Crónicas de un León
Capitulo 1: La Princesa
---Narrador: Ryoga Hibiki---
Llevo caminando dos semanas, desde que llegue a este lugar, realmente no se donde me encuentro, pero se que estoy en algún lugar perdido de China, estoy en una especie de bosque, he atravesado varios pueblos, pero he descubierto poco sobre el fenómeno, algunos ancianos, hablan de una gran guerra del pasado, pero solo se oyen rumores, todo ha sido muy rápido, es como si de repente los monstruos hubieran aparecido de la nada, y empezasen a destruir y matar a las personas, sin compasión…He tenido que enfrentar cientos de criaturas malignas, cuales se extienden como una plaga, por todos los rincones… Ya no me asustan, conozco el modo de derrotarlas, la espada que porto, es la única arma, que las destruye por completo, pero aun se poco de ellos, y mucho menos de esta espada…
Y respecto a mi situación, pues no es agradable que digamos, llevo dos días, perdido en un bosque, que parece una jungla, y no ha parado de llover, desde que empezó hace unas horas, llevo dos días, comiendo restos de los árboles, pequeños frutos, pero necesito comer algo caliente ya, me empiezo a desesperar por momentos, quiero salir de este bosque, pero no lo logro…
"Maldita sea, tengo hambre, frió, cansancio… QUIERO SALIR DE AQUÍ."
Grite, muy furioso… Cuando empecé a correr, hasta que me choque con algo o alguien de repente, y gracias que pude mantener el equilibrio, no me caí al suelo, cuando mire hacia el lugar, donde tropéese, me sorprendió lo que vi…
Frente a mi, había una chica, de largos cabellos, azul oscuro, su pelo parecía negro, sus parpados estaban completamente cerrados, estaba inconsciente, al mirarla, pensé que era un ángel que dormía, bajo el torrencial agua de la lluvia… Sentí una sensación extraña en mi pecho, y con un ligero temor, la toque el rostro, era dulce y calido… Pero húmedo por el agua…
"No puedo dejarla aquí."
Murmure, mientras que con mis brazos, la cargue a mi espalda, y sujetándola firmemente, continué mí viaje…
Intente correr lo mas rápido que podía, ella estaba inconsciente, estaba mojada, intente cubrirla, pero fue inútil… Pasaron unos minutos, yo deseaba encontrar un refugio o algo, y al final…Encontré una cabaña, no m importaba que estuviera habitada, entre violentamente…
Por suerte, estaba vacía, toque el cuerpo de la chica nuevamente, la temperatura del cuerpo de ella, debía estar muy por debajo de lo normal, por que estaba helada, la senté en una silla, y la puse junto, a una pequeña chimenea, que había en el interior, busque una manta, y encontré una, en un dormitorio, la saque…
Y finalmente, me acerque a ella nuevamente…
"Esto no esta bien, pero tengo que hacerlo."
Lentamente le saque la ropa, que llevaba puesta…
Procure cerrar los ojos para evitar mirar el cuerpo desnudo de la chica, pero una extraña sensación de vergüenza, y excitación, me invadió, no sabia que significaba, pero tuve que apartarme un segundo, pero cubrirla con una manta, pero en el momento, que me voltee para ayudarla, abrí un poco los ojos, y vi uno de sus senos…
Mi corazón dio un vuelco, sentí que mis piernas comenzaban a temblar, pero enseguida recupere el control, y la seque como pude, sin tocarla… y la cubrí con una manta, después la lleve a la cama de donde antes saque la manta, y la deje allí dormida e inconsciente, cubierta por la manta, en unas horas, su cuerpo recuperaría su temperatura, y volvería en si… Yo me acerque a la chimenea, y me quite la camiseta que llevaba, estaba completamente mojada, por la lluvia, y la tendí cerca del fuego, junto con la ropa de la chica para que se secara rápido…Cubriéndome con la misma toalla, con la que seque antes a la chica, de repente me vino un extraño aroma, procedente de la toalla, respire profundamente… La toalla desprendía el aroma de la chica, era un olor dulce y agradable… me dirigí al cuarto donde ella reposaba, y me senté en una silla, cerca de la cama…
Allí pude observarla bien, ella era una chica joven, mas o menos de mi edad, su rostro parecía frágil y delicado, podía escuchar su respiración ligeramente, me sentía extraño, no lo sabia, por que exactamente… Pero era una sensación incomoda y de angustia, me dispuse a salir de la cabaña, ella recuperaría el conocimiento algo sorprendida, se vestiría y continuaría su camino… Pero cuando estaba a punto de cruzar el umbral de la puerta, para salir de la habitación, fui incapaz, de hacerlo…
La mire nuevamente, vi como en su rostro, sonreía ligeramente, una sonrisa dulce y tierna, pensé…
"Seguro que sueña con algo bonito… Es la sonrisa mas hermosa que jamás he visto."
