-¡¿QUÉ HACES AQUÍ?! – oí una voz estridente e irritada detrás de mi. La verdad es que no suelo intimidarme por ese tipo de cosas, así que sólo me di la vuelta y vi el fantasma de una niña. Estaba llorando y tenía la cara llena de brillantes caminitos salados (o al menos eso creí que eran). Traía el uniforme de Hogwarts, así que parecía haber muerto durante el periodo de clases. Usaba gafas (aunque tengo entendido que daría igual si las usara o no) y su brillo aperlado me llamó mucho la atención. – ¡¿ACASO NO LEÍSTE EL LETRERO?! DICE¡¡FUERA-DE-USO!! OSEA¡NO-PUEDES-ENTRAR!

-Lo siento. No fue mi intención molestarte- pero seguí mirándola con curiosidad. Y se dio cuenta.

-¿Qué te pasa?-preguntó, ya más calmada, pero aún irritada- ¿Nunca habías visto a alguien como yo?

-Sí- contesté, tranquila. No quería que volviera a gritar-, pero gente mayor. Nunca a una niña.- y antes de que pudiera decirme nada, pregunté -¿Cómo te llamas?

Me miró con algo de incredulidad y descendió hacia donde yo estaba parada.

-Myrtle… Me llamaba Myrtle…-dijo con un tono algo dramático.

-¿Llamabas?-pregunté, confundida- Y¿cómo te llamas ahora?

Myrtle me miró un momento y luego comenzó a reírse. Yo no le encontré lo gracioso.

-¡Eres graciosa!- dijo entre risas. Parecía menos cortante ahora - ¿Cuál es tu nombre?

- Luna Lovegood - contesté aún mirándola interesada pues nunca había visto a un fantasma llorar – Pero¿por qué llorabas¿Alguien te hizo algo malo?

Los ojos de Myrtle se volvieron a llenar de lágrimas.

-La gente es mala en general. Les gusta herir a los demás. Y eso no exenta a los demás seres. - y comenzó a llorar estruendosamente otra vez. Yo me tapé los oídos pues su llanto era muy agudo.

-¡Tranquila!- dije en voz alta para hacerme oír- ¿Puedo ayudarte en algo?

- ¡NO¡NADIE PUEDE AYUDARME¡NADIE!

-¡Por lo menos dime quién fue! -me intenté hacer oír de nuevo entre sus sollozos y gritos, pero no parecía escucharme. De haber podido, la hubiera tomado de los brazos y habría intentado calmarla, pero como era imposible, simplemente comencé a escucharla.

-NADIE ENTIENDE LO QUE SIENTO. NADIE SABE LO MUCHO QUE SUFRO. LAS PERSONAS CREEN QUE PORQUE YA ESTOY MUERTA NO TENGO SENTIMIENTOS. ¡¡PERO NO ES VERDAD¿POR QUÉ LA GENTE ES ASÍ?

-Pero¿quién fue?-volví a preguntar pues ya se había calmado un poco- Tal vez lo conozco y pueda hacer algo.

Myrtle siguió sollozando y murmuró:

-No sé cómo se llama. Fue una chica. Estábamos en la fiesta del cumpleaños de muerte de Sir Nicholas y de repente Peeves llegó y me llevó con ella pues dijo que yo era… yo era… ¡¡MYRTLE, LA LLORONA!!- y con eso, pasó zumbando sobre mi cabeza y fue a dar hasta uno de los retretes donde todavía se oían sus quejidos ahogados. De repente, todas las llaves de los lavaderos comenzaron a abrirse y pronto, tanto estos como el piso, estaban inundados. Mis zapatos y calcetas comenzaron a mojarse también, así que decidí salir de ahí. Grité un "Nos vemos luego" y atravesé el baño hacia la puerta. Cuando estuve fuera seguí oyendo los gritos de Myrtle. Pensé que sería mejor esperar que se calmara y regresar al día siguiente. Por que no planeaba dejarla sola…

Realmente quería ayudarla.

Y, sí, regresé al día siguiente, y al siguiente y a la siguiente semana también. Cuando me di cuenta ya no había día que no pasara con Myrtle sentada en el baño por horas. Me platicó muchas cosas interesantes: cómo había vivido, cómo la molestaban cuando estudiaba en Hogwarts, cómo murió, por qué no había querido "cruzar", cómo se vengó de las personas que se burlaron de ella y cómo se había instalado en los baños. Nunca pensé que me identificaría tanto con una persona no viva. Yo también le platiqué acerca de mi vida y pareció sentirse un poco más en confianza mientras más le contaba. Fue cuando empezó a contarme las cosas que habían estado pasando últimamente en su baño. Que dos chicos y una chica habían estado entrando con demasiada frecuencia, que la chica era la misma que le dijo "Myrtle, la Llorona" durante la fiesta de Nick, que habían estado hablando acerca de una Cámara de los Secretos y un tal "Heredero de Slytherin"…

-Oye, también en la escuela se ha estado hablando mucho de eso- le dije cuando tocamos el tema- De hecho, desde el día en que te conocí… Petrificaron a la gata del Señor Filch…y Harry Potter estaba ahí…

-¿En serio?-yo asentí con la cabeza- Bueno, él es quien ha estado viniendo junto con sus dos amigos. Aunque también ha estado viniendo otra niña extraña. Parece de tu año y suele hablar en una lengua diferente.

-Wow…esto sí que es raro…- dije, pensativa. Luego, me encogí de hombros y continué- Pero, de todas formas, no te sabría decir quien es. No conozco a nadie de mi generación. O más bien, sí los conozco, pero no les hablo.

No volvimos a hablar de eso después de aquella ocasión, a menos de que a Myrtle se le ocurriera sacar como tema a Harry Potter. Solía suspirar y hablar de él como si de una celebridad se tratara (bueno, la verdad lo era, pero no era para tanto). La última vez que la visité en ese año me dijo que, al final, todo había salido bien. Aunque no pude evitar sentir un ligero tono de decepción en su voz. Cuando le pregunté a qué se debía, me contestó entre sollozos:

-¡HARRY NO MURIÓ ALLÁ ABAJO¡NO PRODREMOS COMPARTIR EL RETRETE!