Crónicas de un León

Capitulo 3: Un extraño sueño

---Narrador: Ryoga Hibiki---

Habían pasado varias horas, desde que la anciana Cologne, me ofreció convertirme en una especie de caballero protector de Akane… Akane ya lo sabia, ella no dijo nada, pero no parecía muy convencida, ella odiaba la sobreprotección, pero no pudo negarse, era una orden directa de la matriarca, me dio mucho que pensar, esa conversación, pero yo no podía centrarme, era muy difícil, ahora me encontraba en la habitación de Akane, vestido con un uniforme de guerrero amazon, formado por unas botas negras con hebillas metálicas, un pantalón verde oscuro, una camisa larga, del mismo color, con un símbolo de color rojo, bordado en el pecho, un símbolo que representaba a la aldea de las Niunjenzu, al menos me han dejado seguir con mi cinta de pelo amarilla, no se por que, pero le tengo mucho cariño a esa cinta…

Pero volviendo a mis pensamientos, Ahora estaban centrados en Akane, como casi siempre, me encuentro observándola, ella esta en su habitación, colocando varias cosas, yo estoy pegado al marco de la puerta, apoyado en la pared, con los brazos cruzados…

"Akane… Yo."

"Por favor, Ryoga, no digas nada, no me desagrada que estés aquí."

"Si quieres, salgo fuera, para que estés en tu intimidad."

"NO, Ryoga quédate, si sales, la abuela, te regañara, y es mejor que no conozcas su ira."

Yo solo calle, Akane siguió con sus quehaceres, yo seguía ahí, sin moverme, vigilando… al rato, ella me llamo, con una sonrisa…

"Por favor, Ryoga, quiero cambiarme, te importaría voltearte un segundo, mientras me cambio."

Me sonroje un poco, pero le sonreí y le respondí…

"Si, claro."

Me voltee un poco, como ella me pidió, el silencio inundo el lugar, solo oía como Akane se desvestía, tuve que cerrar los ojos, de repente me invadió la imagen de Akane, aunque no la veía, podía imaginármela, mi imaginación era muy buena, siempre lo fue… Maldita sea, me abofetee a mi mismo mentalmente por el pensamiento, Akane es una chica muy guapa, dulce... No puedo pensar en esas cosas, yo no soy así…

"Ya estoy. Puedes mirar"

Finalmente, me gire…Ella ahora llevaba un traje chino parecido al de Shampoo...

"¿Te gusta?."

Me dijo con una picara sonrisa...

"Es muy bonito, te queda muy bien."

Ella sonrió, esa sonrisa, me encantaba, era una sonrisa dulce e inocente, Akane era una gran mujer, cada vez lo tenía mas claro, empezaba a entender, que realmente, Akane, me gustaba, y me empezaba a enamorar de ella...

"Debemos irnos... Esta noche hay una fiesta, y debemos estar allí."

"Bien, como quiera milady."

Le dije mientras hacia, una reverencia educada... Haciendo gala de mi galanteneria...

"Oh, gracias gentil caballero, usted me protegerá de todos los peligros ¿no es así?."

Me dijo en un tono de broma y divertido, haciéndose la alagada...

"Jajajaja."

Sonreí, como nunca, había sonreído, Akane era la primera persona que me hacia reír sinceramente, en mucho tiempo... Ella sonreía conmigo...

Poco después, ambos salimos de su habitación, las horas trascurrieron lentas, pero finalmente conocí, como funcionaban las cosas en este pueblo, tenían un buen ejército, pero eran pocos hombres, pero parecían valerosos... Note, que me miraban con envidia, y aunque nunca me lo dijeran, yo sabía por que...

Me envidiaban, por que yo podía estar cerca de Akane, es mas debía estar cerca de ella, y les comprendo... Akane es muy hermosa, yo les envidiaría, si alguno estuviera en mi lugar...

