Crónicas de un León

Capitulo 5: La Cocinera

---Narrador: Kurenai Hibiki---

Me encontraba caminando en solitario, por las frías y oscuras montañas de este enorme País... Llamado China...

Me había enfrentado a cientos de criaturas demoníacas, y siempre había salido victorioso, pero a veces había estado a punto de morir... Esta era una de aquellas veces, pero esta vez, no seria en un combate, si no por el frió... Estaba congelado, mis dedos apenas podían reaccionar...

En estos momentos, mas que nunca... Pensaba en Noriko...

Me preguntaba, ¿Cómo estaría ella?... ¿Qué seria de ella?... La amaba, y volvería por ella, pero debía terminar la Guerra...

Habían pasado varios meses, desde que me marche de su casa...

En todo momento, ella estaba en mis pensamientos… La echaba muchísimo de menos, pero pronto se que estaría con ella, cuando la guerra terminase, podría estar finalmente con ella… Y juntos para siempre…

Aunque me encontraba muy cansado, muy fatigado, y quizás algo enfermo… Hacia días que no comía nada, que no bebía nada, hacia días que estaba a no se cuantos grados bajo cero…

Entonces, sentí un pinchazo que me recorrió todo el cuerpo, he hizo que me estremeciera por completo… Una avalancha enorme de nieve, se dirigía directa hacia mí, desde las alturas… Mi cuerpo fue incapaz de reaccionar finalmente, lo único que pude hacer es cubrirme y gritar por última vez su nombre…

"¡¡¡ NORIKO !!!"

---Narrador: Ryoga Hibiki---

Me encontraba mareado, muy desorientado, ¿Donde estaba?, ¿Dónde demonios me encontraba?, no recuerdo muy bien, lo que había pasado, pero otra vez ese tipo, hablando de esa mujer… Noriko… Era demasiado real, para ser un sueño… ¿Qué demonios seria esta horrible sensación?, entonces me di cuenta, de que tenia a mi lado a Shampoo, mirándome muy nerviosa, o eso creo...

"Tranquilo, ya ha pasado todo, solo has tenido una pesadilla."

Entonces la mire por un instante, para calmarme…

"¿Dónde esta Akane?."

Shampoo suspiro…

"Tranquilo, esta con el chico nuevo."

"¿¿¿QUE???"

Sin pensarlo me levante, y Salí de la tienda, entonces les vi a los dos, ella estaba sentada en una roca, y el estaba a su lado…Estaban hablando, pero lo que mas me dolió en aquel momento, fue ver la sonrisa de Akane, esa sonrisa… Era una sonrisa muy sincera y pura, como nunca, Akane nunca había sonreído así, ni siquiera conmigo… Por eso me dolió…

Entonces ella se dio cuenta de mi presencia, y muy emocionada, me indico que me acercara, yo solo pude mirar al chico, entonces vi su expresión, era una expresión de triunfo, el sabia que le estaba mirando, por eso el, me miraba con esa chulería… Sentí el deseo de enfrentarlo de nuevo… Pero mire a Akane nuevamente, y me acerque a ellos, me senté al lado de ella…

"Ryoga, permíteme que te presente a Ranma Saotome, es un buen chico, me ha enseñado muchas cosas."

Yo solo mire al tal Ranma, note como el me extendía la mano, con una ligera sonrisa, no sabría distinguir si era sincera o si era falsa, pero me negué a estrecharle la mano, simplemente me cruce de brazos y mire hacia otro lado, Akane me miro confundida, pero al cabo de unos segundos, el chico aparto su mano…

"Akane, me ha hablado mucho de ti, me ha dicho, que eres su guardaespaldas, su caballero protector."

"…"

"Si tienes que proteger a Akane… Tienes que tener mas cuidado, has tenido suerte, de que yo no soy tu enemigo, por que si lo fuera, ya estarías muerto, y entonces Akane…"

Esto era increíble… ¿¿¿Qué demonios???, ¿Quién se creía que era este payaso para decir eso?... Mi trabajo era proteger a Akane…

"No me asustas, antes me has vencido, por que me has pillado desprevenido, si no el vencedor hubiera sido yo."

