Me siento obligada a pediros disculpas casi de rodillas por haber tardado tanto en subir este capítulo ToT. No quiero aburriros con excusas baratas en plan Kakashi, pero al menos me gustaría que quedase claro que últimamente estoy muy ocupada y casi ni toco el ordenador... De todos modos, espero que me perdonéis y que sigáis leyendo este fanfic al que cada vez le queda menos (lo preocupante sería que cada vez le quedase más... u.u). Bueno, ¡¡dejémonos de tonterías y centrémonos en esos reviews que tanto me gustan y que tanto me animan a seguir con esta historia!! n.n

marion-asakura: No te preocupes: ¡¡en este capítulo habrá mucho SasuSaku!! En cuanto a Itachi, no eres la única a la que le ha desagradado el hecho de que trabaje para Orochimaru, mas la historia es así y yo supongo que las fans de Itachi debéis apreciarle aún más cuando es malo, ¿no? (al fin y al cabo, en Naruto, no hace de bueno precisamente...) En fin, yo sobre eso no puedo opinar porque nunca me he considerado fan de Itachi xP. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

haruno: Siento mucho no haber podido actualizar pronto ToT. En cualquier caso, me alegro de que te guste el fanfic y espero que este capítulo también sea de tu agrado. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Tenshi of Light: ¿NejiTen? ¡Ay, madre! Pero, ¿acaso se han dirigido la palabra a lo largo del fanfic? xD Procuraré hacer algún "arreglillo" para ver si puede aparecer aunque sólo sea una frase que haga referencia a esa pareja, pero no te garantizo nada... ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

sakurass: Pobre Ino ToT. Lo cierto es que en el capítulo anterior tal vez me pasé un poco con ella, mas era la única manera de que Sasuke le dejase las cosas claras... De todas formas, veo que a ti no es que te caiga muy bien la Yamanaka, ¿no? xP ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Maytelu: No te preocupes, mujer: los estudios son lo primero (al menos, eso dicen por ahí xD). Ojalá que este capítulo te guste. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

PuLgA: Eché de menos tu review en el capítulo anterior u.u. No sabía ya si me iba a poder acostumbrar a no volver a tener reviews con amenazas de muerte ToT. Por suerte, veo que sigues leyendo el fanfic y que sigues teniendo la misma obsesión por acabar conmigo xD. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Lilith Hastelin: Bufff... ¿Por dónde empiezo? Vale, lo primero es desmentir lo del triángulo amoroso (aunque he de reconocer que en un principio tenía intención de hacer que Gaara se enamorase de Sakura, mas lo terminé descartando para no complicar más la trama). Lo segundo es el tema de Ino... Vamos a ver, la chica no me cae precisamente bien y tengo que admitir que en este fanfic el papel de niñita rica comprometida con el chico guapo que siempre pasa de ella pese a lo que digan sus padres le quedaba de miedo; pero puedo estar de acuerdo contigo en que el capítulo anterior fue muy duro para Ino y lo siento mucho si a los fans de la Yamanaka no os sentó bien su conversación con Sasuke ToT. Lo tercero que quiero decirte es sobre el fanfic de My friend's sacrifice... y es que me gustaría recibir algún review tuyo para saber qué opinas del segundo capítulo antes de subir el tercero... Y ya lo último que quiero decirte es que no te equivocabas al imaginarte que en este capítulo iba a haber romance xD. ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

TePH UchiHa: ¡Vaya! ¡Pues está muy bien eso de que te guste tanto el fanfic! xD ¡¡¡Mil gracias por tu review!!!

Quiero haceros un par de advertencias sobre este capítulo antes de que empecéis a leerlo:

Advertencia 1: La parte final del capítulo contiene lemon (es suave y no creo que pueda llegar a pervertir la mente de nadie, mas yo prefiero advertirlo para que luego nadie me venga con quejas xP).

Advertencia 2: En este capítulo morirán dos personajes que podrían estar catalogados dentro de los "buenos" de la historia (aunque cada uno tiene su punto de vista al respecto y puede que alguien los vea como "malos" por "x" o "y" razón...).

Ésas son las dos advertencias, así que ya podemos empezar con el capítulo número trece (ojo para los supersticiosos: es el número de la mala suerte xD).

Disclaimer: Los personajes de este fanfic no me pertenecen, pues son originales del gran Masashi Kishimoto.

Just Sasuke and Sakura

Nueve veloces sombras se alejaban, saltando de árbol en árbol, de Konoha. La sombra que parecía encargarse de dirigir a las demás correspondía a un joven de pelo oscuro y de ojos color azabache que debía de contar con unos diecisiete años de edad. El chico tenía el ceño fruncido y una expresión de algo parecido a angustia se dibujaba en su rostro. En cualquier caso, el moreno no tenía intención alguna de dejarse llevar por los nervios: no tan sólo porque, en circunstancias como aquélla, el inquietarse únicamente servía para empeorar las cosas; sino que también por el hecho de que, como líder de aquella repentina misión, las vidas de los ocho Chuunins que le acompañaban dependían de él.

A decir verdad, Sasuke Uchiha se había llevado una gran sorpresa al percatarse de que los ocho chicos habían acudido a la hora acordada a las puertas principales de la villa. El Jounin había supuesto que aquel tal Nara y su amigo Akimichi iban a querer llevar a cabo la misión (a fin de cuentas, habían sido ellos los que habían solicitado su ayuda para rescatar a Sakura y a Naruto), mas no se imaginaba que gentuza como los gallinas de los Hyuga tuviesen agallas suficientes como para aceptar ir a visitar a los de la arena aun sabiendo que éstos se hallaban en plena guerra contra una villa de momento desconocida. Luego estaban aquel joven entusiasta llamado Rock Lee y la kunoichi que le acompañaba, Tenten: a ninguno de los dos parecía haberle intimidado la arriesgada misión. En cuanto a los otros dos componentes de aquel recién formado equipo, Sasuke había albergado hasta el final la duda de si Shino y Kiba iban a acobardarse o no; puesto que, pese a que el tiempo que llevaba trabajando con los dos le había demostrado que, en el fondo, ambos eran buenos ninjas, el moreno nunca había terminado de fiarse de ellos. De todas formas, la realidad era que, fuera por el motivo que fuese, los ocho Chuunins que acompañaban al Uchiha en aquellos instantes lo hacían por voluntad propia... y daba la sensación de que ninguno de ellos iba a echarse atrás.

Se distinguía ya en la lejanía la Villa Oculta de la Arena cuando los nueve componentes del equipo se toparon con un grupo de tres chicos de su misma edad que no dudaron ni un par de segundos en colocarse delante de ellos para impedirles que siguieran avanzando.

"Mira qué tenemos aquí, Dosu..." murmuró burlonamente uno de los jóvenes, el cual se hallaba analizando con la mirada a Sasuke y a los ocho Chuunins que le acompañaban.

"Por sus protectores, diría que son ninjas de Konoha..." daba la impresión de que el tal Dosu era el líder del grupo.

"¿Qué hacéis vosotros por aquí?" inquirió la única fémina del trío "¿No estáis demasiado lejos de vuestra villa?"

"Lo mismo se puede decir de vosotros tres." el Uchiha no se iba a dejar intimidar bajo ninguna circunstancia "Vuestros protectores también me indican que no sois ninjas de la arena."

"Correcto. Venimos de la Villa Oculta del Sonido." informó Dosu.

"¿La Villa Oculta del Sonido?" el Jounin miró con desconfianza a los tres desconocidos.

"Sí." confirmó el joven que había hablado en primer lugar "Para vuestra información, nuestra villa está en guerra con los de la arena; así que, si queréis conservar el pellejo, más os vale dar media vuelta y regresar a vuestra querida Konoha."

"Eso es lo que tú te crees." masculló Sasuke, que acababa de activar su Sharingan.

Dispuesto a deshacerse él solito de aquellos ninjas procedentes de la Villa Oculta del Sonido, el heredero del clan Uchiha avanzó unos cuantos pasos en dirección hacia el chico que les había sugerido hacía tan sólo unos segundos que se marchasen de allí. El joven en cuestión, quien no pensaba quedarse atrás, se puso en posición de combate, dando a entender que se encontraba deseoso de enfrentarse a Sasuke. Justo cuando ambos contrincantes estaban a punto de machacarse mutuamente, Rock Lee se interpuso entre ellos a una velocidad que dejó boquiabiertos a todos los allí presentes menos a Chouji, Shikamaru y Tenten, quienes, dado que iban al mismo equipo que Lee desde hacía bastante tiempo, ya conocían de sobras la asombrosa rapidez de su compañero. El admirador número uno de Maito Gai había sujetado la pierna de Sasuke con la mano derecha, mientras que, con su mano izquierda, había detenido la patada que el chico de la Villa Oculta del Sonido tenía intención de propinarle al Jounin.

"Uchiha-sama, usted es el encargado de dirigir esta misión." Rock Lee intentó parecer de lo más respetuoso a la hora de dirigirse al Uchiha "No puede permitirse el lujo de perder el tiempo luchando contra estos tres individuos cuando todavía ni siquiera hemos llegado a nuestro destino."

"Es cierto." intervino Tenten, dando un paso al frente "Vosotros continuad hasta que lleguéis a la Villa Oculta de la Arena. Lee y yo nos ocuparemos de ellos."

