Encuentros
Capítulo V: Un Día Extraño.
Michiru se despertó cuando amanecía, había dormido intranquila y no sabía la razón, su instinto le anunciaba que algo pasaría ese día… recordó que iría a visitar a Haruka al circuito quizás era eso lo que sentía… nervios de ver a la rubia. Después de levantarse Michiru se duchó lentamente, dejando que las gotas de agua jugaran con su cuerpo desnudo. Vistió un vestido azul de corte ligero pues ese sábado parecía que sería soleado… además de que quería ver la cara de Haruka cuando la viera pues ese vestido le sentaba bien y marcaba aun más sus sutiles curvas. Michiru desayunó ligero, entre sus planes para ese día estaba invitar a Haruka a comer después de la práctica y caminar por el centro y ¿por qué no? Insinuársele un poco.
La violinista salió de su casa sin prisa, caminaba disfrutando la mañana y la brisa matutina que jugaba coquetamente con su cabello… pensó que le gustaría salir alguna mañana así con Haruka. Llegó al Circuito que para su sorpresa estaba vacío –Quizás lleguen un poco más tarde- murmuró Michiru para si misma tratando de animarse pues la sensación al despertar recorrió de nuevo su cuerpo. Pasó un par de horas y no había señal alguna de Haruka, Michuru comenzaba a preocuparse –¿Qué haces tan sola Michiru?- esa voz tan familiar sacó a la chica de pelo aguamarina de sus pensamientos –Hola Natsumi…- musitó Michiru –¿Dónde está Haruka?- preguntó la pelinegra preocupada pues no la veía por ningún lado y su amiga se notaba deprimida –No ha venido- contestó decepcionada –¿No te habrás equivocado de entrada Michiru?- preguntó curiosa la pelinegra –He visto un par de ellas donde hay pilotos, ven sígueme- Natsumi tomó a su amiga de la mano y la jaló en dirección a la otra entrada sin siquiera dejarla responder, llegaron a la segunda entrada que daba acceso al circuito. Había otro equipo practicando, las dos chicas buscaron con la mirada a la rubia pero fue inútil pues no la hallaron –Buenos días- fue interrumpida su búsqueda por un joven piloto que curioso se había acercado a las dos chicas –Buenos días- respondió la pelinegra -¿Qué hacen aquí dos chicas tan bellas?- preguntó el piloto con mira insistente en Michiru quien sólo lo ignoraba pues seguía buscando a Haruka entre las demás personas –Buscamos a alguien- respondió de nuevo la pelinegra –¡Ahh¿Y a quién buscan?- preguntó resignado el joven a la pelinegra pues Michiru sólo los ignoraba –Buscamos a Tenou Haruka¿le conoces?- preguntó curiosa Natsumi –¿Tenou eh? Pues lamento decirles que no está aquí- contestó el piloto quien ahora era interrogado -¿Sabes dónde está?- fue el único comentario que haría Michiru en esa plática –Sí, en Osaka- las dos amigas se sorprendieron mucho ante la respuesta –¿Y qué hace allá?- preguntó la pelinegra aún más insistente al piloto que parecía tener las respuestas que necesitaban sobre la ausencia de Haruka –Se fue a vivir para allá hoy en la mañana- Michiru sintió que su corazón se oprimía cuando escuchó esas palabras, los presentes lo notaron –Michiru ¿estás bien?- preguntó Natsumi a la violinista quien no obtuvo respuesta –Oigan sino tienen nada que hacer ¿les gustaría ir a comer?- preguntó el piloto que recién habían conocido tratando de romper ese momento tan incomodo que se estaba formando –Si, vayamos- propuso la pelinegra siguiéndole el juego al joven para que Michiru se animara un poco, además de que no era nada feo -¿Qué dices?- le preguntó Natsumi a Michiru –No tengo hambre…- fue la respuesta de Michiru quien parecía no prestar mucha atención pues la noticia recién recibida le había afectado bastante –Anda yo invito- propuso el joven sonriendo a Michiru –Yo…- Michiru agachó la mirada –Perfecto, iremos a una cafetería que conozco por aquí- dijo el piloto interrumpiendo a la violinista. –Oye pero ¿qué no tienes práctica?- cuestionó la pelinegra al piloto señalando a un hombre mayor que parecía estar enojado por la ausencia de éste –No no, mejor apurémonos- sonrió traviésamente el joven acelerando el paso.
