Hola, gracias x el mensaje Shadow Noir Wing, mientras haya alguien que lea mi historia no dejaré de escribir . Aquí dejo el capítulo 3!
Capítulo 3
Ya habían empezado a llegar los invitados y ella, Quatre, Lucrezia y Miliardo estaban parados en la puerta recibiéndolos, mientras tanto, Peigan y el resto de los sirvientes preparaban la comida.
Llegaron One con Mariemaia, después llegó WuFei, luego Trowa con Catherine, Dorothy, Sally y por último…
-¡Hola chicos!- les dio la bienvenida Quatre muy feliz cuando Duo, Hilde y Heero llegaron a la puerta. Al ver que habían llegado los tres últimos invitados, Miliardo y Noin los saludaron y entraron para hacerle compañía a los que estaban en la sala de estar.
Relena al ver a Heero sintió esas maripositas normales que dan en el estómago al ver a la persona que te gusta. Igual que Quatre saludó felizmente a los recién llegados.
-Me alegro que hayan podido venir, de verdad…- les agradeció mirando de reojo al chico de cabello revuelto. Él mantuvo su cara seria sin decir nada.
-¡Un gusto amiga!- dijo Duo con una sonrisa, tomó del brazo a Hilde y ambos entraron a la mansión. Se habían quedado solos Heero, Quatre y ella. Hubo un silencio incomodo, los tres cruzaron miradas sin articular palabra, hasta que pasó algo inesperado: Quatre la tomó del brazo.
-¿Entremos?- preguntó el rubio a sus dos amigos sin dejar de sonreír.
-Emm… claro- le respondió Relena con un poco de torpeza sonrojándose.
Cuando entraron se encontraron con todo el grupo de amistades conversando. Para la chica fue muy impresionante verlos a todos riendo y compartiendo después de todo lo que tuvieron que pasar, era muy agradable el ambiente que se encontraba en la sala. Todos tomaron asiento hasta incluso en la alfombra, las conversaciones era muy variadas y entretenidas, eso si, notó que Heero no había dicho una sola palabra desde que había llegado, eso la deprimió un poco.
-Ya pueden pasar al comedor- les avisó Peigan después de una hora de animadas pláticas.
Los invitados pasaron tranquilamente al comedor donde los esperaba una mesa lindísima. Fueron tomando asiento junto a sus parejas (los que habían llevado) y amigos más cercanos. Miliardo se sentó en la cabecera, Noin y Relena a ambos costados, al lado de Relena estaba Quatre, después seguía Trowa con Catherine y en el resto de lado los tres acompañantes del joven Winner. Al frente, al lado de Noin, estaba One, Mariemaia, Sally, Hilde, Duo, Heero y en la otra cabecera estaba WuFey.
Durante la comida Relena no pudo evitar mirar a Heero de vez en cuando, era primera vez que lo veía haciendo otra cosa que no fuera estar callado y de brazos cruzados… ¡se veía tan lindo comiendo!... un momento¡parecía adolescente pensando esas cosas!, tenía que ser disimulada y dejar de mirarlo tanto, aunque seguía pensando que él se veía guapo siempre… ¿por qué se habrá sentado tan lejos de ella?, empezó a sentirse un poco frustrada, lo mas seguro era que él no estuviera interesado en ella y simplemente se encontraba esperando alguna reacción de su parte que nunca llegaría…
Después que terminaron de comer empezaron de nuevo las conversaciones, muchos se pidieron disculpas por algunos malentendidos del pasado, otros hablaron como nunca antes y algunos conversaron como siempre lo habían hecho.
-Disculpen, voy al baño –se excusó Heero parándose de la mesa. Inmediatamente ella se dio cuenta, pero trató de no mirar y seguir conversando con Trowa que le estaba contando como le iba al circo, él y Catherine la invitaron uno de estos días aprovechando que estaba de vacaciones.
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-Heero, espera, quiero hablar contigo un momento- lo llamó Miliardo cuando iba saliendo del baño.
-Dime.
-Mmm… prefiero que sea en mi despacho- Heeró asintió y fueron para allá sin intercambiar palabra.
Minutos después de su conversación, el soldado perfecto salió de la oficina. Caminó por el pasillo para llegar a la sala de estar cuando chocó con alguien.
-Heero… ¡perdon!- se disculpó Relena.
-No importa- le contestó él mirándola fijo, estaban hablando un poco más cerca de lo normal, eso tenía un poco nerviosa a la pacifista.
-¿A dónde vas?
-Tengo que irme.
El mundo se le calló a los pies¿por qué hacía eso¿por qué no le decía de una vez que no quería nada con ella¿no se daba cuenta que la hacía sufrir?
-¿Por qué?- trató de ocultar su tristeza.
-Porque…- Heero se vio un poco desanimado al decir esto, su voz parecía una pizca mas amable de lo normal- debo irme Relena…- ¡ella sentía que él quería tocarla en ese momento¡lo sentía!, estaba cabizbajo y con los brazos tensos…- adiós- caminó a paso rápido hacia la puerta. ¡Cómo podía irse así!, ella hubiera aceptado esa caricia… ella no le hubiera dicho nada si lo hubiera tocado.
-¡Heero!- él volteo a verla. Caminó hacia donde estaba él y se sacó el collar que llevaba puesto. Estaba totalmente consiente de lo que estaba haciendo, extendió el brazo con el collar colgando en su mano- toma, quiero que me lo devuelvas este 14 de febrero, como cae día viernes esperaré a que vengas en las siguientes 2 semanas a decirme dónde y a qué hora me verás ese día- todo esto lo dijo con tal seriedad que incluso ella misma se sorprendió, esta acción fue orden de su corazón desesperando.
Heero la miró serio durante unos segundos, ella seguía con su brazo estirado.
-Llévate el collar, será elección tuya si me quieres ver o no- siguió hablando tan rígida como antes- si lo vendes le puedes sacar buen dinero el cual no te vendría mal, es totalmente tu elección.
El joven Yui asintió levemente mientras tomaba el collar sin tocar la mano de la chica.
-Adiós Relena…- el corazón se le detuvo al verlo irse.