En cuanto Tenten terminó de hablar, Rock Lee soltó a los dos jóvenes y éstos se limitaron a retroceder unos cuantos pasos. Una vez hubo desactivado su Sharingan, Sasuke se quedó observando al chico que acababa de inmovilizarle sin apenas hacer ningún esfuerzo. Lee también había fijado su mirada en el Jounin. El heredero del prestigioso clan notó que una mano se posaba en su hombro y, al girarse, quedó cara a cara con Shikamaru.

"Aunque tenga esas pintas de problemático, Lee es probablemente el mejor Chuunin de Konoha en lo que a Taijutsu se refiere. En cuanto a Tenten, hay muy pocas personas que sean capaces de igualar su puntería. Confía en ellos: sabrán arreglárselas solos." el Nara estaba muy convencido de que lo que decía era totalmente cierto.

Cada instante que pasaba era un instante en su contra y Sasuke lo sabía. Consciente de que no podían perder ni un segundo más y de que lo que más urgía era encontrar a Naruto y a Sakura, el Uchiha optó por dejarse convencer por las palabras de Shikamaru. No tenía demasiada información sobre la forma de pelear de Tenten; pero Rock Lee le acababa de demostrar que el hecho de haberle juzgado antes de verle en acción había sido un error, de modo que prefirió pensar que el chico iba a ser capaz de acabar los tres desconocidos de la Villa Oculta del Sonido.

"Bien." el Jounin dirigió su mirada hacia Tenten y Lee "Nosotros seguiremos con la misión mientras vosotros dos dejáis fuera de combate a estos payasos. Buena suerte."

Acto seguido, Sasuke y seis de los Chuunins que estaban a su cargo emprendieron la marcha y continuaron con su viaje hacia la Villa Oculta de la Arena. Los tres ninjas que se habían topado con ellos intentaron detenerles, mas Tenten y Rock Lee fueron más veloces a la hora de inmovilizarles y les dejaron bien claro que no iban a moverse de allí sin antes haber luchado contra ellos.

El resto del equipo no tardó demasiado en llegar al hogar de los de la arena, el cual se encontraba en un estado lastimoso. La sangre y los gritos de horror se habían apoderado de las calles de la Villa Oculta de la Arena y cada vez resultaba más improbable el hecho de hallar a Naruto y a Sakura con vida en medio de aquel terrible caos. Acababan los siete jóvenes de atravesar las puertas principales de la villa cuando dos ninjas de la Villa Oculta del Sonido que presentaban un aspecto mucho más peligroso que el de los tres chicos con los que se habían topado hacía unos minutos se cruzaron en su camino. Uno de ellos era una enorme bola de sebo que no se lo pensó dos veces antes de atacar con una poderosa técnica terrestre.

"¡¡¡Dorôdômu!!!" gritó el ninja, mientras colocaba sus manos sobre la tierra que había bajo sus pies.

"¡¡¡¡Saltad!!!!" ordenó Sasuke, que se había dado cuenta de que el suelo estaba empezando a temblar.

La orden del Jounin fue obedecida al instante y el tipo de la Villa Oculta del Sonido que había intentado atrapar con su jutsu a los siete chicos alzó la vista al tiempo que dibujaba en su rostro una expresión de disgusto. Pensaban ya los jóvenes que se habían salvado del peligro cuando el segundo de los dos enemigos, quien, al igual que ellos, también había pegado un salto, les atacó expulsando a través de su boca una pegajosa sustancia muy similar a la tela de araña.

"¡¡¡Kumoshibari!!!"

Todos los componentes del grupo, excepto Hinata y Chouji, consiguieron esquivar el ataque. Los dos Chuunins quedaron pegados contra la pared de un edificio cercano por culpa del viscoso tejido que su enemigo les había arrojado.

"¡¡¡¡¡Hinata-sama!!!!!" chilló Neji, al percatarse de que su prima se había quedado del todo inmovilizada.

"¡¡¡¡¡Chouji!!!!!" Shikamaru también se había asustado a más no poder en vista de que el Akimichi no podía deshacerse de aquella dichosa tela.

Gracias a su Byakugan, el cual había activado hacía escasos segundos, el Hyuga supo que por los hilos que habían atrapado a Hinata y a Chouji fluía una considerable cantidad de chakra.

"Seguro que si hago circular mi propio chakra a través de esos hilos podré cortarlos..." pensó Neji "Sólo tengo que averiguar cuál es el punto en el que el flujo de su chakra es más débil... Con la ayuda del Byakugan, no será demasiado complicado..."

Daba la sensación de que los dos ninjas de la Villa Oculta del Sonido que les habían atacado estaban disfrutando con aquella situación.

"Ju, ju..." el más gordo de aquel par de individuos se rió con bastante mofa "Hemos capturado a vuestros dos amiguitos... ¿No vais a hacer nada para ayudarles?"

La mirada de Shino se clavó en el rostro de Sasuke. Parecía ser que el Aburame se hallaba esperando algún tipo de orden por parte del Jounin, el cual no tenía demasiado claro cuál podía ser la mejor opción para salir con vida de allí y, además, poder continuar con la búsqueda de Naruto y de Sakura. Al final, se decidió por la alternativa que desde un buen principio le había resultado más sensata.

"¡¡¡El grupo se divide en dos!!!" el joven heredero trató de captar la atención de los Chuunins "¡¡¡Tres de nosotros se quedarán aquí mientras los otros dos buscan a Haruno y a Uzumaki!!!"

"No será necesario, Uchiha." replicó el Hyuga, quien seguía teniendo el Byakugan activado "Me basto yo solo para liberar a Hinata-sama y a Chouji. Entre los tres derrotaremos a estos dos sujetos."

Una mueca de desdén apareció en la cara de Sasuke. No soportaba que Neji intentara anteponer su opinión a la suya. De todos modos, daba la impresión de que, por primera vez desde que formaba parte del ejército del joven heredero, el Hyuga no estaba llevándole la contraria porque sí, sino que lo estaba haciendo porque de verdad se sentía seguro de sus posibilidades a la hora de vencer. En cualquier otra situación, el Jounin hubiese aprovechado para discutir con Neji y hacerle ver de una puñetera vez que él no era más que un simple subordinado y que no tenía derecho alguno a poner en duda sus órdenes; mas, dadas las circunstancias, lo mejor era no complicar aún más las cosas y actuar de la manera más eficaz posible. Si el Hyuga había hablado en serio y se veía realmente capaz de quedarse solo ante el peligro, Sasuke estaba dispuesto a fiarse de él... por mucho que le detestara.

"Tú mismo, Hyuga. Procura que no te maten."

Después de aquella no demasiado cálida despedida, Sasuke se marchó de allí y se perdió por las calles de la Villa Oculta de la Arena. Shino y Kiba echaron a correr tras él a la velocidad de la luz. Shikamaru, por su parte, no movió ni un músculo. El Chuunin tenía su mirada posada sobre Chouji, el cual, al darse cuenta de que el Nara todavía no se había marchado, exclamó:

"¡¡No te preocupes por mí, Shikamaru!! ¡¡¡Recuerda que estamos aquí para salvar a Sakura y a Naruto!!!"

Aunque todavía permanecía incrustado contra la pared, el Akimichi quería quitarle hierro al asunto. Shikamaru asintió con la cabeza, le echó una última mirada a Neji y se alejó del lugar. Mientras buscaba a Sasuke, Shino y Kiba por las calles de la villa, el Nara se fue aproximando casi sin percatarse de ello hacia el castillo en el que vivían el Kazekage y sus tres hijos. Temiendo que de un momento a otro algún peligroso enemigo se cruzase en su camino, Shikamaru se sacó un kunai del bolsillo de su pantalón. Se hallaba muy convencido de que los tres miembros del equipo a los que estaba buscando no debían de andar demasiado lejos, pero ninguno de ellos había aparecido aún ante sus ojos. Lo peor de todo era que tampoco había rastro alguno de Naruto y de Sakura.

"Si no hubiésemos dejado que vinieran aquí... Si se lo hubiéramos impedido a tiempo, ahora mismo todo esto no sería tan problemático..." pensaba el Nara, quien no se sentía precisamente cómodo cada vez que su subconsciente le recordaba que cabía la posibilidad de que Naruto y Sakura se encontrasen heridos de gravedad o, en el peor de los casos, muertos.

Sumergido en todos aquellos pensamientos se hallaba Shikamaru en el momento en el que algo cayó encima de él, provocando que el chico, que estaba subido en el tejado de un edificio no demasiado alto, cayese al suelo de espaldas. En un principio, el Nara creyó que se trataba de algún tipo de enemigo que le había atacado; mas, al abrir los ojos, se dio cuenta de que el cuerpo que había sobre el suyo era el de una joven rubia de la Villa Oculta de la Arena no mucho mayor que él que parecía estar inconsciente. Shikamaru apartó con cuidado a la chica para poder levantarse del suelo; pero, antes de que se pudiera poner de pie, una figura no demasiado alta que pertenecía a una fémina de melena rojiza y de ojos marrones apareció delante de él. La pelirroja en cuestión parecía pertenecer a la Villa Oculta del Sonido y no presentaba un aspecto demasiado amigable. Su entrecejo estaba arrugado y una sonrisa burlona lucía en su malicioso rostro. La mirada de la kunoichi se hallaba fijada en el cuerpo de la inconsciente joven que el Nara todavía sujetaba en sus brazos. Con cierto desdén, la pelirroja arrojó al suelo el gigantesco abanico que se había colocado unos minutos antes sobre su espalda.

"Vaya mocosa más patética... Está visto que sin tu condenado abanico no eres nadie..." musitó la kunoichi de la Villa Oculta del Sonido, cuyos ojos seguían clavados en la rubia de la arena que había caído encima de Shikamaru hacía tan sólo unos instantes "Ya me he cansado de ti, estúpida."

