Encuentros
Capítulo VI: Oportunidades.

La rubia bajó por las escaleras; sentía que le faltaba el aire… sentía el corazón como un rompecabezas ¿Cuándo se había convertido en tantas piezas que acomodar? Si apenas unos días atrás todo era como siempre.
Continuó bajando, ésta vez un poco más lento, como si cada paso que daba le doliera. Bajó hasta el lobby del hotel –Rayos…- murmuró para si misma. Haruka volteo a ver la escalera por la que había bajado –Sí, será mejor…- se dirigió a ellas nuevamente y comenzó a subir, ésta vez con un paso bastante veloz.
Cuando reaccionó de nuevo, se encontró frente a la puerta de la habitación, dudaba si entrar o no; -Vamos Haruka, no huyas de esto- se dijo a si misma dándose ánimos a si misma pues no tenía ni la más remota idea de lo que pasaría o de lo que le diría a Hikaru. -¿Estará molesta?- Se formuló ésa pregunta en su mente un poco tarde pues ya había girado la perilla de la puerta.
La rubia empujo cuidadosamente la puerta, como si ésta se fuese a romper… sus verdes ojos pudieron vislumbrar la silueta de su delgada amiga sentada en la orilla de una cama. Haruka sintió que se congelaba al escuchar su llanto.
Pareció una eternidad antes de que la primera palabra entre las dos amigas fuese pronunciada. –Perdóname Haruka…- susurró Hikaru aun sentada. La joven rubia se acercó silenciosamente y posó una mano sobre el hombro de su amiga –Perdóname tú a mi por no estar cuando me necesitas…- murmuró Haruka –En todo éste tiempo, hubo un momento en que me alejé de ti…- la rubia dio unos pasos para quedar frente a su amiga –No me di cuenta cuando sucedió- Haruka se hincó y tomó la mano de la pelirroja –Y ahora todo ésta claro de nuevo- Hikaru se limitaba a escuchar –Hikaru… tú eres mi amiga…- los ojos color esmeralda de Haruka se dirigieron al piso antes de continuar –Tú eres como mi hermana menos y siempre te voy a querer de esa forma…- la voz de la rubia se apagó; la atenta mujer que sólo se limitaba a escuchar tomó cuidadosamente la barbilla de la rubia y la levantó haciendo que le devolviera la mirada –Haruka, perdóname... no sé porqué hice eso…- los papeles se habían invertido, ahora era Haruka quien escuchaba atentamente –Yo también te quiero Haruka… cuando me di cuenta que te estaba perdiendo me sentí muy triste, llegué a confundir mis sentimientos hacía ti… pero ahora está todo claro- la pelirroja sonrió tratando de reconfortar el confuso corazón de su amiga.
Haruka se puso de pié y le tendió la mano a Hikaru, la pelirroja tomó su mano y sintió como se alzaba de la cama por el jalón que le había dado la rubia… ahora se encontraba entre los brazos de su amiga –Me alegra que todo se haya solucionado- murmuró la rubia a su amiga.
Hikaru miró el reloj, eran las 3.22am… ¡Las 3.22am! mañana había práctica y era muy importante lucirse pues el equipo quería dejar una buena primera impresión. –Haruka ¿ya viste qué hora es?- la rubia miró el reloj –Rayos, la práctica de mañana… tu padre me va a matar- comentó Haruka buscando su pijama la maleta, Hikaru sonrió ante tal escena –Oye Haruka…- murmuró la pelirroja -¿si?- la rubia aún seguía buscando su ropa de dormir –¿Recuerdas cuando éramos pequeñas?- Hikaru se sentó en la cama –¡Aquí está!... Sí ¿por qué?- la rubia comenzó a sacarse la ropa que tenía puesta -¿Recuerdas que, cuando yo me sentía mal o triste tú te dormías conmigo?- la veloz rubia estaba ahora cepillándose los dientes –Sí ¿por qué?- volteó Haruka a ver a la pelirroja aun con el cepillo en la boca –Pues, bueno… ya se aclaró todo y la verdad es que me dio nostalgia y tú sabes…- Haruka se estaba lavando la cara -¿Podrías dormir conmigo ésta noche?- preguntó casi inaudible –Por supuesto- Sonrió la rubia –Pero pido el lado derecho para dormir- Si Hikaru aun tenía una pequeña duda sobre como sería todo de ahora en adelante, ésta se disipó. Las cosas pintaban mejor.
Cada una se acostó de 'su lado', Haruka logró conciliar el sueño antes que la pelirroja –Gracias Haruka…- murmuró Hikaru antes de caer en los brazos de Morfeo.

