¡Buf! ¡Creo que éste es el capítulo que más he tardado en subir! Me hubiera gustado subirlo antes, pero tuve algunos problemas y hasta hoy no he podido actualizar el fanfic... ToT Y lo peor es que creo que también tardaré bastante en subir el siguiente capítulo... En fin, la cuestión es que no quiero que penséis en ningún momento que me he olvidado de Frozen Heat nOn. Por cierto, mil gracias a Tenshi of Light (a mí Gaara también me cae muy bien y es de mis personajes favoritos de Naruto; en cambio, Itachi nunca me ha terminado de convencer xD), PuLgA (cada día me das más miedo ToT), Mikapunzel (bueno, lo cierto es que a mí el NaruHina ni me va ni me viene; mas me alegro de que el encuentro entre Hinata y Naruto te agradase nOn), katsura-chan Uchina (sí, pobre Sakura: en este fanfic la estoy haciendo sufrir bastante...), Lilith Hastelin (pues parece ser que tu teoría del review ha fallado; siento haberme retrasado tanto u.u), sakurass (no eres la única a la que le ha sorprendido lo de Itachi... ¡¡aunque vuelvo a recordar que yo en ningún momento dije que Itachi haría de bueno en este fanfic!! xP) y sakura.kari (te adelanto que, sintiéndolo mucho por ti, Sakura sí que se va a ir a la Villa Oculta de la Arena; pero eso no impedirá que Sasuke vuelva a aparecer en su vida, tranquila xD) por haberme dejado reviews en el capítulo anterior.

Pese a que en este capítulo apenas habrá SasuSaku, espero que sea de vuestro agrado.

Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, pues son originales del gran Masashi Kishimoto.

Changes

Hacia la una de la madrugada del día siguiente, Naruto y Sakura abandonaron Konoha para dirigirse hacia la Villa Oculta de la Arena. Habían decidido partir a aquella hora para que nadie pudiese verles. Las únicas personas de las que se habían despedido eran Shikamaru y Chouji, los cuales se habían quedado completamente boquiabiertos en cuanto sus dos amigos les hubieron comunicado que iban a intentar formar parte del equipo de Chuunins del menor de los hijos del Kazekage. Ni el rubio ni la Haruno habían querido darles a Shikamaru y a Chouji demasiados detalles sobre los motivos por los cuales Sasuke Uchiha les había expulsado de su ejército: simplemente les habían pedido a ambos que no dijeran nada a nadie sobre lo de que se iban a ir a la Villa Oculta de la Arena; puesto que, de momento, querían llevarlo en secreto para que en Konoha no les consideraran unos traidores por el hecho de haberse puesto a trabajar bajo las órdenes de los de la arena.

"Entonces... ¿No volveréis a Konoha?" al Akimichi no parecía haberle gustado demasiado la noticia.

"Todavía ni siquiera sabemos si Gaara nos va a querer aceptar en su equipo, Chouji..." Sakura no había querido pensar en ningún momento que se estaba despidiendo de su villa natal para siempre "Por cierto, cuando vengan mis padres de su viaje... ¿Podréis decirles que no se preocupen por nosotros y que estamos bien?"

"Está bien: ya nos inventaremos algo..." el Nara había dibujado una mueca en su rostro "Aunque yo sigo pensando que todo esto de irse con los de la arena es muy problemático..."

Tras abandonar Konoha, la pelirrosa no pudo evitar pensar que tal vez Shikamaru tenía razón y que todo aquello de tener que trasladarse a la Villa Oculta de la Arena era demasiado "problemático". De todos modos, no tenía otra opción: en su situación, quedarse en Konoha era prácticamente equivalente a tener que dejar de ser una kunoichi para siempre, cosa que no resultaba demasiado agradable para la joven Chuunin. El Uzumaki, por su parte, no dejaba de pensar que le hubiese gustado despedirse de Hinata antes de marcharse de la villa sin ni siquiera saber cuándo iba a regresar. Sakura notó al instante que su amigo se encontraba demasiado pensativo y decidió preguntarle si le ocurría algo. Fue entonces cuando el rubio le explicó a la chica lo que había sucedido cuando ésta le había dejado a solas con la Hyuga. La kunoichi se sintió bastante mal después de haber escuchado el relato de su amigo, pues ella le había ocultado al joven lo del beso que Sasuke le había dado bajo el árbol de Ipé rosa. Lo había hecho simplemente porque, después de haber visto que Naruto se había puesto hecho una fiera en cuanto ella le hubo contado lo de que el Uchiha la había expulsado de su ejército, no quería ni imaginarse cómo hubiera reaccionado si se hubiese llegado a enterar de que el Jounin la había obligado a besarse con él sólo para poder anular su compromiso con Ino.

"Todavía estamos a tiempo de dar media vuelta para que te puedas despedir de Hinata, Naruto." informó la Haruno, después de sacudir su cabeza de un lado a otro como para poder sacar de su mente el recuerdo del condenado beso que Sasuke le había dado.

"Déjalo estar, Sakura-chan. No quiero que Hinata se preocupe por mí mientras esté en la Villa Oculta de la Arena..." murmuró el rubio, al tiempo que dibujaba en su rostro una expresión llena de tristeza y de inquietud.

Al cabo de unas quince horas y media, los dos jóvenes llegaron a la Villa Oculta de la Arena. No se habían topado con demasiados bandidos por el camino, pero el pesado equipaje que tanto Naruto como Sakura cargaban sobre sus respectivas espaldas había provocado que los dos amigos se tuvieran que estar parando para descansar cada dos por tres. Lo primero que hicieron al llegar a la villa en cuestión fue buscar algún lugar decente en el que poder comer algo. Encontraron un pequeño puesto ambulante de fideos en pocos minutos.

"¿Podría usted decirnos dónde se encuentran las oficinas del Kazekage?" le preguntó educadamente la pelirrosa al dueño del puesto de fideos una vez tanto el Uzumaki como ella hubieron terminado de comer.

"¿Por qué le preguntas eso, Sakura-chan?" susurró Naruto, de tal manera que solamente la kunoichi pudiese escucharle.

