Disclaimer.- Ningún personaje de Kyou Kara Maou me pertenece.
Agridulce Simpatía
V
Sin importar qué
Wolfram parpadeó un par de veces antes de acostumbrarse a la luz de la habitación, estrechando su abrazo sobre el cuerpo del pelinegro que yacía acurrucado a su lado.
No necesitaba rememorar lo vivido la noche anterior, de hecho sólo le había bastado con sentir una especie de calidez que le atiborraba completamente los sentidos y, al mismo tiempo, le hacía sentirse completo de algún modo. Era la sensación que le invadía cuando estaba con Yuuri.
Yuuri todavía continuaría profundamente dormido al menos una media hora más, o al menos eso pensó Wolfram hasta que éste comenzó a removerse entre las sábanas. Abrió los ojos en cuestión de segundos y, por alguna razón, Wolfram sintió su rostro arder cuando aquel par de ojos negros se cruzaron con los suyos.
¿Qué se supone que debía seguir al despertar de su prometido, el Rey?
- Hola – le saludó Yuuri, sonriéndole tiernamente al tiempo que se desperezaba.
- Buenos días – respondió, tímidamente, Wolfram.
- Wolfram¿crees que…?
El rubio había interrumpido la pregunta del pelinegro al notar los moretones que éste tenía en ambas mejillas. Ya recordaba de dónde había salido el de la mejilla derecha¿pero de dónde surgió el de la izquierda?
- ¿Quién lo hizo? – demandó saber, tono que era contrastado por la ternura con la que repasaba el rostro amado.
- Er… me lo merecía – dijo Yuuri, con una sonrisa nerviosa –. Pero no importa, no me duele.
Wolfram apretó un poco y el chico no pudo evitar soltar un "auch".
- Tonto – murmuró el ojiverde, suspirando –. Quédate aquí, iré a pedir que nos suban el desayuno y de paso traeré algo para desinflamar eso. Nadie debe ver al Rey así.
Yuuri se sintió abochornado por la actitud seria y preocupada de Wolfram, pero luego de lo de anoche (y también de la madrugada), por más que se resistía a ello, sucumbió ante el impulso de acercarse a su prometido y besarlo sin alcanzar la saciedad total (todo por culpa de la necesidad de oxígeno).
Ambos se separaron teniendo las mejillas completamente encendidas y de pronto Yuuri ya no se sintió tan valiente como para volver a reclamar el beso anhelado que proyectaban los ojos de ambos. No obstante, fue Wolfram quien se relajó enteramente y se permitió iniciar uno nuevo, calmado y pausado.
- Regresaré en un instante – le susurró a Yuuri luego de terminar el beso con una caricia sobre sus labios.
A ése punto, se le olvidó enteramente el término de "Timidez" y salió de la protección de las sábanas para coger su ropa y vestirse, todo bajo la atenta mirada de Yuuri. Cuando terminó, salió de la habitación tras haberle guiñado un ojo a su prometido y cerró la puerta con cuidado, sintiéndose satisfecho de la mirada atónita que el pelinegro tenía.
El Rey tuvo muchas ganas de saltar y de abrazar fuertemente a la almohada que tenía sobre las piernas¡quería gritar que se sentía enormemente dichoso! Pero lo único que hizo fue cerrar los ojos, contento, y suspirar el nombre del ojiverde.
- Ahora siento que ser cursi es lo mejor de todo…
Wolfram, por su parte, todavía sentía la emoción corriendo a través de sus venas cuando recordaba a Yuuri. Con lo sucedido no sólo anoche, sino también esa mañana, ahora ya sentía una seguridad inquebrantable que amurallaba el sentimiento de amor que Yuuri y él compartían.
Por eso, ahora podía mirar hacia delante y no tropezar con alguna de las mesas del pasillo por andar preocupándose, ya también era capaz de apreciar lo bonito del amanecer en las tierras que dominaban y, por sobre todo, esta vez ya no se sentía inseguro de mirar a quienquiera que pasase y decir con todo gusto "El Rey es mi prometido". Era libre de presumir, de mirar, de amar sin ningún recato al joven ingenuo y noble de cabello negro.
Pero él no advertía que esa convicción podía notarse a kilómetros de distancia. Incluso su rostro había dejado de provocar esa sensación de no-maduración y, en cambio, hasta podría decirse que se le podía percibir sereno…
- ¿Wolf? – escuchó que Conrad le llamaba.
Por tercera vez en toda su vida, la voz de Conrad no significó ninguna amenaza para él y el castaño vio claramente esto.
- Buen día, Wheeler.
