Disclaimer.- Ninguno de los personajes de Kyou Kara Maou son de mi propiedad.
Nota.- Recién sé de la pequeña Greta, pero en este fic hagan de cuenta que nunca existió.
Agridulce Simpatía
II
¿Perder o luchar?
Yuuri trató de acercarse al rubio que continuaba en el suelo mirando a Gunter con odio y cuando estuvo a punto de alcanzarle, Wolfram le dio un manotazo y se paró rápidamente mientras se alejaba corriendo.
- ¡Wolfram no¡Espera! –Exclamó queriendo detenerlo mas Conrad le detuvo moviendo la cabeza en gesto negativo-
- Necesita pensar –fue todo lo que dijo para calmar a Yuuri un poco.
Mientras tanto, Gunter miraba con la vista hacia abajo, no atreviéndose a mirar a su Rey a la cara. Y es que ¿cómo hacerlo después de confesar tal crimen? Él no había tenido ningún derecho en privar a Wolfram de la compañía del Rey de ese entonces.
- No te culpes, Gunter –le dijo su Rey poniéndole una mano en el hombro- Seguías órdenes, no tenías alternativa…
Pero a pesar de escuchar tales palabras, su interior no se reconfortó en lo absoluto: -Si quieres estar en paz, sólo lo lograrás hablando con él pero eso lo harás en otro momento.
Gunter miró a Conrad que se mantenía serio, y por supuesto que lo entendía porque de haber sido Wolfram su hermano, de hecho nunca habría perdonado al sirviente que le había negado una felicidad a su pequeño hermano. Pero no hizo más que asentir, ese no era el momento ni el lugar…
- Creo que tenemos una celebración de bienvenida que planear –dijo Yuuri de repente, sorprendiendo a su consejero como a su padrino- Pienso que a Wolfram le haría bien conversar un poco con Belgant y también me gustaría llevar a cabo ese acuerdo de paz entre nuestras naciones…
Intentaba sonar convencido pero difícilmente podía apartar la pena de su voz. Sabía lo que la llegada de ese Rey podría causar en Wolfram y su estómago se contraía solamente de imaginarlo, pero no por ello admitiría en ese momento que su ser moría por abdicar de la propuesta de paz lanzada por el joven Rey…
- Yuuri¿estás seguro? –Preguntó Conrad fijando sus ojos castaños en su semblante completamente distraído- A estas alturas todo este reino sabe que Wolfram y tú están comprometidos, pero dudo que el reino del oeste lo sepa y puede que…
- Sé lo que implica mi decisión Conrad –cortó serio- Pero no por ello seré egoísta y declinaré de la oferta. Que pase lo que el destino quiera que suceda, después de todo su reencuentro sería inevitable.
Con la mirada gacha salió de la habitación sin dirección alguna, ante la mirada preocupada de los otros dos hombres.
- Es mi culpa, si yo no hubiera cortado la comunicación entre ellos Wolfram ahora estaría con el Rey y Yuuri no tendría que tomar decisiones tan difíciles –dijo Gunter golpeando la mesa con el puño cerrado y presa del coraje-
- No seas arrogante, Gunter –aseveró Conrad cruzándose tranquilo de brazos- El encuentro de Yuuri y Wolfram fue algo que el destino decidió, al igual que la ruptura de nuestro reino con el del oeste. No pretendas ser el manipulador del destino cuando sólo fuiste su herramienta.
Gunter se abstuvo de mirar al castaño y permaneció callado percibiendo la tensión en el ambiente. Claro que notaba que Conrad estaba enojado y de ser sinceros, no le apetecía contradecirlo en algo que tenía fundamento.
- Iré a ver cómo marcha todo en el pueblo –dijo marchándose de la habitación.
