Disclaimer.- Ninguno de los personajes de Kyou Kara Maou son de mi propiedad.


Agridulce Simpatía

III

Preguntas


- Buenas noches, soberano de Queríblez, sea bienvenido al reino de los Maou -irrumpió Yuuri con tono frío, Belgant apartó sus ojos de Wolfram y le dirigió una sonrisa a Yuuri,

- Buenas noches, rey de los Mazoku, es un honor pisar las tierras de su alteza… -

Yuuri inclinó la cabeza en una pequeña reverencia y le ofreció después entrar, sujetando antes la mano de Wolfram para llevarlo dentro del palacio como lo que era y seguiría siendo: su prometido. Wolfram se sorprendió ante el gesto de Yuuri, pero no permitió que la ilusión se renovase… después de todo era lo que el protocolo exigía, no que Yuuri quisiera hacerlo notar como su prometido…

Una vez dentro del palacio, fueron hasta el comedor cada uno tomando su lugar en la gran mesa rectangular. Yuuri en el lado superior principal, Wolfram en el extremo del final de la mesa, Belgant a la derecha del Rey y Conrad a la derecha de Wolfram. Cecile, Gwendal y Gunter ocupando los asiento a la izquierda de Yuuri y la corte de Belgant –que consistía en tres hombres–, en los asientos de su izquierda.

- Bien, es un honor para nuestro pueblo que ustedes hayan decidido fraternizar las relaciones entre nuestras naciones – comentó Yuuri mientras comenzaban a servir la cena de la noche.

- Mi padre fue un hombre demasiado severo, no toleró que una "verdad" tan importante como la que le fue "ocultada" pudiera ser perdonada. Pero yo entiendo los motivos que les obligaron a ello y por eso me parece una total tontería seguir en una posición por algo que ya pasó.

- Veo que a pesar del tiempo que ha pasado tú sigues siendo igual de centrado que siempre – añadió Wolfram sonriéndole –. Estoy seguro de que tu padre estaría muy orgulloso de ti.

- Gracias por el cumplido, Wolfram – respondió Belgant – Aunque probablemente mi padre, antes de adularme por mi sensatez, me hubiera mandado a encerrar por traidor a la nación.

Wolfram rió junto con Belgant y los miembros de la corte.

- Sigues siendo tan simpático, joven Belgant, y ni qué decir de lo guapo que te has puesto – añadió Cecile guiñándole un ojo de forma coqueta – ¿No te gustaría tenerme como tu reina en el reino de Queríblez?

- No pongo en duda que tenerla a usted como mi compañera para gobernar sería una gran idea, sin embargo vine por otros intereses – dijo desviando su vista un momento a Wolfram –. Por supuesto que sé que un jovencito como yo no podría hacer feliz a una dama como lo es usted. Sin embargo, tengo la certeza de que mi nación se verá encantada de recibir la visita de usted y de cualquier mazoku que quiera pisar nuestras tierras.

Yuuri se sintió ofendido por la muestra de interés descarado que Belgant expresó con su mirada al ver a Wolfram. Éste por su parte no se sonrojó ni le reprochó al otro soberano por su conducta tan desvergonzada, a pesar de todo él era un soldado aristócrata y Belgant, un rey. No tenía que ser él quien podría ponerlo en su lugar, al menos no en esa mesa.

- Encantada les visitaré junto con Wolfram – comunicó Cecile apoyando su mentón sobre las manos entrelazadas.

Yuuri vio de forma fría a los ojos a la ex reina y Cecile sonrió hacia Belgant, luego le dirigió a él una mirada de desafío.

- Por supuesto que irán… – dijo con una sonrisa de autosuficiencia –… y yo los acompañaré. Sería de muy mala educación no presentarme ante vuestras tierras luego de que su soberano pisó las mías. Iremos Cecile, mi prometido y yo, si no te molesta.

Wolfram se revolvió incómodo en su asiento tras escuchar las palabras "mi prometido", resultaba que ahora sí lo era…

- Por supuesto que no, estaremos honrados de contar con su presencia para las festividades que se acercan dentro de un mes – resolvió con una sonrisa.

Tanto la corte de Queríblez como los amigos de Yuuri se habían mantenido en silencio observando el duelo entre los tres personajes por el joven rubio.