Preguntándose mentalmente por qué narices siempre le tenía que tocar a él luchar contra mujeres, el Nara se puso en pie y, antes de que la pelirroja se llevase a los labios la flauta que sostenía en su mano derecha, le plantó cara con la técnica más famosa entre los miembros de su clan.

"¡¡¡Kagemane no jutsu!!!"

Sin que la kunoichi procedente de la Villa Oculta del Sonido se diese cuenta de ello, su sombra y la de Shikamaru se unieron en una sola. Daba la sensación de que la pelirroja se encontraba algo desconcertada, dado que no comprendía el motivo por el cual de repente se sentía incapaz de realizar un simple movimiento.

"¿¿Qué está pasando aquí?? Mi cuerpo no... ¡¡Mi cuerpo no responde!! ¿¿¿Por qué???"

"Porque ahora soy yo el que controla tu cuerpo..." explicó el Nara, al tiempo que se rascaba la nuca, provocando así que su oponente también se viese obligada a realizar el ya mencionado gesto.

"¡¡¡Tú!!!" hasta aquel momento, la kunoichi no parecía haberse percatado de la presencia de Shikamaru "¡¡¡¡Maldito gusano!!!!" la mirada de la pelirroja se detuvo en el protector que el Nara llevaba atado en la parte de encima del codo "¿¿Qué porras pintas en todo esto?? ¡¡Ni siquiera eres un ninja de la arena!!"

"Ya..." Shikamaru dibujó una mueca en su rostro "Probablemente estaría mucho mejor en el jardín de mi casa, contemplando las nubes del cielo... Pero tienes una pinta muy problemática... Y eso no me gusta..." añadió el Chuunin, tras soltar un suspiro lleno de resignación.

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Habían pasado ya unas veinte horas desde que Sakura había empezado a luchar contra el joven de la Villa Oculta del Sonido que se había interpuesto en su camino antes de que la kunoichi lograse subir al tejado de las oficinas del Kazekage. Pasaba aproximadamente media hora de las tres de la madrugada y los dos contrincantes se encontraban agotados. Sus reservas de energía eran prácticamente nulas, ya que ambos habían gastado demasiado chakra a la hora de utilizar jutsus médicos para curar sus respectivas heridas. La Haruno notaba que apenas podía mantenerse en pie y que le costaba respirar, mas no iba a darse por vencida: sabía que su oponente se hallaba más o menos en la misma situación que ella y aquel hecho hacía que no perdiese la esperanza a la hora de pensar que tal vez todavía podía ganar el combate. Lo que verdaderamente tenía preocupada a la pelirrosa era el Kazekage, el cual aún se encontraba peleando contra aquel terrible y poderoso tipo con pinta de serpiente que procedía de la Villa Oculta del Sonido. Las técnicas del individuo en cuestión resultaban letales y daba la sensación de que el padre de Gaara se hallaba al borde de la muerte. Cada vez que Sakura alzaba la mirada hacia el tejado en el que estaba produciéndose la sanguinaria pelea, la Chuunin podía observar que el Kazekage prácticamente empleaba sus últimas fuerzas en proteger al menor de sus hijos, quien se negaba por completo a abandonar a su padre en vista de lo desfavorable que le era la situación, de los mortíferos ataques de su enemigo. En cuanto a Naruto, Kankurou y Temari, la pelirrosa no tenía ni idea de dónde estaban desde que el que en aquellos instantes era su contrincante se había topado con ella; mas deseaba interiormente que a ninguno de los tres le hubiera sucedido algo grave.

En medio de la oscuridad de la noche, la Haruno se percató de que su rival se disponía a atacarle de nuevo. Tras escupir algo de sangre, Sakura se colocó en posición defensiva y su mirada se cruzó con la de su adversario. Definitivamente, el enfrentamiento tenía que llegar a su fin cuanto antes: la pelirrosa no estaba segura de poder aguantar aquel ritmo de combate durante mucho más tiempo.

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"¡Uchiha-sama! ¡Sigo pensando que deberíamos haber esperado a ese tal Shikamaru antes de marcharnos!"

"¿Te refieres a Nara? Yo no me preocuparía tanto por él, Inuzuka. Lo más probable es que se haya quedado con Hyuga para tratar de ayudar a su amigo Akimichi. Además, ve haciéndote a la idea de que a partir de ahora nos vamos a tener que ir separando: las circunstancias así lo requieren." Sasuke intentaba aparentar calma y serenidad pese a que, en el fondo, se sentía de lo más nervioso.

"¿Qué hay de Sakura y Naruto?" preguntó Shino.

"Akamaru aún no ha detectado el olor de ninguno de los dos, pero no creo que tardemos mucho en toparnos con ellos." contestó Kiba.

Justo en aquel momento, el perro del Inuzuka empezó a ladrar desesperadamente, como si acabase de localizar a los Chuunins que los tres jóvenes estaban buscando. Con una admirable rapidez, Akamaru se escapó del interior de la chaqueta de su amo, que era el lugar en el que había permanecido escondido durante todo el viaje, y echó a correr por las calles de la Villa Oculta de la Arena.

"¡¡¡Akamaru!!! ¡¡¡¡Vuelve!!!!" vociferó Kiba, el cual no dudó ni un momento en seguir a su perro antes de perderle de vista.

Estaba ya Akamaru a punto de llegar a su destino cuando se chocó contra el pie de alguien. El individuo con el que había tropezado el animal era un tipo de aspecto siniestro que llevaba los labios pintados y cuyo ojo derecho se hallaba completamente tapado por culpa de su flequillo, que le caía por delante de la cara. El desconocido agarró al tembloroso Akamaru por el cuello y le miró con desprecio. Al cabo de un rato, el extraño sujeto apartó su mirada del perro y la fijó en un individuo que era idéntico a él y que se encontraba dándole una paliza a un joven de la Villa Oculta de la Arena que vestía unas ropas muy oscuras.

"Deja estar al chico de las marionetas, Ukon... Ya me he cansado de su careto... Mira lo que he encontrado."

El tal Ukon se giró y, al ver a Akamaru, soltó al joven al que había estado machacando y sonrió con picardía.

"¿De dónde has sacado a ese saco de pulgas, Sakon?"

"¿Qué más da? Nos podemos divertir un rato con él, ¿no crees?"

Los temblores del animal aumentaron al ver que aquellos dos sujetos que se hacían llamar Sakon y Ukon soltaban un par de carcajadas casi al unísono.

"Desde luego que sí. Pásamelo."

"Todo tuyo." Sakon arrojó a Akamaru hacia el lugar en el que se encontraba Ukon, quien no había borrado la sonrisa de su cara en ningún momento.

No obstante, antes de que el perro llegase a las manos de Ukon, Kiba, quien acababa de aparecer sin que nadie lo esperase, cogió a su mascota al vuelo y se la guardó de nuevo en la chaqueta antes de aterrizar en el suelo. Sin perder ni un segundo, el Inuzuka se levantó y les dedicó unas cuantas miradas desafiantes a Sakon y a Ukon, los cuales no se habían quedado muy contentos tras la súbita aparición del Chuunin.

"Como se os ocurra volver a poner una mano encima de Akamaru, yo mismo me encargaré de mataros." Kiba se hallaba verdaderamente furioso.

De nuevo, los dos individuos soltaron un par de carcajadas prácticamente a la vez. El Inuzuka notó que su ira aumentaba por momentos: aquellos tipejos le empezaban a sacar de quicio.

"¿Ah, sí? ¿Y cómo nos piensas matar, criajo?" daba la impresión de que a Ukon no le importaban en absoluto las amenazantes miradas de Kiba.

Harto de que osaran burlarse de él, el Inuzuka sacó otra vez de su chaqueta a su perro y ambos se colocaron en posición de ataque. El animal no parecía sentirse tan acobardado como antes ahora que tenía a Kiba a su lado. El Inuzuka pegó un ágil salto y Akamaru se colocó encima de su cabeza.

"¡¡¡Jin jû conbi henge!!!"

Ni Sakon ni Ukon se perdían ninguno de los movimientos que Kiba y su mascota realizaban estando todavía en el aire.

"¡¡¡¡Sôtôrô!!!!"

En el lugar en el que antes se hallaban el Inuzuka y Akamaru apareció un colosal perro bicéfalo de enormes colmillos. De forma instintiva, Sakon y Ukon retrocedieron tres o cuatro pasos. Aunque ninguno de los dos pensaba aparentar estar asustado, un escalofrío recorrió sus respectivos cuerpos. La bestia que tenían delante de sus narices les infundía mucho más respeto del que ellos hubiesen podido creer en un inicio.

Mientras tanto, Sasuke se estaba empezando a desesperar al darse cuenta de que había perdido el rastro de Kiba.

"¡¡¡Jodido Inuzuka!!! ¿¿¿Dónde coño se han metido su chucho y él??? ¿¿Los ves, Aburame??"

