Notas de la Autora: Hola. ¿Cómo va?

Pues, lo que es yo, aquí, entregando el nuevo capítulo de este fic.

No sé si lo sepan, pero, hace un tiempo publiqué un one shoot titulado "Amarga Tentación". Éste es, en parte, necesario para que comprendan el giro que esta dando esta historia. De momento los retrocesos y avances en el tiempo se harán un tanto habituales y es porque quise hacerle un cambio de último momento.

El capítulo cuatro original era muy distinto al que ahora leerán. Difería mucho en cuanto a trama y a narración, según mi perspectiva, pero eso no quiere decir que no usaré fragmentos de él para esclarecer más las cosas, claro, si es que es necesario.

Agradezco los reviews que recibí en "Amarga Tentación", ya que éste es mi primer one shoot largo, catorce páginas con letra tamaño doce, y pues el primero en el que imprimo tanto sentimiento.

Bueno, espero que los "cambios" les agraden.

Disfrutad la lectura.

Maki Nirnaeth.

PD: Escuchen la canción "Penny Royal Tea" de The String Tribute to Nirvana, es preciosa y adhoc al capítulo.

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A kiss

By Maki

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Capítulo 4: Memorias parte I

Lanzo un suspiro y echo la cabeza hacia atrás, la cual fue interceptada por el blando respaldo del sillón. Aquella sala había pasado a ser su refugio más preciado, desplazando a la vetusta biblioteca que la había protegido fielmente estos seis años.

Sonrió por el recuerdo de sus apacibles tardes en aquel lugar en compañía de algún pesado volumen y miro hacia el frente reconociendo a su gemela en el reflejo del espejo. Sonrió hacia su igual y una chica de cabello castaño rizado y con tiernos bucles, con la túnica de los leones le devolvió la sonrisa. Hermione Granger se sentía feliz. Feliz porque por fin podía sentir que estaba completa, que no estaba sola y que la vida pese a sus altos y bajos era maravillosa.

Levanto un poco la muñeca descubriéndose el reloj que indicaba las seis y cincuenta. Aun debía esperar un poco. Miro a su lado y vio la pila de libros y pergaminos que indicaba que hacía unos diez minutos había terminado sus deberes… entonces podría hacerlo. Tomo la pluma que descansaba sobre la tapa de su libro de aritmancia y un pergamino nuevo que estaba a un costado de éste. Abrió el frasquito de tinta roja y se puso a escribir.

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Ella salio corriendo, con las lágrimas saliendo a borbotones de sus ojos. Nunca lo espero a pesar de estar conciente del odio que él sentía por ella porque era algo demasiado maquiavélico para su bondadosa mente.

¿Por qué?

¿Por qué?

No era justo.

Entro a su sala común abruptamente sin mediar si habían o no alumnos aun despiertos o si sus compañeros de casa ya se habían dormido. Nada, nada importaba. Todo era duro, cruel, doloroso.

Una mano detuvo su marcha acelerada hacia el dormitorio de las chicas pero ella no quería hablar, solo quería lanzarse a su cama y llorar hasta que sus ojos estuviesen tan secos que el solo pestañar fuese difícil y tortuoso.

- Hermione…

- Víktor, por favor…-pasando saliva con dificultad- déjame sola…

- Fue Malfoy otra vez, ¿verdad?-insistió el buscador- ¿qué te hizo?

- Por favor… déjame-suplico la chica- ahora no… necesito estar sola-en una pronunciación algo gutural-.

Krum la fue soltando de a poco hasta dejar su mano a su costado, apretando el puño. Draco Malfoy, él ya había hecho demasiado… esto no se quedaría así…

- Mañana hablaremos…-declaro más para sí que para la chica puesto que ésta ya había subido gran parte de las escaleras y parecía ajena a sus palabras.

Claro que sí, y no solo hablaría con ella sino que también arreglaría cuentas con cierto chico.

Harry estaba algo inquieto. Desconociendo el motivo de su desvelo, salio con sumo cuidado de la habitación procurando no despertar a sus compañeros de cuarto.

