Holaaa, perdonen la demora, por fin termine la semana de evaluaciones, aqui va el capítulo. La verdad es q hace mucho tiempo que lo estaba escribiendo (tal vez por eso salió tan largo xD). Aquí se los dejo, ojalá les guste:


Capítulo 7

-Señorita Relena, tiene teléfono- le informó Peigan cuando estaba desayunando.

-Gracias… ¿Aló?

-Hola Relena, habla Trowa…

-¡Hola¿cómo estás?

-Muy bien… llamaba para hacerte una invitación.

-¿Cuál sería?

-Mañana me caso con Catherine.

Hubo un silencio gracias a la impactante noticia.

-Me alegro mucho, que buena noticia –logró decir despertando de la impresión.

-Sí, se que es muy encima pero ¿para qué aplazarlo mas tiempo?

-Tienes razón…

-Será en la mansión de un familiar de ella, a las 9 de la noche, la dirección si quieres se la doy a Peigan…

-Es buena idea… aquí te lo paso…

-Bueno…

-Adiós…

-Adiós.

Le pasó el teléfono al mayordomo y siguió desayunando mucho más emocionada que antes. Pero a los segundos se dio cuenta de algo: era obvio que Heero también iría. No se atrevería a verlo a la cara, no después de lo que le dijo… la ofendió demasiado. Pero de todas maneras era como si él ya supiera de sus sentimientos… ¿y si se estaba burlando otra vez de ella¿y si eso de juntarse en la playa el viernes solo era para hacerle ilusiones?, sintió un fuerte revoltijo en el estómago.

Como al otro día sería el matrimonio, tenía que ir a comprar el vestido de inmediato, y para eso le pidió a Quatre que la acompañara (Noin y su hermano habían viajado). Le pidieron al chofer que los llevara a las tiendas de ropa formal más cercas y se pusieron a ojear las vitrinas.

-¿No te molesta acompañarme Quatre?- le preguntó un poco cohibida.

-Para nada- le contestó el rubio dedicándole una amable sonrisa- yo también pensaba venir a buscar algo para mi.

-A que bien… ¡mira! allá hay ropa bonita…

-Vamos…

Caminaron por todas las tiendas del lugar y no tardaron mucho en escoger lo que se pondrían. Después de salir de la tienda de zapatos pasaron a tomarse unos jugos.

-¡Me encantó el vestido que compre!- le comentó dando unos saltitos en la silla.

-Se te veía muy bien- se limitó a opinar el chico un poco avergonzado.

-Ojala le guste a…- dijo para sí misma.

-¿Heero?- le preguntó el rubio mirándola entretenido. Ella se paralizó al darse cuenta que había dicho aquello en voz alta, se murió de vergüenza y rápidamente miró para otro lado poniéndose roja como tomate- yo creo que le encantará.

-¡Hola chicos!- los saludó Hilde acercándose a ellos acompañada de una amiga. Relena dio gracias infinitas al cielo por haber puesto a la chica ahí justo en aquel momento.

-¿Como estás Hilde?- le devolvió el saludo Quatre, tan educado como siempre.

-Bien, aquí comprando nuestros vestidos para la boda.

-¿Ambas van?

-Sí, como es con pareja si se desea… - Relena y Quatre no entendieron, se miraron unos segundos y luego volvieron a mirar a Hilde- ¡ah!, que mal educada, les presento a Melissa.

-Hola –la saludaron al mismo tiempo.

-Hola –les regresó el saludo la chica. Tenía el cabello color chocolate, ojos verdes y era un poco morena, en resumen: era bonita.

-Bueno, ya nos tenemos que ir- se despidió la ex soldado mirando su reloj- nos vemos mañana, adiós.

-Adiós –se despidieron todos.

-¿Nos vamos nosotros también?- preguntó la pacifista a su amigo al ver que los dos habían terminado sus jugos.

-Esta bien.


Se había empezado a arreglar desde hace dos horas y ya estaba lista. Cuando salió a la sala de estar, Quatre la miró impresionado y Peigan la ayudó con su vestido para salir a la limosina. Cuando ambos se sentaron partió el vehículo.

Estaba muy nerviosa, por un lado no quería ver a Heero pero por otro lado sí, aunque lo que más sabía en ese momento, era que sus nervios no valían la pena ya que la ocasión era muy importante y eso la hacía feliz.

Cuando llegaron un mayordomo les abrió la puerta de la limosina, el umbral de la puerta estaba elegantemente decorado (algo que le llamó la atención, puesto que Trowa y Catherine trabajan en el circo). Al entrar el novio los recibió con una radiante sonrisa, Catherine estaba un poco mas allá hablando con otros invitados.

-¡Hola¡qué alegría verlos aquí!

