Hola! se que el capítulo anterior fue muy corto, por eso les entregaré el segundo capítulo rápido . Mmm… ( veo q nadie leyó el primero… bueno, si no veo mensajes en algún tiempo creo q tendré que contar esta historia para mi misma.


Capítulo 2

-Hola Relena.

-Hola Miliardo¿cómo estás?- saludó la pacifista a su hermano mientras se desplomaba en un gran sillón frente a la chimenea en la sala de estar de su mansión.

-Bien… llegaste un poco tarde…

-Si, es que dejé todo listo antes de irme de vacaciones.

-Me alegro…- le contestó Miliardo con una sonrisa. El estaba sentado a unos metros de su hermana en un sillón individual- Noin ya tiene todo listo para mañana…

-¡Claro que si!- lo interrumpió la recién nombrada entrando a la habitación con una bandeja- será muy divertido vernos a todos en un ambiente mas relajado después de ¡incluso! combatir a muerte unos con otros- lo ultimo lo dijo con una risita.

-Creo que todos merecemos esta cena…- opinó Secs feliz. Después que todo se arregló, él ha tenido mejor ánimo.

-Tienes razón hermano- concordó Relena.

-Ya terminé de ver lo de la comida…- dijo Noin sirviendo unas tasas de té- y dime Relena… ¿pudiste contactarte con Heero?

Esa pregunta hizo que se le volcara el corazón, y sabía que su hermano y Lucrezia se habían dado cuenta.

-Sí… hoy antes de irme pude verlo… -tomó una tasa de té y bebió de ella para fingir indiferencia –sabía que trabajaba en el aeropuerto… pero como es tan escurridizo y yo ando con tanto trabajo… pensé que no lo alcanzaría a ver antes de la celebración.

Después de una larga conversación con su hermano y Noin se fue a su habitación. Cuando entró en ella se sintió de inmediato acogida, ahí era el único lugar donde ella podía hablar con ella misma, pasar sus penas y alegrías.

Tomó una ducha y se puso pijama, luego empezó a pasearse en círculos por la habitación. Había empezado a sentirse angustiosa.

-¿Por qué estoy así?- se preguntó a sí misma- ¿por qué me siento nerviosa ahora?- no se podía comprender, todo en su vida estaba bien y por fin vivía en un mundo donde reinaba la paz, lo que tanto tiempo esperó…

Se sentó en su cama mirando a la nada, hasta que sus ojos encontraron un osito de felpa en su escritorio, era el que le había regalado Heero en su último cumpleaños.

-Heero… -se dijo a si misma tomando el osito y abrazándolo- ¿qué pasará con nosotros ahora? –caminó hacia la terraza con el oso aun en los brazos… miró el cielo durante unos minutos mientras se le pasaban miles de imágenes del pasado por la cabeza. Unas lágrimas silenciosas humedecieron sus mejillas.

Queriendo que se acabara pronto aquel día agotador, dio media vuelta, apagó la luz y se acostó con el oso a su lado. Mañana empezarían por fin sus vacaciones.

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Heero Yui acababa de llegar a la pieza que arrendaba, se quitó la chaqueta y la tiró arriba de la cama, sacó la última lata de refresco de la nevera y la abrió mientras se sentaba frente a su computador. A la línea se puso Duo.

-Hola Heero¿qué tal te va?

-Emmm… bien- le respondió el joven de mirada intensa pasándose la mano por su desordenado cabello.

-¿En serio?, no te ves muy bien ¿vienes llegando del trabajo?- Duo dijo esto ultimo un tanto preocupado.

-Si…

El chico de trenza no le creyó nada.

-¿Dónde andabas a estas horas?

-Por ahí… - contestó Heero desviando un poco la mirada.

-Bueno hermano… -ahora su cara cambió de preocupación a alegría -¿sabías de la cena que se hará mañana donde Secs?

-Sí… hoy Relena me invitó…

-¡Estupendo¿entonces te esperamos para irnos juntos?

-Puede ser…

-¡Vamos, no seas amargado!

-Hasta luego Duo- se despidió el chico un poco irritado.

-Ok¡pero trata de… - se cortó la comunicación.

