Capítulo 2.- by Elieth.
Lily Del Valle entró en la residencia Shanks hecha una furia y maldiciendo en español, aún no podía creer que sus padres pensaran que sería una buena idea el que ella se casara con un perfecto desconocido; y por más que ella rezongara, alegara o amenazara con cortarse las venas con una zucaritas, no los haría cambiar de opinión, quisiera o no, ella se casaría con Karl Heinz Schneider.
- ¡Ja! Que clase de nombre es ese – murmuraba de mal humor la trigueña, al pasar por la estancia de la casa.
Alejandro del Valle le había dicho únicamente, que su prometido era un joven alemán a quien le gustaba mucho jugar fútbol. Lily no lo conocía en lo mas mínimo y no sabia que esperar de él.
- Lo más probable es que solo se dedique a perder el tiempo con su dichosa pelota.
Con sus pensamientos negativos, en contra del inocente alemán (jajaja ¿inocente? XDDD), Lily recorría los pasillos de la casa, dirigiéndose a su habitación; había decido que lo mejor era darse un relajante baño para ver si así podía tranquilizarse y olvidarse por lo menos un rato de toda esta locura.
Al pasar cerca de uno de los accesos al jardín, escuchó algunos ruidos muy poco comunes, lo que le llamó mucho la atención; fue en ese momento cuando se percato de que ningún integrante de la servidumbre se encontraba, lo que se le hizo demasiado extraño.
- ¿Dónde podrán andar todos?… cuando salí aquí estaban – se preguntaba
No quedándole mas remedio, la chica se dirigió al jardín trasero para averiguar quien o que hacia tanto escándalo. Al llegar allí se sorprendió al descubrir el origen de dicho escándalo. Elieth se encontraba tratando de destruir el portón de la bodega con un balón de soccer (o sea golpeándolo ^^), a la vez que maldecía en sabe cuantos idiomas diferentes.
Lily solo elevo la mirada al cielo y negó con la cabeza, era obvio que a su prima tampoco le había ido muy bien con sus padres, pues se notaba que estaba más que furiosa, lo que se le hizo divertido.
- ¿Se puede saber que te hizo la puerta? – le pregunto en tono burlón, viéndola desde una prudente distancia – no te desquites con ella que no tiene la culpa de tus desgracias.
La rubia al escuchar a su prima paro de su lucrativa actividad, volteando a verla, para lanzarle una mirada asesina; luego, solo suspiro, recogió sus cosas y se dirigió hacia ella.
- Ella nada, pero es la única con la que me puedo desquitar ¬¬
-¿Y por qué traes tan mal humor?
- Es que no sabes lo que me acaba de pasar, mis padres se han vuelto locos.
Lily suspiro al recordar que ella, en ese momento, pensaba exactamente lo mismo de los suyos.
- Déjame decirte que no son los únicos, los míos están igual.
- ¿En serio?, pues ¿qué paso?, traes una cara que da miedo.
- Vamos por una soda y te cuento en el camino.
Las dos chicas entraron a la casa mientras se comentaban la nuevas que les habían dado sus padres.
-
Karl Heinz Schneider y Genzo Wakabayashi se encontraban sentados en una de las escalinatas que llevaban a los campos de fútbol, ambos jóvenes habían estado conversando un muy buen rato sobre sus mutuas desgracias; habían gritado, pataleado, hecho berrinche, maldecido a sus progenitores por tan brillante idea y hasta habían planeado como huir del país; por lo que ya desahogados, ahora se encontraban mas tranquilos y solo contemplaban como algunos niños se encontraban jugando en los campos.
- Tenías razón en que nada bueno podía salir de que nuestros padres se reunieran – dijo de pronto Karl Heinz con una actitud depresiva.
- Mm si – respondió el otro del mismo modo.
