Disclaimer: Todo lo que reconoscan, no me pertenece. Y nada de demandas que no tengo un peso :P


— ¡Espera!- llamó James, que hasta ahora no había pronunciado palabra. Lily tenía la mano en el pomo de la puerta. Estaba terriblemente nervioso, no podía creer que Evans se fuera. Y más aún, que a él le resultara tan frustrante. No podía permitir que ella se fuera.- No puedes irte. Aún está la apuesta. Si te vas, yo gano, y tú pierdes… Y pierdes, por que se te hizo… cobarde

James terminó con decisión, aquella frase. Un tanto provocadora, o inútil para el momento. La mano de la chica tembló sobre el la manilla de la puerta, sin embargo la giró…

A Un Paso Del Vacío

VIII

Contradicciones, Similitudes y Convicciones, de Suicidio y Otros

Giró el pomo de la puerta y la abrió. Pero no llegó a cruzar el umbral. Se dio vuelta con la velocidad de un rayo.

— ¡Y tú crees que diciéndome eso vas a lograr que yo me quede!- gritó Lily- ¡Pues tienes razón¡Me quedo!

Los demás la miraban perplejos.

— Ya, se acabó el espectáculo, fuera de aquí- invito amablemente Donna.

Los chicos se miraron estupefactos entre si.

— Debo decir que estoy totalmente sorprendido... - apuntó Sirius antes de cerrar la puerta tras de él.

Lily llevaba el baúl a su sitio. Una vez hecho esto, se sentó en su cama y se dejó caer hacia atrás. Donna y Mila se sentaron a su lado.

— Lily... ¿Quieres explicarnos qué es lo que realmente te sucede¿Que ha pasado¿Y por qué todo esto tiene que ver con Potter?

— Son bastantes preguntas... y no son fáciles de responder... - Lily suspiró- Si, es una historia bastante larga. Bueno, todo comenzó el día en que sucedió lo de la Torre de Astronomía. Esa mañana recibí una carta de mi hermana Petunia. Es esta

Buscó en su mesita de noche. Sacó un pergamino arrugado y se los entrego.

Mamá se casa. Sí, con David. Ella quería enviarte un parte de matrimonio, pero no sabía como. Le dije que yo me conseguiría una lechuza y te lo mandaría. Nunca lo hice. No creí que vinieras. Quizás solo para impedirlo. Pero créelo, es imposible. La verdad no me interesa si se casa o no, si le hace feliz, bien por ella. Y no quería que tú llegarás a arruinarlo. La ceremonia es hoy a las 8, por si te interesa.
Que estés bien, adiós Fenómeno

Petunia

— Yo pasaba por.. Por un mal momento.. Todo se me ha juntado... Malfoy la agarró conmigo, no ha dejado de molestarme, se ha reído de mi, en fin... mil cosas, y lo peor es que no puedo hacer gran cosa, por que es Premio Anual. Luego, ese mismo día McGo me dice que si no subo mis notas en Transformaciones me tendrá que reprobar este trimestre.. Luego los imbéciles de los merodeadores, que hacen sus estúpidas bromas... Pero principalmente fue lo de mi madre... y lo de... D-Da..Da-vid.. Ese hijo de puta, que me ha hecho la vida una mierda...

El amargo tono de voz de la chica conmovió a sus amigas. Evans reprimió un sollozo. Recordar eso, no le hacía bien. Donna sabía que algo había marcado a Lily en la infancia, pero nunca había podido llegar a saber que exactamente, por que Lily enseguida se ponía muy mal, y no podían seguir. Lo que si sabia, es que la infancia de su amiga había sido marcada por el desprecio de sus compañeros muggles. Ya que por esos entonces, los primeros indicios de la magia comenzaron a manifestarse en Lily. Así, los demás niños la encasillaron como la rara o la loca del curso.

— Estaba desesperada... rápidamente decidí... subir a la torre y... -sollozó tristemente- Escribí la carta, la dejé en la cama. Subí... estaba allá arriba, aún indecisa… y llegó Potter...