Entonces, el de cabello violeta se acercó a la ventana, mirando el paisaje a través de la ventana y pensó que quizá todo aquel embrollo tenía una razón muy válida para suceder. Deseó saberla, pero no se cuestionó más el tema porque pronto su mente comenzó a unir cabos…
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Wolfram se encontraba tumbado sobre el pasto de los jardines traseros, bajo la sombra de un frondoso árbol. Le había caído tan de sorpresa la llegada de Belgant, y peor aún había sido la confesión de Gunter…
Si había llegado ahí no era precisamente para espiar, justamente su madre acababa de convencerle de ir a aclarar las cosas con Yuuri y por supuesto que le había costado trabajo pero terminó accediendo después de todo. Fue entonces que llegó en el momento justo en que se mencionaba "Reino de Queríblez" y su curiosidad fue tan grande que acabó por escuchar la conversación…
Por supuesto que recordaba a Belgant, de hecho, su corazón aún brincaba de tan sólo escuchar algo relacionado con él. Le tenía afecto y esa separación había dejado una profunda herida en su corazón, nada que el tiempo y cierta personita no pudieran arreglar. Pero lo único que no había podido arreglar, había sido la brecha en su pensamiento… cuando llegaba a recordar las palabras o el tacto que Belgant llegaba a tener con él, claro que su corazón se desbocaba pero no de la forma en que se podría decir que llegaba a olvidar la presencia del pelinegro en su vida… solamente le movía el pensamiento cuando añoraba que Yuuri tuviera un poquito de ese trato que Belgant siempre le había dado.
Quien dijera que su corazón podría latir de nuevo por Belgant como ahora lo hacía con Yuuri, estaría muy equivocado de tan sólo pensarlo porque pasase lo que pasase, no estaba dispuesto a dejar que el pasado removiera algo que ya estaba enterrado; además, a pesar de todo únicamente veía a Yuuri, quisiera o no…
Sonrió de forma irónica por un momento¿Quién iba a decirlo? Él aceptando estar loca y perdidamente de ese tontuelo y despistado muchacho de sangre Mazoku…
De verdad le había afectado bastante.
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La tarde pasó en un abrir y cerrar de ojos y ahora Wolfram se dirigía a la habitación de Yuuri a petición de éste durante la cena. Tocó y tras oír "Adelante", entró a la habitación mirando como Yuuri se acercaba a él más pensativo de lo normal.
- ¿Cómo estás? –le preguntó el pelinegro.
- Bien… -
- Escucha, si te llame fue porque quería decirte algo muy importante –dijo en un tono que no le gustó para nada al rubio- Ahora que sabes lo de Belgant, supongo que desearías estar libre para poder reponer con él el tiempo perdido y por ello yo quería decirte que eres libre de hacer lo que…
- ¿Qué tratas de decir? –Interrumpió furioso exasperándose más ante la mirada baja de Yuuri- ¿No te importa que me aleje de ti?
Yuuri por un momento estuvo a punto de gritarle que sí le importaba la llegada de aquel sujeto, pero se detuvo dirigiendo su vista al piso.
- No, no me importa –respondió serenamente haciendo que Wolfram sólo apretara los puños con fuerza- Él fue tu primer amor¿o no? Si eres feliz con él está bien…
Calló de pronto cuando un golpe le dio de pronto en la mejilla derecha que acarició después con incredulidad, mirando a Wolfram completamente preso de la furia. Pero el rubio no cesó su ataque hasta ahí, le tomó de las muñecas mientras lo apoyaba contra la pared y apresaba sus labios entre los suyos.
Yuuri podía haber jurado en ese mismo momento que había tocado el paraíso¡Wolfram le estaba besando! Pero despertó de su ensoñación al sentir que éste se separaba y temió abrir los ojos para ver el odio en los esmeralda pero lo que escuchó le hizo abrirlos a la fuerza.