-¿Y… por qué buscan a Tenou?- preguntó curioso el recién conocido a Michiru quien no le dio respuesta. –Ah, es que es un compañero de la escuela- contestó Natsumi –Ah ya veo…- continuaron su recorrido hacia la cafetería y de nuevo el silencio incomodo se apoderó del grupo. De pronto el joven se detuvo haciendo que Michiru y Natsumi lo hicieran también algunos pasos adelante volteando curiosas ante la repentina actitud del piloto. –Disculpen- pronunció el piloto mientras hacia una reverencia a las dos chicas –No me he presentado… Mi nombre es Nagao Paris- dijo el joven haciendo una reverencia de nuevo –Mucho gusto mi nombre es Ichigo Natsumi- la pelinegra sonrió coqueta e hizo una reverencia –Mi nombre es Michiru Kaioh- la violinista hizo una reverencia y contestó más por compromiso que por gusto –Michiru… que lindo nombre- contestó Paris y emprendió nuevamente el camino hacia la cafetería.
Pocos minutos después se encontraban en un lugar bastante agradable, se sentaron en una mesa pegada a los ventanales que daban hacia la calle, Michiru se sentó pegada al ventanal y Natsumi junto a ella mientras que Paris se sentó en frente.
-Buenos días joven Paris- lo saludó una empleada –Buenos días Ayame- contestó amigablemente el joven –¿Puedo tomarles la orden?- preguntó Ayame a sus recién llegados clientes –Yo quiero una malteada de fresa- ordenó la pelinegra -¿Y usted?- preguntó Ayame a Michiru quien realmente estaba en las nubes ese día –Yo quiero un café…- ordenó la violinista indiferente -¡Café?- exclamó el piloto al escuchar el pedido de Michiru que ante tal grito volteó a verlo asombrada –No, no… cómo café… Ayame tráele un chocolate estilo francés mejor- corrigió Paris el pedido sin autorización de Michiru quien aún lo veía sorprendida –En seguida les traigo su orden- sonrió Ayame y se dirigió a la cocina –Te va a gustar Michiru, confía en mi, tengo excelente gusto- dijo el piloto guiñándole un ojo coquetamente, Michiru seguía sorprendida.
-Disculpa Nagao…- dijo Michiru antes de ser interrumpida por el joven –Puedes decirme Paris- sonrió el piloto –Disculpa Paris¿tú sabes por qué se fue Haruka a Osaka?- completó Michiru –Escuché que les ofrecieron una oportunidad allá y no lo dudaron ni una sola vez. El sueño de todo piloto novato es ir para allá pues en ese sitio hay constantes competencias de buena calidad que les abre muchas puertas a muchas personas que se dedican a esto- explicó el joven –Ah ya veo…- contestó aún desanimada la violinista –Es que Tenou se fue sin siquiera despedirse de Michiru- replicó molesta Natsumi -¿De verdad? Pues habrá sido porque la noticia se dio de un día para otro- contestó Paris. Ayame interrumpió cuando regresó con las bebidas de los jóvenes y las colocó en la mesa. –Pruébalo Michiru, sé que te gustará- la violinista hizo caso a la sugerencia de Paris dándole un pequeño trago –¿Y bien?- cuestionó Paris a Michiru –Está rico- respondió Michiru sorprendida pues no solía tomar muchas cosas así –Te lo dije- comentó el piloto sonriéndole a las chicas.
–¡CON QUE AQUÍ ESTÁS NAGAO!- exclamó fuertemente un hombre asustando a todos y más a Paris –Abu… abuelo…- pronunció nervioso el piloto –¿SE PUEDE SABER POR QUÉ NO ESTÁS EN LA PRÁCTICA?- exclamó nuevamente furioso –Yo… estaba… y luego…- trató de explicar inútilmente Paris, entonces señaló a sus dos acompañantes. Michiru y Natsumi se limitaban a observar esa escena sorprendidas pues el día se ponía cada vez más extraño, el hombre volteó a verlas y se calmó, hizo una reverencia en manera de disculpa, colocó unas monedas en el centro de la mesa y salió del establecimiento jalando a Paris del cuello quien sólo era arrastrado por ese hombre.