"Porque tal vez podamos encontrar a Sabaku no Gaara o a sus hermanos en las oficinas de su padre..." respondió la joven, algo extrañada por la pregunta de su amigo.

"No me refiero a eso, Sakura-chan..." el rubio seguía utilizando un tono de voz de lo más bajo a la hora de hablar "Me refiero a que ahora este hombre sabrá que somos ninjas extranjeros; es decir, sabrá que no somos de la Villa Oculta de Arena... Porque, si lo fuéramos, sabríamos de sobras dónde se encuentran las oficinas del Kazekage, ¿¿¿¿no????"

Mientras el rubio seguía hablando sobre lo difícil que les iba a resultar ahora a ambos pasar desapercibidos entre los de la arena, Sakura dudaba interiormente entre pegarle una colleja o simplemente ordenarle que se callase y que dejase de decir tonterías. Antes de que la Chuunin tomase una decisión, el dueño del puesto ambulante interrumpió al Uzumaki diciéndole:

"Estooo... Si lo que te preocupa es que la gente sepa que eres un ninja de Konoha, chaval, tal vez deberías quitarte el protector que llevas en la frente..."

"¿El protector...?" de pronto, Naruto colocó su mano derecha encima de su propia frente "¡¡¡El protector!!! ¡¡Lleva el símbolo de Konoha!! ¡¡Oh, no!! ¡¡¡Qué despiste más grande, Sakura-chan!!! ¡¡¡Ahora todos los que nos hayan visto sabrán que no somos de la arena!!!"

"¡¡¡¡¡Naruto!!!!!" vociferó la kunoichi, quien ya parecía haber perdido la paciencia "¡¡¡¡¡Deja de actuar como si fuéramos un par de mafiosos si no quieres que te meta una leche!!!!!"

"Pero... Sakura-chan... Se supone que esto es un secreto y que de momento nadie debe saber que..." al ver que su amiga le estaba asesinando con la mirada, el Uzumaki se acobardó "Vale, vale... Ya me callo..."

Un discreto carraspeo por parte del dueño del puesto de fideos hizo que tanto Naruto como Sakura se olvidaran momentáneamente de su discusión y le prestasen atención.

"¿Queréis saber dónde se encuentran las oficinas del Kazekage o no?"

Al ver que los chicos asentían al instante, el hombre les explicó cómo llegar rápidamente hasta las oficinas en cuestión, las cuales se hallaban en el centro de la villa. Después de aquella no exageradamente detallada explicación, los dos Chuunins le dieron las gracias al dueño del puesto ambulante y empezaron a caminar en dirección hacia el lugar que el hombre les acababa de indicar. Para ir más deprisa, la Haruno sugirió que fueran hacia allí saltando de tejado en tejado. Durante aquel trayecto, el rubio no pudo evitar sacar de nuevo un tema que le inquietaba bastante.

"¡Yo sigo pensando que deberíamos meter nuestros protectores en las mochilas para que así no...!"

"¡¡Te estás comportando como si estuviésemos haciendo algo malo, Naruto!!" la kunoichi interrumpió a su amigo antes de que éste dijese alguna chorrada más.

"¡Hey! ¡Vosotros dos!" gritó de repente una autoritaria voz femenina.

"¿¿Lo ves, Sakura-chan?? ¡¡¡Ya nos han descubierto!!! ¡¡¡¡Huyamos!!!!" exclamó un Naruto de lo más nervioso, agarrando el brazo de la pelirrosa si ni siquiera girarse para saber quién era la persona que se acababa de dirigir a ellos.

"¡¡Se acabó, Naruto!! ¡¡¡Te lo has ganado!!!" cansada de todas aquellas burradas, Sakura no dudó ni un instante en dejar K.O. al chico de un puñetazo.

Justo en el momento en el que Naruto cayó al suelo desde lo alto del tejado, la figura de una joven rubia que llevaba el pelo recogido en cuatro coletas se colocó al lado de la Haruno. Sakura trasladó velozmente su mirada del inconsciente cuerpo de su amigo hacia la cara de la chica de cabellos rubios.

"Yo os conozco de algo..." murmuró la joven, antes de que la Haruno pudiese abrir la boca.

"Yo también la conozco de algo..." pensó Sakura, sin apartar su mirada de la kunoichi que tenía delante de ella.

"Vosotros..." la rubia parecía haber averiguado el motivo por el cual los rostros de aquellos dos Chuunins le eran familiares "Formáis parte del ejército de Sasuke Uchiha, ¿verdad?"

Fue entonces cuando la Haruno se dio cuenta de que aquella joven que tenía delante de ella no era otra que Temari, la cual había sido su contrincante durante el enfrentamiento entre los miembros del ejército de Sasuke y los del ejército de Gaara.

"¡¡Es la hermana mayor de Sabaku no Gaara!! ¡Menuda suerte hemos tenido! ¡Seguro que ella podrá decirnos dónde está su hermano!" pensó alegremente Sakura.

"¿Acaso ese Uchiha pretende luchar de nuevo contra Gaara?" inquirió Temari, dibujando en su rostro una expresión de fastidio.

"¡No! ¡Sasuke Uchiha no tiene nada que ver con esto! ¡Él se encuentra en Konoha y ni siquiera sabe que Naruto y yo estamos aquí!" contestó la pelirrosa, algo alarmada.

"Entonces, ¿para qué habéis venido a la Villa Oculta de la Arena?" la hermana de Gaara no terminaba de fiarse de la Haruno.

"Porque queremos hablar con Sabaku no Gaara." respondió Sakura.

"¿Con Gaara?" la rubia se sorprendió bastante.

"Sí... Necesitamos saber si aún está buscando a dos Chuunins para que formen parte de su ejército."

"Si de verdad ese Uchiha tan impertinente no tiene nada que ver en esto, no entiendo por qué os interesa recoger información sobre el ejército de mi hermano." Temari se mostraba de lo más desconfiada.

"Ya no trabajamos para Sasuke Uchiha." informó la Haruno.

