Hola, aquí les dejo el 4to capítulo, ojala les guste y gracias x dejar mensaje
Capítulo 4
No durmió en toda la noche, andaba pálida y sin fuerzas. Desde que Heero se había ido ayer que no hablaba con nadie, estaba muy triste porque ahora todo dependía de él. En el desayuno Quatre la invitó a salir pero no quiso, pensó que sería mejor si salía a montar a caballo por los terrenos de la mansión, hace tiempo no lo hacía y generalmente cuando era pequeña le gustaba salir a cabalgar con su padre.
-Vaya con cuidado señorita Relena- le pidió Peigan cuando partió hacia los jardines mas boscosos del terreno.
Realmente era hermoso el paisaje, el día era muy hermoso y el sol estaba fuerte. Iba a paso lento, aunque aun así se afirmaba con dificultad al caballo por las pocas energías que tenía.
Pensaba en Heero, la verdad ahora se daba cuenta de cuanto lo amaba, de cuanto se preocupaba por el, de cuantas ganas tenía de saber dónde vivía. Esperaba que él le diera una respuesta, el 14 de febrero era San Valentín y si él quería estar con ella ese día significaría que sentía lo mismo.
Le dolía la cabeza debido al sol. Estaba débil… empezó a sentir menos su cuerpo, sus manos soltaron las cuerdas que la afirmaban al caballo y producto de su estado débil se desmayó cayendo del caballo.
-¡RELENA¡RELENA POR FAVOR DESPIERTA!
-Hee… ¿Heero?- dijo muy aturdida mirando al chico de pelo castaño que la miraba preocupado arrodillado junto a ella.
-Despertaste… -su cara de preocupación se relajó un poco, aunque no del todo - ¿cómo te sientes¿te duele algo?
-Yo… si… me duele la cabeza… y… la espalda ¡auch!- estaba en un sueño, Heero estaba ahí y preocupado por ella, aunque sintiera todo el dolor del mundo sabía que siempre estaría bien si él estaba a su lado.
-Tranquila, te llevaré a tu casa.
Yui amarró el caballo a un árbol para que luego lo fueran a buscar, tomó a la joven Darlian en brazos (cuando hizo esto hubieron algunos quejidos) y caminó a paso lento (para no hacerle daño a la chica) hacia la mansión. Desde aquel lugar no se alcanzaba a ver su destino, pero aun así el soldado perfecto siguió caminando sin mostrar cansancio alguno hasta que por fin vislumbraron la mansión.
Relena estaba muy aturdida, pero tenía una leve sonrisa mientras su gran amor la llevaba en brazo hasta su casa.
-Heero…- se durmió.
Cuando abrió los ojos estaba acostada en su cama, junto a ella estaba su hermano, Noin, un doctor y Heero cruzado de brazos al fondo de la habitación esperando a que despertara. Todos se alegraron cuando lo hizo.
-¿Cómo te sientes hermanita?- le preguntó Miliardo tomándola de la mano con dulzura, Relena sonrió al ver lo tierno que su hermano era con ella.
-Estoy bien, solo me duele la cabeza y la espalda.
-Es normal, el golpe fue mayor en esas zonas, no debió haber ido a cabalgar si no se sentía bien- le reprochó el doctor. Eran un caballero muy joven y apuesto, tenía la piel blanca y sus ojos verdes eran ocultados tras unos anteojos rectangulares. Su cabello era de un rojo claro el cual tenía muy engominadamente ordenado.
-Tiene razón doctor, fui muy irresponsable- se disculpó.
-¡Ah! bueno, me presento, soy el doctor Maximiliano Salas.
-Un gusto…
-Bueno, para que sepas, con la caída te fracturaste la espalda y tendrás que estar en cama durante un tiempo… 1 semana más o menos. Aparte, tendré que venir a verte seguido para hacerte algunos ejercicios para irte mejorando la espalda, porque quedó muy delicada.
-Esta bien…
-Mmm… eso seria todo.
-Gracias doctor –le agradeció Noin abriendo la puerta de la pieza para llevar al doctor hasta abajo.
-Si, gracias- se despidió Relena.
-Por nada, vendré mañana, adiós- él y Noin salieron de la pieza.
-Yo voy a la cocina para pedirle a Peigan que te traiga algo de comer, estas muy pálida- informó Miliardo caminando hacia la puerta y retirándose. Ella y Heero habían quedado solos. Él se acercó un poco a la cama mirándola con su mirada rígida de siempre.
-Heero… yo…
-Por poco pensé que no despertarías- comentó tratando de no cruzar su mirada con la de la de ella.
-No es para tanto- dijo bajando la mirada- tu haz sufrido golpes peores…
De pronto el chico adoptó una postura muy firme y desafiante, sus ojos miraron directamente a los de la pacifista quien de inmediato subió la mirada ante aquel arrebato.
-¡Pero yo e sido entrenado para eso toda mi vida Relena!- dijo con rabia contenida y los puños bien apretados- en cambio tu…
-Estoy bien ahora- lo terminó tratando de inspirarle calma.
-Tienes que tener mas cuidado…
-Lo se…- lo apoyo con una pizca de tristeza en la voz- gracias por ayudarme, Heero.