La pelirroja, entre pequeños y repentinos sollozos les contó lo que había ocurrido esa noche. Luego les relató lo de la apuesta. Lily se secaba las lágrimas, Donna tenía la cabeza entre sus manos y Mila negaba suavemente con la cabeza con una expresión de incredulidad.

— Lil... Es una estupidez, una locura, la más grande que haya oído antes- dijo Mila- No puedes seguir adelante con esa apuesta...

Silencio.

— Lil... -Donna se volvió hacia la pelirroja y la tomó de las manos- Lil... Eres mi mejor amiga... No quiero que mueras...

Silencio.

— Escuchen... No va a pasar nada que no tenga que pasar.

— Pero...

— No, escúchame. Voy a estar bien. No va a ocurrir nada que yo no quiera. Confía en mí. Y... Gracias, de verdad, muchas gracias por escucharme, y estar aquí, por ser mis amigas.- Pasó un brazos por sobre el cuello de cada chica, uniéndose en un abrazo grupal. Luego muy segura de si misma o quizás con más convicción de la que debería, añadió- Ahora, lo que tengo que hacer es ganar esa apuesta. Créanme que la voy a ganar.

□□□

— ...Esta estrictamente vigilada y regulada por el ministerio. La metamorfosis que sufre el animago requiere de gran habilidad, experiencia y sobre todo responsabilidad. Y para realizar la primera transformación, se debe recorrer un largo y a veces tortuoso proceso. Por eso, el ministerio...

Lily anotaba cada palabra, cada pausa, cada respiro que la profesora McGonagall daba. No estaba en condiciones de distraerse de la clase de Transformaciones. Quizás si la profesora veía su preocupación y esfuerzo, se mostrara más flexible. Cabeza gacha, la pluma rasgaba el pergamino a gran velocidad. La profesora se volvió a escribir unas cosas en la pizarra. En ese momento sintió que algo le golpeó en la cabeza. Molesta levantó la vista, para ver que aquello que la había golpeado y caído sobre su escritorio, era un papel hecho bolita. Se dio vuelta preguntándose quien sería el ocioso, y vio a James Potter, unas mesas más atrás y mirándola fijamente. Frunció el entrecejo levemente y se volvió. Miró el papel. Maldito, si después por su culpa reprobaba Transformaciones, se lo haría pagar.

"Supongo que la apuesta no sigue en pie ahora, o si?" Leyó mentalmente Lily.

Se dio vuelta, y lo miro directamente. Le sonrió como diciéndole "¿tu qué crees?". La chica se volvió riendo levemente. Ay, Dios, como se iba a reír. Se iba a divertir como nunca.

James seguía mirando a la chica. Muy bien, la apuesta seguía. Más le valía estar preparada. Por que el ya hace bastante que lo estaba.

□□□

— ¿Sirius, Te pasa algo?- preguntó Remus en un susurro mientras seguía tomando apuntes.

Remus miraba a su compañero de banco con preocupación, sin que este se diera cuenta del escrutinio del licántropo. El animago estaba ocupado mordisqueándose las uñas, tamborileando con los dedos, con un tic en la pierna y mirando alrededor como buscando la respuesta a una pregunta especialmente difícil. Sirius Black parecía nervioso, estaba nervioso. Y si Remus algo sabía, es que Sirius Black podía ser cualquier cosa, menos una persona nerviosa.

— Sirius- canturreó. Black parecía estar en trance.

— ¿Eh?

— ¿Te pasa algo?

— Eh, No, nada. Estaba pensando en... James y su loca apuesta con la pelirroja- dijo quitándole peso al asunto. Añadió- Prongs debería haber apostado otra cosa...Evans no esta nada mal

Era típico que Sirius utilizara esas frases medio graciosillas, medio pervertidas, cuando quería ocultar o quitarle importancia a algo. Remus lo notó, pero decidió que no era para preocuparse mayormente. Si fuera algo importante, Black lo diría. Y después de todo, Sirius siempre estaba metido en problemas, y salía de ellos sin recurrir a la ayuda de nadie.