-Hola Trowa- lo saludó Relena abrazándolo con todas sus fuerzas- ¡estoy tan feliz por ustedes!

-Gracias…

-¡Felicitaciones amigo!- lo felicitó Quatre dándole unos golpecitos en la espalda- el primero de nosotros que se casa… ¡ya era hora!

-Hola Relena, hola Quatre…- los saludó Catherine cordialmente, estaba con un simple pero hermoso vestido de novia- muchas gracias por venir, en serio se los agradezco…

-¡Miren!- avisó Trowa emocionado mirando atrás de ella y el rubio- ahí vienen Heero y Duo.

Relena sintió de inmediato un escalofrío que la hizo tiritar levemente, después volteó igual que Quatre para "verificar" lo que el novio había dicho. Y así era: en ese momento iban entrando Duo con Hilde tomada del brazo, ambos muy elegantes y contentos. Pero algo que los impactó más, fue ver a Heero con un atuendo formal que lo hacía verse más apuesto que nunca. Aunque en ese momento había algo MUCHO más impactante que eso, y era Melissa que se encontraba tomada del brazo del soldado perfecto.

Quatre en ese instante tomó con cuidado el brazo de su amiga en señal de apoyo. Ella estaba mirando totalmente helada a los que habían llegado.

Heero al ver a la pacifista no pudo quitarle los ojos de encima, simplemente estaba hermosa, la miró de pies a cabeza sin importarle la cara de tonto que podía estar poniendo.

-Hola chicos- fue a saludarlos Trowa un poco extrañado ante la presencia de la "acompañante" de Heero. Los demás se acercaron igual que él.

-Hola –saludaron los recién llegados mirando a los novios, menos Heero que aun observaba de reojo a Relena.

-Les presento a mi amiga Melissa- dijo Hilde un poco incomoda. Todos la saludaron.

-Relena y yo ya la conocemos¿verdad?- comentó Quatre fingiendo una sonrisa.

-Sí… ya la conocíamos… -coincidió con él la chica adquiriendo la misma sonrisa de su amigo.

Duo y Heero intercambiaron miradas cómplices.

-Pasen a servirse un trago antes que llegue el señor del registro civil…- les ofreció Catherine tratando de calmar el ambiente tenso. En silencio todos hicieron caso.

-¿Estás bien Relena?- le preguntó el rubio disimuladamente mientras tomaban una copa de la mesa de aperitivos.

-No lo puedo creer… ¡es un fresco!- contestó apretando la copa sin darse cuenta.

-No lo juzgues… tal vez la trajo por…por…

-¡Porque es un fresco!, no lo soporto... disculpa, vuelvo un minuto- dejó la copa en la mesa y caminó furiosa hacia la puerta. Sin querer choco con alguien que iba entrando y todos en la sala voltearon.

-¡¿Maximiliano?!- dijo impresionada al verlo.

-Hola Relena –la saludó el médico que evidentemente se mostró mas feliz al verla- ¿conoces a mi prima Catherine?

-Si… ella es…

-¡Qué chico es el mundo!, esta es mi casa.

-Ah… -atinó a decir aun impresionada.

-Me alegra mucho verte –la abrazó cariñosamente.

Todos los presentes miraban impresionados. Heero desde la mesa de los canapés hervía de rabia al ver de nuevo a ese tal Maximiliano junto a Relena.

Después del abrazo fueron donde estaba Quatre y se pusieron a conversar hasta que llegaron todos los invitados (incluyendo a WuFei) y al rato llegó el encargado del registro civil.

Todos pasaron al jardín y se fueron acomodando como ellos quisieron en unas sillas muy decoradas que miraban hacia una mesa larga con un mantel blanco. La ceremonia fue muy linda y emotiva, aunque los jóvenes Gundam nunca fueron buenos para demostrarse cariño, el ambiente demostraba un gran aprecio y felicidad hacia los novios. Hubo lágrimas y risas, pero todo el acontecimiento resultó grandioso para todos los presentes.

Cuando acabó la ceremonia fueron a felicitar a los novios y pasaron otra vez a la sala donde estaba el cóctel, pero ahora se habían agregado unos carritos con platos de comida para el que quisiera comer en una de las mesas que habían puesto.

-Estuvo hermosa la boda –comentó Relena a Quatre y Maximiliano que la acompañaron todo el rato.

-Si, me alegra haber podido ayudar en la boda de mi prima… desde que me fui del país a los cuatro años que no la veía- contó el doctor.

-Eso es mucho tiempo…

-Claro que lo es, pero ahora no pretendo irme de aquí…- Relena se sintió un poco incómoda ante el comentario.