No recibió respuesta, solo un movimiento de cabeza en señal de aprobación. Luego se acordó de algo:
-¿Qué hacías aquí¿cómo me encontraste?
-Ya le dije a Peigan que te trajera comida –interrumpió Miliardo entrando en la recamara.
-Me tengo que ir…- se despidió Yui caminando rápidamente hacia la puerta con la cabeza gacha.
-¡Heero espera!- lo llamó la rubia pero no le hicieron caso.
Avanzada la tarde llegó Quatre a visitarla, la acompañó un largo rato en el que conversaron muchas cosas, entre ellas, él le dijo que tendría una junta con sus amigos esa noche.
-¿Entonces si los ves les puedes mandar mis saludos?
-Claro, en tu nombre…
-Señorita Relena, tiene teléfono- le avisó Peigan entregándole un inalámbrico.
-Gracias Peigan… ¿hola?
-Hola señorita Darlian, soy el doctor Salas…
-Ah hola doctor…
-Llamaba para saber como se sentía.
-Es muy amable de su parte, me siento mucho mejor, gracias.
-Por nada, le recuerdo que mañana me toca visitarla.
-No se me ha olvidado.
-Bueno, entonces hasta mañana señorita Darlian, que duerma bien…
-Usted igual, hasta mañana- colgó.
-Ya se me hizo la hora, nos vemos mañana Relena- dijo Quatre parándose de la cama sonriente (como siempre esta él)- buenas noches.
-Buenas noches Quatre, que te vaya bien.
El chico rubio se fue apagando las luces de la habitación para que su amiga durmiera. Se acomodó con cuidado y en medio de la oscuridad se hundió en sus pensamientos. Esa tarde Heero la había ayudado, hace tiempo que no lo veía tan preocupado por ella, eso la hacía sentirse feliz porque tal vez el seguía cuidándola a escondidas como antes, o tal vez puede ser que haya ido porque le quería decir el lugar y la hora de su cita el 14 de febrero… cualquiera que hubiera sido la razón estaba contenta de que haya estado ahí hoy. Le estaba viniendo el sueño, así que cerró los ojos y a los pocos minutos se quedó dormida.
-¡Hola Quatre, llegas tarde!- saludó Trowa.
-Hola chicos, es que me quedé conversando con Relena…
Todos intercambiaron miradas pícaras menos uno.
-¿Ahora eres la niñera oficial de Relena?- le preguntó Duo burlonamente.
-No, de hecho… su doctor parece mas preocupado… - esto lo dijo serio y mirando a Heero. Todos los jóvenes callaron por unos segundos, todos sabían que Heero estaba enamorado de Relena.
-¿Por qué lo dices?- le consultó Yui mas serio de lo normal, sus ojos taladraban los de Quatre esperando una respuesta.
-Porque la llamó antes que me viviera, solo para preguntarle si estaba bien y parece que mañana irá a verla… a mi me da la impresión que quiere algo con ella.
-¡Amigo si no te apuras te la van a quitar!- saltó Duo pegándole unas palmadas en la espalda al soldado perfecto que se quedó mirando a la nada pensativo.
-Relena es una chica muy simpática y bonita- comentó el rubio sonrojándose un poco y bajando la mirada- yo creo que por eso el tal doctor ¿Salas? se interesó en ella…
-¿Acaso ahora tú serás también competencia para Heero?- lo molestó Trowa pegándole un codazo. Aunque lo había dicho bromeando, la pregunta iba bien en serio.
-No… yo solo comento…- se sonrojó más- pero si Heero no hace nada pues yo…- se quedó callado unos segundos, de repente tomó la iniciativa y volvió a hablar- ¿tu estás de verdad interesado en ella Heero? y si es así… ¿por qué no se lo haz dicho?
Todos miraron expectantes y solo se escuchaba el ruido de la gente del bar donde se habían reunido. Duo siguió con la boca abierta hasta que el recién nombrado se paró, tomó lo último que quedaba de su cerveza y dijo:
-No intentes nada con Relena… y con respecto a ese doctor… tampoco sacará nada con acercársele, ella no le hará caso… adiós, nos vemos luego- se fue dejando a sus amigos totalmente curiosos.
Sintió frío, el viento le llegaba en la cara y eso la despertó. La ventana estaba abierta. Vio la silueta de alguien que la miraba a los pies de su cama, con mucho esfuerzo se sentó lo más rápido que pudo.
-Heero… ¿qué haces aquí?- aunque tenía sueño estaba impresionada, él se encontraba en su habitación a esas horas de la noche mirándola con una tranquilidad como nunca antes, sus ojos brillaban por la luz de la luna, se veía hermoso.
-Vengo a entregarte esto- se acercó a ella y le entregó un papel. Ella lo abrió, decía: "¿Qué pasará ahora?". Hubo un silencio incomodo.
-No lo se Heero…- le contestó mirándolo con ternura y algo de pena- yo no se lo que tu…
-Yo siempre voy a querer lo que tú quieras… Relena- apenas dijo esto caminó hacia la ventana- espero que no se te olvide…- se fue.
Bueno, dejen mensajes si les gustó o no el capítulo! saludos!
