Encuentros
Capítulo II: La Conexión.

Haruka observaba intensamente a Michiru, ella lo sabía… las dos lo sabían… -Michiru ven por favor- sugirió Natsumi; Michiru se dirigió hacía ellas, la rubia continuaba observándola hasta que se percató de lo que estaba haciendo y se sonrojó levemente desviando su mirada al cajero quien llevaba tiempo ya con el cambio en la mano. Haruka se disculpó con el empleado por la demora pero éste la ignoró al ver a Michiru tan cerca, el corazón de Haruka se aceleró de igual manera que en el primer encuentro, estaba nerviosa y no sabía la razón ¿por qué esa chica lograba ponerla así? Pensó Haruka, quien se vio interrumpida –Buenas Noches, mi nombre es Michiru Kaoih, voy en la misma escuela que tú…- señaló Michiru haciendo una reverencia –Lo sé, hoy te vi- respondió rápidamente Haruka –¿Por qué no vamos afuera?- sugirió Natsumi al tiempo que pagaba los jugos –Aquí estorbamos un poco- Tanto Haruka como Michiru asintieron con la cabeza y salieron.

Esa noche había un viento particular, olía como el mar… Michiru cruzó los brazos en señal de frío, sin dudarlo dos veces Haruka le ofreció su chaqueta e inmediatamente guardó los víveres que acababa de comprar en el auto. –Vaya Michiru, a mi se me hace que es más que curiosidad- bromeo Natsumi al ver a Michiru con la chaqueta de Haruka –No es verdad- Dijo un poco molesta Michiru -además por sino lo sabías Haruka es…- La rubia escuchó esto último cuando regresaba del auto –¿Soy qué?- interrumpió a Michiru quien se apenó un poco, Michiru no sabía que decir –¿Te refieres a que soy chica?- preguntó curiosa la rubia, pero la única sorprendida aquí tras cada comentario era Natsumi –¿Pero cómo no lo noté?- exclamó la pelinegra viendo bien a Haruka –¡Es verdad! Tu complexión, tus rasgos…- Analizando a la rubia de pies a cabeza pues el hecho de pintar, después de todo, también le dio una agudeza visual, Haruka sólo sonrió ante los actos de la pelinegra y Michiru se sintió más apenada que nunca por lo que hacía su amiga. –Yo no recuerdo haber dicho que fuera chico- comentó burlonamente Haruka –Pero veo que la Srita. Kaioh se percató antes que nadie- concluyó con una sonrisa –Por cierto, mi nombre es Haruka Tenou- recordando que no se había presentado con Michiru –Disculpen, debo irme- dijo Natsumi viendo la hora –Debo preparar la cena, sino me matan… ¿Michiru te vas?- le pregunto la pelinegra, Michiru asintió con la cabeza –Hasta luego Tenou- se despidió Natsumi de la rubia –Hasta luego- le respondió la rubia, Natsumi se adelantó un poco dándole cierta privacidad a su amiga Michiru –Bueno… yo también debo irme- murmuró triste Michiru, cómo si nunca más fuera a ver a Haruka y era algo creíble puesto que a pesar de asistir al mismo Colegio por 4 meses escasamente se veían –Hasta mañana Srita. Kaioh- respondió la rubia con un tono coqueto, '¿hasta mañana?' Pensó Michiru… o sea que si quiere verme de nuevo… -Hasta mañana Tenou- dijo finalmente Michiru, se despidió con una sonrisa en los labios y caminó en dirección a su amiga. Haruka por su parte se subió a su auto y se condujo hasta su departamento.

-----

Haruka llegó a su departamento y se preparó una cena rápida, no había dejado de pensar en Michiru en todo el día… -Vaya Haruka, estás perdiendo tu frialdad por alguien que apenas conoces- se dijo a si misma y comenzó a reír. Tras la cena, Haruka se duchó y se durmió, estaba agotada y no precisamente por la actividad física sino por todas las emociones tan diferentes experimentadas ese día.

Michiru se despidió de Natsumi y se dirigió a su casa, estaba feliz, por fin había tenido contacto con esa chica que despertaba en ella ese hormigueo con tan sólo verla. No tenía hambre, se disculpó con sus padres y se retiró al estudio a tocar su amado violín… esa noche tocó como nunca, recordando a aquella rubia que poco a poco se estaba metiendo su ser.