Es irónico, yo... Ryoga Hibiki, un chico que nunca ha pensado, en esas cosas, tan superficiales, como el amor, el cariño... Ahora no hacia mas que pensar en una mujer, que me hacia ser distinto, me hacia ser mas amable, ver todo con ánimos, mas motivado... De forma positiva, quizás debería centrarme más, en mis ideas y mis objetivos...

Pero por ahora, mejor no pensar... Solo divertirme, así que al cabo de unas horas, llego la noche a la aldea, y comenzó la fiesta... Era una fiesta animada, bajo la luz de la luna, había una gran hoguera, muchas parejas bailaban, la música romántica que sonaba, hacia que fuera un buen espectáculo... Me aparte un poco, de la pista de baile, me acerque a una mesa, allí había un poco de comida y bebida, cogi un refresco, y empecé a beberlo... Entonces, note que alguien me ponía la mano en la espalda, me gire, y allí estaba Akane...

Lucia hermosa, llevaba un hermoso vestido, azul cielo, mostrando a mis ojos, sus hermosas piernas, donde están solo tenían unos lujosos zapatos blancos, que parecían estar recubiertos de joyas, en su pelo, llevaba un pañuelo rosa, era impresionante, y en su cuello, llevaba un colgante en forma de joya roja, esta brillaba fuertemente, pude observar que dentro de la joya, había un símbolo, que era el símbolo de las Niunjenzu... Akane lucia como un hermosa princesa, ahora si que creía que ella, era la princesa... Parecía la princesa mas hermosa, de todos los cuentos... jamás había visto, tal belleza... Ella me sonrió, y me hizo una pregunta, que no me esperaba...

"Oh mi gentil caballero, le concede este baile, a esta señorita."

No podía creerlo, Akane... me estaba proponiendo bailar, esto debía ser un sueño o algo... Cerré los ojos, por un instante, y los volví abrir...

"No se bailar."

Le respondí en un tono triste, por que realmente no sabia bailar, y no quería que ella se riera de mi, pero entonces ella me jalo del brazo...

"Pues yo te enseño."

No pude negarme, ella me arrastro hacia el centro de la pista, y allí empezó a bailar conmigo, me cogio el brazo derecho, y me lo coloco en su cintura, la otra mano, me la cogio con una mano, y ella coloco su otra mano en mi cintura con decisión... Ella empezó a moverse lentamente, mientras me susurraba al oído como debía bailar, y como moverme...

"Sigue mis pasos, no mires mis pies, mírame a mi."

Yo la mire a los ojos... Y ella empezó a moverse, mientras me decía levemente, hacia donde me tenía que mover... Yo la obedecía, pero aun así, la pise varias veces, ella seguía bailando y sonriendo...

Al quinto pisotón, ella se quejo un poco, y yo triste, me solté y me disculpe con ella...

"Lo siento, es mejor que lo dejemos, no quiero seguir pisándote."

"Noo."

Dijo ella alzando un poco la voz, mientras, me agarraba con fuerza de brazo, y me volvió a jalar hacia ella, y empezamos a bailar de nuevo...

Entonces la canción cambio por completo, el ritmo ahora era distinto, ahora era una canción mas intensa, ella me soltó de la cintura, y empezó a bailar mas rápido, mientras me hacia girar, sin soltarla la mano, ella empezó a moverse, mientras sonreía, su movimiento era perfecto, me quede completamente hipnotizado, ella empezó a moverse con una elegancia inaudita, sus movimientos eran firmes, pero a la vez, gráciles, ella empezó a bailar en espiral, no podía apartar mis ojos, de su figura, era algo maravilloso, su pañuelo se soltó de sus largos cabellos, y cayo encima de mi hombro, su pelo quedo suelto, todo era perfecto, el movimiento de sus caderas, los pasos que daba, el movimiento de su pelo en el aire, sus ojos clavados en los míos, mientras ella llevaba el ritmo, yo solo giraba y giraba hipnotizado, entonces comenzó el ultimo tramo de la canción, y ella clavo su rostro con el mió, mientras me agarraba d nuevo la cintura, nos quedamos pegados a escasos centímetros, mirándonos a los ojos, entonces estallo un fuego artificial, ella miro hacia el cielo, yo tarde mas en reaccionar, pero también mire hacia el cielo..

