"CAPÍTULO 3: Empieza la misión"

Nami ya había trazado el plan, y después de cenar se disponía a llevarlo a cabo. Había pensado en todo, pero para que saliese bien necesitaba la ayuda de Ussop y Sanji, e iba a pedírsela…

Los buscó, estaban en la cocina.

- Chicos necesito pediros ayuda.

- ¡Oh! Mi Nami, mi dulce y guapa Nami, yo por ti nadaría en un mar plagado de tiburones –dijo Sanji cogiéndola de la mano y arrodillándose.

- ¿Qué quieres Nami? –preguntó Ussop.

Ella les contó todo, los sentimientos de Luffy, los de Zoro, su plan para juntarlo a los dos y lo del gorro desaparecido. Sanji y Ussop no dijeron nada, se quedaron asi unos minutos…

- ¿Quieres decir que…? -empezó Sanji.

- Luffy y Zoro… -continuó Ussop.

- ¡¿SE QUIEREN? –exclamaron a la vez.

- Sí –dijo Nami.

Los dos intercambiaron una mirada.

Nami se giró, indignada, esperaba oir pronto sus carcajadas. Pero no, nada de eso, lo que oyó la dejó de piedra.

- ¡Lo sabía! –exclamó Sanji

- Ya ves, solo con las miraditas que se hechan... –rió Ussop.

Nami se giró, y los tres compartieron una mirada de complicidad.

- Entonces… ¿me ayudáis?

- ¡CLARO!

- Perfecto chicos, he pensado en…


La cena transcurrió normal, igual que la comida. Luego, Luffy se fue a su camarote y Zoro se quedó pensativo, mirando por la ventana.

Nami les hizo una señal a sus cómplices.

- Ahhh, me acabo de acordar de una cosa que tengo que arreglar –dijo Ussop con una mirada pícara.

- Oye, ¿me puedes arreglar un olla? –agregó Sanji, luchando por no partirse de la risa.

- Claro, ven a mi habitación, que allí tengo mis herramientas.

Zoro ni se inmutó, seguía mirando por la ventana.

Nami atacó:

- A ver, Zorito, tu y yo tenemos que hablar.

Zoro puso mala cara… no se fiaba ni una pizca de Nami:

- ¿Qué quieres? –se lavantó, y se llenó un vaso de agua. Bebió.

- ¿A ti te gusta Luffy?

Zoro casi muere atragantado.

- ¿P-por qué me preguntas algo así? –siguió tosiendo- Que cosa tan absurda… -y se rió, intentando disimular.

- No me engañes.

- Es mentira, no me gusta ¡qué idiotez! ¡Y además es un hombre! –en sus ojos se leía su dolor al decir eso. Nami disimuló:

- ¿Seguro?

- Sí.

- ¿Me lo juras?

- ¡Que sí joder!

Nami rió, sabía que tenia los dedos cruzados.

- Bien, me lo creo, me he equivocado. Al menos dale esto a Luffy -dijo mostrándole el sombrero.

- ¿Lo tenías tú?

- Si, lo estaba arreglando. Se lo darás al menos, ¿no?

- Si… claro.

- Bien, me voy, adiós.

- Adiós…

Zoro se quedó pensativo contemplando el sombrero.

Nami, mientras, se había reunido en la proa con Sanji y Ussop.

- ¿Cómo ha ido? –preguntó Ussop.

- Bien, genial, se lo ha creído todo.

- ¡Si es que mi pelirroja es la más lista! –dijo Sanji alabándola.

- Sanji por favor… -rogó Nami– ¡A ver! Ahora hay que seguir mi plan, seguro que todo sale bien…

CONTINUARÁ…