No hizo falta que sonara el despertador para que Haruka ya estuviera de pié. Se metió a duchar, se sentía más tranquila y aunque había dormido poco estaba bastante enérgica pues hoy se abriría un mundo de oportunidades para ella y su equipo y además ya había resuelto las cosas con Hikaru… pero sintió una punzada en el estómago –Michiru…- susurró sin pensarlo. –Haruka apúrate que yo también me quiero duchar- alegó Hikaru que seguramente acababa de despertarse ganándole por un par de minutos al despertador.
Haruka salió de la ducha y se puso una de las batas de baño del hotel, abrió la puerta y más tardó en salir que la pelirroja en meterse a duchar. La rubia se vistió –Hikaru, te espero abajo para desayunar… ¿quieres que ordene algo mientras?- preguntó Haruka frente a la puerta del baño cuando esta se abrió –Sí, quiero un café y pan tostado- la pelirroja salio con la otra bata de baño proporcionada por el hotel y una toalla alrededor de su cabeza –Bueno, te espero abajo… no tardes- asintió Haruka saliendo de la habitación.
La rubia tomó ésta vez el elevador, se dirigió al restaurante y ya había varios de sus compañeros ahí. Se incorporó en una de las mesas y pidió la orden. –Pero si es la pequeña Haruka- escuchó la rubia esa voz tan conocida -¿Dónde dejaste a Hikaru?- preguntó el Sr. Yuu… -Aquí estoy papá- La pelirroja no se había tardado nada –Buenos días a todos- saludó al equipo y se sentó junto a Haruka. -¿Estás lista para la práctica de hoy?- le preguntó el Sr. Yuu a la rubia –Por supuesto- contestó Haruka –Papá, Haruka siempre está lista cuando se trata de autos y carreras- comentó la pelirroja –Es verdad- Asintió el entrenador del equipo –Espero que todos den lo mejor de sí hoy en la pista- se dirigió en general -¡¡Sí!!- se escuchó al unisólo por parte de todos los integrantes del equipo.
Llegaron los desayunos y todo transcurrió tranquilamente.

Terminando de desayunar se fueron directamente a la pista de carreras. Haruka podía percibir un aire distinto al de Tokio y eso le agradaba. Todos tomaron sus posiciones dentro de la pista, la rubia se puso todas las protecciones requeridas antes de subir al auto. El Sr. Yuu se acercó a Haruka y le tendió la mano, la rubia la tomó y se dieron un fuerte apretón –Lúcete Haruka- el entrenador del equipó se dirigió de nuevo a su lugar. Haruka sabía lo que tenía que hacer, subir al auto y disfrutar de su gran oportunidad.
Todos estaban en sus posiciones, el 'show' estaba por comenzar. Haruka comenzó con las practicas y poco a poco fue captando la atención de los demás equipos pues sus tiempos eran muy buenos… lo suficientemente buenos para una competencia profesional. El resto de la práctica fue bueno.