- ¿Vas al comedor? – preguntó, todavía desconcertado por la actitud de su medio hermano.
- No, de hecho pensaba decirle a una de las sirvientas que nos subiera el desayuno a Yuuri y a mí en la habitación real.
Conrad mentiría si dijese que se esperaba eso, pero lo único que atinó a hacer fue sonreír, contento por la felicidad de ambos.
- Yo les daré la indicación, tú vuelve con Yuuri. Me encargaré de que nadie los moleste después y dile que se puede tomar el día, yo me las arreglaré con Gunter y Gwendall – le dijo su hermano, guiñándole un ojo.
Wolfram se sonrojó ante la insinuación, pero no se dejó amedrentar y sonrió, asintiendo.
Sin embargo, justo cuando Wolfram se dio la media vuelta, sus ojos se toparon con los de su madre, quien se guardó la sonrisa de saludo que le iba a dedicar a su hijo, y adquirió la expresión de sorpresa.
- Buenos días, madre – saludó educadamente. Conrad también se dio media vuelta y se dedicó a observar la escena.
- Wolf… Wolf… no me digas que tú… ¡¡¡¡KYAAAAA!!!! – gritó la rubia, apresurándose a llegar hasta él –. ¿Cómo pasó?
Wolfram parpadeó, sin entender, y al cabo de unos segundos su mente se iluminó y se sintió palidecer. ¿Tan obvio era?
- Y-yo… verás…
- Madre, no creo que sea el momento – interrumpió Conrad, sonriendo divertido –. Seguramente Wolfram quiere regresar con Yuuri lo antes posible y ambos le estamos retrasando su propósito.
Hasta entonces, Cecile advirtió la presencia de Conrad y salió de su profusa alegría por lo que estaba aconteciendo entre las paredes del castillo, o más específicamente: Entre las paredes de la habitación real.
- Bien, pero después tendrás que contarme con lujo de detalle cómo pasó – advirtió la rubia.
- Pero, madre, eso es…
- No, no, no – aseveró Cecile, moviendo el dedo índice –. Nada de privacías, soy tu madre y tengo derecho a saber, así que no hay peros.
Dicho esto, la mujer tomó el brazo de Conrad.
- Vamos a desayunar entonces – le dijo al castaño y éste asintió –. Por cierto, Wolf querido¡me encanta tu determinación que por fin despertó! Hace mucho que no te veía así y me alegra saber que sigue siendo parte de ti.
Conrad le dirigió una sonrisa amable, acompañando las palabras de la madre de ambos, y luego ellos dos se marcharon.
Wolfram no pudo evitar esbozar una sonrisa de alivio. Su madre tenía razón, ya estaba completo.
Echó a andar sus pasos en dirección contraria a donde inicialmente se dirigía, ahora tenía que pasar por las hierbas que guardaba en su habitación.
-:-:-
- Hoy ni Wolfram ni Yuuri nos acompañarán – anunció Cecile luego de llegar, junto con Conrad, al Comedor.
- Anaís, súbeles el desayuno a la habitación del Rey, por favor – le pidió el castaño a la sirvienta que les empezaba a colocar los alimentos en la mesa.
- Sí, señor – dijo la muchacha.
Gwendall frunció el ceño y Gunter se quedó desconcertado. ¿Significaba eso que…?
- ¿Eso entonces quiere decir que la pareja real continuará con el compromiso? – inquirió Belgant, mirando seriamente a Cecile.
- En efecto – contestó ella.
Belgant sonrió arrogantemente y posó su vista en Gwendall y Gunter.
- Queda claro que habrá que arreglar muchos asuntos después de desayunar¿cierto? – afirmó.
- Me temo que lo que sea que tengan que arreglar, no podrá ser sino hasta el día de mañana. Hoy el Rey y su prometido tienen el día libre – aseveró Conrad.
Ni Gunter ni Gwendall estuvieron en desacuerdo con la idea.
Belgant no dijo más y se dedicó a conversar con sus consejeros. Sin embargo, todos sabían que ése no era el fin…
-:-:-
- Listo – dijo Wolfram luego de haber aplicado en las mejillas de Yuuri el ungüento que había hecho con las hierbas medicinales que guardaba en su habitación.
- ¿Por qué huelen tan bien a pesar de que son prácticamente medicina? Ni siquiera se siente pegajoso.
- No estás en la tierra de los humanos, Yuuri, además, aunque seas mitad humano, también eres mitad Mazoku. Es por eso que esa medicina también funciona contigo, sólo que más lentamente – le explicó, apartando el flequillo de los ojos del pelinegro –. Cuando menos ya se desinflamó.