Y finalmente, me senté junto a ella, la acaricie suavemente el pelo, durante unos segundos, y después el silencio lleno el lugar… Lentamente cerré los ojos, y mi cuerpo se relajo por completo, cayendo en los brazos de Morfeo…
---Narrador: Akane Tendo---
Abrí lentamente los ojos, y me encontré tumbada, en una cama desconocida, cubierta casi al completo, con una manta, cuando note que no estaba sola, mire que a un lado, de la cama, donde me encontraba había un chico, era un chico joven de mi edad, era atractivo, su pelo era negro y corto, en su frente llevaba una extraña cinta de pelo de color amarilla, con figuras negras, parecía dormido…
Entonces, me percate de un detalle, debajo de las mantas, estaba completamente desnuda… Me sonroje bastante ante la idea, sigilosamente, me levante de la cama, sin hacer ruido, y Salí de la habitación, entonces vi, una chimenea encendida, y mi ropa tendida cerca del fuego, la toque un poco, parecía seca… No recordaba que había pasado exactamente, mi último recuerdo…
Era cuando estaba corriendo en el bosque, debajo de los árboles, por la lluvia, un relámpago cayó fuertemente, cerca de donde estaba, vi como un árbol caía encima de mí, intente esquivarlo, pero tropecé con algo, y me resbale, y todo se volvió oscuro…
Cogi la ropa, y me vestí, me percate de que había una camiseta amarilla, pensé…
"Debe ser de ese chico."
Susurre para mi misma, pero entonces, me vino a la mente, otro pensamiento, cual me sonrojo bastante…
"Si cuando me he levantado, estaba desnuda… acaso, ¿el es quien me habrá quitado la ropa?... ¿ME HABRA VISTO DESNUDA?"
Me tape la boca horrorizada, y un poco asustada… Me acerque a la habitación, donde el dormía, dispuesta a recriminarle por el atrevimiento, pero entonces por mi mente, se cruzo otro pensamiento… Si tenía la ropa mojada, y el chico me había cambiado, quizás solo lo hiciera, para evitar que me congelara…
Así que me calme, y suavemente, le toque el rostro, el chico tembló por un segundo, despertando sobresaltado…
"¿Qué, ¿Cómo, ¿Cuándo?"
Dijo nerviosamente, yo le sonreí ligeramente… El a verme, se puso algo rojo, era divertido…
"Hola."
Me dijo un poco asustado, yo le salude igualmente…
"Hola, ¿Quién eres?"
"Mi nombre es Ryoga, Ryoga Hibiki."
Dijo ya algo mas calmado, pero aun un poco nervioso, sus pulgares jugaban, y era incapaz de mirarme directamente a la cara, me resultaba divertido…
"El mió es Akane Tendo."
Le respondí educadamente…
"Akane, lo siento mucho, no te oí despertar, pero tuve que quitarte la ropa, estaba muy mojada, y estabas congelada, tenia que hacer que recuperaras tu temperatura, pero te juro, te juro que no vi nada."
Me sonroje por completo, pero gracias a dios, que logre disimular con una sonrisa…
"Lo supuse, además tu no tienes cara de pervertido."
Le dije divertida, mientras le di un ligero golpecito en la nariz, el cayo al suelo asustado, y empeze a reírme como una loca…
"JAJAJAJAJAJAJA."
El chico me miro un poco asustado…
"Eso no ha sido gracioso."
Me dijo un poco nervioso y asustado…
"No, en serio, gracias… Estaba inconsciente, y me salvaste."
Le di un ligero beso en la mejilla, fue divertido, por que el se sonrojo, hasta los extremos… Pero el me respondió…
"No, no tienes que agradecérmelo, no podía dejarte ahí fuera, con la que cae… ¿Por cierto de donde eres?"
Pregunto el curioso… Sentí un escalofrió, y ahora que le digo…Que he huido de mi pueblo, que en realidad era una princesa, que huía de su destino… No sabia que hacer, pero había algo en el, que me resulto curioso, y no se por que, pero no le mentí…
"De la aldea de las Nujiezu."
"¿La aldea de las Nujiezu?... ¿Dónde esta eso?"
Yo, lo mire sorprendida…
"¿¿¿De verdad no sabes donde esta la aldea de las Nujiezu?"
"Noo, acaso… ¿Debería saberlo?"
Dijo el algo confundido…
"Bueno, no se, ¿de donde eres?."
"De Okinawa."