-Haruka, terminamos por hoy- le dijo el Sr. Yuu por el radio transmisor –Vamos a comer y después de eso a buscar un departamento- Haruka completó la última vuelta y estacionó el carro. -¡Wow! Haruka estuviste genial a pesar de que dormiste poco- comentó emocionada la pelirroja -¿Dormir poco¿Pues que estuvieron 'haciendo' en la noche?- preguntó en tono enfadado en padre de la pelirroja –Estuvimos platicando papá- reprochó Hikaru por las insinuaciones hechas –Más te vale que así sea Haruka- el Sr. Yuu amenazó como siempre a la rubia –Papá…- la pelirroja reclamó –Está bien está bien… te perdono pequeña Haruka porque te luciste bastante bien- la rubia sólo escuchaba, como siempre.
La joven piloto se dirigió por sus cosas que había dejando en uno de los lockers del vestidor cuando dos jóvenes, al parecer pilotos de otro equipo, la abordaron. –Pero si eres solo un adolescente- comentó uno de ellos burlonamente a espaldas de la rubia –Sí, no puedo creer que hayas tenido tan buenos tiempos; seguro fue sólo suerte de novato- Comentó el otro piloto con el mismo tono burlón. Haruka los ignoró, tomó sus cosas y se dirigió a la salida –Hey niñito rubio, no me ignores así- comentó con tono molesto el primer joven, la rubia lo siguió ignorando -¿Qué te pasa niño? No ignores a Tonami- el segundo joven empujó a Haruka para hacerla voltear y lo consiguió. La rubia volteo a ver a los dos sujetos que la molestaban y antes de pronunciar palabra alguna el Sr. Yuu irrumpió en el vestidor –Anda Haruka, ya vamonos- el entrenador de la rubia miró la escena y se alegró por llegar justo a tiempo. La rubia se dio vuelta y salió del lugar dejando a los dos sujetos parados y bastante enojados.
-¿Qué ha sido eso?- preguntó en Sr. Yuu a la rubia –No lo sé- contestó Haruka, -Vaya, uno de ellos… el de cabello negro se llama Tonami y es el hijo de un prestigioso empresario- comentó el entrenador –Me han dicho que tiene fama de buscapleitos y creo que se ha enojado porque eres buena piloto- la rubia sólo escuchaba –Bueno, sé que actuarás inteligente cuando te lo encuentres- la rubia y el entrenador llegaron a donde estaban los demás -¿De qué hablas papá?- preguntó curiosa la pelirroja pues era raro que su padre no le hiciera bromas a la rubia –De nada importante- contestó Haruka y le sonrió a la pelirroja. –Bueno niñas, es hora de buscar departamento ya que sale más barato rentarlo que pagar el hotel- el padre de la pelirroja sacó un periódico de ese día –Ten Haruka, he buscado unos para ti. Sólo falta que los vayas a visitar y decidas cual te gusta más- le dio el periódico a la rubia –Y tú Hikaru, vivirás conmigo porque soy tu padre- la pelirroja asintió, ya sabía de antemano que no la dejaría quedarse con Haruka –Perfecto, bueno, nos vemos mañana aquí a la misma hora- se dirigió a todo el equipo el Sr. Yuu –Nos vemos mañana Haruka- se despidió la pelirroja de su amiga –Hasta mañana pequeña Haruka- se despidio el Sr. Yuu –Hasta mañana- fue lo único que pronunció Haruka… todo estaba volviendo a la normalidad.