□□□

— Psss- llamó la atención de Donna.

La castaña dejó de tomar apuntes para poner atención a su amiga pelirroja.

— ¿Qué? Pon atención a la clase, o McGo te va a reprobar- la repredió Donna.

— Ya van a tocar- Solo quedaban unos pocos minutos para que la clase terminara.

— Igual, McGo puede vernos conversando- dijo la chica mientras fingía tomar apuntes.

— Solo pon atención a lo que va a suceder, si no quieres perderte algo graaande- contestó Lily haciéndose la misteriosa (NA: Algo graaande! Así como el anuncio de Sprite Zero xD!)

Segundos más tarde la clase terminó y Lily recogió sus cosas con rapidez. Caminó hacia la salida, pero a mitad de camino (concretamente frente a James Potter) se detuvo mirando al chico que aún ordenaba sus cosas. Cuando el buscador de Gryffindor levantaba la vista, Evans en un gesto de lo más infantil, le sacó la lengua.

— A que no me pillas- dijo y salió corriendo.

Desconcertado y perplejo James vio salir por la puerta del aula a la pelirroja, corriendo como alma que lleva el diablo. Sin perder un segundo, él se dispuso a seguirla. Pero no contó con que aún se encontraba convaleciente de su... accidente. Toda la clase que todavía se encontraba en el aula, vio correr al buscador estrella del colegio en una posición bastante, por decir lo menos, extraña. Para quien no se lo imagine, basta decir que corría muy de piernas abiertas, queriendo evitar rozar, nada con... nada. Las risas no se hicieron esperar.

James vio que a ese paso, nunca la iba a alcanzar (Evans ya iba por Pamplona). Renunciando, en parte, a su "cómoda" posición, apresuró el paso.

— ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!- Y resignado al dolor.

Después de todo, el era un chico valiente, un temerario Gryffindor. Cuantos accidentes había sufrido jugando Quidditch como buscador. Innumerables. Pero ciertamente, aquel dolor era superior a todos. No se lo daba a nadie, ni a su peor enemigo. Exceptuando a Snape, claro.

Ya alcanzaba a Evans. Por que claro, no se podía comparar a él, el mejor buscador de Hogwarts, con Lily Evans, una chica de naturaleza sedentaria. Le resultaba graciosa la forma en que la chica corría, como sus trenzas medias desechas volaban al viento como con vida propia, como volteaba a verle de vez en cuando y como reía, como si todo no fuera más que un juego. Y en cierta manera para ella, según sospechaba él, no era más que eso, un juego.

Al doblar en una esquina del pasillo, Lily se aproximó a una escalera. Luego de poner el pie sobre el primer peldaño de la escalera, esta comenzó a moverse. La chica perdió el equilibrio y cayó rodando por las escaleras. James vio todo esto como en cámara lenta. Lily, finalmente, quedo sujeta al último peldaño por una mano.

Sin importarle la distancia de la escalera voladora, James no dudó en saltar sobre esta, confiando en que la velocidad que llevaba era suficiente. Cayó como un gato sobre los primeros peldaños, bajó rápidamente y tomó la mano de la pelirroja, que pendía peligrosamente.

Con un poco de esfuerzo James alcanzó a subir completamente a Lily antes de que la escalera se uniera a otra. Sentado en los peldaños más bajos, James la sujetaba con fuerza y ella se aferraba a él casi con desesperación. Pasados unos segundos en que ambos normalizaron un poco sus pulsaciones, se miraron a los ojos. James contenía la respiración. Pero ella lo apartó de un empujón. Se levantó de un tirón, se arregló con las manos la falda, la túnica y su cabello, mientras bajaba el último tramo de la escalera lo más dignamente posible.

A pesar del empujón, no perdió el tiempo y la siguió con paso rápido. Cuando llegó a su altura preguntó.

— ¿Estas bien? Quieres que vamos a ...- tragó saliva- ... a la enfermería?

— No, gracias. Estoy bien- contestó Lily preguntándose por que el buscador se había estremecido al pronunciar "enfermería".

"Uf!" pensó James internamente.