Ranma solo rió ante mi comentario, y suspiro…

"¿Así que crees eso? ¿eh?, bueno no te culpo… Si te hace ilusión, pensarlo, adelante, solo espero que Akane no pague las consecuencias de tus actos."

"¿¿¿Qué HAS DICHO???... ¡¡¡IMBECIL!!!¿¿¿Cómo TE ATREVES A DUDAR DE ALGO ASI???."

Me levante furioso a golpearlo, pero Akane nos detuvo a ambos, poniéndose en medio, y riñéndonos a los dos, por nuestra actitud, pero entonces note que sus ojos solo lo miraban a el… Y eso me dolió más que mil reproches de Akane…Así que agache la cabeza, y alegue que me encontraba cansado… Y me fui silenciosamente, tras unos minutos, espere que todos se acostaran…

Estaba decidido, me marcharía, a entrenar, así que prepare una nota, y la deje en la puerta de la tienda de Akane, en ella le decía, que sentía haberla fallado, y que probablemente no nos volveríamos a ver, hasta que yo fuera más fuerte…

Cuando termine de escribir la nota, me sentía triste, por que me separaría de Akane, la mujer que amaba, de la que me había enamorado perdidamente… Pero no podía irme, sin mirarla una ultima vez, así que con mucho cuidado abrí un poco la tienda, y entre sigilosamente, me senté frente a ella, para observar a mi amada Akane, dormir, placida y tranquilamente, como si fuera un ángel…

"Akane, entrenare como nunca, me volveré mucho mas fuerte, seré el mejor guerrero por ti, y entonces te protegeré…Seré digno de ser tu guardaespaldas, y digno de tu amor… Y estaremos juntos para siempre, te quiero Akane."

Dije silenciosamente, le acaricie suavemente su hermoso cabello, y seguidamente Salí silenciosamente, alejándome mas de la mujer de mi vida, y pasaría un tiempo sin verla…

---Narrador: Akane Tendo---

Los primeros rayos de sol, me hicieron despertar… Que extraño, juraría que cerré la tienda por la noche, para que el sol no me despertara de buena mañana, pero en fin…

Decidí salir a refrescarme un poco, al parecer era la primera en despertar… Busque un poco de agua, y me lave la cara tranquilamente, y entonces al fijarme detenidamente, note al pie de mi tienda, una nota, escrita… La leí detenidamente, y era de Ryoga…

"Perdóname Akane, pero he tenido que partir, me he dado cuenta, de que no puedo protegerte, no en mi estado actual, debo entrenar y volverme mucho mas fuerte… Entonces cuando lo logre, volveré… Y lucharemos juntos, por salvar el mundo…
Cuídate mucho hasta entonces, tu amigo leal y fiel caballero Ryoga Hibiki."

En ese instante, me sentí triste, Ryoga se había marchado, así de repente, y no comprendía por que, ¿seria por la pelea ayer con Ranma?, pero eso no seria propio de Ryoga… Pero era su decisión, y debía respetarla… Esperaría su regreso, mientras continuaría mi viaje con Ranma y Shampoo…

Así que guarde la nota en un bolsillo, y me dispuse a despertar a Ranma…

---Narrador: Ryoga Hibiki---

Había caminado durante horas, sin rumbo, bastante triste por haber abandonado a Akane, y sin despedirme, me pregunte una y mil veces, si ella notaria mi ausencia, si acaso… ¿Le importaría el hecho de que yo no estuviera?... Seguro que seria feliz, con ese maldito entrometido, maldito engreído…

Pero ahora no debía pensar en ella, debía pensar en como volverme más fuerte, como ser mucho más poderoso…

Así que me mantuve firme con esa idea, durante días e incluso semanas, luchando contra las bestias que me encontraba, haciéndome mas fuerte, pero sin tener un una meta clara, a parte de ser mas fuerte, solo para proteger a Akane, y llegue de nuevo a Japón…

Me encontraba cerca de una playa de Hokkaido, caminando por la orilla de la playa… Desde que me marche, no había parado de entrenar… Y tenia que aprender alguna técnica nueva, pero no sabia como aprender nuevas técnicas, cansado, me senté en la arena, contemplando el mar, en un precioso atardecer…

"Ojala estuviera aquí con Akane."