Yuuri sonrió y Wolfram estaba acercándose para besarlo.
Pero, luego de un leve toque sobre la puerta y el "Adelante" de ambos, dos sirvientas se abrieron paso por la habitación para colocar el desayuno de ambos sobre una mesita reclinable que habían traído. Luego, se marcharon, contentas y sonrojadas luego de ver el cuadro que presentaba la pareja: Yuuri todavía desnudo y envuelto en las sábanas, y Wolfram sentando enfrente de él y con una mano sobre su cuello.
Como si de un rayo de luz se tratase, el motivo por el sonrojo de ambas le llegó de golpe a Yuuri.
- Wolfram…
- ¿Sí?
- Creo que a esta hora todo el castillo lo sabe…
El rubio parpadeó, algo confundido, y en un par de segundos entendió. Yuuri tenía las mejillas completamente encendidas y la mirada ligeramente avergonzada. El pelinegro resultaba excesivamente tierno, si seguía así, Wolfram sentía que no podría resistir la tentación de encender todavía más esas suaves mejillas, pero de otro modo…
- Yuuri, tenemos el día libre… – dijo Wolfram, mientras el pelinegro se ponía de pie, con la sábana enredada a su cintura.
- ¡Eso es un alivio! – exclamó el pelinegro con alegría. Estuvo por dar un paso para dirigirse a donde el desayuno le esperaba, pero le embargó un dolor que pasó por toda su columna vertebral y la parte baja de su cuerpo, pero Wolfram alcanzó a sostenerlo entre sus brazos antes de que cayera de lleno sobre el piso.
- ¡Yuuri! – le llamó, angustiado –. ¡¿Estás bien?!
El pelinegro alzó el rostro, con la cara avergonzada y un rubor exagerado en sus mejillas.
- ¿Yuuri?
- ¡Esto es vergonzoso! – se quejó, escondiendo el rostro en el pecho del rubio.
- ¿Qué¿Qué es vergo…?
La pregunta murió en la garganta del rubio al comprender el posible motivo por el que Yuuri de pronto había sentido ése dolor. No pudo evitar sonrojarse también, pero al contrario de lo apenado que estaba por ser precisamente sus acciones las que habían hecho que Yuuri estuviera así, lo ayudó a levantarse, y sin que el pelinegro lo advirtiese, hizo un esfuerzo para levantarlo en brazos y llevarlo hasta el sofá de la habitación.
- ¡Wolfram¿Qué haces? Esto no…
- Eres el Rey, con más poder mágico que yo y hasta con una fe y una voluntad mayor, pero yo soy quien te ama y seré quien te cuide y te proteja sin importar qué.
El rubio lo dejó con gentileza sobre los mullidos cojines y luego se dirigió hasta la mesita para traerle su bandeja con el desayuno. Ante todo esto, Yuuri se había quedado sin habla.
- Wolfram – le llamó, mientras éste le servía un poco de jugo en un vaso.
- ¿Mhn?
- Te amo.
El rubio dejó de servir el jugo y lo miró, sorprendido, pero esta mueca pronto se fue para abrirle paso a una de felicidad.
- Yo también – susurró, besándolo tiernamente en los labios.
Después, ambos se dedicaron a desayunar, Wolfram sentado sobre la alfombra, a lado de Yuuri. Ambos riendo y contándose desde las cosas más triviales hasta rayar en otras sin sentido. Una charla que jamás habían mantenido en el pasado.
- Wolfram¿algún día me contarás lo que sucedió con Belgant? – le preguntó el pelinegro de repente.
El rubio apartó la sonrisa feliz de sus labios y se puso serio.
- No es que tenga celos, pero bueno… es que… no, lo siento… sólo le decía por si tenías ganas de abrirte con alguien y…
- Está bien, Yuuri – le interrumpió, enternecido por sus gestos –. Sólo que… no ahora. Quiero estar contigo sin que importe otra cosa, no todavía.
Yuuri asintió.
- Iré a pedir que nos preparen el baño – le susurró el rubio luego de levantarse.
Yuuri continuó comiendo hasta que se dio cuenta de lo que eso significaba y sus mejillas, inevitablemente, volvieron a ponerse rojas. Wolfram lo encontró, al regresar, con la cabeza gacha y el cuerpo tenso. Ya imaginaba la razón, pero lo que no sabía es que no era precisamente la vergüenza el motivo.
De hecho, Yuuri se sentía bastante curioso al respecto…
-:-:-
- Rey Belgant, no tiene caso que nos mantengamos aquí.
- Él tiene razón, ya has oído a los familiares del joven Wolfram. Ellos han consumado su unión – añadió otro de los consejeros.