— Supongo que esto que pasó... cuenta como un intento ¿No?- probó él.

— ¿Qué!- Lily en este punto se detuvo y lo miró directamente a los ojos, incrédula- ¡Estas loco! Claro que no

— ¡Pero...!- intentó rebatir James

— ¡Pero nada¡He dicho que no!

— ¡Pero...!

— ¡No¡Cómo se te ocurre semejante cosa¡No!

— ¡Pero...!

— ¡No es NO!- "¿Que no sabe decir otra cosa que Pero?" cuestionó internamente Lily.

— ¡Si se que No es NO¡Pero...!

— ¡Ok¡Esta bien, si cuenta!- exclamó al fin. "Te lo digo para que me dejes de molestar y te quedes callado" añadió Lily mentalmente.

— ¡Já! Me lo dices para que te deje de molestar y me quede callado. Pero no te librarás de mí tan fácilmente, ya verás que cuando... ¡Hey¿Donde vas?

Al sentir que estaba pensando similar a Potter (ya que desechaba la posibilidad que el chico usará Legeremancia, era demasiado estúpido), Lily Evans se alejó bastante turbada, haciendo caso omiso a las palabras del buscador de Gryffindor.

— Te estaba hablando- dijo el chico un poco ofuscado por la indiferencia de ella.

— Y yo te estaba ignorando- contestó con fiereza.

— Que agresiva- opinó. Ella solo lo miró sin expresión alguna.

— ¿...Quieres dejarme sola?

— Voy a la sala común- dijo apuntando el pasillo- es el mismo cam-

— Es hacia el otro lado- corrigió ella, demasiado consciente de que el se daba cuenta.

— Que violenta- volvió a opinar él, mientras detenía su paso y ella seguía avanzando. Cuando Lily finalmente dobló por el pasillo, James comenzó a avanzar.

Describió el mismo recorrido que ella había hecho. Se encontró en un pasillo del 2º piso, lleno de aulas que estaban ahora vacías. Observó el panorama un segundo y con decisión se aproximó a la tercera puerta. Puso su mano sobre el pomo y lo giró.

En medio del aula, colgaba del techo un trozo de cuerda con un lazo en su extremo colgante. Justo abajo, parada sobre una silla estaba Lily Evans tomando con sus manos el lazo, apunto de pasarlo por su cabeza. Al ver al chico, apoyado en el marco de la puerta, se quedó estática.

— Te dije que me dejaras sola

— Pero si tú me llamaste- mintió descaradamente.

Se acercó a la chica, para subirse a la misma silla que la descolocada chica. Le quitó la cuerda del cuello y la bajó de la silla.

— ¿Que haces?- reaccionó por fin la pelirroja.

— Que hice- corrigió el moreno- estoy ganando puntos para ganar la apuesta y aprovecho de salvarte el pellejo.

— ¡Ahhg¡No te soporto!- pasó por al lado de él hacia la salida del aula.

— ¿Vas a cenar?- la llamó James mientras apuraba el paso para alcanzarla por el pasillo. Antes de que la pelirroja pudiera contestar, él anunció- Te acompaño.

Lily Evans no tuvo más que resignarse a ser escoltada por el buscador, y verse en su compañía mientras cenaba.

□□□

Para Donna las cosas no mejoraban. Hace ya varios días que el tema "La apuesta" había comenzado a ser una prioridad entre los chicos de Séptimo año de Gryffindor. Y como cabía de esperarse, el rumor se extendió por todo Hogwarts con una rapidez increíble, incluso para ser un rumor. Hasta se habían formado sub-apuestas, de quien ganaría la gran apuesta. Todas organizadas, por supuesto, por Ludovic Bagman. El chico, además de ser Bateador de Ravenclaw y Comentarista de partidos de Quidditch en los que no participara su casa, era el hombre de las apuestas. Había apuestas de todo, quidditch, supuestos romances, posibles rupturas, duelos, rumores, etc. Y ahora, el llevaba la apuesta del momento Potter v/s Evans ¿Quién ganaría la apuesta? La mayoría partió apoyando al buscador de Gryffindor, pero pasados unos días, un grupo no despreciable dio su apoyo a la prefecta perfecta de Gryffindor.

