Hola! Como ya saben, ahora está prohibido responder reviews dentro de los capítulos, así que les agradezco sus comentarios y apoyo a este fic. Ojalá que les guste el chapter.
A propósito si alguien desea agregarme al msn mi e-mail es addanight (arroba) hotmail . com. Como ven nada difícil de recordar en realidad. Quiero agradecer los reviews de:
El verdadero poder del corazón
Aiory H.
Galy
Set-Yam
Neko-Jeanne
Shingryu Inazuma
H.Fanel.K.
Dani Hiwatari
Nekot
Yukai
Responderé los reviews que tienen reply y los que no, de igual forma los agradezco.
Quiero dedicarle este chapter a un compañero cuya molesta actitud me inspiró a escribir el POV de Kai.
Ojalá que les guste el capítulo
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Auténticamente Tú
Por Addanight
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Porque lo importante no es lo que te quede de vida,
sino vivirlo al máximo, siendo auténticamente tú.
Addanight
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Capítulo 3: ¿Te gustaría?
Mi vista está perdida en algún punto frente a mí. De pronto todo a mi alrededor parece desaparecer. Estoy sólo con mis pensamientos. Siento las lágrimas reunidas en mis doradas orbes. Hace ya tiempo que se encuentran ahí, pero de algún modo, se niegan a fluir. Mis sollozos continúan y a pesar de ello, ni una sola lágrima recorre mi rostro. Me siento tan perdido. Sé que debo lucir patético. Desearía que por fin corrieran, que mi llanto se llevara en cada gota una parte de mi dolor. Pero no puedo. Claro que puedo. Tengo que hacerlo. Necesito hacerlo si pienso empezar de nuevo. De nuevo. ¿Cómo se supone que empiece de nuevo? Hace tanto que no siento nada más que tristeza, ya ni siquiera estoy seguro de poder sentir algo.
Ninguna palabra ha salido de mi boca desde que escuché a Kai decir esas divinas palabras. "la voluntad de intentarlo y a…mi" escucho a la voz del bicolor decir en mi mente. Cada detalle de ese momento está grabado en mi memoria, y es que el hecho de evocarlo me hace sentir tan bien. Saben, hace tanto que no recibía tanta atención, tanta preocupación. Y en cierto modo, eso me hace sentir querido. Por eso es que no he mencionado palabra alguna. ¿Para qué? Si no tengo nada bueno que decir.
Sin embargo, no puedo dejar de pensar en lo que sucederá si fracaso esta vez. Mi derrota sería mi perdición y esta vez, nada ni nadie lograría salvarme. No. No quiero pensar. ¡Estoy harto de pensar! Quiero que se calle. ¡Necesito que mi estúpida mente guarde silencio! El dolor me está destrozando por dentro. Mi propio miedo va a consumirme. Quiere arrastrarme al vacío. No quiero caer. Por favor. No quiero caer. Pero sé que no hay vuelta atrás. Toda esa tristeza. Toda esa desesperación que durante años oculté sin derramar una sola lágrima fue la que me acabó. Me envenenó el alma y ahora está muerta. Pero ahora he liberado mi propia oscuridad. ¿Por qué la libere? ¿Por qué no morí cuando tuve la oportunidad? Pero no tiene caso seguirme mintiendo. Sé perfectamente el motivo por el que lo hice. Porque por primera vez en mucho tiempo vi como alguien me miraba con cariño.
Kai. Sé que te prometí salir adelante. No, yo mismo me prometí que saldría adelante para así quizá poder volver a ser feliz. Pero tengo mucho miedo. Sé que debo enfrentar la realidad de la que hace mucho tiempo he huido. Sin embargo, temo tanto fracasar. ¿Qué tal si mis propios pensamientos me consumen? ¿Qué tal si me hundo en esta oscuridad? ¿Qué tal si no tengo la fuerza para empezar de nuevo? Quiero intentarlo, pero no sé como. Ni siquiera sé si aún es posible.