Gwendal y Gunter en más de una ocasión quisieron intervenir, mas Conrad les había detenido a tiempo. El castaño no sabía si reír por la ocurrencia de su madre o enfadarse por la forma en que ella jugaba con el orgullo y dignidad de su hijo. Aunque le había sorprendido que Wolfram no dijera nada por la forma en que todos actuaban con respecto a él y al fijar sus ojos en el perfil de Wolfram pudo advertir un atisbo de ironía y resignación.

Wolfram no estaba nada bien y él tenía que hacer algo ya.

- Haciendo una ligera interrupción, me parece que podrán planear con toda libertad las visitas a Queríblez una vez que estén descansados. Es tarde ya y mañana todos habrán de trabajar en los numerosos documentos a firmar – Yuuri le agradeció a Conrad con la mirada y éste prosiguió – ¿Les parece si continuamos mañana?

- A mí me parece perfecto – apoyó inmediatamente Wolfram.

Los demás asintieron y pronto dieron por concluida la cena.

- Mis sirvientes les indicarán sus habitaciones – dijo Yuuri levantándose –. Lamento no quedarme más tiempo pero estoy cansado.

- Descuida, te entiendo – señaló Belgant con una sonrisa.

- De todas formas, les esperamos para desayunar. Que pasen buenas noches, vamos Wolfram…

Wolfram dio un respingo al oír las palabras de Yuuri con tanta frialdad y luego delicadeza al referirse a él. Casi como autómata, se levantó y cuando Yuuri lo tomó de la mano, no hizo nada por apartarlo y lo siguió.

- Bueno, yo también me retiro. Hasta mañana – dijo Conrad.

- Haré lo mismo. ¿Alguien podría mostrarme dónde se encuentra mi habitación? – preguntó Belgant mientras una de las muchachas del servicio se apresuraba a conducirle hasta sus habitaciones.

Uno a uno se fueron retirando hasta que solamente quedaron Cecile y Gwendal.

- ¿Por qué provocas a Yuuri, madre?

- Yo no lo provoco, hijo – dijo Cecile dando un sorbo a su copa con vino tinto –. Lo que Yuuri deja mostrar es l que realmente lleva dentro y sólo expresa cuando se siente amenazado.

- Entonces le estás amenazando.

- En lo absoluto, yo le estoy dejando ver las amenazas que corren alrededor suyo – dijo con una mirada muy seria, Gwendal tragó duro –. Quiero que me ayudes con algo…

-:-.-:-

Una vez que Wolfram notó que estaban bastante cerca de los aposentos de Yuuri. Se detuvo soltándose bruscamente de la mano del soberano mazoku.

- Me voy a mi habitación, estaré en la tuya temprano para que nadie note lo que sucede – dijo de forma serena dándose media vuelta.

- ¿Y qué es lo que sucede? – preguntó el otro en tono neutral.

Wolfram se giró a verlo y observó el rostro impasible que Yuuri mantenía. Bueno, si Yuuri quería jugar ese juego entonces le iba a dar uno y muy bueno.

- Ya sabes… – dijo con altivez –. No me quieres como tu prometido y dijiste que anularías el compromiso, supongo que algún asunto político interfirió con tus planes y por eso tenemos que aparentar hasta que se resuelva. ¡Ah! Y no olvidemos el hecho de que jugaste con cada una de mis vergonzosas confesiones para luego mandarlas a la basura.

Yuuri apretó los puños sosteniéndole la mirada a Wolfram, aunque no sabía qué decir exactamente.

- Yo pregunté, qué sucede no qué sucedió – dijo tranquilamente cruzándose de brazos. Le había agarrado los hilos al juego.

- Te lo dije, no me quieres como tu prometido – respondió con una sonrisa arrogante.

- Es verdad que no te quiero – dijo acercándose lentamente a Wolfram de forma sugerente.

¿De dónde demonios le había salido el lado coqueto? Definitivamente la cercanía de Cecile le afectaba la personalidad.

Wolfram no dejó de sonreír, aunque le doliera no iba a permitir que ese tonto se diera cuenta. Sintió la cercanía de Yuuri y luego como éste se acercaba hasta su oído¿le golpearía?

- Pero definitivamente te deseo como mi prometido y esposo dentro de algunos meses – confesó en un susurro.

Wolfram sintió su sangre hervir¿qué clase de juego enfermizo era ése? Pero no, ya no iba a dejar que Yuuri jugara con él. Se armó de valor y apartó a Yuuri de sí con un fuerte empujón que hizo trastabillar al soberano mazoku.