Sin embargo, la pareja dispareja de apostadores no se daban por aludidos, ajenos a todo murmullo acerca de ellos dos, seguían concentrados en ganar su apuesta.

Donna meditaba todo esto, recostada en su cama, con un libro abierto en su regazo, que ya hacía horas dejaba de llamar su atención. No sabía donde estaba su amiga pelirroja, pero sabía que Potter andaría a su cola. Y esto, lejos de preocuparla, de daba un leve sensación de tranquilidad.

Interrumpiendo sus pensamientos, la puerta se abrió, dando paso a Mila. Se veía agobiada. Dejó caer su mochila cerca de su baúl.

— Donna, Lily esta en la enfermería

Con gran sobresalto, la castaña de incorporó y con una mirada formuló su muda pregunta.

— Descuida, solo fue un par de maleficios mediocres. En un rato la tendrás aquí- contestó Mila a la vez que se dejaba caer en su cama.

La chica Blake se apresuró a ir en busca de la pelirroja a la enfermería, a pesar de que Mila le dijera que estaba bien. Luego reparó en su compañera de cuarto.

— ¿Estas bien..?- se volvió preocupada. Era raro ver a Mila sin una sonrisa amable o un gesto cariñoso en la cara.

— Solo estoy cansada, tú solo ve a ver a Lily

Donna solo la miró con semblante preocupado.

— Hablaremos después.

□□□

Horas antes...

— Y ahora Evans ¿Qué piensas hacer¿Tirarte por las escaleras a ver si te quiebras el cuello¡Ah, no¡Eso ya lo hiciste!

James bajaba las escaleras que llevaban al hall, a la siga de Lily, que iba un tanto ofuscada pensando en que podía hacer para ganar esa apuesta. Solo necesitaba librarse un momento de Potter para poder pensar con claridad, y no con esa extraña ensoñación que la sucumbía cuando el estaba cerca. Estaba un poco harta de dicha situación, no por que odiara al buscador, por que de hecho ya casi ni la molestaba, ya no tenía esa actitud prepotente ni arrogante, ni andaba presumiendo nada, hasta le reía sus gracias, sus comentarios. Le sorprendía, pero hasta a veces disfrutaba de su compañía. Por que había pasado a ser algo casi permanente. Parecían siameses. Que le habría pasado a Potter, Lily no lo sabía, pero al parecer estaba madurando, por increíble que sonase. Lo que si le hartaba en sobremanera, era que al estar con el, no se reconocía. El chico podía hacer lo que se le pusiera en mente, le daba igual. O eso pensaba antes, ya que ahora la afectaba. Si, la aturdía. No era dueña de su autocontrol, no, ahora, no sabía quien, hacía lo que quería con ella y sus pensamientos.

Y por eso ahora se encontraba en ese mundillo extraño de burbujas y nubecitas que no la dejaban vivir en paz, nublaban sus pensamientos, confundían sus percepciones, hacían una mixtura de sus sentimientos. Alguien estaba jugando con todo y ella no sabia que hacer. Solo quería desaparecer.

Eso la invadía cuando estaba sola, consigo misma. Cuando estaba en clases, vivía en medio de dos mundos paralelos, el de la clase y el suyo propio pero no distinguía que pertenecía a cual. Estando en la sala común o cenando, con sus amigas o con demás gente, le pasaba algo similar, solo que las palabras del exterior se fundían en su interior y ya no sabía nada. Y cuando estaba con el, todo era peor.

No estaba segura de nada. Solo sabía que algo había cambiado y que estaba relacionado con Potter. Todo se debía al moreno. El chocaba con todos sus esquemas. Sin embargo no llegaba a molestarle dicha situación. No sabía como explicarlo y eso la exasperaba. Todo tenía explicación para ella. Bastaba con buscar en un libro y fin del asunto. Pero esto... esto no.

Y nuevamente surgía el.