La noche estaba helada y el cielo estaba cubierto de nubes que le impedían el paso a las estrellas. El niño que vivió se detuvo en el pasillo absorto en la ventana que ofrecía aquel tétrico escenario.

Estaba aburrido.

Aburrido de aquellas cadenas que le impedían decir tantas cosas que pensaba, que sentía. Porque ese era el problema, lo que sentía. Era una mezcla de sentimientos que no sabía como definir, ni expresar. Era una lucha entre la nostalgia, la soledad y la impotencia, y éstas se aglomeraban en el pecho, oprimiéndole el corazón, robándole el aliento.

Porque ella era lo más bello y lo mas inalcanzable.

Porque ella era la herida y el parche de la misma.

Decidió ir por un vaso de agua para luego irse a la cama e intentar dormir un poco, pese a todo, mañana era otro día y debía atender en clases.

Dio la vuelta y avanzo unos metros. El sonido de unos paso llamó su atención y entonces una silueta adquirió forma y volumen, Víktor Krum.

Se miraron unos minutos analizando el humor de otro y cuando creyeron estar seguros se dignaron a hablar.

- ¿Es Hermione, verdad?

- Así es…

- ¿Qué tiene? –pregunto con voz preocupada-.

- Una serpiente la está molestando… -respondió con una voz cargada de resentimiento- Pero me las pagará…

- Ten cuidado con Malfoy… -acoto el moreno- nunca juega limpio…

- Descuida, creo saber como ponerlo en su sitio…- sonriendo levemente- ¿Qué hay de ti, Potter?, ¿Problemas con la hermana de Weasley?

Harry agradeció la oscuridad de la noche de lo contrario el buscador hubiese visto su furioso sonrojo abarcar no solo su rostro, sino también su cuerpo.

- Todo… bien –expreso dubitativo-.

- Pues no lo parece –dijo- ¿Aún crees que a Weasley le molestará saberlo?- mirándolo fijamente- Yo creo que solo tienes miedo por algo que no lo vale…

- Puede que tengas razón –acepto- Pero si Ron llegase a odiarme por esto yo…

- ¿Prefieres vivir siglos acallando lo que sientes y lamentándote o decirlo de una buena vez y arriesgarte?

Segundos…

Segundos valiosos en los cuales nuestras decisiones marcan la diferencia…

- Cojo la segunda…

Víktor sonrió e inclinado la cabeza se dirigió a su cuarto, pero la voz de Harry lo detuvo a unos metros de su puerta.

- Hermione te enseño bien el idioma… -declaro sonriente-.

- ¿Qué esperabas? –mirándolo de soslayo- Ella es la mejor…

La mejor.

Sabía que pese al valor que connotaba para él esa palabra aún era muy pequeña para describirla.

Hermione era su todo, lo más hermoso que nunca encontraría, la esmeralda escondida bajo el mar…

Y la amaba…

Con todo su ser, con toda su alma… adoraba cada detallito que la conformaba, desde el cabello enmarañado, las cejas semipobladas, los labios sonrosados hasta la aspereza de sus dedos, todo y aun así sentía que explotaría en cualquier momento por la intensidad de sus sentimientos por ella.

Pero ella, lejos de sus pensamientos se derrumbaba contra la puerta de su habitación con las manos conteniendo con dificultad sus sollozos.

¿Por qué rayos fue a la boca de las serpientes?

¿Por qué no simplemente ignoro aquel mensaje que de partida le dio mala espina?

No pudo, porque estaba en su naturaleza aclarar misterios, apagar su curiosidad…

… y soñar.

Porque en el fondo era eso, un sueño. Creyó fervientemente que era una cita privada con Víktor y que de ella sacaría un recuerdo imborrable…

La primera opción no… la segunda sí.