- Ya decía yo que nada bueno podía salir de todo esto, lo que mal comienza…
- Ya deja en paz tus supersticiones – lo interrumpió Genzo irritado - mejor pensemos que haremos, yo no estoy dispuesto a casarme con una desconocida, apenas y se como se llama.
- Es verdad ni siquiera las conocemos…. – reflexionaba el alemán- el saber que mi prometida es una chica mexicana y que se llama Lily Del Valle, no me ayuda mucho.
- Por eso mismo, creo que antes de estar planeando en como pedir asilo político, debemos encontrar una solución a esto.
- ¿Y qué sugieres que hagamos?
- Lo primero es ir a conocerlas, debemos hacerles una visita para ver con que clase de niñas mimadas nos piensan casar.
- ¿Conocerlas? – el alemán no estaba muy seguro de esa idea - ¿Te imaginas como serán para que les tengan que conseguir marido?, No creo que me guste mucho la esa idea.
- De todas maneras la tienes que conocer o que ¿te esperarás hasta el día de la boda?
- No, mejor la conozco de una vez, así tengo tiempo de huir, pero en donde las encontramos.
- Según se ambas viven en casa de los Shanks.
- Ok, vamos, pero si voy es solo para decirle que ni loco me casare – gruño Schneider.
- ¿Y tu crees que yo voy a decirle "mi vida cuando nos casamos"? - le gruñó sarcástico el japonés - Por supuesto que ¡No!, yo también voy a decirle que se olvide de esa loca idea.
- Entonces busquemos en donde esta esa dichosa residencia.
Ambos jóvenes se levantaron de su lugar y fueron en busca de alguien (que no fueran sus padres pues no los querían ver ni en pintura) que les informara en donde se localizaba la susodicha casa.
-
Lily en ese momento le comentaba a Elieth, todo lo que su padre le había dicho, la otra solo escuchaba atenta a su prima, quien ya la había escuchado antes, al finalizar el relato le respondió.
- Me lleva… si dejarían de ser parientes, son igual de necios.
- Pues si pero no se que hacer… yo no deseo casarme y menos con un insípido güerejo.
- Jajaja y como sabes que es eso, si ni lo conoces.
- Solo supongo, por que dudo mucho que sea el príncipe azul que estaba yo esperando – le dice con sarcasmo – a lo mejor el tuyo si lo es – dice burlonamente.
- Ahhhh . no, no lo creo, con solo saber que me caso con el por heredar ya me dice mucho.
- ¿Cómo que?
- Como que es un niño fresa e hijo de papi que solo le ha de interesar el dinero… pero no, esto no se queda así… si Rémy Shanks quiere casar a alguien que lo haga con su hija Erika que yo no pienso hacerle el mas mínimo caso ¬¬
- Lo mismo digo ahí esta Lara que ella si se quiere casar, que mas da que lo haga con otra persona y no con su novio.
- Argg, algo tengo que hacer - dijo desesperada, lanzando el balón con todas sus fuerzas.
El dichoso balón reboto en la pared, tirando un cuadro, para luego estrellarse contra la lámpara que se ubicaba en el lobby de la casa, rompiéndole a esta el foco principal.
- ¬¬ ¿ya vez lo que haces?, ¿no te puedes calmar? – le recrimino la trigueña.
- No, u_u no puedo, me da mucho coraje que el señor Shanks sea tan irracional.
- Deja de hablar de tu padre como si fuera un completo desconocido o_OU
- Por el momento lo es
- Bueno, llamemos a alguien para que cambie la lámpara – le dice cambiando de tema para no discutir.
- Imposible, cuando llegue no quería ver a nadie asi que les di la tarde libre y no regresaran hasta ya noche.
- Pues entonces cámbialo tú, tú la rompiste así que tú arréglalo.
- Y como si no le llego :s
- Eres el colmo, u_uU, ¿para que haces las cosas si no las puedes solucionar?, ¿quién te manda a no ser mas alta?.
- Oye! – le recrimino la ojiazul - No te burles que así soy única ^^ jajaja.