Era obvio que la hija del Kazekage no se esperaba una noticia como aquélla. Por algún extraño motivo, Temari tuvo la sensación de que Sakura no le había mentido al pronunciar aquellas últimas seis palabras. Al ver que la rubia no tenía intención de hablar, la Haruno optó por aprovechar aquel momento para preguntarle:

"¿Te importaría llevarnos hasta Sabaku no Gaara?"

"Supongo que no..." contestó al cabo de unos segundos una dubitativa Temari "Seguidme."

Acto seguido, la hermana mayor de Gaara empezó a saltar de tejado en tejado en dirección hacia un imponente castillo que se encontraba algo apartado del resto de edificios de la villa. La pelirrosa logró despertar al Uzumaki mediante un par de gritos y, en cuestión de pocos segundos, le puso al corriente sobre su conversación con Temari. Los dos chicos siguieron a la rubia a la velocidad de la luz para así no perderla de vista. Cuando hubo llegado a la entrada del enorme castillo que desde un principio parecía haber sido su destino, la hija del Kazekage se detuvo y esperó hasta que Naruto y Sakura se hubieron detenido a su lado.

"¡¡¡Menuda fortaleza!!!" el Uzumaki no pudo evitar asombrarse al ver el castillo que se alzaba delante de sus propias narices "¿¿Gaara está aquí??"

"Sí. Aquí es donde mi padre, Gaara, Kankurou y yo vivimos." respondió la rubia, quien había preferido no incluir a los numerosos sirvientes que vivían en el interior del castillo dentro del mismo saco que a su familia y a ella.

Uno de los tres criados que se encontraban haciendo guardia en la entrada del viejo edificio abrió las puertas por las que se accedía al interior del castillo en cuanto se dio cuenta de que Temari se hallaba allí.

"Deja que pasen." ordenó la hermana de Gaara, al ver que el criado que acababa de abrir las puertas estaba mirando con cara de mosqueo a Naruto y a Sakura.

"Entendido, Temari-sama." el sirviente en cuestión se apartó respetuosamente para que aquellos jóvenes totalmente desconocidos para él pudieran entrar.

Una vez se hubieron hallado en el interior del edificio, tanto Naruto como Sakura tuvieron la sensación de que acababan de retroceder en el tiempo y de que se encontraban en la época medieval. Ante los dos jóvenes acababa de aparecer un pasillo repleto de retratos colgados en las paredes, de relucientes armaduras y de bustos de piedra que parecían representar a antiguos Kazekages. Entre cada una de aquellas esculturas, habían varias antorchas que servían para alumbrar el corredor, el cual no parecía contar con ninguna ventana que comunicase con el exterior.

"¿Vais a quedaros todo el día ahí parados?" inquirió Temari, que se había girado después de percatarse de que sus dos acompañantes no la estaban siguiendo.

Avergonzados a más no poder, Naruto y Sakura borraron de sus respectivos rostros aquella expresión boquiabierta y asombrada que a ambos se les había quedado tras entrar en el castillo del Kazekage y siguieron a la rubia a paso ligero. Mientras subían hacia la segunda planta a través de una escalera algo vieja, los tres chicos se toparon con Kankurou, el cual se hallaba a punto de bajar por aquella misma escalera. El joven pareció sentirse algo desconcertado al ver allí a dos ninjas procedentes de Konoha.

"¿Quiénes son estos dos?" le preguntó Kankurou a su hermana, sin ni siquiera saludar previamente a los dos invitados.

"Son dos de los Chuunins que había en el ejército de Sasuke Uchiha cuando nos enfrentamos contra él." respondió Temari, secamente.

"Y... ¿Qué hacen aquí?" daba la impresión de que Kankurou estaba aún más confundido.

"Quieren hablar con Gaara." antes de que su hermano pudiese hacer cualquier otra pregunta, la rubia se le adelantó "¿Está en su dormitorio?"

"Supongo que sí..."

Dándose por satisfecha con aquella respuesta, Temari se puso a caminar en dirección hacia la puerta de madera que había al final de un pasillo cercano. Naruto y Sakura le siguieron después de observar brevemente la expresión de confusión que se había dibujado en el rostro de Kankurou.

"¿Puedo entrar, Gaara?" la rubia había golpeado dos o tres veces con los nudillos la puerta que conducía hacia el interior del dormitorio del menor de sus hermanos.

"Pasa." musitó una fría voz que procedía del otro lado de la puerta.

Tras abrir la puerta muy despacio, como si temiese hacer demasiado ruido, Temari les indicó a Naruto y a Sakura a través de un casi imperceptible gesto con la cabeza que entrasen detrás de ella. Los dos amigos obedecieron la silenciosa orden de la hija del Kazekage y, en cuanto entraron en la habitación, se dieron cuenta de que aquel dormitorio era de lo más elegante y lujoso. Contaba con un mobiliario muy clásico entre el cual destacaba la preciosa cama con dosel sobre la cual se encontraba sentado Sabaku no Gaara, quien estaba limpiando la pesada tinaja que casi siempre solía cargar sobre su espalda. Al ver que su hermana no era la única que acababa de entrar en su dormitorio, Gaara apartó su mirada de la tinaja y la dirigió hacia los dos individuos que acompañaban a Temari. El pelirrojo no tardó demasiado en reconocer a Naruto y a Sakura.

"¿Para qué has traído a mi dormitorio a esta escoria que trabaja bajo las órdenes del patético de Uchiha?" le preguntó Gaara a su hermana mayor, al tiempo que se ponía en pie y dibujaba una mueca en su furioso rostro.

"No entiendo cómo Sasuke Uchiha y Sabaku no Gaara pueden considerarse rivales: son tal para cual..." pensó la pelirrosa, a quien no le había gustado en absoluto la cara que acababa de poner el Jounin "Los dos se muestran siempre tan... Tan "agradables"..."

"¡Nosotros ya no trabajamos bajo las órdenes de ese bastardo!" exclamó el Uzumaki, muy decidido.