Sé que tengo que enfrentarla, porque mientras no lo haga no podré seguir adelante. Me siento tan débil, tan inútil, tan indefenso. Quiero empezar de nuevo. Ha llegado la hora. Todo el dolor que durante años reprimí se está haciendo presente. Duele. Duele muchísimo. Siento las lagrimas resistirse a correr por mi rostro. Frío. Se siente tan fría la soledad. El cansancio empieza a vencerme, mientras mi mente continúa torturándome. De pronto un agradable calor me envuelve. Estoy exhausto. El sueño empieza a vencerme y yo tan sólo me dejo caer.
-----Cambio de POV-----
Indiscreción, sin duda, no hay nada tan molesto como las preguntas indiscretas. Esos tontos cuestionamientos que gente que ni siquiera conoces hace pidiéndote una explicación de cada una de tus acciones. Bueno, pues eso es precisamente lo que he estado experimentando desde hace algunas horas.
Después del intento de suicidio comencé a pensar en lo que debía hacer ahora. Tomando a Rei en mis brazos lo llevé hasta mi auto y lo coloqué en el asiento del copiloto. Sus ojos relucen debido a que las lágrimas se han reunido en ellas, sin embargo, las lágrimas no recorren su rostro. Me duele tanto verlo así. A él que era tan fuerte. Que estaba tan lleno de vida. Creo que lo que más me molesta es que no puedo hacer nada para ayudarlo, sino esperar que él mismo enfrente sus demonios y recibirlo con los brazos abiertos cuando su lucha culmine.
Mi corazón aún late descontroladamente y la verdad, no es para menos. La imagen de mi ex compañero llevando aquella arma a su sien está grabada en mi mente con filo de detalles. Su mirada está perdida, quizá ni siquiera sabe que ya no está dentro de su casa. Ahora es cuando viene la verdadera prueba. Él tendrá que vencer todo eso que lo ha consumido. Debe enfrentarse a su propia mente. Pero sé que él lo logrará y cuando lo haga, yo tendré todo listo en el mundo real para que él vuelva a empezar su vida.
Así que eso es lo que he estado haciendo. Primero investigué el nombre la casera de Rei y le pagué hasta el último centavo que el chino le debía. Luego le avisé que mi compañero no volvería a ese lugar y me dispuse a sacar todas sus cosas de ahí para llevarlas a mi departamento. Pero como ya había dicho la indiscreción es algo tan común en la gente y esta señora no fue la excepción. Ya con su dinero en mano, la anciana no dejaba de cuestionarme sobre mi nombre, el lugar de donde venía, mi relación con Rei, el lugar a donde iba a llevarlo, en fin, una sarta de cuestionamientos que empezaban a colmar mi paciencia.
Por ello fue que me ví en la forzosa necesidad de usar mi encanto y de gritarle en su cara que ya tenía su dinero y que lo demás no era asunto suyo. Que según yo, ella jamás se había preocupado por el bienestar del chico y que por lo tanto no se merecía explicación alguna. Obviamente la señora me miró con desprecio, aunque no es como si la culpa de haberla insultado me fuese a quitar el sueño. Dado que ninguno de los muebles le pertenecía, no fue difícil lograr que las cosas de mi compañero entraran en mi coche. Ya con todo dentro del vehículo comienzo a conducir.
Minutos después ya me encuentro frente al edificio dentro del cual vivo. Mi mirada se fija nuevamente en Rei, pero el sigue exactamente en la misma condición. Con cuidado lo tomo en mis brazos y lo llevo hasta mi departamento. Por suerte es tarde, porque si no hubiera tenido que aguantar a mis chismosos vecinos. Ya dentro de mi departamento me interno en mi habitación y habiéndolo despojado previamente de sus zapatos, coloco al chino en mi cama.