- No sé qué pretendes diciendo cosas como ésa, si lo que buscas es pelear solamente dilo y ahórrate este tipo de ridiculeces – dijo de forma fría, Yuuri soltó una risita.

- Bueno, entonces peleemos ahora.

No le dio tiempo a Wolfram de reaccionar siquiera y apresó sus labios contra los del rubio, empujándolo hacia atrás haciendo que Wolfram no tuviera escapatoria. Estaba entre el muro y su cuerpo…

Yuuri había sentido tanta rabia al ver cómo los ojos de Belgant se detenían en los labios de Wolfram y mucho más coraje le daba cuando le dirigía sonrisas gentiles que significaban puro deseo en realidad, porque todos se equivocaban al pensar que era ingenuo y distraído, en esa ocasión él estaba muy pendiente de lo que era suyo y reconoció fácilmente las intenciones del ojiazul con cada acción que éste hacía. Se sintió tan inseguro de los sentimientos de Wolfram cuando éste le sonrió de forma tan amable a Belgant, le aterrorizó el solo hecho de pensar que Wolfram comenzaría a corresponder a los anhelos del otro soberano para poder olvidarse de él, si es que no lo había hecho ya…

Necesitaba asegurarse de que todo Wolfram seguía amándolo única y exclusivamente a él.

Lo había forzado a ese beso, apresándolo para no dejarle escapatoria y así poderle demostrar el torrente de sentimientos que pasaban por todo su cuerpo cada vez que se trataba de él, de Wolfram.

Lo besó como siempre había deseado hacerlo, como lo hacía en cada uno de sus sueños. Wolfram trataba de luchar y Yuuri había sido tierno, había entrelazado sus manos con las de Wolfram y había llevado sus labios hasta el oído de Wolfram, murmurándole que se calmara. Wolfram había cedido un poco y luego sintió de nuevo los labios de Yuuri sobre los suyos, tan tiernos y tibios.

Comenzó de forma lenta, apenas roces y después Yuuri pidió permiso para cumplir con lo que tanto había anhelado. Wolfram se lo concedió, Yuuri comenzó a perder la razón cuando Wolfram le correspondía con tanta entrega, asegurándole que aún seguía siendo suyo y Yuuri le dejó saber a Wolfram con ese beso que también era de él.

El aire comenzó a hacer falta, Wolfram se separó primero a pesar de la insistencia de Yuuri. Sin embargo, se quedó a unos centímetros del rostro de Yuuri.

- ¿Qué ha sido eso? – preguntó Wolfram con un rubor en las mejillas, desviando la vista a un lado.

Yuuri lo miró de forma tierna.

- Un beso – respondió acariciando la mejilla de Wolfram.

- ¿Por qué…?

- Creí dejarlo claro antes de besarte…

Wolfram no quiso ver a Yuuri a los ojos. Ese beso había sido maravilloso, pero no… no debía engañarse, todo era porque Yuuri lo quería y él, siendo un sirviente, debía acceder a lo que el Rey demandase. Porque eso era todo, un capricho del Rey y él mismo lo había dejado en claro… no lo quería.

- ¿Querrás que duerma contigo entonces? – preguntó con resentimiento, poniéndose frío de nuevo.

- ¿Tú quieres…?

Yuuri sintió la tensión de Wolfram luego de su respuesta y le tomó desprevenido la pregunta dicha con tanta amargura, pero decidió no echarse atrás y respondió esperando que Wolfram dijera que sí. Le hacía tanta falta compartir la calidez de éste…

- Estoy muy cansado y me moveré mucho, preferiría dormir solo pero tú eres el Rey. Si me ordenas que duerma contigo, lo haré – dijo sin mirar a Yuuri a los ojos.

El pelinegro ya le había insultado el orgullo y el corazón una vez más, él podría hacerlo también de forma indirecta. Aún seguía siendo un noble y no cualquier otra persona.

- ¿El beso de antes también fue porque yo te forcé a ello? – preguntó con rabia, dejando de acariciar la mejilla de Wolfram y tomándole fuertemente de la mano que aún tenía entre sus dedos.

Wolfram suspiró y se encogió de hombros. Eso fue suficiente para herir gravemente al pelinegro sin saberlo. Yuuri le soltó de forma brusca y le lanzó una mirada fulminante.

- Entonces lárgate a donde desees ir a dormir. Apuesto a que no te importaría lo cansado que estás si fuera Belgant quien te lo pidiera – soltó con tanto veneno que Wolfram le vio con sorpresa –. ¿De qué te sorprendes? Después de todo él reconoce el amor y deseo que te tiene. Seguramente tú sientes lo mismo por él.