-Mmm… voy al baño- dijo caminando hacia la puerta del salón esperando no chocar con nadie esta vez. Caminó hacia la sala de estar y preguntó a algún empleado dónde se encontraba el baño. Subió las escaleras y caminó por el pasillo indicado.

-Hasta que por fin te despegaste de tus guardaespaldas, Relena –la detuvo alguien que definitivamente no deseaba ver.

-Al menos ellos lo hacen porque quieren, no porque les pagan… ¿verdad Heero?- le contestó sarcásticamente dándose vuelta y cruzando los brazos.

-Si… -cruzó también los brazos con una sonrisa pícara –pero llega a parecer que le pagaran a ese doctorcito por meterse donde tú estás.

-El es primo de Catherine…- le dijo con rigidez- y esta es su casa.

-¡Me alegro!- saltó el chico borrando la sonrisita que tenía- así ya sabes donde vive para venirlo a ver.

-¿Por qué no te vas con Melissa?- le preguntó ya empezando a enfurecerse- de seguro te esta esperando…

-¿Te molesta que Melissa me haya acompañado?

-La verdad es que me da lo mismo, se ve una linda chica…

-Pero tú eres mucho mas linda que ella –se acercó un poco a ella observándola detenidamente. El vestido que traía puesto la hacía verse estupenda, tenía un provocativo escote y la espalda descubierta, era largo con transparencias y de color negro.

-Deja de molestarme y vete con tu nueva amiga¿quieres?

-¡Viste que estas celosa!

-¡¿Yo?!, claro que no- le contestó negando con la cabeza.

-Claro que sí, no lo niegues…

-¡Déjame en paz!-dio media vuelta y empezó a caminar.

Estaba cansada de que se siguiera burlando de ella, él definitivamente ya sabía de sus sentimientos y para colmo se atrevía a decirle que estaba celosa.

-Llegaste por fin- se le acercó Maximiliano apenas ella entró al salón- pensaba que te habías perdido.

-No, no me perdí- le contestó de mala gana- ¿y Quatre?

-Salió al jardín, dijo que quería pasear.

-Ah, esta bien.

-¿Ocurre algo?

-No, estoy bien.

-¿Segura?

-Sí, segura…- le respondió un poco irritada y él dejó de insistir quedando un incómodo silencio- no me siento bien, quiero irme.

-Claro, llamaré a tu limosina, espérame unos minutos.

-Bueno…

Aprovechó de usar ese tiempo en ir a despedirse de los novios, que estaban con Duo, Hilde, WuFey y (por desgracia) con Heero.

-Chicos, ya me voy… estuvo muy linda la boda.

-¿Tan pronto te vas Relena?- le preguntó Catherine tristemente impresionada.

-Sí, no me siento muy bien- no pudo evitar mirar al soldado perfecto de mala gana al decir esto.

-No te vayas Relena- le pidió Yui, haciendo que los presentes se extrañaran de que él sacara la voz.

-Lo ciento, disfruten la fiesta, buenas noches- se dio vuelta justo cuando Maximiliando estaba llegando donde ella.

-Ya esta la limosina afuera- le comunicó muy amable. Eso hizo enojar a Heero.

-Gracias…- salió del salón con el doctor a su lado- ¿podrías decirle a Quatre que yo me fui?

-Claro…- le dijo un poco nervioso mientras salían de la mansión.

-Bueno… buenas noches Maximiliano- se despidió junto al vehículo tratando de sonreír un poco.

-Relena… me gustaría decirte algo…- empezó a apretarse las manos con nerviosismo.

-¿Puede esperar hasta mañana?

-No… si es rápido…

-Dime entonces.

-Relena yo… estoy enamorado de ti- sin previo aviso y dejándola rotundamente impresionada en un instante la tomó entre sus brazos y la besó. Ella no respondió al beso, de hecho, tenía los ojos abiertos mientras él la sostenía, mientras ocurría esto, pudo ver a Heero en el umbral de la puerta observando la escena. Cuando por fin pudo reaccionar se quitó rápidamente de los brazos del doctor.

-Maximiliando… yo no…- miró a Heero preocupadísima y luego al pelirrojo, ahí él se dio cuenta que el joven había visto todo.

-Relena, ese tipo no te conviene…- le dijo muy triste- te a hecho sufrir mucho.

La pacifista no dijo nada, miró a Heero que seguía observándolos tan serio como nunca antes lo había visto (la limosina estaba a unos considerables metros de la puerta de entrada).

-Hasta luego Maximiliano- atinó a despedirse aun shockeada por lo ocurrido y se subió a la limosina como debió haberlo hecho segundos antes para evitar lo que acababa de ocurrir.


Dejen sus mensajes para saber q les parecio, trataré de subir el siguiente cap lo mas pronto posible, saludossss!!!