- ¿Por qué lo haces todo tan difícil? –Estalló con lágrimas pugnando por salir de sus ojos- Algunas veces te comportas como si solamente te molestara y otras tantas me haces pensar que de verdad me tomas en cuenta más que si fuera un simple amigo o sirviente tuyo. Es como si te gustara ver qué haré con cada cosa que digas o hagas, como si sólo fuese un juguete a tu disposición.
El rubio le soltó de las muñecas mirándolo con decepción y él… sólo pudo mirarlo con sorpresa…
¿Que sólo jugaba con él?
Entonces recordó las veces que Wolfram se había puesto celoso, cada vez que estaba ahí incluso si no le necesitaba y recordó también como su corazón brincaba de gozo cuando ese rubio hacia cualquier cosa que le demostrase cuanto le importaba…
Fue en ese momento que tuvo que aceptarlo… Wolfram tenía razón, sólo jugaba con él…
- Yo solo no puedo más, Yuuri –murmuró mordiéndose el labio inferior- Dejé muchas veces mi orgullo y mi dignidad misma por ti a pesar de que siempre supe que no te iba a importar más que como sólo un amigo. Pero esperé de forma ingenua que tú cambiaras un poco…
Yuuri sabía que el momento que más había temido por fin llegaba y empezaba a arañar la puerta de la realidad con tal necesidad que de verdad comenzaba a creer necesario abrirle él mismo la puerta…
- Si lo que tratas de decir es que anulemos el compromiso, está bien –interrumpió actuando como el mejor, aunque por dentro le carcomiera el dolor- Esto no fue normal desde el principio y lamento si te hice perder tu tiempo inútilmente.
Wolfram le miraba entre sorprendido y dolido, haciendo que su corazón doliera aún más…
- Es mejor para ambos si esto termina ahora mismo –murmuró tratando de sonreír- Mañana haremos el anuncio oficial y el motivo, para no dejarte en mal, es que ambos lo acordamos debido a que necesitábamos de herederos y como es lógico, entre ambos no podría haberlos.
Wolfram quiso gritarle muchas cosas, entre ellas "Idiota", "Insensible", "Maldito patán" pero se contuvo de soltar eso y mucho más tan sólo porque comenzó a hacerle caso a la razón. Ya suficiente había dejado de su orgullo por él, bastante de indiferencia e insultos también… el límite se había roto y ya no había nada por qué luchar en todo ello. Solamente se serenó y suspiró irónicamente, sonriendo de manera socarrona para desconcierto del pelinegro.
- Qué ironía¿no te parece? –Murmuró parándose frente a la puerta de la habitación- Pensar que después de todo sería yo el que terminaría todo este error. Creo que ambos comenzamos a usar mejor la razón y es bueno para el reino, después de todo aprendimos a ser más sensatos…
Dicho esto, salió de la habitación dejando tras de sí a un más que asustado Yuuri. Ese tono… tan frío… tan amargado… ¿Sería acaso que ya le había perdido?...
"Imposible –se dijo- Uno no pierde algo que no mereció porque nunca luchó"
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Cecile había decidido que era tiempo de que volviera a intervenir, las cosas se estaban saliendo de control y debía imponer la razón que ese par de tarados habían comenzado a perder entre indecisión y decepción.
Se dirigió a la pieza de su hijo menor y pudo escuchar algunos sollozos al escuchar por sobre la puerta. Algo dentro la alertó, parecía ser que esta vez había sucedido algo grave y no pensándolo dos veces, abrió la puerta para encontrar la estancia completamente a oscuras y apenas alumbrada por la vela que llevaba para alumbrar el camino.
- ¿Wolfram? –llamó obteniendo silencio, su hijo había detenido el llanto.
- Madre¿qué haces aquí? –preguntó desconcertado prendiendo una de las lámparas de aceite sobre su buró, escondiendo perfectamente el rostro entre las sombras para que esta no notara lo rojo e hinchado de sus ojos.