Al no obtener respuesta alguna por parte de Shino, el joven heredero se giró apresuradamente. El Chuunin se hallaba justo detrás de él y tenía la vista clavada en un punto fijo. Sasuke trató de averiguar cuál era el lugar hacia el cual estaba mirando el Aburame. Fue entonces cuando vio que, a escasos metros del sitio donde ellos se encontraban, estaba Naruto, quien, junto con aproximadamente veinte copias exactas de su mismo ser, trataba de derrotar a un tipo que se hallaba utilizando su propia columna vertebral a modo de espada. Daba la sensación de que el rubio llevaba ya muchísimas horas luchando, puesto que se percibía en el chico un agotamiento que el Uchiha nunca antes había visto en él. De todos modos, lo importante era que al fin habían encontrado lo que habían ido a buscar a la Villa Oculta de la Arena... o, al menos, aquello fue lo que creyó el Jounin hasta que cayó en la cuenta de un detalle sumamente significativo: pese a que habían conseguido dar con el Uzumaki, en aquel lugar no había ni rastro de Sakura. Sasuke buscó con la mirada a la pelirrosa por los tejados de los edificios que había cerca del sitio en el que estaba transcurriendo el combate de Naruto y el desconocido que peleaba contra él; mas la kunoichi no apareció por ningún lado. Aquello, bajo el punto de vista del Uchiha, no podía significar nada bueno; pues, si Sakura no se hallaba con su mejor amigo, ¿con quién más podía estar? Sintiendo que el miedo se apoderaba de todo su cuerpo, el Jounin dirigió su mirada hacia Shino, el cual ya hacía un buen rato que parecía estar esperando algún tipo de orden por parte de Sasuke.

"Aburame, encárgate de ayudar a Uzumaki. Yo buscaré a Haruno."

Los dos jóvenes se separaron en cuanto el Uchiha hubo terminado de hablar. El Jounin era consciente de que el hecho de que la pelirrosa no se encontrara con Naruto no tenía que significar necesariamente que a la chica le hubiese ocurrido algo de lo que debiera preocuparse; pero, en cualquier caso, Sasuke no podía evitar sentirse de lo más angustiado ante la ausencia de la Haruno. Sin embargo, su preocupación no duró mucho; puesto que en pocos minutos logró distinguir a la Chuunin en la lejanía. Sakura se hallaba luchando contra un individuo de pelo largo y plateado que pertenecía a la Villa Oculta del Sonido. Ambos estaban peleando encima de un edificio bastante alto que no se encontraba precisamente en un estado óptimo y ninguno de los dos presentaba muy buen aspecto: sus respectivos cuerpos se hallaban repletos de heridas y daba la impresión de que para los dos representaba un gran esfuerzo el simple hecho de tragar saliva.

"Haruno..." susurró el Jounin, a quien le dolía más de lo que el jamás hubiese podido imaginar el ver a la pelirrosa en un estado tan lamentable.

En aquel preciso instante, los ojos de Sakura, los cuales hasta entonces se habían limitado a permanecer ligeramente entrecerrados, se abrieron como platos. Al parecer, la kunoichi se acababa de olvidar por completo de su enfrentamiento contra el ninja de la Villa Oculta del Sonido. Su mirada se había posado en la figura del Uchiha, el cual se encontraba de pie sobre una azotea algo alejada del tejado en el que ella estaba. A pesar de la distancia que separaba a los dos chicos, el joven heredero casi pudo oír cómo la Haruno susurraba su apellido de la misma manera que él había susurrado el suyo unos segundos antes. Por un momento, dio la impresión de que no existía nada más aparte de ellos dos: ya no se hallaban en medio de una terrible guerra, ya no había batalla alguna que pudiera importarles,... Sólo existían ellos: Sasuke y Sakura. Era como si se estuvieran contemplando mutuamente por primera vez. De pronto, algo hizo que el Jounin saliese de su mundo de ensueño y se centrase en lo que realmente tenía que centrarse: el repentino despiste de la pelirrosa no había pasado desapercibido para su astuto contrincante, quien no dudó ni por un segundo en aprovechar aquel momento de distracción para atacar a la Chuunin.

"¡¡¡¡HARUNO!!!!" vociferó el Uchiha, mientras se alejaba de la azotea en la que se había detenido para observar a Sakura durante quizás más de un minuto.

Por desgracia, los gritos de Sasuke no sirvieron de nada; dado que la Haruno parecía haber entrado en una especie de estado hipnótico del que nadie podía sacarla. Su mirada se había perdido en el infinito y su atención no parecía estar precisamente puesta en el combate. El Jounin se maldijo interiormente: no iba a llegar a tiempo para impedir que el individuo de la Villa Oculta del Sonido golpease a la pelirrosa.

"¡¡¡¡¡¡¡¡NO!!!!!!!!" chilló Sasuke, al ver que el adversario de Sakura le había propinado tal puñetazo a la kunoichi que el cuerpo de ésta se había estampado contra la pared de un edificio cercano.

Notando que una incontenible rabia se iba extendiendo por todo su ser, el Jounin activó su Sharingan y le dedicó una mirada asesina al tipo que acababa de dejar inconsciente a la Haruno, el cual se había dejado caer de rodillas sobre el tejado en el que se encontraba, pensando que al fin iba a poder descansar después de una ardua batalla. El joven heredero se dejó llevar por su instinto homicida y pegó un salto hasta colocarse unos metros por encima de la cabeza del ya mencionado ninja de la Villa Oculta del Sonido.

"¡¡¡¡¡Raikiri!!!!!" gritó el moreno, quien todavía se hallaba en el aire.

Antes de que su futura víctima pudiese reaccionar, el Uchiha extendió su mano derecha (mano en la que acababa de aparecer algo parecido a unos relámpagos de lo más ruidosos) hasta atravesar con ella la espalda del sujeto que estaba de rodillas justo debajo de él. El ataque de Sasuke hizo que aquel tipo de melena plateada muriese en el acto, mas aquello al Jounin ya no le importaba lo más mínimo. Desactivando su Sharingan y sacando su mano del interior del cuerpo del joven al que acababa de asesinar, el heredero del clan Uchiha saltó desde lo alto del tejado hasta situarse al lado del cuerpo de Sakura, el cual se hallaba atrapado bajo varios trozos de la pared de piedra contra la que se había estampado unos segundos antes. Sasuke rápidamente rescató el cuerpo inconsciente de la Haruno y lo primero que hizo fue asegurarse de que la chica aún respiraba. Tras comprobar que, efectivamente, la kunoichi todavía estaba viva, el moreno se percató de que Sakura tenía una preocupante brecha en la frente de la cual no paraba de emanar sangre. Sin duda alguna, el golpe que la Haruno debía de haber sufrido para que apareciese tal herida al lado de una de sus sienes tenía que ser el que había provocado que la chica perdiese el conocimiento. Asustado, el Jounin buscó en su mochila algo que le sirviera para poder limpiar la sangre que se hallaba resbalando por el pálido rostro de la pelirrosa. Un pañuelo fue lo único que encontró. Mientras frotaba delicadamente la cara de Sakura con el objeto que acababa de sacar de su mochila, el Uchiha blasfemó un par de veces en voz baja por no haberse acordado de meter vendas en su equipaje. Se encontraba tan ocupado Sasuke en fijar su mirada única y exclusivamente en el lastimado rostro de la kunoichi que no se dio cuenta de que dos sujetos se estaban peleando entre ellos muy cerca del lugar en el que Sakura y él se hallaban hasta que el kunai que había lanzado uno de los dos ninjas que combatían pasó por su lado, casi rozándole la oreja.

"Mierda... Éste no es un buen sitio para curar a Haruno..." pensó el Jounin, levantando el cuerpo de la pelirrosa con sumo cuidado y alejándose de allí a gran velocidad.

De todas formas, no parecía haber ningún lugar en toda la Villa Oculta de la Arena en el que la Haruno pudiese reposar con total tranquilidad. El moreno apoyó la cabeza de Sakura contra su pecho mientras subía a lo alto de una terraza desde la cual se podía vislumbrar gran parte de la villa. Sasuke observó el panorama durante unos segundos. La oscuridad de la noche se hallaba presenciando, junto con el Uchiha, todas las batallas que estaban teniendo lugar entre los de la arena y los de la Villa Oculta del Sonido. Súbitamente, los ojos del Jounin se detuvieron en un punto no muy lejano alrededor del cual no se estaban desarrollando demasiadas peleas. En poco tiempo, el joven heredero se percató de que la fortaleza en la que había posado su mirada se trataba del refugio en el que se escondían los niños y los civiles de la Villa Oculta de la Arena durante periodos de guerra. Sasuke comprendió que era posible que aquel refugio fuese el sitio más seguro de toda la villa, razón por la cual sujetó aún con más fuerza a la pelirrosa y empezó a saltar de tejado en tejado hasta que hubo llegado al ya mencionado lugar.

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Un grupo de unos cincuenta Jounins procedentes de Konoha que estaba dirigido nada más y nada menos que por Jiraiya acababa de atravesar las puertas principales de la Villa Oculta de la Arena. El Ero-Sannin observó la situación detenidamente y sin dejarse impresionar por el aspecto que presentaba el hogar de los de arena y empezó a repartir órdenes entre los ninjas que le acompañaban. Las explicaciones de Jiraiya fueron claras y concisas: estaban de parte de los habitantes de la Villa Oculta de la Arena, así que debían ayudarles y combatir junto a ellos para derrotar a los esbirros de Orochimaru. El Sannin dividió a los Jounins en grupos de cuatro y les aconsejó que procuraran permanecer unidos. Como última aclaración antes de separarse del resto de ninjas, Jiraiya advirtió que Orochimaru quedaba reservado para él.