— Cállate- espetó mientras su mirada buscaba algo con frenesí.

Algo hizo que la mirada de la pelirroja adquiriera un brillo súbito que inquietó a James. La chica estaba al pie de las grandes escaleras y miraba con suficiencia a algo cerca de las mazmorras. Por más que miró, no estaba dentro de su alcance ocular. Solo al bajar completamente las escaleras divisó el objeto de regocijo de Evans. Presintió lo que estaba por pasar.

— ¡Ohh, pero si no es Cabeza-meada-Malfoy!- exclamó con verdadero coraje la pelirroja.

Los Slytherin que no se esperaban algo así y menos de la prefecta perfecta de Gryffindor, quedaron más que atónitos. Los chicos y chicas de las demás casas, acostumbrados a los enfrentamientos entre las serpientes y los merodeadores, formaron un círculo cuchicheando muy sorprendidos lo que se avecinaba. James, un poco retirado, miraba con la boca ligeramente abierta.

— ¡Vaya, nunca pensé ver a las pequeñas lagartijas con otra expresión que no fuera odio¡Están sorprendidas! Eso si, Rosier sigue con sus modales delicados, y Zabini, mmm, nose… su nariz no me deja verlo bien. Y Malfoy, por supuesto, sigue con su expresión de asco, será por la cercanía de Snivellus, No?- agregó Lily con osadía.

Llegando a este punto, los aludidos estaban echando humo por las narices. Crabbe y Goyle, dos gorilas, a pesar de no ser insultados directamente comenzaron a hacer crujir sus nudillos, más por costumbre que por verdadero enfado. James estaba estático, la risa que pugnaba por salir no era lo suficientemente fuerte comparada con el desconcierto que lo reinaba.

— ¡Y se han quedado mudos¿Por qué no mueven esa lengua viperina¿Acaso no saben reconocer una verdad?

Más y más gente se agolpaba alrededor de esa batalla verbal. O mejor dicho, del feroz monólogo de la pelirroja.

— ¡Bah! Creo que no entienden! Seguramente las neuronas no les hacen conexión, o probablemente ni tengan. ¡Chicos, les hace falta comprensión de lectura, analisis de textos¡Ya ni entienden lo que les dicen!

— Maldita Sangre Sucia- murmuró Malfoy con los dientes apretados. Temblaba de arriba abajo, rojo de furia. En su bolsillo, la mano se tensaba en torno a su varita.

Ahí se prendió la alarma de James

— Y claro, recurren a los viejos insultos. No pueden ser ni un poco originales. Pero claro, que más se les puede pedir.

— Evans, una prefecta como tu, dando semejante espectáculo, no vayas a tener problemas con McGonagall y se vaya a manchar tu precioso expediente- siseó Snape con un poco más de autocontrol que su compañero Malfoy. Eso si, no sin menos rabia, pero con más desprecio.

— No se mancharía más que tu pelo, Severito. Y… ¿Cuanto te gustaría eso a ti, no, Quejicus? Eso sí, No más que ingresar al Club de Eminencias de Slughorn, pero eso, lamentablemente para ti, no sucederá nunca. Por que yo siempre seré mejor que tú.

James alucinaba en colores y todo. Esa no era ni por asomo la Lily Evans que él creía conocer. Y le criticaba de ser presumido y prepotente. ¡Y ella! Había que ser muy descarada.

— ¡Escúchame asquerosa Sangre Inmunda!-explotó Malfoy- ¡Tú no te atrevas a hablarme¡No te atrevas a dirijirme la palabra¡Por que no eres más que una mierdosa escoria!

En ese instante, Malfoy y Snape sacaban sus varitas apuntándola directamente al corazón. Más atrás, su séquito de serpientes también sacaba sus varitas.

— Ya oíste Evans- siseó Severus- No te creas que Slughorn te toma en cuenta por que, según tu dices, eres mejor que yo. No! Solo es por que le habrás hecho alguno que otro... favor -dijo con malicia y dobles intenciones- Claro, viniendo de ti, un zorr..

— ¡SNAPE!- rugió James.

