Disculpen la demora, es que estoy con muchas cosas en la universidad. Aquí les dejo el 6to cap! se que esta corto, pero es la primera vez que me cuesta tanto decidir el rumbo de una historia. Ojala les guste!


Capítulo 6

---- Flash Back ----

-Bien Heero… - inició la conversación cuando ambos entraron a su despacho- te traje hasta aquí porque quería hacerte una pregunta.

-Dime.

-¿Tu cuidas a mi hermana Relena?

-Sí… -respondió Yui después de un pequeño silencio.

-¿Desde cuando?

-Desde siempre.

-Ok –sonrió un poco y empezó a pasearse mientras el joven lo miraba con seriedad –yo sé que trabajas en el aeropuerto… pero me imagino que no debes ganar mucho…

-Eso no tiene importancia.

-Para mí si la tiene, –se detuvo y lo miró fijo sin perder la amabilidad –porque a mi hermana no le gusta que vivas como debes estarlo haciendo.

-¿A dónde quieres llegar, Miliardo?

-A que quiero pagarte por el trabajo que estás haciendo –caminó hacia su escritorio y se sentó.

-¿Cuál trabajo? –dijo el chico frunciendo el seño - cuidar a Relena es algo que yo hago porque…- no continuó, era obvio lo que seguía.

-Si entiendo por qué lo haces, pero me gustaría pagarte por eso –sacó un documento del cajón –se que necesitas el dinero… por eso lo hago…

Heero lo miró pensativo durante mucho rato, el documento era un contrato de trabajo como "guardaespaldas de Relena Darlian".

-¿Relena sabe de esto?

-Si supiera no me hubiera dejado hacerlo, por eso me gustaría que este trabajo se mantuviera en secreto- estiró el papel sobre la mesa y le entregó una pluma.

Después de dudarlo mucho, el soldado perfecto firmó y salió del despacho.

---- Fin Flash Back ----

-Relena… -en ese momento él se encontraba tirado en su cama en plena oscuridad. Sentía como si le hubieran dado un balazo y siguiera agonizando sin llegar morir. Aquellos gritos aun resonaban en su cabeza, no podía creer que la había perdido… sin haber llegado a tenerla, tampoco podía imaginar no volver a verla, pero ella se lo había pedido… y eso tendría que hacer.

Unos golpes a la puerta lo despertaron de sus pensamientos. Se paró desganado y abrió.

-Heero- eran Quatre y Duo- que bueno encontrarte.

-Que quieren…- sus amigos notaron que sus ojos estaban rojos y su mirada aparte de estar seria como siempre, tenía una notoria tristeza.

-Quatre me pidió que lo trajera… -le explicó Duo auto invitándose a pasar, el rubio lo siguió –me contó lo que pasó… -agregó de mala gana.

Los tres se sentaron en la cama. Ninguno se atrevía a hablar, porque simplemente se trataba de Heero, el más reservado de todos sus compañeros.

-¿Qué harás ahora?- se atrevió a preguntarle Quatre rompiendo aquel silencio incómodo.

-Lo que ella me pidió- contesto mas serio que nunca.

-¿Osea que no le explicaras las cosas?- le preguntó Duo un poco alterado.

-¿Y qué le puedo explicar si no quiere ni verme la cara?

-Explícale que aceptaste ese trabajo porque la quieres.

-No lo haré… no me creerá.

-Heero no seas tonto… -lo regañó el risueño del grupo – ¡ve y dile antes que ese doctor se te adelante! –el recién nombrado lo miró sintiéndose un poco amenazado.

-Duo tiene razón… -lo apoyó Quatre -hoy el doctor salió mas contento de la visita que otras veces… creo que se seguirán viendo.

-Si ella quiere verlo a él y no a mí es asunto de ella… -no le importó que estuvieran ahí los dos chicos, no aguantó las lágrimas que quisieron salir de sus ojos.

-Amigo… -le dio unas palmaditas en la espalda el joven de trenza –no puedes negarte a aclararle las cosas…

-Claro que no- agregó el joven de ojos verdes bajando la cabeza- y menos si ella te ama… -los dos presentes lo miraron sorprendidos.

-Eso crees tú…- le dijo Yui desanimado.

-No…

-Sí¡qué hablas si no tienes idea!

Quatre se paró de un salto y con toda la impaciencia acumulada le gritó:

-¡HABLO, PORQUE ELLA MISMA ME LO DIJO!

-¿En... en serio…?- le preguntó esperanzado, no pudo evitar sonreír.

-¡SÍ, Y NO ENTIENDO POR QUÉ ESTÁS ASÍ SI TU ESTABAS SEGURO DE SUS SENTIMIENTOS HACIA TI!

-No lo se… creo que era algo que yo creía nada mas…

-¡Viste que eres un tonto amigo!- se burló Duo contento.


A la mañana siguiente despertó con mucho sueño, no pudo parar de llorar en toda la noche. Se bañó y vistió para bajar a desayunar. En la mesa estaba Miliardo y Noin a quienes no habló durante todo el desayuno. No estaba enojada con su hermano, pero si ofendida por haber hecho todo a sus espaldas.