"Eso esta en Japón, ¿no?"
"Si."
Respondió el… Después hubo un silencio incomodo, pero entonces el lo rompió, con una pregunta que me sorprendió…
"Akane, no tienes pinta de ser china, es decir, no pretendo ofenderte, pero a mi me pareces mas una mujer japonesa, que china."
"Tienes razón, pero vivo en una aldea de China."
Le dije en un tono serio, y quizás un poco incomoda...
"Lo siento."
Se disculpo el un poco avergonzado, yo acepte sus disculpas, y le sonreí para hacerle ver que no pasaba nada… Entonces la lluvia ceso, el finalmente cogio su camiseta, y se la puso, y tras eso ambos salimos de la cabaña, Ryoga se ofreció a llevarme de nuevo a la aldea, me aseguro que era peligroso, ir sola por el bosque, no me gustaba la sensación, de que me protegieran, yo ya era mayorcita, y sabia cuidarme perfectamente sola, pero finalmente accedí, sin saber muy bien, por que… Pero tras preparar todo para marcharnos, nos fuimos rumbo a la aldea…
Ahora me sentía triste, no sabia que pasaría, cuando regresara a la aldea, yo era la princesa, y tenia muchas obligaciones, entre ellas, la de casarme, pero yo era muy joven, no quería hacerlo… pero aun así, intentaba disimular mi tristeza, también pensaba en lo que había ocurrido últimamente, eso de las criaturas, y de la gran guerra, que hubo hace dieciséis años, cuando yo nací, la abuela me contó varias historias, pero yo no las creía, pero ahora creo, que no mentía, he visto muchas de esas criaturas, son monstruosas, y aunque me he enfrentado a ellas, jamás he podido derrotarlas…
Entonces me llamo la atención, algo que no había visto antes, en Ryoga, el llevaba una espada enorme, era muy extraña, me llamo la atención, el mango de esta, tenia forma de cabeza de león, en la parte posterior del mango…
No hablamos mucho por el camino, pero pude observar, que Ryoga, era un chico muy tímido, le costaba expresarse, y me resultaba divertido… Era un buen chico, entonces, un rugido muy fuerte me asusto…
Ryoga desenfundo su espada, y en cuestión de segundos, cuatro bestias nos acorralaron, yo me pegue mas a el, estaba un poco asustada, les haría frente, pero no podría con ellas…
"Akane, quédate detrás mía, no te separes."
Dijo el… Yo asentí… El se lanzo a por las bestias, me dejo impresionada su forma de luchar, y moverse con la espada… Pude comprobar que este chico, era muy bueno, demasiado quizás… En cuestión de segundos, mato a las cuatro bestias, yo estaba impresionada…
"Ryoga, eres muy bueno, yo sola no hubiera podido con ellos..."
"Gracias, Akane... No ha sido nada, es gracias a la espada… la espada es la que los mata, yo no."
Dijo el, su rostro estaba muy rojo, casi era incapaz de mirarme a la cara, yo le sonreí…
"Ryoga, la espada… Tu eres quien la porta, por lo tanto eres tu, quien los ha matado."
"Si, pero creo que sin ella, no podría hacer nada, es una cosa rara… Esta espada, apareció cuando, aparecieron las criaturas, y gracias a ella, he podido matarlas, empiezo a pensar, que es la hoja de esta espada, lo único que puede matarlas… Lo curioso, es estas iniciales, que representan mi nombre."
Dijo Ryoga, mientras me enseñaba, que en el interior de la cabeza de león del mango, en los ojos, estaban sus iniciales talladas…
"Quizás mi abuela, sepa algo… Cuando lleguemos se lo preguntaremos."
Le dije tranquilamente, y algo pensativa… ¿Qué seria esa espada, me pregunte para mi misma…
"Ok."
"Sigamos."