Los ojos de Gaara se clavaron en la cara del rubio en cuanto éste terminó de hablar. Naruto, quien no tenía intención de dejarse intimidar, se esforzó al máximo por aguantarle la mirada al Jounin.

"¿Qué has dicho?" al menor de los tres hijos del Kazekage parecían haberle llamado la atención las palabras del rubio.

"Verás, Gaara..." la Haruno había creído conveniente intervenir antes de que Naruto respondiese, pues no tenía intención de permitir que la conversación girase en torno al estúpido que ni siquiera se había atrevido a decirle a la cara que estaba expulsada de su ejército "Nosotros hemos venido a hablar contigo por un asunto que no tiene nada que ver con Sasuke Uchiha..."

En aquella ocasión, la mirada del Jounin se clavó en los ojos de color esmeralda de la pelirrosa. La kunoichi ya estaba preparada para escuchar algo parecido a "Nadie te ha dado permiso para hablar" cuando, para su sorpresa, Gaara se limitó a decir:

"Está bien. Te escucho."

"Pues..." pese a que se había quedado algo descolocada después de que el pelirrojo le hubiese cedido la palabra sin tener que insistir demasiado para que éste le prestase atención, la chica no se acobardó y se animó a seguir hablando "Nosotros queríamos saber si has encontrado ya a dos Chuunins que substituyan a Hinata y a Neji Hyuga."

Un largo silencio se fue apoderando del dormitorio hasta que, después de unos cuantos segundos, el Jounin optó por hablar.

"No. Todavía no he encontrado a nadie que pueda ocupar los puestos que dejaron vacíos esos dos ineptos."

Al escuchar las palabras del pelirrojo, Naruto y Sakura intercambiaron un par de miradas llenas de complicidad. Parecía ser que, de momento, todo iba bien: tenían posibilidades de entrar en el ejército de Sabaku no Gaara, pues a éste seguían faltándole dos Chuunins para completar su equipo.

"¿Es ése el único motivo por el cual queríais hablar con Gaara?" Temari, quien había permanecido en silencio durante un buen rato, dirigió su mirada hacia Naruto y Sakura.

"No. Aún hay algo más." contestó el Uzumaki, bastante seguro de sí mismo.

En aquel preciso instante, Naruto y Sakura dieron un paso al frente, acortando así la distancia que les separaba de Gaara, y se inclinaron ligeramente delante del menor de los hijos del Kazekage. Tras aquella no demasiado elegante reverencia que los dos amigos habían ejecutado prácticamente a la vez, la pelirrosa empezó a hablar en un tono de voz alto y claro.

"Sabaku no Gaara, a nosotros dos, Naruto Uzumaki y Sakura Haruno, ambos aquí presentes, nos congratularía enormemente el poder formar parte de tu ejército." anunció la Haruno, cortésmente.

Si el silencio que se había producido anteriormente en el dormitorio había sido largo, el que se produzco una vez la pelirrosa hubo terminado de pronunciar aquellas últimas palabras se hizo interminable. Temari se había quedado boquiabierta y Gaara, quien ni parpadeaba, no apartaba sus ojos de Naruto y de Sakura. Tal y como había sucedido hacía escasos segundos, fue Sabaku no Gaara el encargado de romper el silencio.

"¿Por qué no? Será entretenido." el Jounin había esbozado en su rostro algo parecido a una sonrisa.

Definitivamente, aquel comentario pilló por sorpresa a los tres Chuunins que había en aquella habitación. Naruto y Sakura ni siquiera supieron cómo reaccionar, ya que incluso pensaron que el pelirrojo les estaba tomando el pelo. Temari, por su parte, no quiso quedarse callada después de haber escuchado la decisión del más pequeño de sus hermanos.

"Es una broma, ¿no, Gaara? ¿Piensas aceptarlos en tu ejército sin más? ¿Ni siquiera vas a hacerles pasar por alguna prueba antes de decidir si deben...?"

"Yo no considero necesario que hagan ninguna prueba y, como yo soy el que dirige el ejército, lo que yo no considere necesario no se hace y punto." Gaara interrumpió a su hermana con toda la calma del mundo.

"Pero..." murmuró la rubia.

"Si han estado en el ejército de mi rival personal, tienen que ser buenos ninjas a la fuerza. Alguna cualidad buena tiene que tener ese payaso para compensar todos los defectos que posee... y ésa es sin duda la capacidad para ser de lo más exigente a la hora de seleccionar a la gente de su entorno. Además..." el Jounin volvió a dibujar una especie de sonrisa en su cara "Me gusta el hecho de que no me traten de usted o se dirijan a mí con ese ridículo "Gaara-sama" que utiliza casi todo el mundo a la hora de hablar conmigo."

Una expresión de estupefacción se dibujó en el rostro del rubio después de escuchar la última frase que había pronunciado Gaara. La Haruno, quien tampoco se esperaba que al menor de los hijos del Kazekage le molestase el hecho de que se dirigieran a él con un respeto exagerado, sonrió tímidamente al tiempo que pensaba:

"Tal vez, en el fondo, no sean tan parecidos..."

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El interior del cuartel ANBU en el que acababa de entrar Jiraiya podía presumir de un ambiente de lo más tranquilo y relajado. El tamaño del Ero-Sannin no le ayudaba demasiado a pasar inadvertido entre los ANBU que se hallaban allí. Jiraiya buscaba con la mirada a alguien, pero parecía que no lograba encontrarle. Una joven de larga melena que vestía su uniforme de ANBU entró en el cuartel justo en el momento en el que ya daba la impresión de que el Sannin se había cansado de buscar. La joven en cuestión chocó sin querer contra el cincuentón cuando éste se disponía a abandonar el cuartel ANBU.

"Lo siento, Jiraiya-sama." se disculpó la ANBU.

"No importa, Yugao." el Ero-Sannin había reconocido a la joven pese a que ésta ocultaba su rostro tras una máscara "¿Sabes por casualidad dónde está Kakashi?"