Entonces Akane, volvió a mirarme, ella me toco los labios, con su dedo índice, y me sonrió...

"Ha sido un placer bailar contigo, Ryoga."

Tras eso, ella salio corriendo, yo me quede pasmado, todo el mundo me miraba, algunos con envidia, otros contentos, otros tristes, pero entre todas esas miradas, estaba la de Shampoo, me gire por un instante, y pude verla a los ojos, ella lucia muy seria... Yo discretamente me aparte de la pista, apartándome del lugar...

Minutos después, Shampoo me jalo del brazo... Y me llevo hacia otro lugar, apartado, donde no había nadie...

"Bien, ahora, me vas a explicar... ¿Qué juego te traes con mi hermana?."

Note que por su voz, parecía molesta... ¿Celosa?... No lo creo, Shampoo siempre me había tratado con mucha frialdad, comparada a la forma de tratarme de Akane, la mire a los ojos seriamente, y le respondí...

"No entiendo, ¿Qué quieres decir?."

"¿Por que haber bailado, tu y ella... antes, en el baile."

Fue ella, la que me saco a bailar, yo ni siquiera se bailar."

Entonces, ella me jalo de la camisa...

"Escúchame atentamente, ni se te ocurra lastimar a Akane, por que lo lamentaras..."

"Ni se te ocurra, ponerle un dedo encima... Por que entonces, te matare."

Me dijo, en un tono, que detonaba furia, y sentía que ella estaba a apunto de explotar, o bien podía calmarla, o hacerla explotar... Intente optar por lo primero...

"Escucha, yo no quiero dañar a tu hermana, ella es muy buena, se ha portado muy bien conmigo, corrijo todos os habéis portado muy bien conmigo, además vuestra matriarca, quiere que la proteja, por que cree que estoy capacitado para ello, solamente... Soy su guardaespaldas."

"Además, yo no lastimaría jamás a una mujer, y menos a una persona como Akane."

Entonces, ella clavo sus ojos, en los míos, note como se sonrojaba, su rostro, se había puesto colorado, ahora su mirada, era distinta, era una mas calmada y tranquila...

"Escúchame bien, quiero a mi hermana, ella a sido todo para mi, siempre la he protegido, y ahora no se por que, apareces tu, y te encargan mi trabajo, dejándome a mi de lado...Así, que por favor, te suplico que no la dañes."

"No lo haré, te lo prometo."

Y entonces, ella sonrió levemente, y se marcho, dejándome solo... Yo me quede ahí solo, reflexionando por unos minutos, mientras pensaba en el baile con Akane, en la conversación con Shampoo... El cansancio empezó a vencerme, y finalmente me fui hacia el dormitorio, que me habían preparado...

Allí me quite la camisa, me tire en la cama, con las botas puestas, y me quede dormido en menos de diez segundos...

---Narrador: ¿¿¿?---

"Despierte, despierte por favor."

Me encontraba algo aturdido, mareado, pero podía oír una dulce voz, que me decía que despertara, no veía nada, todo era muy borroso, tenía sed, hambre, frió, apenas podía moverme... Entonces note como una sensación calida, dulce... Una sensación de contacto... Abrí los ojos lentamente, y estaba postrado en el suelo, de un bosque, había una hermosa mujer arrodillada junto a mí, esta me ofrecía agua...

"Bebed un poco, por favor."

Entonces bebí, de su mano, el agua que me ofreció, era un agua pura, limpia... Esta mujer, parecía un ángel, podía mirarla a los ojos, sus facciones eran hermosas, su pelo era largo hasta la Cintra, y lucia negro, sus ojos eran marrones, su rostro era dulce y tierno, tenía una bonita sonrisa... Me hizo sonrojarme, ella me ayudo a ponerme en pie...

