Disclaimer: Oh-my-God (como diría Janice, la de Friends). Creo que ya lo he repetido hasta la saciedad: el imperio multimillonario es de Rowling, no mío.
Bien, hoy vengo con una viñeta curiosa. La escribí para responder al reto de drabbles30min Reto #23: inserte personaje se pasa bebiendo… ¿Qué ocurre?, se me desbordó la imaginación y terminé con esto. Es poco habitual, es amargo, pero me gusta. Y me hace ilusión que me la hayan recomendado :) El título no está muy logrado, lo sé. Es que tenía solo 30 minutos para escribirla y muchos problemas con el LiveJournal, que todavía no entiendo cómo cojones funciona xD
En fin, os dejo con la lectura.
La última
Se pudo oír un tintineo desagradable cuando el rudo vidrio de la botella de whisky chocó contra el fino cristal de una copa, pero la figura que se apoyaba en el amplio escritorio de roble no mostró signos de haberlo percibido, a no ser por la leve mueca de disgusto en que se fruncieron sus labios.
Depositó el alcohol a un lado y, con pulso vacilante, levantó la copa y la guió, temblorosa, hacia sus labios.
Si se hubiese tratado de otra persona, probablemente ya habría estallado en carcajadas amargas, pero ella no reía ni cuando estaba ebria. Tampoco solía llorar. Solo esta vez lo había hecho. Solo esta vez…
Pensó en los alumnos. Pensó en los que no volverían al colegio. Pensó en la segura expresión de desconcierto que habría adoptado el rostro de Hermione Granger si hubiera podido observarla en aquel momento. Pensó en Harry Potter. Se preguntó por enésima vez qué podría ser lo que había ido a hacer aquella fatídica noche con Dumbledore. Supuso que nunca lo sabría. No era su papel estar al tanto de los planes que se formaban en la mente del anciano mago, como tampoco era su papel dirigir aquella escuela. Maldita sea. Y ahora estaba sola. Y no podía con ello. No era justo: aquella tarea no le correspondía a ella.
Quería odiarlo por haberse ido, por haberla abandonado; pero no era capaz. Sencillamente, le echaba de menos.
Tenía los ojos secos.
Minerva McGonagall alargó la mano y se sirvió otra copa de whisky. La última.