La rubia salio de la pista y fue a ver los departamentos que su entrenador había seleccionado para ella, hasta eso, confiaba en su buen gusto y buena administración. El primer departamento estaba cerca de la pista de carreras, había una pequeña cafetería en la esquina de la calle y una preparatoria cerca de ahí. Todo pintaba bien, sólo faltaba verlo por dentro. La rubia fue a un teléfono público y marcó el número señalado en el periódico, para su suerte había podido arreglar una cita para ese mismo día, sólo debía esperar una hora a que llegara el representante de la empresa de bienes raíces a mostrarle el lugar.
El estómago de la rubia gruñó, y con razón pues no había comido nada desde el desayuno y ya eran pasadas las 4pm. Haruka recordó la pequeña cafetería ahí cerca y sin dudarlo se dirigió a ella. –Bienvenida- saludó una chica alta de cabello castaño claro –Gracias- contestó la rubia y tomó asiento en una mesa pegada a una de los ventanales -¿Cuál es tu orden?- preguntó la chica un poco nerviosa pues Haruka le parecía un joven bastante apuesto -¿Tienes ensaldas?- preguntó la rubia coquetamente… era algo que no podía evitar cuando ponía a las mujeres nerviosas –S.. sí, tenemos ensalada- respondió nerviosamente la chica que atendía el lugar –Perfecto, tráeme una y también quiero agua mineral con un poco de limón por favor… -Haruka leyó el nombre en el gafete de la chica -Lita– la rubia le guiñó un ojo -En seguida…- Lita estaba completamente roja y apenada. Haruka sonrió.
Pasaron alrededor de 10 minutos y la orden de Haruka ya estaba lista; vaya que tenía sus ventajas coquetear un poco. La rubia comió tranquilamente, estaba buena. –Lita, me puedes decir cuanto es?- Haruka se levantó de su asiento y se dirigió a la caja para pagar, faltaban 5 minutos para que llegara el señor de bienes raíces. –Gracias Lita, estuvo muy rico todo- La rubia le sonrió y salio del local, vio a un señor con un montón de folletos en la entrada del edificio, debía ser el de bienes raíces.
-Disculpe la tardanza- Haruka hizo una reverencia, el señor le sonrió –Acabo de llegar, no te preocupes. Mi nombre es Kotaro Tanaka, mucho gusto- el señor se presentó –Mi nombre es Haruka Tenou- respondió la rubia. –Bueno joven Tenou, pasemos a ver el departamento- el señor sacó un montón de llaves, eligió una entre tantas tan parecidas y abrió sin problemas la puerta principal. –El departamento se encuentra en el segundo piso, no hay elevador porque es una construcción un poco vieja pero subir las escaleras no debe molestarle a un joven tan atlético como tú ¿verdad?- subieron las escaleras y del mismo llavero eligió otra llave para abrir la puerta de madera con el número 201 –Éste es- el señor abrió la puerta y dejó ver un departamento bastante amplio a comparación del de Tokio; tenía un gran ventanal que daba vista a la calle e iluminaba perfectamente la estancia por el día, dos recamaras, cocina, baño y una gran sala –Si vives tú sólo aquí te queda bastante espacioso- volvió a comentar en señor y pues ese era su trabajo, convencer al cliente de que ese lugar era el perfecto. A Haruka de verdad le agradó, tenía buena ubicación, barato y amplio –Me gusta ¿Dónde firmo?- preguntó Haruka -¿De verdad? No te arrepentirás- el señor se sintió bastante feliz y buscó entre todos los papeles que tenía unos formatos de arrendamiento –Llena esta parte, firma aquí y aquí- Haruka tomó los formatos y siguió las instrucciones mientras el señor hablaba por teléfono a su compañía para anunciar que el departamento iba a ser ocupado –Listo- La rubia llenó todas las formas y se las entregó al señor que le había atendido –Muchas gracias joven Tenou, ha tomado una buena decisión- el señor le entregó el juego de llaves a Haruka y salió del edificio.

La rubia suspiro, poco a poco todo se iba estabilizando… sólo faltaba realizar la mudanza con los muebles que dejó en Tokio, arreglar su transferencia de la escuela y estaría todo listo… bueno, casi todo pues aun sentía esa punzada en el estómago cuando pensaba en la chica de cabellos aquamarina que había dejado atrás… en Tokio.

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Notas de la autora:

Gomen por los años de tradanza! Gomen si les parece un poco aburrido. La próxima semana ya tendré un poquito más de tiempo libre y un poquito más de cerebro sin usar porque salgo de vacaciones de la escuela.