El equipo en el que se encontraba Fugaku estaba formado, además de por él mismo, por Maito Gai, Asuma y Kurenai. Pese a las advertencias que el Ero-Sannin les había dado hacía pocos instantes, el Uchiha se separó de su grupo para ir por libre. En aquellos momentos, no le importaba en absoluto el hecho de ayudar a los de la arena: lo único que quería era dar con Sasuke y asegurarse de que estaba bien. El patriarca del clan más prestigioso de Konoha no tenía ni la más remota idea del motivo por el cual el menor de sus hijos había decidido acudir a la Villa Oculta de la Arena, pero era plenamente consciente de que no se iba a quedar de brazos cruzados mientras Sasuke estuviese en peligro. Fugaku tuvo que detenerse a descansar durante unos segundos después de haberse pasado los últimos veinte minutos buscando a su hijo por las calles de la Villa Oculta de la Arena. El Uchiha sabía que llevaba ya mucho tiempo sin realizar misiones tan arriesgadas y sus años le pesaban más que nunca en circunstancias como aquélla. Además, el hecho de que fuese de noche no ayudaba mucho a que la búsqueda se pudiese llevar a cabo con éxito. Una vez hubo recuperado el aliento, Fugaku se puso en marcha de nuevo. Al llegar a un oscuro callejón sin salida que se hallaba repleto de cuerpos sin vida entre los cuales no se encontraba el de la persona que él estaba buscando, el Uchiha dio media vuelta y se dispuso a alejarse de allí. Sin embargo, algo lo detuvo. Al otro lado del callejón, unos ojos rojizos se encontraban clavados en el rostro de Fugaku. Aquellos ojos no eran unos ojos cualquiera, pues poseían el Sharingan.

"¿Sasuke...?"

No, no se trataba de Sasuke. Fugaku lo supo al instante. Aquel Sharingan no pertenecía al menor de sus hijos.

"I... Itachi..." balbuceó el patriarca del conocidísimo clan.

La figura que se hallaba analizando con la mirada a Fugaku avanzó un par de pasos. Se movía despacio y con muchísima tranquilidad.

"Hola, padre." saludó Itachi, utilizando un tono de voz tan frío a la hora de hablar que casi parecía imposible que fuera él el que había pronunciado aquellas palabras.

La mayoría de las frases que Tsunade le había soltado en referencia al mayor de sus hijos el día anterior en su despacho retumbaron en la mente de Fugaku una y otra vez. Hasta entonces, el patriarca del clan Uchiha había querido creer que todavía cabía la posibilidad de que tanto la Godaime como Jiraiya se hubieran equivocado y que todo aquel asunto de que Itachi trabajaba bajo las órdenes de Orochimaru no fuera más que un simple error, mas la prueba de que el único que había estado equivocado era él acababa de aparecer delante de sus narices. Fugaku empezó a temblar. No sabía si era por miedo, por impotencia, por coraje,... Quizás fuese por todo a la vez...

"¿Por qué tú, hijo mío?" la mirada del patriarca del ya mencionado clan se había clavado en el protector que el mayor de sus hijos llevaba en la frente: en él relucía el símbolo de la Villa Oculta del Sonido "¿Por qué precisamente tú?"

"Es usted a veces tan ingenuo y patético a la vez, padre..." Itachi dibujó en su cara una especie de mueca despectiva "Ya era hora de que saliese de su mundo imaginario de sueños y de fantasías que nunca se van a cumplir y afrontase la realidad de una vez por todas... Debió de darse cuenta hace ya mucho tiempo de que yo no siempre iba a ser el modelo de hijo perfecto que usted había esperado..."

"Pero... Tú... ¿¿¿Qué es lo que te ha dado Orochimaru??? ¿¿¿Poder???"

"Ya no se trata de Orochimaru... Si de verdad piensa que yo le soy leal a él, es que todavía no ha entendido nada..."

"¿Qué es lo que se supone que tengo que entender?" inquirió Fugaku, sintiendo que cada vez se encontraba más confuso.

"Que yo no trabajo bajo las órdenes de nadie y solamente soy leal conmigo mismo... No le debo nada ni al clan Uchiha, ni al cuartel ANBU, ni a la Godaime, ni a Orochimaru,... No quiero que mi vida sea regida por reglas estúpidas..." daba la sensación de que Itachi estaba hablando más para sí mismo que para su padre.

"Entonces, ¿qué es lo que pretendes uniéndote a Orochimaru?"

"Simplemente, quería comprobar si de verdad por una vez en mi vida era capaz de actuar de un modo que no fuese... Mmm... ¿Cómo definirlo...? "Moralmente correcto"... Orochimaru se percató de mis prodigiosas habilidades y me ofreció la posibilidad de trabajar con él... Eso sí, nunca fue en calidad de súbdito, sino que fue en calidad de "aliado"... Pero yo tengo muy claro que mi sitio no está al lado de Orochimaru... Tampoco en el clan Uchiha... Quizás algún día logre averiguar cuál es el lugar que me corresponde..."

A medida que Itachi iba hablando, un pedacito del alma de su padre se iba resquebrajando. El patriarca del clan Uchiha no podía creer que el joven que se hallaba delante de él fuese realmente el mayor de sus hijos.

"Itachi... Yo..." Fugaku notó que se le estaba empezando a hacer un nudo en la garganta "¿En qué he fallado como padre? No lo comprendo... Te lo di todo desde que eras un crío... Deposité tantas esperanzas en ti..."

"Claro... Y nada de eso era por mi propio bien, padre... Y usted lo sabe... Todo era por el bien del clan... Por el futuro del clan... Todo por el dichoso clan Uchiha... ¿Ve a qué me refería cuando decía que es usted patético? Su propia existencia le importa menos que el bienestar del clan... ¿Entiende por qué rechacé hace diez años ser el patriarca del clan Uchiha? No quería convertirme en un ser tan penoso como usted, padre... No iba a permitir que todas y cada una de mis acciones se vieran condicionadas por el hecho de que el clan tenía que anteponerse a todo... Incluso a mis propios intereses... Pero a usted eso nunca le importó... El hecho de que yo renunciase a ser el patriarca del clan solamente significó para usted que, a partir de aquel día, el futuro del clan Uchiha iba a estar en manos de Sasuke... Ni siquiera se molestó en intentar averiguar de algún modo el motivo por el cual yo me había negado tan repentinamente a ocupar ese cargo... Al fin y al cabo, ¿qué más daba mi opinión cuando estaba en juego el futuro del clan? Realmente, nunca he logrado entender cómo puede usted sentir tanto aprecio por algo que simplemente genera limitaciones e impedimentos..."

El discurso de Itachi quedó registrado en la mente de su padre. Fugaku hacía grandes esfuerzos por tratar de comprender el punto de vista del mayor de sus hijos, pero todo era inútil: el hecho de que odiase de aquel modo tan desmesurado al clan Uchiha seguía pareciéndole algo que carecía totalmente de sentido.

"Recapacita, Itachi. Te lo ruego. Seguro que podemos hallar una solución."

Sin ni siquiera molestarse en romper el silencio que se había producido entre su padre y él, Itachi sacó de una funda que llevaba atada a la espalda la katana que Fugaku había estado buscando en su despacho antes de partir hacia la Villa Oculta de la Arena. Aquel gesto dejó tan descolocado al patriarca del clan Uchiha que ni siquiera fue capaz de mover un simple músculo cuando su hijo se colocó fugazmente a tan sólo medio metro de distancia del lugar donde él se encontraba.

"Adiós, padre."

Tan sólo los cadáveres que yacían sobre el suelo de aquel lúgubre callejón fueron testigos de cómo Itachi atravesaba a su padre con la katana, acabando así con la vida de éste.

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Como si el destino lo hubiese planificado todo desde un buen principio, la vida del padre de Sasuke terminó justo en el mismo momento que la vida del padre del rival personal del Uchiha, Sabaku no Gaara. Tras un enfrentamiento cargado de sangre, de gritos de horror y de aullidos de dolor, el Kazekage había muerto a manos del mismísimo Orochimaru. En aquellos precisos instantes, Gaara se encontraba arrodillado al lado del cadáver de su padre, el cual reposaba sobre el tejado de sus propias oficinas, lugar en el que se había producido la pelea. El pelirrojo había intentado por todos los medios ayudar a su progenitor durante la batalla, pero éste no se lo había permitido. Aunque se había propuesto a sí mismo no llorar, Gaara no pudo evitar que cuatro o cinco lágrimas descendieran por sus mejillas. Orochimaru, por su parte, se limitaba a observar la escena al tiempo que sonreía perversamente. El combate había debilitado considerablemente al Sannin, mas aquel hecho no eclipsaba en absoluto su felicidad. A fin de cuentas, había acabado con el hombre más poderoso de la Villa Oculta de la Arena... y aquello significaba que la guerra ya estaba prácticamente ganada. O, al menos, aquello fue lo que creyó Orochimaru hasta que distinguió en la lejanía a un corpulento cincuentón de larga melena encanecida que se encontraba aproximándose peligrosamente hacia el lugar en el que él estaba.

"Jiraiya..." pensó el Sannin, poniendo cara de pocos amigos.

La barrera de ninjas de la Villa Oculta del Sonido que Orochimaru había ordenado que se formara alrededor de las oficinas del Kazekage no representó ningún obstáculo para su antiguo compañero, quien no tardó ni dos minutos en colocarse enfrente de él. Los dos Sannins se estuvieron fulminando mutuamente con la mirada durante unos cinco segundos.

"Vaya, vaya..." Orochimaru dibujó una de sus malévolas sonrisas en su demacrada cara "Así que ahora los pardillos de Konoha estáis de parte de los de la arena, ¿no?"