Porque aquel beso marcaría la diferencia claramente, lo quisiese o no. Porque la avalancha de sucesos venideros aun no la azotaba completamente, apenas la había tocado y con mimo…

Entonces, quizás por desesperación, quiso creer en que el poder de vidente de la profesora Trewlaney tenía un uno por ciento de credibilidad y que, si predecía constantemente la muerte de Harry, cosa que gracias a Merlín aun no pasaba y esperaba que no pasara sino cuando fueses brujos ancianos como Dumbledore, quizás podría predecir las calamidades que la afectaría… pero todo era producto de su angustia porque, aunque la maestra de adivinación le relatara hechos verdaderos ella no lo creería…

… sino hasta vivirlo en su carne.

Ya un poco más calmada, se seco las lágrimas con la manga de la túnica y se puso de pie. No era primera vez que Malfoy la amedrentaba, pero, sin duda, esta vez había franqueado todos los límites y por eso ahora debía ser fuerte porque sabía que para mañana mas de medio Slytherin estaría enterado de la gracia de su líder y por ello no había tiempo de llorar, ya no más.

Por momentos, su vista se quedo fija en la ventana que exhibía un cielo apagado, carente de vida por la ausencia de la luna y las estrellas. Fue ahí que busco en su interior aquella fuerza que siempre la había caracterizado y cuando su respiración se acompaso, las nubes abrieron paso a la Reina, blanca, majestuosa, brillante y a sus damas de compañía, las estrellas que con su luz llenaban el vasto cielo de armonía y tranquilidad. Entonces sintió en su ser que la paz volvía a ella y que sin importar lo que pasase, ella podría afrontarlo…

… porque él estaba a su lado.

Víktor… el nunca la dejaría en momentos como estos. Sonrió levemente al evocar su recuerdo. Se dirigió a su cama en busca de descanso tanto para su mente como para su cuerpo.

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- ¿Qué tal ha ido Malfoy?

- ¿Tú que crees, Blaise?- pregunto con una sonrisa maliciosa en los labios- Tendré que lavarme la boca con cloro después de esto…

Avery, Crabble y Goyle estallaron en carcajadas al ver la teatrización de su líder de cuando Granger descubrió quien la había besado.

- Pero Malfoy, ¿Tan mal besa esa sangre sucia?- inquiero Avery – porque obviando ello, esta como se quiere…

- Ni de broma –respondió el aludido haciendo una arcada- Ni aunque fuera sangre pura dejaría de ser tan empollona- sonriendo divertido- además, el troglodita de Krum aun no le enseña a besar como es debido, besa peor de lo que Filch podría besar…

Otro estallido de carcajadas a la que se sumo una femenina. Draco se giro topándose con la mirada de Pansy.

- Parece ser que esa sangre sucia recibió lo que merecía…

- Por supuesto, Pansy- sonriendo con suficiencia- siempre es un placer meterse con ella…

Pansy se acerco coquetamente al rubio, rodeándole lentamente el cuello con sus brazos…

- ¿Por qué no celebramos esta dicha juntos, Draco?

Se entrelazaban en su mente…

"Te odio Malfoy"

Se ordenaban en busca de coherencia…

"Eres despreciable"

Y ahí, aproximándose, venía el Sí rotundo…

"Púdrete"

Pero esos ojos bañados, no solo en lágrimas sino también en desafío le bloquearon.

Con un gesto brusco aparto a la morena y subió a paso acelerado a su habitación cerrando la puerta de un portazo.

Los presentes quedaron sorprendidos, ¿de qué iba Malfoy?

Pansy fijo la mirada en la puerta creyendo que así ésta se abriría y Draco la invitaría a pasar…

… ilusa.

Lejos de pasar, Draco se agarraba la cabeza desesperado. ¿Qué pasaba?, ¿Hacia donde se había ido la dicha de humillarla, esa que instantes atrás le danzaba el orgullo?

El pergamino….

… su caligrafía fina y ordenada…

… sus palabras…

¡No!

¡Qué alguien las borre de su mente!

Imposible, se habían grabado a fuego vivo en su mente, y sin saberlo, también en su ser…

¡Maldita Granger! ¡Mil veces maldita!