Había un límite, y Snape ya lo había sobrepasado, según el criterio de James. Además, solo él peleaba con Evans.

La situación estaba así. Lily en medio, con una mirada de desafío y suficiencia, mientras Malfoy y Snape la apuntaban con sus varitas. A la vez que Potter apuntaba a Snape. Más atrás, los demás slytherins también hacían gala de sus varitas.

— ¡Desmai..!

— ¡Furuncu..!

— ¡Desauge..!

En un segundo, todos gritaron sus maleficios, que chocaron entre sí. Estos dieron en las paredes, armaduras y en los espectadores. Se produjo un gran estruendo. Muchos gritaron y otro se tiraban al suelo cubriéndose con los brazos. Algunos de los Slytherin terminaron en el suelo. Sin embargo, los cuatro que estaban en el ojo del conflicto permanecieron casi completamente erguidos. Los tres chicos evaluando los daños, viendo donde habían ido a para sus maleficios. Lily miraba con asombro a su alrededor el desastre que había causado.

En ese instante de distracción, quizás para presumir, uno de lo gorilas, Goyle alzó su varita (que más bien parecía un mazo) y gritó

¡Membraneus!

Con un ligero estallido y un poco de humo alrededor, Lily se miró las manos. Ahora lucía unas bellas membranas entremedio de los dedos de las manos, como las ranas.

— Este es el maleficio más patético que he visto en mi vida- murmuró Lily como si no lo pudiera creer.

En ese momento, que James estaba a segundos de dejar escapar La gran carcajada gran. En ese momento..

— ¡POTTER¡MALFOY¡SNAPE¡Evans..!- Un chillido agudo se hizo escuchar en todo el lugar. Casi como por arte de magia, nunca mejor dicho, la multitud desapareció, dejando sólo a los implicados y a la enfurecida profesora.

— ¿Qué Significa Esto!- chilló colérica.

— Minerva, tranquilízate. Primero escuchemos a los chicos- intervino el profesor Slughorn que venía con ella.- A ver, cómo comenzó esto.

Slytherins y Gryffindors comenzaron a gritar para hacerse oír. Cada uno con su propia versión. Los profesores se miraron, demasiado acostumbrados a situaciones como aquellas, decidieron interrogar cada uno a sus alumnos en sus propios despachos. Mientras estos, hacían trabajar sus cerebros al máximo, buscando alguna excusa creíbles que los librara del inminente castigo. Así, Lily pensaba desesperada que podía hacer y James pensaba desesperado lo que iba a hacer.


Nota de la Autora:

Y vuelvo a aparecer aquí. Algunos diran, como tiene cara para volver despues de tantos meses, creo que incluso ha pasado más de un año. Da un poco igual eso, por que ustedes no me ven y tampoco saben mi dirección, como para venir a lincharme xD

En fin, terminé el capítulo ocho. Me costó. No quiero explayarme mayormente en los motivos por los cuales no actualicé en tanto tiempo, por que no serían más que excusas. Si alguien quisiera saber más, puede dirigirse a mi profile, que ahí hice una "pequeña "reflexión.

En cuanto al capitulo, no estoy muy conforme con el principio, pero no podía hacer otra cosa. Creo que si no m tomo de ese camino, no podría seguir. Así que al final, esto es lo que ha quedado. Ya m dirán ustedes. Alguien a contabilizado en cuantos intentos vamos? es que yo ya los perdí, y me da una lata inmensa volver a leerme el chap, ya lo he leido 500 mil veces, revizandolo :P

Ojala mis antiguas /oslectores (no se si había publico del sector masculino, pero igual), no me abandonen, yo sé que tardo mucho en actualizar, demasiado, pero no lo abandono jamás. Para su tranquilidad, cometeré la infidencia de decirles que ya esta casi listo el próximo capitulo. Supongo que lo subiré en 2 semanas más, y ahí se verá. Ojala tambien se incorporen lectores nuevos.

En fin, ojala les haya gustado. Responderé los reviews en otro rr que me auto dejaré.

Nos leemos pronto

Belén