Holaaa!! gracias por el apoyo q me han dado, cuidense desde donde estan y reciban un gran beso de mi parte, con cariño, pottera.
Advertencia: estos personajes no son de mi propiedad, pertenecen a J.K Rowling
Capítulo 5:
Los tenues rayos de luz se empezaban a filtrar por las cortinas de la habitación donde una pelirroja embarazada y una castaña confundida dormían plácidamente. La primera en abrir los ojos fue Hermione; vio todo a su alrededor, como ubicándose, para luego voltear su mirada hacia donde se encontraba Ginny durmiendo. Un largo bostezo salió de su boca mientras la chica entraba al baño que quedaba en el corredor.
Minutos más tarde salía perfectamente arreglada y con un olor a fresas muy provocativo. Toda ella había cambiado, su cuerpo de niña cambió para darle paso al de una mujer con muchas curvas. Traía una franela blanca con un estampado en el pecho y unos vaqueros a la cadera.
Entró al cuarto de su amiga, tratando de no hacer mucho ruido, mas eso no fue necesario puesto que Ginny estaba ya despierta.
-Buenos días – su voz sonaba adormilada.
-Buenos días – respondió la castaña sonriente- ¿dormiste bien?
-Ni tanto- contestó la pelirroja vagamente. Su humor andaba por los suelos, y la chispa que solía tener estaba apagada.
Hermione soltó un largo suspiro. Cambió su rostro sonriente por uno más serio:
-Ginny, corazón, tenemos que hablar.
-Ya lo se, pero no me culpes por atrasar ese momento- dijo con una media sonrisa dibujada en la cara.
-Sé lo que sientes …
-¡No, Hermione! Nadie sabe cómo me siento. Todos piensan comprenderme y apoyarme, pero no lo están haciendo- su cara se había contorsionado en un gesto de frustración- Harry está devuelta, además creo que eres lo suficientemente inteligente como para notar que estoy embarazada y ¡no sé que hacer!
-Ginny, cálmate…
-Seguramente todos pretenden que me lance a sus brazos ahora que está de vuelta… - su voz ahora era más calmada, pero estaba cargada de un profundo odio-La estúpida enamorada Ginny que hace todo porque su Harry la ame.
-No es así y lo sabes – Hermione habló con su voz autoritaria, siempre característica en ella- Todos aquí te queremos y sabemos que la estás pasando mal, tal vez no podamos sentir cuánto, pero al menos te brindamos apoyo. Y dime, te has puesto a pensar ¿cómo se siente Harry ante todo esto?, acaso has meditado sobre si a él no le hiere tu odio, o el hecho de que ayer no le hayas dicho nada, solo que te hubieras ido de repente.
-Ese no es el punto…
-El punto es- la cortó Hermione- que esto te está consumiendo Ginny, no es bueno para el bebé que pienses así de su padre.
-¿Y quién te dijo a ti que este bebé es de él?- Ginny habló cruelmente. Definitivamente la partida de Harry la había afectado más de lo que todos creían.
-Ginny, podrás engañar al mundo entero, pero te conozco muy bien, y se que ese bebé es un Potter hasta el último pelo. – Los ojos de la pelirroja se llenaron de lágrimas y empezó a decir con voz temblorosa:
-Hermione, no sé qué hacer… Por una parte quiero que él sufra tanto como yo lo hice, pero por la otra quiero ser feliz a su lado y al de nuestro pequeño- su sonrisa se agrandó.
-¿Por qué no te vas por la cual te hace sonreír?- dijo Hermione, acariciándole la mejilla maternalmente. Ginny sonrió mientras se secaba las lágrimas con los dorsos de las manos.
-Y dime… ¿qué te traes tú con mi hermano?- sonrió maliciosamente.
-Nada en especial, solo somos amigos
-¿Amigos? Yo veo en su mirada algo más…
-Bueno, tal vez otra cosa, pero tu hermano es muy tímido y si siente algo por mí va a tardar añales en decírmelo.
-¿Y tú qué sientes por él?
-Estoy confundida, por una parte lo veo como mi hermano, pero por otra parte cuando está cerca o pienso en él me nadan peces en el estómago. Es raro.
Ya eran las 9:30 más o menos cuando el grito de la Sra. Weasley sonó informándoles que el desayuno estaba listo. Como de costumbre, Ron salió disparado hacia la cocina:
-¡Comida¡Comida!
Harry optó por tardarse un poco más tratando de peinarse el cabello y ensayando una y otra vez lo que le iba a decir a Ginny.
Hermione bajó tranquilamente, con el atuendo que se puso en la mañana y con un moño mal hecho que hacía que varios de sus bucles cayeran rebeldemente por su rostro, lo que bastó para que Ron se atragantara con la tostada que estaba engullendo. Hermione sonrió para sus adentros.
La única que no se había presentado era Ginny, para la preocupación del chico de ojos verdes que constantemente veía hacia las escaleras esperando ver bajar a la pelirroja. Mas cuando iban por la mitad de la comida y aún Ginny no había bajado, a la Sra. Weasley se le ocurrió una brillante idea:
-Harry, querido, disculpa la molestia, podrías subir y avisarle a Ginny que la estamos esperando- sonrió dulcemente y el chico no se pudo negar.
-De acuerdo…
El pobre Harry se paró de la mesa y empezó a subir los primeros peldaños de las escaleras mientras sentía como kilos de plomo caían en su estómago. Las manos le estaban sudando frío y su respiración se volvió agitada. Por un momento pensó en devolverse e inventar algo, pero se auto convenció de que sería mejor llamarla. Además, lo más que quería en ese momento era volver a abrazarla y besarla, pero viendo como se encontraban las aguas, no podía hacer ninguno de esos movimientos para que no se desatara una tormenta mayor.
Sin darse cuenta, había subido todas las escaleras, y ahora se encontraba de frente a la puerta de la habitación de Ginny. Toco ésta con el puño. Nadie le contestó. Volvió a tocar empezando a preocuparse. Nada. Optó entonces por abrir la puerta.
OoooooooooooooooooooooO
Ginny se encontraba peinándose su larga cabellera pelirroja y mirando el azulado cielo por el gran ventanal de su cuarto. Pensar y pensar… Ese era el pasatiempo favorito de su mente. Sintió que tocaban la puerta, pero prefirió no abrir, ya que no le apetecía bajar a desayunar. Siguió en su tarea de pensar cuando un segundo toque la volvió a sacar. Si no contestaba pensarían que estaba dormida y se irían, así que decidió hacerse oídos sordos. Volvió a sumirse en sus pensamientos y a peinarse de nuevo cuando un carraspeo la hizo voltear.
El peine pasó de estar en su mano a reposar en el piso. La chica quedó tan impactada gracias a los ojos verdes que ahora la miraban profundamente que perdió toda fuerza o capacidad motora, soltando así, su peine.
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He decidido que necesito establecer un horario para mis publicaciones, asi que lo haré los dias lunes, miércoles y viernes, y si por alguna razón no lo hago, acepten mis disculpas y comprendan que seguramente es por una causa ajena a mi voluntad. Sin más que decir cuidense y dejen reviews!!
