Capítulo 3.- por Lily de Wakabayashi.

Mientras Genzo y Karl salían de los terrenos de la residencia de los Shanks, cada uno iba pensando en la chica en cuestión que le había gustado a cada uno. Schneider pensaba en Elieth y Genzo en Lily, aunque claro que ninguno sabía que ellas no eran quienes creían que eran. Por lo pronto, los chicos solo las conocían con los nombres de Reneé y Azul, respectivamente; sin embargo, había muchas cosas que no encajaban del todo con ese par de "sirvientas".

- Oye.- comentó Schneider, después de un rato.- ¿Cómo es que supiste que ese par eran de la servidumbre?

- ¿Te refieres a las chicas que acabamos de conocer?.- cuestionó Genzo.- Pues no lo sé, ¿pero quiénes más podían ser? O sea, estaban haciendo actividades propias de la servidumbre.

- ¿Y eso qué?.- insistió Karl.- Ni siquiera usaban uniforme.

- Pues sí, pero... .- Wakabayashi lo pensó un momento.- No sé. Si lo piensas bien, ese par de niñas mimadas no podrían andar en esos trotes, ¿no?

- ¿Con "ese par de niñas mimadas" te refieres a tu prometida y a la mía?.- cuestionó Schneider.

- Sí.- asintió Genzo.

- ¿Y con "andar en esos trotes" te refieres a cambiar un foco?.- continuó Karl.

- Así es.- respondió Wakabayashi.

- Uhm...

- Piénsalo bien.- continuó Genzo.- No creo que alguien como la hija de Rémy Shanks o la hija del doctor Alejandro Del Valle ande por ahí cambiando focos, no cuando tienen servidumbre.

- Pues eso es verdad.- acordó Karl.

- Por lo tanto, si estas chicas andaban en eso fue porque no son nuestras "encantadoras prometidas".- dijo Genzo, con sarcasmo.- Lo más seguro es que estas dos sean de la servidumbre, y lo del uniforme bien puede tener mil explicaciones.

- Sí, quizás tienes razón.- asintió Schneider.

Claro, ésa fue una conclusión sacada muy a la ligera. Prejuzgando a sus aun no conocidas prometidas, tanto Wakabayashi como Schneider dieron por sentado que ellas eran un par de niñas mimadas, sin conocerlas. Error muy común, el cual también cometieron Lily y Elieth...

- Bueno, supongo que tendremos que ir a matricularnos al Instituto que nos dijeron nuestros padres.- gruñó Schneider.- Hasta eso decidieron por nosotros.

- Ya, que alguna forma encontraremos de escaparnos de esto.- gruñó Wakabayashi.- Aunque ya es tarde, mejor iremos mañana.

- Supongo entonces que no tenemos nada que hacer por el momento.- dijo Karl.

- Supongo que sí.- suspiró Genzo.- Aprovecharé entonces para ir a visitar a Misaki.

- ¿Te refieres a Taro Misaki?.- se interesó Karl.

- El mismo.- asintió Genzo.- Él está viviendo en París.

- Uhm, yo tengo un asunto pendiente con Pierre.- comentó Schneider.

- Creo que nos veremos más tarde, supongo.- dijo Genzo.

- Ah, a decir verdad, me gustaría más regresar a la mansión a ver a esa linda chica.- suspiró Karl.

- ¿De quién hablas? ¿De Azul o de Reneé?.- gruñó Genzo.

- De Reneé, por supuesto.- respondió Karl.- Creo que la cautivé.

- Sí, claro.- Genzo se echó a reír.- Pero bueno, si quieres quedarte con Reneé, no tengo ningún inconveniente.

- Por supuesto que no lo tienes, porque tú babeaste por Azul.- se rió Schneider.- No creas que no vi la cara que pusiste al verle las piernas.

- Ja.

Así pues, de momento los dos jugadores decidieron separarse, aunque se verían más tarde para ver lo de matricularse en el instituto que les habían indicado los respectivos padres de cada uno.

Mientras tanto, en la residencia Shanks, Eli y Lily estaba que se querían trepar por las paredes. Habían conocido a sus futuros maridos, cosa que en realidad no le había desagradado a ninguna, el problema más bien estaba en el hecho de que cada chica se había fijado en el prometido de la otra.

- Es que no lo puedo creer.- repitió Lily, por quien sabe cuanta vez.- ¡Tenía que ser que tú vayas a casarte con el que me gustó a mí!

- Y tú con el que me gustó a mí.- suspiró Elieth.- Qué desgracia.

- ¿Y ahora qué hacemos?.- cuestionó Lily.