"¿Cómo os llamáis?."

Le pregunte, en un susurro... intentando recuperar mi voz, y que pareciera lo mas normal posible...

"Noriko."

Respondió ella con una sonrisa...

"¿Y vos?."

"Mi nombre, es Kurenai, Kurenai Hibiki."

Respondí, intentando no caerme, ella me ayudo, sujetándome, me llevo, hasta una cabaña cercana, allí me tumbo en una cama, y empezó a curarme mis heridas, estas heridas me las causaron los Dragones Oscuros, de aquel maldito desierto, pero por fin los derrote a todos, pero jamás hubiera podido hacerlo, sin mi espada, la Espada del León...

"¿Dónde esta mi espada?."

Le pregunte algo asustado, esa espada era de vital importancia, sin ella, no podría pelear contra esas malditas bestias...

"No os preocupéis, la traje con vos, esta en la cabaña, aunque me costo bastante, puesto que es un poco pesada."

"Señorita Noriko, lo siento, no quería parecer maleducado, y por favor tutéeme."

"Oh entonces, discúlpame, Kurenai... También tutéeme tu a mi, odio las formalidades, y no te preocupes, que no has sido borde."

"Esta bien, Noriko... Gracias, por salvarme... Pensé que moriría ahí."

"No me lo agradezcas, no podía abandonar a una persona, al borde de la muerte, además eres un Caballero ¿Verdad?."

Dijo ella sonriente y en un tono con confianza...

"Si, así es...Todos por estas tierras, me llaman el León"

"¿El León?."

Me pregunto ella algo confundida, pero muy curiosa...

"Si, es por mi espada, mira tráemela un momento"

Ella instantáneamente, se levanto y me trajo la espada. Yo le sonreí, y le mostré la espada... Le enseñe la hoja grande y pesada, su mango, en la parte posterior la cabeza de León, e incluso las iniciales qué había incrustadas en los ojos de este, la "K" y la "H"... Le explique brevemente, mi historia, ella parecía sorprendida...

"Así que esta espada, apareció en el suelo, aquel día, el día que aparecieron las bestias en el mundo... Y por eso te convertiste en caballero."

Respondió ella sorprendida e interesada por mi historia...

"Si, por que tengo que luchar, por salvar el mundo... No puedo permitir, ver sufrir a los seres humanos... Ese es mi destino."

"Oh, Kurenai... Eres muy valiente."

Y pasaron los días, poco a poco fui conociéndola, era una mujer magnifica, estupenda... Su compañía era agradable, a medida que la conocía, sentía que ella tenía algo especial...

Y al cabo de un mes, me recupere completamente, y estaba listo para partir, pero me dolía en el alma, por que no quería hacerlo, ahora lo comprendía, me había enamorado de Noriko... Quería estar con ella, pero no podía abandonar a la humanidad, el mundo necesitaba que yo luchara, contra las bestias, que las destruyera... Y cumpliría con mi destino...

"Noriko... Se que quizás, esto te parezca muy descabellado, pero debes escucharme."

"Debo partir, debo seguir mi viaje, mi destino... Me espera, pero no puedo irme, sin decirte, que, que yo te amo."

Noriko comenzó a llorar, yo la abrace... Y me dijo, las palabras mas hermosas, que nadie me había dicho nunca...

"Kurenai, yo también te amo."

Y ambos nos besamos, fue un beso muy tierno, muy intenso, lo sabia, ahora si, amaba a Noriko, y lucharía por ella, salvaría el mundo por ella...

Finalmente nos separamos, y yo la mire a los ojos...

"No puedo pedirte, que me esperes... Pero por favor, cuando la guerra termine... Volveré por ti, y nos casaremos y seremos felices juntos... Te lo prometo."

Nos volvimos a besar, unos instantes... Y finalmente partí, rumbo a mi destino... Ahora tenia algo por lo que luchar, algo muy fuerte e intenso... Y eso era el amor, por Noriko...

"Hasta pronto, Noriko..."

CONTINUARA…