Entonces me marcho para bajar sus cosas del auto y traerlas al departamento. No teniendo nada mejor que hacer, empiezo a acomodar algunas de sus cosas a lo largo del lugar. Es curioso, pero creo que entre más pertenencias suyas ocupan un lugar, más grande se vuelve el departamento. Quizá lo esté imaginando, pero de algún modo su sola presencia transforma el lugar.
Sin que me de cuenta mi pies me llevan nuevamente hacia la habitación, sé que no han pasado ni quince minutos, pero siento la necesidad de estar con él. No porque tema por él, sino porque deseo estar ahí. Hace tanto que no sentía esa sensación, esas ganas de luchar por alcanzar algo y por ningún motivo voy a ignorarla. Quiero que se quede conmigo y con un poco de suerte, eso será precisamente lo que sucederá.
Un dolor en mi pecho se hace presente al escuchar los sollozos del chico de ojos dorados. Instintivamente me recuesto a su lado y lo abrazo protectoramente. No sé quien lo haya dañado, pero en cuanto lo averigüe me aseguraré de que muera lenta y dolorosamente. Sin motivo alguno, permanezco sosteniéndolo mientras me doy cuenta de que así es como quiero estar a partir de ahora. De pronto siento como la tensión en el cuerpo del dueño de Drigger desaparece y cerrando mis rojizas orbes, me dispongo a seguirle al mundo de los sueños.
Hace poco que la mañana se hizo presente. No quiero moverme de aquí pero sé que debo hacerlo puesto que necesito ir a trabajar. Aunque ahora que lo pienso bien podría faltar al trabajo. Después de todo no suelo faltar a menos que se trate de algo de vital importancia y esto sin duda entra dentro de mi clasificación de cosas vitales.
'Creo que haré el desayuno' me digo mentalmente para no perturbar el sueño de mi ex compañero. Así que sin pensarlo dos veces me dirijo a la cocina. Decidiéndome a hacer hot cakes para el desayuno empiezo a sacar los ingredientes del refrigerador. Sé que podría comprar esos polvos a los que sólo agregas leche, pero la verdad los detesto. Siempre he creído que entre más naturales sean los ingredientes mejor sabor tendrá la comida.
Moviéndome ágilmente por la cocina empiezo a mezclar con destreza cada uno de los elementos y en menos de media hora ya tengo lista una torre de hot cakes, junto con jugo de naranja recién exprimido y algunas rebanadas de melón para acompañarlo. Con todo listo busco la pequeña mesita que uso cuando desayuno en la cama y sobre ella coloco los alimentos.
-----POV Alternado-----
Cargando con la pequeña mesita en mis manos me dirijo silenciosamente a la habitación en la que el chino descansa. Su sueño parece tan intranquilo. Desearía poder hacer algo más por él, pero sé que no debo. Con cuidado coloco la mesita en el pequeño escritorio dentro de mi habitación y tomo asiento en la orilla de mi cama. Mi vista se fija en el hombre frente a mí. ¿Cómo quisiera saber lo que pasa en su mente? Aunque en realidad, no es necesario, sé que estará bien. Tengo fé en él. Sin pensarlo llevo mi mano a su negro cabello y empiezo a acariciar delicadamente las negruscas hebras. Su pelo está algo descuidado, pero aún así me parece precioso.
Hace unos momentos que desperté y sin embargo, mis doradas orbes se niegan a abrirse. Siento mi cuerpo ligero y a pesar de ello, soy incapaz de moverme. Estoy exhausto. No estoy seguro de lo que sucedió. Sólo sé que nuevamente no pude derramar una sola lágrima. ¿Por qué? ¿Por qué mi cuerpo se niega a liberar esas benditas gotas de agua salada que arrastran mis impurezas consigo? Entonces una agradable sensación se extiende por mi ser, a través del calor que se siente ahora sobre mi oscuro cabello. Nuevamente intento abrir mis ojos sin resultado alguno.