"¿Qué es lo que te propones, Orochimaru?" la expresión del Ero-Sannin se endureció "Siempre has sentido un gran resentimiento hacia los habitantes de Konoha, pero ignoraba que experimentaras ese sentimiento también hacia la Villa Oculta de la Arena. ¿A qué viene esta guerra?"

"Como de costumbre, no entiendes nada, Jiraiya. Si he organizado todo esto, es precisamente por el odio que siento hacia la ridícula villa en la que, muy a mi pesar, yo mismo me crié."

"Explícate mejor."

"Lo cierto es que no hay mucho que explicar. Simplemente, le propuse al Kazekage que se aliara conmigo y que prestara apoyo militar a la Villa Oculta del Sonido cuando ésta le declarase la guerra a Konoha. El muy estúpido se negó a ayudarme y... En fin, ése es el resultado." fingiendo desinterés, Orochimaru señaló con la cabeza hacia el lugar en el que descansaba el cuerpo sin vida del Kazekage.

Al clavar su mirada en el sitio hacia el cual su antiguo compañero de equipo acababa de señalar, Jiraiya notó que una sensación de tristeza que no pensaba exteriorizar se extendió por su robusto cuerpo. Lentamente, el Ero-Sannin se aproximó hacia Gaara, ignorando por completo las burlonas risitas que Orochimaru soltaba de vez en cuando.

"Supongo que tú eres uno de los hijos del Kazekage, ¿verdad?" Jiraiya intentó no parecer demasiado brusco.

Asentir muy despacio fue lo único que hizo el pelirrojo después de escuchar las palabras del Sannin. El chico ni tan siquiera se molestó en apartar la mirada del cadáver que había delante de él.

"Entiendo. Tal vez deberías llevarte de aquí el cuerpo de tu padre. Supongo que se merece descansar en paz en un lugar más tranquilo que éste..."

De nuevo, Gaara asintió levemente. El pelirrojo agarró con cuidado el cadáver del Kazekage y lo colocó encima de su hombro derecho justo antes de alejarse del lugar. Jiraiya se quedó observando durante un momento cómo Gaara se marchaba saltando de tejado en tejado al tiempo que trataba de esquivar a todos los ninjas de la Villa Oculta del Sonido que se cruzaban en su camino para así impedir que el cuerpo de su padre acabase más lastimado de lo que ya de por sí estaba. Cuando el joven se hubo perdido de vista, el Ero-Sannin volvió a girarse para quedar cara a cara con el culpable de que el pelirrojo acabase de perder a su padre.

"Eres un miserable, Orochimaru; pero esto se ha acabado. Despídete de todo lo que te rodea porque vas a morir aquí y ahora."

Pese a que sabía que no se hallaba precisamente en condiciones óptimas para luchar, Orochimaru se atrevió a dedicarle una sonrisa desafiante a Jiraiya. Los dos Sannins eran conscientes de que la vida de uno de los dos iba a terminar aquel mismo día.

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Ajeno a todo lo que sucedía en el exterior, Sasuke se hallaba bajando a toda velocidad por unas escaleras del refugio que parecían conducir hacia una especie de pasaje subterráneo. El moreno se había topado con varios grupos de Genins que estaban obedeciendo al pie de la letra las indicaciones de sus respectivos senseis con la intención de poder ponerse a salvo cuanto antes. Aquello era justamente lo que el Uchiha necesitaba: poner a Sakura a salvo. La brecha que había aparecido en la frente de la kunoichi minutos antes seguía teniendo muy mala pinta y la sangre que salía de dicha herida se iba mezclando poco a poco con la tela de la camiseta de Sasuke, lugar en el que la cabeza de la pelirrosa permanecía apoyada.

"Resiste un poco más, Haruno..." pensó el Jounin, mientras abría una puerta metálica por la que se accedía hacia el interior de una cámara bastante espaciosa.

En cuanto hubo cerrado la puerta detrás de él, el joven heredero comprobó que la habitación en cuestión se encontraba prácticamente a oscuras. Pese a la poca luz que había en la sala, el Uchiha distinguió unas cuantas cajas de cartón vacías que estaban amontonadas en un rincón de la cámara. El único objeto que había en la sala aparte de las ya mencionadas cajas era una sencilla vela que el moreno no tardó en localizar, pues ésta se hallaba en el centro de la habitación. Después de colocar el cuerpo de la Haruno sobre el frío suelo de madera con toda la delicadez que pudo, el Jounin utilizó una simple y no demasiado potente técnica de fuego para encender la vela. La pequeña llama que acababa de aparecer sobre el cilindro de cera fue más que suficiente para alumbrar el recinto. Acto seguido, Sasuke se colocó de rodillas al lado del inconsciente cuerpo de su antigua subordinada. El chico sacó otro pañuelo de su mochila y volvió a limpiar la sangre que manchaba el rostro de Sakura con muchísimo cuidado, procurando no hacerle daño. Fue entonces cuando la vista del joven heredero se posó en el bolsillo que había en el cinturón de la Chuunin, el cual se encontraba abierto. Iba ya el Uchiha a cerrar el bolsillo en cuestión cuando se percató de lo que había en su interior.

"Vendas..." susurró el moreno, dibujando una sonrisa casi del todo imperceptible en su rostro "Justo lo que necesitaba."

Sin perder más tiempo, el Jounin le quitó a la kunoichi el protector que utilizaba a modo de diadema. En pocos instantes, Sasuke envolvió la frente de Sakura con la ayuda de las vendas que había sacado del bolsillo del cinturón que la chica llevaba puesto alrededor de su cintura. Una vez la brecha de la Haruno hubo quedado del todo tapada, el joven se aseguró de que la venda se hallaba bien atada en la parte que había encima de la nuca de la pelirrosa. Justo en aquel momento, una terrible tos se apoderó de la Chuunin. El Uchiha sujetó con fuerza el tembloroso cuerpo de Sakura y la ayudó a incorporarse con lentitud. Al ver que lo que estaba tosiendo la pelirrosa era sangre, el Jounin se alarmó.

"¡¡Haruno!!"

Cuando la voz del moreno se metió en sus oídos, la pelirrosa abrió de golpe los ojos, como si no se pudiera creer que el que se encontraba a su lado fuese Sasuke. Su tos nerviosa se fue calmando poco a poco y necesitó hacer un gran esfuerzo para poder alzar la mirada hasta que sus ojos se toparon con los del joven heredero.

"Uchiha-sama..."

El hecho de que la Chuunin al menos fuese capaz hablar supuso un gran alivio para el Uchiha. De todas formas, la tos de la chica seguía inquietándole.

"¿Te encuentras bien, Haruno?"

Daba la impresión de que en aquellos momentos a Sakura no le importaba en absoluto su estado de salud. Se hallaba de lo más confusa y el Jounin notó que no parecía sentirse muy cómoda entre sus brazos.

"¿Qué...? ¿Qué está haciendo usted aquí?" la Haruno no salía de su asombro.

En el momento en el que la tos de la kunoichi paró de forma definitiva, el moreno fue separándose lentamente del cuerpo de Sakura para que ésta relajase un poco sus músculos; ya que el joven tenía la sensación de que un simple roce por su parte bastaba para ponerle nerviosa, cosa que no le convenía demasiado teniendo en cuenta el estado en el que se encontraba. Tras separarse unos dos metros de su antigua subordinada, Sasuke optó por cambiar de posición: en vez de permanecer de rodillas, prefirió sentarse y cruzar sus piernas delante de él. El Uchiha le dedicó a la desconcertada pelirrosa una mirada llena de reproche. Había llegado el momento de ponerse serio.

"No. La pregunta es "¿qué estás haciendo TÚ aquí?", Haruno."

"¿Yo?"

"¡Sí, tú! ¿¿En qué cuernos estabais pensando ese descerebrado de Uzumaki y tú cuando decidisteis poneros a trabajar bajo las órdenes de Sabaku no Gaara??" el moreno había alzado la voz más de lo que él en un principio había pretendido a la hora de dirigirse a la Haruno.

Agachando levemente la cabeza, Sakura no se atrevió a pronunciar una sola palabra durante varios segundos. A la chica le había sorprendido el hecho de que Sasuke supiese tan pronto que Naruto y ella formaban parte del equipo de su rival personal. De todos modos, la pelirrosa no quiso dejarse intimidar. A fin de cuentas, era consciente de que el único culpable de que todo aquel asunto hubiera acabado de aquel modo era nada más y nada menos que el joven que tenía delante de ella en aquellos momentos. Muy decidida, la kunoichi volvió a alzar la mirada. Sus ojos de color esmeralda se clavaron en el impasible rostro del Jounin.

"¿Y qué otra opción teníamos? ¿Acaso cree que Naruto y yo nos fuimos de Konoha por puro gusto? ¿Le tengo que recordar que fue USTED el que nos expulsó de su ejército?"

"¡Deja de hablar de lo que no entiendes, Haruno! ¡Yo nunca te expulsé!" el Uchiha sintió que estaba empezando a perder los papeles, cosa que no le gustaba demasiado.

"¿¿¿Cómo puede usted tener tanto morro como para encima negarlo???" al igual que el joven heredero, Sakura también notaba que su paciencia no iba a tardar mucho en agotarse "¡Itachi-san me dijo que...!"

"¡¡Olvídalo!!" el Jounin no permitió que la chica terminase de hablar "¡¡¡Lo más probable es que el idiota de Itachi se limitara a decirte lo que mi padre le pidió que te dijese!!!"