- Wolf… -llamó usando el nombre por el que siempre le llamaba cuando niño, sentándose a su lado para acunarlo entre sus brazos- Llora pequeño, no tiene nada de malo…
El calor y cariño que su madre desprendía hizo inútil su esfuerzo por encerrar el dolor y simplemente se dejó llevar, víctima de la tristeza y el dolor.
- Wolf, no te des por vencido –trató de animarlo mientras le acariciaba el cabello sin dejar de abrazarlo- Él te ama, todos lo ven en sus ojos y tú tampoco puedes negarlo… ¿vas a dejar que todo tu esfuerzo se vaya a la basura?
- No hay nada porqué luchar madre –fue el resuello completo que salió sin sollozos- Él… él canceló el compromiso…
Cecile sintió como su pequeño se movía mientras acallaba los sonidos provenientes de su adolorido corazón. Tuvo ganas de traer a Yuuri a la fuerza y darle unos buenos golpes para que dejara de ser tan tonto pero no lo hizo porque él solo se debía dar cuenta, nunca podría ser un Rey completo si no apartaba la indecisión.
- Con compromiso o no, el sentimiento que sus corazones guardan no se rige por un anuncio –dijo tratando de calmar la tristeza que agobiaba al rubio entre sus brazos- Nunca has desistido de luchar por lo que quieres¿esta va a ser la excepción?
- Es dis-distinto madre –susurró entrecortadamente- Él no me ama como dices y si lo hace, se contiene porque no quiere… ya me lastimé lo suficiente para hacer que cambie de opinión.
- Wolf, nunca me ha gustado verte sufrir pero cada caída te ha hecho ser el orgulloso y fuerte muchacho que eres ahora… estoy orgullosa de ti y no desearía que cambiaras –murmuró apartando un mechón de su frente para luego depositar un beso sobre ella- Si esa es tu decisión, la respeto pero por favor no cometas una locura…
Acto seguido, se levantó de la cama y se llevó la vela que traía consigo: - Duerme pequeño y no pienses en ello más… -murmuró saliendo de la habitación, mientras Wolfram se limpiaba las lágrimas y pensaba todavía en las palabras de Yuuri: "No, no me importa"
Tonto de su parte por pensar que ese beso había dicho lo contrario cuando todo apuntaba a que sus palabras eran tan ciertas…
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Yuuri se encontraba apoyado sobre el alféizar de su ventana. No había podido conciliar el sueño y mil veces deseo darse de topes contra la pared.
¿Qué era lo que tanto trabajo le costaba aceptar? Bien que sabía que cuando Belgant llegara, no iba a permitir que Wolfram se alejara de su lado así su compromiso fuera destruido. Qué egoísta de su parte… pero por el momento no podía ser de otra forma, la felicidad de Wolfram estaba con él y la de él mismo, dependía de cada acción o palabra del rubio…
Instintivamente llevó sus dedos a sus labios y rozaron éstos mientras la remembranza de aquel beso le asaltaba de pronto, sumergiéndolo en su más delicioso tormento: Saber que le pertenecía a Wolfram y viceversa aún sin podérselo decir o demostrar…
Claro que estaba arrepentido y su mente estaba luchando contra su corazón, uno diciendo "Déjale ir si no piensas hacerle feliz" y otro replicando "No podría estar sin él". Mas el toque sobre su puerta le hizo salir de sus cavilaciones para ir a abrir y recibir tremenda bofetada que seguro haría un bonito juego con el puño de Wolfram…
- ¡Auch¿Qué demonios, Cecile? –preguntó sobándose la mejilla izquierda.
- Tonto¿por qué has roto el compromiso con Wolfram? –preguntó en un tono tan autoritario que un escalofrío le recorrió de tan sólo imaginar la furia que debía estar sintiendo.