- Nada, pues conocerlos y ya.- contestó Eli.- Mira, quizás nos sentimos atraídas de primer momento porque no los conocemos, pero quizás con el tiempo a ti empiece a gustarte tu prometido... Y a mí el mío...

- O quizás no nos guste ninguno.- replicó Lily.

La verdad era que la sola idea de casarse resultaba en sí ya odiosa, pero el casarse con el que no les había gustado resultaba ser peor... Y para acabarla de amolar, a ambas muchachas se les había ocurrido el hacerse pasar por dos sirvientas, usando nombres falsos y enredando aun más las cosas.

- Lo que no sé es como le haremos para fingir que somos las sirvientas.- suspiró Elieth.

- Ya se nos ocurrirá algo.- replicó Lily.- Y además, ni que fuera tan difícil...

El teléfono sonó; Lily se fue a contestarlo y resultó ser Bisbrian Lafayette, amiga y compañera de las primas. Bisbrian estudiaba en el mismo colegio en el que estaban Elieth y Lily, como alumna de intercambio ya que Lafayette era chilena. La chica, por ser más prudente que sus dos locas amigas, solía poner un poco de estabilidad y cordura cuando hacía falta. Y en este caso no sería la excepción...

- ¿Hola?.- saludó Lily.

- Soy Bisbrian.- dijo la chilena.- Quería ver si...

- ¡Biss!.- Lily soltó un grito que bien se pudo escuchar en Chile.- ¡Estoy metida en un lío cañón!

- ¡Estamos!.- gritó Elieth.

Bisbrian, que había alejado la bocina al menos un metro para que los gritos de sus locas amigas no la dejaran sorda, suspiró. ¿En qué lío se había metido ese par esta vez?

- Ustedes no pueden estarse quietas ni dos minutos porque ya se meten en problemas.- suspiró Bisbrian.- Parecen lombrices.

- Luego nos insultas, ahora sí tenemos un lío grande encima.- replicó Lily, afligida.- No sé que vamos a hacer.

- ¿Y ahora que hicieron?.- preguntó Bisbrian.- ¿Es tan grave que no puede esperar hasta mañana?

- La verdad, no.- negó Lily.

- ¿Te vas a morir por eso?.- gruñó Bisbrian.

- No...

- Entonces no es tan grave.- sentenció la chilena.

- Tienes razón.- suspiró Lily.- Mañana te daré entonces la invitación para nuestra boda...

- ¿QUÉ?.- esta vez fue Bisbrian la que gritó y Lily la que tuvo que alejar la bocina.- A ver, Del Valle, deja de babosear y dime qué pasa, no me gustan las bromas de mal gusto.

- No es una broma.- musitó Lily.- Ojalá lo fuera...

Entre Lily y Elieth, que de vez en cuando le arrebataba el teléfono a Lily para contarle su historia a Bisbrian, le contaron a ésta todo lo ocurrido. De momento, Lafayette creyó que todo era un chiste por parte de las otras dos, pero al notar que Eli y Lily en verdad se oían desesperadas, Bisbrian terminó por creer que algo andaba mal. Además, los Shanks y los Del Valle siempre se habían caracterizado por estar más locos que una cabra y eso hacía que los demás los creyeran capaces de cualquier cosa, incluso el casar a sus hijas con un par de perfectos desconocidos.

- Y eso no es lo peor de todo.- musitó Elieth.- Ya conocimos a nuestros futuros esposos...

- ¿Cómo estuvo eso?.- cuestionó Bisbrian.

- Pues que esos dos vinieron a la casa a querer conocernos.- respondió Lily.- Y pues nos conocieron...

- Pero ellos no saben que somos nosotras, porque creyeron que éramos las sirvientas.- continuó Elieth.

- Y el caso es que a mí me gustó mucho el prometido de Eli y a ella le gustó el mío.- completó Lily.

- Tienes que ayudarnos a salirnos de este lío.- dijo Elieth.

- ¿Y si no quiero?.- retó Bisbrian, como era su costumbre hacer cuando se fastidiaba.

- Serías una muy mala amiga.- musitó Lily.- Y nosotras que te queremos tanto...

- Recuerda que las latinas nos apoyamos entre todas.- continuó Eli.

- Nah, tú eres mitad francesa.- replicó Bisbrian.

- Y mitad mexicana.- replicó Elieth.

- Eres nuestra amiga, Biss, no nos falles ahora, por favor.- suplicó Lily.

Bisbrian gruñó, siendo perfectamente conciente de que sin importar lo que dijera, iba a terminar por ayudar a sus amigas. Y también se dijo que, gracias a esas dos, iba a necesitar meses de terapia...

