Muchas gracias x los mensajes!!! me alegró mucho ver que hay gente q lee lo q escribo . Disculpen x la demora, es q entré a mi primer año de la universidad y eso me tiene ocupada, ojala les guste el capítulo, aquí va…
Capítulo 5
Esa noche de nuevo no pudo dormir, se sentía feliz, Heero la había ido a ver para decirle que aceptaría cualquier iniciativa de ella, quería levantarse de esa cama para puro ir corriendo a sus brazos. Sabía que no sería fácil acercarse a él, pero si aquella nota significaba lo que ella pensaba todo se venía bien para tratar de intentar un acercamiento hacia él.
Como recién se pudo dormir a las 5 de la madrugada, se dedicó a descansar gran parte de la mañana, de todos modos estaba enferma y de vacaciones, no había problema. Mas o menos a las 12:30 de la tarde Miliardo la fue a despertar.
-Hooolaaa heeermanoooo- lo saludó bostezando y estirándose con cuidado.
-Hola Relena- le devolvió el saludo con una sonrisa tierna tomándole la mano a su hermana- ¿cómo te sientes hoy?
-¡Excelente!, mucho mejor –como no iba a estar contenta después de la visita que tuvo anoche…
-Me alegro… ¿Peigan me dijo que te llamó el doctor Salas ayer?
-Si, solo llamó para preguntarme como estaba y hacerme acordar que vendrá hoy.
-¡Verdad!, Lucrezia me dijo que vendría a las 4 de la tarde –soltó una pequeña carcajada- ¡que soy olvidadizo!, bueno, le diré a Peigan que te traiga algo de comer y le pediré a Lucrezia que venga a ayudarte a dar un baño¿te parece?
-Si.
-Bueno, me alegro que hayas despertado contenta- salió de la habitación.
Al poco rato que Miliardo se fue, llegó Peigan con una bandeja llena de frutas y tostadas, a la cual también venía agregada una tasa de té caliente. Después de eso, Noin fue a ayudarla a tomarse un baño para quedar lista para la visita del doctor. Como a las 3:30 Quatre fue a visitarla.
-Hola Quatre- lo saludó contenta, pero al ver la cara del chico de inmediato se sentó en la cama preocupada- ¿qué te pasa?
-Nada Relena- le respondió el rubio tratando de esforzar una sonrisa mientras tomaba asiento junto a la enferma- ¿qué tal amaneciste?
-Mucho mejor pero… ¿qué te sucede?- insistió aun preocupada la pacifista.
-Nada… es solo que…- bajó la cabeza muy triste- aunque esté con mis amigos… recién me vengo a dar cuenta que me siento solo… que necesito a alguien (me refiero a una mujer) que este conmigo… -le cayeron algunas lagrimas –me gustaría tener a alguien a quien abrazar, besar y entregarle un amor que para mí sería nuevo… creo que ahora que todo acabó me gustaría intentar armar una vida junto a alguien, aunque mis compañeros siempre estarán ahí… quisiera sentir el amor.
-Quatre…- levantó la cara húmeda de su amigo y le habló a la cara- tu eres una muy linda persona, un valiente piloto Gundam, un chico de buenos sentimientos, alegre y guapo. Estoy totalmente segura que encontrarás a esa persona especial que te merece, solo tienes que esperar a que llegue el amor…
-¿Y ya te llegó el amor a ti?
Esa pregunta la pilló de sorpresa, no podía llegar y decirle que amaba a Heero si era su amigo, pero tal vez el la entendería…
-Disculpa si te incomodó la pregunta- se disculpó- aunque… creo que es obvio ¿no?
-Yo… -¡qué podía decir!, se había puesto roja como tomate.
-Tú quieres a Heero ¿verdad?
No sabía qué contestar. Aunque estaba totalmente avergonzada asintió muy levemente. Lo que no esperaba era que el joven Winner sonriera ante su pequeña respuesta.
-Él tenía razón…
-¿"Él" quien?
-Disculpe señorita Darlian, buenas tardes –en ese momento entró a la habitación el doctor Salas.
-Me voy- se despidió Quatre parándose y caminando hacia la puerta- adiós Relena, adiós doctor, suerte en la terapia.
Cuando salió pensó que ni él ni aquel doctor podrían llegar a interferir en los sentimientos de Relena hacia Heero. Quería meditar, quería estar solo un momento, así que caminó hacia la sala de estar para poder estar tranquilo. Al llegar se encontró con el soldado perfecto.