Después Maximiliano la fue a buscar para ir de paseo a la playa.

-Hace mucho tiempo que no venía a la playa –le comentó sin ánimos al pelirrojo mientras caminaban por la orilla acompañados de un helado.

-Yo tampoco, el trabajo me mantiene muy ocupado…

-El mío también, cuando no estoy de vacaciones.

La verdad no tenía ganas de nada, había aceptado la invitación de Maximiliano solo por no ser mal agradecida después de haberla ayudado. El estar ahí en la playa la hizo acordarse de la primera vez que vio a Heero… para variar se encontraba en una misión, siempre tan serio y lejano con ella… hasta incluso intentó matarla muchas veces, pero no lo hizo… ahora sabía que lo había hecho por simple gusto, por sembrarle ilusiones durante todo este tiempo… ¡tenía que olvidarse de él de una vez por todas!

-¿Relena me escuchas?

-Ah, si, dime.

-Nada –le sonrió tiernamente –no te ves muy bien¿quieres que te lleve a tu casa?

-Si… por favor.

Cuando llegaron ella se bajó del auto y él la acompañó hasta la puerta.

-Gracias por el paseo Maximiliano- le agradeció educadamente con una tímida sonrisa.

-Por nada, siempre es un gusto estar contigo…- empezó a acercar su cara a la de ella, pero la pacifista se alejó -nos vemos - se despidió resignado el doctor dándole un respetuoso beso en la mejilla.

Entró nerviosa y saludó Peigan que la fue a recibir. Subió las escaleras, caminó a su pieza y abrió la puerta. Al entrar alguien rápidamente la atrapa por atrás y le tapa la boca con fuerza. Asustada al no saber que pasaba, empieza a quejarse y a tratar de patear al que la sostenía pero era en vano. Luego el agresor se da vuelta para quedar frente a ella y la acorraló contra la pared quedando muy juntos sin que pudiera escaparse. Tratando de ahogar los gritos histéricos de la joven, Heero le dijo:

-Relena… escúchame… - ella siguió tratando de gritar, pero se había quedado quieta- tengo que explicarte lo que pasó…- le destapó la boca. Estaban muy cerca, se miraron unos segundos directamente a los ojos.

-No tienes que explicarme nada Yui…- le dijo la chica con rigidez, no caería otra vez en su juego.

-Claro que sí –insistió mirándola con seriedad para que entendiera –yo no acepté ese trabajo por dinero…

-¡No te creo NADA!- empezó a patalear sin éxito- ¡suéltame!

-¡Escúchame!- la agarró con más fuerza quedando totalmente pegados, ahora le hablaba a mínimos centímetros de su boca- acepté el trabajo porque siempre te he cuidado y lo sabes.

-Lo hacías para burlarte de mi¿verdad?, para hacerme ilusiones…

-Claro que no… lo hacía porque me importabas y se que yo a ti también- la miró con una leve sonrisa.

-Bueno, eso fue hace mucho tiempo…- le comunicó la chica mirando para otro lado.

-¿Por qué?- le preguntó un poco asustado.

-Porque ya no me importas Heero.

-No te creo- negó con seguridad - mírame a los ojos y dímelo de frente- le tomó la cara para que ella lo viera directamente- dímelo.

Hubo un corto silencio hasta su repentina respuesta.

-¡SUÉLTAME!- le gritó empujándolo con todas sus fuerzas logrando apartarlo- ¿QUÉ TE CREES AL VENIR A MI HABITACIÓN A INTERROGARME? ES ASUNTO MÍO QUIEN ME IMPORTA O NO¡ERES UN DESCARADO Y SINVERGUENZA!

-¿Acaso ahora te empezó importar ese doctor en vez de yo de un día para otro?- preguntó Heero incrédulo. Ella se demoró en contestar.

-Eso no te incumbe.

El chico se enojó ante aquella resistencia a contestarle algo que él merecía saber.

-Ah… ¿entonces ahora te convertiste en una…- una dolorosa cachetada cortó lo que iba a decir.

-¿Eso es TODO lo que viniste a decirme?- le preguntó dando unos pasos hacia atrás mirándolo muy resentida, casi al borde de las lágrimas.

-No… también vine a decirte… -caminó hacia la puerta mirándola con seriedad (pero en el fondo se sentía un miserable al haberla casi insultado) -viernes 14 de febrero, en la playa, a las 5 de la tarde –giró la manilla –y trata de no llevar al doctor…

-¿Cómo sabes que fui hoy a la playa con Maximiliano?

-Como te dije antes Relena, yo siempre te estoy cuidando y ese cuento de que no te intereso no te lo crees ni tu misma… -se fue dejando a la pacifista totalmente paralizada.


Espero que les haya gustado este cap, les doy las gracias x los mensajes que dejaron, me motivaron MUCHO, x favor sigan opinando para saber que les parece. La historia sigue pero esta muy cerca del final. Saludos a todos!