Holaaaa!! muchisimas gracias por sus reviews!! me mantienen motivada jaja ... me recomendaron que hiciera los capitulos un poco mas largos, y tienen razon, pero les respondo: ya tengo hasta el cap 8 escrito, entonces me resulta un poco dificil àmpliarlos ya que la historia ya está mas o menos formada, sim embargo tomo sus consejos y apartir del 8 cap los voy a complacer y los voy a hacer mas largos .. de todas maneras, muchas gracias por el apoyo!! siguan dejando reviews que me sacan sonrisa.

Bueno, este cap me gustó mucho porque trata de los sentimientos de Harry y Ron y de cómo se sinceran uno con el otro. Como mencioné anteriormente, esta historia la comencé con una amiga mia, muy querida, pero la abandonamos y luego yo la retomé. También quiero aclarar que los personajes no me pertenecen, son de J.K Rowling.

Bueno, un saludo, se les quiere,

Pottera

Capítulo 4:

-Harry…

-Ginny…

Sus miradas chocaron y una corriente eléctrica recorrió la espalda de ambos. Ginny se sentía confundida, quería llorar y reír, quería pegarle y decirle que lo amaba, por un momento pensó que estaba soñando, que en pocas horas se despertaría y volvería a la cruda realidad, se sumergiría de nuevo al pozo de desesperación y angustia en el que se encontraba. Por otra parte, el muchacho de pelo negro azabache seguía mirándola, no despegaba vista de sus ojos, desde que partió a la guerra no la había visto, no le había dicho lo mucho que la amaba, y eso, lo estaba consumiendo lentamente; estuvo todo el día ensayando lo que le iba a decir, cómo se lo iba a decir, y ahora, que la tenía enfrente, con su familia como testigos, se quedaba mudo.

Pero había otra cosa, Ginny tenía algo en su rostro, en sus facciones, que la habían ver más bella aún, de repente, como si de un imán se tratara, sus orbes verdes se dirigieron directamente a la barriga de la pelirroja, que para esos momentos ya había reaccionado, llevándose la mano a la boca y con sus castaños ojos inundados de lágrimas.

La muchacha se volteó rápidamente, ante las miradas interrogantes y confundidas de Luna, Hermione, Ron y Harry, y subió con cuidado pero apresuradamente. Harry trató de seguirla, temblando ante la imagen que acababa de apreciar, pero el Sr. Weasley le hizo una seña silenciosa indicándole que esperara.

La voz de la Sra. Weasley cortó el espeso silencio que se había formado, ofreciéndoles algo de comer, todos, (excepto Ron) educadamente, le dieron las gracias, pero dijeron que no les apetecía nada de cenar.

Mientras la mujer preparaba una sopa de pollo a su hijo, que babeaba ante el exquisito olor que desprendía ésta y miraba de reojo a Hermione que se había quedado hablando con Luna; el Sr. Weasley conectó la chimenea con la de los padres de la rubia, para notificarles la grata noticia de que ella estaba bien y que ya la podrían ir a buscar. Los padres de Luna, que se mantenían en desvelo toda la noche, apenas recibieron la noticia fueron por ella:

-¡Hasta luego Sr. y Sra.Weasley, Ron, Hermione, Harry!- se despidió Luna mientras salía por la puerta en compañía de dos sonrientes padres.

Todos subieron a sus respectivos cuartos, mientras que Hermione se desvió al baño para tomarse una ducha. Después de terminar, salió envuelta en una toalla, muerta de frío, y se dirigió al cuarto de Ginny, donde había trasladado sus cosas con magia; eso sí, sin darse cuenta que una mirada azul la escudriñaba de entre la oscuridad y se deleitaba con su belleza.

Entro en la habitación, tratando de no hacer mucho ruido. Encontró a una pelirroja acostada y de espaldas a ella, con un colchón y mantas a su lado; se tiró en este mientras trataba de organizar sus pensamientos. Le echó una última mirada a la "durmiente" Ginny; ella sabía que estaba perfectamente despierta, aunque, si no quería hablar o dar explicaciones en ese momento, la castaña lo entendía perfectamente, ya conversarían de mujer a mujer al día siguiente.

Mientras en la habitación de al lado, dos chicos se encontraban sumidos en sus pensamientos, tratando de conciliar el sueño y olvidarse por un momento de sus problemas.

Por una parte estaba Ron, que se había dado cuenta de sus sentimientos hacia Hermione y del irremediable deseo que sentía cuando la tenía cerca. Nunca pensó en amar como lo hacía a esa "sabelotodo insufrible", como la solía llamar en su primer año de Hogwarts. Por el día era su disfraz de amigo, aprovechando ese cargo para acercarse a ella y oler su perfume, para enamorarse más de ella; y por la noche, era un loco enamorada, que buscaba con ansias la manera de verla por más tiempo, durmiendo, bañándose, hablando con Ginny o cantando su canción preferida de Maná, un grupo muggle que a ella le gustaba mucho.