Siento el cuerpo de Rei tensarse ante mi toque. Creo que sin querer estoy perturbándolo. Lo mejor será que salga de la habitación, para que él pueda continuar con su merecido descanso. Entonces rompo nuestro contacto y me dispongo a marcharme cuando veo los ojos de Kon abrirse lentamente. Una pequeña sonrisa aparece inmediatamente en mi rostro y sin decir una sola palabra, le observo con detenimiento.
La atmósfera parece tornarse fría nuevamente, todo mi cuerpo me reclama la falta de calor. Finalmente, logro ver lo que a mi alrededor acontece y de inmediato mi vista se posa sobre mi bicolor compañero. Sus ojos me miran con sorpresa y algo de… ¿alegría? Un segundo, ¿Cómo demonios fue que terminé aquí? Se suponía que estaba en mi casa listo para suicidarme. En ese momento los sucesos de las últimas horas en las que estuve conciente se reúnen en mi mente repitiéndose una y otra vez. El dolor, el disparo, la duda, Kai. Cada uno de los elementos que intervinieron en dicho suceso recorre mi mente.
"Buenos Días" saludo a Kon, tratando de sacarlo del el silencio en que se encuentra sumido. Sus movimientos me hacen confirmar lo que ya sospechaba desde un principio: él ni siquiera notó cuando lo saqué de su casa.
"Buenos Días" respondo aún un tanto confundido, puesto que no puedo recordar como fue que terminé en casa de mi excapitán.
"¿Por qué no comes?" le digo mientras tomo la mesita con los alimentos que había traído momentos atrás y la coloco sobre sus piernas.
Sin decir una palabra empiezo a ingerir los alimentos frente a mí. No estoy seguro de lo que sucede y temo preguntarle a Kai. Sus rojizas orbes me miran inquisidoramente, como si analizasen cada centímetro de mi bronceada piel. Aún sumido en el silencio empiezo a estudiar la habitación en la que me encuentro, hasta que mi vista se posa sobre unos conocidos objetos. Son mis cosas. Pero ¿Qué hacen mis pertenencias en la habitación de Kai? ¿Habrá pasado algo?
Veo sus ojos detenerse a la altura de sus maletas y no puedo evitar sentir que le debo una explicación. Entonces empiezo a ponerme nervioso al pensar en lo precipitados que fueron mis actos. Es decir, ¿con qué derecho decidí que Rei vendría conmigo? ¿Cómo me tomé la libertad de traerle sin consultarle? Ahora no puedo sino sentir que lo he secuestrado y plenamente conciente de que le debo algunas explicaciones, me dispongo a poner en orden mis ideas antes de compartirlas con mi excompañero de equipo.
"Está delicioso" comento tratando de llamar la atención del dueño del Fénix y es que no puedo evitar notar lo serio que se ha tornado su rostro. Esto sólo me hace confirmar que en efecto algo malo sucedió. Pero, ¿qué pudo haber pasado? ¿Acaso estará preocupado por mí? Quizá. Al menos, eso quiero pensar.
"Gracias. Aunque en realidad mis habilidades culinarias no se comparan con las tuyas." Comento mientras una sonrisa se posa en mi usualmente frío rostro. No quiero que se marche, así que sólo me queda una cosa por hacer: pedirle que se quede. Si se niega no tendré más opción que devolverlo a su hogar. No podría obligarlo a hacer algo que no quiere.
Mis doradas orbes se abren de par en par ante lo que acaba de comentar. ¿Acaso escuché mal? ¿Él cocinó? No lo tomen a mal, pero si algo aprendí después de tres años en el mismo equipo es que lo único en lo que mi ex líder no es absolutamente perfecto es la cocina. Aunque ahora que lo pienso el desayuno está delicioso. No puedo evitar preguntarme ¿qué más será diferente en él? No me agrada pensar que ya no es la misma persona que yo conocí, sin embargo nadie puede permanecer estático, no podemos evitar los cambios.