"¿Kakashi-san?" la mirada de Yugao se posó en un reloj que había colgado en la pared del cuartel "Ya son las seis. Se supone que debería haberse pasado por aquí hace un cuarto de hora... Aunque, conociéndole, lo más probable es que no venga hasta las siete."

"De acuerdo." Jiraiya dibujó en su cara una expresión de resignación "Gracias por la información."

Tal y como Yugao había predicho, Kakashi no se dignó a dejarse ver por el cuartel ANBU hasta las siete de la tarde. El Sannin, quien había optado por esperar al ANBU en la entrada del ya mencionado cuartel, se percató de la presencia de Kakashi en cuanto éste se hubo acercado un poco hacia él.

"¡Al fin! ¡Ya creía que iba a tener que pedir que me trajeran aquí la cena!"

"Ya... Resulta que me perdí en el camino de la vida y..."

"A mí no me vengas con cuentos chinos, Kakashi." el Ero-Sannin no tenía intención de escuchar las estúpidas excusas del ANBU "He venido para hablar contigo sobre un tema serio. ¿Tienes un momento?"

"Claro." respondió Kakashi, al darse cuenta de que Jiraiya no parecía querer perder el tiempo "¿De qué se trata?"

"Es sobre Itachi Uchiha..."

"¿Qué pasa con Itachi?" inquirió el ANBU, desconcertado.

"Quiero que me hables sobre las misiones que se le encargan últimamente a Itachi desde el cuartel ANBU." contestó el Sannin.

"La verdad es que no ha habido mucho trabajo por aquí en las últimas tres semanas más o menos... Además, Itachi hace ya aproximadamente un mes que intenta escaquearse de las misiones que nos encargan alegando que tiene que acudir a importantes eventos sociales con su padre." explicó Kakashi, con muchísima tranquilidad "Creo que al pobre muchacho le está afectando demasiado esto de juntarse tanto conmigo..."

"Entiendo. Hace aproximadamente un mes, ¿no? Es justo lo que me imaginaba..."

"¿A qué viene este repentino interés por las misiones que se le encargan a Itachi?" preguntó el ANBU, quien no terminaba de averiguar cuál era el lugar al que quería llegar Jiraiya.

"¿No has notado nada raro en ese Uchiha recientemente, Kakashi?"

"Lo cierto es que hace ya un tiempo que no hablo mucho con él... No he querido darle demasiada importancia al asunto, pero sí que es verdad que intenta aislarse más de lo normal." la mirada de Kakashi se clavó en el rostro del Sannin, quien estaba bastante serio "¿Ha sucedido algo con él?"

"De momento, no; mas ya sabes eso que dicen de "más vale prevenir que curar"." respondió Jiraiya, misteriosamente.

Dicho esto, el Ero-Sannin se alejó del cuartel ANBU saltando de tejado en tejado. Kakashi permaneció un rato de pie en la entrada, observando cómo Jiraiya se perdía en la lejanía y planteándose mentalmente una serie de preguntas relacionadas con las palabras que el Sannin había pronunciado antes de marcharse.

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Al fin parecía ser que las cosas empezaban a funcionar bajo el punto de vista de Fugaku. Inoichi había optado por no anular el compromiso que unía a Sasuke y a Ino, pues ya sabía que se habían tomado medidas contra la joven que había logrado poner celosa a su hija y aquello había sido para él un motivo más que suficiente como para reconsiderar su anterior decisión. Además, una vez se hubo enterado de que la tal Sakura Haruno había sido expulsada del equipo de Chuunins de Sasuke como castigo por haber intimado con este último, Ino había preferido olvidar aquel asunto y ya ni estaba resentida por el beso que su prometido y la kunoichi se habían dado bajo el árbol de Ipé rosa. Daba la impresión de que todo había quedado en un insignificante incidente que no iba a afectar en absoluto a la relación que existía entre el clan Uchiha y el clan Yamanaka y Fugaku ni tan siquiera había tenido que obligar al menor de sus hijos a que se disculpara ante Inoichi e Ino. Por si todo aquello fuese poco, había llegado a oídos del patriarca del clan Uchiha la noticia de que uno de los Chuunins que formaba parte del grupo de Sasuke se había marchado del equipo justo después de la expulsión de la tal Haruno; por lo tanto, en aquellos momentos, el grupo en cuestión necesitaba a dos Chuunins más si quería estar completo. Aquel dato había hecho que Fugaku maquinase al instante un plan que ya había puesto en marcha aquella misma mañana. Lo único que faltaba era comunicarle al menor de sus hijos la decisión que había tomado.

La puerta del despacho personal de Fugaku se abrió al cabo de unos cuantos segundos y tras ésta apareció nada más y nada menos que Sasuke, la persona con la que el patriarca del clan Uchiha tenía tantas ganas de hablar. Antes de que Fugaku pudiese abrir la boca para saludar al menor de sus dos hijos, el chico vociferó:

"¡¡¡Tú!!! ¿¿Dónde porras has estado durante toda la mañana??"

"Tenía que realizar cierta faena sobre la cual precisamente me gustaría hablar contigo ahora." contestó calmadamente el patriarca del clan Uchiha, ya acostumbrado al poco respeto que Sasuke tenía por él.

"¡¡¡Menuda casualidad!!! ¡¡¡¡Resulta que yo también tengo que hablar contigo sobre algo!!!! ¿¿¿Quién narices te ha dado a ti permiso para expulsar a uno de los miembros de mi ejército???" daba la impresión de que el joven se hallaba verdaderamente furioso.

"¿De dónde has sacado eso, Sasuke?" a Fugaku le había sorprendido bastante la pregunta de su hijo; ya que, en teoría, Sasuke no debía saber que había sido él el que había dado la orden de que Sakura Haruno fuese expulsada del grupo.

"¡¡¡¡No me trates como si fuese imbécil!!!! ¡¡¡Sé que has sido tú!!! ¡¡Eres el único que ha podido hacerlo!!"

"No sé de qué me hablas..." pese a que sabía que Sasuke era demasiado astuto como para dejarse engañar tan fácilmente, el patriarca del prestigioso clan no estaba dispuesto a reconocer que todo había sido cosa suya.

