2 – Viernes de intermedio
-¿Con quién vas a ir a Hogsmeade mañana? –preguntó mi hermano, distraído durante la comida del viernes.
Prácticamente, se me cayeron los cubiertos del susto. Hasta que me di cuenta de que no estaba hablando conmigo, gracias a Dios, sino con Abby. Y que ella estaba casi tan sorprendida como yo por el súbito interés del Merodeador.
-Creo que con Lily¿no? – contestó, mirando a la susodicha, que asintió.
-No sabía que os fuese ése rollo – comentó Black, con una de sus gracias típicas.
-No nos va, Black, pero ya que tú has secuestrado a nuestra otra amiga, nos quedan pocas opciones.
Esta vez, a quien se le cayeron los cubiertos fue a Remus. Pobrecillo, por su cara, creí que estaba a punto de sufrir un infarto.
-¿Que qué¡Con mi hermana¡Ni en sueños! – le gritó a Sirius.
Un momento¿Cuándo ha pasado de ser Black a ser Sirius? Es igual…
-No te enfades, Moony, sólo hemos quedado para dar una vuelta – trató de calmarle el aludido, con la cara blanca. Sí, ahora entendía por qué no quería que le contase nada al agorero de Remus.
-Sí, y la daréis conmigo – aseguró el licántropo, preocupado, furioso e inquieto – Y separados por dos metros como mínimo. Puede que algo de ropa tapadita no venga de más – añadió, mirándome de reojo – y bien holgada, para que no vayas provocando. Y nada de entrar a sitios oscuros o apartados, porque quizás mamá y papá no te lo explicasen bien, pero los niños NO vienen de París. De hecho, cualquier contacto físico que vayáis a tener pasará antes por consultármelo a mí y…
-Remus, ya – dije, con calma. Y el milagro es que se calló – Ahora, por favor, piensa con algo de sensatez¿me has oído alguna vez ser amable con Black? – él negó - ¿Defenderle en esta pulla o aceptar su invitación? – negación de nuevo - ¿Crees que dejaría que me tocase? – otra vez no – Pues eso – terminé, tan tranquila, metiéndome mi última cucharada de natillas en la boca.
Parecía que mi queridísimo pariente iba a contestarme algo, pero supo callarse a tiempo. De pronto, Black reaccionó.
-¡Eh¿Eso significa que no vas a ir conmigo?
-Claramente.
-¿Por qué?
-Porque no me caes bien, eres arrogante, infantil, vago y fanfarrón. Crees que me voy a dejar avasallar y no es así ni por asomo. Tu ego podría equipararse al de Malfoy, le tienes más aprecio a tu pelo que a tu madre (aunque eso no puedo reprochártelo) y tu sentido de la responsabilidad consiste en "donde las dan las toman", algo que ni casa ni tiene sentido… ¿Quieres que siga?
-No, no hace falta… - replicó él, con voz de corderillo y ojos de degollado – Pero ven, dame una oportunidad.
-Vamos Lys, estás consiguiendo un imposible, Sirius Black le está suplicando a una chica – sonrió Lily con evidente mala leche.
-No te metas, pelirroja. Todavía tendrás que defenderte de mí un poco más. – intervino James - ¿A qué hora quedamos?
Mientras mi amiga Evans le replicaba a James que se comprase un cerebro y Sirius seguía mirándome con carita de cachorro y dándome toques con el pie por debajo de la mesa, yo me giré hacia Remus, creyendo que estaría dispuesto a echarme una mano. Pero, para mi sorpresa, lo que me encontré fue a mi hermano con los ojos clavados en una Abby roja como un tomatito cherry.
-¿Ma-mañana? – tartamudeaba ella – Pues n-no sé… Ya había… Con Lils… y ella no…
-No creo que le importe y James te lo agradecerá si le espejas un poco el camino.
Increíble, para una vez que necesitaba de toda su cordura, sensatez e influencia sobre Sirius, iba y se ponía a ligar con una de mis mejores amigas. Si es que no hay nadie con quien contar. Acabé por levantarme exasperada de la mesa Gryffindor y salir del comedor con cara de agobio. ¡Qué estrés!
Tan apijotada iba que me empotré contra alguien vestido de negro.
-Mira por dónde… - empezó a decirme, pero cuando levanté la vista (era algo más alto que yo) se calló a mitad de la frase – Lupin¿qué haces aquí?
-Sembrar patatas¿no me ves? – contesté yo, de malos modos. Severus Snape solía ser cordial conmigo, pero en esos momentos estaba demasiado sobre cargada para tener nada en cuenta. Él levantó una ceja – Perdona, es que estoy un poco estresada.