"Señor."

La voz de una chica joven, me saco de mis pensamientos… Me voltee para mirar, quien me llamaba…

Entonces vi a una muchacha, de mi edad, y de la de Akane… De largos cabellos castaños, recogidos en un pañuelo blanco, y ojos azules, vestida en un kimono de cocina azul oscuro, arrastrando un pequeño puesto de Okonomiyaksi, y que me sonreía amablemente, mientras me ofrecía un Okonomiyaki…

"Señor, ¿desea un okonomiyaki?."

La mire por unos segundos pensativo, pero enseguida le respondí…

"¿Cuánto cuesta?."

"300 yenes."

Revise mis bolsillos, y entonces le saque los 300 yenes, a decir verdad, tenia mucha hambre…

"Dame uno."

"Muchas gracias, señor… Enseguida se lo sirvo."

"No, no me llames señor, llámame Ryoga, mi nombre es Ryoga Hibiki."

Le dije a la chica, odiaba que me hablaran de usted…

"Perdón, yo soy Ukyo, Ukyo Kuonji, encantada Ryoga."

Me ofreció una mano para que se la estrechara, pero yo sin darme cuenta, me limite a besarle la mano, como hacia con Akane, cuando la trataba como la princesa que era… Note que Ukyo se sonrojo ante mi gesto, y un incomodo silencio estallo… hasta que tras unos largos segundos, ella me indico…

"El Okonomiyaki se va a enfriar, es mejor que empieces a comerlo."

"Ah, si claro."

Y empecé a comerlo…

"¿Eres de por aquí?, Ryoga."

Negué con la cabeza…

"No, bueno, digamos que vengo de por aquí y por allá."

"O sea que no vienes de ninguna parte ¿no?."

"Mas o menos."

"Pues a mi me pasa lo mismo, compartimos un rumbo similar, entonces."

Le sonreí a la mujer de largos cabellos castaños, mientras comía el Okonomiyaki que me había ofrecido antes, al terminarlo, le ofrecí los 300 yenes por la comida, pero ella se negó aceptarlo, y entonces le agradecí el gesto y decidí marcharme del lugar.

Tras unos minutos caminando, un escalofrió me recorrió el cuerpo entero… Sentí una oscura vibración muy cerca, y sin dudarlo empecé a correr, sin dudas algo terrible acababa de pasar…

---Narrador: Ukyo Kuonji---

Un mal presentimiento, una sensación de terror se apodero de mi, repentinamente, sentí en mi interior que algo terrible acababa de ocurrir… Abandone mi puesto de Okonomiyakis, y corrí de regreso a mi pueblo…

Esperando que mi mal presentimiento fuera, solo un error… Pero por desgracia, no lo fue… Y al llegar, la imagen que vi, jamás la podría sacar de mi cabeza… Quedaría marcada para siempre dentro de mí…

Mi hogar, mi casa, mi pueblo, todos mis seres queridos, habían sido pasto de las llamas, el pueblo estaba destruido, completamente en llamas, desesperada corrí, en busca de mis seres queridos… No, esto no podía estar pasando… Pensé, era imposible, debía ser una pesadilla…

Pero al llegar a los escombros que quedaban de mi casa, enseguida halle el cuerpo de mi padre sin vida… Estaba muerto, y entonces en ese momento supe, lo que era perder a lo que mas querías…

"¡¡¡PAPA!!!"

---Narrador: Ryoga Hibiki---

Al llegar al pueblo, este estaba en llamas… El pueblo había sido destruido, sin dudarlo corrí a buscar supervivientes… Pero todo era cadáveres consumidos por las llamas, hasta que finalmente encontré a una persona viva…

Era la chica de los Okonomiyakis, estaba en el suelo arrodillada, llorando por la perdida de un ser querido…

Lentamente me acerque… Y entonces, fue cuando ella se dio cuenta de mi presencia, y con lágrimas en los ojos se volteo a mirarme… Yo la mire sorprendido por un momento y con tristeza…

"¿Estas bien?."