El asintió, y continuamos con el viaje, mas tranquila y segura, era la primera vez que me sentía bien, aunque me sintiera protegida, este chico era distinto a los demás…
---Narrador: Ryoga Hibiki---
Akane, era increíble… Estaba pensando en ella, en casi todo momento, esta chica, tenia algo extraño, que me hacia estremecerme, y no sabia por que, ella parecía tan frágil y delicada, pero en realidad era una persona muy fuerte, casi podía sentir su aura, ella me comento, que era Artista Marcial, yo también lo era, era bueno conocer a alguien, que practicara las artes marciales, ella parecía impresionada de mi fuerza, y mi técnica con el manejo de la espada, pero yo no creo que fuera para tanto, quizás ella necesitaba mas entrenamiento… No me contó mucho de su pueblo, pero espero pronto averiguar cosas sobre e pueblo, y su gente, entonces me invadió un pensamiento, en el momento que llegara al pueblo, y dejara a Akane a salvo, tendría que marcharme, sentí un escalofrió, no me gustaba esa idea… Pero yo, ¿Qué pintaría en el pueblo, solo seria un extraño… Quería conocer mas a Akane, no lo se, es una chica muy agradable, y muy atractivas, pero que estoy pensando… me costaba centrarme, delante de ella…
Entonces, una sombra, paso al lado nuestra, a gran velocidad, Akane se dio cuenta, y se puso en guardia a la vez que yo, entonces la sombra me ataco, con una fugaz patada, cual fue fácil esquivar, y me puse frente a la sombra, para comprobar que era una mujer, de nuestra edad, de largos cabellos azules claros, y una ropa extraña… Ela me miro con desprecio, pero entonces Akane, al verla… Sonrió, y corrió a abrazarla…
"SHAMPOO."
"AKANE… ¿¿¿ESTAS BIEN?."
"Claro, que si, Shampoo."
Yo a ver, que era una conocida de Akane… Guarde la espada…
"Akane, ¿¿¿Por qué te fuiste? nos asustaste, y nos preocupaste mucho."
Akane pareció entristecerse, y no contesto nada… Yo note la tristeza de Akane, y le respondí a la chica…
"Ella fue a dar una vuelta, chocamos accidentalmente, y me ofrecí a acompañarla a su hogar."
Dije calmadamente, para justificarla… Akane me miro sorprendida, la otra chica me miro incrédula… Y algo tensa, quizás yo no le agradase, o quizás no le inspirara confianza… Akane reafirmo lo que dije…
"Lo siento, Shampoo… No quería preocuparos, pero es que Salí a dar una vuelta, y me perdí, pero Ryoga, me tope con el, y se ofreció a llevarme a la aldea, es muy bueno…"
La expresión dura de la chica, cambio al instante, y finalmente puso una cara mas alegre, sonriéndome, y agradeciéndome con aun reverencia…
"Gracias, por ayudar a Akane."
"No, no hagas eso, no es necesario."
Le respondí un poco entrecortado, esta chica también, era muy guapa, pero su expresión no era tan frágil e inocente, como la de Akane, era muy distinta, tras las debidas presentaciones, los tres continuamos el camino…
El resto de camino, Shampoo y Akane hablaban de sus cosas, yo iba detrás de ellas, pero note como Shampoo me miraba sin cesar, aunque cada vez que la miraba, ella apartaba la vista, me sentía un poco incomodo…
"Por cierto, Akane, si no es mucha indiscreción, ¿Sois hermanas?."
Shampoo pareció sorprenderse, por la pregunta…
"Si, somos hermanas, aunque no de sangre."
Dijo Shampoo secamente… Akane asintió con la cabeza…
"Comprendo."
"¿Y tu, Ryoga?... ¿No tienes hermanos?."
Me pregunto Akane…
"Yo, yo, siempre he estado solo, no tengo familia."
"Vaya, te has tenido que sentir muy solo."
"Bueno, no se, nunca he echado en falta una familia."
"Entonces, ¿has que a dedicado tu vida?."
"Pues a entrenar duramente, a estudiar, bueno a estudiar, y intentar ser mas fuerte cada día."
Akane y Shampoo se miraron sorprendidas ligeramente, ese gesto no me gusto, me resulto algo incomodo…
"Eso no esta bien, si de verdad, quieres ser alguien, debes labrarte un futuro, ser el mas fuerte, eso es un sueño imposible, siempre habrá personas mas fuertes que tu."
Dijo Shampoo, en un tono serio… Yo la mire por un segundo molesto, pero enseguida aparte la mirada…
"…"
Pensé para mis adentros, ¿Quién se creía que era ella, para juzgar mis actos, o como debía hacer las cosas, pero tampoco quería empezar una discusión, así que me calle…
Me llamo la atención, el gesto, de cuando Shampoo me dijo esa ultima frase, miraba a Akane, como queriéndole reprochar algo, Akane solo bajo el rostro avergonzado…
"Bueno, hemos llegamos a la aldea."
Dijo Shampoo en un tono triunfante, Akane suspiro, yo mire nervioso la entrada del pueblo, este parecía un pueblo muy rural, y muy pequeño, pero parecía muy habitado, y sobretodo muy antiguo, yo iba a dar mi primer paso, cuando por un segundo me detuve, mire a las do chicas, dispuesto a entrar dentro, suspire profundamente, con un ultimo pensamiento…
"(Así que este es el pueblo de Akane.)."
Las dos mujeres entraron, seguidas por mí, a escasos metros…
CONTINUARA…