Y así se extendían por su memoria… como el virus del resfrío que se al leve estornudo infecta a un gran numero de personas…

"Te odio…"

Esas palabras…

"Te odio Malfoy"

Ganaban peso, ganaban terreno dentro de sí…

"¡Te odio!"

… y le hacían revivir los acontecimientos que hacía algunos minutos protagonizó.

La carcajada falsa que lo protegió, la punzaba en el pecho que lo acongojo al ver sus lágrimas fluir bajo esos ojos resentidos…

Granger…

"Aparentemente, puede que tenga el mundo en mis manos

pero, ¿Quién sabe realmente lo que hay en mi interior?

Hay mucho más bajo lo aparente, más allá de aquella sonrisa

hay lágrimas secas que mueren en risas alegres.

Nadie lo sabe, nadie podrá tocar este pequeño mundo propio

donde las fantasías vienen y van como pájaros surcando el cielo,

donde los sentimientos se tiñen de rojo y azul,

donde el océano nunca deja de brillar bajo el sol…

no hay ni luz ni oscuridad,

solo esta máscara que no deja de llorar…

El dolor morirá donde nace la noche en este eterno ensueño.

Esos condenados ojos no dejaran morir la imaginación errante

que desnuda los mas viles deseos y enaltece los bellos ritos.

Entonces la máscara se romperá y descubrirá aquel rostro

lozano que se opaco por temor.

En las alturas soltare estas ataduras

Y no habrá más necesidad…

de sufrir."

Sus palabras, su sentir, su dolor…

Latían dentro de su cuerpo, como si ese cúmulo de sufrimiento le perteneciera.

"Y no habrá más necesidad… de sufrir"

Sufrir, sufrir…

"Te odio"

Y la espina se iba clavando de a poco en su corazón…

"Y no habrá más necesidad…"

¿Por qué? ¿Por qué le afectaba tanto?

Apretó los puños buscando aligerar esa carga, invisible, que le oprimía, que le escaseaba el aire.

¿Quién era ella en realidad?

¿Por qué le provocaba aquello?

"En las alturas soltare estas ataduras"

¿Ataduras? ¿Cuáles?

- Te convertirás en Mortífago y le servirás al Lord Oscuro…

- Si padre…

"¡No! ¡No quiero hacerlo!"

- Debes destruir a los sangre sucia…

- sí padre…

"No me obliguen… no quiero hacerlo, no quiero herir a nadie"

"¡No!"

Ataduras…

"¡Maldita sea!"

Dolor…

- Extiende el brazo…

"¡POR FAVOR NO!"

- Morsmordre….

"¡NOOOOOOOOOOOOOO!"

- Felicidades, ya eres de los nuestros Draco…

- Es un honor servirle mi Lord…

Esta maldita marca… la prueba de la esclavitud.

"Entonces la máscara se romperá y descubrirá aquel rostro"

¿Cuál era su verdadero rostro? ¿Cuál?

Tantas preguntas carentes de respuestas, tanta angustia, tanto dolor…

Calló de rodillas sosteniéndose aun la cabeza con las manos, con los labios apretados conteniendo un gemido.

No más… no más…

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Abrió la puerta inspeccionando la estancia con anhelo y al verla sentada en el sofá sonrió de lado. Le había sido muy difícil ir a su encuentro evadiendo a sus compañeros de casa que últimamente estaba muy atento a sus pasos, pero había valido la pena, vaya que sí…

Se acerco lentamente, queriendo sorprenderla ya que, por lo que podía observar, estaba concentrada escribiendo algo. Sus pasos lo situaron a su costado izquierdo apreciando mejor su perfil, dándose cuenta de sus ojos cerrados y la rigidez de su mano en torno a la pluma, sobre el papel. Agudizo su sonrisa al hallarla dormida.