-¿Heero¿qué haces aquí?- le preguntó de inmediato, bajó la mirada y vio que llevaba una carpeta en la mano.
-Vine a dejar algo, pero ya me voy…- caminó rápidamente hacia la puerta, pero se detuvo en seco cuando el rubio le habló.
-El doctor está arriba.
-¿Arriba?- giró la cabeza con seriedad, sus pasos se habían congelado ante aquel comentario- ¿dónde?
-Con Relena…- ya había dicho lo que su amigo necesitaba, sin decir mas caminó hacia el jardín.
-Bien, primero me interesa pasarte una crema por la espalda para relajarte los músculos antes de empezar los ejercicios- le explicó el doctor mientras sacaba todo lo necesario de su maletín.
-Esta bien…
-Necesito que te saques la blusa- se dio vuelta- no miraré mientras lo haces, de ahí te cubres con el cobertor y te sientas un poco más hacia delante.
Relena hizo caso a las instrucciones muy tímidamente sin dejar ni un segundo al descubierto ninguna parte comprometedora. Mientras que Heero Yui veía furioso aquella escena desde una parte muy oscura cerca de la puerta de la pieza. No podía contener su rabia, aquel idiota tocaría la blanca y delicada espalda de Relena, quien se encontraba en ese momento totalmente desnuda e indefensa. Cómo ese estúpido tenía el privilegio de estar haciendo lo que él deseaba con tantas ganas, la tenía ahí, semidesnuda y con su espalda a total disposición de carisias y besos que se moría por darle. Nunca había sufrido un golpe interior tan fuerte y tampoco sabía el amor tan grande que sentía por Relena hasta ese momento. Se retiró sin ser notado.
Después de masajearle la espalda con la crema, el doctor la ayudó a pararse y empezaron a hacer pequeños ejercicios para que la columna de la joven fuera movilizándose de a poco. Los ejercicios duraron una hora y luego se volvió a acostar.
-Estuvimos muy bien hoy- dijo el doctor guardando sus cosas- si seguimos así se podrá recuperar muy pronto.
-¡Que bien!
-Yo también deseo mucho que se mejore totalmente…- se quedó pegado mirándola y eso la hizo sentirse incomoda, por suerte a los segundos se dio cuenta y siguió guardando sus cosas- ¿cuándo puede recibirme otra vez señorita Darlian?
-¡Cuando usted quiera doctor!
-Si fuera por mí vendría todos los días- le confesó un tanto avergonzado.
-Si el que venga todos los días hará mi recuperación mas rápida pues que sea así- le respondió seria, no pensaba en aquel médico, sino en Heero, al que se moría de ganas por ver.
-Estoy de acuerdo- finalizó el señor Salas cerrando su bolso- mañana vendré a la misma hora.
Igual que la noche anterior, el frío que entraba por la ventana la despertó, solo que ahora al sentarse se encontró con la cara rígida del chico de cabellos revueltos que estaba parado en el mismo sitio de la otra vez.
-Heero… - le dijo Relena con una sonrisa, no sabía si estaba soñando que aquella noche se repetía o de verdad él estaba ahí de nuevo frente a ella.
-Que tal Relena- le devolvió el saludo sin articular expresión alguna.
-Yo quería decirte que…
-¿Que la pasaste bien en la sesión de hoy con el doctor?- saltó Heero sarcásticamente.
-¿Qué?- le preguntó impresionada- yo no e hablado de…
-Dime Relena¡qué pasa!- el joven empezó a dar vueltas de un lado para otro desordenándose el cabello con ambas manos.
-¿Qué pasa de qué?- preguntó sin entender.
-¡Con ese tipo¡con quien más!
-¡No pasa nada con él, Heero!… - le aclaró con seguridad - ¡sabes que él no me interesa porque…- las palabras no le salían, era como si por ese instante hubiera quedado muda¡era el maldito momento y no podía decirlo!
-¿Ves? sí te interesa ese idiota…
-No… -le empezaron a correr las lágrimas, era una cobarde al no decirle de una vez sus sentimientos.
-Relena…-dejó de dar vueltas, se acercó a ella y la miró fijamente – ¿corresponderás al interés de ese tipo por ti?
-No –contestó mirándolo a los ojos –el no es quien me interesa.
-Prométemelo.
-¡Te lo juro, no me interesa!
Con esa respuesta se sintió mucho mas aliviado. Caminó hacia la ventana y antes de irse dijo:
-Si te llega a hacer algo, lo mato.