-Vaya…- fue lo único que dijo Natsumi cuando todo parecía estar en calma otra vez –Oye Michiru, te encuentras bien?- preguntó la pelinegra apenas pues con tanta cosas desde la mañana no había podido saber bien cómo se sentía su amiga –Sí…- contestó Michiru -¿De verdad? Eso me sonó in convincente- preguntó de nuevo preocupada su amiga –De verdad Natsumi, Haruka tenía prioridades en la vida y se tuvo que ir. Además apenas nos conocíamos…- Michiru dijo esto mientras salían del local -Michiru…- musitó la pelinegra –De verdad, no te preocupes- sonrió la violinista a la pelinegra aunque se notaba aún cierta tristeza en sus ojos. –¿Qué harás hoy Michiru?- cambió el tema Natsumi –Tengo práctica de violín- contestó Michiru un poco desganada pues no quería hacer nada más–Bueno, entonces te dejo… yo prometí llevar a mi hermanito a los videojuegos- contestó también desganada la pelinegra –Pero, si necesitas hablar o compañía sabes que puedes contar conmigo Michiru- finalizó la pelinegra antes de despedirse y alejarse.
Michiru caminó con paso lento y sin rumbo, cuando alzó la mirada se dio cuenta que se encontraba nuevamente en la puerta del circuito –Haruka…- musitó nostalgica y tristemente la violinista como si la semana pasada hubiese sido hace años y Haruka sólo un recuerdo.
-Pero si es Michiru- pronunció una voz conocida, Michiru volteó y vio a Paris. No dijo nada. El piloto comprendió lo que pasaba y también se quedó en silencio. –Paris ¿qué haces ahí? Ya vamonos- interrumpió una voz que se escuchaba lejana. –Michiru… ¿puedo acompañarte a tu casa?- preguntó el piloto. Michiru aún sin decir nada se acercó a Paris quien se sorprendió al sentir la cabeza de esa hermosa joven sobre su pecho. Michiru estaba llorando. Paris acarició el hermoso cabello aguamarina de Michiru tratando de calmarla.
Habrán pasado un par de minutos antes de que Michiru se diera cuenta de lo que acababa de hacer –Yo… disculpa Nagao…- pronunció Michiru después de haberse desahogado sobre el pecho del 'recién' conocido –No te preocupes Michiru- sonrió dulcemente tratando de reconfortarla. De nuevo aquella voz lejana llamó al joven piloto, quien ahora si se dirigió hacia allá junto con Michiru.
Después del recorrido en carro que habían hecho en silencio camino al departamento de Michiru, al bajarse los dos del automóvil Paris le entregó una tarjeta a Michiru –Puedes llamarme si se te ofrece cualquier cosa…- sonrió dulcemente el joven –Gracias- dijo Michiru antes de entrar a su departamento –Muchas gracias por todo Paris- fue lo último que dijo antes de entrar a su departamento. Paris subió a su auto y se alejó del edificio.
Michiru se puso su pijama y se durmió.
----
Haruka se dirigía a su cama cuando Hikaru se interpuso en su camino –Hikaru yo…- fue interrumpida Haruka antes de sentir los labios de su amiga sobre los suyos… ¡Los labios de Hikaru sobre los suyos? Pensó alterada Haruka ante aquel suceso y se separó rápidamente de aquel beso. La pelirroja tenía una mirada diferente –Hikaru… yo no… tú eres mi amiga…- de nuevo fue interrumpida Haruka siendo prisionera de los brazos de la pelirroja –Haruka tú me gustas muchísimo- murmuró la pelirroja antes de besar nuevamente a Haruka. La rubia no sabía qué hacer, jamás se imaginó que algo así le pasaría; se separó nuevamente de Hikaru y esta vez no dijo nada, simplemente tomó su chaqueta y salió de la recamara dejando a la pelirroja dentro.
Haruka estaba muy sorprendida por lo que había pasado, prefirió no regresar a esa recamara pues no sabía que podría pasar pues Hikaru no le resultaba indiferente a Haruka así que se dedico a buscar otro hotel para pasar la noche y regresar al día siguente a aclarar lo que había sucedido.
Disculpen de nuevo por la tardanza. Espero les guste y me dejen reviews para saber lo que opinan
Besos!
