Capítulo 6:

Al partir Harry, en el piso de abajo nació un gran silencio; sólo se escuchaba el choque de las cucharas en los tazones de cereal.

El Sr. Weasley se limpió rápidamente la boca con una servilleta y se dispuso a retirarse a su trabajo en el Ministerio. La Sra. Weasley también salió apurada a recoger la mesa para luego desaparecer por la chimenea con la excusa de que iba a ir a hacer unas compras al Callejón Diagon y a visitar a los gemelos.

-¡Hasta luego, chicos! – gritó una vez en la chimenea – recuerden que el desayuno de Ginny está en el horno- avisó antes de ser envuelta por unas llamas verdes y desaparecer, sin dejar rastro alguno.

Ron miró a Hermione.

-Y…¿qué quieres hacer? – preguntó el chico con las manos en los bolsillos.

La castaña sonrió.

OooooooooooooooooooooooooooooooooooO

-¡Hey!, No es justo, tú ya eres especializada en esos valeojuegos –exclamó entre enojado y divertido.

-Son videojuegos, Ron – corrigió con una sonrisa – y además, no soy tan especializada. Tendrás que ver jugar a mis primos.

-Como digas- dijo resignado- Estaba pensando que más tarde podríamos… ¿Esa no es la lechuza de Harry?

-¡Hedwig! – dijo Hermione con entusiasmo, y se fue corriendo a la ventana donde el ave picoteaba- se la pedí prestada a Harry para enviarle una carta a Víktor- explicó mientras le desataba el pergamino.

-¿A Vicky?- preguntó el pelirrojo con un deje de celos.

-Sí, a Víktor- exclamó recalcando la última palabra.

Leyó rápidamente la carta, y conforme sus ojos iban siguiendo las líneas del texto, su sonrisa se ensanchaba más y más.

-¡Esta aquí¡Está aquí en Londres!

-¡Uy, que bien! … Por cierto, no te dijo dónde se alojaba, digo, para llevarle una torta, ya sabes…- dijo el pelirrojo con sorna.

-Ron… -suspiró la chica- no sabes cuánto me molestan tus estúpidos sarcasmos e insultos hacia Viktor.

-¡No son insultos, Hermione!- exclamó alterado Ron- estoy tratando de protegerte; ¿no ves que sólo quiere engatusarte con su "amistad" para llegar a ser más que eso?

-¿Y qué si así es?- soltó con brusquedad la castaña. De verdad esas peleas inútiles la agotaban; se deprimía mucho cuando sucedían- ¿Hay alguna ley que dicte que ningún hombre en su sano juicio se pueda enamorar de mí?- dijo ya con lágrimas en los ojos.

-No es eso, pero de todos los millones de hombres que hay en el mundo¿por qué ese pelón búlgaro?

-¡Tal vez es porque es el único que me dice lo bonita que soy, que se interesa en cómo estoy y es lo suficientemente valiente como para afrontar sus sentimientos hacia mí!

-¡¿Sus sentimientos hacia ti?!- exclamo sorprendido Ron- ¡Eso no puede ser¡él no puede estar enamorado de ti¡Ni siquiera tiene el derecho de mirarte!

-¡¿Viste como eres?!- exclamó desesperada Hermione- Eso responde tu pregunta de por qué a él y no a otro como tú

-No sigas por ahí, Hermione…

-¿Dime por qué mierda no puedo estar con él?, acaso tengo que estar soltera, es una regla nueva que no conocía. Eres un cobarde, Ron, y déjame decirte otra cosa, ni se te ocu…- pero se vió interrumpida por unos labios que ágilmente se apoderaron de los suyos. Trato de resistirse, pero le era imposible, el muchacho era muuucho más fuerte que ella, así que no tuvo más remedio que entregarse al mar de sensaciones que estaba experimentando.

Cuando acabó el beso, si es que puede llamarse así, ambos estaban con los labios rojos e hinchados, respirando agitadamente y con los ojos cerrados, pero ante todo con una enorme sonrisa interior.

- Por eso es que no puedes estar con él- dijo Ron con mucha dificultad, ya que su respiración era entrecortada- Eres mía.