-No te preocupes. ¿Tiene algo que ver con tu hermano?
-Con uno de sus amigos más bien... – y entonces se me encendió la bombilla (sí, siempre he sido de efecto retardado¿algún problema?) - ¿Tienes con quién ir mañana a Hogsmeade? – pregunté de sopetón.
Creo que el pobre no estaba muy acostumbrado a que las chicas fuesen tan directas al hablar con él. De hecho, dudaba que hablase con muchas chicas, lo cual era una pena, porque solía ser amable si la gente lo trataba bien. Con Lily, sin ir más lejos, se había empezado a comportar en condiciones a principios de sexto, y todo por una tontería como un libro de la biblioteca. Cosas de la vida…
El caso es que sus mejillas pálidas se sonrojaron.
-No había pensado en ir.
-Oh, vamos¿una posibilidad de ir fuera de estas cuatro paredes y no ibas a aprovecharla? Eres un mundo aparte…
-Todo va a estar lleno de parejitas repelentes y besuqueos. Me dan cosa.
-Bueno, pues es tu día de suerte: me dan tanto repelús como a ti. ¿Quedamos, cogemos algo en Honeydukes y nos instalamos en alguna zona bien alejada de besuqueos?
Obviamente y ahora que lo veo desde fuera, aquello pareció lo que no era. Menos mal que mi súper efecto retardado tardó un poco pero terminó apareciendo.
-¡Como amigos, claro! – completé. Sus mejillas iban del sonrosado al rojo fosforito a intervalos.
-Me parece bien una tarde de amistad – terminó aceptando, tan frío como siempre, cosa que no casaba para nada con su rostro.
-¿A las cuatro en el hall?
Él sólo asintió. Yo me despedí y cada uno se fue por su lado.
Bien, un problema menos.
¿O no?
ºoºoºoºoºoº
Por la noche, en la sala común, los merodeadores se encargaron de amenizarnos la velada. Por merodeadores entendamos tan solo a Sirius y James, el cual continuaba, a ratos, insistiéndole a Lily para que le acompañase al pueblo al día siguiente después de que Abby aceptase la invitación de mi hermano.
Esos dos estaban, en esos momentos, tratando de explicarle a Peter un movimiento de varita para Transformaciones y Lily terminó entrando a la clase particular también. Total, que me dejaron sola con ese par de descerebrados que eran (y siguen siendo) Potter y Black. Éstos, al darse cuenta de que estaba sola, decidieron venir a obsequiarme con su compañía.
Qué majos (nótese el sarcasmo).
-Entonces¿a las cuatro, Alyson? – preguntó Black con suficiencia.
-En tus sueños, Black – repuse yo, recalcando el apellido – Ya he quedado, así que búscate otra compañía, que seguro que no tendrás problemas para encontrarla.
-¿Cómo que has quedado¡Yo me lo pedí primero!
Ante todo, lo que quiero dejar claro es que lo que más me gusta de él es su madurez. Pensé en darle una piruleta, a ver si se le pasaba el berrinche, pero lo descarté poco después.
-¿Con quién? – exigió, cada vez más mosqueado.
-No es asunto tuyo. ¡Y yo nunca acepté ir contigo, así que no te pongas en plan Despechada, que no cuela!
-Vamos, Padfoot, cálmate… - comenzó a decir James, dándole palmaditas en la espalda a su amigo del alma, que había hundido la cabeza entre los hombros y la cara entre sus manos – Algún día tendría que aparecer una chica que rechazase al gran Sirius Black…
Qué bien se lo estaba pasando el muy…
-¡No! Ella no me ha rechazado, tan sólo lo ha pospuesto¿verd…? – pero me marché justo antes de que terminase. Diez minutos más con el increíble ego de Black en la misma sala y uno de los dos habría terminado sus días.
Salí al pasillo, a dar una vuelta, pero de pronto me encontré con que no sabía a dónde ir. Los terrenos, de noche, eran peligrosos, la biblioteca estaría llena de empollones chalados estudiando, el comedor se habría vaciado hacía un buen rato… En esos momentos, decidí hacer caso al consejo que siempre me daba mi hermano desde tiempos inmemorables: "Si no sabes qué hacer con tu tiempo… come." Y bajé a las cocinas.