-¿Quién anda ahí?- preguntó Maximiliano Salas caminando lentamente a la cocina de su casa. Andaba en pijama, un ruido lo había despertado. Al llegar a la pequeña sala de estar junto a la cocina se encontró cara a cara con un muchacho que le parecía conocido.
-Buenas noches, doctor- lo saludó el joven de mirada fría.
-¡Qué hace aquí¡llamaré a la policía!- lo amenazó sin saber exactamente como reaccionar.
-No es necesario, solo vengo a dejarle clara una cosa: no intente nada con Relena Darlian¿me oyó?
-¿Quién eres TÚ para decirme lo que tengo o no que hacer?- Salas dio unas carcajadas que resonaron por toda la habitación.
-Soy el guardaespaldas de la señorita Darlian- sacó con decisión una pistola de su chaqueta y apuntó al doctor a quien no despegó su mirada llena de furia- y si NO desea hacerme caso se las verá conmigo.
-Soy el médico de la señorita Darlian y mi obligación es ir todos los días a visitarla- le aclaró el doctor con voz nerviosa.
-Usted lo dijo, solo es su médico, así que no se atreva a tocarla con otras intenciones ni a llamarla por teléfono ¿entendió?
Cuando Maximiliano Salas asintió, Yui bajó el arma y se marchó.
Al día siguiente la sesión estuvo normal, esta vez iniciaron los ejercicios sin que Relena tuviera crema en la espalda (al parecer ya no era necesario). Todo indicaba que en 2 días mas dejaría el reposo y eso la ponía a Relena muy contenta.
Cuando terminaron ella notó un cambio en el doctor, estaba triste y desanimado. Pero tal vez eso era mejor porque su otra actitud la ponía nerviosa. A cada rato pensaba en Heero y en lo miedosa que fue aquella noche al no decirle lo que sentía. También le preocupaba que él le hiciera algo al doctor, aunque ahora parecía más alejado y eso la tranquilizaba. Lo único que quería era dejar de estar en cama, se sentía alejada del mundo (aunque su hermano, Noin, Peigan y Quatre siempre la iban a ver), quería salir a pasear por el jardín, sentir el aire fresco… como el aire que entraba por la ventana cuando Heero la iba a ver… no era su imaginación, él estaba celoso del señor Salas, pero no entendía por qué no le decía al menos que "la quería" si hacía esa clase de arrebatos… si le dijera algo así ella estaría mas segura de decirle las cosas.
-Yo solo te quiero a ti… y lo sabes…- dijo en voz alta para sí misma.
Pasaron 2 días de ejercicios intensivos y tal como lo habían previsto ya podía caminar casi sin complicaciones. Todos miraban felices como Relena caminaba por la pieza casi sin la ayuda del doctor, sentía que por fin podía hacer lo que quisiera, así que organizó un paseo con Miliardo al parque que estaba a una cuadra de la mansión para el día domingo (que era mañana), unas horas antes de su última sesión.
Aquel domingo despertó radiante, todo estaba bien y ella se sentía totalmente recuperada. Se baño, vistió y bajó a desayunar. Era súper extraño caminar por la casa después que estuvo casi una semana en su habitación. Noin desayunó con ella porque su hermano se había quedado dormido y en ese momento se estaba bañando.
Cuando estuvo totalmente arreglada fue a buscarlo al despacho, pero no estaba ahí, así que se sentó en el gran sillón de cuero frente al computador del escritorio. Iba a jugar solitario cuando de pronto algo sobre el escritorio que le llamó la atención, era un contrato de trabajo que decía ¡¿Heero Yui?!, en el documento salía que le prestaría servicios a Miliardo Peacecraft como guardaespaldas de la señorita Relena Darlian desde el día… "lunes pasado" (¡el día de la fiesta!) durante un período de tiempo indefinido… Dejó el contrato donde estaba sin pestañar durante un buen rato, no lo podía creer¡Heero había sido contratado para que la cuidara¡osea que no fue coincidencia que la encontrara cuando se calló del caballo¡osea que no la iba a visitar por celos sino por protegerla¡osea que en verdad no le importaba y solo hacía su trabajo!... fue una tonta…-empezó a sollozar en silencio -¿cómo pudo pensar que "el soldado perfecto" podía quererla?, todo el tiempo fue "una misión" para él… ¡nada mas que eso!... ¡jugó con sus sentimientos, le hizo ilusiones!... no quería volver a saber de él NUNCA MÁS.
-¿Relena?- Miliardo entró al despacho- ¿pasa algo?