- Pues si, pero no puedes cambiar una simple lámpara…
- No, lo acepto – dijo con una cara de fingidas lagrimas - no puedo cambiarla, pues no le llego.
- Jajaja Ok ya calmada, lo haré yo, pero tú me sostienes la escalera para no caer.
- De acuerdo – asiente la otra feliz.
Las chicas trajeron todo lo que necesitan para reparar la dichosa lámpara y entonces Lily se subió a la escalera, mientras la otra le sujetaba desde abajo. En ese momento a alguien se le ocurrió tocar a la puerta.
- ¿Quién demonios podrá ser? – Pregunto la rubia dejando a la castaña en la escalera - no te vayas a caer en mi ausencia.
- Muy graciosa.
Elieth entonces se dirigió a la puerta para ver de quien se trataba. Al abrir la puerta se topó con un joven alto de cabellos y ojos obscuros, quien traía una gorra de color rojo y una expresión de mal humor.
- ¿Si? – preguntó ella algo extrañada.
- ¿Esta es la casa de la familia Shanks? – preguntó él, muy ceñudo y entrando a la casa sin ser invitado.
Eli solo se quedó con la boca abierta, viendo como este entraba como perro por su casa, jamás había visto a alguien tan descortés, como es que entraba sin permiso, estaba a punto de reclamarle cuando vio que detrás del chico venia otro joven, este era un apuesto rubio quien la miraba fijamente, de los pies a la cabeza, ella al verlo olvido lo que iba a decir.
Genzo por su parte se adentró más a la casa, en una actitud muy prepotente, hacia el centro de la estancia en donde se topó con una escena muy atractiva para sus ojos. Lily cambiando el foco, mostrando sus torneadas y largas piernas bajo una diminuta falda. Ella al sentir la presencia de alguien en el lugar supuso que se trataba de Elieth.
- ¡Pásame el foco! ¿Quieres? – dijo sin mirar quien era la persona que estaba ahí.
Wakabayashi se quedo como idiota mirando las piernas de Lily, hasta que escucho que la chica le pedía el foco una segunda vez, entonces se pregunto que hacer; ¿le diría que no era quien creía?, pero eso haría que la chica se asustase y por que no decirlo, también perdería la estupenda vista que tenia en ese momento; así que con la baba a punto de caérsele solo le dio a la chica lo que pedía sin decir ni una palabra.
En la puerta, la rubia solo miraba un tanto ida entre el joven de la puerta y el que había entrado a su casa, sin atinar a que hacer, por un lado le hubiera encantado poder sacar a patadas al intruso de su casa, pero si lo hacia el chico de la puerta pensaría que ella era una salvaje, impresión que no quería darle. Schneider miraba fijamente a la fracomexicana, quien traía un short muy, muy corto con una camisa entallada que dejaba a la vista su cuerpo perfectamente delineado.
- ¿Puedo pasar? – le dijo él muy cortésmente y en una forma muy coqueta.
- ¡Claro!, ¡Pasa! - le respondió ella con una gran sonrisa y haciendo un gesto con la mano para permitirle el acceso.
Luego que el alemán entro en la casa, la chica lo siguió con la mirada, que espectáculo tenía frente a ella, el joven era realmente atractivo por donde quiera que lo vieras, luego, cerró la puerta y lo siguió hasta donde se encontraban los otros.
Al llegar ahí la castaña estaba como loquita hablándole al japonés (claro sin verlo aun) quien no entendía nada, pues esta hablaba en español y muy rápido.
- ¿y bien quien era? – preguntó ella de pronto.
Genzo al ver llegar a su amigo, se giro a ver a la rubia que venia detrás de el, con una cara de confusión preguntándole con la mirada ¿qué tanto le estaba diciendo?. Ella comprendió de inmediato y sonrió burlonamente.
- Creo que es mejor que bajes un segundo – le dijo ella a su prima también en español.