Por el camino me crucé con varios alumnos, la gata de Filch (a la que ignoraba olímpicamente siempre), Dumbledore (que llevaba un termo con chocolate y una bolsa de caramelos de limón y me guiñó un ojo como saludo) y Nick Casi Decapitado. Con ninguno me paré mucho. La verdad es que hambre no tenía, pero una vez formada en mi mente la visión de una copa de helado gigante… qué puedo decir, soy débil y golosa.
Los elfos me atendieron tan serviciales como siempre y me senté en una de las pequeñas mesas a esperar que me trajesen la comida. No pude evitar pensar que si hubiesen venido mis amigas, Remus o incluso Potter, la velada sería mucho más divertida. Y en eso estaba cuando…
-¡Enana! – increíble¡¿por qué?! Sirius se sentó enfrente de mí – No está bien dejar a la gente con la palabra en la boca.
-Tampoco está bien acosarla.
-Esto no es acoso, es… interés.
-Sí, esa es la excusa de todos los psicópatas.
-¿Vas a decirme por quién me has plantado?
-No te he plantado porque nunca llegué a aceptar.
-¿Quién es?
-¿Sabes que eres un poco pesado?
-¿Siempre respondes preguntas con preguntas?
-Me desesperas.
-Lo sé – acabó él, con una sonrisa triunfante.
-Ahora entiendo cómo ligas tanto si nunca te veo hablar con las chicas. Si lo hicieses, no te comerías una rosca.
-Me ofendes, tengo una gran personalidad.
En esos momentos, llegó mi súper helado. Sirius lo miró con ojos codiciosos.
-Es mío – dije, para dejarlo bien claro.
-Hay que compartir.
Bufé y le acerqué una cuchara. Mejor dar mi brazo a torcer y pedir otro si la cosa lo requería que enzarzarme en otra disputa verbal más con él. En realidad, necesitaba algo de calma. Él sonrió.
-Tengo miedo de que me pegues algo… - musité, mirando las cucharas.
-Hay formas mejores de contagiarse las cosas – replicó él, y de repente su silla y su persona estaban a mi lado.
-A distancia Black, o llamaré a mi hermano – le amenacé, pensando que le afectaría algo la mención a Remus. Pero él se limitó a encogerse de hombros.
-Mi encanto funciona también con él – dijo, parpadeando cómicamente.
Suspiré. Qué dolor de hombre… (o proyecto de ello al menos). Decidí cambiar de tema, más que nada para que no me saliese una úlcera o terminase matando a "alguien" o similares.
-Lily debe de estar tan desesperada como yo, ahora mismo.
-¿Por qué?
-James se ha quedado con ella¿a que sí?
-Un poco.
-Ya…
-Pues yo les auguro un gran futuro. James la conquistará y entonces ella se dará cuenta de lo tonta que ha sido – en este punto me lanzó una mirada elocuente – y James le dará un montón de hijos…
-Hijos no sé, dolor de barriga, seguro.
-Eres una escéptica.
-Realista suena mejor.
-¿Con quién has quedado?
-No cuela.
Él tiró la cuchara sobre la mesa, maldiciendo por lo bajo. Se levantó y me miró fijamente. Y he de admitir que esa mirada me taladró un pulmón, nunca le había visto tan serio… Salvo esa vez que me comí el último trozo de tarta de chocolate en Halloween, pero eso fue un caso aparte. Entonces hizo la mayor horterada que podría haber hecho, y se arrodilló en el suelo, a mi lado. Me cogió una mano.
-Por favor, ven conmigo a Hogsmeade.
-¿Por qué? – mira, ahora ya era intriga. ¿A qué venía tanto interés después de siete años?
-Mmmmm¿porque me apetece? – probó él y yo arqueé una ceja – Pues porque me lo paso "bien" contigo… y estás un cacho buena… y no te importaría si le gasto una broma a un slytherin… - a cada momento, si he de ser sincera, mis defensas caían cada vez más. Nunca me había parecido atractivo Black, pero el hecho de tenerle tan interesado… tenía su puntillo – Y porque eres un reto – por supuesto, eso último no podía faltar. Era lo que de verdad le llamaba de mí y lo que se acabaría si al final aceptaba. Eso me hizo reaccionar.
-Pues gracias por todos los piropos… creo. – contesté, poniéndome en pie y acercándome a la puerta - Pero ya he quedado.
Salí, y una vez fuera lo único que oí antes de irme fue:
-¡¡¡¡¡Arghhhhhhhh¡¡¡¡¡Es que me desesperas!!!!!
ºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoºoº
Gracias por esos reviews que me habéis dejado, me han llegado al alma .
Besos para todas y un Sirius en bañador!!
Sigo queriendo más y más comments!!
Jane