Al otro lado de la habitación se encontraba un muchacho pelinegro recostado, observando el techo como si fuera el monumento más precioso del mundo, y con un remolino de sentimientos en su interior. Alegría: había vuelto a ver a su pelirroja, esa había sido su razón para seguir con vida en la guerra. Tristeza: esperaba otra reacción por parte de Ginny, no comprendió por qué ella salió corriendo si él estaba que se moría de ganas de volver a besarla, entendía que a lo mejor no quisiera involucrarse de nuevo con él, pero si este era el caso, la recuperaría a como diera lugar. Otro pensamiento asaltó su cabeza, incrementando sus dudas¿Por qué Ginny estaba más gorda? Ella no tenía tendencia a engordar así tan fácilmente.

-Ron…

-¿Umm?

-No te hagas el dormido, en serio, en este momento necesito de un amigo- comentó con la mirada triste.

-¿Qué te pasa?- preguntó mientras se sentaba en su cama, con una mirada que denotaba preocupación.

-Pues, es Ginny…

-Las mujeres siempre son la causa de nuestro desvelo- dijo Ron mientras posaba su mirada en el horizonte.

-Es cierto, pero a lo que voy, no te pare… ¿Hey, por qué dijiste eso¿Acaso hay alguien que te desvela a ti también?

-Harry, deduce, son las 4:30 de la mañana siguiente después de un día agotador y yo, Ron Weasley, no estoy durmiendo- suspiró pesadamente- es Hermione.

-Vaya, lo que te hace el amor- dijo riendo.

-Sí, lo que me hace el amor.

-¿Qué te pasa con ella?

-Pues que yo sé que jamás se fijará en mí, tiene a miles de candidatos apuestos y ricos que conoció en las misiones y es muy improbable que se fije en el más pobre, menos apuesto e inseguro de sí mismo.

-Pues yo creo que diciendo todas esas cosas de ti, solo vas a lograr que ella se desencante, no puedes asegurar nada si no le dices tus sentimientos.

-Le tengo miedo al rechazo- musitó Ron- no quiero estropear el único método que conozco para acercarme a ella: su amistad.

-No es el único, y tú lo sabes¿crees que no te he visto salir a hurtadillas del dormitorio para espiarla?- murmuró con mirada pícara mientras la cara del pelirrojo se tornaba roja.

-¿Qué me recomiendas?- inquirió, un curioso Ron.

-Sigue lo que dice tu corazón Ron, ante todo, esto te está haciendo mal- su cara estaba seria, pero relajada- dile lo que sientes. Imagínate a Hermione dentro de dos años, a punto de casarse con el pelón ese de Krum, -el rostro de Ron se tensó- ustedes dos en una sala, ella, emocionada, te pide que seas su padrino de bodas y tu, por hacerla feliz, le dices que sí. Aprovecha la oportunidad que tienes ahora, esta sola y sin compromisos y puede que no te corresponda, pero algún día, si te lo propones, la llegarás a enamorar- Tras decir eso, Harry tomo una pose de reflexión.

-Gracias por el consejo, amigo… pero ¿Qué es lo que te pasa, fuiste tu el que me llamo.

-Bueno, es tu hermana…

-Sí, eso ya lo sé, pero ¿qué con ella?

-Pues que yo tenía muchas ilusiones con ella que se desmoronaron hoy cuando llegué, noté algo en su mirada, como si estuviera demasiado triste, te lo digo Ron, presiento que algo va a pasar, no se si me pueda llegar a perdonar- dijo Harry por lo bajo- ¿qué me dices?

-Pues lo mismo que me dijiste tú a mí: recupérala. Mi hermana ha estado enamorada de ti- puso cara de asco- desde que tiene memoria.

-Sí, pero yo se que si a ella le dolió la mitad de lo que me dolió a mí, no me querrá perdonar- decidió no mencionar lo de la inesperada barriga de Ginny, ya bastante preocupado estaba Ron, como para él venir a agregarle otra carga.

-Habla mañana con ella. Pero nunca Harry, escúchame bien, nunca, te rindas.

-No lo haré, Ron.

-Buenas noches, Harry.

-Hasta mañana.

Ambos se volvieron a acostar, esta vez Ron si cayó dormido como un tronco, pero Harry todavía le daba vueltas al asunto de Ginny, mañana averiguaría más; éstos fueron sus últimos pensamientos antes de caer en los brazos de Morfeo. Por su mente, no se asomaba la idea de que ella estuviera embarazada.