Sin embargo, Belgant se mantenía muy alejado de pensar de ése modo.
- En todo caso, aun si lograses separarlo de su lado, no serviría de nada porque ya no es puro.
- ¡CÁLLATE! – exigió.
Los consejeros se quedaron mudos ante el arrebato de enfado de su Rey. Habían sido contadas las veces en que ésos ojos azules brillaban con tanta ira.
- No importa qué ni cómo, pero vine por Wolfram y no me detendré hasta tenerlo conmigo, así tenga que declararle la guerra a estas tierras.
- No puede ser tan egoísta, señor – declaró uno de los consejeros, callándose al darse cuenta de lo que había hecho.
- ¿Escuché bien? – preguntó el Rey.
El hombre mayor se quedó callado y contrajo sus puños.
- Óyeme bien, anciano tonto, tú no me vas a decir qué puedo o no ser, y cuidado con que alguno de ustedes se ponga en mi contra. Nuestro reino es muy diferente ahora que yo gobierno, así que si se les ocurre traicionarme, no seré yo quien los mande a matar. La población se irá contra ustedes, así que más les vale no cometer tonterías – aseveró prepotentemente el ojiazul.
Acto seguido, se marchó de las habitaciones de los ancianos para ir rumbo a las afueras del castillo. Ya tenía un plan en mente para tener a Wolfram de vuelta…
- Esto no puede seguir así – dijo el anciano mayor.
- Ya lo oíste y tiene toda la razón, siempre mostró su papel de víctima ante todo el pueblo y ahora que ha tomado el poder, se ha llenado de la gracia de todos los ciudadanos. Ninguno nos creerá si decimos la verdad – contrapunteó el otro.
- Tal vez si le pidiésemos ayuda a alguno de los Mazoku de aquí…
- Olvídalo, no hay nada que podamos hacer mas que tratar de que tome más decisiones acertadas que fallidas – dicho esto, salió de la habitación.
- No, debe haber algo más que yo pueda hacer – se dijo.
-:-:-
- Wolfram, no te vayas – le pidió Yuuri, luego de quedar sumergido en el agua del enorme baño principal del palacio.
El rubio se quedó en seco luego de escuchar la petición. Había bajado a Yuuri (con mucho esfuerzo) hasta allá y le había ayudado a desvestirse. Ahora él mismo se preparaba para entrar a que estaba del otro lado.
- Bien – murmuró con suavidad, adentrándose en éste luego de quitarse la ropa.
Se colocó detrás de Yuuri y después tomó una de las esponjas y el jabón para luego pasarla sobre la tersa piel del Rey. Su nariz repasó el cuello del pelinegro y fue depositando algún besito ocasional sobre su espalda, en tanto sus manos se encargaban de tratar de relajar el cuerpo amado.
- Wolf… – jadeó el pelinegro, tensando los músculos de su abdomen cuando la mano de Wolfram fue a parar a éste.
- ¿Dime?
Yuuri se mordió el labio inferior para acallar un gemido que había querido salir de su garganta cuando las manos de Wolfram repasaban su cuerpo de forma tan erótica. Como pudo, se giró entre los brazos del rubio y lo besó, intensa y profundamente desde el principio. Amaba que Wolfram ya no fuera reticente con sus deseos, que hiciese, sin sentir ataduras, todo lo que pasase por su mente. Amaba a ése rubio…
Los besos continuaban y las caricias, por parte de los dos, subían de intensidad. Yuuri se sentía sofocado, su cuerpo temblaba de anhelo y su corazón se estremecía ante cada pequeño roce. Había tantas emociones flotando en la atmósfera que habían formado, sensaciones incontables e indescifrables, por eso la mente de Yuuri sólo sabía que había caído enteramente en la adicción por Wolfram y que estaba mucho más que bien…
Yuuri se apretó contra el cuerpo de Wolfram y sus caderas, instintivamente, comenzaron a moverse al sentir contra sí aquella parte del rubio. Si había dolor o alguna incomodidad en su cuerpo por moverse así, Yuuri no lo notó y tampoco le importó. Únicamente era un poquito consciente de que se iba perdiendo entre cada beso que iniciaban, que las manos de Wolfram viajaban por su cuerpo y que le provocaban un montón de cosquilleos y descargas eléctricas corriendo por cada uno de sus nervios.