Al día siguiente, Genzo y Karl llegaron al Instituto en donde iban a estudiar, para matricularse. Resultó ser que Misaki estudiaba en la misma escuela, cosa que puso de mejor humor a Genzo, aunque no al pobre Karl, que se sentía refresco frío en medio del desierto... Bueno, el caso era que ese par llegó muy temprano para inscribirse, sin pensar que iba a causar mucho revuelo entre dos chicas que no esperaban encontrárselos ahí...

- ¿No te parece que llegamos muy temprano, Wakabayashi?.- cuestionó Schneider.

- Sé que la puntualidad no es tu fuerte, Schneider, pero mientras más pronto acabemos con esto, mejor.- replicó Wakabayashi.

- Ya.- gruñó el otro.

- ¿En dónde estará la dirección?.- preguntó el portero.

- Pues habrá que preguntarle a alguien que estudie aquí.- contestó el alemán.- Preguntémosle a ese par de chicas que están a lo lejos, quizás ellas sepan y deseen además mostrarnos la escuela.

- Tú no cambias, Schneider.- bufó Genzo.

- ¿Qué?.- se defendió Karl.- Lo digo en buena intención, la verdad es que desde ayer que no dejo de pensar en Reneé...

Genzo no dijo nada, ya que para ser sinceros él no dejaba de pensar en Azul... Así pues, los dos jóvenes se dirigieron hacia donde se encontraban ese par de chicas...

Mientras tanto, Elieth y Lily iban llegando a la escuela en esos momentos, vestidas con sus uniformes muy elegantes. Las dos chicas se dirigían a la entrada del Instituto cuando Eli comenzó a quejarse de que traía una piedra en el zapato.

- Piedras traes, pero en la cabeza.- se mofó Lily.

- Jaja, qué chistosa.- gruñó Eli.- Espérame, no quiero seguir caminando así...

Así pues, Eli se detuvo a sacarse el zapato mientras Lily contemplaba distraídamente el horizonte... Y de pronto...

- Ya nos cayó el chahuistle.- musitó Lily, al ver que Genzo y Karl se dirigían justo al lugar en donde se encontraban ellas.- ¡Muévete rápido, Shanks!

- ¡Ay, Del Valle, no des lata!.- protestó Elieth, quien no entendía nada de lo que pasaba.

- ¡Muévete!.- insistió Lily, jalando a su amiga de un brazo para ocultarse detrás de unos arbustos.

Elieth contuvo una exclamación al notar lo cerca que pasaron Karl y Genzo de ellas. Lily a su vez se mordía los labios, pensando en que no podía ser cierto. ¿Qué estaban haciendo esos dos ahí?

- ¿Qué hacen aquí?.- musitó Eli.

- Yo que sé.- gruñó Lily.- ¿Por qué no vamos y les preguntamos?

Elieth miró a su prima con cara de "hello con tu hello".

- Bueno, ya, estoy nerviosa.- confesó Lily.- No me imaginé que ellos vendrían aquí.

- Pues yo tampoco, pero no por eso digo estupideces.- protestó Eli.

- ¡Oye!.- gruñó Lily.- Bueno, ya, como sea, debemos hacer algo para salirnos de este lío.

- ¿Y cómo?.- cuestionó Elieth.- Si nos ven con los uniformes, nos van a descubrir...

- Pues entonces tendremos que quitárnoslos.- sentenció Lily.

Bueno, eso era algo lógico, pero sonaba absurda la idea de quitarse los uniformes dentro del colegio solo para que un par de muchachos no las descubrieran. Sin embargo, ni Lily ni Elieth estaban dispuestas a echarse para atrás en su mentira, al menos no de momento. Así pues, Lily sacó su celular y le llamó a Bisbrian.

La chilena, a su vez, tuvo ganas de lanzar su teléfono a un pocillo hondirigillo al darse cuenta de que se trataba de Lily...

- ¿Y ahora qué pasó?.- suspiró Bisbrian, al contestar la llamada.

Mientras tanto, Genzo y Karl habían localizado la dirección escolar, aun cuando seguían sorprendidos por la repentina desaparición de las dos chicas a las que ellos iban a pedirles informes. Bueno, eso era lo de menos, el caso era que ambos jóvenes estaban inscritos ya al curso y se habían enterado de que sus prometidas, las muy distinguidas señoritas (yaaa, bájale XD) Elieth Shanks y Lily Del Valle estaban también matriculadas en ese Instituto, tal y como Schneider y Wakabayashi se lo sospechaban, aunque ellas iban un año abajo del curso que tomarían ellos. De ahí, en vez de irse directamente a buscar su salón de clases, los muchachos fueron a inscribirse al club de fútbol. Por ser quienes eran, ni necesidad tuvieron de hacer pruebas para su ingreso, tanto el talentoso portero japonés Genzo Wakabayashi como el increíble delantero alemán Karl Heinz Schneider fueron admitidos de inmediato.