- Así es mejor para ambos… -respondió mientras su mente le gritaba "¡Mentiroso, aún si rompes el compromiso no le dejarás ir"
- Cínico… -dijo la mujer para su desconcierto- De ser eso, hace mucho tiempo lo habrías hecho… pero tú y yo sabemos que le amas tan desesperadamente que si te dejase, tú le privarías incluso de su libertad para mantenerlo aquí contigo. Si hablamos en esos términos, Wolfram podrá ser celoso porque siempre estuvo inseguro de tus sentimientos hacia él, pero tú… tú eres posesivo porque sabes que no te dejaría y que lo podrías tener contigo para siempre.
Eso bastó para que quedara completamente descolocado. ¿De verdad estaba resultando ser tan basura como todo lo apuntaba? Pregunta más estúpida, por supuesto que era tan descarado y desvergonzado, pero cómo evitarlo si con sólo hacer referencia a Wolfram todo su ser se descontrolaba y actuaba de la manera más absurda… como en ese momento en que lo rompió todo...
- Sé que soy un cínico –aceptó apesadumbrado- ¿Crees que no desearía decirle a Wolfram que realmente me importa? Pero no puedo¡simplemente no puedo!
Cecile ablandó la mirada y acarició la mejilla herida por Wolfram: - Si tanto deseas decírselo, tómate un tiempo y no le veas, ambos necesitan calmarse así que lo mejor será que se tranquilicen y estén listos para la llegada de el reino del Oeste –Yuuri tembló ante la mención- Tranquilo, por más que Wolfram lo necesitara, no buscaría refugio en los brazos de otro y espero que tú hagas lo mismo…
Luego de ello, Cecile se marchó mientras él se dejaba caer sobre su cama y decidía que ella tenía razón… iba a tomarse un tiempo… y por supuesto que no iba a cancelar nada…
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La semana pasó rápidamente luego de aquel incidente, ni Wolfram ni Yuuri había tenido intención de acercarse para hablar y mucho menos parecían querer pasar un tiempo juntos, Yuuri se había mantenido ocupado con los preparativos del baile y Wolfram por su parte, se había mantenido ocupado con su madre y los deberes del reino; por ello pronto llegó el tan comentado día: Belgant y la corte del reino de Queríblez arribaría esa misma noche.
El castillo se encontraba bellamente iluminado por montones de luces y cada rincón, decorado con hermosas flores que hacían del lugar como si hubiera sido sacado de un cuento de hadas. La luna ayudaba iluminando desde lo alto con una bella fase de menguante perfecto y las estrellas iluminaban titilantes lo que anunciaba ser una espléndida noche.
En la entrada, los miembros reales se encontraban vestidos de forma elegante: Cecile con un hermoso vestido rojo y de escote que pronunciaba sus curvas de manera sinuosa sin dejar de lucir como una reina. Conrad a su lado lucía el uniforme de gala y Gwendal había optado por un traje verde oscuro y una capa negra de bordes plata. Gunter se había puesto un traje típico blanco y de bordes oro.
Pero los que más llamaban la atención, era la "pareja real". Yuuri había sido vestido con un hermoso traje negro y una capa roja sujetada por un broche en forma de dragón hecho en plata. Wolfram por su parte, se había puesto un hermoso traje blanco que contrastaba con una bella capa negra sujetada por un broche de león de oro.
Los carruajes comenzaron a estacionarse en la entrada del palacio, siendo ovacionados por un montón de personas pertenecientes al reino que sonreían y admiraban lo reluciente de las joyas y los vestidos de los guardias.
En la entrada, Yuuri comenzaba a ponerse cada vez más nervioso y con el temor comenzando a circular por medio de su sangre, miró a Wolfram y se aseguró de tenerlo bien cerca: La chispa de los celos había salido a flote.
Y entonces la puerta del carruaje plateado tan ostentoso, comenzó a abrirse revelando la figura del líder de Queríblez.
Unos ojos esmeralda chocando contra unos azul profundo, mientras la sombra de unos negros, observaban atormentados la emoción que perturbaba el corazón de su aún prometido…
CONTINUARÁ…