"¿¿¿Su padre???" una expresión de incredulidad se dibujó en la cara de la pelirrosa "¿¿¿¿Piensa que me chupo el dedo o qué???? ¿¿¿Para qué iba a querer su padre expulsarme de su ejército???"

A punto estuvo Sasuke de revelar la verdadera respuesta a la última pregunta que había formulado la Haruno. En cualquier caso, en el último instante, prefirió no hacerlo; puesto que cualquier cosa que tuviese que ver con el violento beso que el joven heredero le había estampado a la kunoichi hacía ya varios días bajo el árbol de Ipé rosa iba a conseguir que tanto Sakura como él se viesen obligados a hurgar en una vieja herida que más valía sanar cuanto antes. Lo mejor era que la Chuunin no supiese el motivo por el cual Fugaku había tomado la decisión de expulsarla del ejército.

"Eso no importa ahora." musitó el moreno, dedicándole a su antigua subordinada una mirada algo inexpresiva "La cuestión es que yo no te expulsé."

Iba ya la kunoichi a replicarle al Jounin cuando pensó que tal vez era más conveniente quedarse callada. Por algún extraño motivo que desconocía, tenía la sensación de que Sasuke no le había mentido. Decidiendo que no tenía sentido seguir con aquella estúpida discusión, la pelirrosa apartó sus ojos del Uchiha y se dedicó a inspeccionar con la mirada la cámara en la que el joven heredero y ella se encontraban. Aunque temía que el chico se enfadase si osaba romper el agradable silencio que se había originado en la sala, Sakura, algo vacilante, se atrevió a decir:

"Esteee... ¿Se puede saber dónde estamos?"

No fue demasiado el tiempo que el moreno tardó en responder.

"En una de las cámaras subterráneas del refugio de la Villa Oculta de la Arena. Pensé que éste podía ser un buen sitio para que reposaras y recuperaras el conocimiento." el semblante serio del Jounin no parecía tener intención alguna de desaparecer de su cara.

Como si de pronto su memoria se acabase de activar por arte de magia, la Haruno recordó todo lo que había sucedido durante el día anterior: los de la Villa Oculta del Sonido, la guerra, los cadáveres, las batallas,... Una serie de imágenes terriblemente sangrientas aparecieron en la mente de la kunoichi haciendo que ésta se viese obligada a agachar de nuevo la cabeza para que Sasuke no pudiese leer la angustia en sus ojos. Súbitamente, la pelirrosa se percató de que tenía el cuerpo cubierto de heridas. Todas las evocaciones que acababan de aflorar en su memoria se borraron para dejar paso al recuerdo de la pelea en la cual ella misma había estado luchando contra un joven de la Villa Oculta del Sonido durante poco más de veinte horas. No recordaba cómo había terminado el enfrentamiento; mas solamente necesitaba ver el grave estado en el que se hallaba su cuerpo para adivinar cuál había sido el desenlace. La mirada de Sakura se entristeció.

"Así que, al final, resulta que perdí el combate..." murmuró apesadumbradamente la Chuunin, quien permanecía cabizbaja y con los puños apretados contra sus propias rodillas "No sirvió de nada que tratase de aguantar hasta el límite... No sirvió de nada que creyese en todo momento que tenía alguna posibilidad de ganar... Al final, me venció..."

Notar que la kunoichi se encontraba decaída a más no poder hizo que el joven heredero no fuese capaz de apartar sus oscuros ojos de la chica. Unas enormes ganas de abrazar y consolar a la pelirrosa se fueron apoderando sin demasiada prisa del Uchiha. Sin embargo, Sasuke era consciente de que Sakura iba a rechazar cualquier muestra de apoyo por su parte: le odiaba demasiado... y lo más hiriente era que el Jounin comprendía el hecho de que la Haruno le detestase profundamente.

"Tantas y tantas horas peleando para nada..." daba la sensación de que la kunoichi se había olvidado de la presencia del moreno y ya tan sólo hablaba para sí misma "Todo ha sido en vano... Y, para colmo, debo de presentar un aspecto horrible por culpa de todas estas heridas..."

Aquello fue mucho más de lo que el Uchiha se sintió capaz de soportar. Sin poderse contener un segundo más, se acercó hacia la Chuunin intentando hacer el menor ruido posible y le acarició la mejilla con ternura. Una simple pero intensa caricia bastó para que la pelirrosa diese un respingo. Los grandes ojos de la chica se encontraron con la penetrante mirada de Sasuke.

"Por mucho que lo intentases, tú jamás podrías presentar un aspecto horrible, Sakura..."

Un ligero rubor se extendió por la cara de la Haruno. "Sakura"... El joven heredero le acababa de llamar "Sakura". La kunoichi se percató de que nunca antes su nombre había sonado tan bien.

"Sasuke..."

Poco a poco, el rostro del Jounin se fue acercando hacia el de su antigua subordinada. Instintivamente, los dos chicos cerraron sus respectivos ojos casi a la vez. Los labios de los jóvenes se fundieron en un dulce y lento beso. Un beso que no tenía nada que ver con el primero que se habían dado. Un beso que disfrutaron ambos. Un beso que fue adquiriendo más fogosidad a medida que la lengua del moreno se iba adentrando en la cavidad bucal de la Chuunin. Al ver que la Haruno no oponía ningún tipo de resistencia, Sasuke fue profundizando el beso cada vez más. Explorar el interior de la boca de Sakura con su lengua resultó una sensación sumamente adictiva para el joven heredero: por mucho que necesitase despegarse de la kunoichi para poder coger algo de aire, se sentía incapaz de hacerlo. Por si aquello fuera poco, la lengua de la pelirrosa también pidió permiso para internarse en la boca del Uchiha, cosa que animó aún más al Jounin a alargar aquel beso todo lo que pudiese. Sakura, por su parte, en un inicio había preferido actuar de un modo recatado; pero, al percatarse de que aquél era el beso con el que había estado soñando durante toda su vida, decidió entregarse al máximo y dejar que su lengua se entrelazara con la del moreno para sentirse aún más unida a él de lo que ya de por sí se hallaba.

Los dos jóvenes se separaron lo justo para respirar un poco a través de la boca y, al instante, volvieron a las andadas; mas esta vez no tan sólo utilizaron sus respectivas lenguas como modo de comunicación no verbal, puesto que sus manos también quisieron intervenir en el asunto. Mientras con una mano el moreno sujetaba el rostro de la Haruno, con la otra se dedicó a palpar con suavidad las nalgas que había debajo del apretado pantalón corto que la kunoichi llevaba puesto. Con semejante manoseo, el cinturón de Sakura terminó desabrochándose y cayendo a los pies de ésta, quien se encontraba demasiado ocupada haciendo que sus manos se colaran por debajo de la camiseta del Jounin para así poder aferrarse a su espalda desnuda como para darse cuenta de que uno de los complementos que formaban su vestimenta acababa de desprendérsele de la cintura.

Cuando los chicos separaron sus bocas por segunda vez, se encontraban mucho más excitados que antes, razón por la cual algunas de sus prendas de vestir empezaron a desaparecer. El Uchiha fue mucho más rápido en aquel aspecto: antes de que la pelirrosa pudiese asimilarlo, Sasuke ya le había quitado sin demasiada dificultad el fino jersey rojo de cuello alto y de manga larga que cubría su torso. Aquel hecho permitió que quedasen al descubierto las dos prendas de vestir que la Chuunin llevaba debajo de su jersey: una camiseta de rejilla y de manga corta y un sujetador negro que quedaba perfectamente visible gracias diseño del la ya mencionada camiseta que lo cubría. El joven heredero se encontraba a punto de seguir desvistiendo a su antigua subordinada cuando ésta le detuvo con una picardía que antes el moreno nunca había visto en ella y que, fuese por el motivo que fuera, le volvía loco. Aquella recién descubierta picardía ayudó a que la Haruno fuese capaz de deshacerse del protector que el Jounin llevaba en la frente y de la camiseta que cubría su busto sin sentir ninguna clase de pudor. Aunque no era la primera vez que veía el pecho de Sasuke al descubierto, Sakura no pudo evitar sonrojarse de un modo que al Uchiha le resultó bastante entrañable. Aprovechando aquel momento de estupefacción por parte de la kunoichi, el joven heredero volvió a acercar sus labios hacia el rostro de la Chuunin; pero, en vez de dirigirse directamente hacia la boca de la chica tal y como había hecho antes, prefirió subir hasta la frente. Con una sensual lentitud, Sasuke besó las vendas que él mismo había colocado hacía unos instantes en aquella parte de la cara de la pelirrosa. Como si el rostro de la Haruno presentase una ruta invisible que sus labios debían seguir, el Jounin fue dejando que sus besos descendieran hasta que su boca hubo llegado al cuello de Sakura, lugar en el que prefirió recrearse durante algo más de tiempo en vista de los pequeños gemidos de placer que logró arrancarle a la kunoichi, cuyas manos se deslizaban continuamente del oscuro y ahora alborotado pelo del Uchiha a la nuca de éste. Los labios de Sasuke se alejaron del cuello de su antigua subordinada para dirigirse hacia el lóbulo de su oreja derecha, el cual mordió suavemente, provocando así que la Chuunin fuese incapaz de contener otro de sus gemidos. Finalmente, después de aquel entretenido recorrido por el que la boca del moreno se había ido paseando, los labios del joven heredero se acabaron posando encima de los de la Haruno, quien no se lo tuvo que pensar mucho antes de permitir que su lengua se enredara con la del Jounin. Al tiempo que el beso se iba prolongando, Sasuke le quitó a la pelirrosa las botas de color gris que le protegían desde la planta del pie hasta la parte de debajo de la rodilla. Una vez hubo terminado aquella no demasiado complicada tarea, el Uchiha se ocupó de quitarse sus propias sandalias para así poder sentirse todavía más cómodo. Sin romper en ningún momento el beso, el joven heredero tumbó del modo menos brusco que supo el cuerpo de la kunoichi sobre el suelo de la habitación de manera que él quedase encima de ella. De todos modos, para no hacerle daño a la chica, el Jounin apoyó su peso en sus propios antebrazos, los cuales colocó sobre el suelo de madera (uno a la derecha de la cara de Sakura y el otro a la izquierda), y en sus propias rodillas, las cuales posó también encima del ya mencionado suelo (una a la derecha de la cintura de la Haruno y la otra a la izquierda).

