "Yo me encargo de ese capullo." añadió el Chuunin, al tiempo que el odio se iba apoderando de todo su ser.

Dispuesto a machacar al Uchiha, Naruto se giró y echó a correr sin esperar a que su amiga hiciese algo para detenerle. Aquella vez, el joven heredero iba a pagar por lo que había hecho. No sabía muy bien por qué, pero el Uzumaki estaba convencidísimo de que el extraño comportamiento que últimamente la pelirrosa había tenido con él se debía única y exclusivamente a algo relacionado con Sasuke.

"¡¡¡¡Ahora sí que lo has conseguido, Sasuke Uchiha!!!! ¡¡¡Ahora sí que has logrado cabrearme de verdad!!!" pensaba el rubio, lleno de ira.

Debían pasar ya unos diez minutos de las ocho de la tarde cuando Naruto distinguió en la lejanía al joven heredero, quien se hallaba de pie delante de las puertas por las que se accedía al interior de los terrenos del clan Uchiha. Shino, Kiba y Akamaru también estaban con él; mas el Uzumaki tan sólo se fijó en la figura de Sasuke. En cuanto se percató de que Naruto se estaba acercando a toda velocidad, el Jounin, que parecía encontrarse bastante impaciente, dibujó una expresión llena de desprecio en su rostro.

"¡¡¡Ya era hora!!! ¿¿Se puede saber dónde porras te habías metido, Uzumaki??" gritó el Uchiha, quien ni siquiera se había fijado en la cara de malas pulgas que tenía el rubio "¿¿¿Por qué Haruno no ha llegado aún???" añadió, al darse cuenta de que Sakura no iba con Naruto.

"¡¡¡Eso!!! ¡¡¡Encima, recochineo!!!" sin pensárselo dos veces, el rubio se abalanzó sobre Sasuke, a quien pilló completamente desprevenido, y le sacudió un puñetazo en toda la boca.

Antes de que el Uzumaki le pudiera dar otro golpe al Jounin, Shino y Kiba, que se habían quedado estupefactos al contemplar aquella escena, le sujetaron con fuerza por la espalda y le obligaron a separarse del heredero del prestigioso clan.

"¡¡¡¡¡Naruto!!!!!" el Inuzuka todavía no se terminaba de creer lo que acababa de ver "¿¿¿Te has vuelto loco o qué???"

"¿Eres consciente de lo que acabas de hacer, pedazo de burro?" Sasuke se había puesto en pie y había empezado a secarse con la manga de su camisa la sangre que salía de su labio inferior.

"¿¿¿Y tú eres consciente de que no mereces ni vivir, idiota???" mientras asesinaba al Jounin con la mirada, Naruto estaba haciendo todo lo posible por conseguir que tanto el Aburame como el Inuzuka le soltasen.

"¡¡¡Ya basta, Naruto!!! ¿¿¿Qué mosca te ha picado???" a Kiba cada vez le estaba costando más mantener al rubio inmovilizado.

"¡¡¡¡Soltadme de una vez!!!!" vociferó el Uzumaki, quien parecía una fiera indomable "¡¡¡Este cabrón ha expulsado a Sakura-chan del equipo!!!"

"¿¿De qué coño estás hablando?? ¡¡Yo no he expulsado a nadie de ningún sitio!!" ahora sí que Sasuke tenía la sensación de que no estaba comprendiendo nada.

"¿¿¿Sabes qué te digo, Sasuke Uchiha???" el rubio ya estaba harto de que el joven heredero creyese que podía tomarle por tonto cada vez que le apeteciera "¡¡Por mí, que te den morcilla!! ¡¡¡No te molestes en echarme a mí también de tu ejército de las narices: yo mismo me expulso!!! ¡¡No pienso tener que seguir aguantando tu careto de acelga y tus estúpidas humillaciones!!"

Puesto que ya se había cansado de estar discutiendo con aquel tipo tan despreciable, Naruto optó por dar por finalizado el numerito que él mismo había empezado. Estaba ya el Uzumaki a punto de largarse cuando, de pronto, pareció recordar algo que le obligó a dar media vuelta y a fijar sus ojos azules en el aturdido rostro de Sasuke.

"Una cosa más: como se te ocurra volverte a acercar a Sakura-chan en toda tu vida, te parto las piernas." pese a que ya parecía haberse calmado un poco, el rubio todavía tenía el entrecejo arrugado y en su cara se reflejaba una cólera descomunal.

Dejando al Jounin totalmente descolocado con sus palabras, Naruto volvió a girarse y se alejó de allí sin ni siquiera despedirse de Shino y de Kiba. Al llegar a casa, el rubio se dirigió hacia la cocina, donde encontró a una Sakura un poco más tranquila y estabilizada. La kunoichi ya había dejado de llorar y se hallaba sentada en una de las sillas de la cocina. El Uzumaki se dio cuenta de que la chica se estaba tomando una infusión que posiblemente ella misma se había preparado. Sin apartar sus ojos de la joven, quien tenía la mirada completamente perdida, Naruto se sentó en otra silla y colocó su mano derecha sobre el suave pelo de su amiga.

"¿Te sientes mejor, Sakura-chan?"

"Sí... Aunque eso ya da igual..." respondió la Haruno, quien aún tenía la mirada perdida.

"¿Qué quieres decir con lo de "eso ya da igual"?" inquirió el rubio.

"Quiero decir que, después de que Sasuke Uchiha me haya expulsado de su equipo de Chuunins, ya ningún otro Jounin de Konoha me querrá aceptar en su grupo; por lo tanto, todo lo demás da igual... Mi camino como kunoichi termina aquí..."

"¡¡No digas eso ni en broma, Sakura-chan!! ¡¡¡Ni tú ni yo vamos a dejar de ser ninjas sólo porque ese memo nos haya echado de...!!!"

"¿¿Cómo??" Sakura no dejó que su amigo terminase de hablar "¿¿¿A ti también te ha expulsado???"

"¡¡¡Eso ahora no importa!!! ¡¡La cuestión es que no vamos a rendirnos así como así, Sakura-chan!!"

"¿Es que no me escuchas cuando hablo, Naruto? ¡En cuanto la gente de la villa se entere de que hemos sido expulsados del equipo del mismísimo heredero del clan Uchiha, no habrá nadie que vuelva a apostar por nosotros como ninjas!"

"¡¡¡Nadie ha dicho que debamos seguir nuestro camino como ninjas aquí, en Konoha!!!" el Uzumaki no pensaba tirar la toalla con tanta facilidad.

"¿A qué te refieres?" la pelirrosa no acababa de comprender lo que Naruto quería decir con aquellas palabras.

"¡¡Ha llegado el momento de hacerle una visita a cierto Jounin de la arena que hace un tiempo se quedó sin dos de los Chuunins que formaban su ejército!!"

"Naruto... ¿¿¿Quieres formar parte del ejército de... Sabaku no Gaara???" en la cara de la kunoichi se dibujó una expresión de incredulidad.

"¿¿Qué mejor manera de fastidiar a Sasuke Uchiha que yéndonos al ejército liderado por su rival personal??"

Ya os había advertido que no os hicierais ilusiones con el beso entre Sasuke y Sakura... ¡¡El que avisa no es traidor!! xD

Espero recibir vuestras opiniones mediante algún que otro review... de la misma manera que espero que os haya gustado este capítulo nOn.

Otra cosa más: no creo que pueda subir muy pronto el siguiente capítulo, pero no os impacientéis... ¡¡¡Para que os quedéis tranquilos, os diré que supongo que el martes ya lo habré subido!!! Nos veremos entonces xP.