Se dio media vuelta para entrar a su habitación, se detuvo un instante antes de entrar y sin dirigirle ninguna mirada, Wolfram sabía que podía fulminarle con ella.

- Por tu bien espero que no pienses faltar a nuestro compromiso traicionándome con él.

Yuuri desapareció de la vista de Wolfram y éste suspiró pesadamente, llevando su vista hacia el techo del pasillo. ¿Desde cuándo Yuuri se descontrolaba tanto hasta llegar a ser tan agresivo? Quizá bien podría ser que esa faceta sólo la sacaba cuando se trataban de su orgullo y de la imagen que comenzaba a adquirir.

- Extraño al mocoso idiota que eras… - susurró nostálgico, luego se dirigió a su habitación.

Quería dormir y olvidarse de todo lo que había pasado. Con suerte y despertaría sin que nada de lo que sucedió fuera verdad…

Yuuri, por su parte, se encontraba poniéndose el pijama. Hasta ese momento, nunca antes se había dado cuenta de la forma en que su ser se descontrolaba con la presencia de Wolfram. En ese encuentro se había mostrado tan agresivo y dolido…, incluso había amenazado al ojiverde. No había ni una señal del Yuuri amable y generoso que todos conocían.

- Me estoy volviendo loco… – se dijo luego de acostarse en su cama – Wolfram… causas tantas contradicciones en mi interior… ya no sé ni quién soy cuando estás cerca de mí o qué pasa conmigo, ni siquiera lo pienso…

"No las habría si vieras lo que pasa por tu corazón realmente."

- Ya no estoy seguro¿Quién es aquél que verdaderamente lo ama? – Preguntó cerrando fuertemente los ojos – ¿Tú o yo?

"Es obvio…"

Yuuri supo que no obtendría nada más preguntándole a su origen y antepasado. Decidió dormirse, así el sueño sólo le trajera malas imágenes. Se lo merecía por haber tratado así al rubio…

-:-.-:-

El alba llegó y Wolfram fue a su habitación tal y como lo prometió. Lo despertó y en silencio esperó hasta que estuviera listo para que bajaran a desayunar junto con los invitados.

Todo transcurrió en el más absoluto silencio, incluso el camino al comedor.

- Buenos días – saludó Yuuri tras llegar y ver a Cecile, Conrad y Belgant en sus asientos – ¿Dónde está Gunter?

- Desayunó muy temprano y se fue sin decir a dónde, dijo que regresaría en la tarde – informó Conrad mirando a su Rey.

- Bueno¿qué tal la noche, Belgant? – preguntó con fingido interés.

- Espléndida – dijo alegremente –. En verdad han sido muy hospitalarios.

- Me alegra que esté contento con nuestro reino – respondió Yuuri sonriendo.

- Imposible no estarlo – respondió el otro mirando de nuevo a Wolfram.

- Bueno, perdonen la interrupción pero debo ir a atender unos asuntos con Conrad y no tengo apetito. Nos veremos por la tarde, Yuuri – dijo Wolfram levantándose seguido del castaño.

- No llegues tarde para la comida, Wolf – indicó Yuuri sonriéndole como si nada pasase mientras se levantaba para depositar un suave beso en sus labios.

Wolfram negó y, con el rubor presente en su rostro, salió del castillo acompañado de Conrad. A decir verdad ninguno de los dos tenían nada qué atender en las afueras, pero Wheeler le había seguido el juego a su hermano y sabía que, dado el momento, su rubio hermano hablaría.

En tanto, Yuuri se encontraba con Belgant, Gwendal y uno de los jueces de Queríblez en su despacho. Estaban revisando las formas de acuerdos de paz que establecerían hasta que llegaron a la parte final del trato.

- ¿Qué forma proponen como unión entre nuestros reinos? – preguntó Gwendal algo quisquilloso, no le había gustado para nada la sonrisa del soberano blenzis.

- Por medio de lazos matrimoniales – respondió con sencillez dirigiendo su vista a Yuuri – Quiero tener como prometido al aristócrata y bello mazoku que el Rey tiene como amigo y prometido, hago oficial mi pretensión de tener como esposo a Wolfram von Bielefeld.


CONTINUARÁ…


¿Quién de uke?

Perdón por la tardanza. Gracias x leer y sobre todo x sus reviews.

Naomi Eiri.