- Esperamos que este año nos vaya mejor en el torneo Interinstitucional.- comentó el entrenador.- Los últimos años solo nos ha ido bien en la liga femenil.

- ¿Tiene equipo femenil de sóccer?.- se sorprendió Karl.

- Claro, nuestras jugadoras son muy talentosas.- respondió el hombre.

Genzo miró a Karl y ambos se encogieron de hombros. Bueno, daba igual si había equipo femenil o no, lo importante era que hubiera equipo varonil y que ellos pudieran jugar en él.

- ¿Y ahora?.- cuestionó Schneider.- ¿Vamos a buscar a nuestras prometidas?

- Mejor vamos a recorrer la escuela.- replicó Wakabayashi.

- ¿No sientes curiosidad por conocerlas?.- insistió Karl.- Tarde que temprano tendremos que encontrárnoslas.

- Mejor que sea tarde y no temprano.- replicó Genzo.- La verdad es que no tengo deseos de conocer a niñas vanidosas.

Schneider se encogió de hombros, admitiendo que tenía tantas ganas de conocer a Lily Del Valle como de recibir una patada en el estómago.

- Oye, ¿de verdad vamos a dejar que nuestros padres se salgan con la suya?.- cuestionó Schneider.- Algo tendremos que hacer para zafarnos de este compromiso.

- Lo sé.- bufó Wakabayashi.- Pero ya viste que negarnos no nos sirvió de mucho. Además, mis padres son capaces de no dejarme jugar fútbol nunca más en toda mi vida.

- Los míos más o menos lo mismo.- gruñó Karl.- Pero se me ocurre algo...

- ¿Qué cosa?.- quiso saber Genzo.

- ¿Qué tal si hacemos que sean ellas quienes rompan los compromisos?.- sugirió Schneider.

- ¿Te refieres a portarnos como auténticos desgraciados con ellas?.- cuestionó Wakabayashi.

- Lo mismo.- asintió Karl.- Engañarlas, dejarlas plantadas, tratarlas mal o algo similar.

- No es mala idea.- opinó Genzo.- Así, nosotros diríamos que estábamos dispuestos a cumplir con el compromiso, pero que fueron ellas quienes se negaron.

- Exacto.- sonrió Schneider.

- Me agrada la idea.- confesó Wakabayashi.

Genzo y Karl no tardaron en intentar definir detalles de su plan, mientras no muy lejos de ellos, Lily y Elieth formulaban su propio plan con ayuda de Bisbrian, la cual tenía la sensación de que todo iba a salir muy mal en cualquier momento...

Después de un rato, Taro Misaki vio salir sola a su mejor amiga del baño de chicas, con cara de fastidio. El joven se acercó a ella, sonriendo levemente.

- Hola, Biss.- saludó Misaki.- ¿Por qué esa cara?

- Si supieras... .- bufó Bisbrian.- La gente está más loca con cada día que pasa...

- ¿Algo te preocupa, Biss?.- preguntó Taro.- ¿Te puedo ayudar en algo?

- Consígueme un pasaje al Carajete.- suspiró Bisbrian.

- ¿Al Carajete?.- Misaki se echó a reír a carcajadas.- ¿Tan mal está el asunto?

Bisbrian se decidió a contarle todo a Misaki. Después de todo, ella no tenía ni idea de que Taro Misaki fuese amigo de los dos prometidos de sus locas amigas.

Notas:

- Bisbrian Lafayette es un personaje creado por Lily de Wakabayashi.

Nota agregada de Lily de Wakabayashi, 25 de septiembre de 2018:

- Con suma alegría, Elieth Schneider y yo comunicamos que no continuaremos con esta historia. La razón es bien sencilla y estúpida: se nos ha olvidado cómo iba la trama, jajaja. Lo irónico del caso es que ella es la única de mis coautoras con la que sigo teniendo contacto y aún así no nos hemos puesto a pensar en qué hacer con este fanfic, quizás porque en vez de eso nos hemos unido en otro nivel de colaboración, en donde ella aporta ideas y personajes para los fics que fui escribiendo por mi cuenta después de éste. Como sea, no voy a borrar esta historia porque nos gusta pero es altamente probable que nunca más la continuemos. Quién sabe, tal vez algún día se haga el milagro.