Era una visión maravillosa. Su cabello castaño lleno de bucles reposando en sus hombros, sus largas pestañas acariciando sus suaves mejillas, sus suaves manos sosteniendo la prueba de su secreto mutuo. Arqueo una ceja divertido al hallar a su cotado derecho la exuberante pila de libros y pergaminos, de seguro le estuvo esperando adelantando deberes…

Con cuidado de no despertarla, se sentó a su lado. Delicadamente le quito la pluma y la guardo en su estuche, cerro el botecito de tinta y tomo el cuaderno para cerrarlo… o eso planeaba hacer. La curiosidad lo impulso a leer un párrafo del texto que abarcaba un buen turro de hojas.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente por la sorpresa, ella … ella estaba escribiendo…

- No tienes remedio Granger…. –susurro cerrando el cuaderno y dejándolo en lo alto de la pila de libros.

Hermione se movió, aun dormida, y por instantes se asusto al pensar que la había despertado, pero lejos de pasar, inconcientemente se le pego al brazo mientras sus labios surcaban una leve sonrisa.

Draco la miro sintiendo que nada era suficientemente valioso como ella, como ese momento, como abrazarla y tenderse en el sofá con ella en sus brazos, como besar su frente y acariciar su cabello…

Nada era más valioso que ella…

Nada era más valioso que ese "ahora"…

- Draco…

La voz adormilada de la chica lo sobresalto un poco, fijo sus ojos en ella para sorprenderla con los ojos entrecerrados.

- Buenas noches bella durmiente- dijo en son de burla- ¿Has soñado conmigo?

La aludida sonrió y apoyo de buena nueva su rostro en su pecho.

- Pues sí, soñé bonito – aferrándose a su camisa blanca- soñé con un rubito que me deja esperando y que se me aparecía levitando cuando le llamaba…

- ¿Es eso una indirecta, Granger? –pregunto jugando con un bucle-.

- No… - sonriendo traviesa- … del todo. Pero me preocupe al ver que te tardabas, pensé que no vendrías…

- Lo siento –deslizando su dedo índice por su mejilla- últimamente me es más difícil salir de la sala común sin ser sorprendido…

Hermione se levanto lo suficiente para que sus rostros quedasen enfrentados.

- ¿Crees que sospechen? –dijo seria, en tono preocupado- No deberían, hemos sido muy cuidadosos… -hablando aceleradamente-.

- Tranquila… -tomándola de las mejillas- de seguro Parkinson movió a sus peones porque ya no le presto atención, pensará que estoy con una chica…- acomodando un rizo tras su oreja- suele ponerse así con frecuencia…

- ¿Con frecuencia? –pregunto endureciendo el rostro- Por como lo dices creo que es un viejo hábito tuyo…

- ¿Estás celosa, Hermione? –sonriendo ampliamente con un deje de satisfacción-

- Sí y mucho –ironizando- ¿Tú qué crees, Draco Malfoy?

El rubio alzo su rostro rozando su nariz con la de la chica mientras esta se sonrojaba levemente.

- Boba… -susurrando- eres la única…

Ella quedo anonadada por sus palabras, pero no pudo mediar palabra al sentir sus labios uniéndose a los suyos. Cerró los ojos complacida mientras se entregaba al beso y al momento…

… momento que con el tiempo evocaría un sin número de veces en aquellas cuatro paredes…

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Notas de la Autora: Hola. ¿Qué les ha parecido? ¡12 páginas en Word! Es un gran avance para ser capítulo y no one shoot (mi promedio por capítulo son 6 a 7 páginas).

¿Qué piensan de la escena de lucha internar de Draco? La verdad es que no sé como la escribí, debió ser el efecto de la canción "Penny Royal Tea" en versión String. Te pone un pelin depresiva si la escuchas durante media hora mientras escribes… pero que se adecua, se adecua definitivamente con las escenas tristes de este capítulo. ¿Cómo estuvo la escena Dramione? Siempre quise que me abrazaran mientras duermo, por eso Draco pillo a Hermione dormidilla y soñando de lo lindo… y la escena de celos… pues que yo me pondría igual me dicen de esa manera el motivo del atraso…

En fin… aun tengo las manos malas y la garganta me duele a morir, les dejo esperando con todas mis fuerzas que el capítulo les haya gustado.

Me despido, cuídense.

Maki Nirnaeth.

PD: Presionen "Go" y déjenme su comentario.