"¡¡¡¡Te he dicho que dejes de tomarme el pelo!!!!" a modo de desahogo, el joven heredero le pegó una patada a una de las sillas que había enfrente del escritorio del despacho de su padre "¡¡¡No tenías ningún derecho a expulsar a Haruno!!! ¡¡¡¡Ese ejército es mío!!!!"

"Te recomiendo que te tranquilices un poco, Sasuke. No tienes motivos para acusarme de haber hecho algo así. En cualquier caso, si esa chica ha decidido abandonar tu equipo de Chuunins por voluntad propia, opino que no tiene nada de malo: más bien todo lo contrario... Ahora ya no habrá motivos para cancelar el compromiso que te une a Ino Yamanaka."

"¡¡¡Me importa un pimiento ese condenado compromiso!!!" gritó Sasuke, harto de que su padre intentase burlarse de él "¡¡¡¡Lo único que quiero que te quede bien clarito es que no voy a tolerar que hagas lo que te dé la gana con los miembros de mi ejército!!!! ¡¡Yo no te he dado autoridad alguna para expulsar a ninguno de ellos!!"

"Mucho me temo que no necesito que me des autoridad para llevar a cabo las acciones que yo crea más apropiadas para que las cosas funcionen correctamente. Por este motivo precisamente, me he tomado la libertad de escoger sin consultarte a los dos Chuunins que se van a incorporar a tu equipo a partir de mañana mismo." informó Fugaku.

"¿¿¿Qué??? ¿¿¿¿Qué acabas de decir????" el heredero del clan Uchiha no podía estar más atónito.

"Me has escuchado perfectamente, Sasuke. De ese tema era justamente del que quería hablarte. Esta mañana le he hecho una visita a Hiashi para informarle de que hay dos huecos vacíos en tu equipo de Chuunins. Tanto Hiashi como yo hemos estado de acuerdo en que no sería una mala idea que ese par de huecos fueran ocupados por Hinata y Neji Hyuga. Como bien sabes, nos conviene muchísimo mejorar nuestra relación con el clan Hyuga... y ésta es la ocasión ideal para hacerlo; así que no voy a permitir que, como siempre, tú lo eches todo a perder."

"¡¡¡No!!! ¡¡¡¡Me niego a tener a esos dos traidores en mi ejército!!!!"

"Esta vez no te va a quedar más remedio que aceptar a Hinata y a Neji en eso a lo que tú llamas "ejército" si no quieres que me encargue personalmente de impedir que llegues a ser algún día el patriarca de este clan." sentenció Fugaku, el cual ya se había cansado de que el menor de sus hijos se empeñase en llevarle la contraria en casi todo.

Aquella inesperada amenaza era algo que Sasuke no había previsto. Por unos instantes, el moreno ni tan siquiera supo cómo reaccionar.

"Tú... Tú... ¡¡¡Tú no puedes hacerme eso!!! ¡¡¡¡Yo soy el único e indiscutible heredero del clan Uchiha!!!!"

"Pero yo soy el patriarca del clan y eso me da derecho a hacer muchas cosas."

"No serás capaz..." susurró Sasuke, que no estaba nada acostumbrado a que su padre fuese tan duro con él.

"Por supuesto que seré capaz. Debes saber perder de vez en cuando, Sasuke. No siempre vas a poder salirte con la tuya y no siempre vas a poder conseguir todos tus caprichos. Ya es hora de que aprendas a obedecer."

Frunciendo el entrecejo, el joven heredero decidió salir de la sala por la misma puerta por la que había entrado. Daba la sensación de que se había dado por vencido al percatarse de que su padre iba en serio con el asunto de impedir que algún día llegase a ser el patriarca del clan Uchiha. Fugaku, por su parte, se hallaba bastante satisfecho consigo mismo. Sabía que, por primera vez, había logrado que Sasuke se sintiese impotente ante él... y aquello sin duda quería decir que el chico se había dado cuenta al fin de quién era el que mandaba en el clan Uchiha. Justo en el momento en el que el patriarca del prestigioso clan estaba esbozando una amplia sonrisa, la puerta de su despacho se abrió de nuevo. Esta vez, tras la puerta apareció uno de los muchos criados que habitaban en la mansión central de los Uchiha. El sirviente le hizo una modesta reverencia a Fugaku antes de hablar.

"Jiraiya-sama ha venido expresamente para hablar con usted. ¿Le hago pasar?"

"¿Jiraiya?" la verdad era que el patriarca del clan Uchiha no esperaba visitas de ningún tipo a aquellas horas "Desde luego: deje que entre."

Muy respetuosamente, el criado salió del despacho y le hizo un gesto a Jiraiya, quien se encontraba esperando en el pasillo, con el cual quiso darle a entender que podía entrar en el despacho. El Ero-Sannin no tardó demasiado en colocarse de pie enfrente de Fugaku, el cual se hallaba sentado delante de su escritorio. Iba ya el Uchiha a levantarse de su asiento para estrechar la mano de Jiraiya cuando este último dijo:

"No hace falta que se ponga en pie. Solamente quiero que me diga dónde está Itachi Uchiha. Necesito hablar con él."

"¿Para qué? ¿Ha ocurrido algo con Itachi?" Fugaku se había sobresaltado después de escuchar las palabras del Sannin.

"Cálmese. Lo único que he dicho es que necesito hablar con él." daba la impresión de que Jiraiya no quería asustar demasiado al patriarca del clan Uchiha.

"Lo lamento de veras, pero no va a ser posible. Mi hijo no se encuentra ahora mismo en casa. Tsunade-sama me dijo que intentaría no encargarle demasiadas misiones, mas Itachi continúa teniendo mucho trabajo que hace que deba estar abandonando la villa constantemente."

"Comprendo..." al Ero-Sannin no le había sorprendido en absoluto el hecho de que Itachi no se hallase en Konoha "Supongo que no usted no sabe dónde se encuentra, ¿¿¿¿verdad????"