Wolfram sólo notaba esa necesidad por continuar memorizando cada parte del cuerpo de Yuuri y sus labios repasaban tanto su rostro como el cuello y el pecho. Su oído no se cansaba de cada nuevo sonido que abandonaba la garganta del pelinegro, cada uno diciendo y sonando diferente…
El vaivén adquirió un ritmo más rápido conforme los segundos pasaban. Yuuri no había podido evitar arañar la espalda de Wolfram cuando el sofoco y el placer se volvieron casi insoportables y Wolfram también lo sentía así.
En un instante, fueron uno subiendo al éxtasis, no importaba respirar ni mucho menos algo más. Fue ese momento de estallido lo que les robó el aliento y la cordura, dejándolos en un plano de pura felicidad y satisfacción.
- Te amo, te amo, Yuuri – jadeó el rubio luego de que el orgasmo pasase.
Yuuri todavía se sentía tembloroso y por eso, y porque no quería, era que seguía abrazado al cuerpo de Wolfram.
- Yo también te amo, Wolfram – musitó para luego besarlo.
Al poco tiempo, Wolfram ayudó a Yuuri a salir, para inmediatamente pasarlo de forma gentil hasta el baño contiguo. Después, accionó las palancas que dejarían salir el agua de ésa bañera para ser cambiada por agua limpia. Luego volvió junto con Yuuri.
- Wolfram, perdón – se disculpó el pelinegro luego de haber visto la espalda del rubio.
El aristócrata supo a qué se refería el Rey, y lo que hizo fue guiñarle un ojo.
- Descuida, además no es que tú también hubieras salido bien librado – murmuró, acariciando suavemente la clavícula del pelinegro.
Yuuri sintió una punzada de dolor con el toque, pero lejos de molestarle, simplemente le provocó un sonrojo.
Wolfram sonrió y se acercó para depositar un beso en su frente.
Detalles como ése, hacían que Yuuri profundizase esa aceptación por el amor que le tenía a Wolfram. Ya había sido decidido que Wolfram fuera la parte que Yuuri necesitaba y con cada mínima atención que tuviera hacia él, fue como el amor despertó. El problema había sido que Yuuri no había querido aceptarlo sino hasta ahora…
Pero la espera bien había valido la pena y ahora sólo le importaba tenerlo a su lado sin importa qué pasase o no…
-:-:-
La noche llegó a los terrenos del Reino Mazoku donde corrió y seguía corriendo la feliz noticia de que los futuros Consortes de éste habían aceptado completamente su amor.
Por su parte, el mayor de los consejeros de Queríblez, había decidido hablarle al Rey Mazoku de las intenciones de Belgant. Iba rumbo a las habitaciones de Conrad para solicitar una audiencia con el Rey, pero algo le tenía inquieto, sentía como si alguien le estuviese persiguiendo…
Sus ojos trataban de distinguir entre las sombras del pasillo que atravesaba, trataba de agudizar su oído para percibir la más mínima señal de algo y ésa fue su mayor alerta: No se oía nada, ni siquiera un grillo.
De pronto, el fuego de las antorchas del pasillo se apagaron y el anciano sintió una presencia detrás de sí. Empuñó la daga que traía consigo y estuvo por atacar a su posible agresor, pero éste fue más rápido y le perforó el abdomen con su espada.
El atacante, tomó su espada y la limpió con su capa, para luego marcharse. Con un solo tronar de dedos devolvió el fuego a las antorchas y éstas alumbraron el cuerpo sin vida y empapado de sangre del desafortunado anciano…
CONTINUARÁ...
Ahm… gomen, gomen n.nU
Ya sé que tardé años u.u…
Pero ya estoy de vacaciones y creo que podré tomar un buen ritmo con todos mis fics n.n
En esta ocasión, presenté un contenido lime de estos dos ninios lindos, y bueno… sé que están acostumbrados a leer que Wolf sea el uke, pero sencillamente no o.ó Respeto sus gustos, no obstante, en lo que a mí respecta, Yuuri es el uke porque aunque no sea tan "bello" como Wolfram, es muchísimo más ingenuo y no me lo puedo imaginar en un papel dominante porque él no es así (aun si Wolf es quien usa ese camisón rosa lol). En todo caso, al que imaginaría sería al antiguo Rey Mazoku que de repente despierta por ahí, pero ése Rey no es Yuuri y Wolfram ama a Yuuri, por eso esto es WolfxYuu x3
Bueno, para no hacer más largo esto… ¿review?
Anden, lo merezco ;o; (cínica xD)
Inauguré un foro de Yaoi y Jmusic¡únanse! Estamos reclutando a gente que quiera participar en los juegos de rol que haremos, además por supuesto para que hagan sus propios temas de yaoi o lo que deseen x3
Les esperamos en (unan los espacios):
yaoidays . foro . st
Besos,
Naomi Eiri.