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Ese día Relena se despertó con los rayos de sol que entraban por la ventana aquella mañana. Mas alegre que ayer en la noche, se levantó de la cama lentamente y miró por la ventana el lindo día que hacia. Era primavera, por esa razón su jardín estaba mas hermoso de lo normal, el cielo estaba despejado y las aves cantaban. Sentía que la vida le estaba sonriendo, pero su corazón no la dejaba devolver aquella sonrisa, porque sabía que lo único que le faltaba para ser feliz era el estar con Heero. No sabía que pasaría con él de ahora en adelante, no se atrevía a hablarle del tema porque simplemente no parecía interesado, pero… ¿entonces por qué la seguía cuidando? puede que su trabajo en el aeropuerto solo sea por necesidad de dinero, de igual manera le preocupaba mucho no saber dónde estaba viviendo, quizá donde estaría…

-Relena- era Noin que había abierto la puerta, le sonrió al verla- veo que ya despertaste¿quieres desayunar?

-Bueno Lucrezia- le respondió con mucha amabilidad la chica de cabellos dorados- eres muy amable. La mujer sonrió aun más ante el comentario.

-Te esperamos en el comedor.

Después del desayuno recibió la agradable visita programada de su amigo Quatre y sus compañeros, ellos vinieron desde su colonia para la cena y se quedarían ahí durante unas cuantas semanas.

-¡Quatre, que alegría verte!

-¡Para mi también es una alegría verte, Relena!- le devolvió el saludo el rubio de ojos verdes.

-Los llevaré a sus habitaciones, me alegra mucho que hayan podido venir…- la chica tomó algunas maletas para ayudar y junto a los recién llegados entraron a la mansión.

Cuando ya habían acomodado sus cosas, todos se reunieron en la sala de estar para conversar. Al anochecer empezaron los preparativos para la cena y todos se fueron a arreglar para la ocasión.

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-Hola Quatre- saludó Duo al otro lado de la pantalla.

-Hola, que tal- Quatre se encontraba en su habitación sentado frente a su computador portátil.

-Bien, aquí arreglándome para la cena¿dónde estás ahora?

-Me quedaré a alojar aquí en casa de los anfitriones durante unas semanas.

-Ahh… -esta respuesta sorprendió un poco a Duo –e, bueno, tengo que seguirme arreglando y Hilde me sigue diciendo que tengo mal el nudo de la corbata…

-Esta bien amigo- dijo Quatre sonriente- nos vemos en unas horas.

-Si, nos vemos, adiós.

-Adiós.

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-Vamos Hilde, que llegaremos tarde.

-No me apures, que quiero estar bonita esta noche –le reprochó la chica.

-Tu… -Duo Maxwell se sonrojó un poco –todos los días estás bonita.

Hilde se detuvo en lo que estaba haciendo y lo miró con ternura.

-Es lo mas lindo que me hayas dicho Duo- ella se acerco al joven hasta quedar frente a él, ambos empezaron a unir sus caras, habían deseado ese momento hace tiempo. Alguien golpeó la puerta.

Duo abrió la puerta mientras Hilde terminaba de arreglarse.

-Hola Heero –saludó gruñonamente el dueño de casa.

-Hola… ¿qué te pasa?

-Lo que pasa… - explicó con una mueca- ¡es que acabas de arruinar mi momento amigo!

-¿Si?

-Sep, pero ya, no importa…

-Ya estoy lista- dijo la chica de cabello oscuro acercándose a ellos- hola Heero.

-Hola.

-¿Ya nos vamos?- preguntó el joven Maxwell algo impaciente. Ambos compañeros asintieron.

-Será divertido ¿no creen?- comento la chica cuando salían de la casa. Heero no dijo nada y Duo solo asintió con una sonrisita pícara.

-Heero… ¿sabías que Quatre se está hospedando donde Relena?- obviamente sabía que aquel comentario era interesante para su amigo.

-No –le respondió Yui con la mirada un poco mas seria de lo normal y con su voz de siempre -¿cuándo llegó?

-Mmm… no lo sé, supongo que hoy…

El resto de la caminata hacia el trasbordador fue en completo silencio.


Bueno, aquí esta el 2do capítulo, ojala les haya gustado (si es que alguien lo leyó). Dejen mensajes , saludosss )