"Hace ya un mes que mi hijo no me habla sobre las misiones que se le asignan." explicó Fugaku, amargamente "Si se pone en contacto con Tsunade-sama, tal vez ella pueda decirle dónde está."

"Descuide. Eso haré."

Tras despedirse del patriarca del clan Uchiha, el Sannin salió del despacho y se encontró otra vez con el sirviente que le había conducido hasta allí. El criado guió a Jiraiya hacia las puertas por las que se salía de las tierras del clan más prestigioso de Konoha. Mientras seguía al ya mencionado sirviente por los jardines que rodeaban la mansión central de los Uchiha, el Ero-Sannin no hacía más que pensar que todo aquel asunto de Itachi se estaba volviendo cada vez más sospechoso. Ni en el cuartel ANBU, ni en las oficinas de la Godaime se le asignaban demasiadas misiones; pero, sin embargo, el Uchiha abandonaba Konoha cada dos por tres por motivos que todavía nadie más aparte del mismo Itachi parecía conocer. Lo que Jiraiya tenía clarísimo era que aquel ANBU era un joven realmente inteligente, puesto que lo tenía todo perfectamente planeado: mientras en el cuartel ANBU utilizaba la excusa de que tenía que asistir a actos sociales con su padre para poder escaquearse, el pretexto que le ponía a su padre para poder ausentarse durante largos periodos de tiempo era que tenía que llevar a cabo las misiones que le eran asignadas.

"Mañana mismo iré a hablar con Tsunade. Esto no puede seguir así. Aquí hay gato encerrado y yo no pienso darme por vencido hasta no haber averiguado qué es lo que planea Itachi Uchiha." pensaba el Sannin, quien ya se encontraba fuera de los terrenos del clan Uchiha.

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Había pasado ya una semana desde que Naruto y Sakura habían entrado en el ejército de Sabaku no Gaara. Ninguno de los dos chicos se hubiese podido imaginar nunca que su estancia en la Villa Oculta de la Arena iba a ser tan agradable. Si bien era cierto que Gaara tenía un lado frío y detestable que le hacía parecerse ligeramente a Sasuke Uchiha, también lo era que una parte de su persona tendía a mostrarse de lo más amable en algunas ocasiones. El menor de los hijos del Kazekage había permitido incluso que aquellos dos Chuunins recién llegados a su ejército se quedaran a vivir en el castillo, junto con su padre (el cual apenas salía de sus oficinas, razón por la cual ni Naruto ni Sakura le habían conocido aún en persona), sus hermanos y él. El pelirrojo sabía imponerse y consideraba la disciplina como algo primordial a la hora de cumplir las misiones; pero también era consciente de que el ocio y la diversión no tenían nada de malo, por lo que, después de las misiones, Gaara solía dejarles la tarde libre a los componentes de su ejército. Normalmente, durante aquellas tardes libres, Kankurou y Temari se dedicaban a hacer de guías turísticos por la Villa Oculta de la Arena para poder enseñarles a Naruto y a Sakura cuáles eran los locales que estaban más de moda en la villa.

Pese a que aquellos tres hermanos se estaban portando estupendamente con la pelirrosa y con él, el Uzumaki no podía evitar echar de menos Konoha. No había un solo día en el que el Chuunin no se levantase con una sonrisa en los labios, mas aquello no quería decir que no tuviese ciertas preocupaciones en su interior. Una de aquellas preocupaciones era ni más ni menos que Hinata Hyuga, puesto que el rubio cada vez se arrepentía más de no haberse despedido de ella. La Haruno, por su parte, también se acordaba mucho de su villa natal. Era de lo más normal, ya que aquélla era la primera vez que pasaba tantos días fuera de Konoha... y parecía ser que la cosa iba para largo, pues tanto Naruto como ella se sentían muy bien en el ejército de Sabaku no Gaara. Lo que más inquietaba a la kunoichi era que, por muy extraño que pudiese parecer, la persona de la que más se acordaba era Sasuke. La cara del Jounin aparecía constantemente en su mente sin que ella pudiese hacer nada para impedirlo. La voz del joven heredero retumbaba cada dos por tres en sus oídos como si fuese incapaz de olvidarla. Sakura no entendía el motivo por el cual echaba de menos a un ser que le había hecho tanto daño, pero la cuestión era que no podía sacarlo de su cabeza en ningún momento. Resultaba de lo más irónico, pues precisamente el culpable de que el Uzumaki y ella se hubieran tenido que unir a los de la arena no había sido otro que Sasuke Uchiha.

Mientras tanto, en otra villa algo alejada, un par de Chuunins también estaban intentando adaptarse al nuevo ejército al que se habían incorporado recientemente. Sasuke no había tenido más remedio que aceptar a Hinata y Neji Hyuga en su equipo para así poder continuar siendo el heredero del clan Uchiha y aquel hecho había generado muchísima tensión entre los miembros del ejército (especialmente entre Sasuke y Neji, los cuales se pasaban la mayor parte del tiempo discutiendo entre ellos). Hinata en un principio se había emocionado mucho después de que su padre les diese a su primo y a ella la noticia de que iban a formar parte del ejército del Uchiha, puesto que la kunoichi lo había relacionado al instante con poder estar dentro del mismo grupo de Chuunins que su amado; mas al final había resultado que se había hecho ilusiones antes de tiempo: ni Naruto ni Sakura formaban ya parte del ejército de Sasuke Uchiha, hecho que había entristecido a más no poder a la Hyuga (entre otras cosas, porque no había vuelto a saber nada del rubio desde el día en que ella había reunido el suficiente coraje como para besarle). El Jounin no había querido informar a sus subordinados sobre los motivos por los cuales tanto Naruto como Sakura ya no formaban parte de aquel equipo de Chuunins, ya que ni siquiera él mismo estaba del todo seguro del porqué. Lo peor de todo era que Sasuke no había vuelto a ver a ninguno de los dos chicos en Konoha... y aquello le inquietaba mucho. El Uchiha no tenía ni la más remota idea del lugar en el cual se hallaban en aquellos momentos Naruto y Sakura; pero, si algo tenía claro, era que no podían haberse evaporado de la noche a la mañana.