Pregunte algo temeroso… Ella entonces me abrazo con fuerza…

"Todos, TODOS HAN MUERTO… MI PADRE, TODOS, ESTAN MUERTO"

En ese instante, sentí su dolor, sentí como ella estaba completamente rota por dentro, su corazón se había roto, y ese dolor jamás tendría cura… Yo nunca tuve una familia, ni unos amigos… Salvo Akane, la mujer que amo… Y es la persona que mas me importa en este mundo, esta chica debía querer muchísimo a su padre… Y sin saber por que, la abrace en un impulso… La conforte en mi pecho, mientras ella derramaba lagrimas…

Y así permanecimos por unos largos minutos…

Hasta que sin soltarla, ambos salimos del pueblo… y ella siguió llorando, hasta que no le quedaron más lagrimas…

Entonces en ese instante… Unas bestias nos atacaron, yo logre esquivar el ataque, empujando a Ukyo… Ambos nos levantamos sorprendidos por el repentino ataque, y allí había unos monstruos frente a nosotros, yo desenvaine la espada… Ukyo saco una enorme espátula, pero muy sorprendida… Y entonces lo supe…

Supe que ellos habían sido los causantes de la destrucción del pueblo de Ukyo…

---Narrador: Ukyo Kuonji---

Estaba asustada, aunque no sabia por que, con Ryoga me sentía mas protegida… Al ver a esas extrañas criaturas, sentí miedo, entonces fue cuando Ryoga me advirtió que me apartara, y que corriera lo mas rápido posible… y entonces superando mis miedos, me atreví a mirar a los ojos a esos monstruos… Y su mirada reflejaba sangre…

"¡¡¡ELLOS!!!...¡¡¡ HAN SIDO ELLOS LOS QUE HAN ATACADO MI ALDEA!!!."

Grite encolerizada, en ese instante, sentí muchas sensaciones, pero todas se convirtieron en una razón…

"VENGANZA"

Y sin dudarlo me lance a golpearlos, Ryoga se lanzo a pelear contra ellos también… Y en escasos minutos, Ryoga los extermino a todos, ya que mis ataques fueron inútiles, pero la espada de Ryoga parecía ser la única arma, que permitía destrozarlo por completos… Jadeante caí al suelo, por el agotamiento… Ryoga me ayudo a levantarme, le mire sorprendido…

"DIME, ¿¿¿Qué DEMONIOS ERAN ESTAS COSAS???... ¿¿¿Por qué nos han atacado???... ¿¿¿Y Por que han destruido mi hogar???."

Le exigí, le suplique a Ryoga entre lagrimas, necesitaba respuestas… Ryoga me miro triste, y me explico todo, o al menos gran parte de su historia… A cada palabra que el me exponía, me parecía mas increíble la historia, pero en el fondo, sentí que el no mentía…

Y tras unos segundos para asimilar todo lo ocurrido…Tome una decisión…

"Ryoga, ya nada me ata a este lugar, iré contigo… Y luchare junto a ti, contra los demonios… Vengare a mi padre y a los míos, prometo que la destrucción de mi pueblo, no quedara impune."

Entonces mire a Ryoga a los ojos, y el comprendió que seria inútil que intentara llevarme la contraria, así que el simplemente se limito asentir con la cabeza…

Y tras unos segundos, empecé a caminar con Ryoga, hacia un nuevo rumbo… un rumbo desconocido para mi, pero un rumbo que me haría vengar a los míos, luchar en una gran guerra contra unos seres que amenazaban el mundo entero, y que marcaría mi destino para siempre, como marcaría probablemente el de Ryoga…

CONTINUARA…

PD: he tardado muchísimo tiempo, pero es que tras diversos problemas personales, varias perdidas de inspiración por parte de este fic, que estoy intentando que sea el mas serio de todos lo que escrito… Pues lo abandone un poco, pero recientemente encontré un hueco y algo de inspiración, así que tras muchos meses, he podido hacer un capitulo mas, quizás escriba el siguiente en cuestión de días… Un Saludo, y siento la demora.