"¿Pasa algo?" cuestiono al ver que ha dejado de comer. Seguramente va a preguntarme el motivo por el que sus maletas yacen en mi habitación. Muy bien Kai, tranquilo, no es para tanto. ¡Claro que lo es! Todavía no tengo una respuesta para esa pregunta.
"No, nada" respondo, aunque sé perfectamente que debo preguntarle. Entonces noto que Hiwatari parece algo tenso. ¿Acaso le incomoda el tema? Pues lo siento mucho, pero tengo que cuestionarlo.
"Kai, ¿Desde cuándo cocinas?" pregunto realizando la pregunta que desde hacía algunos momentos exigía respuesta. ¿Qué puedo decir? Por más que lo intente mi curiosidad no dejaba de exigirme una respuesta.
"Siempre he sabido cocinar." Respondo al tiempo que permito que el aire continúe circulando por mis pulmones. No estoy listo para pedírselo, y sin duda no va conmigo, pero si no lo hago sé que nunca me lo perdonaré y creo que ya tengo suficientes cosas de las cuales arrepentirme por el resto de mis días.
"Eso no es verdad. Cuando estábamos con los Blade Breakers tus habilidades culinarias dejaban mucho que desear" agrego recordando esos preciosos días en los que sin duda fui feliz.
"Algo bueno tenía que salir después de quince cursos de gastronomía." Comento un tanto apenado al recordar mis pasadas experiencias en la cocina. Sin poder evitarlo un tinte rojizo se coloca sobre la nívea piel de mi rostro.
"Kai, ¿Qué hacen aquí mis cosas?" cuestiono mientras dirijo mi vista al dueño de Dranzer.
"Rei, antes de que digas cualquier cosa déjame explicarte." Comienzo a decir mientras trato de elaborar una excusa coherente. No puedo creerlo. Creí que ya había superado esto de las excusas. Quizá debería decirle la verdad.
"No te preocupes es más que obvio lo que sucedió." Agrego mirando al hombre de ojos carmín.
"¿En serio?" cuestiono un tanto perturbado. ¿Acaso soy tan obvio? ¿Realmente sabrá lo que pretendo? Pero lo que es más importante ¿Le agradará la idea?
"Sí, mi casera por fin me echó. Llevaba meses amenazándome, aunque no pensé que hablara en serio." Menciono un tanto apenado al pensar que Kai no tuvo corazón de dejarme en la calle y que por ello se vio en la necesidad de traerme a su casa.
"No es eso. La razón por la que te traje es… Rei, nada me daría más gusto que el que aceptaras quedarte a vivir conmigo. ¿Qué dices? ¿Te gustaría?" cuestiono mientras la habitación se sume en el silencio y así la pregunta queda en el aire y yo espero pacientemente que mi compañero me dé una respuesta.
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Comentarios de la Autora:
Sí, ese es el fin del capítulo. Y ustedes que creen que le diga que sí o que no. Hay dios, hay tantas posibilidades dentro de mi preciosa mentecita. Ni hablar, tendrán que esperar a que actualice. Jajaja, soy cruel. Como sea, espero que les haya gustado. A los que han leído otros de mis fics les ha de haber sorprendido ver que Kai no era un desastre en la cocina. o.o Si ya sé, es increíble, pero pensé que ya era hora de que Kai y la cocina hicieran las paces. Bueno, los dejo. Espero sus comentarios de este capítulo. Recuerden que sus críticas me ayudan a mejorar, además de brindarme mi dosis mensual de ego. Ya estoy de vacaciones así que soy libre para trabajar en mis proyectos. Lo único que me hace falta son sus ánimos.
No olviden darse una vuelta por mis otros fics, quizá puedan pasar un buen rato con ellos.
Dejen Review.
¡Feliz Navidad!
Cuídense.
Addanight.