- ¿y por que?, si ya casi termino.
Ahora Genzo se quería volver chango, ya no era una sino las dos quienes estaban hablando en ese idioma que a puras penas sabia identificar o decir frases sencillas como un saludo o como pedir de comer y eso gracias a que en varias ocasiones había ido a visitar a su amigo a España. Karl estaba peor que su compañero pues el si estaba mas que muerto en ese idioma, ambos jugadores solo se miraban muy confundidos.
Elieth se dio cuenta de que ellos no dominaban el español por lo que comenzó a preguntarle a la mexicana cuanta tontería se le vino a la mente solo para hacer enojar al japonés y que ambos jugadores creyeran que tenían una gran conversación ^^
- ¡Bueno ya!, deja de decir tonterías – le gruño la castaña fastidiada de tantas preguntas sin sentido.
- ¿Cuánto te falta? – pregunto la rubia sin hacer caso de los reclamos de la otra y también ya un poco aburrida.
- Nada, ya termine.
- Pues mejor baja de una vez – le dijo ya en un tono mas serio.
- OK.
Al bajar la escalera y girarse, se topó cara a cara con Genzo Wakabayashi, por un momento ambos se quedaron inmersos en los ojos del otro, a él le parecieron los ojos mas hermosos que había visto en su vida, su raro color como si fuera chocolate derretido lo cautivaron de inmediato por su parte a ella, le parecieron los más hermosos ojos negros que hubiese visto jamás, esa profundidad que mostraban era muy diferente a todas las demás. Fue en ese momento que Eli decidió interrumpir en su cursilería.
Cof, cof, ejem – gruñó ella.
Al escucharla Genzo y Lily se separaron de inmediato y sin saberlo por que ambos se sintieron un poco avergonzados.
- ¿Se puede saber por que entra de ese modo?, ¿Qué no le enseñaron modales? – recrimino la ojiazul al recordar lo sucedido.
- Perdone a mi amigo – le dijo Karl Heinz muy educadamente – lo que sucede es que no tomo su medicamento y anda muy irritable el día de hoy.
- Muy gracioso Schneider ¬¬* - gruñó Wakabayashi.
Lily solo soltó una risilla ante el comentario, y luego pregunto.
- Bueno, díganos ¿qué se les ofrece?
El japonés la miro una vez más y habló.
- Mi nombre es Genzo Wakabayashi y el es mi amigo Karl Hein Schneider – les dijo señalando al alemán.
El rubio al escuchar que lo presentaban, les sonrió a ambas pero al dirigirse hacia Elieth lo hizo de una manera más cautivadora ocasionando que ella se ruborizara.
El no podía quitar su mirada de ella, había algo que le atraía como si se tratase de un imán, pensaba que tenia una hermosa sonrisa y unos impresionantes ojos, por su parte ella había quedado ida desde el momento en que lo vio parado en la puerta, sus ojos color del mar le fascinaban y que decir del resto de él, simplemente maravilloso.
Pero en ese momento un codazo por parte de la trigueña hizo que la rubia volviera a la realidad.
- ¿Oiste sus nombres? – le dijo en español.
- o_O ¿De que hablas?… – aun no comprendiendo de que le hablaba.
- Dijeron que se llaman Genzo Wakabayashi y Karl Heinz Schneider… ¿No te suenan esos nombres?
La franco-mexicana se quedo un momento pensando hasta que por fin lo recordó.
- Ahhhh – dijo abriendo los ojos desmesuradamente – ¡Wakabayashi!
- Si y el otro es Schneider.
- ¿Quieres decir que el alto es mi prometido? – dijo incrédula Elieth.
- Si, y el otro es el mío – respondió decepcionada Lily.
Mientras ellas conversaban, ellos una vez mas se habían quedado con cara de What, eso de que ellas se hablasen en español comenzaba a irritarlos, y mas aún porque las únicas palabras que habían comprendido eras sus nombres, lo que les indicaba que estaban hablando de ellos.
