Capítulo 2:
Ya habían pasado alrededor de cuatro meses, en los cuales se veía el progreso del embarazo de Ginny, y, después del percance que tuvieron ( que, según los médicos fue por mala alimentación y por tendencia a la fatiga), no se había presentado otro problema, claro, sin contar que Ginny cada vez seguía más deprimida y llorona. Aunque para ser sinceros, algunas veces la Sra. Weasley entraba a su cuarto para dejar la ropa limpia, y la encontraba con una media sonrisa mientras se sobaba su panza, que había crecido en grandes proporciones.
La situación en el mundo, tanto mágico como muggle, se había alivianado un poco y los ataques de mortífagos cada vez disminuían más, esto hacía que una nueva chispa de esperanza se encendiera en los corazones de cada uno de los magos y brujas.
Se especulaban varias teorías sobre el enfrentamiento entre Voldemort y Harry, estos aún no habían dado cara y los medios se volvían locos, publicando cualquier disparatada y tomando declaraciones de cualquier persona dispuesta a inventarse un cuento por unas moneditas de más: "que si se los tragó la tierra", "que se enamoraron y se fugaron", "que los mortífagos habían vencido al niño que vivió", "que Voldemort aún no había muerto", etc.
Estos rumores llegaban a oídos de los Weasley, quienes se reían ante las ocurrencias de los periódicos, y se asustaban antes las posibilidades de que algunos de los aurores o luchadores del buen bando hubieran muerto.
Una fría noche de invierno, la casa tembló y minutos después se produjo un gran estruendo. Un asustado Sr. Weasley bajó corriendo por las escaleras y casi se le para el corazón al ver quienes estaban en el umbral de la puerta.
