Shalalalalala... Weno, weno, weno. Aquí está otro capítulo. Gracias por el review, Morgana Blue. Espero mejorar un poco. Hoy serán dos capítulos los que subiré. No quedan muchos, así que no se desesperarán mucho XD.

De nuevo, no me pertenece Harry Potter. Qué cruel suena eso XD

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Las cosas buenas no suelen durar mucho pues tienen que haber cosas malas para arruinarlas y que haya un balance. Creo que esto aplica en esta fase de mi vida. Después de ser seleccionada para estar en Ravenclaw y de que comenzó mi periodo de clases, aparecieron los problemas. Cada vez que los profesores pasaban lista y yo hacía un comentario acerca de la revista de papá o de lo que yo pensaba acerca de las materias o, en general, de cualquier otra cosa, los chicos de mi año, tanto de mi propia casa como de otras, comenzaban a reírse, burlarse o, inclusive, imitarme. Al poco tiempo todos lo de mi grupo sabían que mi padre era el dueño de "The Quibbler" y comenzaron a llamarme "Loony Lovegood" (algo que creí olvidado en un momento de esperanza y optimismo sin fundamentos). Pronto empecé a quedarme sola en las clases, en los recesos, en la habitación que compartía con otras chicas y en todos los lugares en donde generalmente había gente. Cuando me veían en los pasillos, comenzaban a cuchichear a mis espaldas. Mandé a papá muchas cartas pidiéndole consejo, pero siempre me contestaba lo mismo:

"No te preocupes, pequeña. Estar en un lugar nuevo siempre es difícil. Pronto te adaptarás y encontrarás nuevos amigos. Pero también recuerda que los verdaderos amigos te aprecian por lo que eres, no por lo que puedas o no puedas darles. Confía y verás que encontrarás a la gente que buscas. Te ama… Papá"

En ese momento realmente no confiaba en nadie ni en nada, así que el consejo era desechado continuamente por mi mente necia e irreflexiva de chica de once años. Seguí adelante con los estudios. No iba a darme por vencida por trivialidades como esas. Como ya me había dicho anteriormente, en lo que a mi concernía, iba a estudiar, no a hacer amigos. Sí, debía enfocarme a ello y nada más debía importarme…

Explícale eso a una sociedad donde, obviamente, el contacto y la comunicación con los demás son indispensables…

Los profesores no ayudaban mucho tampoco. Siempre querían que formáramos equipos y, como era de esperarse, yo era la última en ser escogida, sin excepción. Era una suerte para los demás que fuéramos un grupo impar…siempre me tocaba trabajar sola. Y no me molestaba. De eso a tener que soportarlos a mi lado una clase entera, molestando y haciendo comentarios o burlas indirectas, era mejor estar sola

Y ese fue mi primer mes en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Llegó un momento en el que pensé que debería de salir de la escuela. Agradezco a mi orgullo que no me haya dejado. Me mantuve firme hasta que, el día de Halloween, completamente harta, me fui a esconder al baño de niñas que estaba fuera de uso.

Cómo nos juega bromas el destino.

Pero qué acertado suele ser.

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