- ¡Bueno ya! – Exclamo harto Wakabayashi – si van a hablar de nosotros por lo menos háganlo en un idioma que nosotros dominemos.
- ¿Y quien dijo que hablamos de ustedes? – le increpó la rubia.
- Obvio, escuchamos nuestros nombres – respondió el alemán.
- Pues se equivocan – intervino la mexicana - jamás los mencionamos.
- Esta bien, mejor háganos el favor de llamar a sus patronas.
Lily y Elieth casi se van de cabeza al escuchar eso, ¿sus patronas?, pero que se estaban creyendo esos.
- ¿Perdón?– pregunto Del Valle incrédula por lo que acababa de escuchar.
- ¿A quienes están buscando? – agregó Shanks para asegurarse de lo que ellas creían.
- Buscamos a Lily Del Valle y a Elieth Shanks.
- Ahhh… - dijo la ojiazul fingiendo sorpresa y luego ignorancia - ¿y eso para que?
- No tengo por que decirles a ustedes solo llámenlas – gruñó Genzo.
- Pues no se va a poder – respondió la rubia retadoramente.
- ¿Y por que no? –pregunto el alemán.
- Ellas no están, salieron de la ciudad.
Lily del Valle miraba muy extrañada a su prima, ¿por qué carajos había dicho eso?, ¿qué pretendía al ocultar que eran ellas las personas que ellos buscaban?. A Eli solo le basto una fugaz mirada para que su prima comprendiera sus intenciones y le siguiera el juego.
- ¿Y cuando las podremos encontrar?
- Quien sabe, la verdad no dijeron cuando volvían – respondió la castaña siguiendo el juego.
- Bueno, díganles que vinimos a buscarlas.
- Claro, nosotras les decimos – respondieron muy serias y con una cara de no romper un plato, mientras por dentro se partían de la risa.
Ambos jugadores se dispusieron a marcharse, cuando ya iban llegando a la puerta, Schneider se giro a mirar a Elieth quien los acompañaba a la salida.
- Por cierto – le dijo de pronto – ¿Cuál es tu nombre?
¡Zas!, eso no se lo esperaba Elieth, diablos, ahora que le respondería, tenia que pensar en algo y pronto sino ellos se darían cuenta de quienes eran.
- Ahh ¿yo? – dijo para ganar tiempo.
- Si tu, ni modo que la mesa que esta ahí – le dijo él sarcástico.
- Mira tú, no sabia que quisieras saber el nombre de la mesa.
- No te hagas, dime como te llamas.
- Me llamo… - piensa cabeza, piensa, se decía mentalmente – me llamo… Renée, si eso, mi nombre es Renée.
- Renée… - sonrió el rubio- nos veremos muy pronto.
- ¿Y tu cómo te llamas? - le pregunto Wakabayashi a Del Valle.
- Mi nombre es Azul - inventó rápidamente la mexicana al mirar su falda que era de ese color.
- Lindo nombre – le dijo el japonés muy cautivadoramente.
- Gracias - rió nerviosa ella.
Los jóvenes se despidieron de las chicas y salieron de la residencia. Una vez que se marcharon, las chicas cerraron la puerta, recargándose en ella y suspirando de alivio, habían superado su primera prueba con ellos.
- ¿Por qué no les dijiste quienes éramos? – le pregunto la trigueña a su prima.
Esta la miro un segundo y sonrió como quien tiene algo planeado.
- ¿No te gustaría saber como son en verdad?
- Ahhh, ¡ya entiendo! – dijo la otra con la misma sonrisa – claro, así podremos conocerlos…
N/A:
- Me gustaria deciles a todos los que se han tomado la molestia de leer esta historia que lamento la demora, en serio que si, pero en ocasiones aun que uno quiera ponerse a continuarla es prácticamente imposible.
- Lily, muchas gracias por todo ^^ es un gran placer escribir contigo