Ambos permanecieron besándose en aquella misma posición durante probablemente un cuarto de hora. De vez en cuando, sus labios se separaban y uno de los dos susurraba algún que otro "te quiero" que le daba un toque romántico a la escena. La Chuunin había recorrido con sus manos y con su boca casi todos los rincones del torso desnudo del Uchiha y este último notaba que allí cada vez hacía más calor y que cualquier tipo de prenda de vestir estaba de más. Tras morder de forma cariñosa el labio inferior de la kunoichi, Sasuke le quitó a la chica la camiseta de rejilla que llevaba puesta encima del sujetador para después pasar a deshacerse del pantalón que dejaba fuera del alcance de la vista las provocativas braguitas negras que hacían juego con el sostén. El joven heredero sonrió para sus adentros al poder contemplar por primera vez en su vida a la pelirrosa vestida únicamente con su ropa interior. Antes de que el Jounin pudiese realizar cualquier otro movimiento, su antigua subordinada se encargó de quitarle los pantalones que cubrían sus fuertes piernas, dejándole así ataviado solamente con la única prenda de vestir que necesitaba para tapar sus vergüenzas: los calzoncillos. Dispuesto a no permitir bajo ningún concepto que la Haruno le llevase la delantera, el moreno empezó a pasear sus besos y sus suaves mordeduras por todo el cuerpo de Sakura de la misma manera que lo había hecho anteriormente a la hora de recorrer el rostro de la chica con sus labios. La kunoichi sintió un ligero cosquilleo en su barriga cuando el aliento del joven heredero llegó a la parte en la que se hallaba el ombligo. El Uchiha besuqueo tiernamente aquella zona mientras notaba que tenía unas irreprimibles ganas de bajar aún más y de explorar todo lo que pudiese haber bajo las bragas de la Chuunin. Notando que la curiosidad era superior a él, Sasuke decidió que había llegado el momento de desvestir por completo a la pelirrosa. En un momento en el que la espalda de la Haruno se encontraba arqueada, el Jounin aprovechó para deslizar sus ágiles manos por la columna vertebral de la chica y desabrocharle con una gran destreza el sujetador. La sonrisa cómplice que Sakura le dedicó al moreno hizo que éste comprendiese que a la kunoichi no le importaba demasiado el quedarse totalmente desnuda delante de él, cosa que el Uchiha agradeció interiormente. Dibujando también una sonrisa llena de complicidad en su rostro, el joven heredero mordió el sostén de su antigua subordinada y se lo quitó con los dientes. Unos senos tan blancos como el resto de la pálida piel de la Chuunin aparecieron debajo del sujetador. Aquellos pechos tan perfectamente firmes captaron toda la atención de Sasuke durante varios segundos. El mismo método que había utilizado para deshacerse del sostén fue el que empleó también para quitarle las braguitas a la Haruno. Dado que se trataba de una prenda de vestir que estaba hecha con una tela muy fina, el Jounin temió por unos momentos que sus juguetones mordiscos la rompiesen; mas, por suerte, no fue así.

Lo primero que hizo el joven heredero en cuanto hubo terminado de desnudar del todo a la chica que se hallaba debajo de él fue devorarla con la mirada durante unos segundos que a Sakura se le hicieron eternos. La pelirrosa se sentía algo incómoda e insegura al ver que el Uchiha estaba analizando cada detalle de su anatomía. Incluso se había separado ligeramente de ella para poder contemplarla mejor. La kunoichi llegó a pensar que tal vez al moreno no le gustaba lo que veía: después de todo, tenía el cuerpo repleto de cardenales y magulladuras que habían aparecido como consecuencia del combate contra el ninja de la Villa Oculta del Sonido que había terminado venciéndola. Resultaba muy probable que el Jounin no la encontrase atractiva por culpa de la imagen tan horrorosa que debía de presentar. Pero, entonces, ¿por qué tenía la Haruno la sensación de que en aquellos ojos que Sasuke no apartaba de ella se reflejaba la lujuria en su más puro estado? La respuesta le llegó a la Chuunin en el momento en el que el joven heredero acercó sus labios de nuevo hacia la oreja de la kunoichi como si se dispusiese a morderle el lóbulo otra vez y, utilizando un tono de voz peligrosamente sensual a la hora de hablar, susurró:

"Me encanta mirarte cuando estás desnuda..."

Las mejillas de la pelirrosa se encendieron en cuanto el Uchiha hubo pronunciado aquellas palabras al lado de su oreja. Sin duda alguna, el Jounin tenía que estar enamorado de ella. En caso contrario, ¿cómo se explicaba que pudiese verla guapa incluso después de haber permanecido peleando sin descanso durante más de veinte horas? Si aquello no era amor, Sakura entonces no tenía ni la más remota idea del significado de aquella palabra. Sonriendo a pocos centímetros de distancia del ruborizado rostro de la Haruno, el moreno la agarró de las manos y la fue guiando para que le quitase la última prenda de vestir que llevaba puesta, logrando así que Sasuke se quedara también completamente desnudo. Los dos chicos se fundieron en otro de sus apasionados besos mientras sus respectivas manos se dedicaban a ir por libre. Al fin y al cabo, ahora que ambos se hallaban desvestidos del todo, había mucho territorio por explorar. El moreno se dedicó a masajear los senos de su antigua subordinada haciendo que ésta sintiese que iba a explotar de placer de un momento a otro. La kunoichi trataba de no hacerle demasiado daño al Uchiha cuando clavaba sus uñas en la espalda del joven heredero, pero lo cierto era que cada vez le costaba más no perder el control. Su cuerpo reclamaba más y, a juzgar por la erección que Sasuke acababa de tener, se podía decir que el Jounin también se hallaba preparado para pasar a mayores.

No hizo falta que ninguno de los dos intercambiase alguna palabra con el otro: el simple hecho de que ambos se miraran mutuamente a los ojos con un deseo que ya ni tan siquiera se esforzaban en disimular fue más que suficiente para que el moreno comprendiese que la Haruno le estaba dando permiso para que la penetrase... y penetrarla fue justamente lo que hizo a continuación. Al principio, el joven heredero intentó ir con el máximo cuidado que pudo a la hora de introducir su miembro en el interior del sexo de Sakura, puesto que lo que menos pretendía era que su impaciencia y sus ganas de adentrarse en el cuerpo de la Chuunin convirtieran aquel acto tan deleitable en algo doloroso para la pelirrosa. Sin embargo, para sorpresa del Uchiha, las largas y delgadas piernas de la kunoichi envolvieron su cintura, provocando así que los dos cuerpos quedaran aún más pegados, al tiempo que, entre jadeos y muecas de sufrimiento por culpa de la no demasiado agradable sensación de que su cuerpo se encontraba partiéndose por la mitad, los suplicantes susurros de la chica no dejaban de ordenarle que siguiera y que no se detuviese pasara lo que pasase. Aquello hizo que el moreno tuviese todavía más ganas de poseer a la Haruno y de hacerla suya para siempre, de modo que realizó lo que ella le pedía sin poner objeción alguna. El daño que Sakura había experimentado cuando Sasuke había empezado a penetrarla desapareció en pocos segundos para dar paso a un desmesurado placer que le obligaba a arquear la espalda prácticamente después de cada embestida por parte del Jounin. Las uñas de la pelirrosa tan pronto se clavaban en el frío suelo que había debajo de su cuerpo como regresaban a la espalda del joven que tantas emociones y sensaciones nuevas estaba despertando aquella noche en su ella... y no era la única de cuyo cuerpo habían brotado impresiones que antes se habían limitado a permanecer dormidas en algún lugar escondido: el moreno también había descubierto que en su interior existía un extraño calor que hasta entonces había permanecido congelado y que solamente su antigua subordinada había logrado sacar a la luz.

La cámara se fue llenando de sudor, muestras de afecto, gemidos, respiraciones alteradas y millones de cosas más que acabaron por unir las almas de los dos chicos en una sola alma. Ya no había ninguna guerra entre la Villa Oculta de la Arena y la Villa Oculta del Sonido. Ya no había ningún ejército de Sasuke Uchiha ni ningún ejército de Sabaku no Gaara. Ya no había ningún Uchiha-sama. Ya no había ninguna Haruno. Los dueños de aquel par de cuerpos desnudos iluminados por la luz de la única vela que había en la habitación se llamaban Sasuke y Sakura. Sólo Sasuke y Sakura.

Eso es todo. Sinceramente, creo que el siguiente capítulo tardará lo suyo; pero habrá que esperar... Mientras tanto, os agradecería que me dejarais algún review con vuestra opinión xP. ¡¡Cuidaos mucho y no penséis en ningún momento (por mucho que tarde en actualizar la historia) que he dejado aparcado el fanfic!! n.n