"Tarde o temprano tendrán que aparecer... No puedo dejar las cosas de esta manera: debo decirles a ambos que no fui yo quien tomó la decisión de expulsar a Haruno." pensaba el joven heredero.

Un terrible y punzante dolor aparecía en el pecho de Sasuke cada vez que éste se acordaba de la pelirrosa. Lamentaba profundamente el hecho de no haberle podido pedir disculpas todavía por el asunto del maldito beso que tanto había complicado las cosas.

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Un pequeño cerdito se cruzó en el camino de Jiraiya cuando éste se estaba dirigiendo hacia el despacho de la Godaime.

"¡¡¡Tonton!!! ¡¡¡¡Vuelve aquí ahora mismo!!!!" vociferaba Shizune, la cual llevaba ya un buen rato persiguiendo al animal.

Justo en aquel preciso instante, la kunoichi tropezó y se cayó al suelo, provocando así que la gran cantidad de papeles que llevaba debajo del brazo se cayesen también y quedaran esparcidos por el suelo del pasillo.

"¡¡Shizune!! ¿¿Estás bien??" algo alarmado, el Ero-Sannin se agachó para intentar ayudar a la joven a ponerse en pie.

"¡¡¡Oh, no!!!" gritó Shizune, ignorando por completo a Jiraiya "¡¡¡Ahora tendré que volver a ordenar todos estos documentos!!!"

Detrás del Sannin, se encontraba el animal al cual Shizune había estado persiguiendo anteriormente. Parecía ser que se le habían quitado las ganas de corretear por los pasillos de las oficinas de la Godaime. Sin demasiada dificultad, Jiraiya se giró y agarró al cerdo utilizando únicamente su mano derecha.

"Era esto lo que buscabas, ¿verdad?" el Ero-Sannin le mostró a Shizune el animal que acababa de capturar.

"¿Eh?" la kunoichi no se había percatado de la presencia de Jiraiya hasta aquel momento "¡¡Ah, sí!!" exclamó la joven, quitándole al Sannin el cerdo y empezando a zarandearlo con brusquedad "¡¡¡¡Mira lo que has conseguido, Tonton!!!! ¿¿¿Te parece bonito??? ¡¡¡Tsunade-sama se va a enfadar conmigo por tu culpa!!!"

"Hablando de Tsunade... ¿Sabes si se encuentra en su despacho?"

"¿Cómo dice?" Shizune dejó de zarandear a Tonton, que estaba bastante mareado, y decidió prestarle atención a Jiraiya.

"Te he preguntado si Tsunade está en su despacho..."

"Creo que sí... Hace un rato estaba reunida con un grupo de Jounins que querían consultarle algo urgentemente, pero ahora supongo que ya habrá terminado de hablar con ellos."

Después de darle las gracias a la joven, el Ero-Sannin siguió caminando por aquel pasillo hasta que hubo llegado a unas escaleras que conducían hacia el despacho de la Godaime. Sin ni siquiera llamar a la puerta antes de entrar, Jiraiya se metió en el interior del despacho en cuestión. Tsunade se hallaba de pie, con la mirada clavada en el cristal de una de las ventanas de la sala. En su semblante se podía distinguir una pizca de angustia y de nerviosismo.

"¿¿Has pensado ya en lo que te dije hace seis días sobre Itachi Uchiha??" inquirió el Ero-Sannin, que sabía que la rubia ya se había dado cuenta de su presencia pese a no haberse girado.

"Deja estar ya a Itachi, Jiraiya. Ahora hay algo mucho más importante de lo que preocuparse." la Godaime, quien no había apartado su mirada del cristal, estaba muy seria.

"¿Algo más importante?" Jiraiya se sintió confuso "¿De qué estás hablando, Tsunade?"

Los ojos de la rubia se trasladaron del cristal de la ventana al rostro de su amigo.

"Acabo de reunirme con un grupo de Jounins que envié hace un par de semanas a hacer de espías en la Villa Oculta de la Arena. Ya sabes que nunca hemos podido terminar de fiarnos de esa villa, motivo por el cual nos conviene tenerla vigilada." explicó Tsunade.

"¿Y eso a qué viene ahora? ¿Acaso el Kazekage está tramando algo?"

"No exactamente." respondió la Godaime, intentando no alterarse "Resulta que los Jounins con los que me acabo de reunir me han informado sobre la existencia de un sospechoso regimiento formado por más de mil ninjas que se está aproximando peligrosamente hacia la Villa Oculta de la Arena."

"¿Me estás diciendo que un cuerpo militar compuesto por un millar de ninjas tiene intención de atacar a los de la arena?"

"Eso es lo que suponemos... Pero lo peor es que la persona que lidera ese regimiento es..."

Un silencio se apoderó del despacho, puesto que la rubia parecía incapaz de seguir hablando. Jiraiya no dudó ni un instante en romper aquel mutismo.

"¿Quién es, Tsunade?"

"Orochimaru..." susurró la Godaime con un hilo de voz.

"¿¿¿Orochimaru???" el Ero-Sannin no daba crédito a lo que acababa de escuchar "Pero entonces..."

"Tenías razón, Jiraiya." se limitó a decir Tsunade.

"¿A qué te refieres con eso de "tenías razón"?" Jiraiya no terminaba de comprender las palabras de su amiga.

"Tal y como sospechabas, el lugar donde Orochimaru estaba reuniendo a sus esbirros era esa maldita Villa Oculta del Sonido..."

Por segunda vez desde que el Ero-Sannin había entrado en el despacho de la rubia, se produjo un incómodo silencio en la sala.

¡¡Bienvenidos sean todos los reviews que me dejéis en este capítulo!! Ya sabéis que me encanta que me hagáis llegar vuestras opiniones mediante algún review, pues me anima mucho el ver que hay gente que sigue este fanfic.

No os impacientéis si veis que tardo demasiado en subir el siguiente capítulo: ya os advierto que es posible que no actualice el fanfic hasta dentro de unos cuantos días (quedáis avisados xP).