No tuvo respuesta, ella subió la cabeza para mirar frente a frente a su hermano y con una frialdad similar a la de Yui le pregunto:
-¿Le pagas a Heero para que me cuide?
-Relenela… lo hice porque…
-No me digas nada- lo cortó bajando de nuevo la cabeza- yo sé que lo hiciste por mi seguridad y te lo agradezco. Por favor dejemos el paseo al parque para otro día… no me siento muy bien.
Caminó lentamente hacia la puerta y atravesó el pasillo hasta llegar a la sala de estar, las lágrimas caían como pileta de sus ojos.
-Señorita Relena, justo la iba a buscar…- la detuvo Peigan al verla llegar a la sala, cuando le vio la cara siguió lo que iba a decir pero con tono preocupado- este joven la esta buscando… -atrás de él se encontraba Heero con un ramo de flores, al verla se le borró de inmediato la sonrisa que llevaba. Peigan se fue para dejarlos solos.
-¿Estás bien Relena?- le preguntó muy preocupado caminando hacia ella. No tuvo respuesta, ella lo miraba más fría que nunca, su cara estaba rígida y sus ojos muy rojos por las lágrimas que aun salían de ellos.
-Yo… te traje esto- el chico le extendió el brazo para entregarle las flores. Quedó totalmente sorprendido cuando ella tomo el ramo de flores y lo arrojó con fuerza al piso- ¿qué pasa? vine a verte ahora que te encuentras recuperada y…
-¡CALLATE!- quedó totalmente paralizado con aquel grito de la pacifista- ERES UN MENTIROSO DE LA PEOR CALAÑA¡ME ENGAÑASTE! ME HICISTE PENSAR QUE SÍ TE IMPORTABA ¡PERO NO!, TE PAGABAN POR HACERLO, JUGASTE CONMIGO, ME HICISTE ALEJAR DEL DOCTOR POR CAPRICHO A PROTEGERME… -lloró - ¿SIEMPRE FUI UNA ESTÚPIDA MISION PARA TI VERDAD?
-No… siempre haz sido algo más que una misión para mi Relena, yo…
-¡NO QUIERO SABER NUNCA MAS DE TI HEERO YUI¡VETE DE MI VIDA PARA SIEMPRE¡VENDE EL COLLAR QUE TE PASÉ Y DEJA EL TRABAJO DEL AEROPUERTO PARA NO VERTE LA CARA OTRA VEZ!
-Por favor… no digas eso… -dijo el joven con la voz entrecortada.
-¡VETE DE MI CASA Y DE MI VIDA AHORA MISMO¡ENCANTADA ROMPERÉ EL CONTRATO POR TI¡AHORA VETE Y DEJAME SOLA PARA SIEMPRE!
Yui hizo caso de inmediato. Relena subió corriendo a su habitación, lloraba con muchas energías, tiró las cosas por todos lados mientras se maldecía a ella misma por ser tan tonta. Los llantos no cesaron hasta que golpearon la puerta.
-¡No quiero ver a nadie!
-Disculpe, soy el doctor Salas.
-Oh, perdón- se secó las lágrimas rápidamente- pase.
-¿Qué le pasó señorita Darlian?- caminó directo hacia ella tirando el bolso sin darse cuenta y se sentó a su lado.
-Nada…es solo que me enteré que una persona se me empezó a acercar solo porque era "parte de su trabajo"- le explicó mirando triste a la nada.
-¿Se refiere a un joven que dice ser su guardaespaldas?
-Si¿cómo sabe de él?- le preguntó impresionada.
-Fue a mi casa y me amenazó con una pistola, dijo que no me acercara a usted.
-¡Qué se cree!
-¿Usted quiere que me aleje?- esto se lo preguntó a los ojos, Relena sintió un cosquilleo en el estómago- recuerde que esta es la ultima vez que nos vemos.
-Si desea verme no será problema para mi- prefirió mirar para otro lado al decir esto- y por favor trátame de "tu" y dime "Relena".
-De acuerdo –se le dibujó una gran sonrisa en la cara –Relena… tu también me puedes decir "Maximiliano"
Luego de la conversación empezaron con los ejercicios. Aunque sintió el gran cariño de Maximiliano hacia ella, la gran tristeza que sentía dentro se notaba en su cara, quería llorar hasta quedar totalmente seca y cuando el doctor se fue eso hizo.
Bueno, espero que les haya gustado (x siacaso LA HISTORIA SIGUE), manden mensajes con sus opiniones! 1000 saludos a todos y muchas gracias otra vez x sus ánimos!