----

Al día siguiente Michiru llegó poco más temprano al Colegio, estaba decidida a darle los buenos días a Haruka y entregarle su chaqueta… bueno, esa era sólo su excusa para acercarse a ella. Al poco rato llegó Haruka y extrañamente no venía en su auto, entró por la puerta principal y vio a Michiru, lo fresca y hermosa que lucía esa mañana… -Buenos días Tenou- La chica de pelo aguamarina saludó sonriente e hizo una reverencia –Buenos días Srita. Kaioh- contestó Haruka de la misma manera –Te he traído tu chaqueta, muchas gracias por prestármela anoche- dijo Michiru al tiempo que se la entregaba –Descuida- respondió la rubia guiñándole un ojo…-Ajajá!- La pareja escuchó un grito desde la puerta principal, había llegado Natsumi y había visto todo –Pero que bonita pareja- dijo con voz emocionada abrazando a Haruka y Michiru quienes se sonrojaron por el comentario, Haruka no dijo nada y Michiru lanzó una mirada de muerte a la pelinegra –No se molesten, sólo bromeo- se disculpó con las chicas –Por cierto Michiru, hoy no podré acompañarte a comprar los libros de arte- comentó algo triste Natsumi –¿Por qué?- preguntó extrañada Michiru -…mi hermanito está enfermo, debo regresar temprano para atenderlo- la rubia se limitaba a escuchar –Ya veo… espero que se mejore pronto- dijo preocupada Michiru –Gracias, sólo es un resfriado pero debo cuidarlo para que no empeore- Haruka sintió que cierta familiaridad con las chicas que conoció ayer, algo raro pues solía mantener su distancia con las personas –Tenou- llamó la pelinegra a la rubia –Dime Ichigo- contestó curiosa la rubia ante el llamado –Puedes decirme Natsumi…y tendrás que acompañar a Michiru a hacer las compras el día de hoy- dijo en tono de orden a Haruka, la violinista se sorprendió ante la petición que hizo su amiga a la rubia y se apresuró a responder –Natsumi… Tenou es una persona muy ocupada, seguro tiene otras cosas que hacer hoy…- Michiru fue interrumpida por Haruka –Está bien, yo la acompañaré- concluyó la rubia al escuchar el timbre que anunciaba el comienzo del día escolar y caminó hacia su salón. Natsumi y Michiru sorprendidas por la rápida aceptación hicieron lo mismo, la violinista agradeció internamente la oportunidad presentada, sería una buena ocasión para acercarse a Haruka.

Las clases trascurrían tranquilamente, las dos jóvenes ansiaban que terminaran pronto. Haruka comenzó a creer que la buena fortuna estaba de su lado, había 'conocido' a una linda chica y pasaría su día libre con ella.

Llegó la hora de los talleres, Haruka salió 40 minutos antes de su entrenamiento con la excusa de que debía llegar, por única ocasión, un poco más temprano al circuito; igual que siempre Haruka se dirigió a los vestidores pero esta vez se duchó y se puso de nuevo el uniforme. No quedó de acuerdo con Michiru dónde y a qué hora se verían así que fue a buscarla a la piscina… ahí estaba Michiru, parecía una sirena cuando nadaba –pensó Haruka al verla- las chicas que también estaban en ese taller se emocionaron al ver a Haruka en ese lugar, otras cuantas se pusieron nerviosas mientras que los chicos refunfuñaban por la presencia de ese 'apuesto' chico que robaba la atención de todas.

Michiru sabía que Haruka estaba ahí, intuía su presencia. Haruka reconoció la toalla de Michiru, la tomó y se acercó a las escaleras de la piscina justo al tiempo que Michiru salía de ésta, se la colocó en los hombros. Lo que el día anterior había sido una fugaz conexión ese día parecía estarse estableciendo… las dos lo sintieron.

Se dirigieron hacia los vestidores, Haruka caminada detrás de Michiru pensando que de un día para otro su vida estaba cambiando mucho, alzó un poco la mirada y vio la figura de Michiru… Haruka se sonrojó al ver las curvas de esa chica que caminaba delante. Michiru se duchó, la rubia esperó fuera del edificio pues no sabría cual sería su reacción si veía a Michiru saliendo de la ducha.

Por su parte Michiru notó un comportamiento peculiar en Haruka… la rubia estaba turbada de nuevo, sonrió para si misma y entró a la ducha. Michiru también se puso el uniforme, por suerte ese día no tenía taller de pintura y podría pasar la tarde con Haruka.